Los niños de 6-7 años son activos, curiosos e imaginativos, y se benefician del aprendizaje cooperativo que fomenta la responsabilidad y autonomía. La comunicación constante entre padres y profesores es esencial para el seguimiento del rendimiento académico, y se establecen normativas claras sobre las entradas, salidas y asistencias. Además, se promueven programas y talleres relacionados con la salud, la convivencia y las artes para desarrollar competencias integrales en los alumnos.