La hipótesis de la deriva continental de Alfred Wegener en 1912 sostiene que los continentes actuales son fragmentos de un antiguo supercontinente llamado Pangea, apoyándose en pruebas morfológicas, geológicas, paleontológicas, paleoclimáticas y geomagnéticas. La teoría de la tectónica de placas, desarrollada por Harry Hess y John Tuzo Wilson en los años 60, propone que la litosfera está dividida en placas que interactúan en los limites inestables, generando actividad sísmica y volcánica. Esta teoría explica la expansión de los océanos y la separación de los continentes debido a la convección del manto terrestre.