El documento explica que la Iglesia Católica tiene sus orígenes en la mezcla del cristianismo primitivo con las creencias y prácticas paganas del Imperio Romano durante el reinado de Constantino en el siglo IV d.C., más que en las enseñanzas de Jesús y sus apóstoles. Constantino permitió la cristianización de creencias paganas para unificar su imperio diverso, resultando en la absorción de elementos como el culto a Isis, el mitraísmo y el politeísmo en la nueva religión.