Los reinos neohititas florecieron en el norte de Siria y sur de Turquía entre los siglos X y VIII a.C., tras el colapso del Imperio hitita. Sus principados se asentaron en territorios de población luvita y hurrita donde desarrollaron un arte y arquitectura que combinaban influencias sirias y hititas. Un ejemplo notable es el palacio real de Karatepe en Turquía, decorado con bajorrelieves que ilustran la vida cortesana. La escultura luvio-aramea conjugaba armonios