La señora Josefina tenía varias aves como gallinas, patos y pavos. Un día, cuando fue a visitar a su madre, el perro del vecino se escapó y se comió todas sus aves, dejando solo una gallina y un pato. Aunque la señora no se enojó, nadie le creyó que fue el perro. Entonces compró más gallinas y pavos para reemplazar las que perdió, vendió su único pato restante, y ahora tiene todo de vuelta, excepto los patos.