El Virreinato del Perú, establecido en 1542 por Carlos I, fue una entidad política con un sistema de gobierno que incluía al rey, virreyes y autoridades locales como corregidores e intendentes, además de una fuerte estructura económica basada en la minería y un monopolio comercial. A lo largo de su existencia, el virreinato fue marcado por la influencia de varias dinastías y administraciones, destacándose por los importantes virreyes que implementaron reformas y políticas significativas hasta su disolución en 1824. La sociedad virreinal estaba estratificada en diferentes grupos, incluyendo españoles, indígenas y afrodescendientes, cada uno con su rol y derechos dentro del sistema colonial.