Las Leyes de Reforma de 1860 buscaban separar a la Iglesia del Estado en México y consolidar la independencia del país. Esto incluyó leyes como la Ley Juárez que eliminó los fueros del clero, la Ley Lerdo que obligó a la Iglesia a vender propiedades y la Ley Iglesias que prohibió el cobro de diezmos a los pobres. Esto polarizó a la sociedad y llevó a una guerra civil, pero eventualmente los liberales ganaron y lograron la separación Iglesia-Estado.