Este trabajo destaca la creciente importancia de la indisciplina en el contexto escolar y familiar, analizando su impacto en las relaciones entre estudiantes, padres y educadores. Se propone un enfoque pedagógico que fomente la reciprocidad y cooperación entre todos los involucrados para abordar la indisciplina de manera efectiva. Además, se cuestionan las interpretaciones tradicionales de la indisciplina y se aboga por una revisión crítica de los roles de la familia, la escuela y los estudiantes en este fenómeno.