El documento describe el genocidio cultural de los aborígenes tasmanos a manos de los colonos británicos entre 1800 y 1878. Los aborígenes fueron masacrados sistemáticamente, se les prohibió hablar su idioma y practicar su cultura, y muchos niños fueron robados y dados en adopción para su asimilación forzosa. Esto resultó en la casi extinción de los aborígenes tasmanos, aunque su cultura y lenguas continúan resistiendo. El documento también analiza los efectos intergeneracionales continuos de este gen