Las lombrices prefieren ambientes húmedos y oscuros, como se demostró en dos experimentos. En el primero, las lombrices se desplazaron hacia la zona húmeda del recipiente. En el segundo, se alejaron de la luz e ir a la zona oscura. Los resultados mostraron que las lombrices necesitan condiciones húmedas y de oscuridad para sentirse bien, de acuerdo a sus características como seres vivos.