La pintura neoclásica, influenciada por la escasez de modelos antiguos, fue marcada por la búsqueda de simetría y razón enfatizando virtudes ciudadanas a través de temas de la literatura clásica. Jacques-Louis David fue un destacado exponente de esta corriente, creando obras que combinaban el dibujo preciso y la ausencia de ornamentación, reflejando tanto hechos heroicos antiguos como contemporáneos. Su trabajo, que incluye piezas significativas como 'El juramento de los horacios' y retratos de figuras relevantes, define el gusto artístico de su época.