La arquitectura gótica española, que predominó en el siglo XIV, se inspira en el arte del sur de Francia y se caracteriza por un uso moderado de arcos diafragmáticos y decoraciones mínimas. Durante el siglo XV y principios del XVI, el estilo gótico flamígero surge sin un centro difusor, reflejando una diversidad en la arquitectura. El arte gótico civil se desarrolla notablemente, especialmente en edificaciones burguesas como palacios y atarazanas, siendo la lonja un edificio representativo.