El pececito Celeste desobedeció a sus padres y salió de su pecera para explorar el mundo exterior. Sin embargo, fuera del agua Celeste no podía respirar y quedó atrapado en una mesa, llamando a sus padres por ayuda. Afortunadamente, una mujer lo encontró y lo devolvió sano y salvo a su pecera, donde Celeste aprendió a obedecer las instrucciones de sus padres de ahora en adelante.