Los ecosistemas montanos de los Andes, como el arbustal siempre verde y los páramos, presentan una biodiversidad rica con flora adaptada al frío y fauna endémica. Estos ecosistemas son cruciales para la regulación hídrica y la prevención de la erosión, pero enfrentan amenazas como la expansión agrícola, incendios forestales y cambio climático. Además, los bosques siempreverdes y tropicales en las regiones interandinas y costeras de Ecuador y Colombia son vitales por su diversidad biológica y funciones ecológicas, pero también sufren de deforestación y degradación.