La Revolución Industrial transformó la economía mundial entre los siglos XVIII y XIX a través de la mecanización, especialmente en Gran Bretaña. Las innovaciones clave incluyeron la máquina de vapor de James Watt en 1782, que impulsó la producción industrial, y el desarrollo del ferrocarril. La Revolución Industrial comenzó con la mecanización de las industrias textiles y del hierro y llevó a la producción en masa y una mayor división del trabajo.