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        Dubet, Francoise y Danilo Martuccelli, "Crecer" y "El rostro y los
                sentimientos",  en En la escuela. Sociología de la
                experiencia escolar, Barcelona, Losada, 1998, pp. 196-
                202 Y 216-223.
,.   .


                                                                              escolar misma. Toda una esfera de la experiencia                                de los indivi-
                                                                              duos se desarrolla en el colegio, pero sin él.


                                                                              Grandes y pequeños

                                                                                   Ningún período de la vida está, como la adolescencia,
                                                                              definido por la influencia de los interrogantes sobre el hecho
                                                                              de "crecer"." Esta preocupación    es constantemente   reforzada
                                                                              por las actitudes de los adultos, "Sí, me lo hacen notar conti-
                                                                              nuamente: iqué alta que está, creció desde la última vez, tiene
                                                                              por lo menos cinco centímetros más! Siempre lo mismo y me
                                                                              enerva." Los colegiales están presos entre los desajustes cons-
                                                                              tantes de la infancia y la adolescencia,     ya no viven en un
                                                                              mundo homogéneo y son siempre demasiado grandes o dema-
                                                                              siado pequeños, La prueba de Gulliver encuadra su universo
                                                                              social. Toda su existencia está sometida a los cambios de las
                                                                              órdenes de crecimiento en función de las situaciones y los
                                           ,.
                                                                              interlocutores.  "Cuando estamos en primaria somos los más
                                                                              grandes, el rey. Y después, en sexto, somos los pequeños."
                                                                              "Depende de la persona con la que uno se encuentra: si esa
                                                                              persona es un pequeño uno se va a sentir más adulto, si es más
                                                                              grande uno se va a sentir inferior, no sé." Además los adultos
                                                                              participan activamente en el mantenimiento     de est
                                                                              "En casa, depende. A veces me tratan como a muy chico cuan-
                                                                              do les conviene, y después, cuando me piden algo: iahora eres
                                                                              grande!" Pero es en     colegio onde se experimentan más cla-
          Crecer                                                              ramente estas dispari a es e "tamaño". Los alumnos se redes-
                                                                              cubren "pequeños", sin estar no obstante protegidos como los
                                                                              pequeños, "El primer día de clase una de sexto se dejó empu-
               Mientras que los escolares viven en una continuidad relati-    jar por una más grande, se cayó y durante dos semanas tuvo
           va su estatuto de niño y su estatuto de alumno, los colegiales     que andar con muletas," "iTe aplastan! i'Ie dicen: ah, los
           hacen la experiencia de una verdadera tensión, es decir una rup-   pequeños!"
           tura entre el alumno y el adolescente, Con la adolescencia se
         . forma un "sí mismo" no escolar, una subjetividad y una vida        8. Véase el número especial de   AlilTrmt1ll,   "Les 10·3 ans et le problerne de grandir", septiern-
           colectiva independientes  de la escuela, que "afectan" a la vida   bre de 1991.


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La disparidad de tamaños habla también de las jerarquías       de niño y juego muy bien y no tengo vergüenza." "Tengo Bar-
 subjetivas de madurez. Para los "grandes" de tercero, los            bies, muñecas, y siempre siento miedo cuando invito a nuevas
 "pequeños" son siempre demasiado "pequeños". "A vec~s me             compañeras, es verdad que se burlan de mi." A la inversa, los
pregunto qué hago ahí, porque hay pequeños que no tienen              alumnos de tercero quieren crecer, pero no sin temores. El
nada en la cabeza; uno los mira, ésa salta a la cuerda, aquél         liceo es aprehendido como un mundo de libertades donde "al
juega a pelota." Esta observación es acompañada por la impre-         menos al mediodía se puede ir a McDonald". El control fami-
sión     er           e ue actualmente      los e ueños crecen        liar se torna pesado. En todo caso, hay que afirmarlo an e os
mas rápidamente.      "En nuestras generaciones    las chicas son    demás para demostrar su "tamaño". "Cuando vaya alguna
cada vez más Jóvenes; cuando una mira a las más jóvenes ve            parte estoy obligada a hacerla delante de mi madre o mis
que son más avispadas." Pero a las representaciones         de los    parientes." El hecho de volverse mayor se asocia a una serie de
grandes hay que oponer las de los pequeños. Y aquí el senti-          caracteres positivos: se tiene más "seguridad", se es más "razo-
miento es más bien unánime: para los "pequeños" de quinto,            nable", más "independiente" ...
los "grandes" de tercero no son nunca bastante "grandes". "Los             El deseo de seguir siendo pequeño y crecer a la vez invade
de tercero son unos cretinos; hacia el fin del liceo la cosa         a todos los colegiales. Domina las relaciones en el interior de
empieza a ser un poco mejor." El grado de madurez juega              la clase, relaciones que parecen siempre desajustadas.          Los
como un signo de distinción persona en e seno e universo             alumnos son a la vez demasiado grandes y demasiado pe-
colegial. "Uno está en una edad en la que hay algunos muy            queños, y se reconocen en sutiles signos de madurez. En
maduros y otros no. Yo no me considero una mujer, pero hace          el transcurso de un año pasado en una clase de quinto pude
falta una mentalidad más avanzada de la que se cree una chi-         (F. Dubet) observar las transformaciones      de los alumnos, espe-
quilla que trata de hacerse la mujer y todo se acaba ahí..." En      cialmente en las chicas que cambian sus maneras de vestir de
la desorganización general de los "tamaños", los colegiales son      un día para otro y dejan de ser crías. A medida que se produ-
siempre "inadaptados", juegan en falso y nunca se sienten en         cen estas transformaciones.     las parejas de alumnos que se sien-
el lugar on e eberían estar exactamente. Esta prueba provo-          tan juntos se hacen y se deshacen según la madurez de cada
ca en los más pequeños una .,!lOstalgia de la intaocia y de la       uno. Otros, 31 crecer, se acercan a un camarada que se ha que-
escuela primaria, cuando el mundo era claro e integrado. "En         dado pequeño para ser su protector, el hermano o la hermana
sexto, cuando se habla del primario, es inolvidable.          Uno    mayor: así marcan su grandeza. Contra estas tensiones múlti-
 recuerda cosas y le gustaría mucho vivirlas todavía. Uno se dice    ples y cambiantes,     los colegiales se encierran en el presente
 que eran buenos tiempos, uno se sentía bien, uno se divertía,       frente a un futuro inquietante. Quieren crecer pero expresan
 uno era grande. Teníamos un poco más de autoridad que antes         abiertamente    el miedo a hacerla.        no tiene rrue o e raca-
 de entrar a sexto. iVaya si era mejor!" Algunos no quieren cre-     sar en su vi a, e ser au onomo." "Sí, eso es, prefiero que mis
 cer. "iQuisiera ser siempre un bebé!" "Sí, yo también hice una      padres estén detrás de mí." El discurso puede tomar una tona-
  regresión." Son sobre todo los alumnos de quinto, pertene-         lidad cínica. "Prefiero permanecer adolescente, así uno está
  cientes a clases medias, los que abandonan la infancia penosa-     tranquilo con los padres." En todos estos juegos de tamaño, la
   mente. "Cuando se va al colegio, es como si uno debiera cre-      cultura de masas adolescente tiene un lugar esencial, distribu-
   cer de golpe. Como si ya no se debieran tener recuerdos de        yendo los códigos de la madurez en la vestimenta, los gustos
   infancia. Como si nos privaran de todo eso. Todavía tengo OJos    musicales ...

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Chicas y muchachos                                                                                       "Las chicas crecen más rápido que los muchachos, tanto fisica
                                                                                                         como mentalmente." Los muchachos siguen siendo chicos. "Se
     A [as tensiones de los "tamaños" hay que añadir la de los                                           ve cuando, en pleno cuestionario o en el curso de golpe uno
géneros." La vida en el colegio está dominada por una viva opo-                                          escucha: iufl, yo no sé... Incluso cuando juegan como chiquili-
sición entre los sexos. Chicas y muchachos comparten la clase                                            nes en tercero. iEs el colmo!" Los muchachos juegan porque
en dos espacios distintos, no comen juntos y no frecuentan los                                           son chicos, las chicas hablan porque son grandes. Los mucha-
mismos lugares en el patio. En algunos grupos de investigación,                                          chos son agresivos. Hay tres tipos de chicas: la "que no respeta
se ubicaron en lugares opuestos de la mesa. Esto no impide ni                                            nada ni a nadie", la "niña bien" y la "puerca que se acuesta con
las amistades, ni los flirteos, ni los amores, pero se desarrollan                                       todos". La tipología de los chicos, menos violenta, es de la mis-
sobre un fondo de "guerra" de los sexos y de afirmación exa-                                             ma naturaleza: los "tontos", los "bien" y los "no bien".
cerbada de los estereotipos. Del punto de vista escolar, las chi-                                              Evidentemente   estos estereotipos cruzados dejan un espa-
cas ostentan un comportamiento       más conforme a las exigencias                                       cio a los juegos amorosos, pero fundan [a agresión de [os
de la institución escolar y mayor seriedad. 10 Los alumnos mis-                                          muchachos.'!     Las chicas siguen a menudo, sufren siempre, se
mos señalan que las chicas son descritas como "más serias", lo                                           rebelan a veces. Deben aprender a "protegerse". "La última vez
que es denunciado     por los muchachos como una injusticia.                                              hacía buen tiempo por [a tarde, vine con una falda y sin medias,
"Los profes prefieren las chicas a los muchachos". Los mucha-                                             me había puesto unos pequeños zoquetes y llegaba a clase así.
chos se proyectan al futuro como jefes del hogar. "Cuando uno                                            y cuando pasé los grandes me miraban con mi falda bastante
está en el servicio militar, con un departamento,      una novia o                                        corta, no me gusta que me miren." "Como cuando estuvimos
no, debe tener responsabilidades."      Las chicas aprenden ya su                                         en la piscina, teniarnos miedo de que los muchachos dijeran
rol de amas de casa. "Debes hacer las tareas domésticas y todo,                                           cosas sobre nosotras. También allí estábamos completamente
sí, cocinar y todo. Me gusta hacerla de vez en cuando, pero                                               estresadas y por la noche no comí nada. Pero también ellos
bueno, todos los días ... "Los muchachos afirman su virilidad for-                                        estaban estresados como nosotras, pese a sus aires de qué me
mando parte de una "banda" -"si vamos a lo de alguien lo hace-                                            importa." Pese a su "miedo", los muchachos no cesan de bur-
mos en grupo, unos quince" -, mientras que las chicas tienen                                              larse de las chicas. "Son super-gordas, aquella está sonada. Y
afinidades más reducidas: "Yo prefiero quedarme en la calle con                                           además dicen cosas pero no son verdad, vamos." Los flirteos no
una o dos compañeras".                                                                                    escapan de la amenaza de los estereotipos de las chicas y las
     En la frontera de los dos sexos, los incidentes y las agresio-                                       burlas de los varones. "Sólo hay muchachos burlones. Hay una
nes se multiplican. "De todos modos, en mi clase todas las chi-                                           chica que quiere salir con uno y se [o pide, y él va a contarlo
cas están locas. Uno dice una tontería sobre ellas, se hacen jue-                                         rápidamente a sus compañeros."        Los muchachos se vanaglo-
gos de palabras o cosa así, y recibo bofetadas de todos lados."                                            rian, "Hasta van más lejos, cuentan cosas raras, salen con una
Las chicas proclaman en voz alta y fuerte su mayor madurez.                                               chica y la dejan y van a contar a sus amigos que fueron ellos
                                                                                                           quienes la largaron, que han tenido cosas con ella." Por cierto,
9. La diferenciación sexual toma no obstante diferentes formas según los dominios de la socia-
lización (trabajo, autonomía, interés político). y según el origen social de los adolescentes.
Véase j.-e. Passeron y F. de Singly, "Diflérences dans la diflérencin: socialisnnon de classe et          11. Sq:ún ciertos 1r.,f>"10'.en el colegio los muchachos aceprarian mas f;cilmenle de IJS ch« JS
socialisation sexuelle", en Rcuue francaise de sciencr pnfiti,/IU, vol. 34, núm. 1, febrero de 19l!.J;    una dehmcióu ne~."I'A de SI; ,"'O (suuación que se revierte en IJ ~J,d adulta). Vc.isc P. 'l ap,
véase también M. Duru-Bellat, L' École d"jil/n, París, L'Harmauan. 1990.                                  Mt1.<{/,{m rt Fimmm eI,•./ {ml,I/;/. r Jri,. Privat, 1985. I'ero en ., vida de ~ruro. r sub" todo en

ID. Véase G. Fdouzis, ú Co/llg( all "IIolidim, París, PUF. 1994.                                          clase, parece que son los rnuch ichos quienes imponen l. "detinición"           de las suuaciones.


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las chicas no son tontas ante el juego de los varones. "Los
 muchachos también tienen un corazón pero no lo muestran,
son machos." "Son como las chicas pero lo esconden, de hecho.
No quieren mostrar nada." Ellas saben que los muchachos son
"dobles". "Cuando está con sus compañeros se cree el más pin-
tón, el más fuerte, piensa que puede salir con todas las chicas;
y cuando está con una es una pulguita saltarina. Ya la pulga yo
la aplasto."
     La subjetividad de los colegiales se forma en el seno de múl-
tiples estratos. Los grandes y los pequeños, los muchachos y las
chicas, los buenos y los malos alumnos rompen la continuidad
de las categorías escolares y de las identidades personales. Pero
ninguno de los elementos que forman la experiencia colegial es
verdaderamente      estable: ni la conformidad      con las normas
escolares, ni la utilidad percibida de los estudios, ni la identidad
personal. La experiencia colegial está dominada por las diferen-
cias de estratos y las tensiones.




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El rostro y los sentimientos                                                                              amiga teng? alto~ y bajos. S~empre cambié de mejores amigas".
                                                                                                          Ha~ que discernir el mecamsmo. La sociabilidad en el colegio
      La amistad. Como la amistad infantil, la amistad adoles-                                            esta fuertemente marcada por las críticas y los rumores. Las crí-
cente está marcada por el sello de la confianza.P La buena com-                                           ticas a veces son benignas: "iChabón! iBoludo! Depende de
pañera es "aquella a quien se le cuenta todo, todo se le puede                                            cómo te lo digan". Otras veces la crítica es más dolorosa: "El
decir y no lo repetirá por ahí". La amistad adolescente convoca                                          colegio :s~á lIen.o de hipocresía": La desconfianza es de rigor,
a la confidencia.i" Pero la lógica del rostro hace que la expre-                                         por~,ue". 5.1 alguien te da demasiada confianza,üespués        te la
sión sea dificil. Ser amigo de alguien consistiría entonces en                                           saca.     ISlempre hay desconfianza!       Cada uno desconfía del
compartir un secreto inexistente, en permitir sin cesar a o.tro                                          otr~, todo ~I mundo está obligado a ser hipócrita. No nos gusta
defenderse y "reventar". Al fin de cuentas, el verdadero amigo                                           la hipocresía pero de todos modos, un día u otro, estamos obli-
es aquel que sabe que el otro está, ante todo, definido P?r su                                          gados a ser hipócritas. Es un engranaje."
dificultad de aceptarse, por los límites de su desapego hacia los                                             En el seno de este universo hay que reubicar e! arte de la
adultos; el que conoce el carácter tan aleatorio de su subjetivi-                                       crítica colegial.. La verdadera traición es la indiferencia y, sobre
dad. A esta amistad "pasiva" hay que oponer una amistad "acti-                                          todo, la detención    de la crítica íntima. No hay nada que desve-
va", la que participa del proceso de construcción de la subjeti-                                        lar a I~s otros, hay todo para esconder. Por eso la buena pareja
vidad gracias a la "crítica". Al criticar a un amigo, siempre defi-                                    de arnigos adolescentes no deja de criticarse constantemente.
nido por una muy fuerte vulnerabilidad          a la mirada de los                                     "Mis amigas critican todo lo que hago." Por allí todo pasa: el
otros, pero dándole al mismo tiempo pruebas de amistad, se                                             cuerpo, los miedos, los amores, los fracasos escolares. los
constituye una subjetividad más autónoma porque es capaz de                                            padres, la ropa. Pero a través de este juego de la crítica amisto-
afirmarse frente a los demás. Lo esencial de la amistad adoles-                                        sa, 1.05 colegiales construyen un mundo personal, privado, más
cente no reside en desvelar el sí mismo, sino en la capacidad de                                       autonomo pues se despega de la influencia de! conformismo
aceptar -de la única persona de la cual puede verdaderamente                                           cultural adolescente. En el colegio, el amigo es un crítico com-
aceptarla-, una crítica de sí.27 El adolescente tiene amigos para                                      prometido.
aprender a resistir el juicio de los otros. De ahí el carácter con-
flictivo de la amistad adolescente. El amigo niega la falsa auten-                                          El amor. La debilidad de la subjetividad adolescente torna
ticidad para obligar al otro a individualizarse, lo que explica la                                     particularmente   dificil la expresión del sentimiento amoroso.
inestabilidad de las amistades colegiales. "Yo... con mi mejor                                         Por el amor, el adolescente recorre los extremos de su subjetivi-
                                                                                                       dad. "Pasa algo, cuando un chico me invita a salir me siento
25. No olvidemos que el tema de la amistad, o más ampliamente del compromiso emocional,               más linda ... Se ve que una le gusta a los muchachos, eso es agra-
ocupa un lugar mayor en los adolescentes del Bildunsromnn. Véase D. Cohn Plouchart, 'L~               dable." Sin duda yace en la relación amorosa de los colegiales
roman de formation", en P. Kahn, A. Ouzoulias y P.Thierry, L' Education. Approeba pbilosopbi-
'lllt!, París. PUF, 1990; L Dumont, "Aux sources de la Bildung", en LUtolo;:ir allemande, París,      ~n d~~eo de, ex~lor.a~ su pro~io Yo con la ayuda de un campa-
Gallimard, 1991.                                                                                      nero. Aqui e! individuo quiere ser amado y reconocido, pero
26. Para R. Sennet la imbricación de la amistad y de la confianza es lo propio de toda socie-
dad intimista (Véase R. Sennet, UJ ryra/lnic! IÚ {,inlimill. cit.),                                   teme ser abandonado.      Esto produce la temporalidad tan parti-
27. El juego de la crítica es así consustancial a la obsesión de seguridad presente en las amista-
des de los adolescentes, siempre bajo el miedo de ser abandonados         o traicionados, un senti-
miento que sólo se diluye al fin de la adolescencia. Véase E. Douvan y J. Adelson, T7" Adolrscent     28. Véase E.H. Erikson, ,'¡'!n/(j(rncr et   en"   (1986), París. Flammarion,   1972; C. David, L' Emt
Experima, Nueva York, J. Willey, 1966.                                                                ,¡mourrux.París, Payot, 1971.


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cular de los amores adolescentes. La pena de amor precede al            "A los tipos les dices no, entonces se vuelven, no, yo no quería,
amor, con la timidez, el miedo a declararse, el miedo a ser aban-       blablablá ... Yo tenía un compañero que lo hacía y cada vez le
donado, la búsqueda de pruebas de amor, el miedo de caer en             decían no, es un mamerto."
ridículo ... "Si tomas una gaseosa con ella se pasa rápido."                 Los colegiales disponen de dos lenguajes para hablar del
      El miedo de desvelarse comanda el conjunto de técnicas            amor: un discurso "romántico"        lleno de referencias sobre el
utilizadas para dar parte de su amor. Los miembros de los gru-          amor eterno, y un discurso "terapéutico" centrado en la necesi-
pos insisten en la obsesión de la puesta en escena de la decla-         dad de crecer. En el amor romántico, sólo se termina de amar
ración de amor. En el límite, es lo único que parece causar pro-        a través de la puesta en escena de un imaginario amoroso.i?
blemas. En primer lugar está la propuesta directa, una .fórmula         Todas las constantes del texto amoroso se están haciendo, una
no exenta de jactancia. "No te preocupes, vas y se lo dices y ya        después de la otra. Primero, por supuesto, la duración. Todas las
está." A veces se atenúa gracias al teléfono. "Cara a cara me           historias cortas serán juzgadas y condenadas en nombre del ver-
parece imposible, écórno mirarla a los ojos y decirle si quiere         dadero amor. "iPero eso no es amor! Una semana o dos con
 salir contigo? No, por teléfono puede s~r..." y está t~m~ién ,la       una chica o un muchacho ... no veo verdaderamente        qué podría
 eterna carta de amor. "Si amo no lo digo, no podna, jarnas.            haber en eso de amor, vamos". "Son pequeños enamoramien-
 Escribiría una carta." "Me gustarían las cartas, pero a los varo-      tos de colegio, en concreto: sólo para hacerse de una reputa-
 nes les parece tonto," Queda entonces, al menos p~ra ciertas           ción, eso es todo". Las primeras "verdaderas" historias de amor
 chicas, recurrir a la seducción. "Espero que él me lo pida, No le      est~n colocadas bajo el signo de la imposibilidad: el compañe-
 vas a pedir a un chico que salga contigo, te pondrías en evi-          ro Ideal se fue a otro colegio, la historia está prohibida por los
 dencia. Él debe dar el primer paso, y yo prefiero que lo haga          padres ... El imaginario amoroso puede entonces desplegarse
 solo". En el fondo, les gustaría mucho no tener que hacer nada.        libremente. "A Fred lo amé verdqderarnente y creo que todavía
       ¿y el alcahuete? Sólo en quinto es posible recurrir a sus ser-   lo amo. De esto hace un año y medio, no dejo de pensar en él
  vicios. "Se espera un ratito y después, si verdaderamente        te   y cuando veo un chico lindo lo comparo con Fred y no pasa
  gusta, le dices a una compinche que se lo pregun~e. Después           nada ... Además tengo la impresión de que no me enamoraré de
  ella va y se lo pregunta, le dice: hay una chica rubia, le gustas     ningún otro porque siempre comparo. Y siempre será él".
  mucho. Entonces él mira, mira y cuando cree que encuentra                  Pero a veces los colegiales abandonan el discurso románti-
  dice -si le gustas- que sí, da su respuesta. Se citan cuando saben    co y hablan como "terapeutas" del alma. El amor se torna en
  que van a salir juntos." En tercero ya no es posible, el amor. ya     buena inversión psicológica y todas las fases del amor son así
   no está al servicio de la cohesión del grupo. Entonces recurnr a     releídas desde esta óptica. Especialmente en cuanto al número
   mediadores es una "astucia" para esconder a los demás su timi-       y la duración de las historias de amor. El romántico valora el
   dez y nadie se engaña. "En general, cuando se manda a un com-        amor eterno, el "terapeuta" valora el cambio y su utilidad. "Si
   pañero, puede pasar que la chica quiera salir conti.go, per? e?      lo conservas para siempre no sirve de nada, me parece que hay
   general ella bromea." "Es una chiquilinada. Demasla?o chiqui-        que tener varios compañeros".       Por otra parte, el abandono
   Iín es un tipo que envía a un compañero para decir: bueno,           forma parte de la vida. "Es la vida, es normal, si no lo amas lo
   querría salir contigo." En el fondo, se envían cornpafieros para     largas y listo." El amor se torna interesante en la medida en que
   "mostrarse" es decir esconder la timidez delante de los compa-
   ñeros. Los colegiales tratan de protegerse por todos los medios.     29. Véase D. Martuccelli, "La conspiration de l'arnour", en DicalaglJ. París, PUF, 1995.


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da seguridad y permite crecer. "Eso también nos desarrolla, nos                                               y el "verdadero"amor      establece una ruptura con el mundo de la
hace crecer. Sin el amor sería difícil vivir, yo no podría crecer."                                             jactancia, de la colección y del levante. La vergüenza viene de
"iEn ciertos casos hasta puede ayudar! Cuando uno no anda                                                       que nada es secreto, ni en el colegio ni en la escuela primaria.
bien consigo mismo puede ayudarte a superar montones de                                                         Pero esta publicidad de lo íntimo cambia radicalmente de sig-
cosas."                                                                                                         nificado. En la escuela primaria, uno de los fines del juego amo-
     A través de estos dos modelos discursivos se enuncia el inte-                                              roso es precisamente "que esto se sepa". En el colegio, sólo hay
rés por las series televisadas "color rosa", como útiles de una                                                 amor en la medida en que se sustrae a la mirada de los camara-
educación sentimental.l" En los grupos, las etapas de la discu-                                                das. "En el colegio te hacen pasar vergüenza delante de todo el
sión son siempre las mismas. Después de una reacción inicial                                                   mundo para joderte mejor." "A veces da asco porque no quie-
de denegación, se confiesa: "Me da un poco de vergüenza decir                                                  res que haya gente que sepa que sales con una chica. Prefieres
en el colegio que veo Héline el les garfons: se van a burlar de mí.                                            que nadie lo sepa." La mejor prueba de amor en el colegio no
A veces hacía creer que no la miraba, cuando en realidad me .                                                  es la timidez, es el silencio. Nada se opone claramente tanto al
quedo clavada frente a la tele y la miro con placer, qué tanto".                                               amor como el acecho ruidoso, tanto para las chicas como para
Después se da el desencadenamiento          crítico. "No está muy                                              los muchachos. El acecho apunta al grupo, el amor despega del
bien. Además, nadie se lo cree. Y para colmo actúan mal, es                                                   grupo. "Hablo, sí, porque es lindo chico y me gustaría salir con
super-monótono,      uno se duerme frente a la tele." "De vez en                                               él, pero no hablo de cosas sentimentales que me tocan verda-
cuando miro porque es tonto, tan tonto que me hace reír". El                                                  deramente," Entre los varones "no decimos nada, no se dice
mundo de las series no es real. "¿Pero viste el dormitorio de                                                 nada", La profusión de discursos relativos a la declaración de
ella? Es la única que tiene una habitación así. Eso no muestra                                                amor se opone fuertemente al silencio de la intimidad amoro-
la vida real de hoy." En fin, se confiesa el significado para sí de                                           sa. La subjetividad adolescente es bastante fuerte como para
este tipo de emisiones o de revistas. Desde un punto de vista                                                 desafiar al grupo, pero aún demasiado débil para librar toda la
"romántico",    se adelanta la comprensión       de los códigos del                                           extensión de su debilidad. El amor en el colegio no será sino
amor, aun en forma crítica. "Pero si besas a un muchacho", es                                                 una manera privilegiada de aceptarse a sí mismo, una marca de
una prueba de amor con todo". "Un día tomé Salut y la hojeé,                                                  libertad que, según Nietzche, permite "no ruborizarse de sí". El
decía cómo seducir a tu cornpañerito, era algo verdaderamente                                                amor es tanto el hecho de "no tener complejos ante él, ni nada",
Aojo, tonterías. iSi yo hiciera eso, ahí se acabaría todo!" Desde                                            como el hecho de que "él no tenga vergüenza de nosotros ante
un punto de vista "terapéutico", los colegiales subrayan el rol de                                           los compañeros". La prueba de la intimidad se prolonga en la
esas series y revistas en su desarrollo personal. "Aprendes cosas                                            puesta a prueba delante del grupo. "Salgo con él y hay chicas
que te instruyen. Yo miro Héléne el les garfOns porque es algo que                                           que me dicen: él no está tan bien, épor qué sales, qué le ves? Y
 me habla, no sé, sí que tengo pequeños flirteos y todo, es lindo                                            yo decía: bueno, es que lo amo, lo amo y no es cosa de uste-
 cada tanto. Y está Joana que es un poco como yo."                                                           des." "Una vez me sucedió: a mi compañera no le gustaba el
     Presa por la preocupación de salvar su rostro, la expresión                                             chico con el que yo salía, y bueno, peor para ella." Para los
 del amor es una experiencia dificil; no basta solamente con ven-                                            varones: "Si salgo con una chica y un compañero me dice que
 cer los miedos interiores, aún hace falta lograr resistir la burla,                                         es fea, le digo: no eres tú el que sale con ella, soy yo, Eso es
                                                                                                             todo. Aunque él piense que es fea, Bueno, y qué". El amor es
 30, D, Pasquier, "Hélene el les Carcons:   une éducarion senrirnentalc",   en Esprit, junio de   J   994.   uno de los primeros "yo"del individuo contra el "nosotros" del

 220                                                                                                                                                                        221
· ..•..
                                                                                                                 I




          grupo. Y hasta puede ser que una parte de la nostalgia de los                                                   Pero la matriz general de esta experiencia varía muy fuerte-
          amores adolescentes en la vida adulta provenga del recuerdo de                                             mente en función de los contextos sociales y de los resultados
          aquel acto fundador. En el colegio, el amor rompe el rostro.                                               escolare~. Las diferencias aparecidas en la escuela primaria se
                                                                                                                     marcan Intensamente. Por esta razón debemos ahora analizar el
                                                                                                                     trabajo de los grupos formados en establecimientos netamente
                                                                                                                     contrastados.


               La experiencia colegial está dominada por un estallido de
          las dimensiones que la estructuran. Este fenómeno provoca una
          suerte de desajuste constante de las relaciones y de las identi-
          dades. Ni el conformismo       infantil, ni los cálculos de utilidad,
          ni la subjetividad adolescente están en condiciones de estabili-
          zar esta experiencia. Entonces los colegiales abandonan            las
          identidades concebidas como interiorizaciones          de rol, por los
          aprendizajes de los juegos del rostro en el seno de los cuales
          logran -rnás o menos- construir un proceso de subietivación.'!
          Oscilan sin cesar entre el conformismo y la ruptura, en función
          de los ritmos que les imponen sus orígenes sociales, sus resul-
          tados escolares, su sexo y su edad. Es en ese momento cuando
          aceptan o rechazan un "destino".32 Dominada por el rostro, esta
          prueba no se estabiliza jamás y arrastra una subjetividad vacía,
          oscilante entre la búsqueda de una autenticidad imposible y un
          conformismo       social percibido como "hipócrita'l+'        Por esta
          razón los colegiales nunca son plenamente miembros o ciuda-
          danos de su establecimiento.

          31. Desde un punto de vista genérico. E.H. Erikson caracteriza la génesis de l. identidad a tra-
          vés de ocho etapas, cada una especificada por la solución de una "crisis": en la adolescencia
          sería especialmente la "crisis de identidad" y la 'crisis de intimidad" -ciertos autores invierten
          el orden de las crisis para los muchachos y para las chicas-, antes de llegar al sentimiento de
          'confianza básica" de la personalidad. Véase E.H. Erikson, Enfanu ti Sociill. 1963, Neuchatel,
          Delachaux et Niestlé, 1974; y Adolesant« ti crise, op.cit. El mérito de los trabajos de Erikson es
          l. fuerte imbricación que establece entre la génesis de identidad y los procesos sociales; por
          nuestra parte nos hemos dedicado, de modo complementario, a discernir la adolescencia a par-
          tir de esas dimensiones sociales.
          32. Para un ejemplo histórico célebre de un proceso de subjetivación        por escisión de su grupo
          de pertenencia, véase el estudio realizado sobre Lutero por E.H. Erikson, LUI"" auant Luthcr
          (1958), París. Flarnmaricn, 1968.
          33. J. Starovinski.}tan-jac'1/its Roussee«. La transparmce et l'obüade, París. Gallirnard, 197.


          222                                                                                                                                                                   223

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Dubet, francoise y danillo martuccelli, crecer, el rostro y los sentimientos

  • 1. .' (f .. Dubet, Francoise y Danilo Martuccelli, "Crecer" y "El rostro y los sentimientos", en En la escuela. Sociología de la experiencia escolar, Barcelona, Losada, 1998, pp. 196- 202 Y 216-223.
  • 2. ,. . escolar misma. Toda una esfera de la experiencia de los indivi- duos se desarrolla en el colegio, pero sin él. Grandes y pequeños Ningún período de la vida está, como la adolescencia, definido por la influencia de los interrogantes sobre el hecho de "crecer"." Esta preocupación es constantemente reforzada por las actitudes de los adultos, "Sí, me lo hacen notar conti- nuamente: iqué alta que está, creció desde la última vez, tiene por lo menos cinco centímetros más! Siempre lo mismo y me enerva." Los colegiales están presos entre los desajustes cons- tantes de la infancia y la adolescencia, ya no viven en un mundo homogéneo y son siempre demasiado grandes o dema- siado pequeños, La prueba de Gulliver encuadra su universo social. Toda su existencia está sometida a los cambios de las órdenes de crecimiento en función de las situaciones y los ,. interlocutores. "Cuando estamos en primaria somos los más grandes, el rey. Y después, en sexto, somos los pequeños." "Depende de la persona con la que uno se encuentra: si esa persona es un pequeño uno se va a sentir más adulto, si es más grande uno se va a sentir inferior, no sé." Además los adultos participan activamente en el mantenimiento de est "En casa, depende. A veces me tratan como a muy chico cuan- do les conviene, y después, cuando me piden algo: iahora eres grande!" Pero es en colegio onde se experimentan más cla- Crecer ramente estas dispari a es e "tamaño". Los alumnos se redes- cubren "pequeños", sin estar no obstante protegidos como los pequeños, "El primer día de clase una de sexto se dejó empu- Mientras que los escolares viven en una continuidad relati- jar por una más grande, se cayó y durante dos semanas tuvo va su estatuto de niño y su estatuto de alumno, los colegiales que andar con muletas," "iTe aplastan! i'Ie dicen: ah, los hacen la experiencia de una verdadera tensión, es decir una rup- pequeños!" tura entre el alumno y el adolescente, Con la adolescencia se . forma un "sí mismo" no escolar, una subjetividad y una vida 8. Véase el número especial de AlilTrmt1ll, "Les 10·3 ans et le problerne de grandir", septiern- colectiva independientes de la escuela, que "afectan" a la vida bre de 1991. 196 197
  • 3. La disparidad de tamaños habla también de las jerarquías de niño y juego muy bien y no tengo vergüenza." "Tengo Bar- subjetivas de madurez. Para los "grandes" de tercero, los bies, muñecas, y siempre siento miedo cuando invito a nuevas "pequeños" son siempre demasiado "pequeños". "A vec~s me compañeras, es verdad que se burlan de mi." A la inversa, los pregunto qué hago ahí, porque hay pequeños que no tienen alumnos de tercero quieren crecer, pero no sin temores. El nada en la cabeza; uno los mira, ésa salta a la cuerda, aquél liceo es aprehendido como un mundo de libertades donde "al juega a pelota." Esta observación es acompañada por la impre- menos al mediodía se puede ir a McDonald". El control fami- sión er e ue actualmente los e ueños crecen liar se torna pesado. En todo caso, hay que afirmarlo an e os mas rápidamente. "En nuestras generaciones las chicas son demás para demostrar su "tamaño". "Cuando vaya alguna cada vez más Jóvenes; cuando una mira a las más jóvenes ve parte estoy obligada a hacerla delante de mi madre o mis que son más avispadas." Pero a las representaciones de los parientes." El hecho de volverse mayor se asocia a una serie de grandes hay que oponer las de los pequeños. Y aquí el senti- caracteres positivos: se tiene más "seguridad", se es más "razo- miento es más bien unánime: para los "pequeños" de quinto, nable", más "independiente" ... los "grandes" de tercero no son nunca bastante "grandes". "Los El deseo de seguir siendo pequeño y crecer a la vez invade de tercero son unos cretinos; hacia el fin del liceo la cosa a todos los colegiales. Domina las relaciones en el interior de empieza a ser un poco mejor." El grado de madurez juega la clase, relaciones que parecen siempre desajustadas. Los como un signo de distinción persona en e seno e universo alumnos son a la vez demasiado grandes y demasiado pe- colegial. "Uno está en una edad en la que hay algunos muy queños, y se reconocen en sutiles signos de madurez. En maduros y otros no. Yo no me considero una mujer, pero hace el transcurso de un año pasado en una clase de quinto pude falta una mentalidad más avanzada de la que se cree una chi- (F. Dubet) observar las transformaciones de los alumnos, espe- quilla que trata de hacerse la mujer y todo se acaba ahí..." En cialmente en las chicas que cambian sus maneras de vestir de la desorganización general de los "tamaños", los colegiales son un día para otro y dejan de ser crías. A medida que se produ- siempre "inadaptados", juegan en falso y nunca se sienten en cen estas transformaciones. las parejas de alumnos que se sien- el lugar on e eberían estar exactamente. Esta prueba provo- tan juntos se hacen y se deshacen según la madurez de cada ca en los más pequeños una .,!lOstalgia de la intaocia y de la uno. Otros, 31 crecer, se acercan a un camarada que se ha que- escuela primaria, cuando el mundo era claro e integrado. "En dado pequeño para ser su protector, el hermano o la hermana sexto, cuando se habla del primario, es inolvidable. Uno mayor: así marcan su grandeza. Contra estas tensiones múlti- recuerda cosas y le gustaría mucho vivirlas todavía. Uno se dice ples y cambiantes, los colegiales se encierran en el presente que eran buenos tiempos, uno se sentía bien, uno se divertía, frente a un futuro inquietante. Quieren crecer pero expresan uno era grande. Teníamos un poco más de autoridad que antes abiertamente el miedo a hacerla. no tiene rrue o e raca- de entrar a sexto. iVaya si era mejor!" Algunos no quieren cre- sar en su vi a, e ser au onomo." "Sí, eso es, prefiero que mis cer. "iQuisiera ser siempre un bebé!" "Sí, yo también hice una padres estén detrás de mí." El discurso puede tomar una tona- regresión." Son sobre todo los alumnos de quinto, pertene- lidad cínica. "Prefiero permanecer adolescente, así uno está cientes a clases medias, los que abandonan la infancia penosa- tranquilo con los padres." En todos estos juegos de tamaño, la mente. "Cuando se va al colegio, es como si uno debiera cre- cultura de masas adolescente tiene un lugar esencial, distribu- cer de golpe. Como si ya no se debieran tener recuerdos de yendo los códigos de la madurez en la vestimenta, los gustos infancia. Como si nos privaran de todo eso. Todavía tengo OJos musicales ... 198 199
  • 4. Chicas y muchachos "Las chicas crecen más rápido que los muchachos, tanto fisica como mentalmente." Los muchachos siguen siendo chicos. "Se A [as tensiones de los "tamaños" hay que añadir la de los ve cuando, en pleno cuestionario o en el curso de golpe uno géneros." La vida en el colegio está dominada por una viva opo- escucha: iufl, yo no sé... Incluso cuando juegan como chiquili- sición entre los sexos. Chicas y muchachos comparten la clase nes en tercero. iEs el colmo!" Los muchachos juegan porque en dos espacios distintos, no comen juntos y no frecuentan los son chicos, las chicas hablan porque son grandes. Los mucha- mismos lugares en el patio. En algunos grupos de investigación, chos son agresivos. Hay tres tipos de chicas: la "que no respeta se ubicaron en lugares opuestos de la mesa. Esto no impide ni nada ni a nadie", la "niña bien" y la "puerca que se acuesta con las amistades, ni los flirteos, ni los amores, pero se desarrollan todos". La tipología de los chicos, menos violenta, es de la mis- sobre un fondo de "guerra" de los sexos y de afirmación exa- ma naturaleza: los "tontos", los "bien" y los "no bien". cerbada de los estereotipos. Del punto de vista escolar, las chi- Evidentemente estos estereotipos cruzados dejan un espa- cas ostentan un comportamiento más conforme a las exigencias cio a los juegos amorosos, pero fundan [a agresión de [os de la institución escolar y mayor seriedad. 10 Los alumnos mis- muchachos.'! Las chicas siguen a menudo, sufren siempre, se mos señalan que las chicas son descritas como "más serias", lo rebelan a veces. Deben aprender a "protegerse". "La última vez que es denunciado por los muchachos como una injusticia. hacía buen tiempo por [a tarde, vine con una falda y sin medias, "Los profes prefieren las chicas a los muchachos". Los mucha- me había puesto unos pequeños zoquetes y llegaba a clase así. chos se proyectan al futuro como jefes del hogar. "Cuando uno y cuando pasé los grandes me miraban con mi falda bastante está en el servicio militar, con un departamento, una novia o corta, no me gusta que me miren." "Como cuando estuvimos no, debe tener responsabilidades." Las chicas aprenden ya su en la piscina, teniarnos miedo de que los muchachos dijeran rol de amas de casa. "Debes hacer las tareas domésticas y todo, cosas sobre nosotras. También allí estábamos completamente sí, cocinar y todo. Me gusta hacerla de vez en cuando, pero estresadas y por la noche no comí nada. Pero también ellos bueno, todos los días ... "Los muchachos afirman su virilidad for- estaban estresados como nosotras, pese a sus aires de qué me mando parte de una "banda" -"si vamos a lo de alguien lo hace- importa." Pese a su "miedo", los muchachos no cesan de bur- mos en grupo, unos quince" -, mientras que las chicas tienen larse de las chicas. "Son super-gordas, aquella está sonada. Y afinidades más reducidas: "Yo prefiero quedarme en la calle con además dicen cosas pero no son verdad, vamos." Los flirteos no una o dos compañeras". escapan de la amenaza de los estereotipos de las chicas y las En la frontera de los dos sexos, los incidentes y las agresio- burlas de los varones. "Sólo hay muchachos burlones. Hay una nes se multiplican. "De todos modos, en mi clase todas las chi- chica que quiere salir con uno y se [o pide, y él va a contarlo cas están locas. Uno dice una tontería sobre ellas, se hacen jue- rápidamente a sus compañeros." Los muchachos se vanaglo- gos de palabras o cosa así, y recibo bofetadas de todos lados." rian, "Hasta van más lejos, cuentan cosas raras, salen con una Las chicas proclaman en voz alta y fuerte su mayor madurez. chica y la dejan y van a contar a sus amigos que fueron ellos quienes la largaron, que han tenido cosas con ella." Por cierto, 9. La diferenciación sexual toma no obstante diferentes formas según los dominios de la socia- lización (trabajo, autonomía, interés político). y según el origen social de los adolescentes. Véase j.-e. Passeron y F. de Singly, "Diflérences dans la diflérencin: socialisnnon de classe et 11. Sq:ún ciertos 1r.,f>"10'.en el colegio los muchachos aceprarian mas f;cilmenle de IJS ch« JS socialisation sexuelle", en Rcuue francaise de sciencr pnfiti,/IU, vol. 34, núm. 1, febrero de 19l!.J; una dehmcióu ne~."I'A de SI; ,"'O (suuación que se revierte en IJ ~J,d adulta). Vc.isc P. 'l ap, véase también M. Duru-Bellat, L' École d"jil/n, París, L'Harmauan. 1990. Mt1.<{/,{m rt Fimmm eI,•./ {ml,I/;/. r Jri,. Privat, 1985. I'ero en ., vida de ~ruro. r sub" todo en ID. Véase G. Fdouzis, ú Co/llg( all "IIolidim, París, PUF. 1994. clase, parece que son los rnuch ichos quienes imponen l. "detinición" de las suuaciones. 200 201 ---------
  • 5. las chicas no son tontas ante el juego de los varones. "Los muchachos también tienen un corazón pero no lo muestran, son machos." "Son como las chicas pero lo esconden, de hecho. No quieren mostrar nada." Ellas saben que los muchachos son "dobles". "Cuando está con sus compañeros se cree el más pin- tón, el más fuerte, piensa que puede salir con todas las chicas; y cuando está con una es una pulguita saltarina. Ya la pulga yo la aplasto." La subjetividad de los colegiales se forma en el seno de múl- tiples estratos. Los grandes y los pequeños, los muchachos y las chicas, los buenos y los malos alumnos rompen la continuidad de las categorías escolares y de las identidades personales. Pero ninguno de los elementos que forman la experiencia colegial es verdaderamente estable: ni la conformidad con las normas escolares, ni la utilidad percibida de los estudios, ni la identidad personal. La experiencia colegial está dominada por las diferen- cias de estratos y las tensiones. 202
  • 6. El rostro y los sentimientos amiga teng? alto~ y bajos. S~empre cambié de mejores amigas". Ha~ que discernir el mecamsmo. La sociabilidad en el colegio La amistad. Como la amistad infantil, la amistad adoles- esta fuertemente marcada por las críticas y los rumores. Las crí- cente está marcada por el sello de la confianza.P La buena com- ticas a veces son benignas: "iChabón! iBoludo! Depende de pañera es "aquella a quien se le cuenta todo, todo se le puede cómo te lo digan". Otras veces la crítica es más dolorosa: "El decir y no lo repetirá por ahí". La amistad adolescente convoca colegio :s~á lIen.o de hipocresía": La desconfianza es de rigor, a la confidencia.i" Pero la lógica del rostro hace que la expre- por~,ue". 5.1 alguien te da demasiada confianza,üespués te la sión sea dificil. Ser amigo de alguien consistiría entonces en saca. ISlempre hay desconfianza! Cada uno desconfía del compartir un secreto inexistente, en permitir sin cesar a o.tro otr~, todo ~I mundo está obligado a ser hipócrita. No nos gusta defenderse y "reventar". Al fin de cuentas, el verdadero amigo la hipocresía pero de todos modos, un día u otro, estamos obli- es aquel que sabe que el otro está, ante todo, definido P?r su gados a ser hipócritas. Es un engranaje." dificultad de aceptarse, por los límites de su desapego hacia los En el seno de este universo hay que reubicar e! arte de la adultos; el que conoce el carácter tan aleatorio de su subjetivi- crítica colegial.. La verdadera traición es la indiferencia y, sobre dad. A esta amistad "pasiva" hay que oponer una amistad "acti- todo, la detención de la crítica íntima. No hay nada que desve- va", la que participa del proceso de construcción de la subjeti- lar a I~s otros, hay todo para esconder. Por eso la buena pareja vidad gracias a la "crítica". Al criticar a un amigo, siempre defi- de arnigos adolescentes no deja de criticarse constantemente. nido por una muy fuerte vulnerabilidad a la mirada de los "Mis amigas critican todo lo que hago." Por allí todo pasa: el otros, pero dándole al mismo tiempo pruebas de amistad, se cuerpo, los miedos, los amores, los fracasos escolares. los constituye una subjetividad más autónoma porque es capaz de padres, la ropa. Pero a través de este juego de la crítica amisto- afirmarse frente a los demás. Lo esencial de la amistad adoles- sa, 1.05 colegiales construyen un mundo personal, privado, más cente no reside en desvelar el sí mismo, sino en la capacidad de autonomo pues se despega de la influencia de! conformismo aceptar -de la única persona de la cual puede verdaderamente cultural adolescente. En el colegio, el amigo es un crítico com- aceptarla-, una crítica de sí.27 El adolescente tiene amigos para prometido. aprender a resistir el juicio de los otros. De ahí el carácter con- flictivo de la amistad adolescente. El amigo niega la falsa auten- El amor. La debilidad de la subjetividad adolescente torna ticidad para obligar al otro a individualizarse, lo que explica la particularmente dificil la expresión del sentimiento amoroso. inestabilidad de las amistades colegiales. "Yo... con mi mejor Por el amor, el adolescente recorre los extremos de su subjetivi- dad. "Pasa algo, cuando un chico me invita a salir me siento 25. No olvidemos que el tema de la amistad, o más ampliamente del compromiso emocional, más linda ... Se ve que una le gusta a los muchachos, eso es agra- ocupa un lugar mayor en los adolescentes del Bildunsromnn. Véase D. Cohn Plouchart, 'L~ dable." Sin duda yace en la relación amorosa de los colegiales roman de formation", en P. Kahn, A. Ouzoulias y P.Thierry, L' Education. Approeba pbilosopbi- 'lllt!, París. PUF, 1990; L Dumont, "Aux sources de la Bildung", en LUtolo;:ir allemande, París, ~n d~~eo de, ex~lor.a~ su pro~io Yo con la ayuda de un campa- Gallimard, 1991. nero. Aqui e! individuo quiere ser amado y reconocido, pero 26. Para R. Sennet la imbricación de la amistad y de la confianza es lo propio de toda socie- dad intimista (Véase R. Sennet, UJ ryra/lnic! IÚ {,inlimill. cit.), teme ser abandonado. Esto produce la temporalidad tan parti- 27. El juego de la crítica es así consustancial a la obsesión de seguridad presente en las amista- des de los adolescentes, siempre bajo el miedo de ser abandonados o traicionados, un senti- miento que sólo se diluye al fin de la adolescencia. Véase E. Douvan y J. Adelson, T7" Adolrscent 28. Véase E.H. Erikson, ,'¡'!n/(j(rncr et en" (1986), París. Flammarion, 1972; C. David, L' Emt Experima, Nueva York, J. Willey, 1966. ,¡mourrux.París, Payot, 1971. 216 217
  • 7. cular de los amores adolescentes. La pena de amor precede al "A los tipos les dices no, entonces se vuelven, no, yo no quería, amor, con la timidez, el miedo a declararse, el miedo a ser aban- blablablá ... Yo tenía un compañero que lo hacía y cada vez le donado, la búsqueda de pruebas de amor, el miedo de caer en decían no, es un mamerto." ridículo ... "Si tomas una gaseosa con ella se pasa rápido." Los colegiales disponen de dos lenguajes para hablar del El miedo de desvelarse comanda el conjunto de técnicas amor: un discurso "romántico" lleno de referencias sobre el utilizadas para dar parte de su amor. Los miembros de los gru- amor eterno, y un discurso "terapéutico" centrado en la necesi- pos insisten en la obsesión de la puesta en escena de la decla- dad de crecer. En el amor romántico, sólo se termina de amar ración de amor. En el límite, es lo único que parece causar pro- a través de la puesta en escena de un imaginario amoroso.i? blemas. En primer lugar está la propuesta directa, una .fórmula Todas las constantes del texto amoroso se están haciendo, una no exenta de jactancia. "No te preocupes, vas y se lo dices y ya después de la otra. Primero, por supuesto, la duración. Todas las está." A veces se atenúa gracias al teléfono. "Cara a cara me historias cortas serán juzgadas y condenadas en nombre del ver- parece imposible, écórno mirarla a los ojos y decirle si quiere dadero amor. "iPero eso no es amor! Una semana o dos con salir contigo? No, por teléfono puede s~r..." y está t~m~ién ,la una chica o un muchacho ... no veo verdaderamente qué podría eterna carta de amor. "Si amo no lo digo, no podna, jarnas. haber en eso de amor, vamos". "Son pequeños enamoramien- Escribiría una carta." "Me gustarían las cartas, pero a los varo- tos de colegio, en concreto: sólo para hacerse de una reputa- nes les parece tonto," Queda entonces, al menos p~ra ciertas ción, eso es todo". Las primeras "verdaderas" historias de amor chicas, recurrir a la seducción. "Espero que él me lo pida, No le est~n colocadas bajo el signo de la imposibilidad: el compañe- vas a pedir a un chico que salga contigo, te pondrías en evi- ro Ideal se fue a otro colegio, la historia está prohibida por los dencia. Él debe dar el primer paso, y yo prefiero que lo haga padres ... El imaginario amoroso puede entonces desplegarse solo". En el fondo, les gustaría mucho no tener que hacer nada. libremente. "A Fred lo amé verdqderarnente y creo que todavía ¿y el alcahuete? Sólo en quinto es posible recurrir a sus ser- lo amo. De esto hace un año y medio, no dejo de pensar en él vicios. "Se espera un ratito y después, si verdaderamente te y cuando veo un chico lindo lo comparo con Fred y no pasa gusta, le dices a una compinche que se lo pregun~e. Después nada ... Además tengo la impresión de que no me enamoraré de ella va y se lo pregunta, le dice: hay una chica rubia, le gustas ningún otro porque siempre comparo. Y siempre será él". mucho. Entonces él mira, mira y cuando cree que encuentra Pero a veces los colegiales abandonan el discurso románti- dice -si le gustas- que sí, da su respuesta. Se citan cuando saben co y hablan como "terapeutas" del alma. El amor se torna en que van a salir juntos." En tercero ya no es posible, el amor. ya buena inversión psicológica y todas las fases del amor son así no está al servicio de la cohesión del grupo. Entonces recurnr a releídas desde esta óptica. Especialmente en cuanto al número mediadores es una "astucia" para esconder a los demás su timi- y la duración de las historias de amor. El romántico valora el dez y nadie se engaña. "En general, cuando se manda a un com- amor eterno, el "terapeuta" valora el cambio y su utilidad. "Si pañero, puede pasar que la chica quiera salir conti.go, per? e? lo conservas para siempre no sirve de nada, me parece que hay general ella bromea." "Es una chiquilinada. Demasla?o chiqui- que tener varios compañeros". Por otra parte, el abandono Iín es un tipo que envía a un compañero para decir: bueno, forma parte de la vida. "Es la vida, es normal, si no lo amas lo querría salir contigo." En el fondo, se envían cornpafieros para largas y listo." El amor se torna interesante en la medida en que "mostrarse" es decir esconder la timidez delante de los compa- ñeros. Los colegiales tratan de protegerse por todos los medios. 29. Véase D. Martuccelli, "La conspiration de l'arnour", en DicalaglJ. París, PUF, 1995. 219 218
  • 8. da seguridad y permite crecer. "Eso también nos desarrolla, nos y el "verdadero"amor establece una ruptura con el mundo de la hace crecer. Sin el amor sería difícil vivir, yo no podría crecer." jactancia, de la colección y del levante. La vergüenza viene de "iEn ciertos casos hasta puede ayudar! Cuando uno no anda que nada es secreto, ni en el colegio ni en la escuela primaria. bien consigo mismo puede ayudarte a superar montones de Pero esta publicidad de lo íntimo cambia radicalmente de sig- cosas." nificado. En la escuela primaria, uno de los fines del juego amo- A través de estos dos modelos discursivos se enuncia el inte- roso es precisamente "que esto se sepa". En el colegio, sólo hay rés por las series televisadas "color rosa", como útiles de una amor en la medida en que se sustrae a la mirada de los camara- educación sentimental.l" En los grupos, las etapas de la discu- das. "En el colegio te hacen pasar vergüenza delante de todo el sión son siempre las mismas. Después de una reacción inicial mundo para joderte mejor." "A veces da asco porque no quie- de denegación, se confiesa: "Me da un poco de vergüenza decir res que haya gente que sepa que sales con una chica. Prefieres en el colegio que veo Héline el les garfons: se van a burlar de mí. que nadie lo sepa." La mejor prueba de amor en el colegio no A veces hacía creer que no la miraba, cuando en realidad me . es la timidez, es el silencio. Nada se opone claramente tanto al quedo clavada frente a la tele y la miro con placer, qué tanto". amor como el acecho ruidoso, tanto para las chicas como para Después se da el desencadenamiento crítico. "No está muy los muchachos. El acecho apunta al grupo, el amor despega del bien. Además, nadie se lo cree. Y para colmo actúan mal, es grupo. "Hablo, sí, porque es lindo chico y me gustaría salir con super-monótono, uno se duerme frente a la tele." "De vez en él, pero no hablo de cosas sentimentales que me tocan verda- cuando miro porque es tonto, tan tonto que me hace reír". El deramente," Entre los varones "no decimos nada, no se dice mundo de las series no es real. "¿Pero viste el dormitorio de nada", La profusión de discursos relativos a la declaración de ella? Es la única que tiene una habitación así. Eso no muestra amor se opone fuertemente al silencio de la intimidad amoro- la vida real de hoy." En fin, se confiesa el significado para sí de sa. La subjetividad adolescente es bastante fuerte como para este tipo de emisiones o de revistas. Desde un punto de vista desafiar al grupo, pero aún demasiado débil para librar toda la "romántico", se adelanta la comprensión de los códigos del extensión de su debilidad. El amor en el colegio no será sino amor, aun en forma crítica. "Pero si besas a un muchacho", es una manera privilegiada de aceptarse a sí mismo, una marca de una prueba de amor con todo". "Un día tomé Salut y la hojeé, libertad que, según Nietzche, permite "no ruborizarse de sí". El decía cómo seducir a tu cornpañerito, era algo verdaderamente amor es tanto el hecho de "no tener complejos ante él, ni nada", Aojo, tonterías. iSi yo hiciera eso, ahí se acabaría todo!" Desde como el hecho de que "él no tenga vergüenza de nosotros ante un punto de vista "terapéutico", los colegiales subrayan el rol de los compañeros". La prueba de la intimidad se prolonga en la esas series y revistas en su desarrollo personal. "Aprendes cosas puesta a prueba delante del grupo. "Salgo con él y hay chicas que te instruyen. Yo miro Héléne el les garfOns porque es algo que que me dicen: él no está tan bien, épor qué sales, qué le ves? Y me habla, no sé, sí que tengo pequeños flirteos y todo, es lindo yo decía: bueno, es que lo amo, lo amo y no es cosa de uste- cada tanto. Y está Joana que es un poco como yo." des." "Una vez me sucedió: a mi compañera no le gustaba el Presa por la preocupación de salvar su rostro, la expresión chico con el que yo salía, y bueno, peor para ella." Para los del amor es una experiencia dificil; no basta solamente con ven- varones: "Si salgo con una chica y un compañero me dice que cer los miedos interiores, aún hace falta lograr resistir la burla, es fea, le digo: no eres tú el que sale con ella, soy yo, Eso es todo. Aunque él piense que es fea, Bueno, y qué". El amor es 30, D, Pasquier, "Hélene el les Carcons: une éducarion senrirnentalc", en Esprit, junio de J 994. uno de los primeros "yo"del individuo contra el "nosotros" del 220 221
  • 9. · ..•.. I grupo. Y hasta puede ser que una parte de la nostalgia de los Pero la matriz general de esta experiencia varía muy fuerte- amores adolescentes en la vida adulta provenga del recuerdo de mente en función de los contextos sociales y de los resultados aquel acto fundador. En el colegio, el amor rompe el rostro. escolare~. Las diferencias aparecidas en la escuela primaria se marcan Intensamente. Por esta razón debemos ahora analizar el trabajo de los grupos formados en establecimientos netamente contrastados. La experiencia colegial está dominada por un estallido de las dimensiones que la estructuran. Este fenómeno provoca una suerte de desajuste constante de las relaciones y de las identi- dades. Ni el conformismo infantil, ni los cálculos de utilidad, ni la subjetividad adolescente están en condiciones de estabili- zar esta experiencia. Entonces los colegiales abandonan las identidades concebidas como interiorizaciones de rol, por los aprendizajes de los juegos del rostro en el seno de los cuales logran -rnás o menos- construir un proceso de subietivación.'! Oscilan sin cesar entre el conformismo y la ruptura, en función de los ritmos que les imponen sus orígenes sociales, sus resul- tados escolares, su sexo y su edad. Es en ese momento cuando aceptan o rechazan un "destino".32 Dominada por el rostro, esta prueba no se estabiliza jamás y arrastra una subjetividad vacía, oscilante entre la búsqueda de una autenticidad imposible y un conformismo social percibido como "hipócrita'l+' Por esta razón los colegiales nunca son plenamente miembros o ciuda- danos de su establecimiento. 31. Desde un punto de vista genérico. E.H. Erikson caracteriza la génesis de l. identidad a tra- vés de ocho etapas, cada una especificada por la solución de una "crisis": en la adolescencia sería especialmente la "crisis de identidad" y la 'crisis de intimidad" -ciertos autores invierten el orden de las crisis para los muchachos y para las chicas-, antes de llegar al sentimiento de 'confianza básica" de la personalidad. Véase E.H. Erikson, Enfanu ti Sociill. 1963, Neuchatel, Delachaux et Niestlé, 1974; y Adolesant« ti crise, op.cit. El mérito de los trabajos de Erikson es l. fuerte imbricación que establece entre la génesis de identidad y los procesos sociales; por nuestra parte nos hemos dedicado, de modo complementario, a discernir la adolescencia a par- tir de esas dimensiones sociales. 32. Para un ejemplo histórico célebre de un proceso de subjetivación por escisión de su grupo de pertenencia, véase el estudio realizado sobre Lutero por E.H. Erikson, LUI"" auant Luthcr (1958), París. Flarnmaricn, 1968. 33. J. Starovinski.}tan-jac'1/its Roussee«. La transparmce et l'obüade, París. Gallirnard, 197. 222 223