En el siglo XVIII, la Ilustración y la Revolución Francesa llevaron a que la música se hiciera más accesible al público en general, con líneas melódicas claras y frases cortas y simétricas. La ópera utilizaba temas cotidianos y se escribía en el idioma local. Compositores como Haydn, Mozart y Beethoven destacaron en la sinfonía, sonata y otros géneros instrumentales.