El documento discute cómo la educación puede ser colonizadora y propone formas de descolonizarla. Argumenta que la educación actual enseña de forma descontextualizada y no promueve el aprendizaje, el desarrollo personal o la fe. Esto puede generar una sociedad racista, con modelos externos y poca comprensión propia. La descolonización educativa requiere considerar a todos como iguales y valorar a cada persona por sus propias capacidades. También se debe conocer la propia identidad cultural para mejorar la educación.