La supervisión permite desarrollar habilidades como la experiencia, el buen juicio y la creatividad que son fundamentales para tomar buenas decisiones. Al supervisar el trabajo de los empleados, los supervisores adquieren experiencia que les ayuda a evitar errores pasados. Además, la supervisión continua refuerza las características necesarias para el análisis y la toma de decisiones acertadas, lo que conduce a opciones acordes a las necesidades y recursos de la organización. Tomar decisiones efectivas depende del conocimiento
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