El documento discute el contexto histórico de la primera revolución industrial y cómo el diseño industrial en ese momento no consideraba los impactos ambientales. Los diseñadores e ingenieros no veían sus diseños como parte de un sistema más amplio y no entendían la fragilidad de los recursos naturales. Como resultado, la primera revolución industrial contaminó el aire, el agua y el suelo con materiales tóxicos y generó grandes cantidades de desechos, afectando negativamente el medio ambiente.