El libro describe cómo el viejo paradigma mecanicista reduccionista que domina la sociedad es insuficiente y cómo se necesita una nueva visión del mundo que reconozca que todos los seres humanos y elementos del planeta están interconectados. Propone que la educación debe transformarse para enseñar esta nueva visión holística e integral y sentar las bases para una sociedad más justa, equitativa y en armonía con el medio ambiente.