El documento aborda el evangelismo personal desde la perspectiva de la Primera Iglesia de Dios, enfatizando su propósito de compartir las buenas nuevas y hacer discípulos de Jesucristo. Se identifican obstáculos comunes, como el miedo y la indiferencia, y se proponen métodos y principios éticos para llevar a cabo esta labor con amor y compasión. Asimismo, se ofrece un ciclo completo de evangelismo que incluye cultivar, plantar y cosechar, destacando la importancia del discipulado en la vida de los nuevos creyentes.