El Papa Francisco destaca la importancia de la caridad y la misericordia en la Iglesia, representadas por Cáritas, y exhorta a los cristianos a ser instrumentos del amor de Dios para los pobres y marginados. También enfatiza la necesidad de una Iglesia abierta y misionera guiada por el Espíritu Santo para llevar el Evangelio a todos los pueblos.