La contaminación acústica o ruido excesivo puede perjudicar gravemente la salud y calidad de vida de las personas, causando efectos fisiológicos y psicológicos nocivos. Todos podemos ayudar a prevenir la contaminación acústica ajustando el volumen de aparatos, respetando horas de descanso, y utilizando transporte público para limitar el tráfico en las ciudades.