La constitución dogmática "Dei Verbum", firmada por el Papa Pablo VI el 18 de noviembre de 1965, aborda la revelación divina y la importancia de la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. Este documento establece cómo Dios se revela a la humanidad a través de Jesucristo y la transmisión de la revelación a través de los apóstoles y la Sagrada Tradición. "Dei Verbum" resalta la necesidad de una interpretación fiel de las Escrituras y su papel crucial en la renovación espiritual de los fieles.