Este documento narra varias historias de personas que sobrevivieron al ataque del 11 de septiembre en Nueva York debido a pequeños eventos fortuitos. Un gerente comparte con sus empleados cómo algunos llegaron tarde o salieron antes del trabajo ese día por cosas insignificantes como comprar donas o ponerse zapatos nuevos. El autor concluye que en esos pequeños sucesos está la mano de Dios guiándonos a donde quiere que estemos.