En marzo de 2013, la inflación en Argentina complicó las negociaciones salariales, provocando paros docentes y aumentos salariales proyectados de alrededor del 25% en diversas industrias. A pesar de los aumentos, se evidenció un clima de incertidumbre en el empleo, con una reducción en las expectativas de contratación entre 2011 y 2012. Además, se aprobó un nuevo régimen de contrato para el personal de casas particulares, garantizando derechos laborales esenciales.