Carlos V reinó entre 1516 y 1556, heredando un extenso imperio de sus abuelos que incluía tierras en Europa, África y América. Se enfrentó a la oposición castellana en la rebelión de las Comunidades, pero esta fracasó. Gobernó un imperio diverso con leyes propias en cada territorio, aunque el rey tenía un gran poder. Su objetivo de unificar la cristiandad encontró oposición de Francia, los otomanos y los príncipes protestantes alemanes.