El documento describe la Sagrada Escritura como la palabra de Dios revelada a través de la inspiración del Espíritu Santo en los autores humanos. Explica que Cristo es la Palabra de Dios y que la Escritura debe interpretarse a la luz de Cristo. También describe el canon de las Escrituras, incluyendo los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, y explica que la Escritura es fundamental para la vida y doctrina de la Iglesia.