La contaminación sonora, provocada por ruidos ambientales nocivos, afecta la salud y calidad de vida en las ciudades, ocasionando desde molestias temporales hasta daños auditivos permanentes. Además, el ruido interfiere en la comunicación y afecta el bienestar psicológico, la atención y el aprendizaje, especialmente en niños y embarazadas. La legislación y concienciación sobre la contaminación acústica son esenciales para mitigar sus efectos negativos en la población y el medio ambiente.