Este documento analiza cuatro enemigos de la laicidad: el clericalismo, los fundamentalismos religiosos, el comunitarismo y el laicismo. El clericalismo busca dominar lo temporal por lo espiritual y se opone a la neutralidad del Estado y a la soberanía popular. Los fundamentalismos religiosos rechazan la igualdad entre religiones. El comunitarismo prioriza los derechos de los grupos sobre los de los individuos. El laicismo radical niega la libertad de culto. El autor defiende la laicidad como principio fundamental del Estado de