La guitarra eléctrica fue inventada en Estados Unidos a mediados del siglo XX y adoptada primero por guitarristas de jazz y operetas. Está compuesta de clavijas, trastes, mástil, cuerpo y pastillas electromagnéticas que convierten las vibraciones de las cuerdas en señales eléctricas. Estas señales se amplifican mediante amplificadores para producir el sonido característico de la guitarra eléctrica de alto volumen, y pueden ser modificadas usando pedales de efectos.