Este documento presenta un diálogo entre la doctrina protestante y la doctrina católica sobre la autoridad en la Iglesia. La doctrina protestante sostiene que solo Jesucristo es la cabeza de la Iglesia y que no hay autoridad eclesiástica, mientras que la doctrina católica afirma que Jesús constituyó a Pedro como cabeza visible de la Iglesia y estableció una autoridad apostólica que se continúa a través del Papa y los obispos. El documento cita pasajes bíblicos para respald