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Introducción
Desde hace más de cuatro mil años, sin lugar a dudas, en cualquier parte del
mundo, más de alguna persona se ha preguntado hasta el día de hoy, cómo fue
creado el planeta tierra y todas las formas de vida que existen, y esto es debido al
asombro, de los más de 115 elementos de la tabla periódica, que a la fecha se
conoce gracias al trabajo realizado por científicos desde el año de 1700.
En estos últimos trescientos años, la ciencia y la tecnología, indudablemente, han
logrado innumerables avances en diferentes disciplinas científicas, sin embargo,
aún siguen varias preguntas por resolver, como las siguientes:
1.- ¿Quién creo este planeta tierra y la constelación de la vía láctea en la cual nos
encontramos (su estructura tanto lo ancho como el largo es asombrosa), así mismo
también, cómo y cuándo fueron creadas las demás constelaciones que existen en el
Universo y cuál es el propósito de ellas y qué relación tienen con la nuestra?
2.- Si existe alguna forma de vida humana en otras constelaciones, porque no nos
han conquistado, si se supone que tienen tecnologías más avanzadas que la nuestra.
Nosotros apenas conocemos la estructura de la materia y la energía.
Estas preguntas y muchas más, a lo largo de estos dos mil años algunos pensadores
griegos y de otras nacionalidades, han tratado de darles una explicación desde el
punto de vista intelectual, no obstante, a la fecha siguen siendo un misterio.
A pesar de no contar con respuestas bien argumentadas, con evidencias en relación
a las preguntas formuladas, lo que si nos ha quedado claro, es que la vida del ser
humano data más de 60 o 100 mil años, y esto en relación al tiempo que tienen los
océanos y las montañas, dado que, en estos elementos se encuentra una huella
notable de un evolución y de una erosión que presentan, debido a los cambios de la
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materia y a los factores ambientales, que constantemente han estado modificando
las formas iniciales.
En esta descripción no pretendemos profundizar en las maravillas, que existen en
nuestro planeta y en las constelaciones, dado que, estamos conscientes del grado de
complejidad que presentan en sus estructuras y funciones y con esto nos basta, para
convencernos que detrás de todos estos misterios en el Universo, esta una mente
extraordinaria, quién es el creador y autor de todo cuanto existe.
“Nada puede existir de la nada, la nada no puede crear a la materia y a la
energía”, que se necesitan para poner en marcha, un proyecto tan extraordinario y
maravilloso, como es la “vida humana y la creación de todas las plantas y los
animales”. Todo cuanto existe en el universo es admirable y complejo.
Por lo tanto, lo que pretendo en este documento es mostrar un área de un
conocimiento, que durante mucho tiempo ha estado presente (a la fecha son 4 mil
años), sin embargo, muy pocas personas han tenido la oportunidad de acceder a
este tipo de sabiduría espiritual.
Pero primeramente debemos de reconocer, que la humanidad desde hace más de 10
mil años, ha estado sometida a un sinnúmero de dificultades y estas han traído
dolor, sufrimiento, angustia debido a la pérdida de un ser querido, o a una
enfermedad que llegan a causar la muerte, o un accidente.
Toda persona sin distinción alguna, sin importar su raza y su situación
socioeconómica en algún momento de su vida, ha pasado por una situación muy
difícil, que le ha producido dolor y sufrimiento. Es decir, ha lastimado su alma y a
su espíritu. Ha dejado un dolor muy profundo dentro de su ser.
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El dolor y el sufrimiento humano en estos cuatro mil años, se ha incrementado de
manera alarmante en cualquier sociedad del mundo. Nadie ha quedado exento de
pasar por alguna situación difícil en cualquier momento de la vida.
Ante este problema social, que aqueja la salud emocional y física de las personas a
la fecha, las instituciones de salud no han sido capaces de ayudar de manera
integral a las personas que de alguna forma, han tenido algún tipo de pérdida, ya
sea económica o material, o bien de un ser querido o algo, que afecto las emociones
o sentimientos de la persona.
Por ejemplo, las guerras y los enfrentamientos por el poder en el mundo, han sido
causas de sufrimiento, así también como la falta de empleo, la falta de
medicamentos, la desnutrición crónica y la pobreza en una gran población, ha
afectado a un gran número importante de personas, principalmente a los niños,
niñas y adultos mayores, quienes son los grupos vulnerables más susceptibles.
Ante estas situaciones que he descrito, es como nace nuestro interés de proponer el
siguiente material, que considero muy importante para sanar nuestra alma y
espíritu, dado que, los seres humanos nos vemos afectados principalmente por
nuestras emociones y sentimientos, que se ponen en conflicto a la hora de pasar por
situaciones difíciles o desagrables.
A continuación, quiero compartir algunos pasajes de un libro muy importante, que
ha logrado recoger una interesante historia a través de más de cuatro mil años, y el
pasaje que aparece a continuación, fue escrito hace 2 mil ochocientos ochenta años
aproximadamente, y dice lo siguiente:
Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de
ellos. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los
contritos de espíritu. (Salmos 34: 15 y 18).
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Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará
Jehová. El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en
él confían. (Salmos 34: 19-22).
Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de
los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien el alma
hambrienta. (Salmos 107: 8-9).
Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión, y a
causa de sus maldades; su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta
las puertas de la muerte.
Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.
Envió su palabra, y los sanó, y los libro de su ruina. (Salmos 107: 17-20).
El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me
desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió. (Lucas 10:16).
Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se
nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo
como un rayo.
He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda
fuerza del enemigo, y nada os dañará.
Pero no os regocijéis, de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos
de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (Lucas 10: 17-20).
En aquella misma hora, Jesús se regocijó en el Espíritu y dijo:
Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has
revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.
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Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce
quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel
a quien el Hijo lo quiere revelar. (Lucas 10: 21-22).
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer
llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se
llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
Pero Marta, se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo:
Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues,
que me ayude, respondiendo Jesús, le dijo:
Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas, pero sólo
una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual
no le será quitada. (Lucas 10: 38-42).
Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra
vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la
comida, y el cuerpo que el vestido.
Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo
que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa
inquietud.
Porque todas las cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre
sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Más buscad el reino de Dios,
y todas estas cosas os serán añadidas. (Lucas 12: 22-31).
No temáis, manada pequeña, y dad limosna; haceos bolsas que no se
envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega,
ni polilla destruye.
Porque donde está vuestro tesoro, ahí estará también vuestro
corazón. (Lucas 12: 32-34).
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Quiero continuar con otro importante pasaje de un hombre, que se
llamó Abram en sus inicios, y después cambio este nombre, por el de
Abraham. Con este personaje, inicia la historia de este importante
recorrido a través de todo este tiempo.
Estos hechos ocurrieron hace 4 mil años en Mesopotamia, y dice lo siguiente:
Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor, y a Harán. Estas son las
generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán
engendró a Lot. Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su
nacimiento en Ur de los Caldeos. (Génesis 11: 26-27).
Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su
nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir a la
tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. (Génesis 11: 21).
Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la
casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y
te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán
benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12: 1-3).
Y se fue Abram, como Jehová le dijo: y Lot fue con él. Y Abram de edad de setenta
y cinco años cuando salió de Harán.
Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus
bienes que había ganado y las personas que había adquirido en Harán, y salieron
para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. (Génesis 12: 4-5).
Este grandioso libro del que les quiero hablar, ha sido traducido en más de 100
idiomas y tiene 1773 páginas, desde 1517 a la fecha, y en su interior hay una gran
sabiduría que permite sanar las heridas del alma y del espíritu.
LA BIBLIA.- Es la palabra de Jehová Dios.
¿En qué consiste la biblia?
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Es un libro inspirado por el Espíritu Santo de Jehová Dios, en el cual a través de
profetas, transmite UN CONOCIMIENTO SOBRE LA NATURALEZA DEL
HOMBRE, EL PORQUÉ Y EL PARA QUÉ DE SU EXISTENCIA.
Es un conjunto de libros, los cuales suman 66, y estos fueron escritos en diferentes
épocas y con dos estilos literarios diferentes.
El primero de ellos, es una narración en la cual el escritor no es parte de los hechos,
y sólo describe y explica, los acontecimientos de forma indirecta. Es decir, sin estar
él ahí presente.
El segundo estilo literario, se encuentra en el nuevo testamento, principalmente en
los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en los libros siguientes encontramos a un
ministro muy destacado conocido como Paulo, quien en otro tiempo, fue conocido
como Saulo de Tarso, este escritor es autor de los 10 libros siguientes:
1.- Romanos; 2.- I Corintios; 3.- II Corintios; 4.- Efesios; 5.- Gálatas;
6.- I Tesalonicenses; 7.- II Tesalonicenses; 8.- Hebreos; 9.- Filipenses; 10.-
Colosenses.
La biblia letra grande o también conocida como Santa Biblia, revisión de 1960. La
antigua versión, fue traducida del arameo y griego al español por Casiodoro de Reina
en el año de 1569, y años más tarde, fue revisada por Cipriano de Valera en el año
de 1602. (Hoy, le llamamos la Reina Valera: RVR1960).
Existen otras versiones como la de 1862, 1909 y la última, que hemos mencionado,
la cual fue en el año de 1960. Esta última versión, es la que actualmente, se usa en la
gran mayoría de los servicios cristianos en todas las iglesias, que se encuentran
ubicadas en más de 165 países del mundo.
Las Sociedades Bíblicas unidas desde 1964 a la fecha se han encargado de imprimir
este grandioso libro.
Por ejemplo, a través de la editorial Caribe en 1998, la Biblia que su servidor utilizó
para redactar el libro titulado EL PODER DE LOS DICHOS DE LA BOCA Y
LOS PENSAMIENTOS, fue impresa en Corea, y consta de 1, 773 páginas.
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A partir de la hoja número uno hasta la página 1, 318 se desarrollan los
libros siguientes: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio,
estos primeros cinco libros son conocidos como la Tora o el Pentateuco.
Después tenemos los libros siguientes: Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2
Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías,
Esther, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares.
Estos son 17 libros que narran y explican, la conducta de un pueblo elegido por
Jehová Dios, que después de vivir 400 años en cautiverio en Egipto, fue rescatado y
posteriormente, debido a su forma de proceder volvió nuevamente a sufrir la
esclavitud por 70 años.
Posteriormente, encontramos los profetas mayores como son: Isaías,
Jeremías, Ezequiel y Daniel.
Después de estos profetas mayores tenemos los profetas menores, el uso
del adjetivo mayor y menor no tiene ninguna valor en el contenido,
únicamente es una forma de identificarlos.
Los libros de los profetas menores son los siguientes: Oseas, Joel, Amós,
Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hegeo, Zacarías,
Malaquías.
Como podemos apreciar, estos son doce libros, y con ellos, se cierra el
antiguo Testamento, que suma un subtotal de 38 libros.
Ahora vamos a describir el Nuevo Testamento, este se encuentra
conformado por 28 libros, siendo unos de los principales: Mateo, Marcos,
Lucas, Juan.
Después tenemos, Hechos de los Apóstoles escrito por el médico Lucas, Romanos,
1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, 1 Tesalonicenses, 2
Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos, Santiago, 1 Pedro,
2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, Judas y por último, está el libro del Apocalipsis o
Revelación.
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Como podemos apreciar, en estos 28 libros el estilo literario se manifiesta mediante
la observación directa del autor, es decir, el escritor fue un testigo directo de los
acontecimiento que se narran.
Uno de los autores con 10 libros, es el Apóstol Pablo, conocido como Saulo de
Tarso. Dado que escribió los libros siguientes: Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios,
Gálatas, Efesios, Filipenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, Hebreos y
Colosenses.
En conclusión, podemos mencionar que estos 66 libros nos permiten conocer el
proceder, es decir, los actos (conducta) de un pueblo elegido por Jehová Dios para
que fuese un ejemplo de las naciones del mundo.
Al cual se le entregó, esta serie de escritos para que formara parte de una guía
práctica y espiritual de la naturaleza humana, y así de esta forma, guiaran su vida
cotidiana para obtener los frutos del Espíritu como son: Amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
La máxima fuerza que existe en el Universo, es el Amor o también conocido como
Ágape. Este tiene una onda de frecuencia superior a cualquier tipo de energía,
conocida hasta hoy en nuestro planeta tierra, con este me refiero a los rayos Gamma,
Beta, o Ultravioleta, o energía oscura.
Nuestro verdadero origen es Divino, es decir, somos seres espirituales
teniendo experiencias humanas a través de un cuerpo físico, sin embargo,
una gran mayoría de las personas en el mundo, se aferran tanto a la
naturaleza humana, que se olvidan de lo grandioso que somos.
Fuimos hechos, a imagen y semejanza de Jehová Dios. ¿Usted cree esto?
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Dice la Escritura, parafraseando el libro de Génesis en el capítulo 2, y
versículo 4, que una vez que Jehová Dios termino de crear los cielos y la
tierra, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba
del campo antes que nacieses.
Porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había
hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el
cual regaba toda la faz de la tierra.
En el capítulo uno, versículo 26 encontramos que, Entonces dijo Dios:
Hagamos al hombre a nuestra semejanza; y señoree en los peces del
mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en
todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Y creó Dios al hombre a su imagen, e imagen de Dios lo creó; varón y
hembra los creo. (Génesis 1: 26-27).
En el versículo 7 del Capítulo 2 menciona, que entonces Jehová Dios
formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida,
y fue el hombre un ser viviente.
Sigue diciendo, y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso
a la vista, y bueno para comer, también el árbol de vida en medio del
huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. (Génesis 2: 9).
Finalmente, quiero mencionar que la biblia es uno de los más
maravillosos libros, jamás escritos, y además, es la guía que permite
informarnos sobre nuestro proceso de creación, y de nuestro creador o
fabricante. A través del tiempo, ha ayudado a cambiar conductas
inapropiadas de mujeres y hombres, y les ha permitido, nacer de nuevo.
Es decir, comenzar una nueva vida, llena de dicha y felicidad.
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…¡Ahora tiene, esta gran oportunidad, de Usted depende
aprovecharla! Que Jehová Dios, lo Bendiga y sea siempre, su refugio.
Es para su servidor un gran placer poner a disposición de todos los
lectores del mundo, este sencillo material esperando que sea de gran
utilidad en cualquier momento de su vida, sin importar su edad,
nacionalidad o posición socioeconómica.
Su humilde servidor Ramón Ruiz Limón, desea que Jehová abra su
entendimiento y le de gracia y discernimiento para comprender y aplicar
en su vida diaria este conocimiento espiritual.
Únicamente necesita comenzar a leer este material y poco a poco, se
ira integrando a su vida, y se dará cuenta, que cada vez que lo lea, algo
comienza a pasar en su interior.
La vida en la ciudad y en nuestra sociedad postmoderna, cada día
deja un enorme vació en la vida de los seres humanos, sin importante su
posición social, edad, género y su raza o nacionalidad.
Sin embargo, a través de la lectura diaria se dará cuenta que su alma
y su espíritu, comienzan a alimentarse de algo verdaderamente diferente, y
una vez que así sea, por favor no pare de seguir con la lectura.
Mil gracias por su tiempo y espero que su cambio en su forma de
vivir, sea a través de nuevas formas de conducta, que le permitan aceptarse
asimismo, y aceptar la cosas que suceden, aunque estas en ciertos
momentos parezcan totalmente negativas o desagradables, recuerden que
todas las experiencias en la vida tienen un propósito, debemos de buscar
en cada una de ellas, ese propósito y aprovecharlas para disfrutar cada
momento en la vida, como si fuere el último minuto o segundo.
Cada decisión que tomamos tiene un resultado… y un efecto.
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EL PODER DE LOS DICHOS DE LA BOCA Y LOS PENSAMIENTOS
1.-EL LENGUAJE O LOS DICHOS DE LA BOCA (LAS PALABRAS)
El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado según las obras de
sus manos. (Proverbios 12:14).
Del fruto de su boca el hombre comerá el bien… (Proverbios 13:2).
El que guarda su boca y su lengua su alma guarda de angustias. (Proverbios 21:23).
La muerte y la vida están en PODER DE LA LENGUA. (Proverbios 18:21).
Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de
tus labios. (Proverbios 6:2)
¿Por qué es importante cuidar y observar nuestras expresiones o palabras?
1.1. Ejemplo de este poder, lo vemos en la mujer con flujo de sangre.
Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años,
se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía
dentro de sí: Si tocaré solamente su manto, seré salva.
Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te
ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. (Mateo 9:20-21).
Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella
darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por
tus palabras serás condenado. (Mateo 12:36-37).
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre
el mar; y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron,
diciendo; ¡Un Fantasma! y dieron voces de miedo. (Mateo 14:22-32)
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Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; soy yo, no
temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú,
manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las
aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y
comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
La blanca respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor.
La lengua de los sabios adornará la sabiduría; más la boca de los
necios hablará sandeces. (Proverbios 14:1-2).
La lengua apacible es árbol de vida; más la perversidad de ella es
quebrantamiento de espíritu. (Proverbios 14:4).
1.2.- Los tres hebreos son echados al horno ardiente en Babilonia.
Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que
vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo:
No es necesario que te respondamos sobre este asunto.
He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego
ardiendo. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco
adoraremos la estatua que has levantado. (Daniel 3:14 y 16-18).
Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a
Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes
y sus vestidos, y fueron echados adentro del horno de fuego ardiendo. (Daniel 3:
20-23).
Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama
del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
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Y estos tres varones, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. (Daniel
3: 22-23).
Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y
dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?
Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.
Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del
fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los
dioses. Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego
ardiendo, y dijo:
Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid.
Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.
Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del
rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno
sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus
ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. (Daniel 3: 24-27).
Entonces Nabucodonosor dijo:
Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su
ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el
edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro
dios que su Dios. (Daniel 3: 28).
Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia
contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa
convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.
Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de
Babilonia. (Daniel 3: 29).
Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en
toda la tierra: Paz os sea multiplicada. Conviene que yo declare las señales y
milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.
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¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potente sus maravillas! Su reino, reino
sempiterno, y su señorío de generación en generación. (Daniel 4: 1-3).
Las palabras de los impíos son asechanzas para derramar sangre; más la
boca de los rectos los librará. (Proverbios 12:6).
La boca de los sabios esparce sabiduría; no así el corazón de los
necios. (Proverbios 15:7).
1.3.- ELÍAS TISBITA Y LA VIUDA DE SAREPTA DE SIDÓN.
Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab:
Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni
rocío en estos años, sino por mi palabra. (1 Reyes 17:1).
Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al
oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de
comer.
Y él se fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue a vivir
junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Y los cuervos le traían
pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
Pasando algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la
tierra. (1 Reyes 17:2-7).
Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de
Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que
te sustente.
Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la
ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la
llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso,
para que beba.
Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me
traigas también un bocado de pan en tu mano.
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Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido;
solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite
en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí
y para mi hijo, para que lo comamos y nos dejemos morir.
Elías le dijo: No tengas temor; ve haz como has dicho; pero hazme a mí
primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y
después harás para ti y para tu hijo.
Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni
el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la
faz de la tierra.
Entonces ella fue e hizo como dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos
días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó,
conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías. (1 Reyes 17:8-16).
Este gran profeta, vivió en los tiempos de Acab rey de Israel y su reino lo
tenía en Samaria, Gobernó veintidós años mientras que Asa era rey de
Judá.
Acab hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes
de él. Tomó por mujer a Jezabel, hija del rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal,
y lo adoró. E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria,
también hizo una imagen de Asera; esto provocó la ira de Jehová Dios de Israel.
(1 Reyes 16:29-33).
Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año,
diciendo: Ve, muéstrate a Acab (rey de Israel), y yo haré llover sobre la
faz de la tierra… y el hambre era grave en Samaria. (1 Reyes 18:1-2).
En estos cuatro casos, vemos la mano de Jehová Dios cuidando de sus siervos.
El primero de ellos, es la mujer que hacía mucho tiempo tenía ese malestar muy
grave por doce años, al parecer sin ninguna esperanza, dado que, ya había
recurrido a todas aquellas posibilidades. En el caso de los discípulos, que se
asustaron de gran manera por el fuerte viento y las olas del mar, clamaron por
ayuda y les fue dado conforme a su corazón. Todos ellos fueron socorridos.
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1.4.- LA VIDA DE JOSÉ EL SOÑADOR GOBERNADOR EN EGIPTO E
HIJO DE JACOB.
Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos
la nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los
ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano,
nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.
Y cuando pasaron los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la
cisterna, y le trajeron arriba, y les vendieron a los ismaelitas por veinte
piezas de plata, y llevaron a José a Egipto. (Génesis 37:26-28)
Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la
guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían
llevado allá. Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba
en la casa de su amo el egipcio. Así halló José gracia en sus ojos, y le
servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo
que tenía. (Génesis 39:1-4).
Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del
rey, y estuvo allí en la cárcel. Pero Jehová estaba con José y le extendió
su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.
Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los
presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.
No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban
al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía,
Jehová lo prosperaba. (Génesis 39:20-23)
Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se
acercaron. Y él dijo:
Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.
Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá;
porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.
Pues y ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan
cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.
18
Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad
sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Dios me ha
puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas. (Génesis 45:5-9).
Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en
la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés,
como mandó Faraón. (Génesis 47:11). ¿Cómo llegó la familia de José a Egipto?
Llegaron a la tierra de Egipto; el padre de José y sus hermanos, el total de
ellos fueron 70 personas, y después de 400 años de estar en la esclavitud
de los egipcios, salieron 600 mil personas. (Génesis 15:13).
La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar a
tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes
que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del
ganado mío. (Génesis 47:6)
Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón, pues los
egipcios vendieron cada uno de sus tierras, porque se agravó el hambre
sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón. (Génesis 47:20).
Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fueron los días de Jacob,...ciento
cuarenta y siete años. Y murió José a la edad de ciento diez años… (Génesis 47:28)
En este pasaje apreciamos, que como dice la escritura en Esdras 8:22,…
La mano de nuestro Dios para bien sobre todos los que le buscan;
mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan.
En aquel tiempo envió a pedir el rey Acaz rey de Judá a los reyes de
Asiria que le ayudasen. Porque también los edomitas habían venido y
atacado a los de Judá y habían llevado cautivos.
Asimismo los filisteos se habían extendido por las ciudades de la Sefela y
del Neguev de Judá, y habían tomado Bet-semes, Ajalón, Gederot, Soco
con sus aldeas, Timma también con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas, y
habitaban en ellas. (2 Crónicas 28:16-18).
19
Porque Jehová había humillado a Judá por causa de Acaz rey de Israel,
por cuanto él había actuado desenfrenadamente en Judá, y había
prevaricado gravemente contra Jehová.
También vino contra él Tigrat-pileser rey de los asirios, quien lo redujo a
estrechez, y no lo fortaleció. No obstante que despojó Acaz la casa de
Jehová, y la casa real, y las de los príncipes, para dar al rey de los
asirios, éste no le ayudó. (2 Crónicas 28:20-21).
1.5.- REINADO DE JOSAFAT: hijo de Asa gobernó como rey de Judá.
En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los
pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos. (2 Crónicas
16:12).
Reinó en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel. Y
Jehová estuvo con él, porque anduvo en los primeros caminos de David su
padre, y no buscó a los baales, sino que buscó a Dios de su padre y
anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel. (2 Crónicas
17:1-4).
Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que
estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat, y
traían de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata.
Los árabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y
siete mil setecientos machos cabríos. (2 Crónicas 17:10-11).
Subieron, pues, el rey de Israel Acab, y el rey de Judá Josafat, a Ramot de
Galaad. Y dijo el rey de Israel a Josafat:
Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete tus ropas
reales. Y se disfrazó el rey de Israel y entró en la batalla.
Había el rey de Siria mandado a los capitanes de los carros que tenía
consigo, diciendo:
No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con el rey de
Israel.
20
Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey
de Israel. Y lo rodearon para pelear, más Josafat clamó, y Jehová lo
ayudó, y los apartó Dios de él; pues viendo los capitanes de los carros
que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle.
Más disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey de Israel (Acab)
entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuelve las
riendas y sácame del campo, porque estoy mal herido.
Y arreció la batalla aquel día, por lo que anduvo el rey de Israel en pie en el
carro enfrente de los sirios hasta la tarde, y murió al ponerse el sol. (2
Crónicas 18:28-34).
Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén. Y le salió al
encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío
das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la
presencia de Jehová ira contra ti por esto.
Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la
tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a
Dios. (2 Crónicas 19:1-3).
Y así dijo a los jueces Josafat: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en
lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando
juzgáis.
Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque
con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni
admisión de cohecho. (2 Crónicas 19:6-7).
…, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los
amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron
aviso a Josafat, diciendo:
Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he
aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él también tuvo
temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová e hizo
pregonar ayuno a todo Judá. (2 Crónicas 20: 1-3).
21
Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las
ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. (2 Crónicas 20: 2).
Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo, todo Judá y los
moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y
se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré para alabar a
Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. (2 Crónicas 20: 18-19).
Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras
ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo:
Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y
estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. (2 Crónicas 20: 20).
Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los
hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos
que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.
Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para
matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir,
cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. (2 Crónicas 20: 22-23).
Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí
yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.
Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los
cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron
para sí, tantos, que no los podían llevar, tres días estuvieron recogiendo el botín,
porque era mucho. (2 Crónicas 24-25).
Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo,… y habló al corazón de
ellos, diciendo:
Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni
a toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que
con él. (2 Crónicas 32: 6-8).
22
Fue elevado, pues, Joram (hijo de Josafat) al reino de su padre; y luego que se
hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los
príncipes de Israel. Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó
ocho años en Jerusalén. (2 Crónicas 21: 1-7).
Tú hiciste señales y portentos en tierra de Egipto hasta este día, y en Israel
y entre los hombres; y le has hecho nombre, como se ve en el día de hoy.
Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con
mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande; y les diste esta tierra, de la
cual juraste a sus padres que se la darías, la tierra que fluye leche y miel; y
entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada
hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre ellos
todo este mal.
He aquí que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a
ser entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la
espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues, a suceder lo que tú
dijiste, y he aquí lo estás viendo. (Jeremías 32:19-24)
Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de
las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas;
Jehová de los ejércitos es su nombre. Si faltaren estas leyes delante de
mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser
nación delante de mí eternamente. (Jeremías 31:35-36)
He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea
difícil para mí? (Jeremías 32:27)
Por lo tanto, así ha dicho Jehová: He aquí voy a entregar esta ciudad en mano de
los caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomará. (Jeremías
32:28)
La conducta de las mujeres y hombres hebreos, como podemos apreciar
después de pasar 400 años en esclavitud en tierra de los egipcios, es decir, en
Egipto forjaron su carácter y personalidad de acuerdo con las costumbres y
tradiciones de este pueblo, y fue necesario pasar otros 70 años en esclavitud.
23
1.6.- EL PUEBLO DE ISRAEL ES ENTREGADO A NABUCODONOSOR
Después, dice Jehová, entregaré a Sedequías rey de Judá, a sus criados, al
pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del hambre en la
ciudad, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, en mano de sus enemigos
y de los que buscan sus vida, y él los herirá a filo de espada; no los perdonará, ni
tendrá compasión de ellos, ni tendrá de ellos misericordia. (Jeremías 21: 4-7).
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta
ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella; porque han
endurecido su cerviz para no oír mis palabras. (Jeremías 19:15).
Y Vendrá los caldeos que atacan esta ciudad, y la pondrán a fuego y la
quemarán, asimismo, las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y
derramaron liberaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira. (Jeremías 32:29).
Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante
de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que
provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová. (Jeremías 32:30).
Así ha dicho Jehová Dios de Israel: He aquí yo vuelvo atrás las armas de
guerra que están en vuestras manos con que vosotros peleáis contra el
rey de Babilonia; y a los caldeos que están afuera de la muralla y os
tienen sitiados, yo los reuniré en medio de esta ciudad.
Pelearé contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte, con furor y
enojo e ira grande. Y heriré a los moradores de esta ciudad y a los
hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.
Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré que seas un terror a ti mismo y a
todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos
lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará
cautivos a Babilonia, y los matará a espada.
Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus
cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus
enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia. (Jeremías 20:4-5)
24
Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del rey de Judá: Como Galaad eres
tú para mí, y como la cima del Líbano; sin embargo, te convertiré en soledad, y
como ciudades deshabitadas.
Prepararé contra ti destruidores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros
escogidos y los echarán en el fuego. Y muchas gentes pasarán junto a esta
ciudad, y dirán cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo así Jehová con esta gran
ciudad?
Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron
dioses ajenos y les sirvieron. (Jeremías 22:6-9)
¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad,
sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo¡
(Jeremías 22:13)
Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a
efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos
partes el becerro y pasando por medio de ellas; a los príncipes de Judá y a los
príncipes de Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo el pueblo de la
tierra, que pasaron entre las partes del becerro, los entregaré en mano de sus
enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán
comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra.
Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus
enemigos, y en mano de los que buscan la vida, y en mano del ejército del rey de
Babilonia, que se ha ido de vosotros.
He aquí mandaré yo, dice Jehová, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán
contra ella y la tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad las
ciudades de Judá, hasta no quedar morador. (Jeremías 34: 18-22)
He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché
con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este
lugar, y los hará habitar seguramente; y me serán por pueblo, y yo seré a
ellos por Dios.
25
Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente,
para que tengan bien ellos sus hijos después de ellos, y haré un pacto con
ellos pacto eterno, que no me volverán atrás de hacerles bien, y pondré mi
temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. (Jeremías 32:37-40)
Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos
sus pecados con que contra mí pecaron, y con qué contra mí se rebelaron.
Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las
naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y
temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré. (Jeremías 33:8)
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que
tú no conoces. Jeremías 33:3
Por cuanto conozco que eres duro y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de
bronce, te lo dije ya hace mucho tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para
que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición
mandaron estas cosas. (Isaías 48:4-5).
Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que
me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran
manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás
será olvidada. (Jeremías 20:11)
Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y
el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.
(Jeremías 20:12)
Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a
favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en
esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. (2 Crónicas 16:9).
Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los
cielos, y a todo su ejército mandé. Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos
sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por
dones, dice Jehová de los ejércitos. (Isaías 45:12-13).
26
Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el
que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fueses habitada la creó:
Yo soy Jehová, y no hay otro.
No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia
de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio
rectitud. (Isaías 45:18-19).
Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos; porque yo soy Dios, y no hay
otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio,
y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo:
Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el
oriente al ave y de la tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo
haré venir, lo he pensado, y también lo haré. (Isaías 46:9-11).
Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia: Haré que se acerque mi
justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sión,
y mi gloria en Israel. (Isaías 46:12-13).
No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos, les hizo brotar agua de la
piedra; abrió peña, y corrieron las aguas. No hay paz para los malos, dijo
Jehová. (Isaías 48:20-22).
…, para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos.
En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. No
tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de
ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. (Isaías 49:8-10).
Así dijo Jehová el Señor:
He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi
bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en
hombros.
27
1.7.- LOS PENSAMIENTOS EQUIVOCADOS DEL PUEBLO DE ISRAEL Y
SUS ACCIONES LOS ALEJARON DE LA GLORIA DE JEHOVA.
Tú eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su
ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos;
y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.
Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los
caldeos, y le pusiste de nombre de Abraham; y hallaste fiel su corazón delante de
ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo,
del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y
cumpliste tu palabra, porque eres justo. (Nehemías 9:6-8).
Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en
el Mar Rojo; e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus
siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían
procedido con soberbia contra ellos, y te hiciste nombre grande, como en este
día.
Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco, a
sus perseguidores echaste en las profundas aguas.
Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de
noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir.
Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el
cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y
mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y
por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos
y la ley.
Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas
de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste
tu mano y juraste que se las darías.
28
Más ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz,
y no escucharon tus mandamientos. No quisieron oír, ni se acordaron de
tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y
en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre.
Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso; tardo para la ira,
y grande en misericordia, porque no los abandonaste. Además, cuando
hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: Ese es tu Dios que te hizo
subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones, tú, con todo, por tus
muchas misericordias no los abandonaste en el desierto.
La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el
camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por
el cual habían de ir.
Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de
su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en
el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se
envejecieron, ni se hincharon sus pies.
Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la
tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón, y la tierra de Og rey de
Basán. Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la
tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla.
Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a
los moradores del país, a los cananeos, los cuales entregaste en su
mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos
como quisieran.
Y tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casa llenas
de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales;
comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad.
Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras
sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos
para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones.
29
Entonces los entregaste en manos de sus enemigos, los cuales los
afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde los
cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores
para que los salvasen de mano de sus enemigos. (Nehemías 9:6-36).
Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por
lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los
dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos
Mejor es confiar en Jehová, que confiar en el hombre. Mejor es confiar
en Jehová, que confiar en príncipes. (Salmos 118:8-9).
En aquel tiempo Abías hijo de Jeroboam cayó enfermo. Y dijo Jeroboam a su
mujer: Levántate ahora y disfrázate, para que no te conozcan que eres la mujer de
Jeroboam, y ve a Silo; porque allá está el profeta Ahías, el que me dijo que yo
había de ser rey sobre este pueblo.
Y la mujer de Jeroboam lo hizo así; y se levantó y fue a Silo, y vino a casa de
Ahías. Y ya no podía ver Ahías, porque sus ojos se habían oscurecido a causa de su
vejez. Más Jehová había dicho a Ahías:
He aquí que la mujer de Jeroboam vendrá a consultarte por su hijo, que está
enfermo; así y así le responderás, pues cuando ella viniere, vendrá
disfrazada.
Cuando Ahías oyó el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra,
mujer de Jeroboam. ¿Por qué te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con
revelación dura. Ve y di a Jeroboam:
Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del
pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y rompí el reino de la casa de
David y te lo entregué a ti, y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis
mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente
lo recto delante de mis ojos.
Sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te
hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras
tus espaldas.
30
Por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de
Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre de Israel; barreré la posteridad de
la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada.
El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que
muera en el campo, los comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho. Y tú
levántate y vete a tu casa; y al poner el pie en la ciudad, morirá el niño. (2 Reyes 14: 1-
11).
Jehová sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y él arrancará a
Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del
Éufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a Jehová.
Y él entregará a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pecó y ha hecho pecar
a Israel.
Entonces la mujer de Jeroboam se levantó y se marchó, y vino a Tirsa; y entrando
ella por el umbral de la casa, el niño murió. Y lo enterraron, y lo endechó todo
Israel, conforme a la palabra de Jehová, la cual él había hablado por su siervo el
profeta Ahías.
El tiempo que reinó Jeroboam fue veintidós años; y habiendo dormido con sus
padres, reinó en su lugar Nadab su hijo. (1 Reyes 14: 14-20).
Roboam hijo de Salomón reinó en Judá. De cuarenta y un años era Roboam
cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que Jehová
eligió de todas las tribus de Israel, para poner allí su nombre.
El nombre de su madre fue Naama, amonita. Y Judá hizo lo malo ante los ojos de
Jehová, y le enojaron más que todo lo que sus padres habían hecho en sus pecados
que cometieron.
Porque ellos, también se edificaron lugares altos, estatuas, e imágenes de Asera, en
todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso. Hubo también sodomitas en la
tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová
había echado delante de los hijos de Israel. (1 Reyes 14: 21-24).
Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios
mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasarán
31
vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus
estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo,
todos los días de tu vida, para que tus días sean prologados.
Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra
que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el dios de tus
padres. (Deuteronomio 6: 1-3).
Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en
medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún vida? (Deuteronomio 5: 26).
¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días
todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre.
(Deuteronomio 5: 29).
Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a
diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha
mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que
habéis de poseer. (Deuteronomio 5: 32-33).
Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá
y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no
haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras. (Jeremías 4: 4).
Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a
ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo
la perdonaré.
Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los
consumiste, y no quisieron recibir corrección, endurecieron sus rostros más
que la piedra, no quisieron convertirse.
Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el
camino de Jehová, el juicio de su Dios. Iré a los grandes, y les hablaré, porque
ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Pero ellos también
quebrantaron el yugo, rompieron las coyundas. (Jeremías 5: 1-5).
Lava el corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva, ¿Hasta cuándo
permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? (Jeremías 4: 14).
32
Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura
penetrará hasta tu corazón. (Jeremías 4: 18).
Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es
destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta?
Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son
entendidos; sabios para hacer el mal, pero el bien no supieron. Miré la tierra, y
he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. (Jeremías 4:
20-23).
Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá,
dice Jehová. Negaron a Jehová, y dijeron: Él no es, y no vendrá mal sobre
nosotros, ni veremos espada ni hambre; antes los profetas serán como viento,
porque no hay en ellos palabra, así se hará a ellos.
Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he
aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los
consumirá. (Jeremías 5: 11:14).
Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta
en desierto, en la tierra inhabitada. Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo
rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre
los sarmientos. (Jeremías 6: 8-9).
Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la
avaricia, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan
la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, Paz; y no hay paz. (Jeremías 6: 13-
14).
Así dijo Jehová: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por las sendas
antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para
vuestra alma. Más dijeron: No andaremos. (Jeremías 6: 16).
Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos;
porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.
33
Por tanto, Jehová dice esto: He aquí yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en
ellos los padres y los hijos juntamente; el vecino y su compañero perecerán. (Jeremías
6: 19 y 21).
Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de
Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo
el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad; los que andan en sus
caminos. (Salmos 119:1-3).
Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.
(Salmos 103:19).
¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con
sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios. Envías tu Espíritu, son
creados, y renuevas la faz de la tierra. (Salmos 104:24 y 30).
Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a
Jehová. Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro. (Salmos
105:3-4).
El pueblo de Israel por su desobediencia pasó 70 años como esclavo.
Porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. (Salmos
61:3).
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro
corazón; Dios es nuestro refugio. (Salmos 62:8).
Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi
carne te anhela, en la tierra seca y árida donde no hay aguas. (Salmos 63:1).
No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para
que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.
(Deuteronomio 4:2).
Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la
noche. Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido. (Salmos 63:6-8).
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón
están tus caminos. (Salmos 84:5).
34
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar
a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. Porque
sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los
que andan en integridad. (Salmos 84:10-11).
Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios. Enséñame, oh
Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema
tu nombre. (Salmos 86:10-11).
El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Él
te librará del lazo del cazador, de la peste destructora, con sus plumas te
cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.
No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande
en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. (Salmos 91:1-6).
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y
el áspid pisarás; hollarás al cachorro de león y al dragón. (Salmos 91:11-13).
El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados
en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez
fructificarán; estarán vigorosos y verdes. Para anunciar que Jehová mi fortaleza
es recto, y que en él no hay injusticia. (Salmos 92:12-15).
Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; el guarda las almas de sus
santos, de mano de los impíos los libra. (Salmos 97:10).
Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros
mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado. (Salmos 100:3).
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia
su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa
alguna. (Santiago 1:2-4).
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. (Santiago
1:8).
35
Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya
resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que
le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios,
porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada
uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
(Santiago 1:12-14).
Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno
unos para con otros, y para con todos. Estad siempre gozosos. Orad sin cesar.
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en
Cristo Jesús.
No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo;
retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. (I Tesalonicenses 5:15.22).
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te
salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. (I Timoteo 4:16).
Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos
apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de
demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la
conciencia,.. (I Timoteo 4:1-4).
Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en
palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza,… ocúpate en la lectura, la
exhortación y la enseñanza,… ocúpate en estas cosas; permanece en
ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. (I Timoteo 4:12-15).
Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a
juicio, más otros se les descubren después. Asimismo se hacen manifiestas las
buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas. (I
Timoteo 5:24-25).
Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo
fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
(I Timoteo 6:12).
36
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de
dominio propio. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en
nosotros. (2 Timoteo 1:7 y 14).
Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor, la paz,
con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones
necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.
Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos,
apto para enseñar, sufrido; que son mansedumbre corrija a los que se oponen,
por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y
escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. (2 Timoteo 2:22-
26).
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra,
éste es varón perfecto, capaz también de refrendar todo el cuerpo.
He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que
nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. (Santiago 3:2-3).
Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos,
son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna
quiere.
Del fruto de la boca el hombre se llenará su vientre; se saciará del producto
de sus labios. (Proverbios 18: 20-21).
Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los
sabios es medicina. (Proverbios 12: 18).
El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y se le será pagado según
la obra de sus manos. (Proverbios 12: 14).
Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los
piensan el bien. (Proverbios 12: 29).
Abominación son a Jehová los perversos de corazón; más los perfectos de
camino le son agradables. (Proverbios 11: 20).
37
1.8.- La Lengua es un fuego,… es un mal que no puede ser refrendado.
Así también la lengua es un miembro muy pequeño, pero se jacta de grandes
cosas. He aquí, ¡cuán grande bosques enciende un pequeño fuego! (Santiago 2:4-5).
Y la LENGUA es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre
nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la
creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
Porque naturaleza de bestias y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se
doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede
domar la LENGUA, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno
mortal. (Santiago 3:6-8).
Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los
hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca
proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
(Santiago 3:9-10).
¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así
también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. (Santiago 3:11-12).
¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus
obras en sabia mansedumbre.
Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni
mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo
alto, sino terrenal, animal, diabólica.
Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra
perversa.
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica,
amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin
incertidumbre ni hipocresía. (Santiago 3:13:17).
Y el fruto de la justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
(Santiago 3:18).
38
Falto el misericordioso de la tierra, ninguno hay recto entre los hombres;
todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano.
Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez
juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo
confirman. (Miqueas 7:2-3).
No creías en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado
cuídate, no abras tu boca.
Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la
nuera contra la suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.
(Miqueas 7:5-6).
Comerás, y no te saciarás, y tu abatimiento estará en medio de ti;
recogerás, más no salvarás, y lo que salvares, lo entregaré yo a la espada.
Sembrarás, más no segarás; pisarás aceitunas, más no te ungirás con el
aceite; y mosto, más no beberás el vino. (Miqueas 6:14-15).
Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.
Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis
satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en
saco roto. (Hageo 1: 5-6).
Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo.
¿Por qué? Dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno
de vosotros corre a su propia casa. (Hageo 1: 9).
Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.
Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el
vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre
las bestias, y sobre todo trabajo de manos. (Hageo 1: 10-11).
Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también Josué hijo de
Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y
trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.
Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu
estará en medio de vosotros no temáis.
39
Porque así dice Jehová de los ejércitos:
De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré
temblar a todas las naciones y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de
gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Hageo 2:4-7).
Y el juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a las naciones poderosas hasta
muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no
alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más la guerra.
Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien
los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado. (Miqueas
4:3-4).
Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era
Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Y comenzó
Jonás a entrar por la ciudad, camino un día, y predicando diciendo: De
aquí a cuarenta días Nínive será destruida. (Jonás 3:3-6).
Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó
de su vestido de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus
grandes, diciendo:
Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se
les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y
animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértanse cada uno de
su mal camino, de la rapiña que en sus manos. (Jonás 3:7-8).
En este pasaje bíblico se puede apreciar, que este varón de Dios, en un
principio sintió temor de ir a Nínive para anunciar la palabra de Dios, esto
por saber, que los habitantes de esta ciudad, era mucha su maldad y tuvo
miedo, de que lo matarán o le hicieran daño alguno.
Este hecho, aconteció posiblemente en el siglo VIII a. C. en tiempos de
Jeroboam II (783 a 743 a.C.). La ciudad de Nínive era la capital de
Babilonia del imperio de Asiria.
40
Dijo Jehová Dios:
¿Y no tendré yo piedad de Nínive aquella gran ciudad donde hay más
de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano
derecha y su mano izquierda, y muchos animales? (Jonás 4: 11).
Sin embargo, una vez que se dio cuenta y acepto, Jonás, que el Espíritu de Dios
lo acompañaba entonces se armó de valor para pregonar por las calles y así de
esta manera les advirtió de lo que había de venir sobre ellos como resultado de
su conducta y de las acciones en las cuales estaban envueltos cada día.
Cada uno de estos ejemplos, o casos, como siervos de Dios, nos sirven para
reflexionar y aceptar, que Jehová Dios cuida y proteje, a los justos y tiene
misericordia de quienes ama.
Sin olvidarnos, que todas las personas que tienen el favor de él, es porque
cumplen sus mandamientos y le son fieles en cada momento de su vida, y
siempre, lo consideran en cada una de las decisiones que toman.
Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo
que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. (Marcos 7:15).
Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. La gloria postrera de
esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en
este lugar, dice Jehová de los ejércitos. (Hageo 2: 8-9).
Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que
pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová. (Hageo 2: 15).
Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras
manos; más no os convertisteis a mí, dice Jehová.
¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el
árbol de olivo ha florecido todavía; más desde este día os bendeciré. (Hageo 2: 17 y 19).
El pueblo de Israel sin darse cuenta, constantemente estuvo errando por falta de
conocimiento y por su dura cerviz, sin embargo, Jehová Dios, por su inmensa
misericordia, los perdonaba y volvía a cuidar de ellos, por su gran amor y por la
promesa, que le había hecho a Abraham, y a los demás patriarcas.
41
2.- EL CORAZÓN O LA CONCIENCIA HUMANA
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la
vida. (Proverbios 4:23).
¿De dónde proviene la prosperidad, la dicha, el éxito, la ruina, la desdicha
y el fracaso, es decir, el buen tesoro y el mal tesoro del hombre?
El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el
hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. (Mateo 12:35).
a).- ¿Por qué es importante observar y cuidar nuestros
pensamientos? Estos son como semillas, que crecen
abundantemente y que nos controlan y toman poder en nosotros.
b).- ¿De dónde provienen los pensamientos tanto positivos como
negativos? Las buenas cosas y malas cosas provienen del Corazón.
c).- ¿Cómo aprender a pensar positivamente?
A través de la lectura de la Biblia, encontramos textos de personajes
que con sus experiencias, nos ayuda a tener una actitud positiva.
d).- ¿Cómo se modifican nuestros pensamientos cuando nos
enfocamos en las situaciones difíciles? Cada pensamiento genera
sentimientos y emociones, por tanto, debemos ser cuidadosos.
e).- ¿Qué tipos de pensamientos usted tiene cada día?
Hay personas, que toda su vida tienen solo pensamientos de derrota, de
angustia, de temor, por tanto, debemos cambiarlos por esperanza, fe,
confianza y éxito, y esto se logra, leyendo la palabra de Dios y orando.
42
2.1.- EL TRIGO Y LA CIZAÑA (Mateo 13:24-30)
Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es
semejante a un hombre que sembró la buena semilla en su campo;
pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró
cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto,
entonces apareció también la cizaña.
¿Cómo convertir una situación adversa en un porvenir positivo o mejor?
Cada persona en cualquier parte de mundo, reacciona de acuerdo a dos
formas diferentes: Camina con Jehová, no camina al paso con Dios.
Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor,
¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene
cizaña?
Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:
¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no
sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al
tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la
cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo
para mi granero.
Los pensamientos de los justos son rectitud; más los consejos de los
impíos engaño. (Proverbios 12:5)
Nuestros pensamientos, se han definido desde la primera y segunda
infancia, es decir, desde los 2 a los 9 años, ya los hemos conformado.
43
El corazón alegre hermosea el rostro; más el dolor del corazón el
espíritu se abate. El corazón entendido busca la sabiduría; más la boca de
los necios se alimenta de las necedades. (Proverbios 15:13-14).
No lo que entra en la boca contamina al hombre; más lo que sale de
la boca, esto contamina al hombre.
Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al
hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los
homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos
testimonios, las blasfemias.
Estas cosas (pensamientos) son las que contaminan al hombre;
pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. (Mateo
15:11 y 18-20).
Pero yo os dijo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró
con ella en su corazón (conciencia). Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de
caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus
miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mateo 5:28-29).
Porque donde esté vuestro tesoro, ahí estará también vuestro corazón. (Mateo
6:21).
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de
labios me honra; más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me
honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. (Mateo 15:8-
9).
Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni
de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca
lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la
abundancia del corazón habla la boca. (San Lucas 6:43-45).
El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos pensamientos.
(Proverbios 12:2).
44
Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente,
para que tengan bien ellos sus hijos después de ellos, y haré un pacto con
ellos pacto eterno, que no me volverán atrás de hacerles bien, y pondré mi
temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. (Jeremías 32:37-40).
Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y
perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con qué
contra mí se rebelaron.
Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas
las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y
temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré.
(Jeremías 33:8)
2.2.- Tretas de Jacob y de Labán.
Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde
estaban sus ovejas, y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre
no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha
estado conmigo.
Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro
padre; y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha
permitido que me hiciese mal.
Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las
ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario;
entonces todas las ovejas parían listados. Así quitó Dios el ganado
de vuestro padre, y me lo dio a mí. (Génesis 31:4-12)
Pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía; así eran las más
débiles para Labán, y las más fuertes para Jacob. Y se enriqueció el
varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y
asnos. (Génesis 30:42-43).
Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un
voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu
nacimiento. (Génesis 31:13).
45
Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos
de su padre. Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que
se iba. Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Éufrates, y
se dirigió al monte de Galaad. (Génesis 31:19-20).
Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la
tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la
ciudad. (Génesis 33:18).
Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un
altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces
Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban:
Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y
mudad vuestros vestidos.
Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me
respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino
que he andado.
Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de
ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió
debajo de una cima que estaba junto a Siquem. (Génesis 35:1-4).
Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en
sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. Y llegó Jacob
a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo
que con él estaba. (Génesis 35:5-6).
Dios es más poderoso que los cananeos: Israel no debe temer
No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti,
Dios grande y temible. (Deuteronomio 7:21).
Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que
yo; ¿cómo las podré exterminar o vencer?
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los
contritos de espíritu. (Salmos 34:18).
46
No tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios
con Faraón y con todo Egipto; de las grandes pruebas que vieron tus ojos,
y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido
con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los
pueblos de cuya presencia tú temieres.
También enviará Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan
los que quedaron y los que se hubieren escondido de delante de ti.
(Deuteronomio 7:17-20)
Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a
poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del
campo no se aumenten contra ti.
Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a
poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del
campo no se aumenten contra ti. Más Jehová tú Dios las entregará delante
de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruidas.
El entregará sus reyes en tu mano, y tu destruirás el nombre de ellos de
debajo del cielo; nadie te hará frente hasta que los destruyas.
Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni
oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues
es abominación a Jehová tú Dios, y no traerás cosa abominable a tu
casa, para que no sea anatema; del todo las aborrecerás y la abominarás
porque es anatema. (Deuteronomio 7:22-26).
Si el derriba, no hay quién edifique; encerrará al hombre, y no habrá quien
le abra. (Job 12:14).
El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de
malos pensamientos. (Proverbios 12:2).
El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado
según la obra de sus manos. (Proverbios 12:14).
La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo
alegra. (Proverbios 12:25).
47
¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora! No escuchó la voz, ni
recibió la corrección; no confío en Jehová, no se acercó a su Dios. (Sofonías
3:1-2).
Del fruto de su boca el hombre comerá el bien… (Proverbios 13:2).
El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios
tendrá calamidad. (Proverbios 13:3).
Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de
tus labios. (Proverbios 6:2)
La Esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de
vida es el deseo cumplido. (Proverbios 13:12).
Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el
producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean
quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré
en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis
alturas me hace andar. (Habacuc 3:17-19).
Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que
me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran
manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás
será olvidada. (Jeremías 20:11)
¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del
remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se
deleita en misericordia. (Miqueas 7:18).
Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso; tardo para la ira, y
grande en misericordia, porque no los abandonaste. (Nehemías 9:17).
Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y
anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y
me dejaron a mí y no guardaron mi ley. (Jeremías 16: 11).
48
(Jeremías 17:9-10)
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo
conocerá? Yo Jehová que escudriño la mente, que pruebo el corazón,
para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que
he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los
adorareis, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que
he santificado a mi nombre, yo los arrojaré de mi presencia, y la pondré
por burla y escarnio de todos los pueblos. (2 Crónicas 7:19-20).
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti;
solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
(Miqueas 6:8).
Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos
nocturnos que no dejan hueso par la mañana. (Sofonías 3:3-4).
Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios,
nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios
eternamente y para siempre. (Miqueas 4:5).
Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora. No escucho la voz, ni
recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios.
(Sofonías 3:1-2).
Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su
poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.
Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más
guerra contra ti. (2 Crónicas 16:9).
El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. (Salmos
33:15)
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y el enderezará tus veredas. No seas sabio en
tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu
cuerpo, refrigerio para tus huesos. (Proverbios 3:5-8).
49
Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la
corriente echará raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja
estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará dar fruto.
(Jeremías 17:7-8)
El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan
rectamente, y preserva el camino de sus santos. (Proverbios 2:7).
Deuteronomio 28:1
Acontecerá, que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para
guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy,
también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré
enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. (Éxodo 23:22).
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de
noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que
en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo
te Saldrá bien. (Josué 1:8)
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con
Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. (Josué 1:5)
Si temiereis a Jehová y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis
rebeldes a la palabra de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina
sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien. Más si no oyereis
la voz de Jehová, y si fuereis rebeldes a las palabras de Jehová, la
mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros
padres. (1 Samuel 12:14-15).
Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el
fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus
padres que te había de dar. (Deuteronomio 28:11).
…, pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
(Salmos 34:10).
50
Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente,
y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios,
que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartas
de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para
ir tras dioses ajenos y servirles. (Deuteronomio 28:13-14).
Tú diste alegría en mi corazón, más que tienen ellos en el tiempo que se
multiplico su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo,
dormiré; porque solo tú Señor me harás estar confiado. (Salmos 4:7-8).
¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que
ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la
tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos
hará conocer su pacto. (Salmos 25:12-14).
¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar
santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su
alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá bendición de
Jehová y justicia del Dios de salvación. (Salmos 24:3-5).
Jeremías 32:19
Grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están
abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para
dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras.
Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y
me compadeceré del que yo me complazca. Así que no depende del que
quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:15-16).
Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para
mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la
tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que
quiere endurecer, endurece. (Romanos 17-18).
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la
buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2).
51
Pero este es el pacto, que haré con la casa de Israel después de aquellos días,
dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a
ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo; vá;
porque todos me conocerán, desde el más pequeños de ellos hasta el más
grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré
más de su pecado. (Jeremías 31: 33-34).
2.3. EL PECADO DE DAVID: Comete adulterio con Betsabé.
Aconteció al año siguiente en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que
David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a
los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.
Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se
paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una
mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron:
Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió
David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella.
Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy
encinta. (2 Samuel 11:1-5).
Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo:
Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía
numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola
corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y
con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso,
y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.
Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de
dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos,… (Marcos 7:20-
23).
52
Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de
sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la
oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él.
Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y
dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la
cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. (2 Samuel
12:1-6).
Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová,
Dios de Israel:
Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libre de la mano de Saúl, y te di la
casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di
la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido
mucho más.
¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante
de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a
él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. (2 Samuel 12:7-9).
Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él
considera todas sus veredas. (Proverbios 5:21).
Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.
(Salmos 37:23).
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la
vida. (Proverbios 4:23).
El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre
malo, del mal tesoro saca malas cosas. (Mateo 12:35).
Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios,
las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. (Mateo 15:11).
53
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Yo Jehová que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno
según su camino, según el fruto de sus obras. (Jeremías 17:9-10).
2.4.- LA VIDA DE MANASÉS REY DE JUDÁ.
De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén
cincuenta y cinco años; el nombre de su madre fue Hepsiba. E hizo lo malo ante
los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había
echado de delante de los hijos de Israel. (2 Reyes 21: 1-2).
Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había
derribado, y se levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había
hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a
aquellas cosas. (2 Reyes 21: 3).
Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo
pondré mi nombre en Jerusalén. Y edificó altares para todo el ejército de los
cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.
Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e
instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los
ojos de Jehová, para provocarlo a ira. (2 Reyes 21: 4-6).
Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Jehová
había dicho a David y a Salomón su hijo:
Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual
escogí de todas las tribus de Israel; y no volveré a hacer que el pie de
Israel se movido de la tierra que di a sus padres, con tal que guarden y
hagan conforme a todas las cosas que yo les he mandado, y conforme a
toda la ley que mi siervo Moisés les mandó. (2 Reyes 21: 7-8).
Más ellos no escucharon; y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que las
naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel. Habló, pues, Jehová
por medio de sus siervos los profetas, diciendo:
54
Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha
hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y
también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; por tanto, así ha dicho Jehová el
Dios de Israel:
He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que
oyere le retiñirán ambos oídos.
Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de
Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve
boca abajo.
Y desampararé el resto de mi heredad, y lo entregaré en manos de sus
enemigos, y serán para presa y despojo de todos sus adversarios; por cuanto
han hecho lo malo ante mis ojos, y me han provocado a ira, desde el día que sus
padres salieron de Egipto hasta hoy. (2 Reyes 21: 9-15).
Fuera de esto, derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta
llenar a Jerusalén de extremo a extremo; además de su pecado con que hizo
pecar a Judá, para que hiciese lo malo ante los ojos de Jehová. (2 Reyes 21: 17).
Más esto les mandé, diciendo:
Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por
pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Y
no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos,
en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia
adelante. (Jeremías 7:23).
Desde el día que vuestros padres salieron de Egipto hasta hoy. Y os envié todos
los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar; pero no me
oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor
que sus padres. (Jeremías 21: 24-26).
55
2.5.- BALAAM ES LLAMADO POR BALAC: Para maldecir al pueblo de Israel.
Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de
adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac. Él
les dijo:
Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me
hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.
Y vino Dios a Balaam, y le dijo:
¿Qué varones son estos que están contigo? Y Balaam respondió a Dios:
Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme:
He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven
pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré contra él y echarlo. Entonces dijo Dios
a Balaam:
No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. (Número 22: 7-
12).
Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac:
Aunque Balac me dieses su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar
la palabra de Jehová puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para
hacer cosa chica ni grande. (Números 22: 18).
Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué
me vuelve a decir Jehová. Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo:
Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero
harás lo que yo te diga. (Número 22: 19-20).
Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los
príncipes de Moab. Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de
Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre
su asna, y con él dos criados suyos. (Números 22: 21-22).
56
Y la asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada
desnuda en su mano; y se apartó la asna del camino, e iba por el campo.
Entonces azotó Balaam a la asna para hacerla volver al camino.
Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un
lado y pared al otro. Y viendo la asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y
apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla. (Números 22: 24-25).
Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había
camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y viendo la asna al ángel de
Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó a la asna con un
palo. (Números 22: 26).
Entonces Jehová abrió la boca a la asna, la cual dijo a Balaam:
¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces? Y Balaam
respondió a la asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojala tuviera espada en
mi mano, que ahora te mataría! (Números 22: 28-29).
Y la asna dijo a Balaam:
¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta
este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No.
Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba
en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia,
y se inclinó sobre su rostro. (Números 22: 30-31).
Y el ángel de Jehová le dijo:
¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para
resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.
La asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y
si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría
viva. (Números 22: 32-33).
57
Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová:
He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino;
más ahora, si te parece mal, yo me volveré. (Números 22: 34).
Y el ángel de Jehová dijo a Balaam:
Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así
Balaam fue con los príncipes de Balac. (Números 22: 35).
Oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que está
junto al límite de Amón, que está al extremo de su territorio. Y Balac dijo a
Balaam:
¿No envíe yo a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo
honrarte?
Balaam respondió a Balac: He aquí yo he venido a ti; más ¿podré ahora hablar
alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré. Y fue Balaam
con Balac, y vinieron a Quiriat-huzot. (Números 22: 36-40).
El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí
vio a los más cercanos del pueblo. (Números 22: 41).
Y Balaam dijo a Balac:
Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete
carneros. Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un
becerro y un carnero en cada altar.
Y Balaam dijo a Barac:
Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá Jehová me vendrá al
encuentro, y cualquiera cosa que se mostrare, te avisaré. Y se fue a un
monte descubierto. (Números 23: 1-3).
Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y
en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero. Y Jehová puso palabra en la
boca de Balaam, y le dijo:
58
Vuelve a Balac, y dile así. Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su
holocausto, él y todos los príncipes de Moab.
Y él tomó su parábola, y dijo:
De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; ven,
maldíceme a Jacob, y ven, execra a Israel.
¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que
Jehová no ha execrado? Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los
collados lo miraré; he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado
entre las naciones. (Números 23: 4-9).
¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel?
Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya.
Entonces Balac dijo a Balaam:
¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he
aquí has proferido bendiciones. El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo
que Jehová ponga en mi boca? (Números 22: 10-12).
Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha
privado de honra.
Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me
enviaste, diciendo: Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré
traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más
lo que hable Jehová, eso diré yo.
…; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los
postreros días. (Números 24: 11-14).
Les dirás, por tanto:
Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió
corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada. (Jeremías 21:
28).
59
Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron
sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre,
amancillándola. Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle
del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no
les mandé, ni subió en mi corazón. (Jeremías 21: 30-31).
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está
viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra
mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad. (Efesios 4:22-24).
La ley del sabio es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte. El
buen entendimiento da gracia; más el camino de los transgresores es duro.
Todo hombre prudente procede con sabiduría; más el necio manifestará
necedad. (Proverbios 13:14-16).
Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová:
El que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve al camino? ¿Por
qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua?
Abrazaron el engaño, y no han querido volverse.
Escuche y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su
mal, diciendo:
¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su propia carrera, como caballo que
arremete con ímpetu a la batalla. (Jeremías 8: 4-6).
Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la
golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio
de Jehová.
¿Cómo decís?:
Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros?
Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los
escribas.
60
Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que
aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?
Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten;
porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue la avaricia;
desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño. (Jeremías 8: 7-10).
Más vosotros me habéis dejado, y habéis servido a dioses ajenos; por tanto, yo
no os libraré más. Andad y clamad a los dioses que os habéis elegido; que os
libren ellos en el tiempo de vuestra aflicción. (Jueces 10: 13-14).
2.6.- LA VIDA DE JEFTÉ: Varón esforzado y valeroso.
Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el
padre de Jefté era Galaad. Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales,
cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole; No heredarás en la casa de
nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer.
Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y habitó en tierra de Tob; y se juntaron con
él hombres ociosos, los cuales salían con él. (Jueces 11: 1-3).
Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron guerra contra
Israel. Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los ancianos de
Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob; y dijeron a Jefté:
Ven, y serás nuestro jefe, para que peleemos contra los hijos de Amón.
(Jueces 11: 4-6).
Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su
caudillo y jefe; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová. (Jueces 11: 11).
Pero Jehová Dios de Israel entregó a Sehón y a todo su pueblo en mano de
Israel, y los derrotó; y se apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos que
habitaban en aquel país.
Se apoderaron también de todo el territorio del amorreo desde Arnón hasta
Jacob, y desde el desierto hasta el Jordán. (Jueces 11: 21-22).
61
Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté; y pasó a Mizpa de Galaad, y de Mizpa
de Galaad pasó a los hijos de Amón. Y Jefté hizo votos a Jehová, diciendo: Si
entregares a los amonitas en mis manos. (Jueces 11: 29-33).
Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. El
temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte.
(Proverbios 14:12 y 27).
Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a
Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su
maldad delante de mí.
Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y
descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su
pasaje, entró en ella para irse con ello a Tarsis, lejos de la presencia de
Jehová. (Jonás 1:1-3).
En este pasaje de Manasés, apreciamos que el mal tesoro del corazón afecta de
manera importante, la vida de sí mismo, y de los demás, sin darse cuenta de las
consecuencias, que se trae consigo por desobediencia.
El que confía en su propio corazón es necio; más el que camina en sabiduría será
librado. (Proverbios 28: 26).
Bienaventurado el hombre que siempre teme a Jehová; más el que endurece su
corazón caerá en el mal. (Proverbios 28: 14).
El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado.
(Proverbios 29: 25).
Humillaos pues debajo de la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando
fuera tiempo; echando toda vuestra congoja en él; porque él tiene cuidado de
vosotros. (1 Pedro 5: 6-7).
Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan. No añadas a
sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso. (Proverbios 30: 5-6).
Es importante confiar en Jehová y permitirle, que el dirija nuestra vida.
62
3.- LA DOBLE NATURALEZA DEL HOMBRE: Carnal y Espiritual.
Por lo tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va
desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. (2 Corintios 4:16).
Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. (I Corintios 16:13).
¿Por qué es importante hacer morir las pasiones pecaminosas, es decir, la
concupiscencia y los deseos de la carne?
Porque, es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal
se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible, se haya vestido de
incorrupción, y esto mortal, se haya vestido de inmortalidad, entonces se
cumplirá la palabra que está escrita:
Sorbida es la muerte en victoria.
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el
aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Más gracias sean
dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (I
Corintios 15: 53:57).
Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción,
resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se
siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra en cuerpo animal,
resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.
Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros
gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento
entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la
dureza de su corazón; por los cuales, después que perdieron toda sensibilidad,
se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
(Efesios 4:17-19).
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está
viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra
mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad. (Efesios 4:22-24).
63
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don
celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de
la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra
vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al
Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. (Hebreos 6: 4-6)
¿Cuántas personas han abandonado el “mensaje de salvación o las buenas
nuevas”, y por las razones que sean, se han quedado fuera de la Gloria de Dios y
su Espíritu?
Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los
que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores
de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.
(Romanos 2:12-13).
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay
quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles. No hay quien
haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:11-12).
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la
muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues
antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa
de pecado. (Romanos 5:12-13).
No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no
pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es la Figura del que había
de venir. Pero el don no fue como la transgresión de aquel uno murieron los
muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios para
la gracia de un hombre, Jesucristo. (Romanos 5:14-15).
Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en
vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia, y del
don de la justicia.
Adán y Eva al pecar contra Jehová Dios introdujeron el pecado al mundo.
64
Así que, como la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres,
de la misma manera por la injusticia de uno vino a todos los hombres la
justificación de vida. (Romanos 5:17-18).
Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos. Pero
sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que
toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las
obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por
medio de la ley es el conocimiento del pecado. (Romanos 3: 17-20).
…, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo
justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo
Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,
para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia,
los pecados pasados. (Romanos 3:11-25).
Porque siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,
mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Romanos 5:10).
Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de
la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismo, mostrando la obra de la
ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándolos o
defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo
los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. (Romanos 2:14-16).
3.1.-LA LUCHA CONSTANTE ENTRE LO CARNAL Y ESPIRITUAL.
¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras
pasiones, las cuales combaten en nuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis;
matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no
tenéis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en
vuestros deleites. (Santiago 4:1-3).
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra
Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de
Dios. (Santiago 4:4).
65
¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en
nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios
resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (Santiago 4:5-6).
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea (Betania); y una mujer llamada
Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual,
sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor,
¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas
cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual
no le será quitada. (Lucas 10: 38-41).
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto,
pero la carne es débil. (Mateo 26: 41).
Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mateo
23: 12).
Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será
enaltecido. (Lucas 14: 11).
Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y
hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:
26-27).
Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser
mi discípulo. (Lucas 14: 33).
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en
Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos
lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al
Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores
busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad
es necesario que adoren. (Juan 4: 21-24).
66
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidos vuestras peticiones delante de Dios
en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo
Jesús. (Filipenses 4: 6-7).
Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro. (Salmos 105: 3-4).
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y
él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble
ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4:7-8).
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está
Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las
de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando
Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis
manifestados con él en gloria.
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:
Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia,
que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de
desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo
cuando vivíais en ellas.
Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas:
Ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
(Colosenses 3:1-8).
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
soportándonos unos a otro si alguno tuviere queja contra otro. De la manera
que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:12-13).
67
Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de
Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un
solo cuerpo; y sed agradecidos. (Colosenses 3:14-15).
La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, ensenándoos y
exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros
corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Colosenses 3:16).
Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra
palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis
responder a cada uno. (Colosenses 4:5-6).
Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria de Dios
incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de
cuadrúpedos y de reptiles.
Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de
sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que
cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las
criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos, Amén. (Romanos
1:22-25).
Las personas de doble ánimo, deben de cambiar el contenido de su
corazón, y rendirse a Jehová Dios para recibir misericordia y su amor.
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al
otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las
riquezas. (Mateo 6:24).
Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan. (Proverbios 30:5).
…Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
Porque Dios traerá toda obra a su juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o
sea mala. (Eclesiastés 12:13).
Jehová ha puesto a disposición su palabra, la Biblia en un conjunto de 66 libros
para todos aquellos que deseen aceptarla, y aprender a dirigir su vida.
68
…, porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de
recibir fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa
si segáremos de vosotros lo material? (I Corintios 9:10-11).
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno
solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que
lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible,
pero nosotros, una incorruptible.
Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo,
no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en
servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a
ser eliminado. (I Corintios 9:24-27).
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe
vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. (I Corintios 10:23-24).
La conciencia, dijo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad
por la conciencia de otro? (I Corintios 10:29).
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas
que tú no conoces. (Jeremías 33:3).
Cuando veo los cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste,
digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre,
para que lo visites? (Salmos 8:3-4).
Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.
Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus
pies. (Salmos 8:5-6).
Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me
persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera,
porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.
(Jeremías 20:11)
69
Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará
junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los
que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre
sanguinario y engañador abominará Jehová. (Salmos 5:4-6).
Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre,
porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. (Salmos 5:11).
Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de
tu favor. (Salmos 5:12).
Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. (Salmos 7:10).
…; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. (Salmos 7:9)
El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y hace atento
tu oído. (Salmos 10:17).
Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los
pobres perecerá perpetuamente. (Salmos 9:18).
Cada uno de los textos, que se encuentran en la biblia como palabra de
Dios, y cada una de las narraciones de la vida de los personajes que en
ella encontramos, si reflexionamos y meditamos cada suceso y su contexto
en profundidad, cada vez que volvamos a leer el mismo texto o libro,
seremos capaces de imaginar y sentir, cada uno de los sentimientos y
emociones, que los personajes tuvieron en su momento.
Por ejemplo, la vida de Noé, Abraham y Lot, Jacob, José el soñador,
Moisés y Aarón, Josué, David, nos permiten reflexionar sobre cada una de
las situaciones, que en su momento vivieron y cómo tuvieron que actuar
ante las dificultades y los obstáculos, que encontraron en su camino.
En cada uno de los textos bíblicos encontramos, que los personajes se
mantuvieron con integridad en los dichos de su boca, y asimismo, en los
pensamientos de su corazón. En todo momento, clamaron y pidieron la
ayuda de Jehová Dios y se mantuvieron bajo su sombra.
70
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y trabajo de amor que habéis
mostrado hacia su nombre; habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el
fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos,
sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
(Hebreos 6:10-12).
Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de
Dios confío eternamente y para siempre.
Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu
nombre, porque es bueno, delante de tus santos. (Salmos 53:8-9).
Dice en su corazón: No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio.
Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; debajo de su lengua hay
vejación y maldad. (Salmos 10:6-7)
Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones
delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son
sino hombres. (Salmos 9:19-20).
Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven,
sus párpados examinan a los hijos de los hombres. (Salmos 11:4).
Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del
hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el
Espíritu de Dios. (1 Corintios 3:11).
Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo
del corazón. (Proverbios 20:27).
Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los
corazones. (Proverbios 21:2).
Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamientos de impíos, son pecados.
(Proverbios 21:4).
Debemos de trabajar cada día, para cambiar estos aspectos negativos.
71
Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; más todo
el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. (Proverbios 21:5).
El camino del hombre perverso es torcido y extraño; más los hechos del limpio
son rectos. (Proverbios 21:8).
Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. (Eclesiastés
1:15).
El sabio tiene sus ojos en su cabeza, más el necio anda en tinieblas; pero también
entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. (Eclesiastés 2:14).
Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti
confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no
desamparaste a los que te buscan. (Salmos 9:9-10).
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están sus
caminos. (Salmos 84:5).
Porque tú Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con
todos los que te invocan. (Salmos 86:5).
El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no
sacará fruto… (Eclesiastés 5:10).
No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar
de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. (1 Corintios 10:21).
Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido
ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser
tentados más de los que podéis resistir, sino que dará también juntamente con
la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:12-13).
Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos
estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron
bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento
espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca
espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. (1 Corintios 10:1-4).
72
Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el
desierto. Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no
codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.
Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito:
Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar. Ni
forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día
veintitrés mil.
Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron
por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y
perecieron por el destructor.
Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para
amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. (1
Corintios 5-11).
Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos.
(Salmos 103:19).
Los que descienden al mar en naves, y hacen negocio en las muchas aguas, ellos
han visto las obras de Jehová; y sus maravillas en las profundidades. Porque
habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. (Salmos
107:23-25).
Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la
tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se
apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban. (Salmos 107:28-30).
Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los
rudimentos del mundo.
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de
mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin
de que recibiésemos la adopción de hijos.
73
Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el
cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también
heredero de Dios por medio de Cristo. (Gálatas 4:3-7).
Digo, pues:
Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el
deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne;
y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. (Gálatas
5:16-17).
Así que, hermanos, nosotros como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como
entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido
según el Espíritu, así también ahora.
Más ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no
heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos,
que no somos hijos de la esclava, sino de la libre. (Gálatas 4:28-31).
Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la
libre. Pero el de la esclava nació según la carne; más el de la libre, por la
promesa.
Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene
del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el
monte Sinaí es Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con
sus hijos, está en esclavitud.
Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque
está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz. Prorrumpe en júbilo y
clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de las
desolada, que de las que tiene marido. (Gálatas 4:22-27).
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está
dispuesto, pero la carne es débil. (Mateo 26:41).
74
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio
testimonio a su debido tiempo. (1 Timoteo 2:5-6).
El pecado, la soberbia y la desobediencia, apartaron al hombre de Dios. Como
podemos apreciar en cada uno de estos pasajes, el pueblo de Israel
constantemente estaba desviándose de los mandamientos que les habían
entrega, y esto cambiaba las condiciones de vida y de bienestar de todos.
Después que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres años, envió Dios un mal
espíritu entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se levantaron
contra Abimelec; para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la
sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mató, y sobre los
hombres de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus
hermanos.
Y los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que
robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino; de los cual fue
dado aviso a Abimelec. (Jueces 9:22-25).
El hecho de haber asesinado a todos sus hermanos Abimelec, tenían que pagar
conforme los mandamientos por haber quitado la vida y derramado la sangre
de hombres, por el simple hecho de querer gobernar, y con ello, no tener
competencia entre sus hermanos.
Levantándose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con él estaba,
pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías. Y Gaal hijo de Ebed
salió, y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y todo el
pueblo que con él estaba, se levantaron de la emboscada. (Jueces 9:34:35).
Y Gaal salió delante de los de Siquem, y peleó contra Abimelec. Más lo persiguió
Abimelec, y Gaal huyó delante de él; y cayeron heridos muchos hasta la entrada
de la puerta.
Y Abimelec se quedó en Aruma; y Zebul echo fuera a Gaal y a sus hermanos,
para que no morasen en Siquem. (Jueces 9:39-41).
75
Y Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, y tomó la ciudad, y mató al
pueblo que en ella estaba; y asoló la ciudad, y la sembró de sal. (Jueces 9:45).
3.2. Aspectos que debemos considerar o que las personas justas y
sabias consideran en cada momento de su vida ante las crisis.
1.- Vivir en integridad con las palabras y los pensamientos.
2.- Evitar sentir temor (cuidado con esta emoción que proviene del miedo) y pensar que
las pruebas son difíciles y muy pesadas (tener cuidado con nuestras emociones).
3.- Estar en oración permanente y velar cada día, por las palabras y pensamientos.
4.- Agradecer por cada tarea o esfuerzo, que hacemos en nuestra vida a Jehová en
nombre del Señor Jesucristo y pedir su guía en las decisiones que tomemos.
5.- Trabajar en la construcción de la fe, la esperanza y la confianza en lo que se hace
gracias al apoyo de Jehová. La lectura en la palabra de Dios, nos ayuda mucho.
El poder de lo oración y el poder del agradecimiento, es muy importante cada día,
reconocer, que todos los éxitos los obtenemos gracias a la misericordia y al amor de
Jehová, y él siempre sabrá, que es mejor para nosotros y cada momento, por más difícil
que parezca, siempre vendrá a ayudarnos para aplicar nuestros habilidades y nuestras
cargas, serán más ligeras con su ayuda, iremos creciendo en conciencia y sensibilidad.
A continuación un ejemplo, de cómo el miedo en calidad de temor, puede
afectar nuestro porvenir y destino de las personas que nos rodean.
3.3.-. Asa rey de Judá.
Gobernó cuarenta y un años en Jerusalén; el nombre de su madre fue
Maaca, hija de Abisalom. Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como
David su padre. Porque quitó del país a los sodomitas, y quitó todos los
ídolos que sus padres habían hecho.
También privó a su madre Maaca de ser reina madre, porque había hecho
un ídolo de Asera. Además deshizo Asa el ídolo de su madre, y lo quemó
junto al torrente de Cedrón.
Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazón de Asa
fue perfecto para con Jehová toda su vida.
76
También metió en la casa de Jehová lo que su padre había dedicado, y lo
que él dedicó: oro, plata y alhajas. (1 Reyes 15:9-15).
3.3.1. Guerra entre Asa y Baasa (rey de Israel).
Hubo guerra entre Asa (rey de Judá) y Baasa (rey de Israel), todo el tiempo
de ambos.
Y subió Baasa rey de Israel contra Judá, y edificó a Ramá, para no dejar a
ninguno salir ni entrar a Asa rey de Judá.
Entonces tomando Asa toda la plata y el oro que había quedado en los
tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, los entregó a
sus siervos, y los envió el rey Asa a Ben-adad hijo de Tabrimón, hijo de
Hezión, rey de Siria, el cual residía en Damasco, diciendo:
Haya alianza entre nosotros, como entre mi padre y el tuyo. He aquí
yo te envío un presente de plata y de oro; ve, y rompe tu pacto con
Baasa rey de Israel, para que se aparte de mí.
Asa rey de Judá, se puso en contra del rey de Israel Baasa y permitió que los
capitanes del ejército de los sirios conquistaran ciudades de Israel. En aquel
tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has
apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército
del rey de Siria ha escapado a tus manos.
Entonces se enojó Asa (rey de Judá) contra el vidente Hanani y lo echó en la
cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en
aquel tiempo a algunos del pueblo. (2 Crónicas 16:10)
Abías fue el padre de Asa y este gobernó en Judá logrando que hasta los 35
años del reinado se presentara guerra alguna. Asa al hacer alianza con el rey de
Siria Ben-adad que estaba en Damasco.
Se puso en contra del rey de Israel Baasa y permitió que los capitanes del
ejército de los sirios conquistaran ciudades de Israel. En aquel tiempo vino el
vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de
77
Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha
escapado a tus manos.
Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha
gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en
tus manos. (2 Crónicas 7-8)
Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a
favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en
esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. (2 Crónicas 16:9).
¿Por qué es muy importante confiar en Jehová y no en los hombres?
Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está
la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. (1
Crónicas 29:11-13).
Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque
con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni
admisión de cohecho. (2 Crónicas 19:6-7).
Cada obra en nuestra vida diaria debe ser puesta ante Jehová Dios, y él
sabrá que nos conviene conforme a su voluntad, y siempre será nuestro
refugio y fortaleza.
No obstante, “quien actué por sí mismo siempre fracasará” al no contar con
la ayuda y dirección de Jehová Dios. Quien conoce, los caminos.
La palabra de Dios a través del Evangelio, permite guiar nuestra conciencia
para que nuestros caminos y veredas, estén sujetas a la voluntad de
Jehová mediante el Espíritu Santo, y estará siempre presente en cada una
de nuestras obras y actos. Esto nos permitirá tener éxito en todo acto.
Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag (rey de Amalec y de los amalecitas), y a lo
mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los
carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; más todo lo que era vil y
despreciable destruyeron. (1 Samuel 15:9).
78
Y Jehová, te envió en envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de
Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de
Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? (1
Samuel 15:18-19).
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por
amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la
excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he
perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,… (Filipenses 3:7-10).
3.4.- El hombre de Dios por desobediente es muerto por un león.
Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al
profeta que le había hecho volver.
Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo
Jehová:
Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el
mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, sino que volviste, y comiste
pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses
pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.
Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensillo el
asno. Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba
echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo. (1
Reyes 13:20-24).
Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo:
El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto,
Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado,
conforme a la palabra de Jehová que él le dijo.
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Yo Jehová que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno
según su camino, según el fruto de sus obras. (Jeremías 17: 9-10).
79
… Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre;
porque Dios traerá toda obra al juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea
buena o sea mala. (Eclesiastés 12:13).
El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. (Salmos
33:15)
Más si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses
ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros,
que de cierto pereceréis. (Deuteronomio 8:19-20).
El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos
pensamientos. (Proverbios 12:2).
Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los
que piensan el bien. (Proverbios 12:20).
La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra. (Proverbios
12:25).
El hijo sabio alegra al padre; más el hombre necio menosprecia a su madre. (Proverbios 15:20).
El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio luz. (Proverbios 17:25).
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6).
Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma. (Proverbios 29:17).
La necedad es alegría al falto de entendimiento; más el hombre entendido endereza sus
pasos. (Proverbios 15:21).
El corazón del justo piensa para responder; más la boca de los impíos derrama malas
cosas. (Proverbios 15:28).
El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; más el que escucha la corrección
tiene entendimiento. El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la
humildad. (Proverbios 15:32-33).
Del hombre son las disposiciones del corazón; más de Jehová es la respuesta de la
lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa
los espíritus.
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Encomienda a Jehová tus obras y tus pensamientos serán afirmados. (Proverbios 16:1-3).
3.5. UN VARÓN PERFECTO Y RECTO, TEMEROSO DE DIOS: JOB
El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón el espíritu se abate. El
corazón entendido busca la sabiduría; más la boca de los necios se alimenta de necedades.
Todos los días del afligido son difíciles; más el de corazón contento tiene un
banquete continuo. (Proverbios 15:13-15).
El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos.
(Proverbios 17:22).
Acuérdate que mi vida es un soplo, y que mis ojos no volverán a ver el bien. Los ojos de
los que me ven, no me verán más; fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser. Como la nube se
desvanece y se va, así el que desciende al Seol no subirá; no subirá más a su casa, ni
su lugar le conocerá más. (Job 7:7-10).
Por tanto, no refrendaré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y me quejaré con
la amargura de mi alma. (Job 7:11).
¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él tu corazón, y lo
visites todas las mañanas, y todos los momentos lo pruebes? ¿Hasta cuándo no
apartarás de mi tu mirada, y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva?
Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me pones
por blanco tuyo, hasta convertirme en una carga para mí mismo? ¿Y por qué no quitas
mi rebelión, y perdonas mi iniquidad?
Porque ahora dormiré en el polvo, y si me buscares de mañana, ya no existiré. (Job 7:17-21)
Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte. (Proverbios 16:25).
El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta
alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; más el que
endurece su corazón caerá en el mal. (Proverbios 28:12-14).
Todas las cosas son puras para los puros, más los corrompidos e incrédulos nada les es
puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a
Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto
a toda buena obra. (Tito 1:15-16).
81
El hombre impío endurece su rostro; más el recto ordena sus caminos. (Proverbios 21:29).
Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación. Mejor
es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.
(Proverbios 15:16-17).
Abominación son a Jehová los pensamientos del malo; más las expresiones de los limpios
son limpias. (Proverbios 15:26).
El corazón del hombre piensa su camino; más Jehová endereza los pasos. (Proverbios 16:9)
Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos hace
estar en paz con él. (Proverbios 16:7).
No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Velad
debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo
digo. (I Corintios 15:33-34).
Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el
cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le
da al cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. (I Corintios 15:36-38).
Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. (I Corintios 16:13).
Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni
la corrupción hereda la incorrupción. (I Corintios 15:50).
Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata.
(Proverbios 16:16).
El entendido en la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado.
El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber.
Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee; más la erudición de los necios es
necedad.
El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. (Proverbios 16:20-23).
El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; de espíritu prudente es el hombre entendido.
Aún el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido.
(Proverbios 1:27-28).
82
Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de
la sabiduría. (Proverbios 18:4).
La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón.
El que posee entendimiento ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien.
(Proverbios 19:3 y 8).
El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies, peca. (Proverbios 19:2).
Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los
ídolos, comen como sacrificados a ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su
conciencia siendo débil, se contamina. (I Corintios 8:7).
Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de
ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a
los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió.
De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil
conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano
ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. (I
Corintios 8:10-13).
Los labios del necio traen contienda; y la boca los azotes llama. La boca del necio es
quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma. (Proverbios 18:6-7).
Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran las entrañas. (Proverbios
18:8).
El alma del que trabaja, trabaja para sí, porque su boca le estimula. (Proverbios 16:26).
Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado. (Proverbios 18:10).
La muerte y la vida están en poder de la lengua. Y el que la ama comerá de sus frutos.
(Proverbios 18:21).
El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias. (Proverbios 21:23).
Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; más el consejo de Jehová
permanecerá. (Proverbios 19:21).
83
El que guarda el mandamiento guarda su alma; más el que menosprecia sus caminos
morirá. (Proverbios 19:16).
¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado? (Proverbios 20:9).
De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?
(Proverbios 20:24).
Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del
corazón. (Proverbios 20:27).
La conciencia humana y sus actos están ante los ojos de Jehová a cada instante.
Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los
corazones. Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; más todo
el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. (Proverbios 21:2 y 5).
Tesoro preciosa y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo disipa.
(Proverbios 21:20).
El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra. (Proverbios 21:21).
Los ojos de Jehová velan por la ciencia; más él trastorna las cosas de los prevaricadores.
(Proverbios 22:12).
La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra. (Proverbios
29:23).
El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado. (Proverbios
29:25).
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y
humillado no despreciarás tú, oh Dios. (Salmos 51:17).
Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi sabiduría;
porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; si juntamente se
afirmaren sobre tus labios. (Proverbios 22:17-18).
El corazón del sabio está a su mano derecha, más el corazón del necio a su
mano izquierda. (Eclesiastés 10:2).
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La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido
muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. (I
Corintios 7:39).
Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del
señor entre los necios. Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un
pecador destruye mucho bien. (Eclesiastés 9:17-18).
Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las
de los maestros de las congregaciones, dadas por un pastor. (Eclesiastés 12:11-12).
Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre
todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito
en la tierra. (Amós 9:9).
Pues he aquí, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos, levantaré yo
sobre vosotros a una nación que os oprimirá desde la entrada de Hamat hasta
el arroyo del Arabá. (Amós 6:14).
3.6.- EL REINADO DEL PUEBLO HEBREO (ISRAEL).
La historia de este pueblo hebrero, que un día se estableció en la tierra
de Canaán, quizás comienza hace 3 mil 500 años antes de Cristo. Hoy en
día, sus experiencias y su relación con Jehová Dios, ha permitido a
otros pueblos del mundo, conocer más acerca de nuestro creador.
El pueblo de Israel duró 400 años en esclavitud en Egipto, al inicio
llegaron 70 personas acompañados por Jacob, el padre de José quien
era gobernador en este país, y la población hebrea, creció tanto, que
llegaron a ser 600 mil habitantes, sin contar los niños y los adultos.
David, fue de uno de los reyes, que estuvo al cargo de la administración
de los bienes del palacio y de la casa de Jehová, gobernó 40 años, y le
sucedió en este lugar, su hijo Salomón, quién también gobernó 40 años.
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Puede considerarse, que esto ocurrió hace 3 mil años, es decir, dos mil
años, más mil años, nos da un total de tres mil años. El tiempo que
gobernaron estas dos personas sobre el pueblo hebreo, fueron 80 años.
En el pueblo de Israel, durante mil años, hubo una serie de personas
que estuvieron gobernando en Judá y Jerusalén. Se deduce que, la
población era 1, 470, 000 habitantes, dentro de los cuales se
encontraran hombres con habilidades en el arte de la guerra, es decir,
hombres capaces de ir a combate y resultar victoriosos.
Sus conocimientos eran escasos en el arte de utilizar el acero, cobre,
bronce, y otros minerales, así también, sus competencias en otras áreas
del conocimiento, eran muy básicas o rudimentarias.
La cantidad de 470, 400 habitantes, se ubicaban en la edad de 0 a 17
años de edad, y el resto que son 823, 200 habitantes, tenían 18 a 64
años. Los adultos mayores, representaban la cantidad de 176, 400
habitantes, y éstos se ubicaban en la edad de 65 años y más.
Después de que murió el rey Salomón. La siguiente persona… Más reinó
Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá.
Envió luego Roboam a Adoram, que tenía cargo de los tributos; pero le
apedrearon los hijos de Israel, y murió. Entonces se apresuró el rey
Roboam, y subiendo en su carro huyó a Jerusalén. (2 Crónicas 10: 17-18).
Cuando vino Roboam a Jerusalén, reunió de la casa de Judá y de
Benjamín a ciento ochenta mil hombres escogidos de guerra, para
pelear contra Israel y hacer volver el reino a Roboam. (2 Crónicas 11:1).
86
Más vino palabra de Jehová a Semaías varón de Dios, diciendo: Habla a
Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas en Judá y
Benjamín, diciéndoles:
Así ha dicho Jehová: No subáis, ni peleéis contra vuestros
hermanos; vuélvanse cada uno a su casa, porque yo he hecho
esto.
Y ellos oyeron la palabra de Jehová y se volvieron, y no fueron contra
Jeroboam. (2 Crónicas 11: 1-4).
Y habitó Roboam en Jerusalén, y edificó ciudades para fortificar a Judá.
Edificó Belén, Etam, Tecoa, Bet-sur, Soco, Adulam, Ajalón y Hebrón, que
eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín.
Reforzó también las fortalezas y puso en ellas capitanes, y provisiones,
vino y aceite; y en todas las ciudades puso escudos y lanzas.
Las fortificó, pues, en gran manera; y Judá y Benjamín le estaban
sujetos. (2 Crónicas 11: 5-12).
Y el designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los
demonios, y para los becerros que él había hecho. (2 Crónicas 11: 15).
Así, fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de
Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de
David y de Salomón. (2 Crónicas 11: 17).
…Roboam tomó dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendró
veintiocho hijos y sesenta hijas. Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca
por jefe y príncipe de sus hermanos, porque quería hacerle rey.
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Obró sagazmente, y esparció a todos sus hijos por todas las tierras de
Judá y de Benjamín, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio
provisiones en abundancia, y muchas mujeres. (2 Crónicas 11: 21-23).
Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová, y
todo Israel con él. Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en el
quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén.
Con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; más
el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios, suquienos y
etíopes, no tenía número.
Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén.
Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá,
que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo:
Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os
he dejado en manos de Sisac, rey de Egipto.
Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es
Jehová. Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de
Jehová a Semaías, diciendo:
Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no
se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac.
Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es
servir a los reinos de las naciones.
Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén, y tomó los tesoros de la
casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llevó, y tomó los
escudos de oro que Salomón había hecho. (2 Crónicas 12: 1-9).
88
Y cuando él se humilló, la ira de Jehová se apartó de él, para no
destruirlo del todo; y también en Judá las cosas fueron bien.
Fortalecido, pues, Roboam, reinó en Jerusalén; y era Roboam de
cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en
Jerusalén, ciudad que escogió Jehová de todas las tribus de Israel para
poner en ella su nombre. (2 Crónicas 12: 12-13).
Y durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de
David, y reinó en su lugar Abías su hijo.
A los dieciocho años del rey Jeroboam, reinó Abías sobre Judá, y reinó
tres años en Jerusalén… y hubo guerra entre Abías y Jeroboam.
Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de cuatrocientos mil
hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam ordenó batalla
contra él con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos. (2
Crónicas 13: 1-3).
Con estos datos de la cantidad de hombres de guerra, que son 1, 200,
000; nos damos cuenta en ese entonces, la población de 1, 470, 000
habitantes en el reinado de David, se había superado.
Más en cuanto a nosotros dice Abías, Jehová es nuestro Dios, y no lo
hemos dejado;… y he aquí que Dios está con nosotros por jefe, y sus
sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra
vosotros.
Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres,
porque no prosperaréis.
89
Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la
espalda; y estando a espaldas de Judá. Y cuando miró Judá, he aquí que
tenía batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová,
y los sacerdotes tocaron las trompetas.
Entonces los de Judá gritaron con fuerza, y así ellos alzaron el grito,
Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá;
y huyeron los hijos de Israel delante de Judá, y Dios los entregó en sus
manos.
Y Abías y su gente hicieron en ellos una gran matanza, y cayeron
heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos. Así fueron
humillados los hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de Judá
prevalecieron, porque se apoyaron en Jehová el Dios de sus padres.
Y nunca más tuvo Jeroboam poder en los días de Abías, y Jehová lo
hirió, y murió. Pero Abías se hizo más poderoso. Tomó catorce mujeres,
y engendró veintidós hijos y dieciséis hijas. (2 Crónicas 13: 10-21).
Durmió Abías con sus padres,…; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos
días tuvo sosiego el país por diez años. E hizo Asa lo bueno y lo recto
ante los ojos de Jehová su Dios.
Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró
las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; y mandó a Judá que
buscase a Jehová el Dios de sus padres y sus mandamientos.
Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las
imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. Y edificó ciudades
fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había
guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz.
(2 Crónicas 14: 1-6).
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Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas: de Judá
trescientos mil, y de Benjamín doscientos ochenta mil que traían
escudos y entesaban arcos, todos hombres diestros.
Y salió contra ellos Zera etíope con un ejército de un millón de
hombres y trescientos carros; y vino hasta Maresa. Entonces salió Asa
contra él, y ordenaron la batalla en el Valle de Sefata junto a Maresa.
Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo:
¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al
poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios
nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos
contra este ejército.
Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. Y
Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y
huyeron los etíopes.
Y Asa, y el pueblo que con él estaba, los persiguieron hasta Gerar; y
cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento, porque fueron
deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les tomaron muy
grande botín.
Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el
terror de Jehová cayó sobre ellas; y saquearon todas las ciudades,
porque había en ellas gran botín.
Asimismo, atacaron las cabañas de los que tenían ganado, y se llevaron
muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén. (2 Crónicas 14: 1-15).
91
Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el
corazón de Asa fue perfecto en todos sus días… Y no hubo más guerra
hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa. (2 Crónicas 15: 17-19).
En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel
contra Judá, y fortificó a Ramá, para no dejar salir ni entrar a ninguno al
rey Asa, rey de Judá.
Entonces sacó Asa (rey de Judá) la plata y el oro de los tesoros de la
casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria, que
estaba en Damasco, diciendo:
Haya alianza entre tú y yo, como la hubo entre tu padre y mi
padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y
deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de
que se retire de mí.
En aquel tiempo vino el vidente Hananí a Asa rey de Judá, y le dijo: Por
cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu
Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.
Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y
mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él
los entregó en tus manos.
Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su
poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.
Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más
guerra contra ti.
92
Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echo en la cárcel, porque
se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel
tiempo a algunos de su pueblo. (2 Crónicas 16: 1-10).
En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de
los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos. Y
durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su
reinado. (2 Crónicas 16: 12-13).
Reinó en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel.
Puso ejércitos en todas las ciudades fortificadas de Judá, y colocó gente
de guarnición en tierra de Judá, y asimismo, en las ciudades de Efraín
que su padre Asa había tomado.
Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos
de David su padre, y no buscó a los baales, sino que buscó al Dios de su
padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel.
Jehová, por tanto, confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a
Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
Y se animó su corazón en los caminos de Jehová, y quitó los lugares
altos y las imágenes de Asera de en medio de Judá. (2 Crónicas 17: 1-6).
Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que
estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat.
Y traían de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los
árabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y
siete mil setecientos machos cabríos.
93
Iba, pues, Josafat engrandeciéndose mucho; y edificó en Judá fortalezas
y ciudades de aprovisionamiento. Tuvo muchas provisiones en las
ciudades de Judá, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalén. (2
Crónicas 17: 10-13).
Subieron, pues, el rey de Israel (Acab), y Josafat rey de Judá, a Ramot de
Galaad. Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en
la batalla, pero tú vístete tus ropas reales.
Y se disfrazó Acab el rey de Israel, y entró en la batalla. Había mandado
el rey de Siria a los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo:
No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con Acab el rey de Israel.
Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el
rey de Israel.
Y lo rodearon para pelear; más Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los
apartó Dios de él; pues viendo los capitanes de los carros que no era el
rey de Israel, desistieron de acosarle.
Más disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey de Israel Acab
entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuélvete las
riendas, y sácame del campo, porque estoy mal herido.
Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo Acab rey de Israel en pie
en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde, y murió al ponerse el
sol. (2 Crónicas 18: 28-34).
Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la
tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a
Dios. (2 Crónicas 19: 3).
94
Habitó, pues, Josafat en Jerusalén; pero daba vuelta y salía al pueblo,
desde Beerseba hasta el monte de Efraín, y los conducía a Jehová el
Dios de sus padres. (2 Crónicas 19: 4-7).
Pasadas las cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con
ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. (2 Crónicas
20:1).
Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo:
Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de
Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.
Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a
Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá
a pedir socorro a Jehová, y también de todas las ciudades de Judá
vinieron a pedir ayuda a Jehová. (2 Crónicas 20: 2-4).
…; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey
Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de
esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la
cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.
No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos,
y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no
temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará
con Vosotros. (2 Crónicas 20: 15-17).
Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los
moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a
Jehová.
95
Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y
mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y
moradores de Jerusalén.
Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas,
y seréis prosperados. (2 Crónicas 20: 18-20).
…: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.
Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso
contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las
emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los
unos a los otros.
Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte
de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los
del monte de Seir, cada cual ayudo a la destrucción de su compañero.
Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud,
y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.
Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron
para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo
librándolos de sus enemigos.
Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas y trompetas, a la casa de
Jehová, y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella
tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos
de Israel.
Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas
partes. (2 Crónicas 20: 21-30).
96
Así reinó Josafat sobré Judá; de treinta y cinco años era cuando
comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. Y anduvo en el
camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los
ojos de Jehová. (2 Crónicas 20: 31-33).
Como podemos apreciar, en estos pasajes de las vida de estos cuatros
personajes como son:
Roboam, Abías, Asa y Josafat, el primero de ellos reinó en
Jerusalén diecisiete años, el segundo tres años, y el tercero,
cuarenta y un años, y el último, veinticinco años.
El total de años de reinado, de estos cuatro fueron ochenta y seis años
(86). Durante todo este tiempo, hubo una serie de problemas
principalmente enfrentamientos, es decir, guerras y peleas sangrientas.
Sin embargo, cada uno de ellos en su dificultad, clamaron a Jehová Dios,
y se humillaron para ser escuchados, y Jehová Dios, peleo la batalla por
ellos. Alabaron y cantaron cantos a Jehová de los ejércitos.
En conclusión, podemos aprender de estos pasajes, que si Jehová es
nuestro Dios, él será nuestro refugio y fortaleza en cualquier situación
por más difícil que parezca, él siempre peleará nuestras batallas.
Lo más importante, que debemos de aprender, es que debemos rendirnos
ante él, y dejar que el dirija, nuestros caminos y veredas, él quiere lo
mejor para nosotros, dado que, es nuestro Padre Celestial, es Jehová Dios
por siempre y para siempre.
97
4.- LA MISIÓN DE LOS DOCE.
De cierto, de cierto os digo:
El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún
mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en
mi nombre, lo hare, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (Juan 14:12-13).
Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los
demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar
a los enfermos.
Y les dijo:
No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni
llevéis dos túnicas. Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí
salid. Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid
el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.
Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por
todas partes. (Lucas 9:1-6).
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con
toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió
en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha
delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos
por medio de Jesucristo.
Según el puro efecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con
la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su
sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo
sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia.
Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se
había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo en la
dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos,
como las que están en la tierra. (Efesios 1: 3-8).
98
En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al
propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin
de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente
esperábamos en Cristo. (Efesios 1: 11-12).
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de
vuestra salvación, y habiéndonos creído en él, fuiste sellados con el Espíritu
Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de
la posesión, adquirida, para alabanza de su gloria. (Efesios 1: 13-14).
…, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé
espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los
ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os
ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, …
Según la operación del poder de su fuerza, la cual opero en Cristo,
resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
sobre todo principado y autoridad y poder que se nombra, no sólo en este siglo,
sino también en el venidero, y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por
cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de
Aquel que todo lo llena en todo. (Efesios 1: 15-23).
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este
mundo.
Conforme el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los
hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro
tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los
pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, los mismo que los demás.
(Efesios 2: 1-3).
Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a
los que son tentados. (Hebreos 2: 18).
99
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Por tanto,
acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne,
erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha a mano en la
carne. (Efesios 2: 10-11).
En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a
los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en
Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos
cercanos por la sangre de Cristo. (Efesios 2: 12-13).
…, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los
hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el
Espíritu:
Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y
copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del
cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido
dado según la operación de su poder. (Efesios 3: 1-7).
…, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los
siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de
Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y
potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en
Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza
por medio de la fe en él;...(Efesios 3: 8-13).
…, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, en ser fortalecidos con
poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en
vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor.
Seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la
anchura, la longitud, la profundad y la altura, y de conocer el amor de Cristo,
que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de
Dios. (Efesios 3: 14-19).
100
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será
condenado. Y estas señales seguirán a los que cree:
En mi nombre echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas;
tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les
hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. (Marcos 16: 16-
18).
Desde el tiempo de Adán, Noé, Matusalén, Enoc, Abraham, Isaac y Jacob, fue
muy difícil para todos estos habitantes del mundo, que comprendieran la
voluntad de Jehová Dios. No obstante, hicieron el mayor esfuerzo de ser fieles.
Sin embargo, en cada oportunidad fue posible hacerles saber a todos estos
personajes, que cada una de las situaciones o calamidades a las que se tuvieron
que enfrentar en un momento determinado, tenían una finalidad, y además de
adquirir experiencia en los menesteres de la vida, también se pretendía que
reconocieran, que hay una fuerza suprema (Jehová Dios), que ha diseñado y
construido todo cuando hay en los cielos y debajo de ellos.
Hoy en día, cada vez menos la humanidad no se da cuenta de esta maravilla.
5.- EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para
siempre; el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le
conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
(Juan 14:16-17).
En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y
yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me
ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me
manifestará a él. (Juan 14:20-21).
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por
mí. (Juan 14:6).
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo,
antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. (Juan 15:19).
101
Y ya no estoy en el mundo; más éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los
que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Yo
les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco
yo soy del mundo. (Juan 17:11 y 14).
No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo,
como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú
me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. (Juan 17:15-18).
El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Pero cuando venga el Consolador,
a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará
testimonio acerca de mí. (Juan 15:26).
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará
por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que
habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo
que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:13-
14).
Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de
la carne, que son:
adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades,
pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto,
como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el
reino de Dios. (Gálatas 5:18-21).
Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de
Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. (Gálatas 5:22-24).
He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran,
y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las
cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he
dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han
creído que tú me enviaste. (Juan 17:6-8).
102
El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su
hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en
pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su
vida por causa de mí la hallará. (Mateo 10:37-39).
Bendito sea Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante
de él. (Efesios 1:3-4).
Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la
promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Sepa,
pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. (Hechos 2: 33 y 36).
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermano, ¿qué haremos?
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo. (Hechos 2: 36-38).
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de
repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual
llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas
repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. (Hechos 2: 1-2).
Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con
María la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1: 14).
Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que
le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Más Pedro dijo:
No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de
Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. (Hechos 3: 3-6).
103
Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los
pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el
templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y
alabar a Dios. (Hechos 3: 7-9).
Más Pedro y Juan respondieron diciéndoles:
Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que Dios;
porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hechos 4: 19-
20).
Y ahora digo:
Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra
es de los hombres, se desvanecerá; más si es de Dios, no la podréis
destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. (Hechos 5: 38-39).
Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba
grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la
fe. (Hechos 6: 7).
Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora
tercera del día. Más esto es lo dicho por el profeta Joel:
Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mí Espíritu sobre toda
carne. Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes
verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños. (Hechos 2: 15-17).
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días, derramaré de
mi Espíritu, y profetizarán.
Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y
vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que
venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocara el
nombre del Señor, será salvo. (Hechos 2: 18-21).
... A vosotros os he dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros
por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. (Lucas 8: 9-10).
104
Pedro les dijo:
Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hechos 2:
38).
Porque la paga del pecado es la muerte. Durante mucho tiempo el ser humano
vivió apartado de Jehová Dios.
Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con
mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero
sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándonos a
vosotros mismos.
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es
semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se
considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. (Santiago 1: 21-25).
Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y
sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual
Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. (1 Corintios 2: 6-9).
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo
escudriña, aun lo profundo de Dios.
Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del
hombre que está en él?
6.- EL PODER DE LA GRACIA Y DE LA MISERICORDIA.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun
estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por
gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar
en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros
las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo
Jesús. (Efesios 2:4-7).
105
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es
don de Dios; no por obras, para que nadie se gloría.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:8-10).
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared
intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, de la ley de
los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos
un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios
a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. (Efesios 2:14-16).
Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los
que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada
por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2:17-18).
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de
quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé,
conforme a las riquezas de su gloria.
El ser fortalecidos en poder en el hombre interior por su Espíritu; para que
habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y
cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los
santos.
Cuál sea la anchura, la longitud, y la profundidad y la altura, y de conocer el
amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda
la plenitud de Dios. (Efesios 3:14-19).
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros,
evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos
para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que
todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un
varón perfecto.
106
A la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños
fluctuando, llevados por doquiera de todo viento de doctrinas, por estratagema
de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino
siguiendo la verdad amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es,
Cristo. (Efesios 4:11-15).
Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor; andad
como hijos de luz, (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y
verdad), comprobando lo que es agradable al Señor.
Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien
reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.
(Efesios 5:6-12).
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos,
sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. (Efesios 5:15-17)
Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas;
porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y
levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. (Efesios 5:13-14).
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del
Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos
espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando
siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo. (Efesios 5:18-20).
…, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su
buena voluntad. (Filipenses 2:13).
Porque todos buscan los suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. (Filipenses 2:21).
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de
Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7).
107
No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera
que sea mi situación.
Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy
enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener
abundancia como para padecer necesidad. (Filipenses 4:11-12).
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús. (Filipenses 4:19).
…, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer
el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los
tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os
engañe con palabras persuasivas. (Colosenses 2:2-4).
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las
tradiciones de los hombres conforme a los rudimentos del mundo, y no en Cristo.
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis
completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. (Colosenses 2:8-10).
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra
carne, os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados,
anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era
contraria, quietándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los
principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos
en la cruz. (Colosenses 2:13-15).
Haced morir, pues, lo terrenal en nosotros:
Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricias, que es
idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de
desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando
vivíais en ellas. (Colosenses 3:5-8).
No mintáis los unos a los otros, habiéndonos despojado del viejo hombre con sus
hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que creó se va
renovando hasta el conocimiento pleno,… (Colosenses 3:9).
108
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
soportándonos unos a otros, y perdonándonos unos a otros si alguno tuviere queja contra
otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:12-13).
Y sobre todas las cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios
gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuiste llamados en un solo cuerpo; y
sed agradecidos. (Colosenses 3:15).
Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a
su hermano, murmura de la ley y juzgará a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres
hacedor de la ley, sino juez. (Santiago 4:11).
María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado;
porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron:
¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?
Y lo oyó Jehová.
Entonces Jehová descendió en la columna de nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y
llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo:
Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le
apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él,
y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues,
no tuvisteis temor de Hablar contra mi siervo Moisés? (Número 12:1-8).
Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó
del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón
a María, y he aquí que esta leprosa.
109
Y dijo Aarón a Moisés:
¡Ah! Señor mío, no pongas ahora entre nosotros este pecado; porque
locamente hemos actuado, y hemos pecado. No quede ella ahora como el
que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio
consumido su carne. (Número 12:9-12).
No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis,
seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de
ver la viga que está en tu propio ojo?
¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en
el ojo tuyo?
¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien
para sacar la paja del ojo de tu hermano. (Mateo 7:1-5).
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo
en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes,
no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino,
que como aquel que os llamó es santo, sed vosotros santos en toda vuestra manera de
vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (I Pedro 1:13-16).
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir
aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. (Filipenses 3:12).
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las
detracciones, desean, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para
que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. (I
Pedro 2:1-3).
La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea, hermanos con vuestro espíritu. (Efesios 1:4-5).
Y a vosotros él os dio vida estando muertos en vuestros delitos y pecados. Entre los
cuales todos nosotros también conversamos en otro tiempo en las concupiscencias de
nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por
naturaleza hijos de la ira, también como los demás. (Efesios 2:8).
110
Para que por la gracia seáis salvos por la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios.
(Efesios 3:16.17 y 19).
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre es crucificado con él, para que el cuerpo del
pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Ciertos que Cristo habiendo
resucitado de los muertos, ya no muere más; la muerte no tiene más dominio sobre él.
(Romanos 6:6 y 9).
No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus
concupiscencias. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; porque no estáis
debajo de la ley, sino debajo de la gracia. (Romanos 6:12 y 14).
Amados, yo os ruego como extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos
carnales que batallan contra el alma. (1 Pedro 2:11).
Pero gracias a Dios, que fuiste siervos del pecado; más habéis obedecido de corazón a
la forma de doctrina a la cual habéis sido entregados. (Romanos 6:18).
No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. (1
Samuel 12:21).
Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues
considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. (1 Samuel 12:24).
Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni
adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos
a toda conciencia humana delante de Dios.
Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en
los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no
les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. (2
Corintios 4:2-4).
Más si perseveraréis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis. (1 Samuel 12:25).
Porque cuando estábamos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley,
obraban en nuestros miembros fructificando para muerte. (Romanos 7:5).
Empero el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, obró en mí toda suerte de
concupiscencia; porque sin la ley el pecado estaba muerto. (Romanos 7:8)
111
Porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engaño, y por él me mato.
Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal vendido debajo del
pecado. (Romanos 7:11 y 14).
Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. Así que,
queriendo yo hacer el bien, hallo está ley; que el mal habita conmigo. (Romanos 7:20 y 22).
Más veo otra ley en mis miembros rebelándose contra la ley de mi mente, y
llevándome cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Gracias doy a
Dios por Jesucristo el Señor nuestro.
Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley
del pecado. (Romanos 7:25).
Así que ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme el Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida
en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8:1-2).
Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la
ley de Dios, ni tampoco puede, así que los que están sujetos en la carne no
pueden agradar a Dios. (Romanos 8:7-8).
Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros,
dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni halló
engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición;
cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga
justamente. (1 Pedro 2:21-23).
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os
vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para
que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros
vuestras ofensas.
Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos
os perdonará vuestras ofensas. (Marcos 12: 23-26).
La fe es muy importante en la vida del cristiano, y así también, el perdón.
112
6.1.- LA SABIDURÍA, LA CIENCIA Y LA INTELIGENCIA: Dones divinos.
Me volví y fije mi corazón para saber y examinar e inquirir la sabiduría y la razón,
y para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error. (Eclesiastés 7:25).
Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia;
porque su ganancia es mejor que las ganancias de la plata, y sus frutos más que
el oro. (Proverbios 3:13-14).
Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas el
pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios,
también esto es vanidad y aflicción de espíritu. (Eclesiastés 2:25).
Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol. La
sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad.
(Eclesiastés 7: 11 y 19).
¿Quién como el sabio? ¿Y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La
sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará.
(Eclesiastés 8:1).
El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del
sabio discierne el tiempo y el juicio. (Eclesiastés 8:5).
Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre
sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras. Las palabras del sabio
escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios.
Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del
rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se
le obligase a contaminarse. (Daniel 1: 8).
A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las
letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Pasados,
pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los
eunucos (Aspenaz) los trajo delante de Nabucodonosor.
Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como
Daniel. Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo
113
asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces
mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. (Daniel 1: 17-
21).
Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero el pecado destruye
mucho. (Eclesiastés 9: 16-18).
El corazón del sabio está en su mano derecha, más el corazón del necio en
su mano izquierda. (Eclesiastés 10: 2).
Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte leña, en ello peligra. Si se
embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más
fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir. (Eclesiastés 10: 9-10).
Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dádivas corrompen
el corazón. Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido
de espíritu que el altivo de espíritu. (Eclesiastés 7:7-8).
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos
mis caminos, dijo Jehová.
Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que
vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isaías
55:8-9).
Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perro mudos, no
pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.
Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben
entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio
provecho, cada uno por su lado. (Isaías 56:10-11).
Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte leña, en ello peligra. Si
se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces
más fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir. (Eclesiastés 10:9-10).
Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dádivas corrompen
el corazón. Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido
de espíritu que el altivo de espíritu. (Eclesiastés 7:7-8).
114
Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días
de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sobre? Porque ¿quién
enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol? (Eclesiastés 6: 12).
Y dije yo en mi corazón:
Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que
se quiere y para todo lo que se hace. Dije en mi corazón: Es así, por causa
de los hijos de los hombres para que Dios los pruebe, y para que vean que
ellos mismos son semejantes a las bestias.
Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias,
un mismo suceso es; como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma
respiración tienen todos, ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es
vanidad. (Eclesiastés 3: 17-20).
Todo va a un mismo lugar, todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo
polvo.
¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el
espíritu del animal desciende abajo a la tierra? (Eclesiastés 3:21).
Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque
conforme a la voluntad de Dios intercede por los Santos. (Romanos 8:27).
Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las
lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la
mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. (Eclesiastés 4:1).
He aquí, solamente esto he hallado; que Dios hizo al hombre recto, pero ellos
buscaron muchas perversiones. (Eclesiastés 7:29).
No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni
potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni impiedad
librará al que la posee. (Eclesiastés 8:8).
115
Jehová derramó sobre vosotros “espíritu de sueño”, y cerró los ojos de vuestros
profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes. Y os será toda
visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le
dijeren:
Lee ahora esto; él dirá, no puedo, porque está sellado, y si se diere el libro
al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá, no sé leer. (Isaías 29:10-13).
Dice, pues, el Señor:
Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra,
pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un
mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.
¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras
están en tinieblas!, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce? (Isaías
29:15).
Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo
adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las
tinieblas a la luz admirable, vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero
que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado
misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2:9-10).
Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los
deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra
manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros
como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar
vuestras buenas obras. (1 Pedro 2: 11-12).
Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo el bien, hagáis callar la
ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen
libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. (1 Pedro 2:15-
16).
116
Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles,
andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y
abominables idolatrías.
A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en este mismo
desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está
preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (1 Pedro 4:3-5).
Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que
sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.
Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. (1
Pedro 4:6-7).
Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá
multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. (1 Pedro
4: 8-9).
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios.
Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra,
ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado
por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los
siglos. Amén. (1 Pedro 4:11).
Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si
alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de
los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os
gocéis con gran alegría. (1 Pedro 4:12-13).
Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o
por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se
avergüence, sino glorifique a Dios por ello. (1 Pedro 4:15-16).
Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero
comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el
fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? (1 Pedro 4:17).
117
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando
fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado
de vosotros. (1 Pedro 5:6-7).
Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre,
porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. (Salmos 5:11).
Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán
destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad, los que hacen
pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la
puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad. (Isaías 29:20-21).
Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligentemente, y los
murmuradores aprenderán doctrina. (Isaías 29:24).
Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de
Jerusalén. Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las
imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y
para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa
es bueno. (Jeremías 13:9-10).
Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los
corazones. Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamientos de impíos, son
pecados. (Proverbios 21:2 y 4).
Isaías 30:18-19
Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por lo tanto, será
exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo;
bienaventurados todos los que confían en él.
Ciertamente, el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que
tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá.
Y la luz de la luna será como la del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la
luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la
llaga que él causo. (Isaías 30:26).
118
He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he
aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.
Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos y en
su seno llevará; pastoreara suavemente a las recién paridas. (Isaías 40:10-11).
Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como
langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una
tienda para morar.
Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como
cosa vana. (Isaías 40:22-23).
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quien creó estas cosas; él saca y cuenta
su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de
su fuerza, y el poder de su dominio. (Isaías 40:26).
Isaías 40:29-30
Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los
muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que
esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; se levantarán alas como las águilas;
correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te
esfuerzo; siempre te ayudaré siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
(Isaías 41:10).
Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:
No temas, yo te ayudo. (Isaías 41:13).
Así dice Jehová Dios, creador de los cielos, y el que los despliega; el que
extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre
ella, y espíritu a los que por ella andan:
Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te
guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que
abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de
casas de prisión a los que moran en tinieblas. (Isaías 42:5-7).
119
Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les daré andar por sendas que no
habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en
llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. (Isaías 42: 16).
Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y
engrandecerla. (Isaías 42:21).
Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me
conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado
dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
(Isaías 43:10-11).
Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti
confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no
desamparaste a los que te buscan. (Salmos 9:9-10).
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están sus
caminos. (Salmos 84:5).
Porque tú Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con
todos los que te invocan. (Salmos 86:5).
Isaías 43:18-19
No te acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He
aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez
abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré
de tus pecados. (Isaías 43:25).
Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento; porque tú has desechado el
conocimiento, yo también te desecharé a ti, para que no seas mi sacerdote; y
pues que olvidaste la Ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. (Oseas
4:6).
Para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar
sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y
aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo.
120
Para entender proverbios y declaración, palabras de sabios, y sus dichos
profundos. (Proverbios 1:3-6).
El principio de la sabiduría es el temor a Jehová; los insensatos desprecian la
sabiduría y la enseñanza. (Proverbios 1: 7).
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu
madre; porque adorno de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello.
(Proverbios 1: 8-9).
Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. Si dijeren: ven
con nosotros; pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin
motivo al inocente. (Proverbios 1: 10-11).
Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos. Echa
tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa, hijo mío, no andes en
camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas. Porque sus pies corren hacia el
mal, y van presurosos a derramar sangre. (Proverbios 1: 13-16).
Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave; pero ellos a su
propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas tienden lazo. Tales son las sendas
de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.
(Proverbios 1:17-19).
El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan
rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus
santos. (Proverbios 2: 7-8).
Entonces entenderás justicia y juicio, y equidad, y todo buen camino. Cuando la
sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción
te guardará; te preservará la inteligencia. (Proverbios 2:9-11).
Para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que
dejan los caminos derechos, para andar por sendas tenebrosas; que se alegran
haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas veredas
son torcidas, y torcidos sus caminos. (Proverbios 2:12-15).
121
Serás librado de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras, la
cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios.
Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos,
todos los que a ella se lleguen, no volverán, si seguirán otra vez los senderos de
la vida. (Proverbios 2:16-19).
También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo
que teméis.
Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare
como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.
Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me
hallarán. (Proverbios 1: 26-28).
Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni
quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto
de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. (Proverbios 1: 29-31).
Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los
echará a perder; más el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá
tranquilo, sin temor del mal. (Proverbios 1: 32-33).
¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el
burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos a mi reprensión; he aquí
yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras. (Proverbios 1:
22-23).
Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti,
haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la
prudencia.
Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la
buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de
Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. (Proverbios 2: 1-5).
122
Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la
inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que
caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el
camino de sus santos. (Proverbios 2:6-8).
Entonces entenderás justicia, juicio, y equidad, y todo buen camino. Cuando la
sabiduría entrare en tu corazón. Y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción
te guardará; te preservará la inteligencia. (Proverbios 2:9-11).
Hijo mío, no te olvides de mí ley y tu corazón guarde mis mandamientos; porque
largura de días y años de vida y paz te aumentarán.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas
en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios
y de los hombres. (Proverbios 3:3-4).
Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios
mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasarán
vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus
estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo,
todos los días de tu vida, para que tus días sean prologados.
Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra
que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el dios de tus
padres. (Deuteronomio 6: 1-3).
Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en
medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún vida? (Deuteronomio 5: 26).
¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los
días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para
siempre! (Deuteronomio 5: 29).
Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os
apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro
Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la
tierra que habéis de poseer. (Deuteronomio 5: 32-33).
123
Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia,
reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. (Proverbios 3:5-6).
No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque
será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. (Proverbios 3:7-8).
Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán
llenos tus graneros con abundancia, y tus llagares rebosarán de mosto. (Proverbios
3:9-10).
Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros misericordia; arad para
vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar al Señor, hasta que venga y os
enseñe justicia. (Oseas 10:12-13).
¿Quién es sabio para que entienda, esto, y prudente para que lo sepa? Porque
los caminos del Señor son derechos, y los justos andarán por ellos; más los
rebeldes en ellos caerán. (Oseas 14: 9).
Por eso pues ahora, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro
corazón, con ayuno, lloro y llanto. (Joel 2:12-13).
Amós 5:14
Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así el Señor Dios
de los ejércitos será con vosotros como decís.
Como también en Oseas dice:
Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada; y en
el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados
hijos del Dios viviente. (Romanos 9: 25).
Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por
la Ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte; pero ahora
estamos libre de la Ley, por haber muerto para aquella en que estábamos
sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu y no bajo el
régimen viejo de la letra. (Romanos 7:5).
124
Porque sabemos que la Ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado.
Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que
aborrezco, eso hago; y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la Ley es
buena. (Romanos 7:14-25).
De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí;
y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien
está en mí, pero no el hacerlo.
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, esto hago; y si hago
lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí; porque según
el hombre interior, me deleito en la Ley de Dios; pero veo otra Ley en mis
miembros, que se rebela contra la Ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la
Ley del pecado que está en mis miembros.
¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios,
por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la Ley de
Dios, mas con la carne a la Ley del Pecado.
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme
a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu
hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (Romanos 8:12).
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios;
pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,
sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba,
Padre!
El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras, que yo
os he hablado son espíritu y son vida. (Juan 6:63).
Velad y orad, para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está
dispuesto, pero la carne es débil. (Mateo 26:41).
125
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino
que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha
es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la
hallan. (Mateo 7:13-14).
Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos; no
puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo
árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. (Mateo 7: 17-19).
Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos
o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo
Espíritu. (1 Corintios 12:13).
Porque el Señor es el Espíritu: y donde está el Espíritu del Señor, allí hay
libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma
imagen, como por el Espíritu del Señor. (2 Corintios 3:17-18).
Más el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del
Espíritu. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que
estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor.
Porque por Fe andamos, no por vista; pero confiamos, y más quisiéramos estar
ausentes del cuerpo, presentes al Señor. Por tanto, procuramos también, o
ausentes o presentes, serle agradables. (2 Corintios 5: 5-8).
Todo aquel que es nacido de Dios no práctica el pecado, porque la simiente de
Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. (1 Juan 3:9).
Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas
derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que
sea sanado. Seguid la Paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor. (Hebreos 12:12-13).
Por lo tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va
desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
126
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más
excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino
las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se
ven son eternas. (2 Corintios 4: 16-18).
Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y
mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque
nuestro Dios es fuego consumidor. (Hebreos 12:28-29).
…porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por
venir. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. (Hebreos 13:14-15).
2 Corintios 5:14-15
Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto:
Que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió,
para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que
murió y resucitó por ellos.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas
viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17).
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que
sus obras no sean reprendidas. Más el que practica la verdad viene a luz, para
que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:20-21).
A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que
os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad. (Hechos 3: 26).
Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido
a ser cabeza del ángulo; y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro
nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:11-12).
Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos
debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
127
Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las
cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujeto a él
todas las cosas.
Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo
se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
(1 Corintios 15:25-28).
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está
Cristo sentado a la diestra de Dios.
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis
muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra
vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en
gloria. (Colosenses 3: 1-4).
Colosenses 3:5
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros:
Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia,
que es idolatría.
De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere,
queda solo; pero si muere, lleva fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que
aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor.
Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12:24-26).
…, Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada
día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que
pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.
Pues ¿qué aprovecha el hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se
pierde a sí mismo? (Lucas 9:22-25).
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del
Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3:17).
128
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su
fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra
las asechanzas del diablo. (Efesios 6: 10-12).
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Estad, pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la
coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
(Efesios 6: 14-18).
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de
fuego del maligno.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de
Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y
velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
2 Tesalonicenses 2:3-4
Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la
Apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se
opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto
que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu
de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento
es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con
todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el
amor de la verdad para ser salvos.
Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean las mentiras, a fin de
que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad sino se complacieron
en la injusticia. (2 Tesalonicenses 2:8-12).
129
Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando
reposo; y no hallándolo, dice:
Volveré a mi casa de donde salí, y cuando llega, la halla barrida y adornada.
Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran
allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.
(Lucas 11:24-26).
Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:
Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la
provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron
vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años; a causa de lo
cual me disgusté contra esa generación; y dije:
Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos.
Por lo tanto, juré en mi ira; no entrarán en mi reposo. (Hebreos 3:7-11).
Por lo tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que
hemos oído, no sea que nos deslicemos.
Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda
transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos
nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? (Hebreos 2:1-4).
La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue
confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con
señales y prodigios, y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo
según su voluntad.
Mirad, hermanos, que no hay en ninguno de vosotros corazón malo de
incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros.
Otro cada día, entre tanto que se dice:
Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos
firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice:
130
Si oyeres, hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la
provocación. (Hebreos 3:12-15).
Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros
gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento
entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la
dureza de su corazón.
Por cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia
para cometer con avidez toda clase de impureza. (Efesios 4:17-19).
Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni
le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia, como él es justo. El
que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. (1
Juan 3:6-9).
Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo
aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios
permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de
dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los
tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. (Hebreos 4:12).
Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me
persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera,
porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.
Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y
el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.
(Jeremías 20:11-12).
Y vosotros también, que eráis en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra
mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne,
por medio de la muerte, para presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles
delante de él. (Colosenses 1:21).
131
Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la
voluntad de Dios es vuestra Santificación; que os apartéis de fornicación;… (1
Tesalonicenses 4:2-7).
1 Juan 2:15-17
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama el mundo,
el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los
ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo; y el mundo
pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Por lo tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad
por completo en la gracia que os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;
como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando
en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también
vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está:
Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1:13-16).
Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está
encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los
incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de
Cristo, el cual es la imagen de Dios. (2 Corintios 4:3-4)
Pero temo que como la serpiente con su astucia engaño a Eva, vuestros
sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. (2
Corintios 11:3).
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está
viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra
mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad.
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que
resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la
gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
132
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea
de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, más no angustiados;
en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados,
pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de
Jesús, para que también la vida de él se manifieste en nuestros cuerpos. (2
Corintios 4:7-10).
La historia de la humanidad podemos diferenciarla por tres procesos:
El primero de ellos, va desde el momento que Adán y Eva son sacados del
Huerto del Edén hasta Moisés, y el segundo, desde el momento que el
pueblo hebreo logra la libertad del Faraón en Egipto hasta la llegada del
Señor Jesucristo, el hijo del Hombre que paga los pecados del mundo y
clava en la cruz del calvario, el “pacto de los decretos”, y así de esta
manera logra redimirnos con su sangre.
El tercer proceso, es la llegada del Espíritu Santo, este consolador que
descendió en el “Día de Pentecostés” sobre todos los discípulos, que
esperaban a este ayudador el cual había mencionado, el Señor Jesucristo.
No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que
prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron
perfectos en pos de mí; excepto Caleb hijo de Jenofe cenezeo, y Josué hijo de
Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová. (Números 32:11-12).
Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta
años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había
hecho mal delante de Jehová.
Y he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de
hombres pecadores, para añadir aún a la ira de Jehová contra Israel. (Número
32:13-14).
133
7.- JESUCRISTO EL HIJO DE DIOS: El Camino, la luz y el buen pastor.
Jesús les dijo:
Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe
su obra. (Juan 4:34).
El objetivo fundamental de cada uno de los seres humanos, es llegar a un
verdadero encuentro con Dios, mediante su Hijo, y su Espíritu Santo.
Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para el que
siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el
dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.
Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y
vosotros habéis entrado en sus labores. (Juan 4:36-38).
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida
eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que
tengáis vida. (Juan 5:39-40).
Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo:
No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre;
porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.
Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores
obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque el
Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da
vida. (Juan 5:19-21).
Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos
honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre
que le envió. (Juan 5:22-23).
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene
vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida. (Juan
5:24).
134
No puedo yo hacer nada por nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi
juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió,
la del Padre.
Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es
el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es
verdadero. (Juan 5:30-32).
De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán
la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene
vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y
también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.
No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los
sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de
vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:25-29).
Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna
permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el
Padre. (Juan 6:27).
Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os dijo: No os dio Moisés el pan del cielo,
más mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel
que descendió del cielo y da vida al mundo. (Juan 6:32-33).
Jesús les dijo:
Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en
mí cree, no tendrá sed jamás. Más os he dicho, que aunque me habéis
visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí
viene, no le echo fuera.
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió:
135
Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el
día postrero.
Y esta es la voluntad del que me ha enviado:
Que todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo le
resucitaré en el día postrero. (Juan 6: 35-40).
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá
para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del
mundo. (Juan 6:51).
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me
come, él también vivirá por mí.
Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el
maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. (Juan 6:57-58).
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua
viva. (Juan 7:38).
Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.
El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si
yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia
gloria busca; pero el que busca la gloria del que me envió, éste es verdadero, y
no hay en él justificación. (Juan 7: 16-18).
Otra vez Jesús les habló, diciendo:
Yo soy a luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que
tendrá la luz de la vida. Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al
Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí
mismo, sino que según me enseño el Padre, así hablo. (Juan 8: 12 y 28).
Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo,
yo no soy de este mundo. Por eso dije que moriréis en vuestros pecados; porque
si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.
136
Jesús les respondió:
De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es
del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda
para siempre. (Juan 8:23 y 34-35).
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él:
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis
discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre. (Juan 8:31-32).
Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo
hago siempre lo que le agrada. (Juan 8:29).
Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la
noche viene cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo,
luz soy del mundo. (Juan 9:4-5).
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen
pastor su vida da por las ovejas. (Juan 10:10-11).
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el
Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo
traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor. (Juan 10:14-16).
Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie
me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y
tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (Juan
10:17-18).
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para
conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo.
Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. (1 Juan 5: 20).
137
El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a
Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha
dado acerca de su Hijo. (1 Juan 5: 10).
Y este es el testimonio:
Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene
al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:
11-12).
Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en
Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con
nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios
en él. (1 Juan 4: 15-16).
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el
temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el
amor. (1 Juan 4: 18).
Y nosotros tenemos este mandamiento de él:
El que ama a Dios, ame también a su hermano. (1 Juan 4: 21).
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios, y todo aquel que
ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. (1 Juan 5: 1).
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y
guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor de Dios, que guardemos
sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (1 Juan 5: 2-3).
Porque todo lo que es nacido de Dios vence el mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree
que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5: 4-5).
Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua
solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que testimonio;
porque el Espíritu es la verdad. (1 Juan 5: 6).
138
Porque son tres los que dan testimonio en el cielo:
El Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.
Y tres son los que dan testimonio en la tierra:
El Espíritu Santo, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. (1 Juan 5: 7-8).
El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a
Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha
dado acerca de su Hijo. (1 Juan 5: 10).
Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte. Sabemos que todos
aquel que ha nacido de Dios, no práctica el pecado, pues Aquel que fue
engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. (1 Juan 5: 17-18).
Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el
Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de
nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (San Judas 1: 20-21).
A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con
temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. (San Judas 1: 23).
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha
delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador,
sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.
(San Judas 1: 24-25).
Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el
mandamiento:
Que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. (2 San
Juan 1: 6).
Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que
Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.
Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo,
sino que recibáis galardón completo.
139
Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo no tiene a
Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. (2 San
Juan 1: 8-9).
Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le
digáis:
¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! Participa en sus malas
obras. (2 San Juan 1: 10-11).
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna;
y no perecerán jamás, ni nadie las puede arrebatar de mi mano. Mi Padre que
me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi
Padre. Yo y el Padre uno somos. (Juan 10:27-30).
Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar
su vida en rescate por muchos. (Marcos 10: 44).
Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley:
Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses aquellos a quienes vino la palabra de
Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y
envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?
(Juan 10:34-36).
Vendrán muchas naciones, y dirán:
Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos
enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión
saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. (Miqueas 4: 2).
Si él derriba, no hay quién edifique; encerrará al hombre, y no habrá quien abra.
(Job 12: 14).
El rompe las cadenas de los tiranos, y les ata una soga a sus lomos. El lleva
despojados a los príncipes, y trastorna a los poderosos. (Job 12: 18-19).
140
Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te
adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no
se avergonzarán los que esperan en mí. (Isaías 49:22-23).
Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está
cercano. Deje el impío su camino, y él hombre inicuo sus pensamientos, y
vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual
será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7).
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas… (Filipenses
4:19)
7.1.- LOS MILAGROS DEL SEÑOR JESUCRISTO: El Poder de la Fe.
Les dijo Jesús:
Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees
eso? (Juan 11:25-26).
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando
el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias,
los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados,
lunáticos y paralíticos; y los sanó.
Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del
otro lado del Jordán. (Mateo 4:23-25).
Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un
leproso y se postro ante él, diciendo:
Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó,
diciendo: Quiero; sé limpio.
Y al instante su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo:
141
Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la
ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos. (Mateo 8:1-4).
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo:
Señor, mí criado esta postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo:
Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y
mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo
bajo mis órdenes soldados; y dijo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y
a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni
aun en Israel he hallado tanta fe. Entonces Jesús dijo al centurión:
Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma
hora. (Mateo 8:5-10 y 13).
Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con
fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.
Y Cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra
echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo
dicho por el, profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras
enfermedades, y llevó nuestras dolencias. (Mateo 8: 4-17).
Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron:
Y he aquí se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas
cubrían la barca; el él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron,
diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos!
Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose,
reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza.
Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los
vientos y el mar le obedecen? (Mateo 8:23-27).
142
Mientras él les decía estas cosas vino un hombre principal y se postró ante él,
diciendo:
Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se
levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos.
Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre hacia doce años, se le acercó por
detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare
solamente su manto, seré salva.
Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y
a mujer fue salva desde aquella hora.
Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la
gente que hacía alboroto, les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino
duerme. Y se burlaban de él.
Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la
niña, y ella se levantó. Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.
(Mateo 9: 18-26).
Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo:
¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a
él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron:
Sí, Señor. (Mateo 9:27-28).
El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes de que mi hijo muera. Jesús le
dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas,
diciendo: Tu hijo vive.
Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le
dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho:
Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. (Juan 4:49-53). “Esto aconteció cuando Jesús
fue de Judea a Galilea”.
143
Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de
reposo. Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.
Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el
cual exclamó a gran voz, diciendo:
Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para
destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
Y Jesús le reprendió, diciendo:
Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos,
salió de él, y no le hizo daño alguno.
Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra
es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? Y su
fama se difundía por todos los lugares de los contornos. (Lucas 4: 31-37).
Aconteció después, que iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos
de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la
ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la
cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.
Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y
acercándose, toco el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo:
Joven, a ti te dijo, levántate.
Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su
madre. Y todos tuvieron miedo, y glorificaron a Dios, diciendo:
Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y:
Dios ha visitado a su pueblo.
Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.
(Lucas 7: 11-17).
144
Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba
sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la
orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban las redes.
Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la
apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón:
Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo:
Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado;
más en tu palabra echaré la red, y habiéndolo hecho, encerraron gran
cantidad de peces, y su red se rompía.
Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para
que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron a ambas barcas, de tal manera
que se hundían.
Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo:
Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de
todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo,
que eran compañero de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora
serás pescador de hombres. (Lucas 5: 1-10).
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los
hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa… (Colosenses 3:23-24)
El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para
vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí
también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12:25-
26).
145
Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo,
de cierto os digo que no perderá su recompensa. (Marcos 9: 39-41).
Respondiendo Jesús y dijo:
De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos,
o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí
y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo;
casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y
en el siglo venidero la vida eterna. (Marcos 10: 29-30).
Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo
delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han
hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová.
(Jeremías 32: 30).
Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran
multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino
mendigando.
Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de
David, ten misericordia de mí!
Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más:
¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
Entonces Jesús, deteniéndose mandó llamarle; y llamaron al ciego diciéndole:
Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se
levantó y vino a Jesús.
Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo:
Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y
en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. (Marcos 10: 46-52).
146
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una
higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando
llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.
Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y oyeron
sus discípulos. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado
desde las raíces.
Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste
se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.
Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte:
Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que
será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. (Marcos 11: 12-14 y 20-23).
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y
os vendrá.
Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que
también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras
ofensas.
Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos
os perdonará vuestras ofensas. (Marcos 11: 24-26).
Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre,
son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos la
reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun
lo profundo de Dios. (1 Corintios 2:9-16).
Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar
con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente
el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
147
Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo,
diciéndole:
Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó
como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
Pero Jesús, tomándole de la mano lo enderezo; y se levantó. Cuando él entro
en casa, sus discípulos le preguntaron aparte:
¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo:
Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. (Marcos 9: 19-29).
Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo,
de cierto os digo que no perderá su recompensa. (Marcos 9: 39-41).
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una
aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de
lejos, y alzaron la voz, diciendo:
¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
Cuando él los vio, les dijo:
Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron
limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió,
glorificando a Dios a gran voz, y se postró en tierra a sus pies, dándole
gracias; y éste era samaritano.
Respondiendo Jesús, dijo:
¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde estás? ¿No
hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
Y le dijo:
Levántate, vete; tu fe te ha salvado. (Lucas 17: 11-19).
148
Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que
desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada,
y en ninguna manera se podía enderezar.
Cuando Jesús la vio, la llamó y dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso
las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificando a Dios. (Lucas 13: 10-12).
Entonces les dijo:
Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los
hombres; más Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los
hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. (Lucas 16: 15).
La Ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es
anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen el
cielo y la tierra, que se frustre un tilde de la le. (Lucas 16: 16-17).
Respondiendo Jesús y le dijo:
Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le
daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. (San Juan 4: 10-13).
Jesús le dijo:
Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén
adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis, nosotros adoramos
lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. (San Juan 4: 21-22).
Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al
Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca
que le adoren.
Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario
que adoren. (San Juan 4: 23-24).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para
que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
149
Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que
el mundo sea salvo por él. (San Juan 3: 16-17).
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (San Juan 4:18).
Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la
tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por
todos. (Lucas 4: 14-15).
Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la
sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del
profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar
buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de
corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en
libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. (Lucas 4: 16-
19).
El levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle
sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. (1 Samuel 2: 8).
El guarda los pies de sus santos, más los impíos perecen en tinieblas; porque
nadie será fuerte por su propia fuerza. (1 Samuel 2: 9).
…, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe
de Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley
nadie será justificado. (Gálatas 2: 15-16).
Más la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la
fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. (Gálatas 3: 19-22).
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos
haber sido constituido el Universo por la palabra de Dios, de modo que lo que
se ve fue hecho de lo que no se veía. (Hebreos 11: 1-3).
150
Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que
tienen fe para preservación del alma. (Hebreos 10: 39).
Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo
traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agrado a
Dios. (Hebreos 11: 5).
Pero sin fe es imposible agradar a Dios porque es necesario que el que se acerca
a Dios crea que la hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se
veían, con temor preparó al arca en que su casa se salvase; y por esa fe
condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.
(Hebreos 11: 6-7).
Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino
mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran
extranjeros y peregrinos sobre la tierra. (Hebreos 11: 13).
Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza
de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. (Hebreos 11: 16).
Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón,
escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los
deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de
Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el
galardón. (Hebreos 11: 26).
Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como
viendo al Invisible. (Hebreos 11: 27).
Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados
con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. (Hechos 1: 5).
…; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta
los último de la tierra. (Hechos 1: 7-8).
151
Entonces Jesús les dijo:
Aún por un poco está la luz entre vosotros; andan entre tanto que tenéis
luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en
tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la
luz, para que seáis hijos de luz. (Juan 12: 35-36).
Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:
Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los
ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane. (Juan 12: 40).
Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de
los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque
amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. (Juan 12: 42-43).
De cierto, de cierto os digo; que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere,
queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el
que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi
servidor. Si alguno me sirviere mi Padre le honrará. (Juan 12: 24-26).
Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no
permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras,…y sé que su… (Juan 12:44-50).
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él
fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean
potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (Colosenses 1: 15-16).
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era
en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue
hecho.
152
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas
resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (San Juan 1: 1-5).
Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el
mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no lo conoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le conocieron. Más a todos los que le recibieron, a
los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los
cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni voluntad de
varón, sino de Dios. (San Juan 1: 9-13).
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros y vimos su gloria, gloria
como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (San Juan 1:14).
Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo:
Este es de quien yo decía. El que viene después de mí, es antes de mí;
porque era primero que yo. Porque su plenitud tomamos todos, y gracia
sobre gracia. (San Juan 1: 15-16).
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron
por medio de Jesucristo.
A Dios nadie le vio jamás, unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha
dado a conocer. (San Juan 1:17-18).
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del
Señor, como dijo el profeta Isaías. (San Juan 1: 23).
Juan les respondió diciendo:
Yo bautizo con agua; más en medio de vosotros está uno a quien
vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes
de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. (San Juan 1:
26-27).
153
Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo:
Juan ciertamente bautizó en agua, más vosotros seréis bautizados con el
Espíritu Santo. (Hechos 11:16).
Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso
profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo,
varón prudente. Este llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de
Dios.
Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando
apartar de la fe al procónsul.
Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los
ojos; dijo ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de
toda justicia!
¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la
mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo.
E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor,
buscaba quien lo condujese de la mano.
Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la
doctrina del Señor. (Hechos 13:7-12).
Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo
lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos,
purificando por la fe sus corazones. (Hechos 15:8-9).
Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado;
despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los
sabios. (Isaías 50:4).
…, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del
que le despoja. (Salmos 36:10).
154
Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la
verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu
corazón. (Salmos 37:3-4).
Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los
mutiladores del cuerpo. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en
espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza
en la carne. (Filipenses 3: 2-3).
Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al
Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación
nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el
cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. (Filipenses 3: 20-21).
Ya no tendrán más hambre, ni sed; y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor
alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los
guiará a las fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de
ellos. (Apocalipsis 7:16-17).
En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la
vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol
eran para la sanidad de las naciones.
Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella; y sus
siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.
No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del
sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.
(Apocalipsis 22:1-5).
Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que
camina es el ordenar sus pasos. (Jeremías 10: 23).
155
7.2.- El Hijo del Hombre regresa en una nube con poder y gran gloria.
Entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi
nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y:
El tiempo está cerca. Más no vayáis en pos de ellos.
Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario
que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente.
Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y
habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y
habrá terror y grandes señales del cielo. (Lucas 21: 8-11).
Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que
están escritas. (Lucas 21: 22).
Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra
angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;
desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que
sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.
(Lucas 21: 25-26).
Mirad también por vosotros mismos que vuestros corazones no se
carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga
de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre
todos los que habitan sobre la faz de la tierra.
Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por digno de escapar de
todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
(Lucas 21:34-36).
Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en un nube con poder y gran
gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra
cabeza, porque vuestra redención está cerca. (Lucas 21: 27-28).
156
Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está
cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta
que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
pasarán. (Lucas 21: 31-33).
Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que
están escritas. Más ¡ay de las que están encintas, y de las que críen en aquellos
días! Porque habrá gran calamidad en a tierra, e ira sobre este pueblo.
Y caerán al filo de la espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y
Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se
cumplan. (Lucas 21: 22-24).
Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús
a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor; que
nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no
precederemos a los que durmieron.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta
de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos
arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y
así estaremos siempre con el Señor. (1 Tesalonicenses 4:14-17).
Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como
ladrón en la noche; que cuando digan:
Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como
los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. (1 Tesalonicenses 5: 2-3).
Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la
apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se
opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto
que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (2
Tesalonicenses 2: 3-5).
157
Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu
de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;… (2 Tesalonicenses 2: 8-12).
Durante estos seis mil años, a lo largo de la historia de la humanidad,
ningún tipo de filosofía o doctrina de los hombres, conforme los rudimentos
del mundo, ha sido posible traer paz, felicidad y gozo a las familias.
Porque como relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del
cielo hasta el otro, así también sepa el Hijo del Hombre en su día. Como fue en
los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.
Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entro
Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.
Asimismo, como sucedió en los día de Lot; comían, bebían, compraban,
vendían, plantaban, edificaban; más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió
del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. (Lucas 17: 24 y 26-29).
Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté
en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el
campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. (Lucas 17: 30-32).
Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de
glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre
vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan
sobre la faz, de la tierra. (Lucas 21: 34-35).
También les dijo una parábola:
Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis
por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros,
cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de
Dios. (Lucas 21: 29-31).
Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; si alguna iniquidad
hubiere en tú mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la
injusticia.
158
Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás.
(Job 11: 13-15).
Como las aguas se van del mar, y el río se agota y se seca, así el hombre yace y
no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se
levantarán de su sueño. (Job 14: 11-12).
Pero vosotros, amados, edificándonos sobre vuestra santísima fe, orando en el
Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de
nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (San Judas 1: 20-21).
8.- EL MENSAJE A LAS SIETE IGLESIAS.
Mensaje a Éfeso
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: al que
venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del
paraíso de Dios. (Apocalipsis 2:7).
Mensaje a Esmirna
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: El que
venciere, no sufriera daño de la segunda muerte. (Apocalipsis 2:11).
Mensaje a Pérgamo
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que
venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita
blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno
conoce sino aquel que lo recibe. (Apocalipsis 2:17).
Mensaje a Tiatira
Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad
sobre las naciones y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas
como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le
daré la estrella de la mañana. (Apocalipsis 2:27).
159
Mensaje a Sardis
El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su
nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre,
y delante de sus ángeles. (Apocalipsis 3:5).
Mensaje a Filadelfia
Al que venciera, yo le daré columna en el templo de mi Dios, y nunca
más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el
nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del
cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. (Apocalipsis 3:12).
Mensaje a Laodicea
Apocalipsis 3:21
Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo
he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
Ya no tendrá hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor
alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y
los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los
ojos de ellos. (Apocalipsis 7:16).
…: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y
adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las
aguas. (Apocalipsis 14:7).
Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas
las cosas; y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y
verdaderas. Y me dijo:
Hecho está. Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Al que
tuviere sed, yo le dará gratuitamente de la fuente del agua de la
vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y
él será mi hijo. (Apocalipsis 20:5-7).
160
En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo:
Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has
revelado a los niños. Si Padre, porque así te agradó. (Lucas 10: 21).
…el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero
que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a
conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es
Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. (Colosenses 1:26-27).
El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero
que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a
conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es
Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria,… (Colosenses 1:26-29).
Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas,
según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del
mundo, y no según Cristo. (Colosenses 3:8-15).
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros
estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al
echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de
Cristo, sepultados en él en el bautismo, en el cual fuisteis también
resucitado con él.
Mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos, y a
vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra
carne, os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados,
anulando el acta de los decretos que había contra nosotros.
Que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y
despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente,
triunfando sobre ellos en la cruz.
161
Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar
atentos como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día
esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones, entendiendo
primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada.
Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (San Pedro 1:19).
Las llaves del infierno y de la muerte las tiene el Señor Jesucristo. (Apocalipsis
1:1,3 y 5).
El misterio de las siete estrellas se refiere a los ángeles, y los siete candeleros de
oro son las iglesias. Los siete espíritus de Dios y los 24 ancianos alaban a Jehová
día y noche.
…, y todas las iglesias sabrán, que yo soy el que escudriño los riñones y
los corazones; y daré a cada uno de vosotros según sus obras. (Apocalipsis 2:23).
Yo conozco tus obras: que ni eres frío, ni caliente. Yo quisiera que fueres
frío o caliente; más porque eres tibio, y no frío ni caliente, yo te vomitaré
de mí boca. (Apocalipsis 3:15-16).
Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdote, nación santa, pueblo adquirido por Dios,
para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a la luz
admirable; vosotros que en otro tiempo no eráis pueblo, pero que ahora sois pueblo de
Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado
misericordia. (1 Pedro 2:9-10).
El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la
carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección
de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos
ángeles, autoridades y potestades. (1 Pedro 3:21-22).
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del
mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado, para no
vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres,
sino conforme a la voluntad de Dios. (1 Pedro 4:1-2).
162
¿Quién es varón sabio que entienda esto? ¿Y a quién habló la boca de Jehová,
para que pueda declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha sido asolada
como desierto, hasta no haber quien pase?
Dijo Jehová:
Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi
voz, ni caminaron conforme a ella; antes se fueron tras la imaginación de
su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.
(Jeremías 9: 12-14).
Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel:
He aquí que a este pueblo yo les daré a comer ajenjo, y les daré a beber
aguas de hiel.
Y los esparciré entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron; y enviaré
espada en pos de ellos, hasta que los acabe. (Jeremías 9: 15-16).
Así dijo Jehová:
No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente,
ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se hubiere
de alabar: En entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago
misericordia, juicio y justicia en la tierra, porque estas cosas quiero, dice
Jehová. (Jeremías 9: 23-24).
Así dijo Jehová:
No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis
temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los
pueblos son vanidad; porque leño del bosque que cortaron, obra de sus
manos de artífice con buril.
Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillos lo afirman para que no se
mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no
pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para
hacer bien tienen poder. (Jeremías 10: 2-5).
163
No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en
poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el
temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no
hay semejante a ti. (Jeremías 10: 6-7).
Más Jehová es el Dios verdadero, él es Dios vivo y Rey eterno, a su ira tiembla la
tierra, y las naciones no pueden sufrir indignación. (Jeremías 10: 10).
Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere
tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda
alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que
los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el
mundo. (1 Pedro 5:6-9).
Como podemos apreciar a lo largo de todos estos pasajes bíblicos, los cuales
nos muestran las experiencias, las acciones, los tipos de dichos que salieron de
la boca y los pensamientos de los personajes.
Quienes cada uno de ellos en cada momento de su vida, estuvieron expuestos a
circunstancias difíciles, algunos de ellos optaron por clamar a Jehová, otros por su parte,
tomaron sus decisiones y caminos sin tomar en cuenta al Dios altísimo, y los resultados
fueron desastrosos, afectaron sin darse cuenta, por lo tanto, la vida de la persona como a
todos quienes les rodeaban.
Por lo tanto, es conveniente mencionar, que si en verdad tienes temor de
Jehová entonces su gracia y misericordia, te permitirán estar cerca de la gloria
de Dios debido al poder de la fe y de la esperanza, que has logrado anidar en tu
corazón y mediante la oración que practicas cada día, estas en comunicación
con él.
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas
por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su
gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas
promesas.
164
Para que por ellas llegareis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo
huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe
virtud; a la virtud conocimiento; al conocimiento dominio propio; al dominio
propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto
fraternal, amor. (2 San Pedro 1:3-7).
Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos
ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo
olvidado la purificación de sus antiguos pecados. (2 San Pedro 1:8-9).
9.- UN VERDADERO ENCUENTRO CON JEHOVÁ DIOS.
Un encuentro con Jehová Dios, puede compararse con la salida del pueblo
Hebreo de la tierra de Egipto, bajo el liderazgo de Moisés. Este pueblo estuvo
bajo el yugo egipcio 400 años, y la población aumento desde 72 personas
familias de José, hasta 600 mil habitantes que salieron con Moisés.
Dios lo hizo liberar a su pueblo del yugo opresor de Faraón. Lo único que el
Señor le pedía a este era, que dejara ir a su pueblo, por tres días para que le
sirvieran (adorarle) en el desierto.
Ante esta petición el Faraón entendía que éste era tiempo suficiente para que la
gente hebrea fuera libre, por tal motivo, endureció el corazón de Faraón y este
no los dejo ir.
Ante esta respuesta, Jehová Dios tuvo que actuar con mayor rigor ante este
opresor, y a través de Moisés castigo a todo el pueblo de los egipcios con las 10
plagas, ante esta situación y por la pérdida de todos los primogénitos que
habían sido asesinados por parte del ángel de Jehová tuvo que decidir dejarlos
ir.
165
Cuanto el pueblo hebreo sintió que en realidad eran libres, manifestaron este
logro con una gran alegría sobre todos ellos, sin embargo, por último lanzo un
contraataque con la idea de destruirlos pues el deseo de este, era que murieran
ahogados en el Mar Rojo, dado que, había nuevamente endurecido su corazón
Faraón.
El pueblo hebreo aun temeroso avanzó hacia las aguas del Mar Rojo, y Moisés
extendió su vara y las aguas se dividieron ante el poder de Jehová, permitiendo
que todos ellos cruzaran y así de esta manera, escaparan de las manos del
enemigo.
Un encuentro con Jehová Dios, es casi una experiencia parecida a la que vivió el
pueblo hebreo. El encuentro significa libertad; es decir, significa salir de la
opresión de Egipto. Por tanto, debemos de dejar los hábitos negativos.
No obstante, después de esta liberación, viene un contraataque del enemigo,
donde trata de seducir nuevamente a las personas para que vuelvan atrás, y
regresen de nuevo al mundo de esclavitud en el cual vivían, el mundo del
pecado (concupiscencia y lascivia del cuerpo).
Por ello, así como Jehová Dios abrió las aguas del Mar Rojo, de igual manera, ha
abierto una brecha para que su pueblo escogido, cruce victoriosamente para
recibir el perdón de pecados, su misericordia y su inmenso amor.
Cada uno de los creyentes debe avanzar cada día, en pos de quién dio su vida
para salvación y liberación de los pecados, y con ello, dado que, éramos
enemigos de Dios debido al pecado, y la muerte de su hijo nos acercó al Padre,
y ahora ya, no somos esclavos, sino hijos de Dios.
Es importante enfatizar, que toda aquella persona que haya tenido un
encuentro con Jehová Dios y su hijo Jesucristo, se esfuerce cada día y
comparta, con otras personas acerca del Evangelio o las Buenas Nuevas.
Tenemos, el ejemplo de Pablo de Tarso, quien fue transformado camino a
Damasco, y después de tres días, acepta el pacto del bautismo, el cual
reemplaza a la muerte de la cruz, y mencionó:
166
“Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios, para
todo aquel que cree”.
Aunque, Saulo conocía las profecías bíblicas en el libro de Isaías y Jeremías que
hablan acerca del Mesías, éstas no fueron reveladas sino hasta en ese momento
en el cual tuvo un encuentro, con Jehová Dios camino a Damasco.
No obstante, una de las estrategias que usa el enemigo luego del encuentro
con Jehová, prepara un gran ataque, astuto y rápido, con el propósito de
robarle todo lo que ha recibido de Jehová.
Por lo tanto, debemos estar alertas, y entender que Satanás le cuesta aceptar
que aquellas personas que en un tiempo fueron sus esclavos, estén
experimentando ahora libertad en el ámbito cristiano, y ante esto, intentará
por todos los medios, alejarnos de la relación que hemos comenzado con
Jehová y con esto las bendiciones se pierden.
Para ello, utilizará actos o acciones (cosas) que en el pasado anhelaban pero
que no habían logrado conseguir, como por ejemplo:
Propuestas de mejora en el trabajo, es decir, un trabajo muy bien
remunerado, un encuentro repentino con la mujer que antes era
inalcanzable, un ascenso en el área laboral la cual demanda un mayor
tiempo que antes dedicaba a Dios y a su obra, etcétera.
Ante estas circunstancias, es conveniente mantenernos en oración y leer la
palabra de dios (Biblia), lo cual nos permite tener los ojos espirituales abiertos
para evitar caer en la trampa del adversario.
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los
santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los
apóstoles y profetas.
Siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quién todo el edificio,
bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien
vosotros también sois… morada de Dios en el Espíritu.
167
9.1- NUNCA INTENTE NUEVAMENTE INVOLUCRARSE CON EL PASADO.
Pablo mencionó: “Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar,
transgresor me hago”. (Gálatas 2:18).
Es importante, mencionar que, dentro de nosotros como seres humanos, existe
una doble naturaleza, una de ellas, que intenta rebelarse contra Dios para
convertirnos en esclavos de nuestros propios deseos, el apóstol Pablo la identifica
como:
Concupiscencia y lascivia, y la otra, es espiritual.
Esta primera naturaleza, es conocida como naturaleza carnal, la cual es tan
peligrosa como un animal adiestrado, que sólo necesita probar una gota de
sangre para revivir el salvajismo que hay en su interior y levantarse en contra de
sus amos. Ante esto, Pablo menciona en Efesios 4:22-32:
1.- Despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos
engañosos. Estar viciado significa: “aferrarnos a hábitos destructivos”. Por lo
tanto, la única manera de lograr ser libres de hábitos y costumbres, que nos
alejan de Dios, es renovando nuestra mente por medio de la Palabra de Dios
(Biblia), lo cual producirá en el lector la santidad que necesita.
2.- Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo.
“Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. La mentira no
proviene de Dios, sino del maligno, que desde el principio les mintió a Eva y a
Adán en el huerto del Edén y los hizo comer del fruto del árbol del bien y del
mal.
El espíritu de engaño, que ha prevalecido desde el momento que Adán y Eva
fueron expulsados del huerto del Edén, el hombre ha utilizado este modo para
obtener bienes de satisfacción, como una forma de vida de manera natural.
Ante esta forma de vivir todos hemos pecado contra Jehová.
3.- No deis lugar al diablo. La persona iracunda y rencorosa le abre una gran
puerta al adversario. Éste ya no atacará desde afuera, sino desde el interior
(adentro).
168
5.- El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es
bueno, para que tenga con qué compartir con aquellas personas que padecen
necesidad. Por lo tanto, quien tuvo el hábito del robo debe ahora compensar
esta debilidad con la generosidad, dando a otros.
6.- Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca; sino la que sea buena
para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Toda palabra
negativa, o de queja, viene a ser un río contaminado.
Un ejemplo de este hábito, lo podemos encontrar en el pueblo de Israel cuando
estaba en el desierto. Todos sabemos por los textos bíblicos, que deseaban
beber agua, más no pudieron hacerlo debido que, éstas aguas estaban
amargas. Más, al arrojar el árbol tal como lo indicó Dios, las aguas se
trasformaron en un sabor dulce, y desapareció el veneno.
Del mismo modo, si el árbol de la cruz está en nuestra vida (la muerte del Señor
Jesucristo hijo de Dios, quién pago por nuestros pecados y trasgresiones en la
cruz del calvario, liberando el pacto de nuestros decretos y clavando en la cruz
evidenciando a todos los gobernantes y potestades), cada palabra que salga de
nuestra boca, debe de ser un manantial de agua viva para edificar.
7.- Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el
día de la redención. El Espíritu Santo ha venido a morar en su vida, pero él no
quiere ser tratado como si no existiera.
Las cosas del mundo producen en la persona indiferencia ante las cosas de
Dios, y esta actitud hace que Él se entristezca y la luz de bendición, por esta
causa, puede llegar a desaparecer.
El Consolador fue enviado para que los creyentes sean guiados y así mismo, se
les revele todo misterio que en su momento les corresponde saber.
Es un ayudador, como lo mencionó nuestro Señor Jesucristo, proviene
del Padre y puede estar, siempre en nuestro corazón para guiarnos en cada
momento y así nuestros caminos, sean agradables a Jehová Dios.
169
Demos un vistazo al mundo actual, o bien, a la sociedad en la cual vivimos, a
cuantas familias conocemos, y creemos que todo está bien en apariencia. Los
hijos, las hijas tal pareciera que se portan muy bien, son obedientes, ayudan a
sus padres en alguna actividad doméstica en la casa, sacan excelentes notas en
sus calificaciones, sus palabras y pensamientos son manantial de vida, etc.
Por su parte, las parejas, es decir, los esposos se ayudan mutuamente, sin
embargo, todo es una apariencia, nos dice Jehová que el ve el corazón de todas
las personas y se da cuenta de sus pensamientos y los caminos, que escoge en
su diario vivir cada persona en este planeta tierra, aun de las cosas que se hacen
en secreto u en lo oculto él se da cuenta.
Nadie puede engañar a Dios, lo que el hombre sembraré eso cosechará. Si
siembra palabras y pensamientos positivos, los cuales vengan a ser como
manantiales de vida, entonces su vida será bendecida y la gloria de Dios estará
siempre a su lado, como la columna de luz que guiaba de día y de noche a los
hebreos en el desierto.
Se ha preguntado alguna vez, ¿Por qué su vida constantemente tiene altos y
bajos, es decir, porque no ha logrado que su esposa, o esposo, hijo, o hija, sus
familiares, en verdad lo acompañen a adorar al creador del Universo?
¿No ha logrado éxito en sus relaciones personales, familiares y sociales?; aun
sigue teniendo dificultades económicas, es decir, el dinero que obtiene por
parte de su trabajo no le alcanza; sigue teniendo un vació dentro de usted.
Es decir, no logra tener paz y felicidad, o bien la dicha, que el reino de
Dios ha prometido; sigue sintiendo angustia, desesperación, miedo, temor, ante
las circunstancias que se suscitan en su vida cotidiana y en el lugar donde vive.
En conclusión podemos mencionar, que somos nosotros mismos los que
debemos, despojarnos de aquellos hábitos negativos (cosas) que en cada
momento, pueden convertirse en obstáculos, que detengan nuestro desarrollo
espiritual y una verdadera relación con Jehová Dios.
170
La doble naturaleza de nosotros, cada día lucha una contra otra, las pasiones del
cuerpo no quieren someterse al espíritu. Somos seres espirituales, teniendo
experiencias humanas, y los deseos de la carne, de los ojos, en ciertos
momentos, nos alejan de la presencia y de la gloria de Dios.
El espíritu siempre está dispuesto, no obstante, la carne pone resistencia.
Únicamente a través de la oración, la lectura de la Biblia, y las reuniones en la
iglesia, favorecerán de manera importante nuestro crecimiento espiritual. Así
como, los cantos y las alabanzas que entonemos.
Es importante mencionar, que hay áreas de nuestra vida en las cuales Dios no
interviene, dado que, nos dio libre albedrio. Él hizo su parte, al llevar nuestras
enfermedades y dolores sobre su cuerpo en la cruz del calvario.
Como bien sabemos, Él llevó nuestras rebeliones y nuestros pecados, y por esto
fue molido y castigado; más su herida (su llaga) se convirtió en nuestra
liberación y en nuestra medicina. (Isaías 53:4-5).
Debemos de reconocer, que en el interior de nosotros existe una doble
naturaleza, la carnal y la espiritual. Ante esto Pablo mencionó que: “el deseo de
la carne es contra el espíritu y el del espíritu es contra la carne, y los dos, se
oponen entre sí”.
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son
del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. Porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se
sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no
pueden agradar a Dios. (Romanos 8:5-8).
Por tal motivo, es necesario enfatizar, que existe una lucha interna, la cual
opone resistencia en aquellas personas, que desean entrar en comunión con
Jehová. Además, la mente humana siempre trata de divagar constantemente,
es decir, en el interior de ella, hay muchas voces, que nos distraen de la
intimidad con Dios y hasta pueden hacer, que nos alejemos totalmente de él.
171
Por lo tanto, es necesario que en la medida que practiquemos la oración,
nuestro hombre espiritual, comenzará a fortalecerse y así de esta manera, la
naturaleza carnal, se irá menguando o debilitando para darle lugar a nuestro
Señor Jesucristo, al Padre y al Espíritu Santo.
El hombre carnal, es aquel que desea valerse por sí mismo sin solicitar la ayuda
de Jehová, es decir, no toma en cuenta a Dios, y como sabe que lo que él hace
Dios no lo aprueba, entonces prefiere vivir distanciado de Él.
El hombre carnal se identifica por los aspectos siguientes:
a).- Siempre piensa en las cosas del mundo (deseos del cuerpo y de la
vista).
b).- Se ocupa en aquello que lo conduce a la muerte, es decir, a la
separación de Dios. Hace morir al hombre interior; al hombre espiritual.
c).- Sus designios son enemistad con Dios y todo lo sagrado.
d).- Es rebelde, es contumaz y tiene el espíritu de engaño, ante esto no se
sujeta a los mandamientos, estatutos y ley de Dios. Sino que está sujeto a
la ley del pecado.
De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí,…,
para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus
obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los
pecadores impíos han hablado contra él. (San Judas 1: 14-15).
Porque habrá hombres amadores de sí mismo, avaros, vanagloriosos,
soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto
natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de
los bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que
de Dios, que tendrán la apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella, a
éstos evita. (2 Timoteo 3: 1-5).
…, y de la misma manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también
éstos resisten a la verdad; hombres corruptos… (2 Timoteo 3: 7-9).
172
Como podemos apreciar, en estas dos cartas o epístolas, nos damos cuenta que
el Espíritu Santo, nos revela que la conducta del hombre que no tiene en su
corazón a Jehová, siempre adoptará las conductas mencionadas.
Entonces es conveniente mencionar, que únicamente el Poder del Espíritu
Santo, será capaz de transformar la vida y el corazón de este tipo de personas,
las cuales sobreabundan en nuestra sociedad moderna, manifestando este tipo
de conductas y con una conciencia cauterizada.
El hombre espiritual se caracteriza por lo siguiente:
a).- Vive cada día, según el Espíritu. Aquí se refiere a una rendición total a
la voluntad de Dios. Se rinde ante sus mandamientos y los practica.
b).- Vive por la justicia de fe. Esto sucede cuando el hombre espiritual ha
vencido al mundo y a la naturaleza carnal. Esto es, porque el espíritu de
Cristo mora dentro de él.
c).- Tiene un gran amor, al tener a Dios en su corazón, ha logrado hacer
florecer el fruto del espíritu: amor, gozo, paz, benignidad, bondad, fe
mansedumbre, templanza, y ha logrado sacrificar, las pasiones y deseos
del cuerpo.
Sin embargo, el espíritu de rebeldía ya fue quitado mediante el madero, cada
uno de nosotros debemos de hacer el mayor esfuerzo por parte nuestra, para
liberarnos de aquellos hábitos negativos (cosas), que aún nos mantiene
anclados a un pasado de miseria.
Por causa de la maldad y de los pecados cometidos, y así de esta manera,
debemos de renovar nuestra mente y darle la oportunidad al hombre interior
que este en intimidad con Jehová Dios y su Palabra.
Hoy decídase una vez por todas, a romper de manera determinante con su
pasado, y por favor, comience a caminar de la mano de Jehová Dios y no se
suelte en ningún momento, para ello, es necesario estar en una comunidad muy
estrecha con Él, con su Hijo y con el Espíritu Santo.
173
Como dice la Escritura: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de
Dios mora en vosotros?
Si alguno destruye el tempo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de
Dios, el cual sois vosotros, santo es. Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre
vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser
sabio.
Porque a sabiduría de este mundo es insensatez par con Dios; pues escrito está:
Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los
pensamientos de los sabios, que son vanos. (1 Corintios 3: 16-20).
10.- EL PODER DEL AMOR DIVINO: La redención de nuestros pecados.
…, que Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. (1 Juan 1:5).
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y
no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos
comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo
pecado. (1 Juan 1:6-7).
El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, él tal es mentiroso, y
la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente
el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El
que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:4-6).
Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros
corazones delante de él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que
nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios, y
cualquiera cosa que pidiéramos la recibiremos de él, porque guardamos sus
mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.
Y este es el mandamiento:
Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a
otros como nos ha mandado. (1 Juan 3:19-23).
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El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto
sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. (1 Juan
3:24).
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios:
porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1 Juan 4:1).
Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en
nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que
permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. (1 Juan
4:12-13).
Y nosotros hemos visto y testificado que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador
del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece
en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene
para con nosotros, Dios es amor, y él que permanece en amor, permanece en
Dios y Dios en él. (1 Juan 4: 14-16).
En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza
en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. (1 Juan
4:17).
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque
el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en
el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (1 Juan 4:18-19).
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y
guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus
mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (1 Juan 5: 2-3).
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo nuestra fe. ¿Quién es el vence al mundo, sino el que cree que
Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5: 4-5).
Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua
solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio;
porque el Espíritu es la verdad. (1 Juan 5:6-7).
175
Porque son tres los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el
Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la
tierra: el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres concuerdan. (1 Juan 5:7-8).
Y está es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme
su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (1 Juan 5:14-15).
Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino
que recibáis galardón completo.
Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a
Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. (2
Juan 1:8-9).
Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le
digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice ¡Bienvenido! participa en sus malas
obras. (2 Juan 1:10-11).
Amado, no imites los malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero
él que hace lo malo, no ha visto a Dios. (3 Juan 1:11).
…, los que decían: En el postrer tiempo habrá burladores que andan según sus
malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no
tienen al Espíritu. (Judas 1:17-19).
Pero vosotros, amados, edificándonos sobre vuestra santísima fe, orando en el
Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de
nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (Judas 1: 20-21).
Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha
delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea
gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. (Judas 1:
24-25).
El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en
tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.
(1 Juan 2: 9-10).
176
En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo:
Todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
(1 Juan 3: 10).
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los
hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.
Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún
homicida tiene vida eterna permanente en él. (1 Juan 3: 15).
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,
el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos
de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del
Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos pero el que hace la
voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:15-17).
Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. (1
Juan 3:5).
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado los que hemos
de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejante a él,
porque le veremos tal como él es. (1 Juan 3:2).
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree
que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5:4-5)
En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y
guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus
mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (1 Juan 5:2-3).
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque
para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es
juzgado de nadie. (1 Corintios 2:14-15).
177
Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no
nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error. Amados,
amémonos unos a otros porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es
nacido de Dios, y conoce a Dios. (1 Juan 4:6-7).
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el
amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al
mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados. (1 Juan 4:8-10).
Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos
competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos,
sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo
ministros competentes de un nuevo pacto, no de letra, sino de espíritu; porque la
letra mata, más el espíritu vivifica. (2 Corintios 3:4-6).
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se
puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de una almud, sino
sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre
vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y
glorifiquen vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:14-16).
Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas, os
serán añadidas.
Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su
afán. Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6: 33-34).
No des lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no
sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. (Mateo 7:6).
Por tanto os dijo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué
habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más
que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
178
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y
vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas.
(Mateo 6:25-26).
¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un
codo? (Mateo 6:27).
Finalmente, sed todos en un mismo sentir, compasivos, amándoos
fraternalmente, misericordiosos, amables; no devolviendo mal por mal, ni
maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que
fuisteis llamados para que heredaseis bendición. (1 Pedro 3:8-9).
Pero yo os digo:
Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a
los que os aborrecen, y orad por los que ultrajan y os persiguen; para que
seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol
sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. (Mateo 5:44-
45).
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen
también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente,
¿Qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es
perfecto. (Mateo 5:46-48).
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será
salda? No sirve para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
(Mateo 5:13).
Ese mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías
que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,
manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en
cuanto a la fe algunos,…, que aprendan a no blasfemar. (Timoteo 1:18-20).
179
11.- EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo
aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:7-
8).
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así
también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. (Mateo 7:12).
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas,
pero por dentro son lobos rapaces. (Mateo 7:15).
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el
que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un
hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron
ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque
estaba fundada sobre la roca. (Mateo 7:21 y 24-25).
Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un
hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y
vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y
cayó, y fue grande su ruina. (Mateo 7:26-27).
Más cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque
en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros
los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. (Mateo
10:19-20).
Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser
manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. Lo que os dijo en tinieblas,
decidlo en la luz; y lo que oís al oído proclamadlo desde las azoteas. (Mateo 1:26-27).
Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed
más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Mateo 10:28).
180
A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le
confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me
nieguen delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que
está en los cielos. (Mateo 10:32-33).
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré
descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo 11:28-30).
Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése
es mi hermano, y hermana, y madre. (Mateo 12:50).
Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y
arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto
al camino.
Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al
momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta
duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra,
luego tropieza.
El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de
este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la
palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. (Mateo 18-23).
Otra parábola les refirió, diciendo:
El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre
tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas
las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace
árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus
ramas. (Mateo 13:31-32).
181
Otra parábola les dijo:
El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y
escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. (Mateo
13:33).
Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo,
el cual un hombre halla, lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo
lo que tiene, y compra aquel campo. (Mateo 13:44).
También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas
perlas; que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y
la compró. (Mateo 13:45-46).
Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus
lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco
insensatas.
Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; más las
prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y
tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
Y a la medianoche se oyó un clamor:
¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes
se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las
prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se
apagan.
Más las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a
vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban
preparadas entraron en él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron
también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!
182
Más él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues,
porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. (Mateo 25:
1-13).
Cuando el hijo del Hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él,
entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas
las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas
de los cabritos.
Y podrán las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey
dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino
preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui
forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis, enfermo, y me
visitasteis, en la cárcel, y vinisteis a mí.
Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te
vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el
Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis
hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego
eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Porque tuve hambre, y no me distéis de comer; tuve sed, y no me distéis de
beber, fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me recogisteis;
enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te
servimos?
183
Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo
hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al
castigo eterno, y los justos a la vida eterna. (Mateo 25: 31-46).
Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo:
Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Entonces Jesús le dijo: Un
hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.
Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya
todo está preparado.
Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una
hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He
comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.
Y otro dijo: Acabo de casarme, y por lo tanto, no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo
saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su
siervo:
Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres,
los mancos, los cojos y los ciegos.
Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el
señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para
que se llene mi casa.
Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados,
gustará mi cena. (Lucas 14: 15-24).
Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a
Jehová. El malo, por su altivez de su rostro, no busca a Dios. No hay Dios en
ninguno de sus pensamientos. (Salmos 10: 3-4).
Sus caminos son torcidos en todo tiempo; tus juicios los tiene muy lejos de su
vida; a todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón:
No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio.
184
Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; debajo de su lengua hay
vejación y maldad. Se sienta en acecho cerca de las aldeas; en escondrijos mata
al inocente.
Sus ojos están acechando al desvalido; acecha en oculto, como el león desde su
cueva; acecha para arrebatar al pobre, arrebata al pobre trayéndolo a su red.
Se encoge, se agacha, y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. Dice
en su corazón: Dios ha olvidado; ha encubierto su rostro; nunca lo verá. (Salmos 10:
5-11).
Asimismo, el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar,
recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla, y sentados,
recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.
Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los
justos, y los echaran en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
(Mateo 13:47-50).
Respondiendo él, les dijo:
El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo;
la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.
El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores
son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el
fuego, así será en el fin de este siglo. (Mateo 13:37-40).
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que
sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de
fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 13:41-42).
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que
tiene oídos para oír oiga. (Mateo 13:43).
Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
Porque de cierto os dijo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis,
y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. (Mateo 13:16).
185
En conclusión podemos decir, que la humanidad desde el momento que se
distancio de su creador, su vida cambió radicalmente, y dio un giro, que le afecto
de manera importante en su calidad de vida y bienestar social.
Desde la más remota antigüedad, el hombre ha vivido cada una de las épocas
con frustración y angustia, lo cual lo aleja de la paz y felicidad, esto ha sido la
consecuencia de haber abandonado, la Ley de Jehová Dios.
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (Mateo 5:3 y 8).
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que
queréis, y os será hecho. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Y no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os
he llamado amigos, porque todas la cosas que oí de mi Padre, os la he dado a
conocer. (Juan 15: 14-15).
Cada día en la sociedad, cuesta mucho construir la paz y la felicidad, todo
esto ha perdido el hombre por haber desviado sus caminos y por falta de
un corazón limpio y por no haber cumplido, el pacto ante Jehová.
No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de
ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. (Isaías 49:10).
¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que
anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su
Dios. (Isaías 50:10).
Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos.
Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien.
(Salmos 128:1-2).
Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo
que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; y el que
saciare, él también será saciado.
186
Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; pero la bendición será sobre la
cabeza del que lo vende. El que procura el bien buscará favor; más al que busca
el mal, éste le vendrá. (Proverbios 11: 24-27).
El que confía en sus riquezas caerá; más los justos reverdecerán como ramas.
(Proverbios 11: 28).
El que turba su casa heredará viento; y el necio será siervo del sabio de corazón.
El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio.
Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡Cuánto más el impío y el
pecador! (Proverbios 11: 29-31).
El que ama la instrucción ama la sabiduría; más el que aborrece la reprensión es
ignorante. (Proverbios 12: 1).
¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría;
la tierra está llena de tus beneficios. (Salmos 104: 24).
Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. Les das,
recogen; abres tu mano, se sacian de bien. Escondes tu rostro y se turban; les
quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. (Salmos 104: 27-29).
Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra. (Salmos 104: 30).
Aunque anda en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú
estarás conmigo, tu vara y tu cayado me infundirá aliento. (Salmos 23: 4).
Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.
Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.
Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los guardan su
pacto y sus testimonios. (Salmos 25: 8-10).
¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él te enseñará el camino que ha de
escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra, la
comunión íntima de Jehová es con los que le temen. (Salmos 25: 12-14).
187
Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red. (Salmos
25: 15).
Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame en tu verdad tus sendas.
Encamíname en tu verdad, y enséname, porque tú eres el Dios de mi salvación;
en ti he esperado todo el día. (Salmos 25: 4-5).
Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetúas. De
los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu
misericordia acuérdate de mí. Por tu bondad, oh Jehová. (Salmos 25: 6-7).
Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como
plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el
hombre que teme a Jehová. (Salmos 128:3-4).
Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues
los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se
embriagan.
Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido
con la coraza de fe y amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. (1
Tesalonicenses 5:6-8).
Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro
corazón. (Salmos 31: 24).
Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová.
Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le
buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. (Salmos 119: 1-3).
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se
dio testimonio a su debido tiempo. (Timoteo 2:3-6).
188
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared
intermedia de separación, aboliendo en su carne la enemistad,.... para crear en
sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz y mediante la cruz
reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo matando en ella las
enemistades. (Efesios 2:14-16).
Digno eres, oh Señor Jehová, de recibir la gloria, y la honra, y poder, porque tú
creaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser, y fueron creadas. (Apocalipsis
4:11).
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por
el aliento de su boca. (Salmos 33: 6).
Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque
yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y
guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas
multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar
posesión de ella.
Más si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a
dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no
prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para
entrar en posesión de ella.
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto
delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida,
para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su
voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin
de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y
Jacob, que les había de dar. (Deuteronomio 30: 15-20).
Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y
vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos
estatutos y dirán:
Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. (Deuteronomio
4: 6).
189
Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas son para
nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las
palabra de esta ley. (Deuteronomio 29: 29).
Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová
tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no
temas ni te intimides. (Deuteronomio 31: 6 y 8).
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de
Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7).
Y a vosotros también, que eráis en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra
mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne,
por medio de su muerte, para presentarnos santos y sin mancha e
irreprensibles delante de él. (Colosenses 1: 21-22).
Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán
llenos tus graneros con abundancia, y tus llagares rebosarán de mosto. (Proverbios
3:9-10).
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora
en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y
derramaré sobre vosotros bendiciones hasta que sobreabunde.
Reprenderé también por vosotros al DEVORADOR, y no os destruirá el fruto de
la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
(Malaquías 3: 10-11).
Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por
qué, como si vivieseis en el mundo?, os sometéis a preceptos tales como:
No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y
doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso. (Colosenses
2: 20-22).
190
Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará
junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los
que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre
sanguinario y engañador abominará Jehová. (Salmos 5:4-6).
En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar
de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados
con él en el bautismo en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la
fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. (Colosenses 2: 11-12).
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra
carne mis dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados,
anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era
contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los
principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos
en la cruz. (Colosenses 2: 13-15).
…; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la
herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las
tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención
por su sangre, el perdón de pecados. (Colosenses 1: 9-14).
Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre,
porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. (Salmos 5:11).
Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti
confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no
desamparaste a los que te buscan. (Salmos 9:9-10).
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están
sus caminos. (Salmos 84:5).
Dios, habiéndonos hablado muchas veces, y de muchas maneras en otro tiempo
a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,
a quién constituyó heredero de todo, y por quién asimismo hizo el Universo.
(Hebreos 1: 1-2).
191
El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y
quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la
participación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra
de la Majestad en las alturas; hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó
más excelente nombre que ellos. (Hebreos 1: 3-4).
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3: 16-17).
Espero de gran manera, que este sencillo pero importante material en cualquier
momento, pueda ser de gran utilidad para comprender y aceptar, el misterio (el
mensaje de amor) que por mucho tiempo estuvo oculto a la humanidad, no
obstante, hace casi dos mil años, fue revelado por el Señor Jesucristo a sus
discípulos para que estos, pudieran compartirlo con otros pueblos y lenguas.
Sin embargo, para tener una plena comprensión de esta sabiduría espiritual, es
necesario confesar nuestros pecados y ser bautizados en el nombre del Señor
Jesucristo para perdón de los mismos, y así de esta manera, cada día como
niños, recibir la leche espiritual no adulterada, hasta alcanzar la madurez para
degustar el alimento sólido de la palabra de Jehová Dios.
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como
a carnales, como a niños en Cristo.
Os di a beber leche y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois
capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos,
contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? (1 Corintios 3: 1-
3).
Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y
sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Más
hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios
predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. (1 Corintios 2: 6-9).
192
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo
escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las
cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?
Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros
no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios,
para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no
con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el
Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios,
porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente.
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros
tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2: 10-16).
12.- Fuentes de consulta
1.- Biblia letra grande. Santa Biblia revisión de 1960 (RVR1960). Editorial Caribe. Sociedades
bíblicas unidas. Impresa en Corea, 1998.
2.- Castellanos D., César. Post-encuentro guía para hombres: Escuela de líderes. Editores G12.
Colombia, 2003.
3.- Ruiz Limón, Ramón. El viaje al Poder de la Conciencia.
www.slideshare.net/slideshows/euler. Internet, 2010.
RAMÓN RUIZ LIMÓN Y ÁNGEL SEBASTÍAN RAMOS RODRÍGUEZ.
CUITLAHUAC RUIZ LÓPEZ Y NICOLE RUIZ ÁLVAREZ
MARÍA GUADALUPE RODRIGUEZ CORONADO
193
Población de Jerusalén y Judá en los tiempos de David.
Que cree que en los tiempos del Rey David, tenía una población de 1, 470, 000 y la
distribución de la población se ubicaba de la manera siguiente:
Tabla 1.- Distribución de la población por grupos etarios.
Edad (años) Cantidad Mujeres Hombres
0-4 102, 900 (7%) 53, 312 49, 588
5-17 396, 165 (26.95%) 205, 253 190, 912
18-30 303, 408 (20.64%) 157, 196 146, 212
31-50 269, 745 (18.35%) 139, 567 130, 178
51-60 221, 382 (15.06%). 114, 698 106, 684
61 y más 176, 400 (12%) 91, 393 85, 007
Total 1, 470, 000 761, 095 708, 905
La cantidad de 499, 065 eran niños y adolescentes menores de 18 años, y la
cantidad de 970, 935 personas eran mayores de 18 años hasta 65 y más edad.
Había quizás algunos 381, 432 hogares en el año 900 A.C., toda esta población se
ubicaba en la ciudad de Judá, Jerusalén y en otros lugares en la tierra de Canaán.
Gracias a la Biblia, y sus 66 libros (39 libros del antiguo Testamento, y 27 libros
del Nuevo Testamento), tenemos una historia muy enriquecida de 395 años, más
los 535 años, después que regresa el pueblo de Israel del cautiverio de Babilonia, si
sumamos ambas cantidades nos da 930 años de historia.
Del año 1000 a.C., hasta el año 605 a.C., el pueblo vivió gobernado por reyes y
príncipes, y después, paso a esclavitud 70 años en Babilonia hasta el año 535 a.C.,
y después, regresó a sus tierras siendo, Esdras Sacerdote, y Nehemías viene a ser
gobernador, se encargan de la reconstrucción de la ciudad con la ayuda del pueblo.
194
POBLACIÓN DE ISRAEL Y SUS CIUDADES PRINCIPALES.
Actualmente en el año 2018, y ahora constituido desde 1947 como una nación,
Israel con una población de 8, 500, 745 y la distribución, se ubica de la manera
siguiente:
Tabla 2.- Distribución de la población por grupos etarios, Israel 2018.
Edad (años) Cantidad Mujeres Hombres
0-4 595, 052 (7%) 301, 096 293, 956
5-17 2, 290, 951 (26.95%) 1, 159, 221 1, 131 730
18-30 1, 754, 554 (20.64%) 887, 804 866, 750
31-50 1, 559, 887 (18.35%) 789, 302 770, 585
51-60 1, 280, 212 (15.06%). 647, 787 632, 425
61 y más 1, 020, 089 (12%) 516, 165 503, 924
Total 8, 500, 745 4, 301, 375 4, 199, 370
La cantidad de 2, 886, 003 son niños y adolescentes menores de 18 años, y la
cantidad de 5, 614, 742 son mayores de 18 a 61 y más años.
Hay quizás algunos 2, 058, 605 hogares actualmente, toda esta población se
ubicaba en las ciudades de Judá, Jerusalén y en otros lugares en la tierra de Canaán.
Ramón Ruiz Limón
México, a 12 Enero 2018

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El poder de los dichos de la boca y el pensamiento

  • 1. 1 Introducción Desde hace más de cuatro mil años, sin lugar a dudas, en cualquier parte del mundo, más de alguna persona se ha preguntado hasta el día de hoy, cómo fue creado el planeta tierra y todas las formas de vida que existen, y esto es debido al asombro, de los más de 115 elementos de la tabla periódica, que a la fecha se conoce gracias al trabajo realizado por científicos desde el año de 1700. En estos últimos trescientos años, la ciencia y la tecnología, indudablemente, han logrado innumerables avances en diferentes disciplinas científicas, sin embargo, aún siguen varias preguntas por resolver, como las siguientes: 1.- ¿Quién creo este planeta tierra y la constelación de la vía láctea en la cual nos encontramos (su estructura tanto lo ancho como el largo es asombrosa), así mismo también, cómo y cuándo fueron creadas las demás constelaciones que existen en el Universo y cuál es el propósito de ellas y qué relación tienen con la nuestra? 2.- Si existe alguna forma de vida humana en otras constelaciones, porque no nos han conquistado, si se supone que tienen tecnologías más avanzadas que la nuestra. Nosotros apenas conocemos la estructura de la materia y la energía. Estas preguntas y muchas más, a lo largo de estos dos mil años algunos pensadores griegos y de otras nacionalidades, han tratado de darles una explicación desde el punto de vista intelectual, no obstante, a la fecha siguen siendo un misterio. A pesar de no contar con respuestas bien argumentadas, con evidencias en relación a las preguntas formuladas, lo que si nos ha quedado claro, es que la vida del ser humano data más de 60 o 100 mil años, y esto en relación al tiempo que tienen los océanos y las montañas, dado que, en estos elementos se encuentra una huella notable de un evolución y de una erosión que presentan, debido a los cambios de la
  • 2. 2 materia y a los factores ambientales, que constantemente han estado modificando las formas iniciales. En esta descripción no pretendemos profundizar en las maravillas, que existen en nuestro planeta y en las constelaciones, dado que, estamos conscientes del grado de complejidad que presentan en sus estructuras y funciones y con esto nos basta, para convencernos que detrás de todos estos misterios en el Universo, esta una mente extraordinaria, quién es el creador y autor de todo cuanto existe. “Nada puede existir de la nada, la nada no puede crear a la materia y a la energía”, que se necesitan para poner en marcha, un proyecto tan extraordinario y maravilloso, como es la “vida humana y la creación de todas las plantas y los animales”. Todo cuanto existe en el universo es admirable y complejo. Por lo tanto, lo que pretendo en este documento es mostrar un área de un conocimiento, que durante mucho tiempo ha estado presente (a la fecha son 4 mil años), sin embargo, muy pocas personas han tenido la oportunidad de acceder a este tipo de sabiduría espiritual. Pero primeramente debemos de reconocer, que la humanidad desde hace más de 10 mil años, ha estado sometida a un sinnúmero de dificultades y estas han traído dolor, sufrimiento, angustia debido a la pérdida de un ser querido, o a una enfermedad que llegan a causar la muerte, o un accidente. Toda persona sin distinción alguna, sin importar su raza y su situación socioeconómica en algún momento de su vida, ha pasado por una situación muy difícil, que le ha producido dolor y sufrimiento. Es decir, ha lastimado su alma y a su espíritu. Ha dejado un dolor muy profundo dentro de su ser.
  • 3. 3 El dolor y el sufrimiento humano en estos cuatro mil años, se ha incrementado de manera alarmante en cualquier sociedad del mundo. Nadie ha quedado exento de pasar por alguna situación difícil en cualquier momento de la vida. Ante este problema social, que aqueja la salud emocional y física de las personas a la fecha, las instituciones de salud no han sido capaces de ayudar de manera integral a las personas que de alguna forma, han tenido algún tipo de pérdida, ya sea económica o material, o bien de un ser querido o algo, que afecto las emociones o sentimientos de la persona. Por ejemplo, las guerras y los enfrentamientos por el poder en el mundo, han sido causas de sufrimiento, así también como la falta de empleo, la falta de medicamentos, la desnutrición crónica y la pobreza en una gran población, ha afectado a un gran número importante de personas, principalmente a los niños, niñas y adultos mayores, quienes son los grupos vulnerables más susceptibles. Ante estas situaciones que he descrito, es como nace nuestro interés de proponer el siguiente material, que considero muy importante para sanar nuestra alma y espíritu, dado que, los seres humanos nos vemos afectados principalmente por nuestras emociones y sentimientos, que se ponen en conflicto a la hora de pasar por situaciones difíciles o desagrables. A continuación, quiero compartir algunos pasajes de un libro muy importante, que ha logrado recoger una interesante historia a través de más de cuatro mil años, y el pasaje que aparece a continuación, fue escrito hace 2 mil ochocientos ochenta años aproximadamente, y dice lo siguiente: Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. (Salmos 34: 15 y 18).
  • 4. 4 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían. (Salmos 34: 19-22). Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien el alma hambrienta. (Salmos 107: 8-9). Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión, y a causa de sus maldades; su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte. Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Envió su palabra, y los sanó, y los libro de su ruina. (Salmos 107: 17-20). El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió. (Lucas 10:16). Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis, de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (Lucas 10: 17-20). En aquella misma hora, Jesús se regocijó en el Espíritu y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.
  • 5. 5 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiere revelar. (Lucas 10: 21-22). Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta, se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude, respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas, pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lucas 10: 38-42). Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas las cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Más buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. (Lucas 12: 22-31). No temáis, manada pequeña, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, ahí estará también vuestro corazón. (Lucas 12: 32-34).
  • 6. 6 Quiero continuar con otro importante pasaje de un hombre, que se llamó Abram en sus inicios, y después cambio este nombre, por el de Abraham. Con este personaje, inicia la historia de este importante recorrido a través de todo este tiempo. Estos hechos ocurrieron hace 4 mil años en Mesopotamia, y dice lo siguiente: Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor, y a Harán. Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot. Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento en Ur de los Caldeos. (Génesis 11: 26-27). Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. (Génesis 11: 21). Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12: 1-3). Y se fue Abram, como Jehová le dijo: y Lot fue con él. Y Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que había ganado y las personas que había adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. (Génesis 12: 4-5). Este grandioso libro del que les quiero hablar, ha sido traducido en más de 100 idiomas y tiene 1773 páginas, desde 1517 a la fecha, y en su interior hay una gran sabiduría que permite sanar las heridas del alma y del espíritu. LA BIBLIA.- Es la palabra de Jehová Dios. ¿En qué consiste la biblia?
  • 7. 7 Es un libro inspirado por el Espíritu Santo de Jehová Dios, en el cual a través de profetas, transmite UN CONOCIMIENTO SOBRE LA NATURALEZA DEL HOMBRE, EL PORQUÉ Y EL PARA QUÉ DE SU EXISTENCIA. Es un conjunto de libros, los cuales suman 66, y estos fueron escritos en diferentes épocas y con dos estilos literarios diferentes. El primero de ellos, es una narración en la cual el escritor no es parte de los hechos, y sólo describe y explica, los acontecimientos de forma indirecta. Es decir, sin estar él ahí presente. El segundo estilo literario, se encuentra en el nuevo testamento, principalmente en los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en los libros siguientes encontramos a un ministro muy destacado conocido como Paulo, quien en otro tiempo, fue conocido como Saulo de Tarso, este escritor es autor de los 10 libros siguientes: 1.- Romanos; 2.- I Corintios; 3.- II Corintios; 4.- Efesios; 5.- Gálatas; 6.- I Tesalonicenses; 7.- II Tesalonicenses; 8.- Hebreos; 9.- Filipenses; 10.- Colosenses. La biblia letra grande o también conocida como Santa Biblia, revisión de 1960. La antigua versión, fue traducida del arameo y griego al español por Casiodoro de Reina en el año de 1569, y años más tarde, fue revisada por Cipriano de Valera en el año de 1602. (Hoy, le llamamos la Reina Valera: RVR1960). Existen otras versiones como la de 1862, 1909 y la última, que hemos mencionado, la cual fue en el año de 1960. Esta última versión, es la que actualmente, se usa en la gran mayoría de los servicios cristianos en todas las iglesias, que se encuentran ubicadas en más de 165 países del mundo. Las Sociedades Bíblicas unidas desde 1964 a la fecha se han encargado de imprimir este grandioso libro. Por ejemplo, a través de la editorial Caribe en 1998, la Biblia que su servidor utilizó para redactar el libro titulado EL PODER DE LOS DICHOS DE LA BOCA Y LOS PENSAMIENTOS, fue impresa en Corea, y consta de 1, 773 páginas.
  • 8. 8 A partir de la hoja número uno hasta la página 1, 318 se desarrollan los libros siguientes: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, estos primeros cinco libros son conocidos como la Tora o el Pentateuco. Después tenemos los libros siguientes: Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Esther, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares. Estos son 17 libros que narran y explican, la conducta de un pueblo elegido por Jehová Dios, que después de vivir 400 años en cautiverio en Egipto, fue rescatado y posteriormente, debido a su forma de proceder volvió nuevamente a sufrir la esclavitud por 70 años. Posteriormente, encontramos los profetas mayores como son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Después de estos profetas mayores tenemos los profetas menores, el uso del adjetivo mayor y menor no tiene ninguna valor en el contenido, únicamente es una forma de identificarlos. Los libros de los profetas menores son los siguientes: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hegeo, Zacarías, Malaquías. Como podemos apreciar, estos son doce libros, y con ellos, se cierra el antiguo Testamento, que suma un subtotal de 38 libros. Ahora vamos a describir el Nuevo Testamento, este se encuentra conformado por 28 libros, siendo unos de los principales: Mateo, Marcos, Lucas, Juan. Después tenemos, Hechos de los Apóstoles escrito por el médico Lucas, Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filemón, Hebreos, Santiago, 1 Pedro, 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, Judas y por último, está el libro del Apocalipsis o Revelación.
  • 9. 9 Como podemos apreciar, en estos 28 libros el estilo literario se manifiesta mediante la observación directa del autor, es decir, el escritor fue un testigo directo de los acontecimiento que se narran. Uno de los autores con 10 libros, es el Apóstol Pablo, conocido como Saulo de Tarso. Dado que escribió los libros siguientes: Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, Hebreos y Colosenses. En conclusión, podemos mencionar que estos 66 libros nos permiten conocer el proceder, es decir, los actos (conducta) de un pueblo elegido por Jehová Dios para que fuese un ejemplo de las naciones del mundo. Al cual se le entregó, esta serie de escritos para que formara parte de una guía práctica y espiritual de la naturaleza humana, y así de esta forma, guiaran su vida cotidiana para obtener los frutos del Espíritu como son: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. La máxima fuerza que existe en el Universo, es el Amor o también conocido como Ágape. Este tiene una onda de frecuencia superior a cualquier tipo de energía, conocida hasta hoy en nuestro planeta tierra, con este me refiero a los rayos Gamma, Beta, o Ultravioleta, o energía oscura. Nuestro verdadero origen es Divino, es decir, somos seres espirituales teniendo experiencias humanas a través de un cuerpo físico, sin embargo, una gran mayoría de las personas en el mundo, se aferran tanto a la naturaleza humana, que se olvidan de lo grandioso que somos. Fuimos hechos, a imagen y semejanza de Jehová Dios. ¿Usted cree esto?
  • 10. 10 Dice la Escritura, parafraseando el libro de Génesis en el capítulo 2, y versículo 4, que una vez que Jehová Dios termino de crear los cielos y la tierra, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que nacieses. Porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. En el capítulo uno, versículo 26 encontramos que, Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, e imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creo. (Génesis 1: 26-27). En el versículo 7 del Capítulo 2 menciona, que entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Sigue diciendo, y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer, también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. (Génesis 2: 9). Finalmente, quiero mencionar que la biblia es uno de los más maravillosos libros, jamás escritos, y además, es la guía que permite informarnos sobre nuestro proceso de creación, y de nuestro creador o fabricante. A través del tiempo, ha ayudado a cambiar conductas inapropiadas de mujeres y hombres, y les ha permitido, nacer de nuevo. Es decir, comenzar una nueva vida, llena de dicha y felicidad.
  • 11. 11 …¡Ahora tiene, esta gran oportunidad, de Usted depende aprovecharla! Que Jehová Dios, lo Bendiga y sea siempre, su refugio. Es para su servidor un gran placer poner a disposición de todos los lectores del mundo, este sencillo material esperando que sea de gran utilidad en cualquier momento de su vida, sin importar su edad, nacionalidad o posición socioeconómica. Su humilde servidor Ramón Ruiz Limón, desea que Jehová abra su entendimiento y le de gracia y discernimiento para comprender y aplicar en su vida diaria este conocimiento espiritual. Únicamente necesita comenzar a leer este material y poco a poco, se ira integrando a su vida, y se dará cuenta, que cada vez que lo lea, algo comienza a pasar en su interior. La vida en la ciudad y en nuestra sociedad postmoderna, cada día deja un enorme vació en la vida de los seres humanos, sin importante su posición social, edad, género y su raza o nacionalidad. Sin embargo, a través de la lectura diaria se dará cuenta que su alma y su espíritu, comienzan a alimentarse de algo verdaderamente diferente, y una vez que así sea, por favor no pare de seguir con la lectura. Mil gracias por su tiempo y espero que su cambio en su forma de vivir, sea a través de nuevas formas de conducta, que le permitan aceptarse asimismo, y aceptar la cosas que suceden, aunque estas en ciertos momentos parezcan totalmente negativas o desagradables, recuerden que todas las experiencias en la vida tienen un propósito, debemos de buscar en cada una de ellas, ese propósito y aprovecharlas para disfrutar cada momento en la vida, como si fuere el último minuto o segundo. Cada decisión que tomamos tiene un resultado… y un efecto.
  • 12. 12 EL PODER DE LOS DICHOS DE LA BOCA Y LOS PENSAMIENTOS 1.-EL LENGUAJE O LOS DICHOS DE LA BOCA (LAS PALABRAS) El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado según las obras de sus manos. (Proverbios 12:14). Del fruto de su boca el hombre comerá el bien… (Proverbios 13:2). El que guarda su boca y su lengua su alma guarda de angustias. (Proverbios 21:23). La muerte y la vida están en PODER DE LA LENGUA. (Proverbios 18:21). Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. (Proverbios 6:2) ¿Por qué es importante cuidar y observar nuestras expresiones o palabras? 1.1. Ejemplo de este poder, lo vemos en la mujer con flujo de sangre. Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocaré solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. (Mateo 9:20-21). Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. (Mateo 12:36-37). Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar; y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo; ¡Un Fantasma! y dieron voces de miedo. (Mateo 14:22-32)
  • 13. 13 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; soy yo, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! La blanca respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría; más la boca de los necios hablará sandeces. (Proverbios 14:1-2). La lengua apacible es árbol de vida; más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu. (Proverbios 14:4). 1.2.- Los tres hebreos son echados al horno ardiente en Babilonia. Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. (Daniel 3:14 y 16-18). Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados adentro del horno de fuego ardiendo. (Daniel 3: 20-23). Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.
  • 14. 14 Y estos tres varones, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. (Daniel 3: 22-23). Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. (Daniel 3: 24-27). Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. (Daniel 3: 28). Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia. (Daniel 3: 29). Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.
  • 15. 15 ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potente sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación. (Daniel 4: 1-3). Las palabras de los impíos son asechanzas para derramar sangre; más la boca de los rectos los librará. (Proverbios 12:6). La boca de los sabios esparce sabiduría; no así el corazón de los necios. (Proverbios 15:7). 1.3.- ELÍAS TISBITA Y LA VIUDA DE SAREPTA DE SIDÓN. Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. (1 Reyes 17:1). Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. Y él se fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue a vivir junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo. Pasando algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra. (1 Reyes 17:2-7). Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
  • 16. 16 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; ve haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías. (1 Reyes 17:8-16). Este gran profeta, vivió en los tiempos de Acab rey de Israel y su reino lo tenía en Samaria, Gobernó veintidós años mientras que Asa era rey de Judá. Acab hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él. Tomó por mujer a Jezabel, hija del rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria, también hizo una imagen de Asera; esto provocó la ira de Jehová Dios de Israel. (1 Reyes 16:29-33). Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab (rey de Israel), y yo haré llover sobre la faz de la tierra… y el hambre era grave en Samaria. (1 Reyes 18:1-2). En estos cuatro casos, vemos la mano de Jehová Dios cuidando de sus siervos. El primero de ellos, es la mujer que hacía mucho tiempo tenía ese malestar muy grave por doce años, al parecer sin ninguna esperanza, dado que, ya había recurrido a todas aquellas posibilidades. En el caso de los discípulos, que se asustaron de gran manera por el fuerte viento y las olas del mar, clamaron por ayuda y les fue dado conforme a su corazón. Todos ellos fueron socorridos.
  • 17. 17 1.4.- LA VIDA DE JOSÉ EL SOÑADOR GOBERNADOR EN EGIPTO E HIJO DE JACOB. Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos la nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. Y cuando pasaron los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y les vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata, y llevaron a José a Egipto. (Génesis 37:26-28) Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. (Génesis 39:1-4). Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba. (Génesis 39:20-23) Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues y ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.
  • 18. 18 Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas. (Génesis 45:5-9). Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón. (Génesis 47:11). ¿Cómo llegó la familia de José a Egipto? Llegaron a la tierra de Egipto; el padre de José y sus hermanos, el total de ellos fueron 70 personas, y después de 400 años de estar en la esclavitud de los egipcios, salieron 600 mil personas. (Génesis 15:13). La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado mío. (Génesis 47:6) Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón, pues los egipcios vendieron cada uno de sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón. (Génesis 47:20). Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fueron los días de Jacob,...ciento cuarenta y siete años. Y murió José a la edad de ciento diez años… (Génesis 47:28) En este pasaje apreciamos, que como dice la escritura en Esdras 8:22,… La mano de nuestro Dios para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan. En aquel tiempo envió a pedir el rey Acaz rey de Judá a los reyes de Asiria que le ayudasen. Porque también los edomitas habían venido y atacado a los de Judá y habían llevado cautivos. Asimismo los filisteos se habían extendido por las ciudades de la Sefela y del Neguev de Judá, y habían tomado Bet-semes, Ajalón, Gederot, Soco con sus aldeas, Timma también con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas, y habitaban en ellas. (2 Crónicas 28:16-18).
  • 19. 19 Porque Jehová había humillado a Judá por causa de Acaz rey de Israel, por cuanto él había actuado desenfrenadamente en Judá, y había prevaricado gravemente contra Jehová. También vino contra él Tigrat-pileser rey de los asirios, quien lo redujo a estrechez, y no lo fortaleció. No obstante que despojó Acaz la casa de Jehová, y la casa real, y las de los príncipes, para dar al rey de los asirios, éste no le ayudó. (2 Crónicas 28:20-21). 1.5.- REINADO DE JOSAFAT: hijo de Asa gobernó como rey de Judá. En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos. (2 Crónicas 16:12). Reinó en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel. Y Jehová estuvo con él, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales, sino que buscó a Dios de su padre y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel. (2 Crónicas 17:1-4). Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat, y traían de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los árabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos. (2 Crónicas 17:10-11). Subieron, pues, el rey de Israel Acab, y el rey de Judá Josafat, a Ramot de Galaad. Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete tus ropas reales. Y se disfrazó el rey de Israel y entró en la batalla. Había el rey de Siria mandado a los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con el rey de Israel.
  • 20. 20 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear, más Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los apartó Dios de él; pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle. Más disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey de Israel (Acab) entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuelve las riendas y sácame del campo, porque estoy mal herido. Y arreció la batalla aquel día, por lo que anduvo el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde, y murió al ponerse el sol. (2 Crónicas 18:28-34). Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén. Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto. Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios. (2 Crónicas 19:1-3). Y así dijo a los jueces Josafat: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está con vosotros cuando juzgáis. Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho. (2 Crónicas 19:6-7). …, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él también tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová e hizo pregonar ayuno a todo Judá. (2 Crónicas 20: 1-3).
  • 21. 21 Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. (2 Crónicas 20: 2). Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo, todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. (2 Crónicas 20: 18-19). Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. (2 Crónicas 20: 20). Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. (2 Crónicas 20: 22-23). Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar, tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho. (2 Crónicas 24-25). Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo,… y habló al corazón de ellos, diciendo: Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni a toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. (2 Crónicas 32: 6-8).
  • 22. 22 Fue elevado, pues, Joram (hijo de Josafat) al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los príncipes de Israel. Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó ocho años en Jerusalén. (2 Crónicas 21: 1-7). Tú hiciste señales y portentos en tierra de Egipto hasta este día, y en Israel y entre los hombres; y le has hecho nombre, como se ve en el día de hoy. Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande; y les diste esta tierra, de la cual juraste a sus padres que se la darías, la tierra que fluye leche y miel; y entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre ellos todo este mal. He aquí que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues, a suceder lo que tú dijiste, y he aquí lo estás viendo. (Jeremías 32:19-24) Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre. Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente. (Jeremías 31:35-36) He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? (Jeremías 32:27) Por lo tanto, así ha dicho Jehová: He aquí voy a entregar esta ciudad en mano de los caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomará. (Jeremías 32:28) La conducta de las mujeres y hombres hebreos, como podemos apreciar después de pasar 400 años en esclavitud en tierra de los egipcios, es decir, en Egipto forjaron su carácter y personalidad de acuerdo con las costumbres y tradiciones de este pueblo, y fue necesario pasar otros 70 años en esclavitud.
  • 23. 23 1.6.- EL PUEBLO DE ISRAEL ES ENTREGADO A NABUCODONOSOR Después, dice Jehová, entregaré a Sedequías rey de Judá, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del hambre en la ciudad, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vida, y él los herirá a filo de espada; no los perdonará, ni tendrá compasión de ellos, ni tendrá de ellos misericordia. (Jeremías 21: 4-7). Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella; porque han endurecido su cerviz para no oír mis palabras. (Jeremías 19:15). Y Vendrá los caldeos que atacan esta ciudad, y la pondrán a fuego y la quemarán, asimismo, las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y derramaron liberaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira. (Jeremías 32:29). Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová. (Jeremías 32:30). Así ha dicho Jehová Dios de Israel: He aquí yo vuelvo atrás las armas de guerra que están en vuestras manos con que vosotros peleáis contra el rey de Babilonia; y a los caldeos que están afuera de la muralla y os tienen sitiados, yo los reuniré en medio de esta ciudad. Pelearé contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte, con furor y enojo e ira grande. Y heriré a los moradores de esta ciudad y a los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande. Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré que seas un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a espada. Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia. (Jeremías 20:4-5)
  • 24. 24 Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del rey de Judá: Como Galaad eres tú para mí, y como la cima del Líbano; sin embargo, te convertiré en soledad, y como ciudades deshabitadas. Prepararé contra ti destruidores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros escogidos y los echarán en el fuego. Y muchas gentes pasarán junto a esta ciudad, y dirán cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo así Jehová con esta gran ciudad? Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron. (Jeremías 22:6-9) ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo¡ (Jeremías 22:13) Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas; a los príncipes de Judá y a los príncipes de Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro, los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan la vida, y en mano del ejército del rey de Babilonia, que se ha ido de vosotros. He aquí mandaré yo, dice Jehová, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y la tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad las ciudades de Judá, hasta no quedar morador. (Jeremías 34: 18-22) He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los hará habitar seguramente; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios.
  • 25. 25 Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos sus hijos después de ellos, y haré un pacto con ellos pacto eterno, que no me volverán atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. (Jeremías 32:37-40) Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con qué contra mí se rebelaron. Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré. (Jeremías 33:8) Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3 Por cuanto conozco que eres duro y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace mucho tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas. (Isaías 48:4-5). Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. (Jeremías 20:11) Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. (Jeremías 20:12) Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. (2 Crónicas 16:9). Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé. Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos. (Isaías 45:12-13).
  • 26. 26 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fueses habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro. No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud. (Isaías 45:18-19). Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave y de la tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir, lo he pensado, y también lo haré. (Isaías 46:9-11). Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia: Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sión, y mi gloria en Israel. (Isaías 46:12-13). No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos, les hizo brotar agua de la piedra; abrió peña, y corrieron las aguas. No hay paz para los malos, dijo Jehová. (Isaías 48:20-22). …, para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. (Isaías 49:8-10). Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
  • 27. 27 1.7.- LOS PENSAMIENTOS EQUIVOCADOS DEL PUEBLO DE ISRAEL Y SUS ACCIONES LOS ALEJARON DE LA GLORIA DE JEHOVA. Tú eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran. Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste de nombre de Abraham; y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo. (Nehemías 9:6-8). Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo; e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos, y te hiciste nombre grande, como en este día. Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco, a sus perseguidores echaste en las profundas aguas. Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir. Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley. Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se las darías.
  • 28. 28 Más ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos. No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste. Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: Ese es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones, tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir. Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies. Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón, y la tierra de Og rey de Basán. Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla. Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a los moradores del país, a los cananeos, los cuales entregaste en su mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos como quisieran. Y tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casa llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales; comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad. Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones.
  • 29. 29 Entonces los entregaste en manos de sus enemigos, los cuales los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde los cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos. (Nehemías 9:6-36). Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos Mejor es confiar en Jehová, que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová, que confiar en príncipes. (Salmos 118:8-9). En aquel tiempo Abías hijo de Jeroboam cayó enfermo. Y dijo Jeroboam a su mujer: Levántate ahora y disfrázate, para que no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo; porque allá está el profeta Ahías, el que me dijo que yo había de ser rey sobre este pueblo. Y la mujer de Jeroboam lo hizo así; y se levantó y fue a Silo, y vino a casa de Ahías. Y ya no podía ver Ahías, porque sus ojos se habían oscurecido a causa de su vejez. Más Jehová había dicho a Ahías: He aquí que la mujer de Jeroboam vendrá a consultarte por su hijo, que está enfermo; así y así le responderás, pues cuando ella viniere, vendrá disfrazada. Cuando Ahías oyó el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con revelación dura. Ve y di a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti, y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos. Sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas.
  • 30. 30 Por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre de Israel; barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada. El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, los comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho. Y tú levántate y vete a tu casa; y al poner el pie en la ciudad, morirá el niño. (2 Reyes 14: 1- 11). Jehová sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y él arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Éufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a Jehová. Y él entregará a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pecó y ha hecho pecar a Israel. Entonces la mujer de Jeroboam se levantó y se marchó, y vino a Tirsa; y entrando ella por el umbral de la casa, el niño murió. Y lo enterraron, y lo endechó todo Israel, conforme a la palabra de Jehová, la cual él había hablado por su siervo el profeta Ahías. El tiempo que reinó Jeroboam fue veintidós años; y habiendo dormido con sus padres, reinó en su lugar Nadab su hijo. (1 Reyes 14: 14-20). Roboam hijo de Salomón reinó en Judá. De cuarenta y un años era Roboam cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que Jehová eligió de todas las tribus de Israel, para poner allí su nombre. El nombre de su madre fue Naama, amonita. Y Judá hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y le enojaron más que todo lo que sus padres habían hecho en sus pecados que cometieron. Porque ellos, también se edificaron lugares altos, estatuas, e imágenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso. Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel. (1 Reyes 14: 21-24). Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasarán
  • 31. 31 vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prologados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el dios de tus padres. (Deuteronomio 6: 1-3). Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún vida? (Deuteronomio 5: 26). ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre. (Deuteronomio 5: 29). Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer. (Deuteronomio 5: 32-33). Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras. (Jeremías 4: 4). Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré. Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección, endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Iré a los grandes, y les hablaré, porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Pero ellos también quebrantaron el yugo, rompieron las coyundas. (Jeremías 5: 1-5). Lava el corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva, ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? (Jeremías 4: 14).
  • 32. 32 Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura penetrará hasta tu corazón. (Jeremías 4: 18). Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas. ¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta? Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero el bien no supieron. Miré la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. (Jeremías 4: 20-23). Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová. Negaron a Jehová, y dijeron: Él no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre; antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra, así se hará a ellos. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá. (Jeremías 5: 11:14). Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en la tierra inhabitada. Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. (Jeremías 6: 8-9). Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, Paz; y no hay paz. (Jeremías 6: 13- 14). Así dijo Jehová: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Más dijeron: No andaremos. (Jeremías 6: 16). Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.
  • 33. 33 Por tanto, Jehová dice esto: He aquí yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y los hijos juntamente; el vecino y su compañero perecerán. (Jeremías 6: 19 y 21). Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad; los que andan en sus caminos. (Salmos 119:1-3). Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos. (Salmos 103:19). ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios. Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra. (Salmos 104:24 y 30). Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro. (Salmos 105:3-4). El pueblo de Israel por su desobediencia pasó 70 años como esclavo. Porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. (Salmos 61:3). Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. (Salmos 62:8). Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en la tierra seca y árida donde no hay aguas. (Salmos 63:1). No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene. (Deuteronomio 4:2). Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido. (Salmos 63:6-8). Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. (Salmos 84:5).
  • 34. 34 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. (Salmos 84:10-11). Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios. Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. (Salmos 86:10-11). El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora, con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. (Salmos 91:1-6). Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro de león y al dragón. (Salmos 91:11-13). El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes. Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia. (Salmos 92:12-15). Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; el guarda las almas de sus santos, de mano de los impíos los libra. (Salmos 97:10). Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado. (Salmos 100:3). Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1:2-4). El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. (Santiago 1:8).
  • 35. 35 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. (Santiago 1:12-14). Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal. (I Tesalonicenses 5:15.22). Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. (I Timoteo 4:16). Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia,.. (I Timoteo 4:1-4). Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza,… ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza,… ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. (I Timoteo 4:12-15). Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, más otros se les descubren después. Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas. (I Timoteo 5:24-25). Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. (I Timoteo 6:12).
  • 36. 36 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros. (2 Timoteo 1:7 y 14). Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor, la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que son mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. (2 Timoteo 2:22- 26). Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrendar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. (Santiago 3:2-3). Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Del fruto de la boca el hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. (Proverbios 18: 20-21). Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los sabios es medicina. (Proverbios 12: 18). El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y se le será pagado según la obra de sus manos. (Proverbios 12: 14). Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los piensan el bien. (Proverbios 12: 29). Abominación son a Jehová los perversos de corazón; más los perfectos de camino le son agradables. (Proverbios 11: 20).
  • 37. 37 1.8.- La Lengua es un fuego,… es un mal que no puede ser refrendado. Así también la lengua es un miembro muy pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosques enciende un pequeño fuego! (Santiago 2:4-5). Y la LENGUA es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque naturaleza de bestias y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la LENGUA, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. (Santiago 3:6-8). Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. (Santiago 3:9-10). ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. (Santiago 3:11-12). ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. (Santiago 3:13:17). Y el fruto de la justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. (Santiago 3:18).
  • 38. 38 Falto el misericordioso de la tierra, ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano. Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman. (Miqueas 7:2-3). No creías en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca. Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra la suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa. (Miqueas 7:5-6). Comerás, y no te saciarás, y tu abatimiento estará en medio de ti; recogerás, más no salvarás, y lo que salvares, lo entregaré yo a la espada. Sembrarás, más no segarás; pisarás aceitunas, más no te ungirás con el aceite; y mosto, más no beberás el vino. (Miqueas 6:14-15). Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. (Hageo 1: 5-6). Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? Dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. (Hageo 1: 9). Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. (Hageo 1: 10-11). Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros no temáis.
  • 39. 39 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Hageo 2:4-7). Y el juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a las naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más la guerra. Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado. (Miqueas 4:3-4). Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino un día, y predicando diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. (Jonás 3:3-6). Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértanse cada uno de su mal camino, de la rapiña que en sus manos. (Jonás 3:7-8). En este pasaje bíblico se puede apreciar, que este varón de Dios, en un principio sintió temor de ir a Nínive para anunciar la palabra de Dios, esto por saber, que los habitantes de esta ciudad, era mucha su maldad y tuvo miedo, de que lo matarán o le hicieran daño alguno. Este hecho, aconteció posiblemente en el siglo VIII a. C. en tiempos de Jeroboam II (783 a 743 a.C.). La ciudad de Nínive era la capital de Babilonia del imperio de Asiria.
  • 40. 40 Dijo Jehová Dios: ¿Y no tendré yo piedad de Nínive aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales? (Jonás 4: 11). Sin embargo, una vez que se dio cuenta y acepto, Jonás, que el Espíritu de Dios lo acompañaba entonces se armó de valor para pregonar por las calles y así de esta manera les advirtió de lo que había de venir sobre ellos como resultado de su conducta y de las acciones en las cuales estaban envueltos cada día. Cada uno de estos ejemplos, o casos, como siervos de Dios, nos sirven para reflexionar y aceptar, que Jehová Dios cuida y proteje, a los justos y tiene misericordia de quienes ama. Sin olvidarnos, que todas las personas que tienen el favor de él, es porque cumplen sus mandamientos y le son fieles en cada momento de su vida, y siempre, lo consideran en cada una de las decisiones que toman. Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. (Marcos 7:15). Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos. (Hageo 2: 8-9). Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová. (Hageo 2: 15). Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; más no os convertisteis a mí, dice Jehová. ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; más desde este día os bendeciré. (Hageo 2: 17 y 19). El pueblo de Israel sin darse cuenta, constantemente estuvo errando por falta de conocimiento y por su dura cerviz, sin embargo, Jehová Dios, por su inmensa misericordia, los perdonaba y volvía a cuidar de ellos, por su gran amor y por la promesa, que le había hecho a Abraham, y a los demás patriarcas.
  • 41. 41 2.- EL CORAZÓN O LA CONCIENCIA HUMANA Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23). ¿De dónde proviene la prosperidad, la dicha, el éxito, la ruina, la desdicha y el fracaso, es decir, el buen tesoro y el mal tesoro del hombre? El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. (Mateo 12:35). a).- ¿Por qué es importante observar y cuidar nuestros pensamientos? Estos son como semillas, que crecen abundantemente y que nos controlan y toman poder en nosotros. b).- ¿De dónde provienen los pensamientos tanto positivos como negativos? Las buenas cosas y malas cosas provienen del Corazón. c).- ¿Cómo aprender a pensar positivamente? A través de la lectura de la Biblia, encontramos textos de personajes que con sus experiencias, nos ayuda a tener una actitud positiva. d).- ¿Cómo se modifican nuestros pensamientos cuando nos enfocamos en las situaciones difíciles? Cada pensamiento genera sentimientos y emociones, por tanto, debemos ser cuidadosos. e).- ¿Qué tipos de pensamientos usted tiene cada día? Hay personas, que toda su vida tienen solo pensamientos de derrota, de angustia, de temor, por tanto, debemos cambiarlos por esperanza, fe, confianza y éxito, y esto se logra, leyendo la palabra de Dios y orando.
  • 42. 42 2.1.- EL TRIGO Y LA CIZAÑA (Mateo 13:24-30) Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró la buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. ¿Cómo convertir una situación adversa en un porvenir positivo o mejor? Cada persona en cualquier parte de mundo, reacciona de acuerdo a dos formas diferentes: Camina con Jehová, no camina al paso con Dios. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo para mi granero. Los pensamientos de los justos son rectitud; más los consejos de los impíos engaño. (Proverbios 12:5) Nuestros pensamientos, se han definido desde la primera y segunda infancia, es decir, desde los 2 a los 9 años, ya los hemos conformado.
  • 43. 43 El corazón alegre hermosea el rostro; más el dolor del corazón el espíritu se abate. El corazón entendido busca la sabiduría; más la boca de los necios se alimenta de las necedades. (Proverbios 15:13-14). No lo que entra en la boca contamina al hombre; más lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas (pensamientos) son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. (Mateo 15:11 y 18-20). Pero yo os dijo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón (conciencia). Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (Mateo 5:28-29). Porque donde esté vuestro tesoro, ahí estará también vuestro corazón. (Mateo 6:21). Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. (Mateo 15:8- 9). Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. (San Lucas 6:43-45). El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos pensamientos. (Proverbios 12:2).
  • 44. 44 Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos sus hijos después de ellos, y haré un pacto con ellos pacto eterno, que no me volverán atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. (Jeremías 32:37-40). Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con qué contra mí se rebelaron. Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré. (Jeremías 33:8) 2.2.- Tretas de Jacob y de Labán. Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas, y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo. Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre; y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal. Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados. Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí. (Génesis 31:4-12) Pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía; así eran las más débiles para Labán, y las más fuertes para Jacob. Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos. (Génesis 30:42-43). Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento. (Génesis 31:13).
  • 45. 45 Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre. Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba. Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Éufrates, y se dirigió al monte de Galaad. (Génesis 31:19-20). Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad. (Génesis 33:18). Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado. Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una cima que estaba junto a Siquem. (Génesis 35:1-4). Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba. (Génesis 35:5-6). Dios es más poderoso que los cananeos: Israel no debe temer No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible. (Deuteronomio 7:21). Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar o vencer? Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. (Salmos 34:18).
  • 46. 46 No tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto; de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres. También enviará Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los que quedaron y los que se hubieren escondido de delante de ti. (Deuteronomio 7:17-20) Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten contra ti. Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten contra ti. Más Jehová tú Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruidas. El entregará sus reyes en tu mano, y tu destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará frente hasta que los destruyas. Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tú Dios, y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no sea anatema; del todo las aborrecerás y la abominarás porque es anatema. (Deuteronomio 7:22-26). Si el derriba, no hay quién edifique; encerrará al hombre, y no habrá quien le abra. (Job 12:14). El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos pensamientos. (Proverbios 12:2). El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado según la obra de sus manos. (Proverbios 12:14). La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra. (Proverbios 12:25).
  • 47. 47 ¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora! No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confío en Jehová, no se acercó a su Dios. (Sofonías 3:1-2). Del fruto de su boca el hombre comerá el bien… (Proverbios 13:2). El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad. (Proverbios 13:3). Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. (Proverbios 6:2) La Esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido. (Proverbios 13:12). Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. (Habacuc 3:17-19). Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. (Jeremías 20:11) ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. (Miqueas 7:18). Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste. (Nehemías 9:17). Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley. (Jeremías 16: 11).
  • 48. 48 (Jeremías 17:9-10) Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo los arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. (2 Crónicas 7:19-20). Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti; solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. (Miqueas 6:8). Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso par la mañana. (Sofonías 3:3-4). Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios eternamente y para siempre. (Miqueas 4:5). Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora. No escucho la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios. (Sofonías 3:1-2). Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. (2 Crónicas 16:9). El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. (Salmos 33:15) Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y el enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, refrigerio para tus huesos. (Proverbios 3:5-8).
  • 49. 49 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará dar fruto. (Jeremías 17:7-8) El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente, y preserva el camino de sus santos. (Proverbios 2:7). Deuteronomio 28:1 Acontecerá, que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. (Éxodo 23:22). Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te Saldrá bien. (Josué 1:8) Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. (Josué 1:5) Si temiereis a Jehová y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien. Más si no oyereis la voz de Jehová, y si fuereis rebeldes a las palabras de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres. (1 Samuel 12:14-15). Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. (Deuteronomio 28:11). …, pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. (Salmos 34:10).
  • 50. 50 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartas de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles. (Deuteronomio 28:13-14). Tú diste alegría en mi corazón, más que tienen ellos en el tiempo que se multiplico su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo, dormiré; porque solo tú Señor me harás estar confiado. (Salmos 4:7-8). ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. (Salmos 25:12-14). ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová y justicia del Dios de salvación. (Salmos 24:3-5). Jeremías 32:19 Grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me complazca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:15-16). Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. (Romanos 17-18). No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2).
  • 51. 51 Pero este es el pacto, que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo; vá; porque todos me conocerán, desde el más pequeños de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31: 33-34). 2.3. EL PECADO DE DAVID: Comete adulterio con Betsabé. Aconteció al año siguiente en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén. Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta. (2 Samuel 11:1-5). Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos,… (Marcos 7:20- 23).
  • 52. 52 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. (2 Samuel 12:1-6). Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libre de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. (2 Samuel 12:7-9). Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas. (Proverbios 5:21). Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. (Salmos 37:23). Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23). El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. (Mateo 12:35). Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. (Mateo 15:11).
  • 53. 53 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. (Jeremías 17:9-10). 2.4.- LA VIDA DE MANASÉS REY DE JUDÁ. De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años; el nombre de su madre fue Hepsiba. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel. (2 Reyes 21: 1-2). Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y se levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas. (2 Reyes 21: 3). Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en Jerusalén. Y edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová. Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira. (2 Reyes 21: 4-6). Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas las tribus de Israel; y no volveré a hacer que el pie de Israel se movido de la tierra que di a sus padres, con tal que guarden y hagan conforme a todas las cosas que yo les he mandado, y conforme a toda la ley que mi siervo Moisés les mandó. (2 Reyes 21: 7-8). Más ellos no escucharon; y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel. Habló, pues, Jehová por medio de sus siervos los profetas, diciendo:
  • 54. 54 Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que oyere le retiñirán ambos oídos. Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo. Y desampararé el resto de mi heredad, y lo entregaré en manos de sus enemigos, y serán para presa y despojo de todos sus adversarios; por cuanto han hecho lo malo ante mis ojos, y me han provocado a ira, desde el día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy. (2 Reyes 21: 9-15). Fuera de esto, derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta llenar a Jerusalén de extremo a extremo; además de su pecado con que hizo pecar a Judá, para que hiciese lo malo ante los ojos de Jehová. (2 Reyes 21: 17). Más esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante. (Jeremías 7:23). Desde el día que vuestros padres salieron de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar; pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres. (Jeremías 21: 24-26).
  • 55. 55 2.5.- BALAAM ES LLAMADO POR BALAC: Para maldecir al pueblo de Israel. Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac. Él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo? Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme: He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré contra él y echarlo. Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. (Número 22: 7- 12). Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me dieses su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande. (Números 22: 18). Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová. Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga. (Número 22: 19-20). Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab. Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos. (Números 22: 21-22).
  • 56. 56 Y la asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó la asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam a la asna para hacerla volver al camino. Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro. Y viendo la asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla. (Números 22: 24-25). Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y viendo la asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó a la asna con un palo. (Números 22: 26). Entonces Jehová abrió la boca a la asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces? Y Balaam respondió a la asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojala tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! (Números 22: 28-29). Y la asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No. Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro. (Números 22: 30-31). Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. La asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva. (Números 22: 32-33).
  • 57. 57 Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; más ahora, si te parece mal, yo me volveré. (Números 22: 34). Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac. (Números 22: 35). Oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que está junto al límite de Amón, que está al extremo de su territorio. Y Balac dijo a Balaam: ¿No envíe yo a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte? Balaam respondió a Balac: He aquí yo he venido a ti; más ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré. Y fue Balaam con Balac, y vinieron a Quiriat-huzot. (Números 22: 36-40). El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo. (Números 22: 41). Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar. Y Balaam dijo a Barac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que se mostrare, te avisaré. Y se fue a un monte descubierto. (Números 23: 1-3). Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero. Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo:
  • 58. 58 Vuelve a Balac, y dile así. Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; ven, maldíceme a Jacob, y ven, execra a Israel. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré; he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones. (Números 23: 4-9). ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya. Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca? (Números 22: 10-12). Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra. Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo: Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más lo que hable Jehová, eso diré yo. …; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. (Números 24: 11-14). Les dirás, por tanto: Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada. (Jeremías 21: 28).
  • 59. 59 Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola. Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. (Jeremías 21: 30-31). En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:22-24). La ley del sabio es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte. El buen entendimiento da gracia; más el camino de los transgresores es duro. Todo hombre prudente procede con sabiduría; más el necio manifestará necedad. (Proverbios 13:14-16). Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: El que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve al camino? ¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido volverse. Escuche y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su propia carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla. (Jeremías 8: 4-6). Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová. ¿Cómo decís?: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas.
  • 60. 60 Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen? Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño. (Jeremías 8: 7-10). Más vosotros me habéis dejado, y habéis servido a dioses ajenos; por tanto, yo no os libraré más. Andad y clamad a los dioses que os habéis elegido; que os libren ellos en el tiempo de vuestra aflicción. (Jueces 10: 13-14). 2.6.- LA VIDA DE JEFTÉ: Varón esforzado y valeroso. Jefté galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el padre de Jefté era Galaad. Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando crecieron, echaron fuera a Jefté, diciéndole; No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer. Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y habitó en tierra de Tob; y se juntaron con él hombres ociosos, los cuales salían con él. (Jueces 11: 1-3). Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel. Y cuando los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob; y dijeron a Jefté: Ven, y serás nuestro jefe, para que peleemos contra los hijos de Amón. (Jueces 11: 4-6). Entonces Jefté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su caudillo y jefe; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová. (Jueces 11: 11). Pero Jehová Dios de Israel entregó a Sehón y a todo su pueblo en mano de Israel, y los derrotó; y se apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos que habitaban en aquel país. Se apoderaron también de todo el territorio del amorreo desde Arnón hasta Jacob, y desde el desierto hasta el Jordán. (Jueces 11: 21-22).
  • 61. 61 Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté; y pasó a Mizpa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pasó a los hijos de Amón. Y Jefté hizo votos a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos. (Jueces 11: 29-33). Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte. (Proverbios 14:12 y 27). Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ello a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. (Jonás 1:1-3). En este pasaje de Manasés, apreciamos que el mal tesoro del corazón afecta de manera importante, la vida de sí mismo, y de los demás, sin darse cuenta de las consecuencias, que se trae consigo por desobediencia. El que confía en su propio corazón es necio; más el que camina en sabiduría será librado. (Proverbios 28: 26). Bienaventurado el hombre que siempre teme a Jehová; más el que endurece su corazón caerá en el mal. (Proverbios 28: 14). El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado. (Proverbios 29: 25). Humillaos pues debajo de la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuera tiempo; echando toda vuestra congoja en él; porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5: 6-7). Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso. (Proverbios 30: 5-6). Es importante confiar en Jehová y permitirle, que el dirija nuestra vida.
  • 62. 62 3.- LA DOBLE NATURALEZA DEL HOMBRE: Carnal y Espiritual. Por lo tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. (2 Corintios 4:16). Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. (I Corintios 16:13). ¿Por qué es importante hacer morir las pasiones pecaminosas, es decir, la concupiscencia y los deseos de la carne? Porque, es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible, se haya vestido de incorrupción, y esto mortal, se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (I Corintios 15: 53:57). Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra en cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; por los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. (Efesios 4:17-19). En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:22-24).
  • 63. 63 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. (Hebreos 6: 4-6) ¿Cuántas personas han abandonado el “mensaje de salvación o las buenas nuevas”, y por las razones que sean, se han quedado fuera de la Gloria de Dios y su Espíritu? Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. (Romanos 2:12-13). Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:11-12). Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. (Romanos 5:12-13). No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es la Figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios para la gracia de un hombre, Jesucristo. (Romanos 5:14-15). Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia, y del don de la justicia. Adán y Eva al pecar contra Jehová Dios introdujeron el pecado al mundo.
  • 64. 64 Así que, como la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la injusticia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. (Romanos 5:17-18). Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos. Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. (Romanos 3: 17-20). …, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados. (Romanos 3:11-25). Porque siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Romanos 5:10). Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismo, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándolos o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. (Romanos 2:14-16). 3.1.-LA LUCHA CONSTANTE ENTRE LO CARNAL Y ESPIRITUAL. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en nuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:1-3). ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. (Santiago 4:4).
  • 65. 65 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. (Santiago 4:5-6). Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea (Betania); y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lucas 10: 38-41). Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. (Mateo 26: 41). Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Mateo 23: 12). Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. (Lucas 14: 11). Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14: 26-27). Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14: 33). Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4: 21-24).
  • 66. 66 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidos vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7). Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro. (Salmos 105: 3-4). Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4:7-8). Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: Ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. (Colosenses 3:1-8). Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándonos unos a otro si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:12-13).
  • 67. 67 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. (Colosenses 3:14-15). La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, ensenándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Colosenses 3:16). Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. (Colosenses 4:5-6). Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria de Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos, Amén. (Romanos 1:22-25). Las personas de doble ánimo, deben de cambiar el contenido de su corazón, y rendirse a Jehová Dios para recibir misericordia y su amor. Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mateo 6:24). Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan. (Proverbios 30:5). …Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a su juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. (Eclesiastés 12:13). Jehová ha puesto a disposición su palabra, la Biblia en un conjunto de 66 libros para todos aquellos que deseen aceptarla, y aprender a dirigir su vida.
  • 68. 68 …, porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? (I Corintios 9:10-11). ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (I Corintios 9:24-27). La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27) Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. (I Corintios 10:23-24). La conciencia, dijo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro? (I Corintios 10:29). Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. (Jeremías 33:3). Cuando veo los cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? (Salmos 8:3-4). Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies. (Salmos 8:5-6). Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. (Jeremías 20:11)
  • 69. 69 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. (Salmos 5:4-6). Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. (Salmos 5:11). Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor. (Salmos 5:12). Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. (Salmos 7:10). …; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. (Salmos 7:9) El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y hace atento tu oído. (Salmos 10:17). Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. (Salmos 9:18). Cada uno de los textos, que se encuentran en la biblia como palabra de Dios, y cada una de las narraciones de la vida de los personajes que en ella encontramos, si reflexionamos y meditamos cada suceso y su contexto en profundidad, cada vez que volvamos a leer el mismo texto o libro, seremos capaces de imaginar y sentir, cada uno de los sentimientos y emociones, que los personajes tuvieron en su momento. Por ejemplo, la vida de Noé, Abraham y Lot, Jacob, José el soñador, Moisés y Aarón, Josué, David, nos permiten reflexionar sobre cada una de las situaciones, que en su momento vivieron y cómo tuvieron que actuar ante las dificultades y los obstáculos, que encontraron en su camino. En cada uno de los textos bíblicos encontramos, que los personajes se mantuvieron con integridad en los dichos de su boca, y asimismo, en los pensamientos de su corazón. En todo momento, clamaron y pidieron la ayuda de Jehová Dios y se mantuvieron bajo su sombra.
  • 70. 70 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre; habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. (Hebreos 6:10-12). Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos. (Salmos 53:8-9). Dice en su corazón: No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio. Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; debajo de su lengua hay vejación y maldad. (Salmos 10:6-7) Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres. (Salmos 9:19-20). Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. (Salmos 11:4). Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. (1 Corintios 3:11). Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón. (Proverbios 20:27). Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. (Proverbios 21:2). Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamientos de impíos, son pecados. (Proverbios 21:4). Debemos de trabajar cada día, para cambiar estos aspectos negativos.
  • 71. 71 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; más todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. (Proverbios 21:5). El camino del hombre perverso es torcido y extraño; más los hechos del limpio son rectos. (Proverbios 21:8). Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. (Eclesiastés 1:15). El sabio tiene sus ojos en su cabeza, más el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. (Eclesiastés 2:14). Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscan. (Salmos 9:9-10). Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están sus caminos. (Salmos 84:5). Porque tú Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan. (Salmos 86:5). El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto… (Eclesiastés 5:10). No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. (1 Corintios 10:21). Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de los que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:12-13). Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. (1 Corintios 10:1-4).
  • 72. 72 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. (1 Corintios 5-11). Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos. (Salmos 103:19). Los que descienden al mar en naves, y hacen negocio en las muchas aguas, ellos han visto las obras de Jehová; y sus maravillas en las profundidades. Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. (Salmos 107:23-25). Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban. (Salmos 107:28-30). Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
  • 73. 73 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. (Gálatas 4:3-7). Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. (Gálatas 5:16-17). Así que, hermanos, nosotros como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Más ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre. (Gálatas 4:28-31). Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; más el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí es Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz. Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de las desolada, que de las que tiene marido. (Gálatas 4:22-27). Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. (Mateo 26:41).
  • 74. 74 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (1 Timoteo 2:5-6). El pecado, la soberbia y la desobediencia, apartaron al hombre de Dios. Como podemos apreciar en cada uno de estos pasajes, el pueblo de Israel constantemente estaba desviándose de los mandamientos que les habían entrega, y esto cambiaba las condiciones de vida y de bienestar de todos. Después que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres años, envió Dios un mal espíritu entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se levantaron contra Abimelec; para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mató, y sobre los hombres de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanos. Y los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino; de los cual fue dado aviso a Abimelec. (Jueces 9:22-25). El hecho de haber asesinado a todos sus hermanos Abimelec, tenían que pagar conforme los mandamientos por haber quitado la vida y derramado la sangre de hombres, por el simple hecho de querer gobernar, y con ello, no tener competencia entre sus hermanos. Levantándose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías. Y Gaal hijo de Ebed salió, y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, se levantaron de la emboscada. (Jueces 9:34:35). Y Gaal salió delante de los de Siquem, y peleó contra Abimelec. Más lo persiguió Abimelec, y Gaal huyó delante de él; y cayeron heridos muchos hasta la entrada de la puerta. Y Abimelec se quedó en Aruma; y Zebul echo fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no morasen en Siquem. (Jueces 9:39-41).
  • 75. 75 Y Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, y tomó la ciudad, y mató al pueblo que en ella estaba; y asoló la ciudad, y la sembró de sal. (Jueces 9:45). 3.2. Aspectos que debemos considerar o que las personas justas y sabias consideran en cada momento de su vida ante las crisis. 1.- Vivir en integridad con las palabras y los pensamientos. 2.- Evitar sentir temor (cuidado con esta emoción que proviene del miedo) y pensar que las pruebas son difíciles y muy pesadas (tener cuidado con nuestras emociones). 3.- Estar en oración permanente y velar cada día, por las palabras y pensamientos. 4.- Agradecer por cada tarea o esfuerzo, que hacemos en nuestra vida a Jehová en nombre del Señor Jesucristo y pedir su guía en las decisiones que tomemos. 5.- Trabajar en la construcción de la fe, la esperanza y la confianza en lo que se hace gracias al apoyo de Jehová. La lectura en la palabra de Dios, nos ayuda mucho. El poder de lo oración y el poder del agradecimiento, es muy importante cada día, reconocer, que todos los éxitos los obtenemos gracias a la misericordia y al amor de Jehová, y él siempre sabrá, que es mejor para nosotros y cada momento, por más difícil que parezca, siempre vendrá a ayudarnos para aplicar nuestros habilidades y nuestras cargas, serán más ligeras con su ayuda, iremos creciendo en conciencia y sensibilidad. A continuación un ejemplo, de cómo el miedo en calidad de temor, puede afectar nuestro porvenir y destino de las personas que nos rodean. 3.3.-. Asa rey de Judá. Gobernó cuarenta y un años en Jerusalén; el nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom. Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre. Porque quitó del país a los sodomitas, y quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho. También privó a su madre Maaca de ser reina madre, porque había hecho un ídolo de Asera. Además deshizo Asa el ídolo de su madre, y lo quemó junto al torrente de Cedrón. Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazón de Asa fue perfecto para con Jehová toda su vida.
  • 76. 76 También metió en la casa de Jehová lo que su padre había dedicado, y lo que él dedicó: oro, plata y alhajas. (1 Reyes 15:9-15). 3.3.1. Guerra entre Asa y Baasa (rey de Israel). Hubo guerra entre Asa (rey de Judá) y Baasa (rey de Israel), todo el tiempo de ambos. Y subió Baasa rey de Israel contra Judá, y edificó a Ramá, para no dejar a ninguno salir ni entrar a Asa rey de Judá. Entonces tomando Asa toda la plata y el oro que había quedado en los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, los entregó a sus siervos, y los envió el rey Asa a Ben-adad hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria, el cual residía en Damasco, diciendo: Haya alianza entre nosotros, como entre mi padre y el tuyo. He aquí yo te envío un presente de plata y de oro; ve, y rompe tu pacto con Baasa rey de Israel, para que se aparte de mí. Asa rey de Judá, se puso en contra del rey de Israel Baasa y permitió que los capitanes del ejército de los sirios conquistaran ciudades de Israel. En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado a tus manos. Entonces se enojó Asa (rey de Judá) contra el vidente Hanani y lo echó en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo. (2 Crónicas 16:10) Abías fue el padre de Asa y este gobernó en Judá logrando que hasta los 35 años del reinado se presentara guerra alguna. Asa al hacer alianza con el rey de Siria Ben-adad que estaba en Damasco. Se puso en contra del rey de Israel Baasa y permitió que los capitanes del ejército de los sirios conquistaran ciudades de Israel. En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de
  • 77. 77 Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado a tus manos. Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. (2 Crónicas 7-8) Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. (2 Crónicas 16:9). ¿Por qué es muy importante confiar en Jehová y no en los hombres? Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. (1 Crónicas 29:11-13). Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho. (2 Crónicas 19:6-7). Cada obra en nuestra vida diaria debe ser puesta ante Jehová Dios, y él sabrá que nos conviene conforme a su voluntad, y siempre será nuestro refugio y fortaleza. No obstante, “quien actué por sí mismo siempre fracasará” al no contar con la ayuda y dirección de Jehová Dios. Quien conoce, los caminos. La palabra de Dios a través del Evangelio, permite guiar nuestra conciencia para que nuestros caminos y veredas, estén sujetas a la voluntad de Jehová mediante el Espíritu Santo, y estará siempre presente en cada una de nuestras obras y actos. Esto nos permitirá tener éxito en todo acto. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag (rey de Amalec y de los amalecitas), y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; más todo lo que era vil y despreciable destruyeron. (1 Samuel 15:9).
  • 78. 78 Y Jehová, te envió en envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? (1 Samuel 15:18-19). Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,… (Filipenses 3:7-10). 3.4.- El hombre de Dios por desobediente es muerto por un león. Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver. Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensillo el asno. Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo. (1 Reyes 13:20-24). Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. (Jeremías 17: 9-10).
  • 79. 79 … Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre; porque Dios traerá toda obra al juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. (Eclesiastés 12:13). El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. (Salmos 33:15) Más si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. (Deuteronomio 8:19-20). El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos pensamientos. (Proverbios 12:2). Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal; pero alegría en el de los que piensan el bien. (Proverbios 12:20). La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra. (Proverbios 12:25). El hijo sabio alegra al padre; más el hombre necio menosprecia a su madre. (Proverbios 15:20). El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que lo dio luz. (Proverbios 17:25). Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6). Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma. (Proverbios 29:17). La necedad es alegría al falto de entendimiento; más el hombre entendido endereza sus pasos. (Proverbios 15:21). El corazón del justo piensa para responder; más la boca de los impíos derrama malas cosas. (Proverbios 15:28). El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; más el que escucha la corrección tiene entendimiento. El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la humildad. (Proverbios 15:32-33). Del hombre son las disposiciones del corazón; más de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus.
  • 80. 80 Encomienda a Jehová tus obras y tus pensamientos serán afirmados. (Proverbios 16:1-3). 3.5. UN VARÓN PERFECTO Y RECTO, TEMEROSO DE DIOS: JOB El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón el espíritu se abate. El corazón entendido busca la sabiduría; más la boca de los necios se alimenta de necedades. Todos los días del afligido son difíciles; más el de corazón contento tiene un banquete continuo. (Proverbios 15:13-15). El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos. (Proverbios 17:22). Acuérdate que mi vida es un soplo, y que mis ojos no volverán a ver el bien. Los ojos de los que me ven, no me verán más; fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser. Como la nube se desvanece y se va, así el que desciende al Seol no subirá; no subirá más a su casa, ni su lugar le conocerá más. (Job 7:7-10). Por tanto, no refrendaré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y me quejaré con la amargura de mi alma. (Job 7:11). ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y para que pongas sobre él tu corazón, y lo visites todas las mañanas, y todos los momentos lo pruebes? ¿Hasta cuándo no apartarás de mi tu mirada, y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva? Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me pones por blanco tuyo, hasta convertirme en una carga para mí mismo? ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, y si me buscares de mañana, ya no existiré. (Job 7:17-21) Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte. (Proverbios 16:25). El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; más el que endurece su corazón caerá en el mal. (Proverbios 28:12-14). Todas las cosas son puras para los puros, más los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. (Tito 1:15-16).
  • 81. 81 El hombre impío endurece su rostro; más el recto ordena sus caminos. (Proverbios 21:29). Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación. Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio. (Proverbios 15:16-17). Abominación son a Jehová los pensamientos del malo; más las expresiones de los limpios son limpias. (Proverbios 15:26). El corazón del hombre piensa su camino; más Jehová endereza los pasos. (Proverbios 16:9) Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos hace estar en paz con él. (Proverbios 16:7). No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo. (I Corintios 15:33-34). Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da al cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. (I Corintios 15:36-38). Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. (I Corintios 16:13). Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. (I Corintios 15:50). Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata. (Proverbios 16:16). El entendido en la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado. El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber. Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee; más la erudición de los necios es necedad. El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. (Proverbios 16:20-23). El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; de espíritu prudente es el hombre entendido. Aún el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido. (Proverbios 1:27-28).
  • 82. 82 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría. (Proverbios 18:4). La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón. El que posee entendimiento ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien. (Proverbios 19:3 y 8). El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies, peca. (Proverbios 19:2). Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificados a ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia siendo débil, se contamina. (I Corintios 8:7). Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. (I Corintios 8:10-13). Los labios del necio traen contienda; y la boca los azotes llama. La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma. (Proverbios 18:6-7). Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran las entrañas. (Proverbios 18:8). El alma del que trabaja, trabaja para sí, porque su boca le estimula. (Proverbios 16:26). Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado. (Proverbios 18:10). La muerte y la vida están en poder de la lengua. Y el que la ama comerá de sus frutos. (Proverbios 18:21). El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias. (Proverbios 21:23). Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; más el consejo de Jehová permanecerá. (Proverbios 19:21).
  • 83. 83 El que guarda el mandamiento guarda su alma; más el que menosprecia sus caminos morirá. (Proverbios 19:16). ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado? (Proverbios 20:9). De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? (Proverbios 20:24). Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón. (Proverbios 20:27). La conciencia humana y sus actos están ante los ojos de Jehová a cada instante. Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; más todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. (Proverbios 21:2 y 5). Tesoro preciosa y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo disipa. (Proverbios 21:20). El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra. (Proverbios 21:21). Los ojos de Jehová velan por la ciencia; más él trastorna las cosas de los prevaricadores. (Proverbios 22:12). La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra. (Proverbios 29:23). El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado. (Proverbios 29:25). Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. (Salmos 51:17). Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi sabiduría; porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; si juntamente se afirmaren sobre tus labios. (Proverbios 22:17-18). El corazón del sabio está a su mano derecha, más el corazón del necio a su mano izquierda. (Eclesiastés 10:2).
  • 84. 84 La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. (I Corintios 7:39). Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios. Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien. (Eclesiastés 9:17-18). Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un pastor. (Eclesiastés 12:11-12). Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra. (Amós 9:9). Pues he aquí, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos, levantaré yo sobre vosotros a una nación que os oprimirá desde la entrada de Hamat hasta el arroyo del Arabá. (Amós 6:14). 3.6.- EL REINADO DEL PUEBLO HEBREO (ISRAEL). La historia de este pueblo hebrero, que un día se estableció en la tierra de Canaán, quizás comienza hace 3 mil 500 años antes de Cristo. Hoy en día, sus experiencias y su relación con Jehová Dios, ha permitido a otros pueblos del mundo, conocer más acerca de nuestro creador. El pueblo de Israel duró 400 años en esclavitud en Egipto, al inicio llegaron 70 personas acompañados por Jacob, el padre de José quien era gobernador en este país, y la población hebrea, creció tanto, que llegaron a ser 600 mil habitantes, sin contar los niños y los adultos. David, fue de uno de los reyes, que estuvo al cargo de la administración de los bienes del palacio y de la casa de Jehová, gobernó 40 años, y le sucedió en este lugar, su hijo Salomón, quién también gobernó 40 años.
  • 85. 85 Puede considerarse, que esto ocurrió hace 3 mil años, es decir, dos mil años, más mil años, nos da un total de tres mil años. El tiempo que gobernaron estas dos personas sobre el pueblo hebreo, fueron 80 años. En el pueblo de Israel, durante mil años, hubo una serie de personas que estuvieron gobernando en Judá y Jerusalén. Se deduce que, la población era 1, 470, 000 habitantes, dentro de los cuales se encontraran hombres con habilidades en el arte de la guerra, es decir, hombres capaces de ir a combate y resultar victoriosos. Sus conocimientos eran escasos en el arte de utilizar el acero, cobre, bronce, y otros minerales, así también, sus competencias en otras áreas del conocimiento, eran muy básicas o rudimentarias. La cantidad de 470, 400 habitantes, se ubicaban en la edad de 0 a 17 años de edad, y el resto que son 823, 200 habitantes, tenían 18 a 64 años. Los adultos mayores, representaban la cantidad de 176, 400 habitantes, y éstos se ubicaban en la edad de 65 años y más. Después de que murió el rey Salomón. La siguiente persona… Más reinó Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá. Envió luego Roboam a Adoram, que tenía cargo de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y murió. Entonces se apresuró el rey Roboam, y subiendo en su carro huyó a Jerusalén. (2 Crónicas 10: 17-18). Cuando vino Roboam a Jerusalén, reunió de la casa de Judá y de Benjamín a ciento ochenta mil hombres escogidos de guerra, para pelear contra Israel y hacer volver el reino a Roboam. (2 Crónicas 11:1).
  • 86. 86 Más vino palabra de Jehová a Semaías varón de Dios, diciendo: Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas en Judá y Benjamín, diciéndoles: Así ha dicho Jehová: No subáis, ni peleéis contra vuestros hermanos; vuélvanse cada uno a su casa, porque yo he hecho esto. Y ellos oyeron la palabra de Jehová y se volvieron, y no fueron contra Jeroboam. (2 Crónicas 11: 1-4). Y habitó Roboam en Jerusalén, y edificó ciudades para fortificar a Judá. Edificó Belén, Etam, Tecoa, Bet-sur, Soco, Adulam, Ajalón y Hebrón, que eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín. Reforzó también las fortalezas y puso en ellas capitanes, y provisiones, vino y aceite; y en todas las ciudades puso escudos y lanzas. Las fortificó, pues, en gran manera; y Judá y Benjamín le estaban sujetos. (2 Crónicas 11: 5-12). Y el designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho. (2 Crónicas 11: 15). Así, fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón. (2 Crónicas 11: 17). …Roboam tomó dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas. Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca por jefe y príncipe de sus hermanos, porque quería hacerle rey.
  • 87. 87 Obró sagazmente, y esparció a todos sus hijos por todas las tierras de Judá y de Benjamín, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio provisiones en abundancia, y muchas mujeres. (2 Crónicas 11: 21-23). Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová, y todo Israel con él. Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén. Con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; más el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios, suquienos y etíopes, no tenía número. Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén. Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac, rey de Egipto. Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones. Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llevó, y tomó los escudos de oro que Salomón había hecho. (2 Crónicas 12: 1-9).
  • 88. 88 Y cuando él se humilló, la ira de Jehová se apartó de él, para no destruirlo del todo; y también en Judá las cosas fueron bien. Fortalecido, pues, Roboam, reinó en Jerusalén; y era Roboam de cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que escogió Jehová de todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. (2 Crónicas 12: 12-13). Y durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David, y reinó en su lugar Abías su hijo. A los dieciocho años del rey Jeroboam, reinó Abías sobre Judá, y reinó tres años en Jerusalén… y hubo guerra entre Abías y Jeroboam. Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos. (2 Crónicas 13: 1-3). Con estos datos de la cantidad de hombres de guerra, que son 1, 200, 000; nos damos cuenta en ese entonces, la población de 1, 470, 000 habitantes en el reinado de David, se había superado. Más en cuanto a nosotros dice Abías, Jehová es nuestro Dios, y no lo hemos dejado;… y he aquí que Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis.
  • 89. 89 Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la espalda; y estando a espaldas de Judá. Y cuando miró Judá, he aquí que tenía batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová, y los sacerdotes tocaron las trompetas. Entonces los de Judá gritaron con fuerza, y así ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá; y huyeron los hijos de Israel delante de Judá, y Dios los entregó en sus manos. Y Abías y su gente hicieron en ellos una gran matanza, y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos. Así fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaron en Jehová el Dios de sus padres. Y nunca más tuvo Jeroboam poder en los días de Abías, y Jehová lo hirió, y murió. Pero Abías se hizo más poderoso. Tomó catorce mujeres, y engendró veintidós hijos y dieciséis hijas. (2 Crónicas 13: 10-21). Durmió Abías con sus padres,…; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años. E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios. Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz. (2 Crónicas 14: 1-6).
  • 90. 90 Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos, todos hombres diestros. Y salió contra ellos Zera etíope con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros; y vino hasta Maresa. Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla en el Valle de Sefata junto a Maresa. Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los etíopes. Y Asa, y el pueblo que con él estaba, los persiguieron hasta Gerar; y cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento, porque fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les tomaron muy grande botín. Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehová cayó sobre ellas; y saquearon todas las ciudades, porque había en ellas gran botín. Asimismo, atacaron las cabañas de los que tenían ganado, y se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén. (2 Crónicas 14: 1-15).
  • 91. 91 Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días… Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa. (2 Crónicas 15: 17-19). En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y fortificó a Ramá, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá. Entonces sacó Asa (rey de Judá) la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo: Haya alianza entre tú y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de mí. En aquel tiempo vino el vidente Hananí a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti.
  • 92. 92 Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echo en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos de su pueblo. (2 Crónicas 16: 1-10). En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos. Y durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su reinado. (2 Crónicas 16: 12-13). Reinó en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel. Puso ejércitos en todas las ciudades fortificadas de Judá, y colocó gente de guarnición en tierra de Judá, y asimismo, en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomado. Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales, sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel. Jehová, por tanto, confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia. Y se animó su corazón en los caminos de Jehová, y quitó los lugares altos y las imágenes de Asera de en medio de Judá. (2 Crónicas 17: 1-6). Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat. Y traían de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los árabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos.
  • 93. 93 Iba, pues, Josafat engrandeciéndose mucho; y edificó en Judá fortalezas y ciudades de aprovisionamiento. Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalén. (2 Crónicas 17: 10-13). Subieron, pues, el rey de Israel (Acab), y Josafat rey de Judá, a Ramot de Galaad. Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete tus ropas reales. Y se disfrazó Acab el rey de Israel, y entró en la batalla. Había mandado el rey de Siria a los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con Acab el rey de Israel. Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; más Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los apartó Dios de él; pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle. Más disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey de Israel Acab entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuélvete las riendas, y sácame del campo, porque estoy mal herido. Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo Acab rey de Israel en pie en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde, y murió al ponerse el sol. (2 Crónicas 18: 28-34). Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios. (2 Crónicas 19: 3).
  • 94. 94 Habitó, pues, Josafat en Jerusalén; pero daba vuelta y salía al pueblo, desde Beerseba hasta el monte de Efraín, y los conducía a Jehová el Dios de sus padres. (2 Crónicas 19: 4-7). Pasadas las cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. (2 Crónicas 20:1). Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá a pedir socorro a Jehová, y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. (2 Crónicas 20: 2-4). …; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con Vosotros. (2 Crónicas 20: 15-17). Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.
  • 95. 95 Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. (2 Crónicas 20: 18-20). …: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudo a la destrucción de su compañero. Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos. Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas y trompetas, a la casa de Jehová, y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel. Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes. (2 Crónicas 20: 21-30).
  • 96. 96 Así reinó Josafat sobré Judá; de treinta y cinco años era cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. (2 Crónicas 20: 31-33). Como podemos apreciar, en estos pasajes de las vida de estos cuatros personajes como son: Roboam, Abías, Asa y Josafat, el primero de ellos reinó en Jerusalén diecisiete años, el segundo tres años, y el tercero, cuarenta y un años, y el último, veinticinco años. El total de años de reinado, de estos cuatro fueron ochenta y seis años (86). Durante todo este tiempo, hubo una serie de problemas principalmente enfrentamientos, es decir, guerras y peleas sangrientas. Sin embargo, cada uno de ellos en su dificultad, clamaron a Jehová Dios, y se humillaron para ser escuchados, y Jehová Dios, peleo la batalla por ellos. Alabaron y cantaron cantos a Jehová de los ejércitos. En conclusión, podemos aprender de estos pasajes, que si Jehová es nuestro Dios, él será nuestro refugio y fortaleza en cualquier situación por más difícil que parezca, él siempre peleará nuestras batallas. Lo más importante, que debemos de aprender, es que debemos rendirnos ante él, y dejar que el dirija, nuestros caminos y veredas, él quiere lo mejor para nosotros, dado que, es nuestro Padre Celestial, es Jehová Dios por siempre y para siempre.
  • 97. 97 4.- LA MISIÓN DE LOS DOCE. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo hare, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (Juan 14:12-13). Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid. Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes. (Lucas 9:1-6). Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo. Según el puro efecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia. Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. (Efesios 1: 3-8).
  • 98. 98 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. (Efesios 1: 11-12). En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiéndonos creído en él, fuiste sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión, adquirida, para alabanza de su gloria. (Efesios 1: 13-14). …, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, … Según la operación del poder de su fuerza, la cual opero en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero, y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. (Efesios 1: 15-23). Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo. Conforme el príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, los mismo que los demás. (Efesios 2: 1-3). Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (Hebreos 2: 18).
  • 99. 99 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha a mano en la carne. (Efesios 2: 10-11). En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. (Efesios 2: 12-13). …, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. (Efesios 3: 1-7). …, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él;...(Efesios 3: 8-13). …, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, en ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor. Seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. (Efesios 3: 14-19).
  • 100. 100 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que cree: En mi nombre echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. (Marcos 16: 16- 18). Desde el tiempo de Adán, Noé, Matusalén, Enoc, Abraham, Isaac y Jacob, fue muy difícil para todos estos habitantes del mundo, que comprendieran la voluntad de Jehová Dios. No obstante, hicieron el mayor esfuerzo de ser fieles. Sin embargo, en cada oportunidad fue posible hacerles saber a todos estos personajes, que cada una de las situaciones o calamidades a las que se tuvieron que enfrentar en un momento determinado, tenían una finalidad, y además de adquirir experiencia en los menesteres de la vida, también se pretendía que reconocieran, que hay una fuerza suprema (Jehová Dios), que ha diseñado y construido todo cuando hay en los cielos y debajo de ellos. Hoy en día, cada vez menos la humanidad no se da cuenta de esta maravilla. 5.- EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre; el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (Juan 14:16-17). En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestará a él. (Juan 14:20-21). Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6). Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. (Juan 15:19).
  • 101. 101 Y ya no estoy en el mundo; más éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (Juan 17:11 y 14). No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. (Juan 17:15-18). El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. (Juan 15:26). Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. (Juan 16:13- 14). Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5:18-21). Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. (Gálatas 5:22-24). He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. (Juan 17:6-8).
  • 102. 102 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí la hallará. (Mateo 10:37-39). Bendito sea Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. (Efesios 1:3-4). Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. (Hechos 2: 33 y 36). Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermano, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hechos 2: 36-38). Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. (Hechos 2: 1-2). Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1: 14). Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Más Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. (Hechos 3: 3-6).
  • 103. 103 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. (Hechos 3: 7-9). Más Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hechos 4: 19- 20). Y ahora digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; más si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. (Hechos 5: 38-39). Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. (Hechos 6: 7). Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Más esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mí Espíritu sobre toda carne. Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños. (Hechos 2: 15-17). Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días, derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocara el nombre del Señor, será salvo. (Hechos 2: 18-21). ... A vosotros os he dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. (Lucas 8: 9-10).
  • 104. 104 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hechos 2: 38). Porque la paga del pecado es la muerte. Durante mucho tiempo el ser humano vivió apartado de Jehová Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándonos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. (Santiago 1: 21-25). Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. (1 Corintios 2: 6-9). Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? 6.- EL PODER DE LA GRACIA Y DE LA MISERICORDIA. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. (Efesios 2:4-7).
  • 105. 105 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloría. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:8-10). Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, de la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. (Efesios 2:14-16). Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2:17-18). Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria. El ser fortalecidos en poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos. Cuál sea la anchura, la longitud, y la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. (Efesios 3:14-19). Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto.
  • 106. 106 A la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuando, llevados por doquiera de todo viento de doctrinas, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino siguiendo la verdad amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. (Efesios 4:11-15). Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz, (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. (Efesios 5:6-12). Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. (Efesios 5:15-17) Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. (Efesios 5:13-14). No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:18-20). …, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. (Filipenses 2:13). Porque todos buscan los suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. (Filipenses 2:21). Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7).
  • 107. 107 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. (Filipenses 4:11-12). Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19). …, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. (Colosenses 2:2-4). Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres conforme a los rudimentos del mundo, y no en Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. (Colosenses 2:8-10). Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quietándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2:13-15). Haced morir, pues, lo terrenal en nosotros: Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricias, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. (Colosenses 3:5-8). No mintáis los unos a los otros, habiéndonos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,… (Colosenses 3:9).
  • 108. 108 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándonos unos a otros, y perdonándonos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:12-13). Y sobre todas las cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuiste llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. (Colosenses 3:15). Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzgará a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. (Santiago 4:11). María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Entonces Jehová descendió en la columna de nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de Hablar contra mi siervo Moisés? (Número 12:1-8). Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que esta leprosa.
  • 109. 109 Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! Señor mío, no pongas ahora entre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado. No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumido su carne. (Número 12:9-12). No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. (Mateo 7:1-5). Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, que como aquel que os llamó es santo, sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (I Pedro 1:13-16). No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. (Filipenses 3:12). Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desean, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. (I Pedro 2:1-3). La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea, hermanos con vuestro espíritu. (Efesios 1:4-5). Y a vosotros él os dio vida estando muertos en vuestros delitos y pecados. Entre los cuales todos nosotros también conversamos en otro tiempo en las concupiscencias de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de la ira, también como los demás. (Efesios 2:8).
  • 110. 110 Para que por la gracia seáis salvos por la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios. (Efesios 3:16.17 y 19). Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre es crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Ciertos que Cristo habiendo resucitado de los muertos, ya no muere más; la muerte no tiene más dominio sobre él. (Romanos 6:6 y 9). No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; porque no estáis debajo de la ley, sino debajo de la gracia. (Romanos 6:12 y 14). Amados, yo os ruego como extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma. (1 Pedro 2:11). Pero gracias a Dios, que fuiste siervos del pecado; más habéis obedecido de corazón a la forma de doctrina a la cual habéis sido entregados. (Romanos 6:18). No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. (1 Samuel 12:21). Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. (1 Samuel 12:24). Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. (2 Corintios 4:2-4). Más si perseveraréis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis. (1 Samuel 12:25). Porque cuando estábamos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte. (Romanos 7:5). Empero el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, obró en mí toda suerte de concupiscencia; porque sin la ley el pecado estaba muerto. (Romanos 7:8)
  • 111. 111 Porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engaño, y por él me mato. Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal vendido debajo del pecado. (Romanos 7:11 y 14). Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo está ley; que el mal habita conmigo. (Romanos 7:20 y 22). Más veo otra ley en mis miembros rebelándose contra la ley de mi mente, y llevándome cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Gracias doy a Dios por Jesucristo el Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado. (Romanos 7:25). Así que ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme el Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8:1-2). Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede, así que los que están sujetos en la carne no pueden agradar a Dios. (Romanos 8:7-8). Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. (1 Pedro 2:21-23). Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. (Marcos 12: 23-26). La fe es muy importante en la vida del cristiano, y así también, el perdón.
  • 112. 112 6.1.- LA SABIDURÍA, LA CIENCIA Y LA INTELIGENCIA: Dones divinos. Me volví y fije mi corazón para saber y examinar e inquirir la sabiduría y la razón, y para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error. (Eclesiastés 7:25). Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que las ganancias de la plata, y sus frutos más que el oro. (Proverbios 3:13-14). Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas el pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios, también esto es vanidad y aflicción de espíritu. (Eclesiastés 2:25). Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol. La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad. (Eclesiastés 7: 11 y 19). ¿Quién como el sabio? ¿Y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará. (Eclesiastés 8:1). El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. (Eclesiastés 8:5). Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras. Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. (Daniel 1: 8). A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos (Aspenaz) los trajo delante de Nabucodonosor. Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel. Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo
  • 113. 113 asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. (Daniel 1: 17- 21). Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero el pecado destruye mucho. (Eclesiastés 9: 16-18). El corazón del sabio está en su mano derecha, más el corazón del necio en su mano izquierda. (Eclesiastés 10: 2). Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte leña, en ello peligra. Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir. (Eclesiastés 10: 9-10). Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dádivas corrompen el corazón. Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. (Eclesiastés 7:7-8). Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isaías 55:8-9). Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perro mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. (Isaías 56:10-11). Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte leña, en ello peligra. Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir. (Eclesiastés 10:9-10). Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dádivas corrompen el corazón. Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. (Eclesiastés 7:7-8).
  • 114. 114 Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sobre? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol? (Eclesiastés 6: 12). Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace. Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias. Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es; como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos, ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. (Eclesiastés 3: 17-20). Todo va a un mismo lugar, todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra? (Eclesiastés 3:21). Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los Santos. (Romanos 8:27). Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. (Eclesiastés 4:1). He aquí, solamente esto he hallado; que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones. (Eclesiastés 7:29). No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni impiedad librará al que la posee. (Eclesiastés 8:8).
  • 115. 115 Jehová derramó sobre vosotros “espíritu de sueño”, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes. Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá, no puedo, porque está sellado, y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá, no sé leer. (Isaías 29:10-13). Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado. ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas!, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce? (Isaías 29:15). Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a la luz admirable, vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2:9-10). Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. (1 Pedro 2: 11-12). Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. (1 Pedro 2:15- 16).
  • 116. 116 Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en este mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (1 Pedro 4:3-5). Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. (1 Pedro 4:6-7). Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. (1 Pedro 4: 8-9). Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 4:11). Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. (1 Pedro 4:12-13). Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. (1 Pedro 4:15-16). Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? (1 Pedro 4:17).
  • 117. 117 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6-7). Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. (Salmos 5:11). Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad, los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad. (Isaías 29:20-21). Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligentemente, y los murmuradores aprenderán doctrina. (Isaías 29:24). Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén. Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. (Jeremías 13:9-10). Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamientos de impíos, son pecados. (Proverbios 21:2 y 4). Isaías 30:18-19 Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por lo tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. Ciertamente, el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá. Y la luz de la luna será como la del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causo. (Isaías 30:26).
  • 118. 118 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos y en su seno llevará; pastoreara suavemente a las recién paridas. (Isaías 40:10-11). Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. (Isaías 40:22-23). Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quien creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. (Isaías 40:26). Isaías 40:29-30 Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; se levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10). Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. (Isaías 41:13). Así dice Jehová Dios, creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. (Isaías 42:5-7).
  • 119. 119 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les daré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. (Isaías 42: 16). Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla. (Isaías 42:21). Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. (Isaías 43:10-11). Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscan. (Salmos 9:9-10). Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están sus caminos. (Salmos 84:5). Porque tú Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan. (Salmos 86:5). Isaías 43:18-19 No te acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. (Isaías 43:25). Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento; porque tú has desechado el conocimiento, yo también te desecharé a ti, para que no seas mi sacerdote; y pues que olvidaste la Ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. (Oseas 4:6). Para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo.
  • 120. 120 Para entender proverbios y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos. (Proverbios 1:3-6). El principio de la sabiduría es el temor a Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. (Proverbios 1: 7). Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello. (Proverbios 1: 8-9). Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. Si dijeren: ven con nosotros; pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente. (Proverbios 1: 10-11). Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos. Echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa, hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas. Porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre. (Proverbios 1: 13-16). Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave; pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas tienden lazo. Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores. (Proverbios 1:17-19). El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. (Proverbios 2: 7-8). Entonces entenderás justicia y juicio, y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia. (Proverbios 2:9-11). Para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos, para andar por sendas tenebrosas; que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas veredas son torcidas, y torcidos sus caminos. (Proverbios 2:12-15).
  • 121. 121 Serás librado de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras, la cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios. Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos, todos los que a ella se lleguen, no volverán, si seguirán otra vez los senderos de la vida. (Proverbios 2:16-19). También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis. Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. (Proverbios 1: 26-28). Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. (Proverbios 1: 29-31). Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; más el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá tranquilo, sin temor del mal. (Proverbios 1: 32-33). ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras. (Proverbios 1: 22-23). Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia. Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. (Proverbios 2: 1-5).
  • 122. 122 Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. (Proverbios 2:6-8). Entonces entenderás justicia, juicio, y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón. Y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia. (Proverbios 2:9-11). Hijo mío, no te olvides de mí ley y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. (Proverbios 3:3-4). Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasarán vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prologados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el dios de tus padres. (Deuteronomio 6: 1-3). Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún vida? (Deuteronomio 5: 26). ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre! (Deuteronomio 5: 29). Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer. (Deuteronomio 5: 32-33).
  • 123. 123 Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia, reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. (Proverbios 3:5-6). No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. (Proverbios 3:7-8). Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus llagares rebosarán de mosto. (Proverbios 3:9-10). Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros misericordia; arad para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar al Señor, hasta que venga y os enseñe justicia. (Oseas 10:12-13). ¿Quién es sabio para que entienda, esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos del Señor son derechos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes en ellos caerán. (Oseas 14: 9). Por eso pues ahora, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, lloro y llanto. (Joel 2:12-13). Amós 5:14 Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así el Señor Dios de los ejércitos será con vosotros como decís. Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada; y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente. (Romanos 9: 25). Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la Ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte; pero ahora estamos libre de la Ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. (Romanos 7:5).
  • 124. 124 Porque sabemos que la Ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago; y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la Ley es buena. (Romanos 7:14-25). De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí; y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, esto hago; y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí; porque según el hombre interior, me deleito en la Ley de Dios; pero veo otra Ley en mis miembros, que se rebela contra la Ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la Ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios, mas con la carne a la Ley del Pecado. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (Romanos 8:12). Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios; pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba, Padre! El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras, que yo os he hablado son espíritu y son vida. (Juan 6:63). Velad y orad, para que no entréis en tentación, el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. (Mateo 26:41).
  • 125. 125 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Mateo 7:13-14). Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos; no puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. (Mateo 7: 17-19). Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. (1 Corintios 12:13). Porque el Señor es el Espíritu: y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (2 Corintios 3:17-18). Más el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor. Porque por Fe andamos, no por vista; pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, presentes al Señor. Por tanto, procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. (2 Corintios 5: 5-8). Todo aquel que es nacido de Dios no práctica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. (1 Juan 3:9). Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Seguid la Paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. (Hebreos 12:12-13). Por lo tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
  • 126. 126 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. (2 Corintios 4: 16-18). Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor. (Hebreos 12:28-29). …porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. (Hebreos 13:14-15). 2 Corintios 5:14-15 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: Que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17). Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Más el que practica la verdad viene a luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (Juan 3:20-21). A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad. (Hechos 3: 26). Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo; y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:11-12). Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
  • 127. 127 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujeto a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. (1 Corintios 15:25-28). Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. (Colosenses 3: 1-4). Colosenses 3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12:24-26). …, Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha el hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? (Lucas 9:22-25). Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3:17).
  • 128. 128 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. (Efesios 6: 10-12). Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Estad, pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. (Efesios 6: 14-18). Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos. 2 Tesalonicenses 2:3-4 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la Apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean las mentiras, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad sino se complacieron en la injusticia. (2 Tesalonicenses 2:8-12).
  • 129. 129 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí, y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. (Lucas 11:24-26). Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años; a causa de lo cual me disgusté contra esa generación; y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por lo tanto, juré en mi ira; no entrarán en mi reposo. (Hebreos 3:7-11). Por lo tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? (Hebreos 2:1-4). La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios, y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. Mirad, hermanos, que no hay en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros. Otro cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice:
  • 130. 130 Si oyeres, hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. (Hebreos 3:12-15). Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón. Por cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. (Efesios 4:17-19). Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. (1 Juan 3:6-9). Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. (Hebreos 4:12). Más Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. (Jeremías 20:11-12). Y vosotros también, que eráis en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles delante de él. (Colosenses 1:21).
  • 131. 131 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra Santificación; que os apartéis de fornicación;… (1 Tesalonicenses 4:2-7). 1 Juan 2:15-17 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama el mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo; y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Por lo tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1:13-16). Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. (2 Corintios 4:3-4) Pero temo que como la serpiente con su astucia engaño a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. (2 Corintios 11:3). En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
  • 132. 132 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, más no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de él se manifieste en nuestros cuerpos. (2 Corintios 4:7-10). La historia de la humanidad podemos diferenciarla por tres procesos: El primero de ellos, va desde el momento que Adán y Eva son sacados del Huerto del Edén hasta Moisés, y el segundo, desde el momento que el pueblo hebreo logra la libertad del Faraón en Egipto hasta la llegada del Señor Jesucristo, el hijo del Hombre que paga los pecados del mundo y clava en la cruz del calvario, el “pacto de los decretos”, y así de esta manera logra redimirnos con su sangre. El tercer proceso, es la llegada del Espíritu Santo, este consolador que descendió en el “Día de Pentecostés” sobre todos los discípulos, que esperaban a este ayudador el cual había mencionado, el Señor Jesucristo. No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; excepto Caleb hijo de Jenofe cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová. (Números 32:11-12). Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová. Y he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún a la ira de Jehová contra Israel. (Número 32:13-14).
  • 133. 133 7.- JESUCRISTO EL HIJO DE DIOS: El Camino, la luz y el buen pastor. Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. (Juan 4:34). El objetivo fundamental de cada uno de los seres humanos, es llegar a un verdadero encuentro con Dios, mediante su Hijo, y su Espíritu Santo. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para el que siembra goce juntamente con el que siega. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. (Juan 4:36-38). Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. (Juan 5:39-40). Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. (Juan 5:19-21). Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. (Juan 5:22-23). De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida. (Juan 5:24).
  • 134. 134 No puedo yo hacer nada por nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. (Juan 5:30-32). De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:25-29). Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. (Juan 6:27). Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os dijo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. (Juan 6:32-33). Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Más os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió:
  • 135. 135 Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6: 35-40). Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. (Juan 6:51). Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. (Juan 6:57-58). El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. (Juan 7:38). Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que me envió, éste es verdadero, y no hay en él justificación. (Juan 7: 16-18). Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy a luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseño el Padre, así hablo. (Juan 8: 12 y 28). Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.
  • 136. 136 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. (Juan 8:23 y 34-35). Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre. (Juan 8:31-32). Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. (Juan 8:29). Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. (Juan 9:4-5). El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. (Juan 10:10-11). Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor. (Juan 10:14-16). Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (Juan 10:17-18). Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. (1 Juan 5: 20).
  • 137. 137 El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. (1 Juan 5: 10). Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5: 11-12). Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (1 Juan 4: 15-16). En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. (1 Juan 4: 18). Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. (1 Juan 4: 21). Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios, y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. (1 Juan 5: 1). En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (1 Juan 5: 2-3). Porque todo lo que es nacido de Dios vence el mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5: 4-5). Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que testimonio; porque el Espíritu es la verdad. (1 Juan 5: 6).
  • 138. 138 Porque son tres los que dan testimonio en el cielo: El Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: El Espíritu Santo, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. (1 Juan 5: 7-8). El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. (1 Juan 5: 10). Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte. Sabemos que todos aquel que ha nacido de Dios, no práctica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. (1 Juan 5: 17-18). Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (San Judas 1: 20-21). A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. (San Judas 1: 23). Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. (San Judas 1: 24-25). Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: Que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. (2 San Juan 1: 6). Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.
  • 139. 139 Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. (2 San Juan 1: 8-9). Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! Participa en sus malas obras. (2 San Juan 1: 10-11). Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las puede arrebatar de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos. (Juan 10:27-30). Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10: 44). Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? (Juan 10:34-36). Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. (Miqueas 4: 2). Si él derriba, no hay quién edifique; encerrará al hombre, y no habrá quien abra. (Job 12: 14). El rompe las cadenas de los tiranos, y les ata una soga a sus lomos. El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los poderosos. (Job 12: 18-19).
  • 140. 140 Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí. (Isaías 49:22-23). Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y él hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:6-7). Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas… (Filipenses 4:19) 7.1.- LOS MILAGROS DEL SEÑOR JESUCRISTO: El Poder de la Fe. Les dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees eso? (Juan 11:25-26). Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán. (Mateo 4:23-25). Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postro ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo:
  • 141. 141 Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos. (Mateo 8:1-4). Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mí criado esta postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y dijo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. (Mateo 8:5-10 y 13). Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía. Y Cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el, profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. (Mateo 8: 4-17). Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron: Y he aquí se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; el él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? (Mateo 8:23-27).
  • 142. 142 Mientras él les decía estas cosas vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre hacia doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y a mujer fue salva desde aquella hora. Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra. (Mateo 9: 18-26). Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. (Mateo 9:27-28). El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes de que mi hijo muera. Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. (Juan 4:49-53). “Esto aconteció cuando Jesús fue de Judea a Galilea”.
  • 143. 143 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo. Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios. Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno. Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos. (Lucas 4: 31-37). Aconteció después, que iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, toco el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te dijo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. Y todos tuvieron miedo, y glorificaron a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor. (Lucas 7: 11-17).
  • 144. 144 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban las redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red, y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron a ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañero de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. (Lucas 5: 1-10). Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa… (Colosenses 3:23-24) El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12:25- 26).
  • 145. 145 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. (Marcos 9: 39-41). Respondiendo Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. (Marcos 10: 29-30). Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová. (Jeremías 32: 30). Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose mandó llamarle; y llamaron al ciego diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. (Marcos 10: 46-52).
  • 146. 146 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y oyeron sus discípulos. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. (Marcos 11: 12-14 y 20-23). Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. (Marcos 11: 24-26). Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos la reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. (1 Corintios 2:9-16). Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
  • 147. 147 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano lo enderezo; y se levantó. Cuando él entro en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. (Marcos 9: 19-29). Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. (Marcos 9: 39-41). Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos, y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde estás? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. (Lucas 17: 11-19).
  • 148. 148 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificando a Dios. (Lucas 13: 10-12). Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; más Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. (Lucas 16: 15). La Ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre un tilde de la le. (Lucas 16: 16-17). Respondiendo Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. (San Juan 4: 10-13). Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis, nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. (San Juan 4: 21-22). Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (San Juan 4: 23-24). Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
  • 149. 149 Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. (San Juan 3: 16-17). El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (San Juan 4:18). Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos. (Lucas 4: 14-15). Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. (Lucas 4: 16- 19). El levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. (1 Samuel 2: 8). El guarda los pies de sus santos, más los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será fuerte por su propia fuerza. (1 Samuel 2: 9). …, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley nadie será justificado. (Gálatas 2: 15-16). Más la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. (Gálatas 3: 19-22). Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el Universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. (Hebreos 11: 1-3).
  • 150. 150 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. (Hebreos 10: 39). Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agrado a Dios. (Hebreos 11: 5). Pero sin fe es imposible agradar a Dios porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que la hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó al arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. (Hebreos 11: 6-7). Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. (Hebreos 11: 13). Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. (Hebreos 11: 16). Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. (Hebreos 11: 26). Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. (Hebreos 11: 27). Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. (Hechos 1: 5). …; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta los último de la tierra. (Hechos 1: 7-8).
  • 151. 151 Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andan entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. (Juan 12: 35-36). Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane. (Juan 12: 40). Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. (Juan 12: 42-43). De cierto, de cierto os digo; que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere mi Padre le honrará. (Juan 12: 24-26). Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras,…y sé que su… (Juan 12:44-50). Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (Colosenses 1: 15-16). En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
  • 152. 152 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (San Juan 1: 1-5). Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no lo conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le conocieron. Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1: 9-13). Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (San Juan 1:14). Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía. El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. (San Juan 1: 15-16). Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás, unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. (San Juan 1:17-18). Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. (San Juan 1: 23). Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; más en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. (San Juan 1: 26-27).
  • 153. 153 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. (Hechos 11:16). Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos; dijo ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien lo condujese de la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor. (Hechos 13:7-12). Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. (Hechos 15:8-9). Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. (Isaías 50:4). …, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja. (Salmos 36:10).
  • 154. 154 Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. (Salmos 37:3-4). Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. (Filipenses 3: 2-3). Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. (Filipenses 3: 20-21). Ya no tendrán más hambre, ni sed; y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a las fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. (Apocalipsis 7:16-17). En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella; y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 22:1-5). Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos. (Jeremías 10: 23).
  • 155. 155 7.2.- El Hijo del Hombre regresa en una nube con poder y gran gloria. Entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Más no vayáis en pos de ellos. Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente. Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo. (Lucas 21: 8-11). Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. (Lucas 21: 22). Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. (Lucas 21: 25-26). Mirad también por vosotros mismos que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por digno de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. (Lucas 21:34-36). Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en un nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. (Lucas 21: 27-28).
  • 156. 156 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (Lucas 21: 31-33). Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Más ¡ay de las que están encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en a tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán al filo de la espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. (Lucas 21: 22-24). Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (1 Tesalonicenses 4:14-17). Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. (1 Tesalonicenses 5: 2-3). Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (2 Tesalonicenses 2: 3-5).
  • 157. 157 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;… (2 Tesalonicenses 2: 8-12). Durante estos seis mil años, a lo largo de la historia de la humanidad, ningún tipo de filosofía o doctrina de los hombres, conforme los rudimentos del mundo, ha sido posible traer paz, felicidad y gozo a las familias. Porque como relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también sepa el Hijo del Hombre en su día. Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entro Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. Asimismo, como sucedió en los día de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; más el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. (Lucas 17: 24 y 26-29). Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste. En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. (Lucas 17: 30-32). Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz, de la tierra. (Lucas 21: 34-35). También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. (Lucas 21: 29-31). Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; si alguna iniquidad hubiere en tú mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia.
  • 158. 158 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás. (Job 11: 13-15). Como las aguas se van del mar, y el río se agota y se seca, así el hombre yace y no vuelve a levantarse; hasta que no haya cielo, no despertarán, ni se levantarán de su sueño. (Job 14: 11-12). Pero vosotros, amados, edificándonos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (San Judas 1: 20-21). 8.- EL MENSAJE A LAS SIETE IGLESIAS. Mensaje a Éfeso El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. (Apocalipsis 2:7). Mensaje a Esmirna El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: El que venciere, no sufriera daño de la segunda muerte. (Apocalipsis 2:11). Mensaje a Pérgamo El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. (Apocalipsis 2:17). Mensaje a Tiatira Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana. (Apocalipsis 2:27).
  • 159. 159 Mensaje a Sardis El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Apocalipsis 3:5). Mensaje a Filadelfia Al que venciera, yo le daré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. (Apocalipsis 3:12). Mensaje a Laodicea Apocalipsis 3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. Ya no tendrá hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. (Apocalipsis 7:16). …: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. (Apocalipsis 14:7). Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas; y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le dará gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. (Apocalipsis 20:5-7).
  • 160. 160 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Si Padre, porque así te agradó. (Lucas 10: 21). …el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. (Colosenses 1:26-27). El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria,… (Colosenses 1:26-29). Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. (Colosenses 3:8-15). Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo, sepultados en él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitado con él. Mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos, y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros. Que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
  • 161. 161 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones, entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada. Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (San Pedro 1:19). Las llaves del infierno y de la muerte las tiene el Señor Jesucristo. (Apocalipsis 1:1,3 y 5). El misterio de las siete estrellas se refiere a los ángeles, y los siete candeleros de oro son las iglesias. Los siete espíritus de Dios y los 24 ancianos alaban a Jehová día y noche. …, y todas las iglesias sabrán, que yo soy el que escudriño los riñones y los corazones; y daré a cada uno de vosotros según sus obras. (Apocalipsis 2:23). Yo conozco tus obras: que ni eres frío, ni caliente. Yo quisiera que fueres frío o caliente; más porque eres tibio, y no frío ni caliente, yo te vomitaré de mí boca. (Apocalipsis 3:15-16). Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdote, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a la luz admirable; vosotros que en otro tiempo no eráis pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2:9-10). El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. (1 Pedro 3:21-22). Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. (1 Pedro 4:1-2).
  • 162. 162 ¿Quién es varón sabio que entienda esto? ¿Y a quién habló la boca de Jehová, para que pueda declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, hasta no haber quien pase? Dijo Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella; antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres. (Jeremías 9: 12-14). Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que a este pueblo yo les daré a comer ajenjo, y les daré a beber aguas de hiel. Y los esparciré entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que los acabe. (Jeremías 9: 15-16). Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se hubiere de alabar: En entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra, porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jeremías 9: 23-24). Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque que cortaron, obra de sus manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillos lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. (Jeremías 10: 2-5).
  • 163. 163 No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. (Jeremías 10: 6-7). Más Jehová es el Dios verdadero, él es Dios vivo y Rey eterno, a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir indignación. (Jeremías 10: 10). Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (1 Pedro 5:6-9). Como podemos apreciar a lo largo de todos estos pasajes bíblicos, los cuales nos muestran las experiencias, las acciones, los tipos de dichos que salieron de la boca y los pensamientos de los personajes. Quienes cada uno de ellos en cada momento de su vida, estuvieron expuestos a circunstancias difíciles, algunos de ellos optaron por clamar a Jehová, otros por su parte, tomaron sus decisiones y caminos sin tomar en cuenta al Dios altísimo, y los resultados fueron desastrosos, afectaron sin darse cuenta, por lo tanto, la vida de la persona como a todos quienes les rodeaban. Por lo tanto, es conveniente mencionar, que si en verdad tienes temor de Jehová entonces su gracia y misericordia, te permitirán estar cerca de la gloria de Dios debido al poder de la fe y de la esperanza, que has logrado anidar en tu corazón y mediante la oración que practicas cada día, estas en comunicación con él. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas.
  • 164. 164 Para que por ellas llegareis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud conocimiento; al conocimiento dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. (2 San Pedro 1:3-7). Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. (2 San Pedro 1:8-9). 9.- UN VERDADERO ENCUENTRO CON JEHOVÁ DIOS. Un encuentro con Jehová Dios, puede compararse con la salida del pueblo Hebreo de la tierra de Egipto, bajo el liderazgo de Moisés. Este pueblo estuvo bajo el yugo egipcio 400 años, y la población aumento desde 72 personas familias de José, hasta 600 mil habitantes que salieron con Moisés. Dios lo hizo liberar a su pueblo del yugo opresor de Faraón. Lo único que el Señor le pedía a este era, que dejara ir a su pueblo, por tres días para que le sirvieran (adorarle) en el desierto. Ante esta petición el Faraón entendía que éste era tiempo suficiente para que la gente hebrea fuera libre, por tal motivo, endureció el corazón de Faraón y este no los dejo ir. Ante esta respuesta, Jehová Dios tuvo que actuar con mayor rigor ante este opresor, y a través de Moisés castigo a todo el pueblo de los egipcios con las 10 plagas, ante esta situación y por la pérdida de todos los primogénitos que habían sido asesinados por parte del ángel de Jehová tuvo que decidir dejarlos ir.
  • 165. 165 Cuanto el pueblo hebreo sintió que en realidad eran libres, manifestaron este logro con una gran alegría sobre todos ellos, sin embargo, por último lanzo un contraataque con la idea de destruirlos pues el deseo de este, era que murieran ahogados en el Mar Rojo, dado que, había nuevamente endurecido su corazón Faraón. El pueblo hebreo aun temeroso avanzó hacia las aguas del Mar Rojo, y Moisés extendió su vara y las aguas se dividieron ante el poder de Jehová, permitiendo que todos ellos cruzaran y así de esta manera, escaparan de las manos del enemigo. Un encuentro con Jehová Dios, es casi una experiencia parecida a la que vivió el pueblo hebreo. El encuentro significa libertad; es decir, significa salir de la opresión de Egipto. Por tanto, debemos de dejar los hábitos negativos. No obstante, después de esta liberación, viene un contraataque del enemigo, donde trata de seducir nuevamente a las personas para que vuelvan atrás, y regresen de nuevo al mundo de esclavitud en el cual vivían, el mundo del pecado (concupiscencia y lascivia del cuerpo). Por ello, así como Jehová Dios abrió las aguas del Mar Rojo, de igual manera, ha abierto una brecha para que su pueblo escogido, cruce victoriosamente para recibir el perdón de pecados, su misericordia y su inmenso amor. Cada uno de los creyentes debe avanzar cada día, en pos de quién dio su vida para salvación y liberación de los pecados, y con ello, dado que, éramos enemigos de Dios debido al pecado, y la muerte de su hijo nos acercó al Padre, y ahora ya, no somos esclavos, sino hijos de Dios. Es importante enfatizar, que toda aquella persona que haya tenido un encuentro con Jehová Dios y su hijo Jesucristo, se esfuerce cada día y comparta, con otras personas acerca del Evangelio o las Buenas Nuevas. Tenemos, el ejemplo de Pablo de Tarso, quien fue transformado camino a Damasco, y después de tres días, acepta el pacto del bautismo, el cual reemplaza a la muerte de la cruz, y mencionó:
  • 166. 166 “Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios, para todo aquel que cree”. Aunque, Saulo conocía las profecías bíblicas en el libro de Isaías y Jeremías que hablan acerca del Mesías, éstas no fueron reveladas sino hasta en ese momento en el cual tuvo un encuentro, con Jehová Dios camino a Damasco. No obstante, una de las estrategias que usa el enemigo luego del encuentro con Jehová, prepara un gran ataque, astuto y rápido, con el propósito de robarle todo lo que ha recibido de Jehová. Por lo tanto, debemos estar alertas, y entender que Satanás le cuesta aceptar que aquellas personas que en un tiempo fueron sus esclavos, estén experimentando ahora libertad en el ámbito cristiano, y ante esto, intentará por todos los medios, alejarnos de la relación que hemos comenzado con Jehová y con esto las bendiciones se pierden. Para ello, utilizará actos o acciones (cosas) que en el pasado anhelaban pero que no habían logrado conseguir, como por ejemplo: Propuestas de mejora en el trabajo, es decir, un trabajo muy bien remunerado, un encuentro repentino con la mujer que antes era inalcanzable, un ascenso en el área laboral la cual demanda un mayor tiempo que antes dedicaba a Dios y a su obra, etcétera. Ante estas circunstancias, es conveniente mantenernos en oración y leer la palabra de dios (Biblia), lo cual nos permite tener los ojos espirituales abiertos para evitar caer en la trampa del adversario. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas. Siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quién todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois… morada de Dios en el Espíritu.
  • 167. 167 9.1- NUNCA INTENTE NUEVAMENTE INVOLUCRARSE CON EL PASADO. Pablo mencionó: “Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago”. (Gálatas 2:18). Es importante, mencionar que, dentro de nosotros como seres humanos, existe una doble naturaleza, una de ellas, que intenta rebelarse contra Dios para convertirnos en esclavos de nuestros propios deseos, el apóstol Pablo la identifica como: Concupiscencia y lascivia, y la otra, es espiritual. Esta primera naturaleza, es conocida como naturaleza carnal, la cual es tan peligrosa como un animal adiestrado, que sólo necesita probar una gota de sangre para revivir el salvajismo que hay en su interior y levantarse en contra de sus amos. Ante esto, Pablo menciona en Efesios 4:22-32: 1.- Despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos. Estar viciado significa: “aferrarnos a hábitos destructivos”. Por lo tanto, la única manera de lograr ser libres de hábitos y costumbres, que nos alejan de Dios, es renovando nuestra mente por medio de la Palabra de Dios (Biblia), lo cual producirá en el lector la santidad que necesita. 2.- Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo. “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. La mentira no proviene de Dios, sino del maligno, que desde el principio les mintió a Eva y a Adán en el huerto del Edén y los hizo comer del fruto del árbol del bien y del mal. El espíritu de engaño, que ha prevalecido desde el momento que Adán y Eva fueron expulsados del huerto del Edén, el hombre ha utilizado este modo para obtener bienes de satisfacción, como una forma de vida de manera natural. Ante esta forma de vivir todos hemos pecado contra Jehová. 3.- No deis lugar al diablo. La persona iracunda y rencorosa le abre una gran puerta al adversario. Éste ya no atacará desde afuera, sino desde el interior (adentro).
  • 168. 168 5.- El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga con qué compartir con aquellas personas que padecen necesidad. Por lo tanto, quien tuvo el hábito del robo debe ahora compensar esta debilidad con la generosidad, dando a otros. 6.- Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca; sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Toda palabra negativa, o de queja, viene a ser un río contaminado. Un ejemplo de este hábito, lo podemos encontrar en el pueblo de Israel cuando estaba en el desierto. Todos sabemos por los textos bíblicos, que deseaban beber agua, más no pudieron hacerlo debido que, éstas aguas estaban amargas. Más, al arrojar el árbol tal como lo indicó Dios, las aguas se trasformaron en un sabor dulce, y desapareció el veneno. Del mismo modo, si el árbol de la cruz está en nuestra vida (la muerte del Señor Jesucristo hijo de Dios, quién pago por nuestros pecados y trasgresiones en la cruz del calvario, liberando el pacto de nuestros decretos y clavando en la cruz evidenciando a todos los gobernantes y potestades), cada palabra que salga de nuestra boca, debe de ser un manantial de agua viva para edificar. 7.- Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. El Espíritu Santo ha venido a morar en su vida, pero él no quiere ser tratado como si no existiera. Las cosas del mundo producen en la persona indiferencia ante las cosas de Dios, y esta actitud hace que Él se entristezca y la luz de bendición, por esta causa, puede llegar a desaparecer. El Consolador fue enviado para que los creyentes sean guiados y así mismo, se les revele todo misterio que en su momento les corresponde saber. Es un ayudador, como lo mencionó nuestro Señor Jesucristo, proviene del Padre y puede estar, siempre en nuestro corazón para guiarnos en cada momento y así nuestros caminos, sean agradables a Jehová Dios.
  • 169. 169 Demos un vistazo al mundo actual, o bien, a la sociedad en la cual vivimos, a cuantas familias conocemos, y creemos que todo está bien en apariencia. Los hijos, las hijas tal pareciera que se portan muy bien, son obedientes, ayudan a sus padres en alguna actividad doméstica en la casa, sacan excelentes notas en sus calificaciones, sus palabras y pensamientos son manantial de vida, etc. Por su parte, las parejas, es decir, los esposos se ayudan mutuamente, sin embargo, todo es una apariencia, nos dice Jehová que el ve el corazón de todas las personas y se da cuenta de sus pensamientos y los caminos, que escoge en su diario vivir cada persona en este planeta tierra, aun de las cosas que se hacen en secreto u en lo oculto él se da cuenta. Nadie puede engañar a Dios, lo que el hombre sembraré eso cosechará. Si siembra palabras y pensamientos positivos, los cuales vengan a ser como manantiales de vida, entonces su vida será bendecida y la gloria de Dios estará siempre a su lado, como la columna de luz que guiaba de día y de noche a los hebreos en el desierto. Se ha preguntado alguna vez, ¿Por qué su vida constantemente tiene altos y bajos, es decir, porque no ha logrado que su esposa, o esposo, hijo, o hija, sus familiares, en verdad lo acompañen a adorar al creador del Universo? ¿No ha logrado éxito en sus relaciones personales, familiares y sociales?; aun sigue teniendo dificultades económicas, es decir, el dinero que obtiene por parte de su trabajo no le alcanza; sigue teniendo un vació dentro de usted. Es decir, no logra tener paz y felicidad, o bien la dicha, que el reino de Dios ha prometido; sigue sintiendo angustia, desesperación, miedo, temor, ante las circunstancias que se suscitan en su vida cotidiana y en el lugar donde vive. En conclusión podemos mencionar, que somos nosotros mismos los que debemos, despojarnos de aquellos hábitos negativos (cosas) que en cada momento, pueden convertirse en obstáculos, que detengan nuestro desarrollo espiritual y una verdadera relación con Jehová Dios.
  • 170. 170 La doble naturaleza de nosotros, cada día lucha una contra otra, las pasiones del cuerpo no quieren someterse al espíritu. Somos seres espirituales, teniendo experiencias humanas, y los deseos de la carne, de los ojos, en ciertos momentos, nos alejan de la presencia y de la gloria de Dios. El espíritu siempre está dispuesto, no obstante, la carne pone resistencia. Únicamente a través de la oración, la lectura de la Biblia, y las reuniones en la iglesia, favorecerán de manera importante nuestro crecimiento espiritual. Así como, los cantos y las alabanzas que entonemos. Es importante mencionar, que hay áreas de nuestra vida en las cuales Dios no interviene, dado que, nos dio libre albedrio. Él hizo su parte, al llevar nuestras enfermedades y dolores sobre su cuerpo en la cruz del calvario. Como bien sabemos, Él llevó nuestras rebeliones y nuestros pecados, y por esto fue molido y castigado; más su herida (su llaga) se convirtió en nuestra liberación y en nuestra medicina. (Isaías 53:4-5). Debemos de reconocer, que en el interior de nosotros existe una doble naturaleza, la carnal y la espiritual. Ante esto Pablo mencionó que: “el deseo de la carne es contra el espíritu y el del espíritu es contra la carne, y los dos, se oponen entre sí”. “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. (Romanos 8:5-8). Por tal motivo, es necesario enfatizar, que existe una lucha interna, la cual opone resistencia en aquellas personas, que desean entrar en comunión con Jehová. Además, la mente humana siempre trata de divagar constantemente, es decir, en el interior de ella, hay muchas voces, que nos distraen de la intimidad con Dios y hasta pueden hacer, que nos alejemos totalmente de él.
  • 171. 171 Por lo tanto, es necesario que en la medida que practiquemos la oración, nuestro hombre espiritual, comenzará a fortalecerse y así de esta manera, la naturaleza carnal, se irá menguando o debilitando para darle lugar a nuestro Señor Jesucristo, al Padre y al Espíritu Santo. El hombre carnal, es aquel que desea valerse por sí mismo sin solicitar la ayuda de Jehová, es decir, no toma en cuenta a Dios, y como sabe que lo que él hace Dios no lo aprueba, entonces prefiere vivir distanciado de Él. El hombre carnal se identifica por los aspectos siguientes: a).- Siempre piensa en las cosas del mundo (deseos del cuerpo y de la vista). b).- Se ocupa en aquello que lo conduce a la muerte, es decir, a la separación de Dios. Hace morir al hombre interior; al hombre espiritual. c).- Sus designios son enemistad con Dios y todo lo sagrado. d).- Es rebelde, es contumaz y tiene el espíritu de engaño, ante esto no se sujeta a los mandamientos, estatutos y ley de Dios. Sino que está sujeto a la ley del pecado. De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí,…, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. (San Judas 1: 14-15). Porque habrá hombres amadores de sí mismo, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de los bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán la apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella, a éstos evita. (2 Timoteo 3: 1-5). …, y de la misma manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos… (2 Timoteo 3: 7-9).
  • 172. 172 Como podemos apreciar, en estas dos cartas o epístolas, nos damos cuenta que el Espíritu Santo, nos revela que la conducta del hombre que no tiene en su corazón a Jehová, siempre adoptará las conductas mencionadas. Entonces es conveniente mencionar, que únicamente el Poder del Espíritu Santo, será capaz de transformar la vida y el corazón de este tipo de personas, las cuales sobreabundan en nuestra sociedad moderna, manifestando este tipo de conductas y con una conciencia cauterizada. El hombre espiritual se caracteriza por lo siguiente: a).- Vive cada día, según el Espíritu. Aquí se refiere a una rendición total a la voluntad de Dios. Se rinde ante sus mandamientos y los practica. b).- Vive por la justicia de fe. Esto sucede cuando el hombre espiritual ha vencido al mundo y a la naturaleza carnal. Esto es, porque el espíritu de Cristo mora dentro de él. c).- Tiene un gran amor, al tener a Dios en su corazón, ha logrado hacer florecer el fruto del espíritu: amor, gozo, paz, benignidad, bondad, fe mansedumbre, templanza, y ha logrado sacrificar, las pasiones y deseos del cuerpo. Sin embargo, el espíritu de rebeldía ya fue quitado mediante el madero, cada uno de nosotros debemos de hacer el mayor esfuerzo por parte nuestra, para liberarnos de aquellos hábitos negativos (cosas), que aún nos mantiene anclados a un pasado de miseria. Por causa de la maldad y de los pecados cometidos, y así de esta manera, debemos de renovar nuestra mente y darle la oportunidad al hombre interior que este en intimidad con Jehová Dios y su Palabra. Hoy decídase una vez por todas, a romper de manera determinante con su pasado, y por favor, comience a caminar de la mano de Jehová Dios y no se suelte en ningún momento, para ello, es necesario estar en una comunidad muy estrecha con Él, con su Hijo y con el Espíritu Santo.
  • 173. 173 Como dice la Escritura: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruye el tempo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque a sabiduría de este mundo es insensatez par con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. (1 Corintios 3: 16-20). 10.- EL PODER DEL AMOR DIVINO: La redención de nuestros pecados. …, que Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. (1 Juan 1:5). Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:6-7). El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, él tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:4-6). Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios, y cualquiera cosa que pidiéramos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es el mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos ha mandado. (1 Juan 3:19-23).
  • 174. 174 El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. (1 Juan 3:24). Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios: porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1 Juan 4:1). Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. (1 Juan 4:12-13). Y nosotros hemos visto y testificado que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros, Dios es amor, y él que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en él. (1 Juan 4: 14-16). En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. (1 Juan 4:17). En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (1 Juan 4:18-19). En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (1 Juan 5: 2-3). Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo nuestra fe. ¿Quién es el vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5: 4-5). Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. (1 Juan 5:6-7).
  • 175. 175 Porque son tres los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres concuerdan. (1 Juan 5:7-8). Y está es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (1 Juan 5:14-15). Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. (2 Juan 1:8-9). Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice ¡Bienvenido! participa en sus malas obras. (2 Juan 1:10-11). Amado, no imites los malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero él que hace lo malo, no ha visto a Dios. (3 Juan 1:11). …, los que decían: En el postrer tiempo habrá burladores que andan según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. (Judas 1:17-19). Pero vosotros, amados, edificándonos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (Judas 1: 20-21). Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. (Judas 1: 24-25). El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. (1 Juan 2: 9-10).
  • 176. 176 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: Todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. (1 Juan 3: 10). Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. (1 Juan 3: 15). No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:15-17). Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. (1 Juan 3:5). Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado los que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejante a él, porque le veremos tal como él es. (1 Juan 3:2). Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5:4-5) En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (1 Juan 5:2-3). Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. (1 Corintios 2:14-15).
  • 177. 177 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error. Amados, amémonos unos a otros porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. (1 Juan 4:6-7). El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1 Juan 4:8-10). Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de letra, sino de espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica. (2 Corintios 3:4-6). Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de una almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:14-16). Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas, os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6: 33-34). No des lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. (Mateo 7:6). Por tanto os dijo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
  • 178. 178 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas. (Mateo 6:25-26). ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? (Mateo 6:27). Finalmente, sed todos en un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. (1 Pedro 3:8-9). Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. (Mateo 5:44- 45). Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿Qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mateo 5:46-48). Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salda? No sirve para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. (Mateo 5:13). Ese mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos,…, que aprendan a no blasfemar. (Timoteo 1:18-20).
  • 179. 179 11.- EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA. Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:7- 8). Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. (Mateo 7:12). Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mateo 7:15). No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. (Mateo 7:21 y 24-25). Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. (Mateo 7:26-27). Más cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. (Mateo 10:19-20). Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. Lo que os dijo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído proclamadlo desde las azoteas. (Mateo 1:26-27). Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. (Mateo 10:28).
  • 180. 180 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me nieguen delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. (Mateo 10:32-33). Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo 11:28-30). Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. (Mateo 12:50). Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. (Mateo 18-23). Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. (Mateo 13:31-32).
  • 181. 181 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. (Mateo 13:33). Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (Mateo 13:44). También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas; que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. (Mateo 13:45-46). Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; más las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Más las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron en él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!
  • 182. 182 Más él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. (Mateo 25: 1-13). Cuando el hijo del Hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y podrán las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis, enfermo, y me visitasteis, en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me distéis de comer; tuve sed, y no me distéis de beber, fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me recogisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
  • 183. 183 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. (Mateo 25: 31-46). Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por lo tanto, no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena. (Lucas 14: 15-24). Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová. El malo, por su altivez de su rostro, no busca a Dios. No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (Salmos 10: 3-4). Sus caminos son torcidos en todo tiempo; tus juicios los tiene muy lejos de su vida; a todos sus adversarios desprecia. Dice en su corazón: No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio.
  • 184. 184 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; debajo de su lengua hay vejación y maldad. Se sienta en acecho cerca de las aldeas; en escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; acecha en oculto, como el león desde su cueva; acecha para arrebatar al pobre, arrebata al pobre trayéndolo a su red. Se encoge, se agacha, y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. Dice en su corazón: Dios ha olvidado; ha encubierto su rostro; nunca lo verá. (Salmos 10: 5-11). Asimismo, el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla, y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echaran en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 13:47-50). Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (Mateo 13:37-40). Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 13:41-42). Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír oiga. (Mateo 13:43). Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os dijo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. (Mateo 13:16).
  • 185. 185 En conclusión podemos decir, que la humanidad desde el momento que se distancio de su creador, su vida cambió radicalmente, y dio un giro, que le afecto de manera importante en su calidad de vida y bienestar social. Desde la más remota antigüedad, el hombre ha vivido cada una de las épocas con frustración y angustia, lo cual lo aleja de la paz y felicidad, esto ha sido la consecuencia de haber abandonado, la Ley de Jehová Dios. Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (Mateo 5:3 y 8). Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Y no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas la cosas que oí de mi Padre, os la he dado a conocer. (Juan 15: 14-15). Cada día en la sociedad, cuesta mucho construir la paz y la felicidad, todo esto ha perdido el hombre por haber desviado sus caminos y por falta de un corazón limpio y por no haber cumplido, el pacto ante Jehová. No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. (Isaías 49:10). ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. (Isaías 50:10). Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. (Salmos 128:1-2). Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.
  • 186. 186 Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; pero la bendición será sobre la cabeza del que lo vende. El que procura el bien buscará favor; más al que busca el mal, éste le vendrá. (Proverbios 11: 24-27). El que confía en sus riquezas caerá; más los justos reverdecerán como ramas. (Proverbios 11: 28). El que turba su casa heredará viento; y el necio será siervo del sabio de corazón. El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio. Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡Cuánto más el impío y el pecador! (Proverbios 11: 29-31). El que ama la instrucción ama la sabiduría; más el que aborrece la reprensión es ignorante. (Proverbios 12: 1). ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios. (Salmos 104: 24). Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien. Escondes tu rostro y se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. (Salmos 104: 27-29). Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra. (Salmos 104: 30). Aunque anda en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, tu vara y tu cayado me infundirá aliento. (Salmos 23: 4). Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los guardan su pacto y sus testimonios. (Salmos 25: 8-10). ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él te enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra, la comunión íntima de Jehová es con los que le temen. (Salmos 25: 12-14).
  • 187. 187 Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red. (Salmos 25: 15). Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame en tu verdad tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséname, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. (Salmos 25: 4-5). Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetúas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí. Por tu bondad, oh Jehová. (Salmos 25: 6-7). Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. (Salmos 128:3-4). Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. (1 Tesalonicenses 5:6-8). Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón. (Salmos 31: 24). Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. (Salmos 119: 1-3). Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (Timoteo 2:3-6).
  • 188. 188 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne la enemistad,.... para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo matando en ella las enemistades. (Efesios 2:14-16). Digno eres, oh Señor Jehová, de recibir la gloria, y la honra, y poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser, y fueron creadas. (Apocalipsis 4:11). Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. (Salmos 33: 6). Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Más si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar. (Deuteronomio 30: 15-20). Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. (Deuteronomio 4: 6).
  • 189. 189 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabra de esta ley. (Deuteronomio 29: 29). Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. (Deuteronomio 31: 6 y 8). Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7). Y a vosotros también, que eráis en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de su muerte, para presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles delante de él. (Colosenses 1: 21-22). Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus llagares rebosarán de mosto. (Proverbios 3:9-10). Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendiciones hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al DEVORADOR, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. (Malaquías 3: 10-11). Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo?, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso. (Colosenses 2: 20-22).
  • 190. 190 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. (Salmos 5:4-6). En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. (Colosenses 2: 11-12). Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne mis dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2: 13-15). …; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. (Colosenses 1: 9-14). Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. (Salmos 5:11). Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscan. (Salmos 9:9-10). Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están sus caminos. (Salmos 84:5). Dios, habiéndonos hablado muchas veces, y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quién constituyó heredero de todo, y por quién asimismo hizo el Universo. (Hebreos 1: 1-2).
  • 191. 191 El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la participación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas; hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. (Hebreos 1: 3-4). Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3: 16-17). Espero de gran manera, que este sencillo pero importante material en cualquier momento, pueda ser de gran utilidad para comprender y aceptar, el misterio (el mensaje de amor) que por mucho tiempo estuvo oculto a la humanidad, no obstante, hace casi dos mil años, fue revelado por el Señor Jesucristo a sus discípulos para que estos, pudieran compartirlo con otros pueblos y lenguas. Sin embargo, para tener una plena comprensión de esta sabiduría espiritual, es necesario confesar nuestros pecados y ser bautizados en el nombre del Señor Jesucristo para perdón de los mismos, y así de esta manera, cada día como niños, recibir la leche espiritual no adulterada, hasta alcanzar la madurez para degustar el alimento sólido de la palabra de Jehová Dios. De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? (1 Corintios 3: 1- 3). Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. (1 Corintios 2: 6-9).
  • 192. 192 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2: 10-16). 12.- Fuentes de consulta 1.- Biblia letra grande. Santa Biblia revisión de 1960 (RVR1960). Editorial Caribe. Sociedades bíblicas unidas. Impresa en Corea, 1998. 2.- Castellanos D., César. Post-encuentro guía para hombres: Escuela de líderes. Editores G12. Colombia, 2003. 3.- Ruiz Limón, Ramón. El viaje al Poder de la Conciencia. www.slideshare.net/slideshows/euler. Internet, 2010. RAMÓN RUIZ LIMÓN Y ÁNGEL SEBASTÍAN RAMOS RODRÍGUEZ. CUITLAHUAC RUIZ LÓPEZ Y NICOLE RUIZ ÁLVAREZ MARÍA GUADALUPE RODRIGUEZ CORONADO
  • 193. 193 Población de Jerusalén y Judá en los tiempos de David. Que cree que en los tiempos del Rey David, tenía una población de 1, 470, 000 y la distribución de la población se ubicaba de la manera siguiente: Tabla 1.- Distribución de la población por grupos etarios. Edad (años) Cantidad Mujeres Hombres 0-4 102, 900 (7%) 53, 312 49, 588 5-17 396, 165 (26.95%) 205, 253 190, 912 18-30 303, 408 (20.64%) 157, 196 146, 212 31-50 269, 745 (18.35%) 139, 567 130, 178 51-60 221, 382 (15.06%). 114, 698 106, 684 61 y más 176, 400 (12%) 91, 393 85, 007 Total 1, 470, 000 761, 095 708, 905 La cantidad de 499, 065 eran niños y adolescentes menores de 18 años, y la cantidad de 970, 935 personas eran mayores de 18 años hasta 65 y más edad. Había quizás algunos 381, 432 hogares en el año 900 A.C., toda esta población se ubicaba en la ciudad de Judá, Jerusalén y en otros lugares en la tierra de Canaán. Gracias a la Biblia, y sus 66 libros (39 libros del antiguo Testamento, y 27 libros del Nuevo Testamento), tenemos una historia muy enriquecida de 395 años, más los 535 años, después que regresa el pueblo de Israel del cautiverio de Babilonia, si sumamos ambas cantidades nos da 930 años de historia. Del año 1000 a.C., hasta el año 605 a.C., el pueblo vivió gobernado por reyes y príncipes, y después, paso a esclavitud 70 años en Babilonia hasta el año 535 a.C., y después, regresó a sus tierras siendo, Esdras Sacerdote, y Nehemías viene a ser gobernador, se encargan de la reconstrucción de la ciudad con la ayuda del pueblo.
  • 194. 194 POBLACIÓN DE ISRAEL Y SUS CIUDADES PRINCIPALES. Actualmente en el año 2018, y ahora constituido desde 1947 como una nación, Israel con una población de 8, 500, 745 y la distribución, se ubica de la manera siguiente: Tabla 2.- Distribución de la población por grupos etarios, Israel 2018. Edad (años) Cantidad Mujeres Hombres 0-4 595, 052 (7%) 301, 096 293, 956 5-17 2, 290, 951 (26.95%) 1, 159, 221 1, 131 730 18-30 1, 754, 554 (20.64%) 887, 804 866, 750 31-50 1, 559, 887 (18.35%) 789, 302 770, 585 51-60 1, 280, 212 (15.06%). 647, 787 632, 425 61 y más 1, 020, 089 (12%) 516, 165 503, 924 Total 8, 500, 745 4, 301, 375 4, 199, 370 La cantidad de 2, 886, 003 son niños y adolescentes menores de 18 años, y la cantidad de 5, 614, 742 son mayores de 18 a 61 y más años. Hay quizás algunos 2, 058, 605 hogares actualmente, toda esta población se ubicaba en las ciudades de Judá, Jerusalén y en otros lugares en la tierra de Canaán. Ramón Ruiz Limón México, a 12 Enero 2018