La escuela nueva surgió a finales del siglo XIX en Europa y Estados Unidos como una alternativa a la enseñanza tradicional. Se centraba en el niño como sujeto del aprendizaje y al maestro como guía, con un énfasis en aprender haciendo y mediante actividades basadas en los intereses del niño. Filósofos como Rousseau, Pestalozzi, Dewey y Montessori influyeron en este movimiento que criticaba el formalismo y la falta de interactividad de las escuelas tradicionales.