El documento analiza las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes en Guatemala, destacando la continuidad de estas prácticas desde el conflicto armado hasta la actualidad. Se enfatiza la falta de políticas efectivas para prevenir y judicializar estos crímenes, lo que perpetúa la impunidad y la violencia estatal contra grupos marginalizados. Además, se critica la estigmatización de las víctimas y se documenta cómo el contexto histórico de exclusión y violencia ha llevado a la normalización de los asesinatos de jóvenes considerados 'indeseables'.