El judaísmo no considera el sexo como pecaminoso y reconoce que es un aspecto fundamental de la vida humana. Según la Torá, Dios bendijo a la primera pareja y les ordenó multiplicarse, y los rabinos del Talmud declararon que el sexo debe disfrutarse dentro del matrimonio con respeto mutuo. El judaísmo ortodoxo tiene algunas prohibiciones y leyes como la abstinencia sexual durante la menstruación de la mujer y la circuncisión de los varones.