El mercantilismo, una doctrina económica del siglo XVI al XVIII, enfatizaba la acumulación de oro y plata como medida de riqueza, apoyándose en un marco legal estricto para regular la producción y el comercio. En España, la dependencia de la plata proveniente de América llevó a la pobreza eventual, mientras que en Francia, las políticas de Jean-Baptiste Colbert favorecieron el crecimiento industrial y económico. Inglaterra, mediante tasas aduaneras y el surgimiento de la revolución industrial, se convirtió en la principal potencia comercial mundial, destacándose por su mano de obra y recursos naturales.