David fue un rey israelita del siglo X a.C. que unificó los territorios de Israel y Judá e incluso los expandió. Según la Biblia, Dios eligió a David para gobernar Israel. David derrotó al gigante filisteo Goliat usando solo una honda y cinco piedras lisas, estableciendo así a Israel como una nación poderosa y demostrando que la voluntad puede vencer a un enemigo aparentemente superior. David es venerado como rey y profeta en el judaísmo, cristianismo e islam.