Hace muchos años, tres reyes sabios de diferentes continentes siguieron una estrella brillante que les llevó al nacimiento de un nuevo rey, Jesús. Cada rey llevó regalos preciados: oro, incienso y mirra. Al encontrarse con el niño Dios, Jesús les otorgó el don de la vida eterna y la capacidad de llevar regalos a los niños una vez al año.