Este documento discute la responsabilidad social del diseño gráfico. Argumenta que el diseño gráfico debe mejorar la calidad de vida de las personas y transmitir valores humanos, en lugar de solo enfocarse en objetivos económicos e impulsar el consumismo. También señala que los diseñadores deben estar un paso adelante de las empresas para asegurar que la comunicación transmita sentimientos y razones coherentes.