El simulacro de votación realizado del 24 de mayo al 14 de junio evaluó la aplicabilidad de las medidas de bioseguridad del Tribunal Supremo Electoral para las elecciones generales programadas para el 6 de septiembre, identificando riesgos de contagio que podrían afectar tanto a votantes como a jurados. Se constató que factores como el miedo al contagio podrían conducir a una mayor abstención electoral, y se hicieron recomendaciones para mejorar la comunicación y los protocolos de salud durante la jornada electoral. El informe destaca la necesidad de organizar la votación en grupos y establecer medidas de barrera entre electores y jurados para garantizar la seguridad en el proceso electoral.