La crisis de 1929 comenzó con el crac de la bolsa de valores en Wall Street y rápidamente se extendió a nivel mundial. La crisis tuvo profundas consecuencias económicas como el aumento del desempleo y la quiebra de bancos. Inicialmente, los gobiernos adoptaron políticas proteccionistas que empeoraron la situación. Más tarde, John Maynard Keynes propuso que los gobiernos aumentaran el gasto para estimular la demanda, dando lugar al keynesianismo y sacando a muchas economías de la depresión.