El documento analiza la doctrina de Yeshúa, enfocándose en su bautismo como un acto de humillación que marca el inicio de su ministerio y su identificación con los pecadores. Se discute la importancia de cumplir con la ley divina y el contexto en que Yeshúa llegó a ser bautizado por Juan, enfatizando su papel como el guía hacia el retorno al camino de Dios. La conclusión invita a los lectores a seguir el ejemplo de Yeshúa mediante la humillación y la confesión de sus pecados.