El documento describe las cuatro fases del tratamiento de adicciones: desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y reinserción. Cada fase tiene objetivos específicos, como la eliminación de sustancias, la mejora de hábitos, la recuperación de habilidades perdidas y la normalización en el entorno social. Se destaca la importancia del seguimiento médico y terapéutico para asegurar el éxito del proceso.