Los hermanos Emeterio y Celedonio, oriundos de Calahorra, sufrieron el martirio durante la persecución del emperador Diocleciano hacia el año 298. Ambos eran soldados romanos pero abandonaron el ejército para profesar su fe cristiana. Fueron juzgados y confesaron ser cristianos, por lo que fueron atormentados en prisión y decapitados el 3 de marzo en las afueras de Calahorra. Sus reliquias se trasladaron a Cantabria en la Edad Media para protegerlas de