El contrato de franquicia permite que una empresa (el franquiciante) autorice a otra (el franquiciado) a usar su marca y conocimientos a cambio de regalías. El franquiciante proporciona el nombre comercial, know-how y elementos necesarios, mientras que el franquiciado realiza la inversión y trabajo acordados, manteniendo la imagen de la franquicia durante un plazo máximo de 10 años. La franquicia permite una rápida expansión del negocio con menor gasto publicitario, pero reduce el control e independencia a medida