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Filósofo
Colombia, 2016
2
Epílogo
Introducción
1. ¿Qué es la violencia?
2. Tipos de violencia
3. Aproximación a la explicación a las actitudes beligerantes y agresivas
4. Origen y evolución de la violencia en Colombia
5. Posibles alternativas de solución a la problemática violenta en Colombia
Conclusión
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Este libro lo empecé a escribir en los albores del presente siglo, y desde entonces lo he venido
reescribiendo, corrigiendo, modificando y complementando; así mismo, ―retocando‖ y
―puliendo‖, tanto en su estructura profunda (contenido discursivo) como en su estructura
superficial (forma gramatical). Al comienzo me encontré con el inconveniente de la falta de
fuentes bibliográficas, teniendo que acudir a revistas y periódicos. Posteriormente, tuve la
posibilidad de acudir a libros relacionados con el tema. Finalmente, pude disponer una
abundante y variada literatura al respecto en soporte digital, gracias a la información que
prolifera en internet, la cual es recomendable revisar con espíritu crítico para distinguir la
verdadera y precisa de la falaz e imprecisa. Aunque la investigación demandó de una copiosa y
atenta lectura de muchos textos, desde hace algunos años he venido ―leyendo‖ el libro práctico
del comportamiento humano, porque comparto el aserto hobbesiano de que ―la sabiduría se
adquiere no ya leyendo en los libros sino en los hombres‖1.
Durante ese lapso de tiempo el fenómeno violento en Colombia (solamente en lo referente a la
violencia física), en apariencia, ha disminuido (en comparación con el terrorismo, asesinatos y
otras modalidades violentas de las últimas dos décadas del siglo XX, perpetrados por el
narcotráfico, fundamentalmente), ya que los principales actores generadores de violencia
(grupos subversivos) han moderado su accionar criminal (¿o cambiado de estrategias de
―lucha‖?). En esta época (julio de 2016), mientras el Gobierno y las FARC estarían a punto de
finiquitar un largo proceso de paz, el ELN prosigue su lucha insurgente. La delincuencia común
y organizada continúa operando, sobre todo las llamadas ―bacrim‖ en actividades de
narcotráfico y ataques selectivos y sistemáticos a la fuerza pública, sin que se avizore una pronta
solución de fondo para que ésta cabe o, al menos, se disminuya. Así el accionar de la violencia
física de la guerrilla, los ―paramilitares‖ y el narcotráfico se haya disminuido, no implica que
estos actores violentos no sigan cometiendo tropelías de manera subrepticia, a través de
intimidaciones, ―boleteos‖, chantajes, secuestros, desplazamientos forzados, despojo de tierras,
hurtos y otros vejámenes. ¿Será que la violencia es inherente a la condición humana?
Utilizo el concepto de ―hombre‖ para referirme al ser humano (hombre o mujer); hombre es un
concepto universal y genérico. A los autores citados en el libro no les ―registro‖ sus profesiones,
porque, en su gran mayoría, son personajes demasiado reconocidos. Se trata de profesionales
que hacen sus valiosos aportes al tema de mi trabajo de investigación. Por el libro ―desfilan‖,
con sus invaluables conocimientos sobre la problemática violenta, filósofos, sociólogos,
antropólogos, sicólogos, sicoanalistas, psiquiatras, médicos, abogados, periodistas, escritores,
expresidentes, violentólogos y otros investigadores.
El autor, Colombia, 2016
1 HOBBES, Thomas. El Leviatán. www.librostauro.com.ar
4
Comienzo aclarando el porqué del título del libro: “LA VIOLENCIA. Un enfoque filosófico
y científico. (Una perspectiva colombiana)”. El tema central del texto es la violencia,
haciendo énfasis en el fenómeno violento en todas sus manifestaciones, el cual ha
afectado a Colombia desde el mismo momento del ―descubrimiento de América‖. Tiene
un enfoque filosófico y científico, por cuanto indago en las causas naturales o biológicas,
sociales y culturales, con el ánimo de tratar de establecer, desde la filosofía y la ciencia,
por qué el ser humano es agresivo y violento, tal como se evidencia en algunas de sus
conductas antisociales y lesivas.
Algunos filósofos y científicos han tenido dentro de sus preocupaciones teóricas y
prácticas la investigación ontológica, metafísica, ética, sicoanalítica, antropológica,
jurídica, sicológica, religiosa, fisiológica, médica y psiquiátrica para escrutar en la
naturaleza humana el motivo de la proclividad a la violencia, la agresividad y la
maldad. El hombre, además de ser un ente individual, físico y metafísico, es un ser
social y vive en, por y para una sociedad, condicionado por un marco cultural
determinado, cuyo quehacer, a pesar de liberarlo en algunos aspectos del mundo
natural, lo encadena; según Juan Jacobo Rosseau, la cultura encadena a los hombres.
Como la naturaleza humana es compleja y paradójica, la filosofía puede resultar de
interés para escrutar y explorar su insondable universo. Es por ello que el libro enfatiza
en el quehacer filosófico, como ―rompehielos‖ para navegar en las gélidas aguas de su
inextricable mundo interior, en donde ―habitan‖ soterradas las grandezas y miserias de
la atribulada alma humana. ―Hay que estudiar al hombre, no en su vida individual, sino
en su vida política y social. La naturaleza humana, según Platón, es como un texto difícil
cuyo sentido tiene que ser descifrado por la filosofía; pero en nuestra experiencia
personal este texto se halla escrito en caracteres tan menudos que resulta ilegible‖2.
La filosofía, como ―madre de todas las ciencias‖, se caracteriza por reflexionar sobre la
naturaleza humana en su ser y su quehacer y el mundo como una totalidad; dentro de
esa totalidad se encuentra el hombre, con su psiquis violenta y agresiva en estado
latente, expectante para emerger en el momento que circunstancias exteriores la hagan
exacerbar… ¿Qué bestia maligna acecha agazapada en el interior de ese ser frágil,
deleznable, débil, contingente, voluble, veleidoso y finito llamado hombre o ser
humano?
En este documento podremos acercarnos al conocimiento superficial de ese
pequeñísimo e insignificante ser —comparado con la grandeza y significancia del
universo—, con ínfulas de grandeza, a pesar de su pequeñez corporal y mental, en un
2 CASSIRER, Ernest. Antropología filosófica. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, p. 101.
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mundo infinito, que dice ser una persona; un ser con una mísera condición humana,
que, filosóficamente, me atrevo a caracterizar de la siguiente manera:
Temporal, contingente, voluble, contradictoria, deleznable, desquiciada, violenta, neurótica,
agresiva, finita, absurda, veleidosa, inefable, conflictiva, cosificada, superficial, masificada,
inauténtica, intolerante, alienada, agresiva, egoísta, turbulenta, mortal, pasajera, insoportable,
vesánica…
Existencialmente absurda, ontológicamente sin sentido y filosóficamente irreflexiva; olvidada de
las dimensiones del ser personal: corporeidad, interioridad, comunicación, afrontamiento,
compromiso, libertad y trascendencia; arrastrada por la corriente de las circunstancias; gobernada
por indómitas pasiones; obnubilada por una doble moralidad; eclipsada por el brillo oropelesco de
los entes; sometida por el imperio de la razón instrumental; confundida en su búsqueda
incansable del dominio de los objetos; perdida en la racionalidad tecnológica; carente de espíritu
crítico; desperdiciada en la estulticia; condenada a la caducidad…
Destinada a la felicidad, pero expuesta al dolor y al sufrimiento; realizándose entre el ser y la
nada; confundida entre la realidad y la fantasía; atrapada en la red de los absurdos
convencionalismos sociales; agobiada por el qué dirán; cautiva en una cultura artificial, en ella
viviendo y en ella muriendo; en constante lucha entre lo ideal y lo real; embrollada en su relación
entre el ser y el conocer; comprometida con la impostura; prisionera en la cárcel del lenguaje;
insegura ante la opción por la levedad o por el peso; alienada con sucedáneos como el poder, el
honor, los elogios, la fama, la adulación, el éxito, el consumo, el fanatismo, la frivolidad, la
superficialidad, los fetiches y la inautenticidad; extraviada en la existencia…
Amando para después odiar; anhelando un papel en la vida, pero desempeñando otro distinto;
haciendo lo que puede y no lo que quiere; girando en la rueda del hacer, del tener y del consumir;
buscando objetividad en su mundo subjetivo; oscilando al garete entre lo infinitamente grande y
lo infinitamente pequeño; fluctuando entre el ser y la nada; librando constantes batallas entre la
razón y los instintos; pretendiendo inútilmente rebasar los estrechos límites que le impone su
mísera condición; anhelando quiméricamente el ideal de justicia; vacilando entre la verdad y la
mentira, sin saber qué es la verdad; precipitándose inexorablemente hacia el insondable abismo de
la nada; venerando ídolos y despreciándose a sí misma; ufanándose vanamente de poseer la
verdad, cuando ni siquiera sabe qué es la verdad; huyendo de su ansiada libertad…
Frágil barquilla al vaivén de las embravecidas y turbulentas olas del inmenso y proceloso mar de
la vida…
La psiquis del proclive a la violencia es un problema inquietante para la psiquis del que
busca la verdad —siempre esquiva y relativa— sobre esta problemática, así sepa de
antemano que la verdad no es fácil—diríase que es imposible— de hallar. Pero, por el
hecho de que sea una empresa difícil, no implica que no busque verdades parciales, y de
esta manera elaborar ―su propia verdad‖. La violencia es un fenómeno social que nos
afecta e inquieta, y seríamos negligentes si no indagáramos y reflexionáramos al
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respecto. La violencia nos atemoriza, encadena, angustia, preocupa, inquieta y mantiene
atados a la muerte prematura, antes de nuestra muerte natural. En ese deplorable estado
de desasosiego, que no nos deja vivir plenamente, es imperioso escudriñar sobre la
violencia, para intentar ―atemperarla‖ y evitar, en la medida de nuestras posibilidades y
limitaciones, su nefasta y lesiva propagación; porque, tal como se dice coloquialmente,
―si matamos al hombre, ¿con quién vamos a vivir?‖.
Hecha esta aclaración, prosigo disertando sobre el meollo de este libro. La violencia en
Colombia, desde mi percepción como filósofo, la concibo como una preocupante
realidad que me inquieta profundamente, y pienso que demanda de nosotros un
auténtico compromiso para tratar de superarla e intentar posibles salidas a tan compleja
y deshumanizante problemática, en cuya solución podríamos ser actores concretos
desde la actividad que desempeñemos en nuestra cotidianidad. ―La violencia ha sido
una de las constantes que ha determinado la historia de nuestro país‖, reconoció
públicamente alguna vez, durante su mandato, el expresidente Ernesto Samper Pizano
(1994—1998). Carlos Castillo Cardona, asesor presidencial de éste, afirmó en esa época
que Colombia tiene un nivel alto de violencia, la cual se expresa como una forma
inadecuada de resolución de conflictos, y precisó que ―en casos extremos los
colombianos resolvemos el conflicto por la vía de la eliminación del contendiente‖. Sí, en
efecto: lastimosamente, muchos compatriotas pretenden irracionalmente ―resolver‖ o
―solucionar‖ sus conflictos, que se suscitan en el diario vivir y convivir con la diferencia,
mediante mecanismos improcedentes de la agresión violenta, ya sea mediante acciones
o alusiones.
En el presente trabajo me propongo disertar, sin pretensiones de hondura (que puedan
hacer abstruso, ―ladrilludo‖, abstracto e incomprensible el libro) sociológica,
antropológica, sicológica, sicoanalítica, psiquiátrica, biológica, fisiológica, neurológica,
médica, epistemológica, jurídica, religiosa, literaria y metodológica (¿quién poseerá la
verdad al respecto?), sobre la violencia en general, tratando de definirla desde los
ámbitos semántico, psicológico, psiquiátrico, jurídico y filosófico; exponer algunos
planteamientos sobre los diversos tipos de violencia (física, psíquica y moral) y la forma
sutil como algunas veces se manifiesta; brindar algunas explicaciones desde diversos
puntos de vista (filosófico y científico) sobre la actitud beligerante y agresiva, teniendo
en cuenta los diferentes aspectos sociales, culturales, ambientales y biológicos que
influyen en el comportamiento, como factores implicados en el desarrollo y
fortalecimiento de eventuales conductas agresivas o violentas de las personas en
general; tratar de determinar el origen y la evolución de la violencia en Colombia desde
la Conquista hasta nuestros días, buscando identificar los agentes generadores de ésta; y
plantear probables alternativas de solución dentro de las cuales se incluyen, entre otras,
la propuesta de la transformación o la desaparición del sistema imperante, la búsqueda
de la paz, la implementación de una auténtica administración de justicia y el cambio de
la educación autoritaria y tradicional por una educación de vanguardia, democrática y
liberadora.
7
Me extenderé un poco en el tema relacionado con la aproximación a las explicaciones de
la beligerancia y agresividad, con el ánimo de adentrarme en el complejo e insondable
enigma del comportamiento humano, para tratar de desentrañar las miserias y
grandezas del alma humana, porque tal como nos dice José Saramago, en El viaje del
elefante, ―la dura experiencia de la vida nos ha demostrado que no es aconsejable confiar
demasiado en la naturaleza humana en general‖3. Pareciere que el hombre (ser humano)
fuera un misántropo y no un filántropo. ¿Será cierto el aforismo nietzscheano de que
―verdaderamente, el hombre es una corriente impura y cenagosa‖4? Ya lo expresó
escépticamente Graham Greene, cuando escribía que no es mucho lo que el hombre
puede hacer, porque es ―ebriedad, adulterio, impureza…‖5. Sería pertinente reflexionar
sobre el aserto goetheano que sostiene que ―el hombre no es más que ruido y humo que
ofusca la lumbre del cielo‖6. ―Los hombres han nacido para atormentarse mutuamente‖,
sentenció Fedor Dostoievski7. ¿Cuánto merecemos nuestro nombre de homo sapiens?
―¿Somos, como proclamó Hamlet, de Shakespeare, ¡nobles en la razón…!, ¡infinitos en la
facultad!..., ¡en la aprehensión como un dios!? ¿O encajamos en la descripción de
Thomas. S. Eliot: un yelmo lleno de paja?‖8. Aquí es procedente reflexionar con el filósofo
Miguel de Unamuno, quien nos dice que ―si todos, pudiendo asomarnos al brocal de las
conciencias ajenas, nos viéramos desnudas las almas, nuestras rencillas y reconcomios
todos fundiríanse en una inmensa piedad mutua, veríamos las negruras del que
tenemos por santo, pero también las blancuras de aquel a quien estimamos un
malvado‖9. El hombre malvado es un tirano, y un tirano es inmisericorde e insensible;
desde el poder tiraniza y muestra su debilidad. ―Sólo los gobernantes débiles necesitan
ser siempre inmisericordes‖10. El gobernante tirano necesita de almas muertas para su
alma muerta. Con cuanta sabiduría el genial Baruch Spinoza nos decía que la gente del
poder es tan impotente, que sólo puede construir su poder sobre la tristeza de los otros,
y solamente adquiere poder por la tristeza e instaurando un régimen de tristeza. ¿Será
cierto que el poder estupidiza a los hombres? ―Si cuando menos fuerais bestias
perfectas. Mas para ser bestia se requiere inocencia‖11. Erich Fromm, en su libro El
corazón del hombre, señala que ―el hombre ordinario con poder extraordinario es el
principal peligro para la humanidad…‖. Poseídos por lo que somos no examinamos
cómo somos. ¡Ah!, la vanidad del hombre no pregunta ―si puede hablar, habla
siempre‖12. Fernando Savater apunta que ―tras los afanes humanos no hay más que
torpe ambición, frivolidad, propósitos criminales en el peor de los casos y estúpidos en
el mejor‖13. Julio Murillo Llerda reflexiona sobre la malvada naturaleza humana, así:
3 SARAMAGO, José. El viaje del Elefante. Libro pdf, p. 27. www.lectulandia.com
4 NIETZSCHE, Federico. Así habló Zaratustra. Oveja Negra, Bogotá, 1982, p. 37
5 GREENE, Graham. El poder y la gloria. Oveja Negra y Seix Barral, Bogotá, 1983, p. 173.
6 GOETHE, Johann Wolfang. Fausto. Colección ―Los Clásicos‖, W. M. Jackson, INC, México, 1973, p. 119.
7 DOSTOIEVSKI, Fedor. El Idiota. http://www.megaepub.com/fidor-dostoyevski-el-idiota.html
8 MYERS, David g. Psicología social. McGraw Hill, México, 1995, p. 36-
9 HUNAMUNO, Miguel. Verdad y vida. http:// libros.astalaweb.com
10 GISBERT, Joan Manuel. El arquitecto y el emperador. Ala delta, España. P. 81.
11 NIETZSCHE, Federico. Así habló Zaratrustra. Oveja Negra, Bogotá, 1982, p. 77.
12 NIETZSCHE, Federico. El viajero y su sombra. Ediciones Samurai, Bogotá, 1992, p. 6.
13 SAVATER, Fernando. Voltaire, el primer intelectual. En https://books.google.com.co/books? P. 549.
8
―—Más que salvajes, preferimos considerarnos bárbaros ilustrados —corrigió Cassel,
dando comienzo a un monólogo meditado y sin fisuras—; peripatéticos que reflexionan
paseando ante las puertas de un imperio corrupto; herejes o apóstatas que abominan del
signo de un tiempo decadente y enfermo; paganos sacrílegos y descreídos. Y al decir
pagano no pienso en absoluto en los idólatras politeístas, sino en el concepto de infidelidad
y rechazo a la creencia y a la norma imperante, bien sea social, política, económica o
religiosa. ¡No es lo mismo, amigo mío: las palabras y los conceptos tienen peso específico!
¡El salvaje de Rousseau es, por antonomasia, puro, inocente, natural y primitivo! ¡Por
desgracia, no hay espacio para el buen salvaje en este mundo! ¡A los salvajes los barre la
ametralladora o la excavadora! ¡Ojalá, pese a todo, nunca hubiéramos dejado de ser buenos
salvajes de mirada limpia! Piénsalo: la civilización no ha conseguido suprimir el mal por
la sencilla razón de que es imposible erradicar algo inherente a la condición humana; solo
lo ha perfeccionado, en un largo y lamentable viaje, de la caverna al palacio, de la piedra al
misil. Apenas una pátina de barniz. Llevamos milenios destilando y reprimiendo esa
quintaesencia oscura, que existe y nos habita a todos, al igual que alimentamos de forma
inequívoca y en la misma medida el afán por el bien. Ángeles y demonios, eso es lo que
somos. Seres escindidos, dobles. Voltaire no se equivocaba. El mal está ahí, incontenible,
en el centro del corazón, tras una puerta endeble y sin candado. Por eso, más allá del fácil
encaje que supone sumarse a la corriente establecida en la que sobrevive la gente común,
siempre a la deriva, siempre zarandeada por las circunstancias, harta pero aquiescente,
sometida a dogmas y reglas que obligan a negar una parte del ser, existe la vía socrática, la
vía de la skepsis, que empuja a la reflexión y a la indagación profunda… ¡La skepsis es a la
vez el motor y el propósito de la búsqueda!”14
Según José Ortega y Gasset, el hombre es una fiera con veleidades de arcángel. En
concepto de Sigmund Freud, las personas, como seres paradójicos y complejos, detrás
de la apariencia, detrás de la fachada de la conducta visible, escondemos todo un
intrincado juego de móviles, deseos y pensamientos inconscientes que revelan el
dinamismo último y real de nuestros actos. Freud15, citando a Gustave Le Bon, nos
advierte que detrás de las causas confesadas de nuestros actos, existen causas secretas,
ignoradas por todos, y que la mayor parte de nuestros actos cotidianos son efecto de
móviles ocultos que escapan a nuestro conocimiento.
Este ―libro‖ es producto de un trabajo de ―investigación‖ bibliográfica y de campo, de
una experiencia laboral superior a las dos décadas como funcionario de una entidad
adscrita a la Presidencia de la República de Colombia que tiene, entre sus múltiples
actividades, la función de ―prevenir y reprimir el delito‖, del sesudo estudio de la
realidad nacional y del análisis y de la reflexión sobre nuestra problemática violenta a
nivel individual y colectivo, tratando de escrutar en la insondable e inexpugnable
naturaleza humana.
14 MURILLO LLERDA, Julio. El club de los filósofos asesinos. http://www.forolesbianastv.com
15 FREUD, Sigmund. Sicología de las masas y análisis del yo. www.librodot.com
9
Si pretendemos hacer nuestros pequeños o grandes aportes para tratar de construir una
cultura de la no violencia (o menos violenta, para no ser tan utópico), tenemos que saber
cómo se comportan las personas agresivas. Debemos tener claro que el delito (cualquier
conducta activa o pasiva que desborda los marcos de legalidad), antes que ser un ente
jurídico, es un acto humano, tal como lo plantea Francesco Carrara, brillante teórico del
derecho; y que el sujeto violento o agresivo es un ser vivo y activo y no un ente
abstracto, fuera de la realidad de las cosas: el criminal es un ser humano, célula del
conglomerado social, así como lo concebía Cesare Lombroso, otro lúcido jurista.
El delito, desde el punto de vista jurídico, es cualquier conducta activa o pasiva que
desborda los marcos de legalidad; desde el punto de vista social, es una acción
comunicativa de impacto peculiar: manera de una persona de hacerse presente, visible y
audible, de ganar espacio, de asumir un rol en la vida de la comunidad y de reclamar
una nueva forma de sociedad, por medio de maneras violentas de expresión y agresión.
El delito es un acto comunicativo, sistemáticamente retroalimentador de la violencia,
que afecta negativamente la plenitud del disfrute legítimo de bienes jurídicamente
tutelados, y su garantía institucional; acto proveniente de una forma específica de
relación entre circunstancias facilitadoras de agresiones y obstaculizaciones de la
convivencia. ―El delito es una ‗opción‘ o una oportunidad para quien lo comete, pero es
precisamente la opción que un ser humano debe descartar porque destruye
injustamente las opciones del otro. El delito es una opción indeseable y su mejor
antídoto es la existencia de alternativas legítimas‖16.
La problemática de la violencia en Colombia se trata en la parte final de este libro,
porque al principio se reflexiona sobre el fenómeno de la violencia a nivel general.
16 Estrategia… para la Consolidación de la Seguridad Ciudadana. República de Colombia, 2010.
10
¿La violencia es un estado de ánimo, una enfermedad mental, una conducta aprendida,
una estrategia evolutiva de supervivencia, el resultado de una disfunción neuroquímica
o un proceso hereditario impuesto por los genes? Es posible que sí o que no. Los
científicos investigan, pero hasta el momento no tienen la respuesta concreta a tan
compleja pregunta. Lo que sí es evidente es que la violencia es el fenómeno más
preocupante para la mayoría de personas, no sólo colombianas sino de otras naciones
del mundo, ya que experimenta encarnaciones inusitadas demasiado virulentas que
inquietan a los expertos. El término agresión o violencia es un ―concepto muy amplio
que incluye desde los motes ofensivos y los insultos hasta el ataque físico‖17.
El sustantivo ―violencia‖ tiene muchas acepciones, es decir, es una palabra polisémica.
El ―Diccionario Larousse”, en el campo semántico, la define como la ―Acción injusta con que
se ofende o perjudica a alguien. Manera de actuar contra el natural modo de proceder, haciendo
uso excesivo de la fuerza. Acción o efecto de violentarse‖. En el ámbito jurídico señala que es
―la coacción física ejercida sobre una persona para viciar su voluntad y obligarla a ejecutar un
acto determinado‖. El jurista Manuel Ossorio la define de la siguiente manera: ―Acción y
efecto de violentar, de aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su
resistencia. Las repercusiones jurídicas de ese proceder son tanto de orden civil como
penal. Con respecto al primero, porque representa un acto atentatorio contra la libre
voluntad de las personas en la realización de los actos jurídicos, por lo cual es causa de
su nulidad. La violencia puede ser ejercida por una persona sobre otras de modo material
o moral; en el primer caso, la expresión equivale a fuerza, y en el segundo, a
intimidación. Y con respecto al primero, el empleo de la violencia es lo que configura o
califica determinados delitos (homicidio, robo, violación, quebrantamiento de condena,
evasión, allanamientos de morada) temas considerados en las voces respectivas‖18. Por
su parte, el Diccionario del a Real Academia del a Lengua Española dice que es la acción y
efecto de violentar o violentarse. La acción violenta o contra el natural modo de
proceder. La psiquiatría afirma que ―es una expresión patológica de la agresión‖. La
psicología general se refiera a ella también como agresión y la define como un
―comportamiento tendiente a causar daño a los demás‖. La describe como una ―característica
del psiquismo humano manifestada por una actitud hostil y ofensiva que responde a un
desgarramiento del sujeto contra sí mismo o contra los demás‖. La psicología social
considera la violencia como agresión, o sea una ―conducta física o verbal que tiene la
intención de herir a alguien‖. Desde el vasto horizonte del derecho, que es fuente de salud
moral, se caracteriza como una acción ofensiva que comporta la violación de la esfera
jurídica de una persona. En el apasionante universo de la filosofía encontramos que la
violencia ―es la utilización irracional de la fuerza de los actos, en las palabras o en la expresión
17 ALCALDE, Jorge. Revista ―Muy Interesante”. Editora Cinco.
18 OSSORIO, Manuel. Diccionario de ciencias jurídicas, políticas y sociales. Pdf, Datascan S.A., Guatemala.
11
del pensamiento‖. Gandhi la define como la negación de esa gran fuerza espiritual, que
sólo pueden cultivar y esgrimir quienes detestan completamente la violencia. En un
texto de reciente publicación se dice que ―lo que llamamos violencia que es la alteración
lesiva y súbita de la salud, la tranquilidad, la vida o la armonía social de las personas,
incluida la pérdida de la vida de las víctimas por parte de particulares o servidores
públicos armados, al margen de procesos legales y legítimos, o la afectación grave de
sus bienes o posesiones…‖19.Todas estas definiciones (al igual que muchas otras) se
complementan, por cuanto ninguna encierra en todas sus grandes dimensiones la
denotación y la connotación de tan degradante y despreciable vocablo.
En concepto de Jorge Alcalde, la agresión es una de las manifestaciones de desigualdad
más severa, porque ―utiliza las relaciones de poder existentes por edad, jerarquía,
posición económica y sociolaboral. El impacto producido en la salud física y mental, así
como en el comportamiento del individuo afectado, perdura por largo tiempo e incluso
durante toda la vida. Los más afectados han sido, en forma recurrente, los menores de
edad‖.
La cólera o ira genera violencia. La ira, esa pasión del alma que, según la Real Academia
de la Lengua Española, mueve a indignación y enojo, es un sentimiento profundamente
anclado en la naturaleza humana. En opinión de la psicóloga española Elena García de
Guinea, la cólera es consustancial a la persona. ―Está ampliamente aceptado que el niño,
ya desde el nacimiento, es potencialmente agresivo y manifiesta sentimientos de enojo:
los bebés berreando con rostro congestionado por recibir impacientes su biberón; el
tierno infante al forcejear picajoso con un compañero de guardería lucha por arrebatarle
el juguete objeto de sus deseos‖20. Sin embargo, la ira moderada y razonable, a veces es
necesaria para demarcar y defender la territorialidad y sobrevivir. ―La ira permite a las
personas luchar por necesidades, defender causas y obtener energía para alcanzar
metas. Pero también tiene su lado oscuro: cuando se sale de control, se intoxica con su
propia intensidad y hace daño ya a otros; cuando se reprime, hace daño a quien la siente
porque paraliza y desata frustraciones e insatisfacciones; cuando es intelectual su
intención no es hacer daño, pero por lo general choca con las aspiraciones de otros‖21.
19 VALQUI CACHI, Camilo y otros. 11 de septiembre. Las caras de la globalización. Editorial Laguna, México, 2002.
20 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Revista Muy interesante. Editora Cinco.
21 Revista Cambio (Colombia), No. 420
12
Sin adentrarme mucho en este campo (propio de científicos y pensadores), considero
que, además de la tradicional violencia física, existe la violencia psíquica y moral,
muchas veces infligida de manera sutil, aparentemente imperceptible. Como la violencia
física es la más conocida, porque la palpamos, percibimos y experimentamos a diario,
trataré de profundizar más en las restantes manifestaciones de violencia, a veces más
degradantes, graves y peligrosas que la física.
El fenómeno violento colombiano no sólo es evidente en los asesinatos, en los
vejámenes, en las tropelías y en cualquier otro tipo de hechos por fuera de los marcos de
legalidad. Sutilmente infligimos o somos víctimas de diversas formas de violencia
psíquica y moral, empezando por el Estado que, a través de actos irresponsables y falta
de compromiso, no satisface las necesidades de algunos ciudadanos, negándoles
derechos fundamentales e inalienables como la educación, el trabajo, la justicia y la
salud; impide la generación de reales espacios de participación y conculca otros
derechos. ―La responsabilidad pretende endilgarse a una sola parte, a la que tuvo que
alzarse en armas haciendo uso de un derecho universal. Pero de manera deliberada y
hasta ingenua, no se habla de la responsabilidad de las élites en la violencia, ni de la
responsabilidad de los partidos tradicionales, los empresarios que financiaron hasta las
guerras sucias, ni de los terratenientes que acumularon mediante la violencia. No se
habla de los cuerpos de inteligencia del Estado, ni de la Iglesia que también jugó su
papel atizando la guerra…‖22. El Estado es ―el agente que detenta el monopolio de la
violencia legítima dentro de la sociedad‖, señala Max Weber23. ―En una sociedad
democrática la función de la ley es la de garantizar la justicia para todos los ciudadanos
y, particularmente, para los más desfavorecidos y los más débiles entre ellos‖24.
El engaño institucionalizado, como una forma sutil de violencia, se evidencia en las
autoridades, en el Gobierno, en el Congreso, en los partidos políticos, en la educación,
en la religión, en el sistema capitalista, en la cultura y en la economía al no cumplir con
los fines propios de su auténtica naturaleza.
Se inflige violencia sutil cuando se oculta la verdad al pueblo; cuando la justicia se
convierte en espectáculo; cuando los comandantes de las Fuerzas Militares y los
directores de los organismos de seguridad sólo buscan protagonismo; cuando se buscan
―chivos expiatorios‖, en perjuicio, desde luego, de los más débiles y beneficio de los
poderosos.
22 MÁRQUEZ, Iván. Vocero de las FARC. Entrevista de Marisol Gómez Giraldo. www.eltiempo.com. 25-AGO-13
23 GELLNER, Ernest. Naciones y nacionalismo. https://unpaisenexceso.wordpress.com/2011/10/09/el-estado-y-la-nacion/
24 MULLER, Jean-Marie. La no violencia como filosofía y como estrategia.
http://www.palabracubana.org/2008-02/no-violencia.htm
13
Gracias a la irresponsabilidad del sistema imperante germinan fenómenos de
desigualdad, injusticia, pauperismo, desempleo, violencia, marginamiento, prostitución,
niños de la calle, entre otras lacras sociales; se permite que los monopolios manipulen
los medios de información, y que la educación se convierta en un negocio. El sistema, el
establecimiento, permite, en apariencia, la libertad de prensa, de educación y de
asociación, entre otras ―garantías‖ constitucionales, ―pero los periodistas, los maestros y
los sindicalistas están siendo asesinados y han tenido que huir‖, precisa Estanislao
Zuleta, y agrega que ―en Colombia nos encontramos con una libertad política habitada
por el terror‖25. Su irresponsabilidad facilita y contribuye a la violación de los Derechos
Humanos. Es tanta la irresponsabilidad del sistema que confunde las causas de las cosas
con las condiciones que las hacen posibles. ―Si un par de sicarios asesina a alguien desde
una moto, al día siguiente prohibimos las motos. De la misma manera, confundimos las
causas con los efectos, creemos que alterando los efectos corregimos las causas. La
delincuencia común generalizada es hija de la miseria y de la exclusión, pero siempre
hay alguien interesado en acabar con la delincuencia sin alterar para nada esas
condiciones de injusticia. El narcotráfico es fruto de una situación en la cual el trabajo
honrado no permite siquiera sobrevivir, mientras el trabajo ilegal es pagado
copiosamente por un imperio opulento. Siempre hay alguien que quiere disipar el efecto
sin modificar para nada la causa. La proliferación de vendedores ambulantes es fruto de
la falta de alternativas formales de supervivencia. Siempre hay alguien que cree que la
solución es echarles la policía o encerrarlos en sótanos donde no puedan competir. Y es
tan grave la miseria mental de algunos, que se llega a pensar seriamente que la causa de
la pobreza es que haya pobres, y que por lo tanto la solución es acabar con ellos, eso sí, a
medianoche y en la oscuridad… Quienes se empeñan todo el día en negar que la
responsabilidad de los males sociales le pueda ser imputada a los privilegiados (los
únicos que tuvieron en sus manos la posibilidad de humanizar un poco el modelo),
siempre están dispuestos a vociferar que la culpa de la pobreza está en los pobres, la
culpa de la delincuencia en los delincuentes y la culpa de los sicarios en las motos que
los llevan a cumplir sus crímenes‖26. Jocosa, mordaz e irónicamente, uno de los
personajes de un acérrimo crítico del establecimiento, Álvaro Salom Becerra, nos dice:
―Lloro de rabia, de impotencia, de coraje... y no lloro por mí... Lloro por este pueblo
infeliz, analfabeto y muerto de hambre, que lo han explotado y engañado sin lástima
toda la vida‖27.
La corrupción, como forma sutil de violencia, es uno de los fenómenos que más afecta el
desarrollo, la convivencia y la paz en Colombia. La guerrilla, a pesar de su accionar
violento, no le causa tanto daño al país como la corrupción. En opinión del estadista
Carlos Lemos Simmonds (ya fallecido), una bomba colocada a una torre de energía no
ocasiona tantas pérdidas como las generadas por el robo en una empresa de energía por
parte de sus directivos o contratistas, dado que se retrasa por años el progreso de una
25 ZULETA, Estanislao. Educación y democracia. Un campo de combate. Corporación Tercer Mundo, Bogotá, 1995.
26 OSPINA, William. ¿Dónde está la franja amarilla? http://espapdf.com/book/donde-esta-la-franja-amarilla/
27 SALOM BECERRA, Álvaro. Al pueblo nunca le toca. Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, 1993.
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región. Lemos afirma que la delincuencia organizada causa muertes, pero que ―el
número de las que ocasiona el funcionario o el contratista corrompidos que, por sus
malos manejos, deja sin agua potable una ciudad o una población, es muchísimo mayor.
Cuando el empleado venal roba o deja robar en una empresa de acueducto… está
provocando la muerte de millares de niños que, de consumir agua bien tratada y en un
ambiente sano, habrían podido gozar de una vida normal‖28. Los funcionarios corruptos
e ímprobos, con sus despreciables procedimientos, son potenciales asesinos. Cada
funcionario corrupto o contratista corruptor es un potencial homicida tan despreciable y
letal como el que activa una bomba en un sitio concurrido. ―El burócrata deshonesto es
un sicario de cuello blanco y un terrorista incrustado en la Administración‖29. Antonio
Caballero, quien afirma ser de izquierda ―no por necesidad como los pobres, sino por
libertad y ansias de libertad‖, considera que en Colombia el saqueo está
democráticamente distribuido. ―El Estado protege el saqueo de los saqueadores de
arriba, y es a su vez saqueado por esos saqueadores de arriba y también de los de abajo.
Es saqueado por los ministros y por los más insignificantes obreros de Ecopetrol o de
Colpuertos‖30. A estas precisiones agrega William Ospina que ―si hay algo que nadie
ignora es que el país está en muy malas manos. Quienes se dicen representantes de la
voluntad nacional son para las grandes mayorías de la población personas indignas de
confianza, meros negociantes, vividores que no se identifican con el país y que no
buscan su grandeza. Pero ello no es nuevo‖31.
El mismo Caballero piensa que el Estado colombiano es ilegítimo y generador de
violencia porque muchas de las elecciones han sido tramposas, tergiversadas y
fraudulentas, y que los sucesivos gobiernos han recurrido casi sin cesar a la violencia
para imponerse o mantenerse. Aclara que ―en sus orígenes el Estado colombiano no es
legítimo‖; pero sostiene que ―a la hora de la práctica política, ha sabido actuar de
manera completamente ilegítima‖. Afirma que el gobierno ha mantenido prácticas
violentas en la dinámica de conservar el poder. ―En los últimos 50 años, por lo menos,
ningún gobierno colombiano ha renunciado a la utilización de la violencia para
reprimir, no digamos algún tipo de sublevación, sino de oposición a su capricho: contra
los médicos en huelga, contra los campesinos que hacen marchas de protesta, contra los
disidentes, contra los discrepantes, contra los críticos. Contra la gente en general‖32.
Caballero sostiene que muchos gobiernos han utilizado el instrumento del Estado para
hacer de Colombia este país invivible en el cual vivimos. Considera que el sistema
colombiano (capitalismo sometido, dependiente y corrupto, de farsa democrática y
violencia desenfrenada) no ha sido benéfico para la sociedad. En este sentido el aludido
Ospina sostiene que ―el Estado, omnipotente a la hora de imponer tributos y de reprimir
descontentos, es la impotencia misma a la hora de impedir saqueos, de moderar
depredaciones y de proteger el patrimonio. Y ello porque en realidad no es un Estado
28 LEMOS SIMMONDS, Carlos. El Estado ladrón. https://books.google.com.co/books/about/El_estado_ladrón
29 Ibídem.
30 CABALLERO, Antonio. Patadas de ahorcado. Planeta, Bogotá, 2003.
31 OSPINA, William. ¿Dónde está la franja amarilla? http://www.megaepub.com/buscar/william-ospina.html
32 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
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que represente una voluntad nacional, y que pueda apoyarse en ella para esas grandes
decisiones que exigen en nombre de todos poner freno a la codicia de unos cuantos, sino
que representa sólo intereses mezquinos y está hecho para defenderlos, a veces, incluso,
con ferocidad‖33.
Alfredo Molano Bravo34, sobre el particular sostiene que son tan delincuentes los
narcotraficantes como los banqueros; los ladrones de ―cuello blanco‖ como los
boleteadores; tan asesino como el violador y homicida de una niña en una Estación de
Policía en Bogotá como los de un líder sindical, los del crimen cualquiera como los de la
matanza de Tacueyó (Cauca). ―La delincuencia común parece ser la delincuencia
individual, la que no se hace socialmente que es la política. Pero en el fondo es la misma,
la que desconoce lo público, llámese derecho fuerza, porque ésta debe ser un monopolio
de lo público‖35. El impacto de la corrupción trasciende las fronteras patrias y en el
exterior perciben el fenómeno como se demuestra en un artículo Fernando Savater,
quien al preguntarse por los gobernantes colombianos, responde que ―arrastrando la
mala fama de pasadas pero aún muy presentes corrupciones, se ven atrapados entre las
exigencias de Estados Unidos… y la presión de las guerrillas…36― Maurice Joly,
siguiendo el pensamiento de Maquiavelo, se pregunta: ―¿Tiene acaso la política algo que
ver con la moral? ¿Habéis visto alguna vez un Estado que se guiase de acuerdo con los
principios rectores de la moral privada?‖37
Lo que Louis Althusser denomina ―aparatos ideológicos de Estado‖ (medios de
información, religión, escuela, aparato jurídico, etc., que sólo buscan la adaptación de los
inconformes al sistema imperante) y las que Michel Foucault llama ―instituciones de
clausura‖ (cárceles, hospitales, clínicas, etc.) también ejercen violencia subrepticia. El
capitalismo ejerce su control sobre los medios de información, que, junto con el sistema
educativo, le permiten establecer un sentimiento de legitimidad y apoyo de sus
instituciones. En fin, son muchas las fuentes generadoras de violencia psíquica y moral,
encabezadas por el sistema social, político y económico que aliena, oprime, masifica e
instrumentaliza. ―En la actualidad, las formas más temibles de violencia no son las
espectaculares, las que muestran a las claras todo su horror; son las que minan de forma
paulatina y subrepticia la capacidad creadora del hombre y lo dejan a merced de los
afanosos de poder‖38.
Fernando Estrada Gallego sostiene que ―hablamos de múltiples violencias, porque
experimentamos expresiones de agresividad muy poco visibles, tales como el maltrato
psicológico, el boleteo, la vacuna, la amenaza, el machismo, la marginalidad, el
33 OSPINA, William. Ob. Cit.
34 BRAVO MOLANO, Alfredo. Prólogo del libro "Conflicto Social y Violencia: notas para una discusión", de Fernán González.
35 Ibídem.
36 SAVATER, Fernando. Lecturas Dominicales. El Tiempo. 19/DIC/99.
37 JOLY, Maurice. Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Mostesquieu. www.librostauro.com.ar
38 LOPEZ QUINTAS, Alfonso. Manipulación del hombre a través del lenguaje. http://www.riial.org
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desplazamiento, la desescolaridad, la iniciación de menores en la prostitución, el acoso
sexual, etcétera‖39.
Sobre la violencia moral o la coacción, Horacio Gómez Aristizábal nos advierte que ésta
―representa la construcción que un mal grave e inminente ejerce sobre el espíritu
humano, violentando sus determinaciones‖40.
Erich Fromm (conocido como el ―Psicoanalista de la Sociedad Moderna‖) afirma que hay
cinco formas de violencia: juguetona o lúdica, reactiva, vengativa, compensadora y de
sangre o arcaica. La violencia juguetona o lúdica no es patológica. Se ejerce para ostentar
destreza, no para destruir. No está motivada por el impulso destructor. Se encuentra en
los juegos de guerreros y en la esgrima. Su finalidad no es matar. Su motivación
principal es ―el despliegue de destreza, no la destructividad‖. La violencia reactiva es
―la que se emplea en la defensa de la vida, de la libertad, de la dignidad, de la
propiedad‖. Tiene sus raíces en el miedo y es una de las formas más frecuentes de
violencia. Está al servicio de la vida, de la muerte. Busca la conservación, no la
destrucción. Su finalidad es evitar el daño que amenaza; por eso sirve a la
supervivencia. La violencia vengativa no tiene función defensiva. La persona productiva
no la siente. ―Aun cuando haya sido dañada, insultada o lastimada, el proceso mismo de
vivir productivamente le hace alejar el daño del pasado. La capacidad de producir
resulta más fuerte que el deseo de venganza‖. La persona madura y productiva es
menos propensa al deseo de venganza que la persona neurótica. La violencia
compensadora es el resultado de una vida no vivida y mutilada. Puede suprimirla el
miedo al castigo, y desviada por espectáculos y diversiones de todo género. Cuando el
hombre no puede explotar sus potencialidades, recurre a la violencia compensadora.
Como remedio el hombre debe desarrollar su potencial creador, su capacidad para hacer
uso productivo de sus facultades. La violencia compensadora no está al servicio de la
vida; ―es el sustituto patológico de la vida; indica la invalidez y la vaciedad de la vida‖.
La violencia arcaica ―no es la violencia del impotente; es la sed de sangre del hombre
que aún no está completamente envuelto en su vínculo con la naturaleza‖41. Precisa que
―el hombre tiene un potencial de violencia destructora y sádica porque es humano,
porque no es una cosa, y porque tiene que tratar de destruir la vida si no puede crearla‖,
y agregar que ―su pasión de matar es una forma de trascender la vida‖42.
Así mismo, este brillante intelectual alemán, en su libro El Corazón del hombre43, plantea
que en el individuo existen tres tendencias en contra de la vida: la necrofilia –amor a la
muerte— (que se opone a la biofilia: amor a la vida), el narcicismo y la fijación
simbiótica en la madre. Estas tendencias, llevadas a su extremo de malignidad,
constituyen el ―síndrome de decadencia‖, el cual representa la esencia del mal y es ―el
39 ESTRADA GALLEGO, Fernando. ―El Dominical‖. Vanguardia Liberal. 4/FEB/01.
40 GÓMEZ ARISTIZÁBAL, Horacio. Diccionario Jurídico Penal.
41 FROM. Erich. El corazón del hombre (Su potencia para el bien y el mal). Fondo de Cultura Económica, México, 1985.
42 Ibídem.
43 Ibídem.
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estado patológico más grave y raíz de la destructividad e inhumanidad más
depravadas‖.
La persona que sufre el síndrome de decadencia es mala, ―ya que traiciona a la vida y el
crecimiento y es devota de la muerte y de la invalidez‖. Como secuela de este síndrome
―Hay muchos que medran sobre la violencia, el odio, el racismo y el nacionalismo
narcisista, y que sufren de este síndrome. Son los líderes de la violencia, la guerra y la
destrucción, o sus ‗verdaderos creyentes‘…En realidad, la guerra y un ambiente de
violencia es la situación en que la persona con el ‗síndrome de decadencia‘ es
plenamente ella misma. Es lo más probable que sea sólo una minoría de la población la
que es movida por este síndrome… Es importante, por lo tanto, que se les reconozca por
lo que son: individuos que aman la muerte, que tienen miedo a la independencia, para
quienes sólo son reales las necesidades de su grupo‖. En sus formas malignas o
extremas operan contra la vida y el crecimiento y a favor del antagonismo, la
destrucción y la muerte.
El individuo necrófilo, el que ama la muerte y odia la vida, siente atracción por los
cadáveres, lo marchito, la basura, es decir, todo aquello que no tiene vida. ―Los
necrófilos son individuos aficionados a hablar de enfermedades, de entierros, de
muertes‖. Les fascina la destrucción y lo que se relacione con la muerte.
Se caracteriza porque se interesa por el pasado y nunca por el futuro; ama la fuerza, el
poder, lo que no crece, lo mecánico, el control; lo atraen la oscuridad y la noche, todo lo
que se aparte de la vida o se dirige contra ella; desea matar, tiene culto a la fuerza, le
atrae la muerte, la inmundicia, el sadismo… ―Sus emociones son esencialmente
sentimentales, es decir, alimentan el recuerdo de emociones que tuvieron ayer, o que
creen que tuvieron… Sus valores son exactamente lo contrario de los valores que
relacionamos con la vida normal: no la vida, sino la muerte los anima y satisface‖.
Como el necrófilo ama la muerte, ama la fuerza, que es su modo de vida. Para él sólo
hay poderosos e impotentes, matadores y muertos. Ama a los mataderos y desprecia a
los muertos. Desea convertir lo orgánico e inorgánico, y quiere ver la vida
mecánicamente, convirtiendo las personas en cosas. ―Todos los procesos, sentimientos y
pensamientos de la vida se transforman en cosas‖. Tener es lo que cuenta, cueste lo que
cueste. Es controlador, temeroso y tiene su propia concepción de justicia. ―Ama el
control, y en el acto de controlar mata la vida. Se siente profundamente temeroso ante la
vida, porque por su misma naturaleza es desordenada e incontrolable… Para el
individuo necrófilo justicia significa reparto correcto, y está dispuesto a matar o morir
en obsequio de lo que llama justicia‖. El necrófilo se puede reconocer por sus gestos. ―Es
frío, tiene una piel que parece muerta y con frecuencia su cara tiene una expresión como
si estuviera oliendo un mal olor… Es ordenado, obsesivo, pedante… Sus valores
supremos eran la obediencia y el funcionamiento adecuado de la organización.
18
En síntesis, precisa Fromm que ―la necrofilia constituye una orientación fundamental; es
la única respuesta a la vida que está en completa oposición con la vida; es la orientación
hacia la vida más morbosa y más peligrosa de que es capaz el hombre. Es la verdadera
perversión: aunque se está vivo, no es la vida sino la muerte lo que se ama, no el
crecimiento, sino la destrucción‖.
El individuo narcisista, impulsado por su libido (energía del instinto sexual o fuerzas
cargas que motivan la conducta humana) o energía psíquica, es megalomaníaco y quiere
el poder absoluto; ―su palabra es el juicio definitivo sobre todo, incluidas la vida y la
muerte; parece no haber límite a su capacidad de hacer lo que quieren. Son dioses, sin
más limitaciones que la enfermedad, la vejez y la muerte. Tratan de encontrar solución
al problema de la existencia humana con el intento desesperado de trascender sus
limitaciones. Tratan de fingir que no hay límite para su concupiscencia y su poder, y
duermen con incontables mujeres, matan a innumerables hombres, construyen castillos
en todas partes, ‗quieren la luna‟, „quieren lo imposible‟‖. Esto es demencia, aun cuando sea
un intento de resolver el problema de la existencia fingiendo que no se es humano. Es
una demencia que tiende a crecer durante toda la vida de la persona afectada. Cuanto
más trata de ser dios, más se aísla de la especie humana; este aislamiento la hace más
temerosa, todo el mundo se convierte en enemigo suyo, y, para hacer frente al miedo
resultante, tiene que aumentar su poder, su crueldad y su narcisismo‖.
El narcisista, como está en contra de la realidad o fuera de la realidad, no percibe la
realidad del otro como diferente de la suya; sólo se interesa por sí mismo. Es incapaz de
amar al otro en su peculiaridad y en su diferencia. ―Este individuo es típico para
muchos que están preocupados consigo mismos y que prestan poca atención a los
demás salvo como ecos de ellos mismos‖.
El sujeto que padece la patología del narcisismo es vanidoso y obsesionado por su
cuerpo y su belleza física (enamorado de su propia imagen); se expresa de manera
trivial y piensa que emite expresiones importantes; no escucha a los demás, ni se
interesa por el decir de éstos; es susceptible a la crítica y no se interesa por el mundo
exterior; profesa culto a sus ídolos; es destructivo; deforma los juicios racionales, y sus
juicios de valor son prejuiciosos y tendenciosos; tiene a valorar su producción
elevadamente; tiene dificultades para pensar y juzgar; es tendencioso contra lo que no es
él ni es suyo; el mundo exterior (su no yo) le parece peligroso e inferior; siente la crítica
como un ataque hostil; si siente herido su narcisismo se siente amenazado en toda su
existencia; y se comporta con ínfulas de omnisciente y omnipotente.
El narcisismo social o narcisismo de grupo es fuente de violencia y de guerra. Se expresa
en formas religiosas, nacionales, sociales y políticas, profundamente intolerantes.
―Protestantes contra católicos, franceses contra alemanes, blancos contra negros, arios
contra no arios, comunistas contra capitalistas; aunque los contenidos son diferentes,
psicológicamente tratamos con el mismo fenómeno narcisista y el fanatismo y la
19
destrucción que de él resultan‖. Este tipo de narcisismo carece de objetividad y juicio
racional. ―Se unen unas pocas briznas de verdad, pero el todo que se forma de esa suerte
consiste en falsedades y mentiras. Si las acciones políticas se basan en
autoglorificaciones narcisistas, la falta de objetividad conduce con frecuencia a
consecuencias desastrosas‖. Es antagónico del amor y de la razón. Como no permite ver
la realidad objetiva, como es, restringe la razón y el amor. ―Los dos individuos
conservan su narcisismo, no tienen interés verdadero y profundo el uno por el otro (por
no hablar de un tercero), siguen siendo susceptibles y desconfiados, y es muy probable
que cada uno de ellos sienta la necesidad de una persona nueva que pueda darle una
fresca satisfacción narcisista. Para el individuo narcisista, el copartícipe no es nunca una
persona por derecho propio ni en su plena realidad. Existe sólo como una sombra del
ego narcicísticamente inflado del copartícipe. Por otra parte, el amor no patológico no se
basa en el narcisismo mutuo‖.
El sujeto afectado por la fijación incestuoso a la madre o simbiosis incestuosa no siente
amor, es dependiente y temeroso; no es libre de ser él mismo, de tener una convicción
propia y de entregarse a algo. ―No puede abrirse al mundo, ni puede admitirlo; está
siempre en la cárcel de la fijación materna, racial, nacional o religiosa. El hombre sólo
nace plenamente y es, en consecuencia, libre para avanzar y ser él mismo, en el grado en
que se libera de todas las formas de fijación incestuosa… En la medida en que el
individuo no se ha desprendido plenamente del vientre o del pecho de la madre, no es
libre para relacionarse con otros ni para amarlos‖. Lo opuesto a la simbiosis incestuosa
es independencia y libertad.
La mezcla de simbiosis incestuosa y narcisismo ―es lo que explica el poder y la
irracionalidad de todo fanatismo nacional, racial, religioso y político… El anhelo de
volver al seno materno y al pasado es al mismo tiempo el anhelo de muerte y
destrucción… Narcisismo, muerte e incesto fueron la mezcla fatal que hicieron de un
hombre como Hitler uno de los enemigos de la humanidad y de la vida‖.
Según Freud, el instinto de conservación en todo ser viviente se halla en curiosa
contradicción con la hipótesis de que la total vida instintiva sirve para llevar al ser
viviente hacia la muerte. La importancia teórica de los instintos de conservación y poder
se hace más pequeña, vista a esta luz; son instintos parciales destinados a asegurar al
organismo su peculiar camino hacia la muerte y mantener alejadas todas las
posibilidades no inmanentes del retorno a lo inorgánico.
Para sobrevivir se requiere de cierta ―agresividad‖, pero ignoramos cuáles son los
límites entre la agresividad ―necesaria‖ y la agresividad contraproducente. Edwar
Gibbon, citado por Gutiérrez Giraldo, distingue dos inclinaciones: el amor al placer y el
amor a la acción. ―El amor al placer es depurado por el arte y por el estudio, mejorado
por los correctivos del trato social y corregido por la justa consideración que exigen la
templanza... El amor a la acción es un principio de naturaleza mucho más fuerte y
20
dudosa. Con frecuencia conduce a la ira, a la ambición y a la venganza, pero cuando es
dirigido por un sentimiento de circunspección y de benevolencia, se convierte en el
padre de todas las virtudes... Podemos atribuir al amor al placer la mayoría de las
cualidades agradables y al amor a la acción la mayoría de las cualidades útiles y
respetables‖. En las partes más valiosas y esenciales del esfuerzo humano propician las
más deplorables manifestaciones de agresividad humana. Jaime Luis Gutiérrez Giraldo
considera que la agresividad, además de protegernos contra los ataques externos, es la
base de la realización intelectual, de la necesaria independencia personal y de la propia
estimulación. Para Gutiérrez Giraldo, sin su aspecto agresivo de su naturaleza, ―el
hombre sería incapaz de dirigir el curso de su vida, o de influir sobre el mundo que lo
rodea. De no ser por ese componente de agresividad, el hombre no habría logrado su
estado actual de desarrollo y de tecnología, y lo más probable hubiera sido que no
habría sobrevivido como especie‖44. Sin embargo, Maquiavelo sostiene que ―el amor, la
fuerza que todo anima y vivifica, poco o nada representa para el populacho. Por el
contrario, en medio de la torpeza y la malicia, aquellos hombres y mujeres apenas
reconocen las instrucciones imperativas de su bajo vientre. En cambio, el dolor y el
miedo sí los conmocionan y transforman; bajo su influjo se vuelven manejables,
disciplinados y obedientes… El miedo es saludable…45―
En nombre del supuesto amor que dicen sentir algunas personas se han cometido
vejámenes y tropelías. Walter Riso sostiene que ―matamos por amor, nos suicidamos por
amor, peleamos por amor, nos anulamos por amor, robamos por amor y sobornamos
por amor. El reino del amor es posiblemente el que más sangre ha derramado en la
historia de la humanidad…‖46. Por amor se siente envidia y se desea el mal a los demás.
Amar a otra persona es muy complejo porque interviene el placer y el dolor con sus
concomitantes consecuencias. Es tal insania que algunos ―hombres, esclavos de sus
incontrolables pasiones, asesinan a la mejer que dicen amar. No hay duda de que ciertos
seres humanos son unos bellacos enfermos… ¿Será cierta la afirmación de San Agustín,
que en el hombre hay algo podrido? ¿Será cierto, también, que se nos ha podrido el
alma, tal como afirmaba Juan Rulfo?
El hombre es tan paradójico y complejo que es un tirano no sólo en el odio sino en el
amor. ―Un hombre enamorado se convierte en un horrible tirano. Los celos son una
manifestación de tiranía en forma pasiva. Una persona celosa es un tiranizador que vive
en un mundo de ficción y de alucinación‖, precisa Nicolás Berdiaev, y sentencia que ―un
amor enfermizo es la forma más horrible de tiranía‖47. Es tan paradójico, que las mismas
razones que nos aproximan a los demás pueden hacer que éstos se conviertan en
nuestros enemigos. Los intereses que nos unen nos enfrentan. ―Lo mismo que nos une –
44 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime. Cavilaciones, el arte vivir exitosamente.
45 MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe. http://ebookmundo.net/book/el-principe/
46 RISSO, Walter. Deshojando margaritas.
https://books.google.com.co/books?id=RQ8p3tnaK1MC&printsec=frontcover&dq=libro+deshojando+margaritas
47 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. La ciudadanía mundial.
21
nuestros intereses—, es también lo que nos separa, nos personaliza y quizá antes o
después nos enfrente‖48.
Los padres de familia y los educadores que maltratan física, psíquica, moral o
verbalmente a los niños engendran violencia, porque están matando al hombre del
mañana. Sobre esta irrefutable realidad existen muchos tratados científicos. E. Aroson
asegura que ―a los niños a quienes se castiga con dureza se convierten al crecer en
adultos dados a la violencia‖49. Heinz Dirks señala que aparecen rasgos agresivos
cuando, ―a causa de un régimen excesivamente severo o de un castigo muy duro, se
acumulan durante mucho tiempo los impulsos sensitivos‖50. Jorge Alcalde sostiene que
―los niños y las niñas maltratados tienen muchas probabilidades de convertirse en
maltratadores adultos o de terminar relacionándose con parejas violentas‖51. Incluso la
contaminación ambiental produce violencia en el niño. Según investigadores, los niños
que viven en ciudades contaminadas con plomo son más violentos. Muchos de esos
tratados nos han dejado claro, entre otros saberes sobre el particular, que el niño a quien
nadie ama tampoco ama a nadie. Si nadie se identifica con los problemas de un niño,
tampoco él se identificará con los problemas ajenos. El comportamiento incoherente de
los padres explica algunas veces muchos trastornos de la personalidad antisocial.
Algunas veces los padres de esos individuos los castigaron por ser malos, otras veces no
lo hicieron. Algunas veces se preocuparon por ellos y les dedicaron mucha atención,
otras veces los ignoraron, obligándolos a ser independientes prematuramente.
Como quiera que uno de los fenómenos más evidente sea la violencia intrafamiliar,
destacamos que ésta se manifiesta como maltrato físico y moral entre cónyuges, castigos
drásticos a los hijos y abuso sexual. ―Los golpes, las palabras agresivas, los chantajes,
humillaciones, burlas, son dolorosamente el pan de cada día en la vida cotidiana de
innumerables familias colombianas‖52. Esta problemática muestra a los miembros de la
familia maltratados con actitudes y comportamientos violentos, y como personas
cargadas de dolor y rabia por las agresiones recibidas. ―Este panorama de agresión y
violencia al interior de las familias ha generado en Colombia una mentalidad proclive a
la solución violenta de las diferencias, con consecuencias en los espacios públicos donde
se manifiesta como violencia social y con gran incidencia en la violencia armada que
vive el país‖53. Muchos de los jóvenes que se vinculan a la guerrilla arguyen que la
violencia que se vive al interior de sus familias es una de las causas que motivaron esa
decisión. ―Manifiestan con mucho dolor la tragedia de su infancia, donde los golpes, las
carencias afectivas, las humillaciones... fueron un factor fundamental para aceptar
insertarse en grupos alzados en armas que les prometieron una mejor vida y futuro‖54.
48 SAVATER, Fernando. Las preguntas de la vida. SAVATER, Fernando. Las preguntas de la vida. Ariel, Barcelona, 1999
49 AROSON, E. La sociedad animal.
https://books.google.com.co/books?id=P2bCqrT_NP0C&pg=PA57&dq=ARONSON,+E.+La+sociedad+animal
50 DIRKS, Heinz. La sicología descubre al hombre. Círculo de Lectores, Bogotá.
51 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
52 ORTIZ PÉREZ, Isabel. El Dominical. Vanguardia Liberal. 24/NOV/02.
53 Ibídem.
54 Ibídem.
22
La violencia sexual es un factor degradante que ocasiona graves y permanentes
consecuencias a la víctima. ―La vergüenza, el estigma social y el rechazo por parte de la
familia, hacen que la víctima sea culpabilizada, generándose sentimientos de
ambivalencia que propician el agravamiento de la violencia intrafamiliar, con secuelas
emocionales y sociales muy difíciles de reparar‖55.
Los mal llamados ―medios de comunicación‖, que en realidad son medios de
información, generan discreta violencia al difundir las noticias que le convienen a los
monopolios o al sistema dominante. Es universalmente admitido el poder de los medios
de información de masas para crear estados de opinión. De hecho, hay muchas personas
que, en la práctica, son manipuladas en contra de su voluntad. Los ―actores‖ de los
medios de información, especialmente periodistas, desconocen que ―el periodismo debe
ser una antorcha que ilumine y no una tea que incendie‖, tal como lo aconsejaba el
expresidente colombiano Eduardo Santos (1938—1942).
Uno de los graves problemas de nuestra sociedad obedece a un deterioro de los lenguajes
colectivos, y los medios de información están contribuyendo a degenerar la representación
colectiva de vida social y de vida ética. Hay comunicadores que alimentan el acto violento
a través de la palabra. Mientras no reconozcamos los vínculos que hay entre la palabra y lo
que ella implica para los oyentes, existe una forma irresponsable de asumir el decir. ―La
sociedad, como una telaraña de nudos y retruécanos, de grupos e intereses políticos y
económicos, en tanto productora de sus propias imágenes, genera sus mecanismos
ideológicos de legitimación y prohija, al mismo tiempo, en los subterfugios y subterráneos
de la ilegalidad, las formas ideológicas relativas a su propio cuestionamiento, y muestra
también las formas desviadas de su crecimiento y desarrollo. Así, los medios de
comunicación han sido capaces de mostrar, de forma directa e indirecta y a pesar del
sensacionalismo y de los espejos cóncavos, las retorsiones de una sociedad convulsionada.
Pero hay que advertir que la actividad periodística es, siempre, una esfera en la que la
sociedad y la población se miran, se reflejan y se expresan, con su multitud de problemas,
vicios, valores, virtudes y contradicciones. Y en este sentido, la prensa escrita, además de la
radio, entre otras instituciones de la massmediación, han sido cruciales para la
reproducción, el fomento, la aceptación y la tolerancia de esta forma compulsiva de
desviación social‖56. William Ospina señala lo siguiente:
“Nada es más omnipresente que la información, pero hay que decir que los medios tejen
cotidianamente sobre el mundo algo que tendríamos que llamar “la telaraña de lo infausto”.
El periodismo está hecho sobre todo para contarnos lo malo que ocurre, de manera que si un
hombre sale de su casa, recorre la ciudad, cumple todos sus deberes, y vuelve apaciblemente a
los suyos al atardecer, eso no producirá ninguna noticia. El cubrimiento periodístico suele
tender, sobre el planeta, la red fosforescente de las desdichas, y lo que menos se cuenta es lo
que sale bien. Nada tendrá tanta publicidad como el crimen, tanta difusión como lo
55 Ibídem.
56 CORDOBA, Nery. La subcultura del “narco”: la fuerza de la transgresión. www.culturayrs.org.mx.
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accidental, nada será más imperceptible que lo normal. En otros tiempos, la humanidad no
contaba con el millón de ojos de mosca de los medios zumbando desvelados sobre las cosas, y
es posible que ninguna época de la historia haya vivido tan asfixiada como esta por la
acumulación de evidencias atroces sobre la condición humana. Ahora todo quiere ser
espectáculo, la arquitectura quiere ser espectáculo, la caridad quiere ser espectáculo, la
intimidad quiere ser espectáculo, y una parte inquietante de ese espectáculo es la caravana de
las desgracias planetarias… El periodismo no nos ha vuelto informados sino noveleros; la
propia dinámica de su labor ha hecho que las cosas sólo nos interesen por su novedad: si no
ocurrieron ayer sino anteayer ya no tienen la misma importancia”57.
Los medios de ―comunicación”, como uno de los agentes socializadores, en
determinadas circunstancias tienen demasiada responsabilidad en la generación de
esquemas violentos, debido al lenguaje que manejan, muchas veces de manera
inadecuada, atendiendo las demandas del mundo consumista. En donde más se
evidencia este aserto es en algunas transmisiones deportivas. En el fútbol, por ejemplo,
se utilizan de manera vehemente términos bélicos (que tienen demasiada carga
semántica) como ―riflazo”, “balazo”, “mortero”, “bombardero”, “tiro”, “disparo”, “cañonazo”,
“puñetazo”, “ataque”, “contraataque”, “contragolpe”, “retaguardia‖, “volante ofensivo”, etc., y
apodos como el “rifle” Andrade, el “bombardero” Valenciano, el “mortero” Aravena…
Algunos ―comentaristas‖ llaman a sus programas ―La Polémica‖, tal vez ignorando que
su mismo nombre invita a la disputa, porque el término ―polémico‖ (de donde viene
―polémica‖) se define como el carácter de todo aquello que suscita discusión o
controversia. En su origen griego, la polémica era el arte de tomar y defender, como
estrategia militar; posteriormente se hizo extensivo al arte de argumentar y refutar.
¿Qué ―polémica‖, auténticamente dialógica y argumentada, puede ser, si los
―polemistas‖ no respetan ni aceptan las opiniones disidentes, ni reconocen y admiten la
diferencia, haciendo uso de lenguajes agonísticos y construcciones lingüísticas
improcedentes que no son más ofensivos y banales artificios del lenguaje? En el ciclismo
también se emiten expresiones beligerantes, como: ―Lanzó un feroz ataque”. “Los mató a
todos”. “Pulverizó el reloj‖. ―Se armó una leñera en el pelotón‖. ―El Caníbal”…
Muchos de los términos utilizados en el deporte provienen de lenguaje propio de la
guerra. Estas emisiones radiales o televisivas son percibidas por sectores populares, en
su gran mayoría, segmentos de la sociedad fáciles de masificar, influenciar y alienar.
Términos que, según expertos, forman parte de su acervo léxico y se arraigan en el
inconsciente colectivo. Muchos de los deportes que se practican en nuestro entorno se
convierten, en reiteradas ocasiones, en escenarios para las manifestaciones de violencia:
fútbol, boxeo, baloncesto, etc. El fútbol (el deporte más popular en nuestro medio),
considerado como el rey del deporte, a veces es el ―deporte rey de la agresión‖. Jorge
Alcalde sostiene que ―aunque la violencia puede brotar en cualquier competición
57 OSPINA, William. Preguntas para una nueva educación. www.metas2021.org
24
deportiva, el fútbol es la modalidad de mayor riesgo en la actualidad‖58. Sus causas
podrían ser la tendencia de los fanáticos (mal llamados ―hinchas‖) a sentirse integrantes
de un clan, el aumento del contacto físico agresivo entre jugadores, la desinhibición en
un entorno masivo y el consumo de alcohol, drogas y sustancias dopantes. ¿Qué decir
de la violencia de otros seudodeportes como el toreo, las riñas de gallos, el coleo y la
―despescuezada‖ de gallos y de gansos?
Estas son las 10 fiestas más crueles en las que se maltratan animales:
1. El toro de la Vega. Se celebra el segundo martes de septiembre en la localidad
vallisoletana de Tordesillas. El día elegido, el toro es perseguido en la vega del río Duero
por lanceros a caballo que tienen que matarlo acorralándolo y atravesándolo con las
lanzas. El que logra dar el lanzazo de gracia al animal es reconocido casi como un héroe
en el pueblo.
2. El toro júbilo. Se celebra en noviembre en las calles de Medinaceli, en Soria, España. El
toro es atado por los cuernos para inmovilizarlo y encajarle así en la cabeza unos
artilugios metálicos con grandes bolas de material inflamable. Cada vez que se celebra el
animal sufre graves quemaduras y un gran estrés. Los defensores de esta fiesta alegan
que al astado se le da una crema de barro para que no sufra quemaduras y que se ha
eliminado la tradición de matar al toro tras el encierro nocturno que realiza con sus
cuernos envueltos en llamas.
3. Toros enmaromados. También conocidos como toros ensogados. Las reses son sujetadas
por la cabeza para atarles los cuernos. Luego son arrastrados por las calles para regocijo
de quienes corren junto al animal. Estas sogas producen grandes traumatismos en la
cepa del cuerno y profundos desgarros en los músculos del cuello. Estos festejos son
típicos en Aragón, Navarra, La Rioja, Andalucía y Valencia pero sobre todo, en Castilla
y León. El más famoso es el de Benavente, en Zamora, entre el 9 y el 14 de junio.
4. Toro de San Juan. Se celebra entre el 23 y el 28 de junio en Coria (Cáceres). El toro es
soltado por el recinto amurallado de la ciudad y, como si fuese una diana, se le lanzan
soplillos (gruesos alfileres) que se clavan en su piel. Después se le dispara un tiro.
5. El giro del perro. En el pueblo de Brodilovo (a 560 kms de Sofía, capital de Bulgaria),
existe una fiesta llamada ―El giro del perro‖ (Trichane Na Kuche) en la cual atan a varios
perros de grandes cuerdas que cuelgan sobre el río helado y los hacen girar. Para
aumentar la diversión en los días previos al festejo dan de comer a estos perros gran
cantidad de alimento y les taponan el ano. Cuando llega el momento del ritual la
apretada cuerda que tienen alrededor de su estómago comienza a girar violentamente,
aprieta al perro, (a quien le han quitado el tapón del ano) y este gira a toda velocidad sin
poder detenerse, evacuando sus heces por todo el sitio mientras la cuerda se desenrolla.
58 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
25
La tradición dice que a mayor cantidad de material fecal mejores serán las cosechas ese
año en el pueblo.
7. Patos al agua. Se realiza en Sagunto (Valencia, España). El festejo consiste en lanzar
gran cantidad de patos a las aguas del puerto, los cuales deben ser atrapados a mano
por los participantes en el concurso.
8. Matanza de delfines en Dinamarca. Cada año, en las zonas costeras de las islas Feroe se
lleva a cabo la matanza de miles de delfines por parte de adolescentes que celebran que
han llegado a la edad adulta. La ceremonia tiene lugar en primavera cuando los delfines
calderones se acercan a las costas, y todo el pueblo se prepara para el ―gran día‖. Este
acto, que se realiza al aire libre y a la vista de todos, se convierte en una fiesta que deja
las aguas teñidas de rojo, bañadas de sangre. Se argumenta a su favor, como suele ser
habitual, que se trata de una tradición de más de 1.200 años: Lo cierto es que cada año se
matan de esta forma entre 1.000 y 2.500 delfines. Los jóvenes se aprovechan de la
confianza que estos magníficos animales tienen hacia las personas para poder matarlos.
9. Las corridas de gansos. En Carpio del Tajo (Toledo, España) hay una tradición en la que
el rito ancestral consiste en colgar gansos de cuerdas en la plaza del pueblo y los mozos,
montados a caballo, tienen que conseguir arrancarles la cabeza. Una vez arrancadas
estas cabezas son quemadas y los participantes que han logrado su objetivo consiguen
un trofeo.
10. El apedreamiento de Judas. En Robledo de Chavela (Madrid, España) existe una curiosa
forma de celebrar la Semana Santa. El acto principal de ésta comienza el sábado Santo,
cuando llegan a la plaza las procesiones que han salido de la iglesia parroquial. En ese
momento, los jóvenes del pueblo lanzan piedras contra un muñeco que ha sido colgado
en la plaza y simboliza a Judas. Éste está rodeado de cántaros y los espectadores
contemplan con sorpresa el contenido de estos, pues están repletos en su mayoría de
ardillas y gatos. La mayoría de estos animales muere en el ritual, víctima de las
pedradas.
Los equívocamente llamados ―hinchas‖ (que deberían llamarse ―fanáticos‖ o
―seguidores‖, ya que la palabra ―hincha‖ significa odio, aversión, encono, y no fanático
o seguidor), con su característica e intrínseca mentalidad de ―borregos‖, de personas
―del rebaño‖, propician violencia antes, durante y después de los partidos de fútbol,
debido a que su fanatismo radical no les permite entender que las ―causas‖ que ellos
defienden hasta con su propia vida o la de los demás, no son más que alienación y
cosificación orquestada por las personas que realmente se benefician y se lucran
económicamente del espectáculo futbolero; mientras que éstas se enriquecen, aquéllos
sólo incrementan su miseria y se involucran en actos de violencia y alteración del orden
público, incurriendo en conductas punibles, que para afrontarlas ninguno de los que se
26
lucran acuden en su ayuda. Sería procedente reflexionar sobre lo que nos dice Eduardo
Galeano:
“El fanático es el hincha en el manicomio. La manía de negar la evidencia ha terminado
por echar a pique a la razón y a cuanta cosa se le parezca, y a la deriva navegan los restos
del naufragio en estas aguas hirvientes, siempre alborotadas por la furia sin tregua.
El fanático llega al estadio envuelto en la bandera del club, la cara pintada con los colores
de la adorada camiseta, erizado de objetos estridentes y contundentes, y ya por el camino
viene armando mucho ruido y mucho lío. Nunca viene solo. Metido en la barra brava,
peligroso ciempiés, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso. La
omnipotencia del domingo conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin
deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo: liberado por un día, el fanático tiene
mucho que vengar.
En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve. Lo suyo es la tribuna. Ahí está su
campo de batalla. La sola existencia del hincha del otro club constituye una provocación
inadmisible. El Bien no es violento, pero el Mal lo obliga. El enemigo, siempre culpable,
merece que le retuerzan el pescuezo. El fanático no puede distraerse, porque el enemigo
acecha por todas partes. También está dentro del espectador callado, que en cualquier
momento puede llegar a opinar que el rival está jugando correctamente, y entonces tendrá
su merecido”59.
El deporte, que se dice sirve ―para hermanar a los pueblos y estrechar la integración
entre países‖, ha generado, gracias a su evidente influencia alienadora y masificadora,
muchos eventos de violencia en diversas ocasiones. En 1964 en un solo episodio hubo
320 muertos y unos 800 heridos. ¿Qué causó semejante acontecimiento tan violento? ¡Un
partido de fútbol en la ciudad de Lima! ¿Quiénes se ―enfrentaron‖? Perú y Argentina.
¿Cómo sucedió tan irracional acto? Según la Gran Enciclopedia Ilustrada del Siglo XX,
―un gol marcado por los peruanos y anulado por el árbitro provocó la invasión del
terreno por parte de los cincuenta mil espectadores… La policía, incapaz de retener la
avalancha humana, realizó varios disparos al aire. Miles de espectadores asustados
intentaron abandonar el estadio y cientos de ellos perecieron en las estrechas bocas de la
salida‖. ¿Toda esta tragedia por un gol? ¡Qué ―borregos‖, hombres del ―rebaño‖, son
muchos de los fanáticos del fútbol!
Sobre la cultura del fútbol, la Biblioteca de Consulta Microsoft Encarta, dice lo siguiente:
“Durante la segunda mitad del siglo XX, el juego ha aumentado su comercialización. Se
ha convertido en un gran negocio y en una rama de los negocios del entretenimiento.
Inevitablemente ha habido corrupción y sobornos (en sí mismo nada nuevo en fútbol u
59 GALEANO, Eduardo. Memorias del fuego. http://www.megaepub.com/eduardo-galeano-las-caras-y-las-msc.html
27
otros deportes), e intentos de arreglar partidos, fraudes y pagos ilegales o irregulares. Los
mejores jugadores cobran salarios enormes y millones de dólares cambian de manos con
los traspasos de los jugadores entre clubes. Los medios de información han jugado un
papel incluso más importante, especialmente la televisión. De hecho, el fútbol no podría
sobrevivir sin sus enormes inversiones.
Durante las décadas de 1970 y 1980, el vandalismo y la violencia entre los seguidores de
los clubes (especialmente los británicos) redujeron su popularidad y alejó a los
espectadores. Los desórdenes antes, durante y después de los partidos y las batallas
campales en las calles entre los hinchas se convirtieron en algo común. Hubo incluso
algunos desastres graves: en 1971 en el Ibrox Park de Glasgow, en 1982 en el Estadio
Lenin de Moscú, en 1985 en el Estadio Heysel de Bruselas y en el Estadio de Bradford en
Inglaterra, en 1989 en Hillsborough (Inglaterra) y en 1992 en Bastia (Córcega)”.
En las telenovelas y los dramatizados, igualmente, se manejan acentuados lenguajes
cargados de violencia, ya que son pronunciados con expresiones de agresividad,
acompañados de miradas, ademanes violentos y evidentes demostraciones de hostilidad
y agresividad: “¡Estúpido!”. “¡Cretino!”. “¡Idiota!”. “¡Muérase!”. “¡Lárguese!”. “¡Maldito!”.
“¡Marica!”. “¡Traidor!”. “¡Perro!” o “¡Perra!”. “¡Ramera!‖. “¡Zorra!‖… Estas reiteradas y
contundentes expresiones, que riñen con la cortesía y conforman un lenguaje soez, y
esta evidente realidad, son campo nutricio para la germinación de comportamientos
violentos.
¿Cómo es posible que en un programa ―farandulero‖, que quebranta de manera
flagrante el derecho a la intimidad divulgando informaciones y escenas de ciertos actos
humanos propios de la vida privada e íntima, se ―escoja‖ como la ―mejor escena de la
semana‖ un hecho criminal y violento en el cual se incendia deliberadamente con
gasolina una humilde vivienda dentro de la cual hay una dama indefensa que muere
calcinada? ¿Una tropelía tan execrable merece destacarse como ―la mejor escena‖?
En esos géneros televisivos se generan estereotipos y se acentúa el trato degradante e
indigno, no sólo a través de la agresión física sino de la alusión. Es así como el
―machismo‖ se fortalece, pues desde su trinchera y de su ―yo‖ opta por la dialéctica del
atropello físico y del ―yo mando”, “yo decido”, “yo celo”, “yo soy hombre”, “yo someto”, “yo
agredo”… Sin la intención de emitir prejuicios o estigmatizar, en las novelas y películas
mexicanas es donde más se exteriorizan este tipo de conductas inadecuadas. Se dice
popularmente que las telenovelas mexicanas han hecho mucho daño a las mujeres
latinoamericanas, por cuanto éstas están saturadas de historias y de escenas
―machistas‖. En este tipo de programación se actúa con la dialéctica y la lógica de la
agresión, de la intolerancia, del insulto, del irrespeto y del chantaje. Ésta es una evidente
muestra de la falta de ética de los que manejan utilitariamente los hilos de la televisión, a
quienes les interesan más las ganancias que el fortalecimiento de los valores necesarios
para la convivencia racional entre seres humanos. Para ellos primero están las leyes del
28
mercado, que imperan sobre las leyes de la convivencia y el respeto por la vida. Y lo más
grave de esta preocupante realidad es que cuenta con la ―alcahuetería‖ del Estado; al
menos eso se aprecia en Colombia a través de las instituciones creadas para controlar y
regular el servicio de televisión. Éstas son muy draconianas cuando se trata de censurar
escenas, lenguaje o imágenes de algo tan sublime y grandioso como es el cuerpo
humano desnudo o la práctica libre y autónoma del ejercicio de la genitalidad, porque
supuestamente son ―muy fuertes‖ para los menores de edad. ¿Acaso las escenas de
violencia, intolerancia, racismo, odio, homicidios o cualquier otra tropelía, no son
―agresivas‖ para los menores? ¿No será que esto es una típica muestra de la doble
moral?
Las emisiones televisivas de este tipo de programas son características porque en ellas
no se utiliza la comunicación biunívoca, empática y asertiva, en donde los integrantes
del acto comunicativo sean interlocutores validados, reconocidos y valorados. Este estilo
de comunicación se convierte en un canje de agravios y no en un intercambio armónico
de mensajes. Además, los conflictos, propios de la convivencia, que se generan por el
hecho de ser diferentes, percibir, sentir y pensar distinto, no se solucionan por la vía del
diálogo argumentado sino mediante las vías de hecho. Una mujer, por ejemplo, le
reclama a otra dizque porque ―le quitó‖ el novio o el esposo, y en lugar de buscar una
salida racional al fenómeno, acude a la tradicional ―cachetada‖ o ―bofetada‖,
acompañada de inmundas imprecaciones, dicterios e invectivas, y de ademanes
desafiantes y cargados de odio (¡Qué despropósito! ¡Cómo si las personas fueran objetos
que pudiésemos ―quitárselos‖ a los demás!). Y así toda la dinámica de las relaciones
interpersonales que no se conducen por los causes del diálogo, de la concertación, del
consenso o del acuerdo razonable. Pareciere que a los realizadores de televisión les
interesara más la manera inadecuada de solucionar los conflictos mediante la práctica
reiterada de la agresión, el maltrato, las tropelías y los vejámenes, y no a través de la
salida inteligente que comporta diálogo, negociación, acuerdos y tolerancia. Se
evidencia que estos espacios televisivos en lugar de trasmitir valores que propendan por
el respeto a la vida, más bien propician contravalores que atentan contra la integridad
física y moral de los demás. Las telenovelas y la publicidad moldean aspiraciones e
inculcan un lenguaje vulgar y simple. Pareciere que los ―libretistas‖ de televisión no les
diera el ―cerebrito‖ para más… ¿O será que éstos les dan al ―rebaño‖ lo que éste pide:
episodios violentos y estilos de vida inadecuados? Al parecer, los ―libretitas‖ sólo de
rigen por la tiránica dictadura del ―rating‖. Todo este acervo de banalidades contribuye
a la intolerancia y la vida superficial y vacía, a que las personas vivan y se comporten
como el ―rebaño‖ y como hordas de fieras salvajes…
Es típico en esos programas el desconocimiento de los derechos humanos y en especial
el derecho a la diferencia, que es la síntesis de los demás derechos. Sin la práctica y el
reconocimiento de este postulado democrático, no puede generarse convivencia
armónica, y sin ésta no es posible la concreción de escenarios de paz.
29
La honorable Corte Constitucional señala que ―los analistas de la Alcaldía Mayor de
Bogotá sostienen que los periodistas califican los partidos como ―encuentros bélicos y
peligrosos‖, durante las semanas anteriores a cada cotejo, lo que incide de alguna manera
en el comportamiento de la hinchada‖60. Según la citada corte, ―la información
suministrada por la policía nacional sugiere que el problema de la violencia entre barras
o de las barras hacia partícipes del espectáculo, responde a diversos problemas sociales
y sicológicos. Es posible que los medios de comunicación tengan alguna incidencia en
dichos comportamientos… El informe rendido por la Policía Metropolitana de Bogotá,
indica que, de acuerdo con el análisis sociológico realizado por la institución, la
violencia es producto de varios factores: (i) los mismos equipos de fútbol incitan al odio
entre los equipos (y los aficionados); (ii) los integrantes de las barras, usualmente son
personas marginadas ―de la sociedad que utilizan este medio como forma de expresar
su inconformismo‖; (iii) inmadurez de los jóvenes que los lleva a imitar el
comportamiento de las ―barras bravas‖ de otros países, ―que se caracterizan por cometer
desmanes y desórdenes públicos‖; y, (iv) ―la falta de compromiso de los padres de
familia y en especial su pérdida de autoridad, facilitan la adopción de actitudes
violentas, irresponsables y desaforadas de la juventud en los espectáculos públicos‖61.
No podemos desconocer que cosas y palabras se desangran por la misma herida. Así lo
ha visto con lucidez Octavio Paz: ―No sabemos en dónde empieza el mal, si en las
palabras o en las cosas, pero cuando las palabras se corrompen y los significados se
vuelven inciertos, el sentido de nuestros actos y de nuestras obras también es
inseguro‖62.
El lenguaje es poderoso como lo demostraron los hitlerianos. Palabras como
―explotadores”, “imperialistas”, “bandidos”, “subversivos”, “desechables‖ y otras, que son
ofensivas, tienen su evidente carga de agresividad. Según Gutiérrez Giraldo, ―vale la
pena observar cómo las palabras con que acostumbramos a expresar el esfuerzo
intelectual son todas palabras agresivas. Decimos que ―atacamos un problema‖, que ―le
metimos el diente‖, que ―dominamos‖ una ciencia o una técnica porque hemos
―luchado con ella‖ y hemos ―vencido‖ sus dificultades. Se habla de ―agudizar‖ el
ingenio y ―diseccionar‖ los problemas en sus partes componentes‖63.
Algunos programas infantiles que se emiten por televisión contienen una considerable y
sutil carga de violencia. Los llamados comics como Bugs Bunny, el Correcaminos, los
Simpson y el Pato Donald son un ejemplo de estos programas televisivos. Riso sostiene
que ―una de las formas socialmente más aceptadas de promocionar la violencia
psicológica y el irrespeto a los demás es por medio de las tiernas e inofensivas tiras
cómicas, impresas o filmadas. Si uno se detiene a observar minuciosamente el contenido
60 Sentencia T-1319/01. República de Colombia.
61 Sentencia T-1319/02. República de Colombia.
62 LINDERO, Luis. La apertura hacia la universalidad: El diálogo con otras literaturas.
http://congresosdelalengua.es/rosario/ponencias/identidad/landero_l.htm
63 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime Luis. Ob. Cit.
30
de Bugs Bunny, el Correcaminos, los Simpson y el Pato Donald, experimentará la misma
sensación de ver una película policial donde ganan los malos‖64.
Desde la perspectiva de la psicología social, la televisión exhibe violencia considerable,
fundamentalmente la televisión estadounidense. ―Los estudios de laboratorio revelan
que la observación de modelos violentos incrementa la conducta agresiva. De modo que
no es sorprendente que los investigadores estén estudiando ahora el impacto de la
televisión. Los estudios correlacionados y experimentos convergen en la conclusión de
que observar la violencia fomenta un incremento moderado en la conducta agresiva y
desensibiliza a los espectadores ante la agresión y altera sus percepciones de la
realidad‖65. Los investigadores afirman que ver representaciones antisociales por
televisión está asociado con la conducta antisocial. Algunos criminales norteamericanos
aceptaron que viendo programas de televisión habían aprendido nuevos trucos
criminales. ―Siete de cada programas contienen violencia: acción físicamente apremiante
que amenaza con herir o matar, o heridas y muertes reales‖66. Según Myers, ―observar
un modelo agresivo puede desatar los impulsos agresivos de los niños y enseñarles
nuevas formas de agredir‖67. El trabajo científico de un grupo de sicólogos, encabezados
por L. D. Eron, señala que ―cuanto más violento es el contenido de los programas que el
niño ve en la televisión, más agresivo es el niño‖68.
Los medios de información no cumplen una función social; muchas veces están al
servicio de los monopolios, del Gobierno y de los ―políticos‖ venales, quienes
hábilmente los aprovechan para fortalecer el poder, incrementar el consumismo, alienar
y masificar al pueblo, adoctrinar y emitir publicidad política falaz y demagógica. ―El uso
de la violencia con fines políticos y electorales es una de las grandes tragedias
colombianas‖69. En nuestra sociedad biclasista, los medios de información ―se rinden y
se pliegan ante los enamorados del poder, quienes con su ayuda configuran hoy el
monopolio más recio, más incisivo y más sutil‖70. Con su publicidad alienadora y con su
falsa información manipulan y crean un mercado artificial de necesidades y productos
sin fin.
Dentro de la dinámica arrolladora de los medios de información, ―los objetivos vitales y
los valores pierden su orientadora claridad, para convertirse en esquemas, en fórmulas
transaccionales que conducen a flojos y cómodos acuerdos. El análisis de las ideas, la
búsqueda del conocimiento profundo, la construcción de las interpretaciones y de los
conceptos, se reemplaza frecuentemente por códigos y mecanismos comunes, que
64 RISO, Walter. Ob. Cit.
65MYERS, David G. Psicología Social. 4a. edición, McGraw Hill, México, 1995.
66 Ibídem.
67 Ibídem.
68 Ibídem.
69 LOPEZ HERNANDEZ, Claudia. La refundación de la patria, de la teoría a la violencia. En Y refundaron la patria… Debate, Bogotá, 2010,
p. 29
70 NOGUERA SAYER, Leonor. En busca de una vida propia. Planeta, Bogotá, 1995
31
eximen de la temida tarea de pensar‖71. En concepto Paulino Castells, citado por Jorge
Alcalde, ―debido a los numerosos episodios de agresión que se exponen en la televisión,
los niños sobreestiman la violencia real y eso aumenta sus relaciones de miedo y
soledad‖72. El contundente y revelador punto de vista Estanislao Zuleta llama la
atención cuando aclara que los medios de información ―han fomentado la violencia
mucho más en una forma indirecta que directa; no tanto porque presenten escenas
violentas o héroes que obtienen siempre la victoria por medios violentos sino sobre todo
porque presentan el éxito y el consumo como el último fin de la vida‖73. Un televidente
colombiano observa noticieros y películas sobre tiroteos, violencia infantil, violencia
entre adultos, matanzas, secuestros, tomas guerrilleras y otras escenas violentas. ¿Qué
hacer? ―La responsabilidad es compartida entre los padres, los educadores y las
autoridades encargadas de velar por los contenidos. Pero recae en los primeros la
decisión final de optar por encauzar el tiempo de ocio de los pequeños‖74.
En fin, el debate sobre la influencia violenta de los medios de información es amplio y
muchos sus defensores y sus detractores. No existe consenso sobre los posibles efectos
violentos en escenas de televisión. ―El sentir popular parece dar por sentado que una de
las causas del aumento de la agresividad entre los jóvenes es la profusión de imágenes
truculentas en la pantalla‖, agrega Jorge Alcalde, pero aclara que, según Jonathan
Freedman, ―se ha demostrado que no existe ningún tipo de evidencias que permitan
unir la violencia en la televisión con el aumento de la criminalidad‖75. Ese psicólogo
concluye que ―en realidad, lo que sucede es que las personas violentas tienden a
disfrutar más con este tipo de escenas que las no violentas‖76. El violento ve escenas
duras, pero éstas no fabrican violentos. No obstante este planteamiento, es evidente que
en la televisión se presentan imágenes violentas.
El uso inapropiado de los lenguajes ha sido objeto de varios análisis por parte de
intelectuales, pues consideran que los eufemismos y las metáforas guardan relación con
la guerra, con la violencia en todas sus manifestaciones. Los altos mandos militares,
posiblemente ante la evidencia de que su ego se disminuye por la impotencia e
inoperancia ante las tropelías de los violentos, se refieren peyorativamente a los
presuntos criminales como “bandoleros”, “narcobandoleros”, “bandidos”, “facinerosos”,
“crápulas”, “desechables”, “escorias de la sociedad‖ y otros adjetivos que poco bien le hacen
a los televidentes u oyentes, puesto que exacerban los ánimos, tanto de los combatientes
como de los no combatientes.
Julio César Carrión C. sostiene que ―hoy se nos habla por todos los medios de
información de los bandoleros comunistas, de los criminales subversivos y de los promotores
71 Ibídem.
72 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
73 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit.
74 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
75 Ibídem
76 Ibídem.
32
de las ideas foráneas, infames enemigos de la democracia que cumplen con el desleal
encargo del comunismo internacional de destruir la paz y disolver la mística unidad
nacional. En rigor, gracias a esta propaganda negra y al común de una opinión pública
manipulada y sometida a la más oscura ceguera valorativa, pareciere que fuese
imprescindible y urgente eliminar a tales individuos, tan nocivos al cuerpo social, para
que prevalezca el bienestar colectivo‖77.
Para Estrada Gallego ―la guerra ha fomentado unos inconscientes de palabras, frases,
metáforas, proverbios, titulares y expresiones de sentido común... Su uso en el conflicto
armado ha penetrado en la conciencia cotidiana del ciudadano corriente‖78. Esos
lenguajes tan cargados de violencia son un detonante para los ánimos exacerbados de
las personas propensas a la agresividad. Los discursos políticos, algunas veces, a través
de sus retóricas metáforas, veladamente instan a la guerra. Como ejemplo cita Estrada
Gallego el virulento y enardecedor lenguaje utilizado por el exgeneral Harold Bedoya en
una de sus campañas presidenciales: ―Si ser paramilitar es alzar una fusta, yo también soy
paramilitar por la libertad, y no nos van a amedrentar desde Palacio, Tirofijo ni el mequetrefe de
Pastrana‖79.
Consideramos que quienes tienen acceso a los medios de información, ya sea como
entrevistados o como entrevistadores, como periodistas, comentaristas, presentadores,
narradores, expositores o analistas, deben actuar y hablar con prudencia, inteligencia y
naturalidad, siendo coherentes con su sentir, su pensar y su actuar, para evitar incurrir
en el uso indebido del lenguaje que pueda enardecer, exaltar, alienar, desinformar o
causar efectos distintos a las naturales intenciones que deben animar y encauzar a la
auténtica comunicación.
En opinión de analistas, el poder de la imagen televisiva tiene que ver con la guerra. Un
analista afirma que ―la forma en que los medios de información presentan la noticia, los
énfasis, el tiempo dedicado a la entrevista y a las preguntas formuladas, es la manera
como la sociedad comprende las razones de la violencia, de los miedos y de los temores,
de las expectativas y esperanzas sobre la posibilidad de una paz negociada‖80. La
competencia por la sintonía hace que se presenten entrevistas con reconocidos
criminales, quienes públicamente confiesan sus tropelías y tratan de justificarlas. En
algunas ocasiones, muchos televidentes, por falta de sentido crítico, de conciencia
reflexiva, terminan pensando como esas personas violentas y hasta convirtiéndolas
como en especies de referentes dignos de imitar, de héroes, de paradigmas y hasta de
ídolos. Muchas personas en lugar de vivir como piensan, terminan pensando como
viven.
77 CARRIÓN C., Julio César. Pedagogía de la Crueldad. Revista Educación y Cultura.
78 ESTRADA GALLEGO, Fernando. El Dominical. Vanguardia Liberal. 26/MAR/00.
79 Ibídem.
80La Guerra de los Medios. El Dominical. 19/NOV/00.
33
La televisión, con su frecuente emisión de noticias, escenas, programas y películas
violentas, acompañadas de patéticas y evidentes imágenes aterradoras; con sus
―transmisiones‖ en vivo de episodios bélicos de las guerras modernas, eufemísticamente
llamadas ―guerras inteligentes‖, y con la reiteración de imágenes saturadas de violencia,
como la impactante y aterradora destrucción de las ―Torres Gemelas‖, han ido minando
la sensibilidad de los colombianos, y es por eso que para muchos la violencia pareciere
formar parte de la dinámica cotidiana, sin que esto nos mueva ni siquiera a reflexionar
sobre tan compleja problemática; nos hemos insensibilizado de tal manera que muchos
sólo se contentan con ser espectadores pasivos de tan compleja realidad sin participar en
la comprometida praxis que implica la erradicación de tan degradante fenómeno. Sin
embargo, la televisión, a pesar de lo anterior, es una herramienta demasiado útil en
nuestra sociedad actual porque informa, culturiza, divierte, recrea y... hasta ―educa‖. No
se le pueden ―achacar‖ todos los males a la televisión y, en general, a los medios de
información.
El llamado cine de ―acción‖, gracias a sus impactantes, artificiosas y truculentas
imágenes y a la agresividad de sus lenguajes, también se constituye en fuente propicia
para el comportamiento violento. Es por ello que las personas fácilmente influenciables
y manipulables optan por actuar de manera análoga a la de sus personajes favoritos o
llamarse como ellos, evidencia palpable en los motes de reconocidos criminales:
―Rambo”, “Caracortada”, “El Exterminador”, “El Vengador‖, etc. Las autoridades han
detectado que el ―modus operandi‖ de los delincuentes, ya sea en forma individual o
grupal, está profundamente influenciados por los paradigmas criminales de los ―Rambo‖
o los ―Magníficos‖, por citar tan solo esos dos ejemplos. Fernando Savater dice que ―lo
alarmante no es la violencia, la desmesura sexual, el racismo o la rapacidad criminal que
aparecen en las películas, sino la perversamente ingenua suposición de que tales males
no se desencadenan en la realidad más que porque se los representa en la ficción‖81. Las
armas que se exhiben en esas películas fascinan a varias personas, y éstas hacen todo lo
posible por obtenerlas, ya que las consideran como símbolo de poder. Es difícil que un
desadaptado social, teniendo un arma en sus manos, no incurra en actuaciones por fuera
de marcos de legalidad, es decir, cometa actos violentos; máxime cuando el dinero
escasea y urge la necesidad de conseguirlo, cueste lo que cueste, para subsistir en esta
sociedad capitalista, donde muchos piensan que uno vale por la plata que tenga. ¿Acaso
esto, en apariencia, no es así?
Las imágenes violentas siempre han llamado la atención del hombre. Nos encanta
presenciar accidentes, riñas, discusiones con intercambio de vocablos procaces y
cualquier evento con evidentes componentes de violencia. El boxeo, típica vivencia
violenta, así se manifieste con la sutil máscara de deporte, nos llama poderosamente la
atención y muchos ven en éste la posibilidad de surgir, ganar dinero ―fácil‖ y lograr
―éxito‖. La cruz cristiana, presente en muchos lugares (templos, oficinas, colegios, casas,
calles, etc.), sin que muchos tengan la capacidad de percibirlo, es nada más y nada
81 SAVATER, Fernando. Diccionario filosófico. https://es.scribd.com/doc/190910425/Savater-Fernando-Diccionario-Filosofico-pdf
34
menos que un símbolo violento: el elemento en donde fue vejado, maltratado y murió
Jesucristo. En el contexto cristiano es un objeto de martirio, sacrificio y muerte. Los
juguetes bélicos, con los que tanto se divierten los niños, no son más que instrumentos
que incitan a la violencia. El cine, el teatro, la literatura, la pintura y otras
manifestaciones del arte, en su gran mayoría, contienen una enorme carga sutil de
violencia. Las imágenes tienen demasiado impacto en el accionar violento. Si hacemos
hermenéutica a la cultura en que vivimos, encontraremos que en nuestro entorno hay
infinitas manifestaciones evidentes o sutiles de violencia. ―La representación cruda y
sanguinaria de la violencia siempre ha gozado de enorme aceptación popular: en el circo
romano, en los chorreantes y torturados Cristos, Vírgenes y mártires de la imaginería
cristiana, en obras teatrales..., en los romances y cuentos anónimos que narran crímenes
pasionales o hazañas de bandidos… ―la fascinación alarmada o vengativa por la
violencia sanguinaria es una constante cultural‖82.
El irrespeto, el atropello psicológico, la punzante ironía y el sarcasmo han cobrado
muchas víctimas. ―La subestimación, el engaño, la dominación, la explotación, la burla,
la desatención, la mentira, sólo por citar algunas, reflejan la gran batería que
disponemos los humanos para lastimar la autoestima de nuestro prójimo‖83.
En este entorno de circunstancias donde se endiosa la cruda razón, sometida al imperio
de la férula positivista, que trata de reducir al hombre a un simple objeto y se le margina
de su ámbito lúdico—fantástico, la ―persona no interesa como conciencia sino como
operación, no interesa como goce sino como eficiencia, no interesa como objeto
susceptible de ser controlado y planificado hasta en sus más mínimos movimientos‖,
cuestiona Luis Carlos Restrepo84. Noguera Sayer sostiene que la educación racional nos
impele a rechazar la ambivalencia, que nos lleva a reconocer la rabia, la modestia, el
miedo, la desesperación y la tristeza, entre otras emociones, e intenta desaparecerla de
nuestra conciencia. Bajo el pretendido dominio de la razón, ―la ambivalencia no es
propicia y en el afán de disolverla se despliegan enormes esfuerzos conscientes o
inconscientes que tienden a negar a uno de sus polos, dando como resultado una
versión de la realidad alterada, fragmentada e incompleta, a partir de la cual toda
apreciación o decisión que allí se base, estará afectada por el mismo vicio‖85. Si
aceptamos la ambigüedad y las contradicciones, propias de la ambivalencia, nuestra
conducta será concordante con promedios de evaluación más veraces que facilitan un
trabajo en su enriquecimiento y en su mejoría, siempre y cuando éstos no se tomen
como absolutos.
Aunque la razón es esa facultad intelectual que nos permite pensar, discurrir, juzgar,
actuar adecuadamente y distinguir lo bueno y lo malo y lo verdadero y lo falso, para
muchos intelectuales (especialmente vanguardistas) la razón es enemiga declarada de la
82 SAVATER, Fernando. Ob. Cit.
83 RISO, Walter. Ob. Cit.
84 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. La trampa de la razón. Arango editores, Bogotá, 1995
85 NOGUERA SAYER, Leonor. Ob. Cit.
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vida. La problemática humana no se puede reducir a meras relaciones lógicas; ―no se
puede estrechar en un abstracto orden lógico el medio vital del hombre que es de
contradicciones y de problemas para encarcelarlo en un marco preestablecido por la
razón‖, precisa Miguel de Unamuno, y agrega que es la vida y no la razón ni la lógica el
criterio último de verdad. ―Es la voluntad, y no la inteligencia, la que nos hace el
mundo‖, concluye. Además, pregunta que ¿para qué se nos dio la razón?, y responde
que tal vez para luchar contra ella y así merecer la vida. Según él, la razón no sirve para
conocer la vida, pues al intentar aprehenderla en conceptos fijos y rígidos, la despoja de
su fluidez temporal, la mata; por esto, se desentiende de la razón y se vuelve hacia la
imaginación que considera la facultad más sustancial. ―La razón, cuyos principios son
tan rígidos, tiene necesariamente que hacer concesiones a la vida, a la dificultad de vivir
con ella‖86. Según, A. Palacio Valdés, la vida está hecha para obrar, y es tan corta, que si
nos obstinamos en razonar cada uno de nuestros pasos, corremos el peligro de quedar
inmóviles. R. de Bourmont piensa que la lógica es buena para razonar, pero mala para
vivir. Antonio Marina87 indica que a la racionalidad se le atribuye estar movida por el
cálculo, ser ciega para los valores, recluirse en la ciencia, interesarse sólo por lo general,
amar lo objetivo, despreciar las locuras del corazón; que para cumplir bien su cometido
la razón había de ser fría, lejana, implacable. Así mismo, que la razón es instrumental,
impersonal, inhumana, insensible, imparcial… La razón nos priva de todo lo que nos
pertenece. Marina también precisa que la irracionalidad, por el contrario, está movida
por el sentimiento, animada por la pasión, es perspicaz para los valores, ama el arte, lo
individual, lo subjetivo, y se deja convencer por los argumentos del corazón. La
irracionalidad adora lo sorprendente, se disloca por lo divertido, valora todo lo que
desborda el cálculo: lo desinteresado, generoso y gratuito. Frente a la razón sacacuentas,
propicia el despilfarro lúdico.
Manuel María Madeido sostenía que la razón (fundamentalmente la razón ilustrada) se
había extraviado, había abandonado su armonía en la búsqueda de la verdad.
―Preguntad a la historia cubierta de duelo lo que ha hecho la filosofía inspirada por su
madre la razón cuando ha puesto el pié en las fronteras de la fe infantil en las naciones...
¡Lo que ha hecho! Campos de batalla, luchas a muerte, combates, asesinatos, hecatombes
humanas‖88. Gottfried Wilhelm Leibniz afirmaba que el problema del mal y de la
libertad humana son los grandes laberintos de la razón. Hermann Hesse pensaba que no
estaba ―bien que la humanidad esfuerce excesivamente la inteligencia y trate, con la
ayuda de la razón, de poner orden en las cosas, que aún están lejos de ser accesibles a la
razón misma‖89. Blas Pascal afirma que ―nuestra razón está siempre combatida por la
inconsistencia de las apariencias, y nada puede fijar lo infinito entre los infinitos que lo
encierran y lo huyen‖90. Erasmo de Rotterdam pensaba que la sabiduría es a la locura
como la razón es a la pasión, y que en el mundo hay mucha más pasión que razón.
86 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit.
87 MARINA, Antonio. Ética para náufragos. http://libros.fnac.es/a205945/Jose-Antonio-Marina-Etica-para-naufragos
88 MADEIDO, Manuel María. Una gran revolución o la razón del hombre juzgada por sí misma.
89 HESSE, Hermann. El lobo estepario. http://ebookmundo.net/book/el-lobo-estepario/
90 PASCAL, Blas. Pensamientos. http://www.megaepub.com/blaise-pascal-pensamientos-8211.html
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―Quien tiene solo razón, sin pasión, es una imagen de piedra, burda, carente de
sentimientos humanos; un monstruo, un espectro de quien todos huyen, insensible ante
toda emoción natural, no susceptible de amor ni de compasión y nada se le escapa y en
nada se equivoca; ve a través de todo, todo lo sopesa adecuadamente, de nada se olvida,
solo se satisface consigo mismo. Solo él es el sano, sólo él es libre, solo él es el rey‖91. En
opinión de Mario Vargas Llosa, ―la vida no está conformada sólo de razón y valores
colectivos; también de sinrazón, instinto y pasiones individuales que contradicen a
aquéllos y pueden destruirlos‖92. Según Nietzsche, la razón es fútil, porque ésta es la
causa de que falseemos el testimonio de los sentidos. ―¡Y qué finos instrumentos de
observación son nuestros sentidos!‖, sentenció aforísticamente este pensador de la
sospecha. Leopoldo Alas (―Clarín‖) sostenía que el que todo lo prueba, aturde y cansa.
―El que demuestra toda la vida, la deja hueca. Saber el porqué de todo es quedarse con
la geometría de las cosas y sin la sustancia de nada. Reducir el mundo a una ecuación es
dejarlo sin pies ni cabeza‖. Para Schopenhauer ―la conciencia del hombre no era más
que una delgada costra, y que bajo ella yacía todo un mundo de afanes inconscientes y
no racionales‖93. La cultura occidental moderna, entregada a las magias ilusas de la
racionalidad y el método, vive una de las más grandes crisis. El principio ordenador,
que se ha impuesto abusivamente sobre el principio de vida, ha terminado por construir
el mundo burgués moderno, abandonado a su mediocridad, a su insatisfacción y a sus
seguridades.
Según Pascal, como la razón no basta para comprender los temas trascendentes que le
dan el auténtico sentido a la existencia, porque no es posible alcanzar claridad absoluta
mediante la aplicación de los procesos intelectuales, nos vemos obligados y forzados a
optar por la apuesta, el azar. Apostar por lo mejor, por aquello que me reporte mayores
ventajas y me rescate del desastre. ―Apostando que Dios existe, si ganáis lo ganáis todo;
si perdéis no perdéis nada‖94. Nuestra razón tiene límites. Más allá de nuestra razón
pueden existir otras razones, que no son explicables…
Si supuestamente la razón permite ―actuar adecuadamente‖, ¿por qué la sinrazón de las
dos guerras mundiales del siglo XX? ¿Será que ―el sueño de la razón crea monstruos‖
como decía el pintor español Francisco Goya? ―Goya, pintor ilustrado heterodoxo,
realiza en sus Caprichos una denuncia y crítica al atraso, violencia e ignorancia que
predominan en el mundo iberoamericano de su época: El sueño de la razón produce
monstruos. La obra de Goya trata de expresar el proceso de sufrimiento, violencia y
dolor producidos en el mundo moderno por una razón predominantemente
autosuficiente‖95. Sus pinturas son una denuncia de la estupidez y la maldad humanas y
la brutalidad con que los hombres se tratan entre sí. Es posible que el artista estuviera
91 GABS81. Resumen De Elojio A La Locura. BuenasTareas.com. Recuperado 11, 2009, de
http://www.buenastareas.com/ensayos/Resumen-De-Elojio-a-La-Locura/65477.html
92 VARGAS LLOSA, Mario. La condición humana, de Andre Malraux. 1999. Pdf.
93 SCHENK, H. G. El espíritu de los románticos europeos. http://www.casadellibro.com/libro-el-espiritu-de-los-romanticos-europeos
94 PASCAL, Blas. Ob. Cit.
95 AGUILERA PORTES, Rafael Enrique. Biopolítica, poder y sujeto en Michel Focault. http://universitas.idhbc.es
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exagerando, pero no conviene ―caer en la trampa de la razón‖ porque en una sociedad
demasiado racional, la razón se impone a la fantasía, el orden a la imaginación, la
autoridad a la simbolización, los dogmas a la implicación, la objetividad a la
intersubjetividad, la imposición a la capacidad de confrontación y la comunicación
manipuladora a la comunicación liberadora. ―La razón pura es una compañera de vida
bastante difícil, es casi una fatalidad, con la cual es difícil compartir. Los deberes de la
razón pura resultan casi autodestructivos. Si alguien tratara de encarnarlos requeriría de
una falta de empecinamiento total y de una disponibilidad a cambiar difícil de lograr en
la vida práctica‖96.
Daniel Herrera Restrepo señala que la utopía de la razón ilustrada, con su poder
absoluto, no garantizó el sueño del triunfo de la civilización sobre la barbarie. ―El
proyecto emancipatorio proclamado por la modernidad ha fracasado. Los hechos están
ahí: negación de la dignidad humana de la persona y de sus derechos, intolerancia,
desigualdad, violencia, regímenes políticos represivos, destrucción de la naturaleza,
dominio de la técnica sobre el hombre…‖97. Pareciere que la llamada postmodernidad,
que expresa la desazón, el malestar, el desengaño que el hombre actual experimenta
frente a las promesas falaces de la modernidad fundada sobre la ―diosa‖ razón, no fuere
más que el imperio de la arbitrariedad. ―Ciertamente, tenemos que renunciar como han
renunciado los postmodernos a esa razón absoluta de la modernidad de carácter
rabiosamente matemático e instrumental, que todo lo puede demostrar, justificar y
validad y que sólo busca la eficiencia… ¿No será posible dejar de lado la concepción
como razón demostrativa e instrumental y en su lugar de una razón argumentativa, de
una razón que las más de las veces sólo puede dar razones razonables? …¿no será
posible ampliar el concepto de razón de tal manera que incluya todas aquellas otras
dimensiones mediante las cuales el hombre capta el sentido de la realidad y que
tradicionalmente se consideran irracionales?‖98. ¿Acaso no advirtió Pascal que el
corazón tiene razones que la razón no entiende? Milán Kundera nos dijo que ―allí donde
habla el corazón es mala educación que la razón lo contradiga‖99. Herrera señala que es
preciso ampliar el concepto de razón para que se incluya ―lo emotivo, lo intuicional, lo
estético, lo subconsciente, en fin, todo ese mundo interior, tradicionalmente considera
como irracional que constituye nuestro ser concreto‖100. Según Herrera, el gran pecado
de la modernidad fue la obsesión de la fundamentación absoluta de las utopías, el
pecado de la postmodernidad es el fundamentalismo de un individualismo que
desconoce nuestra vocación hacia la universalidad. Fue por eso que ―guillotinaron‖ a
tantas personas durante la Revolución Francesa, que existe el fundamentalismo
islámico, el fundamentalismo israelí. ―Más cerca de nosotros: el fundamentalismo del
paramilitarismo, el fundamentalismo de nuestros cárteles de la droga, el
fundamentalismo de nuestros políticos corruptos, todos los cuales han hecho de sus
96 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit.
97 HERRERA RESTREPO, Daniel. Postmodernidad. ¿Ruptura con la modernidad?
98 Ibídem.
99 KUNDERA, Milán. La insoportable levedad del ser. RBA ediciones, Barcelona, 1984, p. 252.
100 HERRERA RESTREPO, Daniel. Ob. Cit.
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perspectivas individualistas la negación de nuestra vocación de seres humanos que
aspiramos a que se nos reconozca con orgullo el llamarnos hombres y colombianos‖101.
La pretendida razón infinita, la razón sin límites, ―por su vocación de universalidad
fácilmente olvida el perspectivismo propio del mundo de la vida, la pluralidad, la
diferencia, la heterogeneidad‖102.
No se puede desconocer la grandiosidad de la razón, pero tampoco no podemos
sobredimensionarla. Según Restrepo, no se puede pretender negar la importancia de la
razón como instrumento de conocimiento, instancia de predictibilidad y clave de la
eficiencia. ―Pero consideramos necesaria su redefinición, para que deje de ser el soporte
ideológico y mito constituyente de la comunidad política occidental y, tocada de finitud,
asuma el lugar que le corresponde en el concierto del conocimiento. Porque una cosa es
conocer su importancia y otra muy distinta convertirla en el pilar del universo, único
rasero para medir lo que acontece, aval absoluto de certidumbre y verdad‖103. No
podemos ser enemigos de la razón.
La religión, el capitalismo y el comunismo (¡quién lo creyera!) son fuentes sutiles y hasta
evidentes de cierto tipo soterrado de violencia. La religión impuesta desde nuestro
nacimiento y predominante en la cultura occidental (el Cristianismo), gracias a su
doctrina, ciertamente dogmática en muchos de sus planteamientos, implementada por la
cristiandad de acuerdo a múltiples conveniencias políticas, económicas y sociales, ha
afectado y afecta profundamente a muchas personas, a pesar de que el ideal de la
religión debe ser la orientación del hombre hacia lo sagrado, a su espiritualidad y a un
mejor estilo de vida ético y moral.
La violencia de la religión
La religión ha sido descarada o subrepticiamente manipulada, en muchas
circunstancias, para alienar y someter a los ingenuos ―fieles‖, quienes por falta de una
conciencia crítica no la han cuestionado, revisado y sometido a criterios de verdad. Sus
velados elementos alienadores y masificadores han acabado con una considerable
muchedumbre cristiana. ―Una religión que acaba con el individuo, se acaba‖, se dice
popularmente. ¿Cómo es posible que en estos tiempos en que la ciencia y la filosofía han
contestado muchas preguntas que antes eran del dominio de los mitos y la magia, se
siga alienando a la gente con absurdas ideas de otra vida en el ―Reino de los Cielos‖?
¿Cuál cielo si ya sabemos que no existe el cielo ni el infierno? Vida sólo hay una y hay
que vivirla intensamente aquí y ahora, sin pensar en ilusiones ultraterrenales. Para una
mejor claridad sobre esta problemática, léase a Nietzsche. La religión debe abrir ―los
ojos‖ a sus fieles para que no sean sometidos por los sistemas imperantes y no
101 Ibídem.
102 Ibídem.
103 RESTREPO RAMÍREZ, Luis Carlos. Ob. Cit.
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alienarnos con falsas esperanzas de ―vida eterna‖. Según Martín Luther King, ―cualquier
religión cuya doctrina se preocupe por las almas de los hombres y no por las
condiciones económicas y sociales que hieren el alma, es una religión espiritualmente
agonizante que sólo aguarda el día de su entierro‖. Richard Bach sostiene que un ―reto
que nos plantea nuestra aventura en la tierra es el de elevarnos por encima de los
sistemas muertos –guerras, religiones, naciones, destrucciones—, negarnos a formar
parte de ellos y dar expresión al ser más elevado que sabemos cómo llegar a ser‖104.
A juzgar por algunos pasajes de los Evangelios, Jesucristo, en ciertas ocasiones, se
comportó con acciones y expresiones ofensivas, en actitud agresiva y beligerante. En el
evangelio de San Lucas (por citar sólo a uno), capítulo 12, se puede leer a manera de
título: ―Jesús, causa división‖. Y desde el versículo 49 al 53 se relata que Jesús vino a la
tierra a prender fuego (―Fuego vine a echar a la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha incendiado?‖),
sin ánimo pacificador (―¿Pensáis que he venido para dar paz a la tierra? Os digo: No, sino
disensión‖) y a generar división (―Estará dividido en padre contra el hijo, y el hijo contra el
padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera
contra su suegra‖). ¿Y qué decir, cuando, furioso, expulsó, con látigo en mano, a unos
mercaderes del templo, luego de agraviarlos con improperios y de tumbar las mesas de
los cambistas y regarles el dinero? No contento con este vejamen, ordenó destruir el
templo para reconstruirlo en tres días. Si bien es cierto que los Evangelios también relatan
actos buenos, milagros y enseñanzas de Jesús, ese comportamiento antisocial contradice
la misión de quien supuestamente estaba destinado a ―salvarnos‖ y conducirnos al
―Reino de los Cielos‖. ¿Acaso su labor no fue la de predicar el mensaje de la justicia, el
amor y el perdón?
En la ―sagrada‖ Biblia, texto con el que han dogmatizado y ―educado‖ a muchas
personas, se relatan hechos violentos (algunos supuestamente dispuestos por Dios) y
casos de esclavitud, incesto, poligamia e intolerancia, entre otros vejámenes y tropelías.
Como una pequeña muestra de casos de intolerancia, cito los siguientes. ―Los que
adoren a otros dioses o al sol, la luna o todo ejército del cielo, morirán lapidados‖
(Deuteronomio 17). ―Todo hombre o mujer que llame a los espíritus o practique la
adivinación morirá apedreado‖ (Levítico 20). ―Saca al blasfemo del campamento y que
muera apedreado‖ (Levítico 24). ―A los hechiceros no los dejaréis con vida‖ (Éxodo 22).
―Si alguien tiene un hijo rebelde que no obedece y escucha cuando lo corrigen, lo
sacarán de la ciudad y todo el pueblo apedreará hasta que muera‖ (Deuteronomio 21).
―Si un hombre yace con otro, los dos morirán‖ (Levítico 20). ―Si se sorprende a un
hombre acostado con una mujer casada, ambos morirán‖ (Deuteronomio 22). ―Si un
hombre yace con su nuera, los dos morirán‖ (Levítico 20). ―Si la hija de un sacerdote se
prostituye, será quemada viva‖ (Levítico 21).
La religión ha sido utilizada por muchos gobernantes como una ideología de gobierno,
como un instrumento de sometimiento y dominio. Su profunda influencia ha facilitado
104 BACH, Richard. Uno. Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1988.
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la intimidación de súbditos por parte de tiranos y déspotas, especialmente en tiempos
remotos. Con los supuestos castigos de los dioses por no obedecer a los gobernantes, se
ha mantenido al pueblo en la ignorancia y en la sumisión. Los poderosos se han
inventado todo tipo de tretas y mentiras para atemorizar con ―castigos divinos‖ a
quienes se rebelen en contra de su poder. Mijail Bakunin nos advierte que ―todas las
religiones son crueles, todas están fundadas en la sangre, porque todas reposan
principalmente sobre la idea del sacrificio, es decir, sobre la inmolación perpetua de la
humanidad a la insaciable venganza de la divinidad. En ese sangriento misterio, el
hombre es siempre la víctima, y el sacerdote, hombre también, pero hombre privilegiado
por la gracia, es el divino verdugo… Jehová, que de todos los buenos dioses que han
sido adorados por los hombres, es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más
feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la
dignidad y de la libertad humanas… ¿Es necesario recordar cuánto y cómo embrutecen
y corrompen las religiones a los pueblos? Matan en ellos la razón, ese instrumento
principal de la emancipación humana, y los reducen a la imbecilidad, condición esencial
de su esclavitud. Deshonran el trabajo humano y hacen de él un signo y una fuente de
servidumbre. Matan la noción y el sentimiento de la justicia humana, haciendo inclinar
siempre la balanza del lado de los pícaros triunfantes, objetos privilegiados de la gracia
divina. Matan la altivez y la dignidad, no protegiendo más que a los que se arrastran y a
los que se humillan. Ahogan en el corazón de los pueblos todo sentimiento de
fraternidad humana, llenándolo de crueldad divina… Eso nos explica por qué los
sacerdotes de todas las religiones, los mejores, los más humanos, los más suaves, tienen
casi siempre en el fondo de su corazón — y si no en el corazón, en su imaginación, en
espíritu (y ya se sabe la influencia formidable que una y otro ejercen sobre el corazón de
los hombres) — por qué hay, digo, en los sentimientos de todo sacerdote algo de cruel y
de sanguinario‖105. Nietzsche llamaba ―decadentes‖ a los sacerdotes. ―La ira de los
sacerdotes ha hecho verter muchas lágrimas y ha causado males horribles. Esta ira,
consejera tremenda, tal vez los ha persuadido de que era menester que los pueblos
sudaran sangre bajo la presión divina, y ha traído a sus encarnizados ojos la visión de
Isaías, y han visto y han hecho ver a sus secuaces fanáticos al manso Cordero convertido
en vengador inexorable, descendiendo de la cumbre de Edón, soberbio con la
muchedumbre de su fuerza, pisoteando a las naciones como el pisador pisa las uvas en
el lagar, y con la vestimenta levantada y cubierto de sangre hasta los muslos… El
sacerdote, el que va a ser sacerdote, ha de ser humilde, pacífico, manso de corazón. No
como la encina, que se levanta orgullosa hasta que el rayo la hiere sino como las
hierbecillas fragantes de las selvas y las modestas flores de los prados, que dan más
suave y grato aroma cuando el villano las pisa‖106.
La lucha entre las religiones ha generado algunas guerras, muchas veces ―justificadas‖
con la excusa o pretexto de ―perseguir‖ infieles, herejes, opositores, ateos, brujos,
cismáticos… Son tan absurdos estos conflictos que se ha llegado al extremo de llamarlos
105 BAKUNIN, Mijail. Dios y el Estado. http://www.megaepub.com/mijail-bakunin-dios-y-el-estado.html
106 VALERA, Juan. Pepita Jiménez. http://www.megaepub.com/juan-valera-pepita-jimnez.html
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―guerras santas‖. ¿Qué es una guerra santa? Guerra por motivos religiosos. Según el
Diccionario de las religiones, ―en torno a la idea de la guerra encontramos en las religiones
posturas extremas e irreconciliables, incluso dentro de escuelas o sectas de una misma
religión‖107. En el islamismo la guerra santa es un mandato y un concepto básico. Las
Cruzadas, efectuadas por el cristianismo, fueron consideradas como ―guerra santa‖. La
causa de la Guerra de los Treinta Años, que se desarrolló en Europa entre 1618 y 1648, y
que afectó sobre todo al Imperio Germánico entre Francia y España, fue el conflicto
existente en Alemania entre católicos y protestantes. Las denominadas Guerras de la
Religión, que se desarrollaron en Francia entre 1562 y 1598, tuvieron su origen en las
rivalidades de protestantes (hugonotes) y católicos. Así ha habido otras guerras por
motivos religiosos y disputas de poder entre emperadores y papas. ―La sociedad quiere
huir de toda causa que en nombre de la religión justifique la muerte, la violencia y la
discriminación. Ninguna guerra es santa, todas las guerras y todas las armas las inspiran
un corazón confundido por la oscuridad del odio, del rencor y la venganza. No seamos
tan hipócritas y saquemos a Dios de nuestros propios conflictos y no usemos su santo
nombre para asesinar a nuestros hermanos y hermanas y en último término asesinarlo a
Él en ellos y ellas. Tengo pavor a creer que la misma violencia se ha convertido en una
religión ansiosa de víctimas y sacrificios humanos, en una sed insaciable de sangre que
nos llevará a nuestra propia destrucción‖108. Savater, interpretando el sentir volteriano,
decía que ―la credulidad popular puede ser aprovechada por un desaprensivo para
convertir la religión en arma de guerra y justificación de crímenes‖109.
Elizabet Anderson, en su libro Si Dios ha muerto, ¿todo está permitido?, escribe lo
siguiente:
“Este punto de vista reconoce mi objeción al teísmo, la de que fomenta actos terribles de
genocidio, esclavitud y demás, pero niega su fuerza moral. Ya sabemos en qué ha
desembocado esta opción: en la guerra santa, en la erradicación sistemática de los herejes,
en las Cruzadas, en la Inquisición, en la guerra de los Treinta Años, en la guerra civil
inglesa, en la caza de brujas, en el genocidio cultural de la civilización maya, en la
conquista brutal de los aztecas y los incas, en el respaldo religioso a la limpieza étnica de
los indios norteamericanos, en la esclavitud de los africanos en América, en la tiranía
colonialista por todo el planeta, y en el confinamiento en guetos de los judíos, sometidos a
pogromos cada cierto tiempo, cada uno de ellos un paso más hacia el Holocausto”110.
Desde niños nos han ―enseñado‖ y nos han hecho ―creer‖ que la Santa Madre Iglesia
Católica, Apostólica y Romana es la portadora del mensaje de Cristo, para que nos
salvemos y seamos mejores seres humanos; pero, a juzgar por el libro La Puta de
Babilonia, escrito por Fernando Vallejo, parece que la misión no ha sido tan ―santa‖,
puesto que la pequeña, muestra que resalto a continuación, nos dice que ―la puta de
107 SANTIDRIAN, P. R. Diccionario de las religiones.
108 GUERRERO SALAZAR, Fabián. ¿Por qué la gente se aleja de las religiones? http://www.eltiempo.com/blogs
109 SAVATER, Fernando. El jardín de las dudas. Quimeras, Madrid, 1993, p. 143.
110 http://www.jupixweb.de/2013/04/04/deconstruyendo-el-argumento-teista-%C2%BFde-donde-proviene-la-moral/
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Babilonia‖(como llamaban los albigenses a la Iglesia Católica) creó tribunales tan
ignominiosos como la Inquisición y la Caza de Brujas, organizó las Cruzadas; ha
perpetrado múltiples fechorías, vejámenes y tropelías; ha observado una doble moral y
ha tenido unos ―papas‖ (supuestos representantes de Dios en la tierra) que han
cometido crímenes, asesinatos y ―pecados‖: lujuria, incesto, homosexualismo, pedofilia,
simonía, desear y poseer la mujer del prójimo… ¡Qué bandidos esos papas! ¿Acaso ellos
mismos, con sus bulas, sus encíclicas, sus doctrinas y sus dogmas no condenaban este
tipo de prácticas por ―impúdicas‖, ―inmorales‖ y que atentan contra Dios? Con la
represión que impusieron (los ―papas‖ y la Iglesia Católica) a los instintos naturales del
ser humano, convirtieron la genitalidad (el acto más sublime del universo) en algo sucio,
indebido, despreciable, indecente, inmoral, prohibido, generando un desprecio por el
cuerpo, por el disfrute del cuerpo, haciendo que las personas sientan vergüenza de su
cuerpo. Michel Onfray afirma que las religiones son únicamente instrumentos de
dominación y de alienación, y agrega que los tres monoteísmos profesan el mismo odio
a las mujeres, a la sexualidad y que detestan la libertad. ―El monoteísmo es una
ideología que, en sus principios, detesta que la gente piense o reflexione y prefiere que
obedezca y que se someta a la Ley, a la palabra de Dios y a sus Mandamientos‖111.
La Inquisición
Este ignominioso tribunal fue fundado en el siglo XII por el papa Gregorio IX para
combatir y castigar (torturar y quemar) la herejía, la brujería o cualquier otra
manifestación, pública o privada, contraria a la fe católica. Acabó cruel y brutalmente
con las herejías cátara y albigense. Luego pasó a quemar brujas, judíos, mahometanos,
protestantes y cuantos se negaran a prestarle obediencia al papa. La suprema razón de
ser no era el enriquecimiento de unos monjes, sino asegurar el dominio absoluto del
papa sobre príncipes y vasallos, lo visible e invisible, los actos y las conciencias. Para la
Inquisición nunca hubo inocentes; la presunción de inocencia atentaba contra su razón
de ser. Lo que tenían que decidir los inquisidores no era la culpabilidad o la
inculpabilidad del sindicado, sino el grado de culpabilidad. Y no sólo tenía que confesar
el indiciado sino que tenía que denunciar a su mujer, a sus hijos y a sus amigos como
enemigos de Dios. El inquisidor actuaba como acusador y juez. Juzgaban y condenaban
hasta los muertos: los desenterraban, los trituraban y quemaban sus huesos. Los
inquisidores se enriquecían como los obispos: recibían sobornos, se apoderaban de las
riquezas de los que condenaban, y los ricos les pagaban contribuciones anuales para que
no los acusaran. El eclesiástico español Tomás de Torquemada (1420—1498), en sus once
años como inquisidor, entre herejes, apóstatas, brujas, bígamos, usureros, judíos, moros
y cristianos, condenó a ciento catorce mil a variadas penas y quemó a diez mil.
Torturado por su represión sexual que a sí mismo se imponía, fue un abominable e
infeliz torturador y asesino. Se caracterizó por su dureza, crueldad e intolerancia. Otros
inquisidores, como Robert le Bourge, Bernardo Gui y Conrado de Marburgo enviaron a
la hoguera a unos doscientos. En su clima de evidente intolerancia disponía la muerte
111 ONFRAY, Michel. Entrevista concedida al diario La Nación, Buenos Aires, Argentina.
43
para los impenitentes, excomunión y tortura para los relapsos, cadena perpetua a los
dogmatizantes, y adjuración, penitencia y prisión a los reconciliados. A las víctimas
desmembradas las tiraban en pozos llenos de serpientes, las entregaban desnudas y
atadas a ratas hambrientas y las enterraban vivas. Dentro de la dinámica ―procesal‖ de
la oprobiosa Inquisición cualquier persona podía ser perseguida por una simple
denuncia y lo esencial para los jueces era obtener la confesión de los acusados,
acudiendo a la tortura para conseguirla. ―Quemar víctimas en estado de indefensión ha
sido en todo caso la gran especialidad de la Puta desde que se montó al poder en el 313
y lo que había sido hasta entonces una religión de necios se convirtió en una empresa de
asesinos‖112. Cuál sería la intolerancia de la Iglesia Católica que, desconociendo el
auténtico sentido del término herejía, empezó a perseguir criminalmente a quienes
―elegían‖ o a quienes ―tomaban partido‖, pues la etimología de este concepto nos dice
que herejía deriva del griego hairetikós, que significa ―el que elige‖ o ―el que toma partido‖.
―La noción de herejía surgió en la Iglesia Católica, como parte del esfuerzo por mantener
la disciplina interna de la institución en materia doctrinaria, y expresa una concepción
autoritaria de la vida religiosa y de la organización política de la sociedad. La lucha
contra herejías ha dado lugar a grandes crímenes como la destrucción de los cátaros o
albigenses por la Iglesia católica en el siglo XIII, que se resolvió en una guerra de
exterminio en la creación del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, uno de los
aparatos represivos y punitivos más siniestros en la historia de Occidente. …la
Inquisición se puso al servicio de las monarquías absolutistas europeas aliadas con la
Iglesia en su lucha contra la reforma protestante, contra el judaísmo y contra todas las
manifestaciones de libertad intelectual y política que anunciaron el Renacimiento, el
Barroco y la Ilustración en Occidente‖113.
El libro Manual del perfecto ateo114 precisa que la creencia en lo que dice la Biblia fue
impuesta a sangre y fuego en casi todo el mundo: recuérdese la inquisición, la conquista
de América, la colonización de Asia y África, las cruzadas, la toma de China y Japón por
los misioneros, las cruzadas jesuitas, las guerras contra los infieles... y pare usted de
contar. En toda la historia de la humanidad, los dioses del pueblo conquistado han
pasado a la categoría de dioses falsos y su religión, sus libros sagrados, sus ritos,
prohibidos y destruidos... (La historia la escriben los vencedores dicen por ahí). Desde
sus inicios –prosigue dicho texto—, el papado se constituyó en un feroz perseguidor de
los ―herejes, infieles y ateos‖, que ponían en duda a Jesucristo como hijo de dios y a la
Iglesia como su representante. Por siglos y siglos, la Iglesia obligó a la gente a creer en
sus doctrinas, bajo pena de muerte (y de pilón, infierno en la otra vida). Quien se atrevía
a dudar de las enseñanzas del papa, se las tenía que ver con la santísima inquisición
(cristiana of course). No pensar, era garantía de seguir con vida (y lleno de fe). De 1481 a
1808, solo en España, la santa inquisición quemó vivos a 32,472 por cuestiones de
religión (sin contar las victimas de Holanda, Francia, Italia o las indias), todo en nombre
112 VALLEJO, Fernando. La puta de Babilonia. http://ebookmundo.net/book/la-puta-de-babilonia/
113 VALENCIA VILLA, Hernando. Diccionario Espasa Derechos Humanos. Espasa, Madrid, 2003, p. 210 y 211.
114 DEL RÍO, Eduardo. Manual del perfecto ateo. eruizf.com/masonico/rev_hiram_abif/.../manual_del_perfecto_ateo.pdf
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de Jesucristo En Alemania solo, de 1450 a 1550, más de 100,000 mujeres fueron muertas
por la Iglesia por herejes y brujas. ¿Cuántos millones de seres humanos murieron
durante la conquista de América al defenderse del cristianismo invasor?, ¿Cuántos otros
millones de infieles cayeron bajo la implacable y cristiana espada de las cruzadas? Y no
olvidar que la Iglesia católica fue la madre inventora de antisemitismo, siendo Hitler
sólo un modesto discípulo seguidor de las enseñanzas de Roma. ¿Quién mató más
judíos: la Iglesia católica o Hitler? Hijos predilectos de dios (según la Biblia), los judíos
cayeron de la gracia de su hijo (dijo la Iglesia) y durante 19 siglos fueron perseguidos y
asesinados por los católicos y demás cristianos (por no creer en Jesús como dios); y por
lo mismo murieron miles de africanos, asiáticos, australianos, árabes, latinos y demás
infieles: por falta de fe en el nuevo dios de los blancos.
Según Voltaire115 (Cartas filosóficas), la Inquisición es, como todo el mundo sabe, una
invención admirable y completamente cristiana para que gocen de extraordinario poder
el Papa y los frailes y para convertir en hipócritas las naciones.
La Caza de Brujas
Persecución desatada por Inocencio VIII (mediante la bula Summis desidrantes affectibus)
contra personas acusadas de canibalismo, de bestialidad, de volar en escobas, de
arruinar las cosechas, de hacer abortar a las mujeres, de causar impotencia a los
hombres, de beber sangre de niños, de participar en orgías, de besarle el trasero a
satanás y de copular con él en los aquelarres y de darle hijos, de convertirse en ranas y
gatos. Les pinchaban los ojos con agujas, las empalaban por la vagina o el recto hasta
desmembrarlas en castigo por haberse ayuntado con el diablo, las arrastraban tiradas
por caballos hasta despedazarlas, las asfixiaban… Durante tan brutal cacería, el obispo
de Tréveris quemó a 368, el de Ginebra a 500, el de Bamberg a 600 y el de Wurzburgo a
900. Entre dominicos y obispos arrasaron con pueblos y regiones enteras. En Oppenau,
entre 1631 y 1632, quemaron cerca del 2% de la población. Para detener la tortura, las
supuestas brujas denunciaban a otras, y éstas a otras en una reacción en cadena que
podía arrastrarse por décadas. La cifra total de los quemados por brujería nunca se
sabrá. Lo que sí se sabe era que la mayoría eran mujeres. La familia de la víctima debía
correr con los gastos derivados del proceso, en el cual no podían defenderse, en los que
se incluían desde los honorarios de los jueces, torturadores y verdugos hasta el coste de
la madera utilizada en la quema y el banquete que seguía a ésta. La caza de brujas sirvió
a las fuerzas políticas para contrarrestar el creciente descontento de las clases populares,
y para imponer la cultura oficial persiguiendo las manifestaciones culturales
heterodoxas o simplemente paganizantes de raíz precristiana.
Sobre este particular, el escritor francés Dan Brown nos dice que la ―Inquisición publicó
el libro que algunos consideran como la publicación más manchada de sangre de todos
los tiempos: El martillo de las brujas, mediante el que se adoctrinaba al mundo de «los
115 DICCIONARIO FILOSÓFICO. http://www.e-torredebabel.com/Biblioteca/Voltaire/inquisicion-Diccionario-Filosofico.htm
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peligros de las mujeres librepensadoras» e instruía al clero sobre cómo localizarlas,
torturarlas y destruirlas. Entre las mujeres a las que la Iglesia consideraba «brujas»
estaban las que tenían estudios, las sacerdotisas, las gitanas, las místicas, las amantes de
la naturaleza, las que recogían hierbas medicinales, y «cualquier mujer sospechosamente
interesada por el mundo natural». A las comadronas también las mataban por su
práctica herética de aplicar conocimientos médicos para aliviar los dolores del parto —
un sufrimiento que, para la Iglesia, era el justo castigo divino por haber comido Eva del
fruto del Árbol de la Ciencia, originando así el pecado original. Durante trescientos años
de caza de brujas, la Iglesia quemó en la hoguera nada menos que a cinco millones de
mujeres‖116.
La ―caza de brujas‖ es institución abominable, y detrás de ella estaba la ―Iglesia
Católica‖. Leamos lo que nos dice el científico Carl Sagan en su libro El mundo y sus
demonios:
“El Papa nombró a Kramer y a Sprenger para que escribieran un estudio completo
utilizando toda la artillería académica de finales del siglo xv. Con citas exhaustivas de las
Escrituras y de eruditos antiguos y modernos, produjeron el Malleus maleficarum,
«martillo de brujas», descrito con razón como uno de los documentos más aterradores de
la historia humana. Thomas Ady, en Una vela en la oscuridad, lo calificó de «doctrinas e
invenciones infames», «horribles mentiras e imposibilidades» que servían para ocultar «su
crueldad sin parangón a los oídos del mundo». Lo que el Malleus venía a decir,
prácticamente, era que, si a una mujer la acusan de brujería, es que es bruja. La tortura es
un medio infalible para demostrar la validez de la acusación. El acusado no tiene derechos.
No tiene oportunidad de enfrentarse a los acusadores. Se presta poca atención a la
posibilidad de que las acusaciones puedan hacerse con propósitos impíos: celos, por
ejemplo, o venganza, o la avaricia de los inquisidores que rutinariamente confiscaban las
propiedades de los acusados para su propio uso y disfrute. Su manual técnico para
torturadores también incluye métodos de castigo diseñados para liberar los demonios del
cuerpo de la víctima antes de que el proceso la mate. Con el Malleus en mano, con la
garantía del aliento del Papa, empezaron a surgir inquisidores por toda Europa.
Rápidamente se convirtió en un provechoso fraude. Todos los costes de la investigación,
juicio y ejecución recaían sobre los acusados o sus familias; hasta las dietas de los
detectives privados contratados para espiar a la bruja potencial, el vino para los centinelas,
los banquetes para los jueces, los gastos de viaje de un mensajero enviado a buscar a un
torturador más experimentado a otra ciudad, y los haces de leña, el alquitrán y la cuerda
del verdugo. Además, cada miembro del tribunal tenía una gratificación por bruja
quemada. El resto de las propiedades de la bruja condenada, si las había, se dividían entre
la Iglesia y el Estado. A medida que se institucionalizaban estos asesinatos y robos
masivos y se sancionaban legal y moralmente, iba surgiendo una inmensa burocracia para
servirla y la atención se fue ampliando desde las brujas y viejas pobres hasta la clase media
y acaudalada de ambos sexos.
116 BROWN, Dan. El Código Davinci. www.librostauro.com.ar
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Cuantas más confesiones de brujería se conseguían bajo tortura, más difícil era sostener
que todo el asunto era pura fantasía. Como a cada «bruja» se la obligaba a implicar a
algunas más, los números crecían exponencialmente. Constituían «pruebas temibles de
que el diablo sigue vivo», como se dijo más tarde en América en los juicios de brujas de
Salem. En una era de credulidad, se aceptaba tranquilamente el testimonio más fantástico:
que decenas de miles de brujas se habían reunido para celebrar un aquelarre en las plazas
públicas de Francia, y que el cielo se había oscurecido cuando doce mil de ellas se echaron
a volar hacia Terranova. En la Biblia se aconsejaba: «No dejarás que viva una bruja». Se
quemaron legiones de mujeres en la hoguera. Y se aplicaban las torturas más horrendas a
toda acusada, joven o vieja, una vez los curas habían bendecido los instrumentos de
tortura. Inocencio murió en 1492, tras varios intentos fallidos de mantenerlo con vida
mediante transfusiones (que provocaron la muerte de tres jóvenes) y amamantándose del
pecho de una madre lactante. Le lloraron sus amantes y sus hijos.
En Gran Bretaña se contrató a buscadores de brujas, también llamados «punzadores», que
recibían una buena gratificación por cada chica o mujer que entregaban para su ejecución.
No tenían ningún aliciente para ser cautos en sus acusaciones. Solían buscar «marcas del
diablo» —cicatrices, manchas de nacimiento o nevi— que, al pincharlas con una aguja, no
producían dolor ni sangraban. Una simple inclinación de la mano solía producir la
impresión de que la aguja penetraba profundamente en la carne de la bruja. Cuando no
había marcas visibles, bastaba con las «marcas invisibles». En las galeras, un punzador de
mediados del siglo x v n «confesó que había causado la muerte de más de doscientas veinte
mujeres en Inglaterra y Escocia por el beneficio de veinte chelines la pieza».
En los juicios de brujas no se admitían pruebas atenuantes o testigos de la defensa. En
todo caso, era casi imposible para las brujas acusadas presentar buenas coartadas: las
normas de las pruebas tenían un carácter especial. Por ejemplo, en más de un caso el
marido atestiguó que su esposa estaba durmiendo en sus brazos en el preciso instante en
que la acusaban de estar retozando con el diablo en un aquelarre de brujas; pero el
arzobispo, pacientemente, explicó que un demonio había ocupado el lugar de la esposa. Los
maridos no debían pensar que sus poderes de percepción podían exceder los poderes de
engaño de Satanás. Las mujeres jóvenes y bellas eran enviadas forzosamente a la hoguera.
Los elementos eróticos y misóginos eran fuertes, como puede esperarse de una sociedad
reprimida sexualmente, dominada por varones, con inquisidores procedentes de la clase de
los curas, nominalmente célibes. En los juicios se prestaba atención minuciosa a la calidad
y cantidad de los orgasmos en las supuestas copulaciones de las acusadas con demonios o
el diablo (aunque Agustín estaba seguro de que «no podemos llamar fornicador al diablo»)
y a la naturaleza del «miembro» del diablo (frío, según todos los informes). Las «marcas
del diablo» se encontraban «generalmente en los pechos o partes íntimas», según el libro
de 1700 de Ludovico Sinistrari. Como resultado, los inquisidores, exclusivamente varones,
afeitaban el vello púbico de las acusadas y les inspeccionaban cuidadosamente los
genitales. En la inmolación de la joven Juana de Arco a los veinte años, tras habérsele
47
incendiado el vestido, el verdugo de Ruán apagó las llamas para que los espectadores
pudieran ver «todos los secretos que puede o debe haber en una mujer».
La crónica de los que fueron consumidos por el fuego solo en la ciudad alemana de
Wurzburgo en el año 1598 revela la estadística y nos da una pequeña muestra de la
realidad humana:
El administrador del Senado, llamado Gering; la anciana señora Kanzler; la rolliza esposa
del sastre; la cocinera del señor Mengerdorf; una extranjera; una mujer extraña; Baunach,
un senador, el ciudadano más gordo de Wurzburgo; el antiguo herrero de la corte; una
vieja; una niña pequeña, de nueve o diez años; su hermana pequeña; la madre de las dos
niñas pequeñas antes mencionadas; la hija de Liebler; la hija de Goebel, la chica más guapa
de Wurzburgo; un estudiante que sabía muchos idiomas; dos niños de la Iglesia, de doce
años de edad cada uno; la hija pequeña de Stepper; la mujer que vigilaba la puerta del
puente; una anciana; el hijo pequeño del alguacil del ayuntamiento; la esposa de Knertz, el
carnicero; la hija pequeña del doctor Schultz; una chica ciega; Schwartz, canónigo de
Hach...
Y así sigue. Algunos recibieron una atención humana especial: «La hija pequeña de
Valkenberger fue ejecutada y quemada en la intimidad». En un solo año hubo veintiocho
inmolaciones públicas, con cuatro a seis víctimas de promedio en cada una de ellas, en esta
pequeña ciudad. Era un microcosmos de lo que ocurría en toda Europa. Nadie sabe
cuántos fueron ejecutados en total: quizá cientos de miles, quizá millones. Los
responsables de la persecución, tortura, juicio, quema y justificación actuaban
desinteresadamente. Solo había que preguntárselo.
No se podían equivocar. Las confesiones de brujería no podían basarse en alucinaciones,
por ejemplo, o en intentos desesperados de satisfacer a los inquisidores y detener la
tortura. En este caso, explicaba el juez de brujas Pierre de Lancre (en su libro de 1612,
Descripción de la inconstancia de los ángeles malos), la Iglesia católica estaría cometiendo
un gran crimen por quemar brujas. En consecuencia, los que plantean estas posibilidades
atacan a la Iglesia y cometen ipsofacto un pecado mortal. Se castigaba a los críticos de las
quemas de brujas y, en algunos casos, también ellos morían en la hoguera. Los
inquisidores y torturadores realizaban el trabajo de Dios. Estaban salvando almas,
aniquilando a los demonios…
En la última ejecución judicial de brujas en Inglaterra se colgó a una mujer y a su hija de
nueve años. Su crimen fue provocar una tormenta por haberse quitado las medias”117.
Las cruzadas
Se trata de ocho expediciones militares (impulsadas por el papa Urbano II para la
supuesta defensa de la fe católica) realizadas por los cruzados (el brazo armado del
117 SAGAN, Carl. El mundo y sus demonios. Planeta, España, 2000.
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papado), con el ―santo‖ propósito de arrebatarles Jerusalén y Palestina (―la tierra santa‖)
a los musulmanes. Estas oprobiosas expediciones belicosas dejaron miles de muertos
entre cristianos, judíos y musulmanes (su blanco declarado). ―La oculta y verdadera
razón era el ansia insaciable de poder y riquezas que nunca han dejado en paz a la
Iglesia Católica, que se ha valido de maquinaciones e intrigas, ha coronado y derrocado
príncipes, reyes, emperadores, prendido hogueras y quemado herejes, vendido
indulgencias y reliquias, mentido y calumniado‖118.
Las tropelías de los papas
Algunos papas involucrados en hechos y conductas repudiables para la Iglesia y la
sociedad:
Anastasio I (399—401). Engendró al papa Inocencio I.
Hormisdas (514—523). Engendró al papa Silverio.
Pelagio I (556—561). Mató al papa Virgilio por corrupto. Fue impuesto por el emperador
Justiniano.
Juan VIII (872—882). Adulador y servil, coronó a Carlos el Calvo como emperador,
afirmando que Dios había decretado su elección como emperador desde antes de la
creación del mundo. A cambio obtuvo amplios dominios papales. Fue pródigo en
excomuniones y mató a muchos sarracenos (árabes, musulmanes y moros,
especialmente piratas que actuaron en el Mediterráneo occidental durante la Edad
Media) como ―animales salvajes‖.
Adriano III (884—885). Mandó azotar desnuda a una dama noble por las calles de Roma,
la cual le había sacado los ojos a un alto oficial del palacio Laterano.
Sergio III (904—911). Asesinó a su antecesor León V y al antipapa Cristóbal.
Esteban VII (928—931). Hijo de sacerdote. Lo encarcelaron y estrangularon. Hizo
exhumar el cadáver de Formoso, su antecesor, nueve meses después de su muerte, para
juzgarlo en el famoso Sínodo del Cadáver, y lo condenó por ―ambición desmedida al
papado‖: le arrancaron las vestiduras papales, lo vistieron con harapos, le cortaron tres
dedos de la mano derecha para que se curara del vicio de bendecir, lo arrastraron por las
calles entre risotadas y burlas, lo volvieron a enterrar en una cueva, lo volvieron a
desenterrar, lo desnudaron, y, mutilado, vejado y putrefacto, fue arrojado al Tíber.
Juan XI (931—936). Hijo ilegítimo de Marozia y del Papa Sergio III. Su hermano
Alberico II lo puso en prisión.
118 VALLEJO, Fernando. Ob. Cit.
49
Esteban VIII (939—942). Murió desorejado y desnarigado por conspirar contra el
todopoderoso señor de Roma Alberico II.
Juan XII (955—964). Octaviano (937—964). Nieto y biznieto de prostituta. Era gran
cazador y jugador de dado, tenía pacto con el diablo, ordenó obispo a un niño de diez
años en un establo, hizo castrar a un cardenal causándole la muerte, le sacó los ojos a su
director espiritual y en una fuga apurada de Roma desvalijó a San Pedro y huyó con lo
que pudo cargar con su tesoro. Cohabitó con la viuda de su vasallo Rainer a la que le
regaló cálices de oro y ciudades, y con la concubina de su padre Stefana y con la
hermana de Stefana y hasta con sus propias hermanas. Violó peregrinas, casadas,
viudas, doncellas, y convirtió el palacio Laterano en un burdel. Un marido celoso lo
sorprendió en la cama con su mujer y lo mató de un martillazo en la cabeza.
Benedicto V (964—966). Deshonró a una doncella y huyó a Constantinopla con parte del
tesoro de San Pedro. A su regreso a Roma, León VIII le desgarró las vestiduras, le
arrancó las insignias papales y el báculo; tras hacerlo arrodillar, le rompió la cabeza a
baculazos. Murió de más de cien puñaladas propinadas por un marido vejado, quien
luego lo arrastró y arrojó a un pozo.
Juan XIII (965—972). Solía sacarles los ojos a sus enemigos y pasó por la espada a la
mitad de la población de Roma.
Benedicto VII (974—983). Murió en pleno adulterio a manos de un marido burlado.
Bonifacio VII (974—984—985). Francon. Considerado ilegítimo. Estranguló a Benedicto
VI y envenenó a Juan XIV, luego de apalearlo. Murió asesinado.
Gregorio V (996—999). Bruno de Corintia (972—999). Cegó, desorejó, desnarigó y le
cortó la lengua, los labios y las manos del antipapa Juan XVI; lo coronó con una ubre de
vaca, lo paseó por Roma montado en un asno y lo encerró en un monasterio donde
murió desconectado del mundo.
Sergio IV 1009—1012). Pietro. Murió asesinado durante una revuelta en Roma.
Adriano IV (1154—1159). Nicolás Breakspear (1100—1159). Hizo condenar y ejecutar
por herejía a Arnaldo de Brescia. ¿Qué hizo? Denunciar la riqueza y la corrupción de los
clérigos y oponerse al poder temporal del papado. Luego de ahorcado, su cadáver fue
quemado y sus cenizas arrojadas al Tíber.
Inocencio III (antipapa 1179—1180). Landi de Sezze. Fue el más asesino. Con sus tres
cruzadas (contra los albigenses, contra los infieles y la de los niños) fue quien más mató
y empujó a la muerte.
50
Inocencio VIII (1198—1216). Giovanni Lotario, conde de Segni (1160—1216). Promulgó
la bula Summis desiderantes affectibusque desató la más feroz persecución contra las
brujas. A su hijo Franceschetto lo casó con una Médicis y nombró cardenal a un hijo de
Lorenzo el Magnífico.
Gregorio IX (1227—1241). Ugolino, conde de Segni (1170—1241). Decretó la pena de
muerte para los herejes.
Inocencio IV (1243—1254). Sinibaldo Fieschi (1195—1254). Azuzó a la Inquisición, con su
bula Ad extirpanda, a usar la tortura para sacarles a sus víctimas la confesión de herejía.
Inocencio IV (1243—1254). Sinibaldo Fieschi (1195—1254). Autorizó la tortura, y las
cámaras de la Inquisición se convirtieron en las mazmorras del terror y el sufrimiento.
Juan XXII (1316—1334) Jacques Duese (1245—1334). Declaró herejes a los fraticelli (de la
orden franciscana), al año siguiente quemó a cuatro en Marsella, y en los años siguientes
entregó más de un centenar a la Inquisición por insistir en la pobreza de cristo y de los
apóstoles. Condenó póstumamente al filósofo alemán Meister (Maestro) Eckhart (1258—
1327) por ideas religiosas, entre ellas su concepción panteísta, y excomulgó al filósofo
inglés Guillermo de Occam (1290—1249) por estar de acuerdo con la tesis sobre la
pobreza de Cristo y considerar como hereje a Juan XXII, quien no compartía y se oponía
a dicha tesis.
Urbano VI (1378—1389). Bartolomeo Prignamo (1318—1289). Murió envenenado.
Alejandro VI (1492—1503). Rodrigo Borgia y Borgia (1421—1503). Tuvo amantes,
engendró hijos, cometió incesto con su hija Lucrecia, sobornó cardenales, vendió
indulgencias, quemó a Girolamo Savonarola (1452—1498) porque convocó a un concilio
desde Florencia con el propósito de deponer a ese papa por pecados de la carne y por
corrupto. Fue precursor de la Reforma. Adolfo Valle Berrío, con respecto a este papa,
nos dice lo siguiente: ―Rodrigo quería hacerse Papa como fuese, y se dice que el día en
que fue coronado todos sus coterráneos respiraron tranquilos, pues para lograr tal
distinción había hecho envenenar o asesinar a 220 de sus oponentes, en sólo 17
días…‖119. Inés Plana escribe que los Borgia fueron papas, cardenales y duques, y no
duraron en asesinar a quien se les interpusiera para alanzar el poder y la gloria, y agrega
que el tráfico y el incesto coronaron su leyenda negra. Con respecto a la muerte de
Savonarola, afirma que el Papa Alejandro VI lo llamó ―judío borracho‖ y lo acusó de
rebelión. ―Tras crueles interrogatorios bajo tortura, en los que Savonarola sufrió el
desgarro de todos sus músculos, refirmó la sentencia de muerte‖. Luego de su
ahorcamiento fue quemado en la pira. ―La osadía de enfrentarse a un Borgia la pagó el
119 VALLE BERRIO, Adolfo. Atando cabos... lo mejor. Editorial independiente.
51
dominico, al igual que muchos otros, con su propia vida‖120. Este ―papa‖ intolerante,
que tuvo unos siete hijos, cometió incesto y dispuso asesinatos, entre otros vejámenes,
¿fue un auténtico ―representante‖ de Dios en la tierra?
León X (1513—1521). Juan de Médicis (1475—1521). Era homosexual y los burdeles de
Roma le pagaban diezmos. Mató al pérfido cardenal Alfonso Petrucci de Siena, quien
pretendió envenenarlo. Practicó la simonía (negociar con objetos sagrados, bienes
espirituales o cargos eclesiásticos).
Julio III (1550—1555). Giovanni María del Monte (1487—1555). Tuvo relaciones
homosexuales con un joven de 15 años. Fue a la cárcel por criminal.
Pío V (1566—1572). Antonio Ghislleri (1504—1572). Expulsó a todos los judíos de los
Estados Pontificios, dejando tan solo a los de Roma y Ancona. Expulsó a todas las
prostitutas de Roma. Promulgó la bula que prohibía las corridas de toros en Europa,
menos en España.
Gregorio XIII (1572—1585). Ugo Boncompagni (1502—1585). Celebró con júbilo la
matanza de la noche de San Bartolomé, donde la Iglesia católica asesinó a varios
protestantes franceses o hugonotes, sindicados de herejía. En una carta a Carlos IX, dijo:
―Os acompañamos en vuestra alegría porque por la gracia de Dios habéis librado al
mundo de esos desgraciados herejes‖.
Sixto V (1585—1590). Felice Peretti (1520—1590). Asesino, inquisidor y simoniaco.
Pío XI (1922—1939). Achile Ratti (1857—1939). Alcahueta del nazismo.
Pío XII (1939—1958). Eugenio Pacelli (1876—1958). Alcahueta del nazismo y del
fascismo. Tuvo relaciones íntimas con la monja Pascalina. Combatió el comunismo.
Pablo VI (1963—1978). Giovanni Batista Montini (1897—1978). Revivió el viejo tema de
que los judíos no habían querido reconocer en Jesús al Mesías que llevaban siglos
esperando, al cual habían calumniado y matado.
¿Todo eso hicieron los llamados ―representantes de Dios en la tierra? La Iglesia les debe
muchas explicaciones a sus feligreses y creyentes, debido a que, de una u otra forma, los
ha guiado y les ha impuesto formas y estilo de vida. ¡La Iglesia también es responsable
de la violencia!
Las fechorías de la Iglesia Católica
120 PLANA, Inés. Los Borgia, un culebrón del Renacimiento. Revista Muy Interesante No. 92. Editora Cinco.
52
El Manual del perfecto ateo señala que ante las abrumadoras verdades que han salido a la
luz, la Iglesia ha tenido que reconocer (en 1969) que la mayoría de los llamados ―santos‖
venerados durante siglos, no fueron más que leyenda o dioses romanos rebautizados
con nombre cristiano. Así como que la inmensa mayoría de papas ―sucesores de San
Pedro‖ no fueron más que ambiciosos obispos ansiosos de poder, asesinos muchos de
ellos, corruptos principitos llenos de hijos bastardos, interesados solo en el trono de los
enormes territorios controlados por la ―Iglesia de Cristo‖. Y que la historia del
cristianismo es una historia fraudulenta llena de mentiras, cuentos, falsedades y mitos,
utilizados sabiamente para hacer aparecer a la religión cristiana como la única inspirada
por Dios y a su Iglesia como la Iglesia de Jesucristo. ―La doctrina dogmática de la
religión cristiana traería como consecuencia una lucha encarnizada por defender ―la
pureza de la doctrina‖ y mantener la estructura jerárquica, legitimando su dominio de la
sociedad medieval. San Agustín condenó a los herejes y creyó legítimo emplear medidas
de fuerza contra ellos porque consideraba la herejía como un alejamiento del dogma y
un desorden del alma que podría llevar al hombre a la condenación eterna‖121.
Por cuenta de la religión ha corrido mucha sangre… Por supuesta herejía o estar en
desacuerdo con la Iglesia católica no fueron pocos los asesinados. He aquí una pequeña
muestra:
Marsilio de Padua (1280—1343), filósofo italiano (teórico del estado), fue excomulgado y
condenado como hereje por sus ideas de avanzada y tesis filosóficas en las que defendía
el estado fundado en la soberanía popular (el rey libremente elegido por el pueblo,
debía ser independiente de la jerarquía eclesiástica; los obispos respecto al papa, la
comunidad eclesial respecto al párroco).
Fray Dulcino de Novara. El Papa Clemente V (1305—1314) ordenó que lo condenaran a
muerte. ¿Por qué? Este monje tenía su propia interpretación de los Evangelios.
John Wyclif o Wycliffe (1320—1384), teólogo inglés, que cuestionó la autoridad
espiritual del papa, las indulgencias, la confesión obligatoria y predicó un retorno a las
prácticas religiosas fundadas en la meditación de las Sagradas Escrituras, fue condenado
en el Concilio de Constanza (1415) e incinerado su cadáver.
Juan Hus (1369—1415), reformador religioso checo, que denunció los vicios del clero y
de los defectos de la Iglesia, fue condenado por herejía, encarcelado y quemado vivo. El
principal discípulo de Hus, Girolamo de Praga, que había indo a Constanza a
defenderlo, lo detuvieron y encarcelaron, lo juzgaron y lo quemaron vivo por hereje el
26 de mayo de 1416.
121 ACEVEDO LINARES, Antonio. La tolerancia como presupuesto fundamental para la construcción de una cultura de la democracia en
América Latina. http://www.monografias.com
53
Girolamo Savonarola (1452—1498) Precursor de la Reforma. Fue condenado a la
hoguera por Alejandro VI. ¿Por qué? Haber convocado a un concilio desde Florencia con
el propósito de deponer a ese papa por pecados de la carne y por corrupto.
William Tyndale (1494—1536). Quemado en la hoguera. ¿Por qué? Traducir la Biblia al
inglés. Leamos lo que dice al respecto el libro El mundo y sus demonios, de Carl Sagan:
“En el siglo xvi, el erudito William Tyndale cometió la temeridad de pensar en traducir el
Nuevo Testamento al inglés. Pero si la gente podía leer la Biblia en su propio idioma en
lugar de hacerlo en latín, se podría formar sus propios puntos de vista religiosos
independientes. Podrían pensar en establecer una línea privada con Dios sin
intermediarios. Era un desafío para la seguridad del trabajo de los curas católicos
romanos. Cuando Tyndale intentó publicar su traducción, le acosaron y persiguieron por
toda Europa. Finalmente le detuvieron, le pasaron a garrote y después, por añadidura, le
quemaron en la hoguera”.
Éttiene Dolet (1509—1546). Humanista francés. ¿Por qué? Fue acusado de brujería. Por
usar la sátira contra el catolicismo romano. La Iglesia católica ordenó la tortura y la
quema vivo, luego de que hubiera sido condenado por la facultad de teología de la
Sorbona por ateísmo y por publicar un diálogo de Platón que negaba la inmortalidad del
alma. Fue el ―primer mártir del Renacimiento‖.
Miguel Servet (1511—1553), médico y teólogo español. ¿Por qué? Mantener una
concepción personal sobre el dogma de la Santísima Trinidad. Las opiniones religiosas
de Servet fueron combatidas por los católicos y por los protestantes de la época. Este
español rebelde, que descubrió el intercambio de sangre entre el corazón y los
pulmones, contradiciendo a católicos y protestantes, negó la doctrina del pecado
original y la doctrina de la Santísima Trinidad. En Del error de la Trinidad (1531) repudió
la personalidad tripartita de Dios y el ritual del bautismo. Sus contribuciones científicas
también fueron notables: La restauración del cristianismo, publicado poco antes de su
muerte, contiene la primera descripción rigurosa del sistema circulatorio pulmonar.
Acusado de herejía y blasfemia contra la cristiandad, murió quemado en la hoguera.
Giordano Bruno (1548—1600), filósofo y poeta renacentista italiano, pagó con su vida en
la hoguera por sus ―desviaciones doctrinales, herejías y blasfemias‖. ¿Pero cuál fue su
osadía para merecer tan absurdo castigo? Haber planteado que el universo es infinito,
que Dios es el alma del universo y que las cosas materiales no son más que
manifestaciones de un único principio infinito; afirmar que las estrellas no parecen
cambiar de situación por las enormes distancias que las separaban de la tierra; sostener
la infinitud el universo físico, y sugerir que podían existir numerosos sistemas
planetarios como el nuestro y multitud de planetas habitables. Defendió, al igual que
Galileo, la tesis copernicana de que la tierra gira en torno al sol. Sostuvo que las estrellas
son soles distantes con sus propios planetas, que el universo es infinito, que se puede
54
convocar a las almas de los muertos por la necromancia y la magia, y que es mentira el
dogma de la Santísima Trinidad. ¿Mereció morir así uno de los precursores de la
filosofía y la astronomía moderna? La ciencia fue menos perseguida en los países
protestantes porque allí la dominación eclesiástica no era tan fuerte. La vida y obra de
Bruno son clara manifestación del dramático enfrentamiento que se vivía en la época. En
el mundo medieval, teocrático, inmovilista, con pretensiones de conocimiento absoluto
frente al cual no tenían los hombres otra opción que la recta interpretación y recta
opinión, la ortodoxia resistía el advenimiento de una nueva e inquietante postura
intelectual.
Fernando Savater, en una biografía novelada de Voltaire, cuenta:
“Aún más espeluznante resultó la condena contra dos jóvenes de la Picardía, el caballero
de La Barre y el señor D‟Etallondes, ninguno de los cuales había cumplido aún los veinte
años. Por lo visto se habían cruzado con una procesión sin descubrirse y más tarde
alguien los oyó cantar entre copas una canción irreverente: fue suficiente para que se les
achacase el destrozo de un viejo crucifijo que presidía el puente de Abbeville, hecho caer
probablemente por algún carro. El obispo de Amiens intervino con entusiasmo en esta
ridícula cruzada y consiguió que el joven D‟Etallondes fuese condenado a sufrir la
amputación de la lengua hasta la raíz y de la mano derecha, todo ello ante la puerta
principal de la catedral, tras lo cual sería atado y quemado a fuego lento… Al subir al
cadalso, el desventurado adolescente comentó con serenidad: «No creí que se pudiera
matar a un joven por tan poca cosa». Cuando constató la reacción mayoritariamente
adversa ante esta sentencia, el nuncio la criticó discretamente y dijo que en Roma no
hubiera podido llevarse a cabo la ejecución. Es singular la capacidad de la Iglesia católica
para no ser nunca menos cruel de lo que le permite su poder social, ni más tolerante de lo
que le imponen las circunstancias históricas”.122
En la novela de José Saramago, El evangelio según Jesucristo, encontramos las siguientes
tropelías:
―Dios suspiró y, en el tono monocorde de quien ha preferido adormecer la piedad y la
misericordia, comenzó la letanía, por orden alfabético, para evitar problemas de
precedencias, Adalberto de Praga, muerto con una alabarda de siete puntas, Adriano,
muerto a martillazos sobre un yunque, Afra de Ausburgo, muerta en la hoguera, Agapito
de Preneste, muerto en la hoguera, colgado por los pies, Agrícola de Bolonia, muerto
crucificado y atravesado por clavos, Águeda de Sicilia, muerta con los senos cortados,
Alfegio de Cantuaria, muerto de una paliza, Anastasio de Salona, muerto en la horca y
decapitado, Anastasia de Sirmio, muerta en la hoguera y con los senos cortados, Ansano
de Sena, a quien arrancaron las vísceras, Antonino de Pamiers, descuartizado, Antonio de
Rívoli, muerto a pedradas y quemado, Apolinar de Rávena, muerto a mazazos, Apolonia
de Alejandría, muerta en la hoguera después de arrancarle los dientes, Augusta de
Treviso, decapitada y quemada, Aura de Ostia, muerta ahogada con una rueda de molino
122 SAVATER, Fernando. El jardín de las dudas. Quimeras, Madrid, 1993, p. 390.
55
al cuello, áurea de Siria, muerta desangrada, sentada en una silla forrada de clavos, Auta,
muerta a flechazos, Babilas de Antioquía, decapitado, Bárbara de Nicomedia, decapitada,
Bernabé de Chipre, muerto por lapidación y quemado, Beatriz de Roma, estrangulada,
Benigno de Dijon, muerto a lanzazos, Blandina de Lyon, muerta a cornadas de un toro
bravo, Blas de Sebaste, muerto por cardas de hierro, Calixto, muerto con una rueda atada
al cuello, Casiano de Ímola, muerto por sus alumnos con un estilete, Cástulo, enterrado en
vida, Catalina de Alejandría, decapitada, Cecilia de Roma, degollada, Cipriano de Cartago,
decapitado, Ciro de Tarso, muerto, niño aún, por un juez que le golpeó la cabeza en las
escaleras del tribunal, Claro de Nantes, decapitado, Claro de Viena, decapitdo, Clemente,
ahogado con un ancla al cuello, Crispín y Crispiniano de Soissons, decapitados, Cristina
de Bolsano, muerta por todo cuanto se pueda hacer con muela de molino, rueda, tenazas,
flechas y serpientes, Cucufate de Barcelona, despanzurrado, y al llegar al final de la letra
C, Dios dijo, Más adelante es todo igual, o casi, son ya pocas las variaciones posibles,
excepto las de detalle, que, por su refinamiento, serían muy largas de explicar,
quedémonos aquí, Continúa, dijo Jesús, y Dios continuó, abreviando en lo posible, Donato
de Arezzo, decapitado, Elifio de Rampillon, le cortarán la cubierta craneana, Emérita,
quemada, Emilio de Trevi, decapitado, Esmerano de Ratisbona, amarrado a una escalera y
muerto, Engracia de Zaragoza, decapitada, Erasmo de Gaeta, también llamado Telmo,
descoyuntado por un cabrestante, Escubíbulo, decapitado, Esquilo de Suecia, lapidado,
Esteban, lapidado, Eufemia de Calcedonia, le clavarán una espada, Eulalia de Mérida,
decapitada, Eutropio de Saintes, cabeza cortada de un hachazo, Fabián, espada y cardas de
hierro, Fe de Agen, degollada, Felicidad y sus Siete Hijos, cabezas cortadas a espada, Félix
y su hermano Adauto, ídem, Ferreolo de Besancon, decapitado, Fiel de Sigmaringen, con
una maza erizada de púas, Filomena, flechas y áncora, Fermín de Pamplona, decapitado,
Flavia Domitila, ídem, Fortunato de {évora, tal vez ídem, Fructuoso de Tarragona,
quemado, Gaudencio de Francia, decapitado, Gelasio, ídem más cardas de hierro, Gengulfo
de Borgoña, cuernos, asesinado por el amante de su mujer, Gerardo de Budapest, lanza,
Gedeón de Colonia, decapitado, Gervasio y Protasio, gemelos, ídem, Godeliva de
Ghistelles, estrangulada, Goretti, María, ídem, Grato de Aosta, decapitado, Hermenegildo,
hacha, Hierón, espada, Hipólito, arrastrado por un caballo, Ignacio de Azevedo, muerto
por los calvinistas, estos no son católicos, Inés de Roma, desventrada, Genaro de Nápoles,
decapitado tras lanzarlo a las fieras y meterlo en un horno, Juana de Arco, quemada viva,
Juan de Brito, degollado, Juan Fisher, decapitado, Juan Nepomuceno, de Praga, ahogado,
Juan de Prado, apuñalado en la cabeza, Julia de Córcega, le cortarán los senos y luego la
crucificarán, Juliana de Nicomedia, decapitada, Justa y Rufina de Sevilla, una en la rueda,
otra estrangulada, Justina de Antioquía, quemada con pez hirviendo y decapitada, Justo y
Pastor, pero no éste aquí presente, de Alcalá de Henares, decapitados, Killian de
Würzburg, decapitado, Léger de Autun, ídem, después de arrancarle los ojos y la lengua,
Leocadia de Toledo, despeñada, Lievin de Gante, le arrancarán la lengua y lo decapitarán,
Longinos, decapitado, Lorenzo, quemado en la parrilla, Ludmila de Praga, estrangulada,
Lucía de Siracusa, degollada tras arrancarle los ojos, Magín de Tarragona, decapitado con
una hoz de filo de sierra, Mamed de Capadocia, destripado, Manuel, Sabel e Ismael,
Manuel con un clavo de hierro a cada lado del pecho, y otro clavo atravesándole la cabeza
de oído a oído, todos degollados, Margarita de Antioquía, hachón y peine de hierro, Mario
56
de Persia, espada, amputación de las manos, Martina de Roma, decapitada, los mártires de
Marruecos, Berardo de Cobio, Pedro de Gemianino, Otón, Adjuto y Acursio, degollados,
los del Japón, veintiséis crucificados, lanceados y quemados, Mauricio de Agaune, espada,
Meinrad de Einsiedeln, maza, Menas de Alejandría, espada, Mercurio de Capadocia,
decapitado, Moro, Tomás, ídem, Nicasio de Reims, ídem, Odilia de Huy, flechas, Pafnucio,
crucificado, Payo, descuartizado, Pancracio, decapitado, Pantaleón de Nicomedia, ídem,
Patroclo de Troyes y de Soest, ídem, Paulo de Tarso, a quien deberás tu primera Iglesia,
ídem, Pedro de Rates, espada, Pedro de Verona, cuchillo en la cabeza y puñal en el pecho,
Perpetua y Felicidad de Cartago, Felicidad era la esclava de Perpetua, corneadas por una
vaca furiosa, Pia de Tournai, le cortarán el cráneo, Policarpo, apuñalado y quemado,
Prisca de Roma, comida por los leones, Proceso y Martiniano, la misma muerte, creo,
Quintino, clavos en la cabeza y en otras partes, Quirino de Ruan, cráneo serrado por
arriba, Quiteria de Coimbra, decapitada por su propio padre, un horror, Renaud de
Dormund, maza de cantero, Reine de Alise, gladio, Restituta de Nápoles, hoguera,
Rolando, espada, Román de Antioquía, lengua arrancada, estrangulamiento, aún no estás
harto, preguntó Dios a Jesús, y Jesús respondió, Esa pregunta deberías hacértela a ti
mismo, continúa, y Dios continuó, Sabiniano de Sens, degollado, Sabino de Asís,
lapidado, Saturnino de Tolosa, arrastrado por un toro, Sebastián, flechas, Segismundo, rey
de los Burgundios, lanzado a un pozo, Segundo de Asti, decapitado, Servacio de Tongres y
de Maastricht, muerto a golpes con un zueco, por imposible que parezca, Severo de
Barcelona, un clavo en la cabeza, Sidwel de Exeter, decapitado, Sinforiano de Autun,
ídem, Sixto, ídem, Tarsicio, lapidado, Tecla de Iconio, amputada y quemada, Teodoro,
hoguera, Tiburcio, decapitado, Timoteo de éfeso, lapidado, Tirso, serrado, Tomás Becket,
con una espada clavada en el cráneo, Torcuato y los Veintisiete, muertos por el general
Muza a las puertas de Guimaräes, Tropez de Pisa, decapitado, Urbano, ídem, Valeria de
Limoges, ídem, Valeriano, ídem, Venancio de Camerino, degollado, Vicente de Zaragoza,
rueda y parrilla con púas, Virgilio de Trento, otro muerto a golpes de zueco, Vital de
Rávena, lanza, Víctor, decapitado, Víctor de Marsella, degollado, Victoria de Roma,
muerta después de arrancarle la lengua, Wilgeforte, o Liberata, o Eutropía, virgen,
barbada, crucificada, y otros, otros, otros, ídem, ídem, ídem, basta”.
El escritor Stefan Zweig nos dice:
“…Hus se asfixia entre las llamas ardientes; Savonarola es amarrado al poste de la
hoguera en Florencia; Servet, arrojado al fuego por el fanático Calvino. Cada cual tiene su
hora trágica: Thomas Münzer es tenaceado con tenazas de fuego; John Knox, clavado en
su propia galera… A Thomas Moro y a John Fisher les ponen la cabeza sobre el tajo de los
criminales; Zwingli, acogotado por la maza de armas, yace en la llanura de Cappel: todos
ellos figuras inolvidables, intrépidos en su creyente furor, extáticos en sus cuitas, grandes
en su destino. Mas detrás de ellos prosigue ardiendo la llama fatal del delirio religioso; los
destruidos castillos de la Guerra de los Aldeanos son testigos infamadores de aquel Cristo,
mal comprendido, cada cual según su modo, por aquellos fanáticos; las ciudades
arruinadas, las granjas saqueadas de la Guerra de los Treinta Años y de la de los Cien
Años, estos panoramas apocalípticos claman a los cielos la sinrazón terrena del “no querer
57
ceder”… Durante siglos quedará partido el orbe cristiano y europeo en católicos contra
protestantes, gentes del norte contra gentes del sur, germanos contra romanos: en este
momento sólo hay una elección, una decisión posible para los alemanes, para los hombres
de Occidente: o papistas o luteranos, o el poder de las llaves de San Pedro o el Evangelio.
…la Roma del esplendor papal rechazaba cualquier protesta, hasta las mejor
intencionadas; en la hoguera, con una mordaza en la boca, expiaban su culpa todos los que
hablaban demasiado alto, con demasiada pasión; sólo en agrias coplas populares o en
picantes anécdotas podía descargarse secretamente la irritación por el abuso del comercio
de reliquias y de indulgencias; subterráneamente, iban de mano en mano ciertas hojas
sueltas con la imagen del papa como una gran araña chupadora de sangre”. Sobre el
reformador de la Iglesia Católica, el monje alemán Martín Lutero, señala que éste
“prorrumpe en clamores de alegría cuando Thomas Münzer y diez mil aldeanos son
degollados vilmente, y se alaba y glorifica, en voz bien alta, “de que su sangre la lleva él
sobre su cabeza”; se regocija de que el “marrano” de Zwingli, Karlstadt y todos los otros
que alguna vez se le han opuesto mueran miserablemente: jamás este hombre, ardiente y
violento en sus odios, tuvo una palabra justa para un enemigo ya muerto. En el pulpito,
una voz humana que arrebata; en su casa, un amable padre de familia; artista y poeta
capaz de expresar la más alta cultura, Lutero, en cuanto comienza una contienda, se
convierte en un lobo, en un endemoniado, presa de gigantescos furores, al cual no detiene
ninguna obligación o justicia. Esta salvaje necesidad de su naturaleza le lleva siempre,
durante toda su vida, a buscar la guerra, pues el combatir no sólo le parece la forma de
vida más llena de goces, sino también la moralmente más justa. “Un ser humano, y
especialmente un cristiano, tiene que ser hombre de guerra”, dice con orgullo mirándose al
espejo, y en una carta posterior (1541) alza esta declaración hasta los cielos al afirmar
misteriosamente “que es seguro que Dios también combate”... “Dios me ha ordenado que
enseñe y juzgue en tierra alemana, como uno de los apóstoles y evangelistas”. Por el
propio Dios siente el extático que le ha sido atribuida la misión de purificar la Iglesia, de
libertar al pueblo alemán de las manos del “Anticristo”, del papa, ese “enmascarado y
auténtico diablo”, de libertarlo con la palabra, y, si no queda otro remedio, con la espada y
a sangre y fuego… “Quien perece en defensa de los príncipes —predica—, será
bienaventurado mártir; quien cae frente a ellos, se va con el diablo; por eso, el que pueda
hacerlo debe combatir, estrangular y apuñalar, secreta o públicamente, pensando que no
puede haber nada más venenoso, más pernicioso y diabólico que un hombre rebelde”. Sin
consideración alguna, se coloca para siempre del lado de la autoridad contra el pueblo. “El
asno quiere palos y el populacho ser regido por la fuerza”… Cierto que muchos partidarios
de Lutero se apoyan en la frase evangélica que dice: No he venido a traeros la paz sino la
espada… No pienses que la cuestión podrá quedar arreglada sin tumulto, escándalo y
revueltas. De una espada no puedes hacer una pluma ni de una guerra una paz. La
palabra de Dios es guerra, es escándalo, es ruina, es veneno… Esta es la guerra de
Nuestro Señor, el cual la ha suscitado y no cesará hasta que hayan perecido todos los
enemigos de su palabra… Este hombre lleno de furia combativa no tolera ningún otro
final a una discusión, sino el pleno e incondicional aniquilamiento de su contradictor…
Lutero, propiamente, con su acción resuelta, no hace más que poner fuego a la cargada
mina”. Esta exaltación a la violencia, en nombre de la religión, fue aprovechada por los
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poderosos de su época, que, al igual que los actuales, son hombres pragmáticos,
oportunistas, logreros, violentos y manipuladores. Fue así que Lutero, “sin desearlo, y
acaso también sin comprenderlo del todo, con sus exigencias sólo pensadas para el orden
espiritual, ha llegado a ser el exponente de los más diversos intereses terrenos, el ariete de
los asuntos nacionales alemanes, una importante figura en el ajedrez político que se juega
entre el papa, el emperador y los príncipes alemanes”. Como se colige, Martín Lutero, que
oportunamente le “puso su tatequieto” a los desmanes y corrupción de la Iglesia Católica,
también, con su “apostolado”, propició la violencia. El mismo Lutero lo reconoce en los
siguientes términos: “Yo, Martín Lutero, he matado en la sublevación a todos los
campesinos, pues les he dicho que pegaran hasta la muerte; toda su sangre está sobre mi
conciencia”123.
La madre del científico Johanness Kepler (1571—1630) fue procesada dizque por
bruja… ¿Qué tal esos dementes ―defensores‖ de la religión?
El brillante y genial filósofo Benito Espinosa (1632—1677) fue excomulgado y expulsado
de la sinagoga judía y víctima de un atentado. ¿Por qué? Intolerancia. La comunidad
judía lo repudió por realizar críticas a la religión oficial. Afirmar que el cristianismo y el
judaísmo están vivos por sus dogmas anticuados y ritos externos. Negar que la Biblia
estuviera escrita por Dios. Decir que Dios y la naturaleza eran una misma cosa. Pensar
que Dios es naturaleza y un Dios titiritero. Y eso que no negó a Dios. ¿Qué tal que lo
hubiera negado? Seguramente, con la vida hubiera pagado su ateísmo. Valientes estos
hombres como Espinosa que disentían de lo establecido. ―El joven que había crecido y
estudiado en el seno de la ortodoxia judía y después se había abierto a concepciones
paganas y gentiles sostenía pareceres muy seculares: los dogmas religiosos eran
supersticiones, no había un Dios trascendente y personal, el alma no era inmortal, el
pueblo judío no tenía una categoría privilegiada (no era el pueblo elegido) y el orden
establecido de la Sinagoga representaba un obstáculo para el libre desarrollo del
pensamiento autónomo y riguroso‖124.
Uno de los ideólogos de la Ilustración y promotores del Enciclopedismo, el filósofo
francés Denis Diderot (1713—1784), tuvo serios problemas con la Iglesia y el Estado,
quienes lo condenaron, ya que fue ―el primero en expresar la idea de que todos los seres
vivos pudieron provenir de un antepasado común‖125. Además, fue enviado a prisión
por dudar de la perfección de la naturaleza. ―Con ayuda de los más prestigiosos
escritores de la época, entre los que figuraban Voltaire y Montesquieu, el escéptico y
racionalista Diderot empleó la Enciclopedia como una poderosa arma de propaganda
contra la autoridad eclesiástica, la superstición, el conservadurismo y el orden
semifeudal de la época. En consecuencia, Diderot y sus colaboradores se convirtieron en
el blanco de las críticas clericales y reales. En 1759 el Conseil du Roi suprimió
123 ZWEIG, Stefan. Erasmo de Rótterdam, triunfo y tragedia. http://ebookmundo.net/book/erasmo-de-rotterdam-triunfo-y-tragedia-de-un-
humanista/
124 SOLÉ, Joan. La filosofía al modo geométrico. Batiscafo, España, 2015. www.megaepub.com
125 CIRCULO DE LECTORES. Ideas. El espíritu del hombre mueve el mundo.
59
formalmente los diez primeros volúmenes (publicados a partir de 1751) y prohibió la
publicación de la obra‖126. Como si esta absurda e infanda tropelía en contra de un
grande hombre que propendió por la democracia, la libertad religiosa, la tolerancia, el
control racional de las pasiones y la libertad de pensamiento, y al que se le considera el
fundador de la neurociencia, su amigo Adriaan Koerbagh, ―que había publicado críticas
contra la irracionalidad de la mayoría de las religiones y, muy espinozianamente, había
sostenido que Dios era la sustancia del universo, al tiempo que atacaba a la jerarquía
eclesiástica, fue arrestado y condenado a diez años de prisión en 1669 y después a diez
más de exilio, condena que no llegó a cumplir porque murió al cabo de nueve meses de
ingresar en la cárcel‖127.
El Papa Juan XXII (1316—1334) dispuso enviar a la hoguera a supuestos herejes de la
orden franciscana conocidos como ―franciscanos espirituales‖ porque sostenían que
Cristo había sido pobre. En la novela El nombre de la rosa, de Umberto Eco, encontramos
que Arnaldo Amalrico, abad de Citeaux, cuando le preguntaron qué había de hacer con
los ciudadanos de Béziers, ciudad sospechosa de herejía, respondió: ―¡Matadlos a todos;
Dios reconocerá a los suyos!‖. Dice el libro que ―la ciudad de Beziers fue tomada, y los
nuestros no hicieron diferencias de dignidad ni de sexo ni de edad, y pasaron por las
armas a casi veinte mil hombres. Después de la matanza, la ciudad fue saqueada y
quemada‖128. Luego se tomó a Carcasona donde dejó ciego a todos sus habitantes.
Sobre este oprobioso episodio ―religioso‖, Fernando Vallejo precisa lo siguiente:
“A mediados de 1209 y al mando de un ejército de asesinos, el legado papal Arnoldo
Amalrico le puso sitio a Beziers, baluarte de los albigenses occitanos, con la exigencia de
que le entregaran a doscientos de los más conocidos de esos herejes que allí se refugiaban, a
cambio de perdonar la ciudad. Almarico era un monje cistenciense al servicio de Inocencio
III; su ejército era una turba de mercenarios, duques, condes, criados, burgueses,
campesinos, obispos feudales y caballeros desocupados; y los albigenses eran los más
devotos continuadores de Cristo… Los ciudadanos de Beziers decidieron resistir y no
entregar a sus protegidos… pero cayó en manos de los sitiadores y éstos, con católico celo,
se entregaron a la rapiña y al exterminio… Y así, sin distingos, herejes y católicos por
igual iban cayendo todos degollados… En la sola Iglesia de Santa María Magdalena
masacraron a siete mil sin perdonar mujeres, niños ni viejos… Albigenses o n o, los veinte
mil eran todos cristianos”129.
A éste y otros exabruptos han tenido la desfachatez histórica de llamarlos
eufemísticamente guerras santas. ―Una guerra santa sigue siendo una guerra. Quizá por
eso no deberían existir guerras santas‖130. La misma religión no ha respetado el precepto
126 BIBLIOTECA DE CONSULTA MICROSOFT ENCARTA.
127 SOLÉ, Joan. Ob. Cit.
128 ECO, Umberto. http://www.megaepub.com/umberto-eco-el-nombre-de-la-rosa.html
129 VALLEJO, Fernando. Ob. Cit.
130 ECO, Umberto. El nombre de la rosa. http://www.megaepub.com/umberto-eco-el-nombre-de-la-rosa.html
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de bíblico: ¡No matarás! (que en la filosofía kantiana es un imperativo categórico). ―Las
religiones, por otra parte, han respetado muy mal esta exigencia inventando las
doctrinas de la guerra justa y aún de la guerra santa‖131. Dizque guerra santa con la
promesa del cielo para los que mueran en ella. ¡Qué desfachatez!
En muchas ocasiones la religión se ha convertido en ―el opio del pueblo‖, porque ha
sido utilizada para dominar y adormecer las masas y embrutecerlas, y hacerlas pensar
en cosas distintas de sus intereses inmediatos. Según Marx, la religión es un engaño, una
ilusión utópica, con que se pretende acallar la miseria del hombre; la expresión de un
orden social vituperable, el arma con que los ricos pretenden mantener su opresión
sobre los desheredados; el opio del pueblo; la enemiga de la ciencia; y, en manos de la
Iglesia, la aliada incondicional del capitalismo. El opio del pueblo significa que la religión,
al señalar la existencia de una vida futura, le impide al hombre reaccionar contra las
miserias de la vida presente. La religión le inculca al hombre amor y compasión para
con sus semejantes, en vez de infundirle odio y venganza; así lo incapacita para la
violencia y la revolución sangrienta. ―A lo largo de la historia las religiones han sido
manipuladas por sus sacerdotes y por los dirigentes de las sociedades‖132.
Antonio Caballero sostiene que ―si la Iglesia Católica ha sido un lastre retardatario en el
mundo entero, la Iglesia colombiana ha sido una de las más reaccionarias del orbe
cristiano. Las jerarquías de la Iglesia colombiana han estado siempre al servicio de los
intereses de las estructuras sociales existentes, del injusto orden político y social
tradicional, y han puesto siempre el prestigio que les da la doctrina cristiana del amor,
por una parte, y, por la otra, el poder que les da la riqueza al servicio de lo más
reaccionario que ha habido en Colombia y, en consecuencia, al servicio de que hoy
estemos sumidos en un mar de sangre‖133.
Un intelectual de la categoría de José Saramago, premio Nobel de literatura, en su
brevísimo ensayo El factor Dios, escribió algo que nos invita a reflexionar:
―Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres
humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar.
Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es
aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en
nombre de Dios.
Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para
aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo
causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y
espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia
131 MULLER, Jean-Marie. La no violencia como filosofía y como estrategia. http://www.palabracubana.org/2008-02/no-
violencia.htm
132 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
133 Ibídem.
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humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar
en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los
creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e
intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que
un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar
nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba
con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y
aun sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.
Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que
precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado
todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.
Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización
terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el
respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la religión y
el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el
derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo
que la palabra herejía significa.
Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni
existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres
capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son
celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de
las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios
convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e
insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.
Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro
del mismo universo que los ha inventado, pero el “factor Dios”, ese, está presente en la
vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el “factor
Dios” el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para
América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el “factor Dios”
en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade
Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las
humillaciones.
Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con
tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa,
ha sido el “factor Dios”, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde
quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el
pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino
aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un
hombre acabó por hacer del hombre una bestia.
62
Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia
que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las
ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la
razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos
importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del “factor Dios”. No le
faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos.
Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose‖.
Comoquiera que el fenómeno religioso es muy influyente en la sociedad colombiana y
se encuentra en la base de nuestra principal cosmovisión, es importante conocer el
punto de vista de personas que tienen diferentes maneras de percibir, interpretar y
sistematizar la realidad con relación al problema de la religión. En consecuencia,
extracto algunos apartes de un juicioso ensayo titulado La religión: instrumento del delito y
consuelo de los ingenuos, los ignorantes y los pobres:134
―El fenómeno religioso ha generado en la humanidad y en el planeta tierra catástrofes de
inmensa gravedad, catástrofes, incluso, de mayor gravedad que las catástrofes naturales
del planeta tierra en que vivimos; sin embargo, el fenómeno religioso no es más que otro de
los que caracterizan al ser humano y, como fenómeno humano, ha tenido su nacimiento,
su desarrollo, y se dirige hacia su muerte, hacia su desaparición, lenta pero inexorable. El
culto a los fenómenos naturales, que es el comienzo de lo que llega a ser posteriormente la
religión, sigue teniendo vigencia aunque el humano no lo perciba, como tal, en su
conciencia…
Las religiones predominantes en el mundo de hoy representan un inmenso poder
económico, social, político, cultural e incluso militar. De acuerdo con estimaciones de
entidades e instituciones dedicadas a la investigación social, las principales religiones
están representadas en el Cristianismo, el Islam, el Hinduismo, el Budismo y algunas
otras religiones chinas; cada una de estas religiones posee diversas corrientes o expresiones
que representan la existencia de sectores o grupos humanos de menor significación
cuantitativa y cualitativa dentro del conjunto de la humanidad. El cristianismo se
encuentra dividido entre católicos romanos, protestantes, cristianos ortodoxos, anglicanos
y otros; a la vez, el Islam se encuentra dividido en las corrientes sunnitas, shiitas y otras
de menor importancia, el hinduismo es un verdadero mosaico de manifestaciones rituales
y de creencias innumerables en variedad. Otras manifestaciones religiosas son las tribales
de regiones en donde aún no se han consolidado sus pueblos como naciones modernas;
entre ellas encontramos el sikhismo, el shamanismo, el confucianismo, el brahmanismo, el
jainismo, el shintoismo y otras; hay una población, en el planeta, que no se manifiesta
como religiosa y que alcanza unos novecientos millones de personas; se calcula en unos
doscientos cuarenta millones las personas que se manifiestan como ateos, es decir, de
134 CASAS JEREZ, Ulises. La religión: un instrumento del delito y consuelo de los ingenuos, los ignorantes y los pobres.
http://escuelaideologica.org/php/?sec=483
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personas que no creen en dioses; sin embargo, es fundamental precisar, aquí, que ateo no
es todo aquel que en un momento determinado de su existencia afirma que no hay dios o
que no cree en dioses…
Quienes han llegado a la cima del poder religioso pertenecen a los grandes poderes
económicos de sus respectivos pueblos y para ello han tenido que acudir a la intriga, al
fraude, al engaño, al crimen organizado, a toda una serie de conductas que no son,
precisamente, las que propagan y anuncian en sus innumerables textos religiosos y en sus
permanentes discursos y sermones. Nada más significativo, en ese sentido, que los
acontecimientos de finales del siglo XX en los que el Pontífice romano, el más alto jerarca
del catolicismo, se convirtió en cómplice y usufructuario de los más escandalosos fraudes
financieros de que tengan noticia la historia moderna: La quiebra del Banco Ambrosiano
dentro de la cual se cometieron no solamente defraudaciones financieras, que toda la banca
mundial comete, sino asesinatos, torturas, represiones políticas en países bajo regímenes
militares, etc. Los miles de millones, en dinero, que el Vaticano ha acumulado, han sido
producto del crimen, del asesinato, del envenenamiento, de la defraudación, de todo acto
criminoso y de lesa humanidad; y si volvemos la vista hacia otras religiones como el Islam,
los jeques y sus correligionarios no han sido muy diferentes a los jerarcas del cristianismo
católico y el cristianismo protestante; se diferencian en las formas: unos son más
sofisticados que otros, de acuerdo al desarrollo de sus propios medios de enriquecimiento
criminal. El delito de las jerarquías religiosas comienza en las mismas bases de sus
dogmas. Porque en lo que se refiere a los “principios”, ellos no han cambiado: todas las
religiones siguen agitando como doctrina los textos más antiguos de que se tenga
conocimiento en la historia de la humanidad. Y todos esos textos son falsificaciones de
todo tipo mediante los cuales se va transmitiendo, como si fuese una verdad revelada y
dicha por personajes de teatro que van por el mundo sembrando la mentira, arropada con
el vestido brillante del culto y el rito. En este sentido, la tradición ejerce un completo
dominio sobre todos los seres humanos creyentes…
En esta perspectiva y retrospectiva es que hoy podemos afirmar que las religiones han sido
instrumento del delito, el crimen atroz, el fraude, el engaño por parte de quienes
asumieron su liderazgo y, al mismo tiempo, son el refugio de los pobres, el espacio de los
ignorantes y el campo de acción de personajes cuyo carácter de ingenuidad y naturaleza
idealista les hace creer que mediante la religión van a lograr el mejoramiento material y
cultural de la humanidad que ellos desean humanístamente…
Cientos de obras se han escrito para demostrar, con fehacientes pruebas, que el
cristianismo ha sido un fenómeno esencialmente criminal; pero la inmensa mayoría de la
humanidad no lee, otra gran parte no cree lo que se escribe y se demuestra en contra de
sus creencias y, el resto, los que leen, lo hacen para sostener la dominación, el fraude y el
delito dentro de sus campos económicos y religiosos. Por eso es que quienes nos
aventuramos a denunciar la verdadera esencia del fenómeno religioso somos como
extraños personajes de otros mundos que arriesgamos, en este trabajo, hasta la propia
64
vida. Sin embargo, lo hacemos porque esa es nuestra naturaleza de seres humanos que
hemos mutado el carácter tradicional de la especie humana en su particularidad,
individualidad y excepcionalidad.
El fanatismo islámico condenó a muerte a un escritor que reveló lo ridículo del “profeta” y
los ayatollahs islámicos viven el lujo que la explotación del petróleo les permite, porque en
algunos países ellos son los gobernantes; la sumisión de toda esa multitud de gentes
ignorantes y fanáticas a sus prédicas absurdas, es su elemento existencial. Un cantante
norteamericano programa un concierto que los jerarcas islámicos condenan, pero ante una
“donación” dineraria de altas cifras para el culto, le conceden el permiso para el evento y
la música se ejecuta ante millares de creyentes. Entonces, ¿qué es lo que domina?
Que siga dominando la religión, cuando la ciencia ha alcanzado niveles nunca antes
conocidos, cuando en el planeta hay suficientes medios para que el hombre sea libre,
cuando es posible la libre expresión, al menos en los países más avanzados, significa que
todo ello no es suficiente para liberar al hombre de una herencia que no es solamente
material sino profundamente ideológica y que por ello es la ideología el elemento de mayor
peso en el sostenimiento de las creencias. Ya las jerarquías religiosas no necesitan
delinquir para obtener, sino que delinquen para conservar; pero siguen delinquiendo,
aunque mediante otros medios, con el poder político y cultural que poseen; todo ello
gracias al producto de sus primeros delitos y crímenes que siguen dando sus frutos.
Es fácil dominar sobre los que no poseen poder económico, sobre los pobres, y también es
fácil dominar sobre quienes piensan que es posible liquidar la injusticia mediante buenas
obras. Por ello es que sigue dominando el imperio de las religiones y por lo mismo es que
aún les queda mucho tiempo para seguir haciéndolo.
Nuestro propósito consiste en desvelar la esencia de las religiones para que aquellos que
poseen una inteligencia de elevado nivel, conozcan algunos elementos que les permitan
adquirir una mediana claridad sobre la verdadera esencia de ese fenómeno de la
humanidad; muchos historiadores, pensadores, escritores, hombres de inteligencia
esclarecida, han escrito sobre la religión y sobre cada una de las que existen en el planeta
en que vivimos; sin embargo, muchos de esos escritos se encuentran ocultos o en sitios
inaccesibles a los lectores comunes; consideramos necesario renovar criterios en forma
permanente a efecto de hacer llegar a las inteligencias de muchos, el conocimiento y que se
conozca que hay personas que nos interesamos en sostener el hilo conductor que hombres
de todas las etapas históricas de la humanidad han venido tejiendo para impedir el engaño,
el fraude, la mentira, en lo que se refiere a las creencias y la misma esencia del ser
humano. Nos encontramos entre los seres humanos que pretendemos impedir el imperio de
la mentira en el terreno de las ideologías y denunciamos con todo el vigor intelectual
posible toda esa historia de defraudación mediante lo más infame que el hombre puede
utilizar que es el engaño y el crimen. Y también nos dirigimos a personas que en forma
ingenua, por ser personas sanas y honestas, consideran que mediante la religión se puede
65
obtener el mejoramiento de la humanidad y en particular de los pobres que sufren tanto la
explotación material como la explotación cultural de su existencia vital‖.
La violencia del capitalismo
El capitalismo, en donde impera el todopoderoso dinero, ―Don Dinero‖, violenta a las
personas de una manera tan arrolladora que, en muchas ocasiones genera y alimenta las
más bajas y ruines pasiones, propicia corrupción, intriga, deslealtad, odio y muerte.
―Incapaz de resolver los grandes problemas de la humanidad, el capitalismo en su fase
actual ya sólo agudiza el hambre, la miseria, la guerra y la represión… En el capitalismo, el
mercado es la continuación de la guerra por otros medios y la competencia sin
misericordia es la laudatio a la destrucción del otro, porque se dirige hacia la aniquilación
de sus medios económicos de reproducción‖135. Inexorablemente, cueste lo que cueste, se
necesita dinero para nacer, vivir y morir. Quien no lo tiene lo busca sin importar lo que
tenga que hacer, quien lo tiene lo cuida hasta con su propia vida. Para los pobres y los
ricos el fin justifica los medios. ―El dinero –también llamado el mercado o el capitalismo,
tres conceptos indisociables— se impone así como un modo de gestión de la violencia
radicalmente nuevo, eficaz y universal, opuesto a los de lo sagrado y de la fuerza‖136. Ya
Aristóteles lo advertía en su tiempo que el exceso de dinero y la extrema pobreza era
motivo de conflictos y enfrentamientos, ya que una desmedida riqueza hacía propenso
al hombre al desenfreno, a la insolencia, a la opresión y al desprecio de toda ley; y la
pobreza era apta para engendrar ánimo de esclavo, madre del descontento, de la
corrupción y de las contiendas civiles. ―Excesiva riqueza y demasiada pobreza son
extremos que no conducen a nada bueno‖137. La ambición de riquezas materiales
también genera violencia porque, según Aristóteles, la avidez de los hombres es
insaciable, y ―la naturaleza de la codicia consiste precisamente en no tener límites, los
más de los hombres sólo viven para saciarla‖138, y para saciarle se puede llegar hasta el
crimen. Aristóteles pensaba que los hombres se ven arrastrados al crimen por carecer de
lo necesario y por la necesidad de dar amplitud a su deseo de gozar en todos los
sentidos. ―Lo superfluo y no lo necesario es lo que hace que se cometan los grandes
crímenes‖139.
El desmedido y desaforado afán por conseguir y conservar el dinero (el Dios terrenal),
es una de las causas que, directa o indirectamente, generan violencia. Muchas personas,
en su dura y complicada lucha por obtener recursos económicos, acuden a todo tipo de
habilidades, argucias e ―ingeniedades‖, con la máxima de que ―el fin justifica los
medios‖ y el oprobioso lema: ―¡El que tranza, avanza!‖ Quien es despojado de su dinero
135 DIETERICH STEFFAN, Heinz. Socialismo del siglo XXI. www.librostauro.com.ar
136 ATTALI, Jacques. Mileno. http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras32/rese3/sec_1.html
137 HIRSCHBERGER, Johanes. Historia de la filosofía. . Herder, Barcelona, 1981
138 ARISTÓTELES. La política. http://www.megaepub.com/aristteles-poltica.html
139 Ibídem.
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mediante la violencia, la estafa o el descuido, lo agobian emociones como la frustración,
la rabia, el resentimiento, el deseo de venganza, la sensación de incapacidad, la angustia,
entre otros sentimientos negativos, que le propician actitudes y conductas violentas o
agresivas.
El mundo capitalista, con sus ―avances‖ tecnológicos y su desaforado consumismo, crea
algunas seudonecesidades, que el hombre, en su afán de satisfacer, hace lo que sea, así
tenga que acudir al crimen. El capitalismo aprovecha la ansiedad de la sociedad por
hacer realidad los sueños de alcanzar un mejor nivel de vida y crea de esa necesidad los
bienes y servicios para venderle, utilizando para ello la publicidad alienadora. Una de
las tareas autoimpuestas del sistema de mercado (propio de la estructura social
capitalista) es convertir las satisfacciones que no cuestan en satisfacciones que cuestan
dinero, encontrar nuevas formas de comercializar la amistad, la familia, el ocio, el
descanso. El mercado y la sociedad, con su ideología, fomentan la violencia, y la
propagan entre los niños. ―Sin duda alguna, la violencia se aprende, y el grado de
intensidad de la misma depende en gran parte del proceso instructivo de esa violencia,
en el cual intervienen de modo oscuro y subliminal la propia sociedad, sus medios de
comunicación, y el mercado como instrumento y herramienta de desenvolvimiento y
materialización de la propia vida social‖140.
De acuerdo con Jean Baudrillard, el mundo contemporáneo se caracteriza por un
proceso de desmaterialización de la realidad: la mirada del hombre ya no se dirige hacia
la naturaleza, sino hacia las pantallas de televisión; la comunicación se ha convertido en
un fin en sí misma y en un valor absoluto. Los mitos han sido desplazados y el exceso de
información dificulta la búsqueda del sentido. El drama de la alienación, que bajo el
impulso de movimientos de tipo marxista había animado la sociedad a principios del
siglo XX, ha sido sustituido por una ideología centrada en el éxtasis de la comunicación.
Después de la ebriedad del progreso y del crecimiento la sociedad intenta dotarse de
una nueva imagen de sí misma.
Frei Betto precisa que ―bajo la avalancha electrónica, que reduce la felicidad al consumo,
entramos en dos callejones sin salida‖: el mimetismo y la exacerbación étnica, el
fanatismo religioso, el chauvinismo vociferante y la intolerancia. ―Perdemos la
capacidad de soñar –sostiene— sin ganar a cambio sino el vacío, la perplejidad, la
pérdida de identidad. En dosis químicas la felicidad nos parece más viable que recorrer
el instigante camino de la educación de la subjetividad. Se mercantilizan las relaciones
conyugales y de parentesco y amistad‖141.
Según la común creencia liberal de que el éxito o el fracaso dependen totalmente de la
voluntad del individuo por esforzarse y trabajar, los pobres están socialmente aislados,
140 ESCUDERO MORATALLA, José Francisca. La sociedad y el mercado como fuentes de violencia.
http://noticias.juridicas.com
141 BETTO, Frei. ¿Qué es el neoliberalismo? http://www.voltairenet.org/article124367.html
67
separados de la corriente cultural. En el sistema capitalista, a pesar del argumento de
poder de la mayoría, para el pobre es imposible competir con el rico, que siempre lo
mantiene sometido a la necesidad del trabajo en la lucha por sobrevivir, por la
subsistencia y le hace creer que es incapaz de superarse, para eso el capitalismo le
inventa más necesidades al pobre, para que cada vez que intente conseguirlo, encuentre
algo nuevo.
La sociedad de consumo, de acuerdo con Eduardo Galeano, es otra clave del que él
llama ―el mundo al revés‖, que es un mundo injusto, en donde se les repite a los jóvenes
que sin automóvil propio y zapatos de marca no merecen existir. El imperativo que en
ésta la publicidad impone se traduce en invitación al delito. ―La dictadura del consumo
es un tipo de injusticia que se suma a la injusticia más obvia, la que determina que los
pobres se multipliquen al mismo tiempo que la riqueza se concentra en pocas manos‖142,
y agrega que la televisión difunde mensajes de violencia y constriñe al consumismo.
―¿Cuántas escenas de consumismo ven? ¿A cuántos ejemplos de despilfarro y
ostentación asisten cada día? ¿Cuántas órdenes de comprar reciben los que poco o nada
pueden comprar? ¿Cuántas veces por día se les taladra la cabeza para convencerlos de
que quien no compra no existe, y quien no tiene, no es? Paradójicamente, la televisión
suele trasmitir discursos que denuncian la plaga de la violencia urbana y exigen mano
dura, mientras la misma televisión imparte educación a las nuevas generaciones
derramando en cada casa océanos de sangre y de publicidad compulsiva: en este
sentido, bien podría decirse que sus propios mensajes están confirmando su eficacia
mediante el auge de la delincuencia‖.
Luz Stella Porras Villamizar señala que los comerciales de televisión usan imágenes de
niños y de mujeres que no tienen nada que ver con el producto y a la vez generan un
imaginario de consumismo que va en contra de los valores de la cultura nacional y de la
realidad económica de la familia colombiana; es decir, que éstos venden sus productos
presentando imágenes estereotipadas de los jóvenes y generan entre ellos
identificaciones basadas en prejuicios de clase, raza y sexo143.
Por su parte, Sergio Raúl Parada Rico precisa que el capitalismo ejerce su control sobre
los medios de información, que, junto con el sistema educativo, le permiten establecer
un sentimiento de legitimidad y apoyo de sus instituciones. La publicidad, lógicamente
en la actualidad, cumple un papel principal en este proceso. Los negocios en gran escala
no participan frecuentemente en la exposición abierta de ideologías e ideas políticas; sin
embargo, se manejan disfrazadas desde los medios que, generalmente o por lo menos
los más importantes, son propiedad de los emporios capitalistas gigantescos, que a su
vez mueven la política de las naciones (dirigentes de todo tipo, congresistas,
142 GALEANO, Eduardo. El poder jamás confiesa que está en guerra contra los pobres que genera.
http://www.gamba.cl/2015/04/eduardo-galeano-poder-jamas-confiesa-que-esta-en-guerra-contra-pobres-genera/
143 PORRAS VILLAMIZAR, Luz Stella. http://issuu.com/alejandro-creativo/docs/revista_firmas
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presidentes, alcaldes, gobernadores, etc.)144 A esto agrega William Ospina que ―el
discurso público de la sociedad industrial, es decir, la publicidad, pregona en todos los
tonos posibles que la única condición digna de admiración y de respeto es la riqueza.
Los mensajes de autos y perfumes y cigarrillos y tarjetas de crédito exhiben esa refinada
vulgaridad como la condición necesaria de todo éxito y de toda felicidad. Y el pobre
espectador descubre que le están vendiendo el suplicio de Tántalo; que, ávido por ser
rico para obedecer las órdenes melodiosas de los medios y para merecer el respeto de su
condición humana, la sociedad no se lo permite porque está organizada para impedir
toda promoción, para perpetuar a los ricos en su riqueza y dejar que los pobres se
mueran a las puertas de los hospitales. Y descubre además que los únicos en el vasto
mundo que parecen tener la obligación de mostrarse ejemplares y virtuosos son los que
están condenados a vivir en las sentinas, a padecer como buenos pobres los laberintos
de la burocracia y los tacones de la ley en la nuca. Realmente no se me hace extraño que
en una situación como esa, algún hombre sea víctima de malos pensamientos y empiece
a fantasear con fortunas menos virtuosas pero más posibles‖145.
La vida de los anuncios es de ocio, donde el trabajo, si es que aparece representado, ―es
un mal necesario‖ un incidente en el auténtico sistema de vida. Claro, a la gente le
gusta saborear las cosas que le agradan, y esas cosas están en las vacaciones, en los
paseos, los viajes, las buenas comidas, las buenas bebidas, los carros lujosos y cómodos
y en fin de todas las comodidades que lo alejan de las dificultades del trabajo, que desde
el sólo hecho de buscarlo es una carga, que es un castigo y que para nada es un goce, es
una obligación.
En la actualidad la publicidad tiene una influencia moral tan poderosa como la Iglesia
medieval, que le ha creado al hombre valores de vida, donde lo material lo estratifica y
lo clasifica dentro del entorno social; para ello crea el sistema de consumo productos
exclusivos a los cuales sólo pueden acceder los más pudientes; para eso la misma
sociedad consumista en cabeza de los capitalistas se inventan los restaurantes, cafés y
discotecas exclusivas, en las cuales se imponen tarifas elevadas, para separarse de los
pobres, que además se ubican en los sectores comerciales, donde la sola imagen del
pobre salta a la vista ante tanta opulencia.
La expresión de la democracia liberal juega el doble papel de libertad, donde no hay
mucho para escoger, donde unas políticas de mercadeo y publicidad bombardean todo
el tiempo, y en todas partes al individuo, para convencerlo que está lleno de
necesidades, que debe suplir para mantener su rol de ser social. El consumo y la
democracia liberal, juegan su papel en la retórica del libre mercado que da la impresión
de que todo lo que se anuncia está dispuesto para todo el mundo; cuando en realidad
esta libertad de elección existe sólo para los que pueden pagarlo.
144 PARADA RICO, Sergio Raúl. Los medios de comunicación y consumismo. Universidad Nacional Abierta y a Distancia. Bucaramanga,
1997.
145 OSPINA, William. Ob. Cit.
69
Igualmente sucede con el mercado de la política, donde el individuo tiene tantas
posibilidades para escoger y seleccionar, que finalmente termina apoyando las políticas
que logran salir al mercado, porque aquellos individuos que no poseen el capital para
promover sus estrategias publicitarias en aras de dar a conocer sus propuestas, y no
poder mostrar sus mejores perfiles, sencillamente pasa inadvertido.
A través de la publicidad la mujer es cosificada e instrumentalizada. Las mujeres son
representadas, como poco inteligentes, incluso estúpidas, necesitando que un hombre
asesore la mayoría de actividades que requieren la utilización de equipos sofisticados.
Está representada; como objeto sexual que puede ser, y anhela se ―poseída‖ por el
hombre, si consume los productos que anuncia. Los anuncios se apoyan en la venta
sexual, intentando atraer la atención del público con estímulos eróticos, a veces con poca
o ninguna relación con el producto.
En esta dinámica, la mujer en este doble papel de subordinada–objeto, está
estereotipada, pero por las posibilidades actuales de participación medianamente en la
vida social y en su gran mayoría con capacidades económicas propias y más preparadas
que en otras épocas, se espera que actúen como compradoras y consumidoras
inteligentes. La estructura del capitalismo ve en la mujer un objetivo de la preocupación
del consumo, como elemento de medio publicitario y también como consumidora, a
mayor escala, por la diversidad de roles que cumple en la sociedad.
La publicidad, en consecuencia, juega un papel vital en la conformación de la ideología
del nuevo capitalismo. Al fomentar sus objetivos, rechaza cualquier arenga estridente
de una audiencia cautiva. Más aún, su mensaje se tiende discreta pero persistentemente
como parte del entretenimiento social y de la actividad ociosa. ―Productores de toda
clase de artículos que, amparados por un sistema proteccionista aberrante, no gastan en
una mejor elaboración de sus productos lo que sí malgastan en habilidosas propagandas
con el exclusivo fin de manipular y lograr que consuman sus pésimos artículos‖146.
En el capitalismo, eso que llamamos libertad se convierte, por la ausencia de valores o
debido a la misma situación humana y social, en una condena, en fuente de angustia
vital. La historia es el testimonio de la decadencia del hombre, de un desertor de la vida
que vive de sucedáneos (poseer, poder, progreso científico), sustitutos de los verdaderos
valores y de las auténticas funciones y actividades vitales. Con el llamado progreso, el
hombre ha perdido más de lo que ha ganado. Se ha convertido en un ser fracasado, en
una pasión inútil. El hombre capitalista es un ser monstruoso, una plaga del mundo.
El ser humano y sus relaciones están devaluados en nuestra sociedad. El hombre se
halla perdido en un mundo que él mismo ha creado; parecería que tuviera vocación de
suicida. Los hombres solamente existen como objetos, no como sujetos que poseen
146 JARAMILLO POSADA, Jesús. Personalización, liberación y relaciones humanas.
70
sentimientos y pasiones, pues la sociedad ha enfocado su acción hacia los medios,
olvidando los fines. Mientras más objetos elabora y consume, es menos él mismo.
Pasamos por una crisis de identidad humana.
Erich Fromm147 plantea que el hombre actual tiene muchos líos producto de una
sociedad donde lo que prevalece y domina todo es el dinero, la productividad y el
pragmático interés. Es por eso que la persona se ha transformado en un artículo y
experimenta que sus fuerzas vitales son algo que vale dinero y que por lo tanto hay que
invertir para ganar más beneficios posibles en las condiciones imperantes en el mercado.
Así, muchos estamos enajenados de nosotros mismos, de nuestros semejantes y de la
naturaleza. Nos destruimos a nosotros mismos porque no buscamos crecer por dentro,
en los valores del espíritu, sino ganar y llenarnos de cosas. El hombre moderno está
enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza; en efecto, se destruye a sí
mismo porque no busca crecer por dentro, en los valores del espíritu, sino ganar y
llenarse de cosas; los demás no son para él personas para amar sino competidores a los
que hay que ganarles y que hay que tumbar; al mismo tiempo está destruyendo la
naturaleza, es decir la propia casa, el propio ambiente que le da vida. Las relaciones
humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su
seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el
sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los
demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el
profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es
imposible superar la separatidad humana.
Hebert Marcuse es contundente en su crítica y cuestionamiento al modelo capitalista de
la sociedad industrial avanzada. Sostiene este pensador que más allá de las apariencias
y los prejuicios, la sociedad opulenta conquistada por el capitalismo industrial
contemporáneo, se ha constituido en la organización más cerrada y autoritaria de que se
tenga memoria. ―Porque en el lugar donde, en otros tiempos históricos, campeaban el
terror, la intimidación y el despotismo como fuente de autoridad y poder, la sociedad
industrializada ha entronizado la conformidad, la abulia, el control y la administración
de todas las pulsiones instintivas y contradictorias‖148. Este estilo de vida impide al
hombre percatarse de su triste condición humana, de su falta de libertad. No puede
desarrollar y fortalecer su conciencia crítica. ―Negocios y política. Beneficios, utilidades,
publicidad, prestigio, máquinas y, sobre todo, necesidades, vienen a convertirse en una
avanzada radical que impone en todas partes una idea de libertad falsa y su represión
connatural. El erotismo, llamado por definición a convertirse en potencia básica de la
vida, en instinto vital infatigable, se reduce a la más ruda manipulación genital; la
capacidad creativa del hombre a partir de la cual se hacen posibles la crítica y la
147
FROM, Erich. El arte de amar. http://www.megaepub.com/erich-fromm-el-arte-de-amar.html
148 MARCUSE, Hebert. El hombre unidimensional. http://www.megaepub.com/herbert-marcuse-el-hombre-
unidimensi.html
71
poetización, vale decir, la construcción de otra dimensión, se liquida a sí misma en la
lógica de la integración‖149.
De acuerdo con Nicolás Berdiaev, la mano fuerte del poder del dinero es una forma de
violencia muy arraigada, porque es la dictadura oculta de la sociedad capitalista. ―No es
directamente, por medio de la violencia física, como se despoja a un hombre de su
libertad de conciencia, de la libertad de pensamiento, y de la libertad de opinión, sino
que se le coloca materialmente en posición de dependencia, y así se ve abocado a la
amenaza de muerte por inanición, y ulteriormente a la privación de su libertad. El
dinero da independencia; la falta de dinero pone a un hombre en situación de
dependencia‖150.
El Marxismo sostiene que el Estado, dentro del sistema capitalista, genera violencia, y
por tanto hay que abolirlo, porque éste ―encarna en sí los intereses de una clase social
que oprime y defiende sus propios intereses frente a los otros sectores en pugna‖151. El
Estado, que es efecto de la división de la sociedad en clases, debe desaparecer debido a
que encarna toda violencia sistemática y organizada. ―Una sociedad que se mueve entre
antagonismos de clase necesita del Estado, es decir de una organización de clase
explotadora para mantener las condiciones existentes de producción y para mantener
por la fuerza a la clase explotada en las condiciones de opresión, determinados por el
modo de producción existente‖152. Por eso planteaba Lenín que el Estado burgués
(componente de la superestructura de una sociedad, y la superestructura es la expresión
de los intereses de la clase dominante) había que destruirlo a través de la revolución
socialista, que es una revolución violenta. ―La destrucción del Estado burgués es
asimismo la destrucción de la democracia, puesto que según Lenin la democracia es el
Estado que reconoce la subordinación de la mayoría a la minoría, es decir, una
organización llamada a ejercer la violencia sistemática de una clase contra otra‖153. Pero
el Marxismo también genera violencia, pues su implantación, tal como lo sostiene el
mismo Marx, tiene que realizarse a través de una revolución violenta porque la
burguesía no quiere dejar el poder por las buenas. ―La revolución es una fase del
Materialismo Histórico, que se desprende de la lucha de clases, y por lo cual tiene
necesariamente un carácter violento, encaminado lógicamente, a la transformación
radical de los fundamentos de la sociedad‖154. Parodiando a Eduardo Galeano, para
―colombianizar‖ a Colombia hay que empezar por colombianizar al marxismo, que no
es catecismo ni copia al calco sino llave para entrar en el país profundo. Y las claves del
país profundo están en las comunidades indígenas, en los campesinos, en los tugurios,
en la miseria, en la marginación, en el analfabetismo, en la injusticia social, invictas en
sus socialistas tradiciones de trabajo y vida. ―La ideología comunista tenía, sin ninguna
149 MENDEZ BERNAL, Rafael. 101 clásicos del pensamiento resumidos. Círculo de Lectores, 2000
150 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. La Ciudadanía Mundial. Planeta, Bogotá, 1993.
151 SALAZAR RAMOS, Roberto. José. Filosofía contemporánea. USTA, Bogotá, 1995
152 KRABBE DE SUÁREZ, Birte. Sistemas Sociopolíticos. https://books.google.com.co/books/about/Sistemas_sociopolíticos
153 Ibídem.
154 SALAZAR RAMOS, Roberto José. Ob. Cit.
72
duda, por fin la construcción de una sociedad donde no existiría más la explotación del
hombre por el hombre. Desafortunadamente, muy rápido fue evidente que los medios
puestos en acción, precisamente los de la violencia, estaban en contradicción con este fin
y que éste era sin cesar alejado hacia mañanas que nunca llegaron‖155.
Los seguidores del marxismo propusieron abolir el sistema de producción capitalista
para imponer una economía comunista a través de la vida revolucionaria de la guerra
civil. En donde se puso en práctica el marxismo los resultados fueron fatales. ―Marx fue
el último intento para realizar los ideales de la modernidad: libertad, igualdad y
fraternidad. El socialismo real oculto detrás de la muralla de Berlín se nos reveló como
el mayor chantaje de la historia, como una de las mayores expresiones de cierta
interpretación de la historia: aquella que nos predica que todo vale en la medida en que
yo de manera egoísta pueda gozar al máximo al costo de la mayoría que luchado por el
reconocimiento de la dignidad de la persona humana‖156.
Es tan poderoso el impacto del capitalismo (no porque el socialismo o comunismo sea
mejor) y sus nefastas consecuencias que, a pesar de toda la inconmensurable y
demoledora crítica, cuestionamiento y denuncia de muchos intelectuales: escritores,
filósofos, políticos, sacerdotes y científicos, no ha disminuido el evidente proceso de
deshumanización.
El imperio capitalista aliena y violenta frecuentemente con la tecnología, en lugar de
liberar al individuo y romper las barreras en el mundo. ¿Cómo? ¿Acaso la tecnología no
es para mejorar la calidad de vida? Ese es el ideal, pero en la práctica no siempre es así.
El desarrollo tecnológico actual invade la vida familiar, social, laboral y el ocio. La
guerra y la paz dependen del él. La publicidad y la propaganda nos manipulan, alienan
e instrumentalizan. Según G. Friedmann, ―el individuo, insatisfecho como productor,
trata de hallar satisfacción como consumidor‖. Oswald Spengler sostiene que ―la técnica
nace como la táctica vital del depredador que hay dentro de cada ser humano; pero, no
podríamos decir que es el propio desarrollo de la técnica, cada vez más acelerado, lo que
fomenta nuestro lado insaciablemente depredador‖157.
La violencia del comunismo
Como se puede apreciar, es evidente que el capitalismo es fuente de violencia de
diversos tipos. Sin embargo, el comunismo también lo es. Es importante aclarar que las
ideologías o los teóricos de éstas no son necesariamente los responsables de la violencia
directamente. Los violentos son algunos ideólogos, políticos y otros dirigentes que
buscan el poder o se instalan en él, acudiendo a toda laya de vejámenes y tropelías para
155 MULLER, Jean-Marie. La no violencia como filosofía y como estrategia. http://www.palabracubana.org/2008-02/no-violencia.htm
156 HERRERA RESTREPO, Daniel. Ob. Cit.
157 SPENGLER, Oswald. El hombre y la técnica. https://books.google.com.co/books?id=S_-LrgEACAAJ&dq=SPENGLER,+Oswald
73
conseguirlo y mantenerlo. Es bien conocida la historia criminal de la gran mayoría de
adeptos y militantes del comunismo y del socialismo; así mismo, de su estrepitoso
fracaso y derrumbe. ―La gran utopía del siglo XX fue pródiga en crímenes, la mayor
parte de los cuales son completamente desconocidos para el lector del siglo XXI… En
todo tiempo y lugar donde se ha impuesto o ha tratado de imponerse un régimen
comunista se han cometido multitud de crímenes, algunos especialmente aberrantes
como los de las tiranías de Stalin, Mao o Pol Pot. Esto es un hecho histórico, no una
opinión‖158. Según el punto de vista la de Díaz Villanueva, los crímenes proceden de la
ideología comunista y socialista. ―El ideal comunista, que sobre el papel es inocuo, se
convierte siempre en la práctica en una pesadilla totalitaria. Ejemplos históricos sobran.
Desde la primera revolución típicamente socialista —la bolchevique— hasta su epígono
más reciente —la Venezuela bolivariana—, la praxis revolucionaria se ha cobrado la
vida de unos 100 millones de personas en todo el mundo y en menos de un siglo. Eso
siendo conservador con los números, porque puede que sean muchos más. Los
responsables de todas estas muertes son quienes las infligieron, pero, y aquí está el quid
de la cuestión, con toda seguridad sin el componente ideológico que motivaba a los
verdugos esos asesinatos jamás se hubiesen cometido… El comunismo, pues, sólo es
secta y sólo es criminal cuando sigue al pie de la letra los dictados de Marx y Lenin. Y no
es una opinión, es un hecho… Un sistema que pervivió setenta años y condenó a la
esclavitud a varias generaciones de seres humanos; primero rusos, luego de todas partes
del mundo. Me refiero, naturalmente, al comunismo soviético, la mayor máquina de
picar carne que ha conocido la especie humana en su toda la Historia. Los izquierdistas,
sabedores de que demasiadas cosas fallaron en aquel experimento sangriento, reducen
el error al cuarto de siglo que gobernó Stalin, de ahí que se refieran con tanta pasión
condenatoria al estalinismo, dejando el término «leninismo» —no digamos ya
«comunismo»— para denominar a una noble ideología que aspiraba a emancipar a la
clase trabajadora y a hacer del mundo un lugar mejor. El comunismo llegó,
efectivamente, a su máxima expresión práctica durante los años de Stalin. Fue entonces
cuando todo el marxismo teórico se pudo aplicar sin cortapisas en el mayor país de la
Tierra tomando a sus habitantes como rehenes dentro de un tubo de ensayo. Pero Stalin,
la gallina, no hubiese podido reinar sin Lenin, el huevo‖159.
El comunismo ha dejado su violenta huella en la historia a través de sus múltiples
expresiones arbitrarias: gulag, loagai (―reforma por el trabajo‖), purgas, cheka (―el brazo
armado de la revolución‖), colectivización forzosa, adoctrinamiento ideológico, campos
de concentración, conspiraciones, matanza de Katyn, trabajos forzados, persecuciones,
despotismo, exilio, dictaduras, escarnio, conculcaciones de los derechos humanos,
atropellos a la identidad sexual diversa, obediencia estricta, eliminación y exterminio de
intelectuales disidentes, ―lavados de cerebro‖, hambrunas, paranoia colectiva, ausencia
de libertad, delaciones y miedo a éstas, separación abrupta de familias, proscripción del
sentimiento religioso, ―campos de la muerte‖, manipulaciones, genocidios,
158
DÍAZ VILLANUEVA, Fernando. Historia criminal del comunismo. www.ebookmundo.com
159
Ibídem.
74
fusilamientos, espionaje (―el nervio de la guerra‖), invasiones, prohibición de la lectura
y la escritura, ―centros de exterminio acelerado‖, terrorismo, tortura, totalitarismos,
―ajusticiamientos‖ (―juicios populares‖), autoritarismo, imposición de maneras
unilaterales de pensar, obstaculización y manipulación de la ciencia y la tecnología,
asesinatos estratégicos y sistemáticos, regímenes policiales de partido único,
desconocimiento del debido proceso, supresión del pensamiento crítico, armamentismo,
manía propagandística, eufemismos para ―suavizar‖ el significado ignominioso de los
crímenes, mentiras… ―Ese esquema centralista, autoritario, vertical y burocrático,
únicamente logra implantarse mediante la coacción de un grupo arrogante y déspota.
En esa forma de organizar la economía, la sociedad y el Estado, no existe espacio para el
consentimiento, la adhesión voluntaria, la persuasión y el consenso. Tampoco para la
oposición o la simple disidencia. Los regímenes comunistas poseen un rasgo autocrático
y militarista acentuado. Exaltan el armamentismo, aunque en la neolengua que
construyen hablen de paz‖160. Algunas de estas tropelías y vejámenes también se
practican en las ―democracias‖ capitalistas…
Los dirigentes comunistas siempre han pensado como socialistas, pero viven como
capitalistas. Mientras la inmensa mayoría de sus gobernados viven como pobres, ellos
pelechan como magnates millonarios y hacen culto a su personalidad. Los más
connotados líderes comunistas (Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Dubcek, Ceaucescu, Tito,
―Che‖ Guevara, Fidel Castro, Abimael Guzmán, entre otros) arrastran con el estigma de
asesinos, sobresaliendo como violentos Stalin, Mao y Pol Pot. A Stalin se le atribuyen
más de cuarenta millones de muertos; a Mao, unos setenta millones, y a Pol Pot, una
cifra cercana a los dos millones de personas. ―En su libro ―Holocausto Rojo‖, Steven
Rosefielde, argumenta que las contradicciones internas del comunismo ocasionaron el
asesinato de aproximadamente 60 millones de personas y tal vez decenas de millones
más, y que este Holocausto Rojo (los asesinatos en masa, en tiempos de paz, y otros
crímenes contra la humanidad, perpetrados por líderes comunistas tales como Joseph
Stalin, Kim Il Sung, Mao Zedong, Ho Chi Minh y Pol Pot) debe ser la pieza central de
cualquier evaluación neta del comunismo. Afirma que los líderes antes mencionados
son colectivamente culpables de homicidios criminales a la escala de holocausto‖161. El
tango popular de Santos Discépalo pregunta: “¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?” Yo
pregunto: ¿Dónde estaba Dios mientras estos comunistas perpetraban esas tropelías?
(Posiblemente los católicos, que creen saber dónde está Dios, podrán responder a este
insondable interrogante). Los comandantes y cabecillas de la guerrilla, como en el caso
de Colombia, han pretendido imponer su ideología y derrocar al sistema imperante
mediante el uso indiscriminado de la violencia: secuestros, expropiaciones,
desplazamientos, reclutamiento forzado, violación de mujeres, abortos, asesinatos,
terrorismo, narcotráfico, minería ilegal…
160 http://www.analitica.com/opinion/opinion-nacional/el-comunismo-parto-con-violencia/
161 https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_masa_bajo_reg%C3%ADmenes_comunistas
75
Reitero que el capitalismo es violento e injusto, pero a pesar de ello, ¿por qué no ha
triunfado el comunismo como modelo ideal para una sociedad mejor? ¿Por qué los
gobernantes comunistas, en procura de los ideales de justicia e igualdad, terminaron
sojuzgando y violentando a la sociedad que pretendieron ―liberar‖ de las injusticias del
capitalismo? ―¿No es evidente que todas las sociedades fundadas sobre las ideas
comunistas de partido único y sistema económico basado en la propiedad pública de los
medios de producción, han terminado empobrecidas y en medio de miles de muertes,
legiones de presos políticos, y muchedumbres de exiliados obligados a marcharse del
país? ¿Por qué ese evidente panorama de crímenes, fracasos y desaciertos no desalienta
a los partidarios del comunismo?‖162. El comunismo no ha triunfado ni triunfará porque
sus dirigentes, al llegar al poder, además de corromperse, se muestran incapaces y
convierten en tiranos y, con su alma muerta, necesitan de almas muertas para su alma
muerta. El modelo comunista es incapaz de materializar la sociedad más justa y mejor
que él mismo idealizó y profetizó‖. ―El derrumbe del socialismo real y el cambio de
signo del modelo chino, sumados a la experiencia de casi cincuenta años de colectivismo
en suelo cubano, han convencido a la clase dirigente de que ese sistema no es capaz de
generar riqueza y bienestar para el pueblo. Los dirigentes tendrían que estar ciegos para
no darse cuenta de que el comunismo es tremenda e irremediablemente ineficiente: lo
ha sido en todas las latitudes y culturas donde lo han entronizado. Y aun si ellos
estuvieran ciegos, sus familiares, especialmente sus hijos y nietos, se encargarían de
recordarles que están defendiendo un grave error intelectual que genera terribles
consecuencias morales y materiales para el conjunto de la sociedad‖163. Por encima de
ideales, ideologías, doctrinas mesiánicas y buenas intenciones están las incontrolables
emociones o pasiones, que forman parte de la naturaleza humana y le condicionan su
manera de ser y de existir en el mundo: ambición, codicia, odio, venganza, lascivia,
crueldad, venganza, envidia, soberbia, resentimiento, avaricia, impostura, arrogancia,
prepotencia, lujuria, narcisismo, megalomanía… Los comunistas también vivencian y
experimentan esta naturaleza humana, en la que subyacen grandezas y miserias.
¿El desarrollo científico y tecnológico al servicio de la violencia?
La proliferación asombrosa de la técnica ha producido un entusiasmo desbordante
porque se afirma que los avances técnicos resolverán las enfermedades, la muerte, la
pobreza, la ignorancia… Pero, igualmente, nos genera temor y hostilidad, debido a que
somos capaces de ―exterminar‖ industrialmente a los demás, asesinar a multitudes de
manera simultánea y atentar contra nuestro planeta. ―Gracias a la técnica se han
multiplicado enormemente los recursos humanos y el número mismo de los individuos
de nuestra especie, pero también se han destruido los puestos de trabajo de poblaciones
enteras, ha aumentado el abismo que separa a los pueblos desarrollados industrialmente
162 Radio y televisión Martí. Martinoticias.com 2013. MONTANER, Carlos Alberto. Cuba: Mitos y Realidades. Anatomía de Ciertas
Ideas Absurdas. read:http://www.martinoticias.com/a/montaner-cuba-mitos-realidad-juan-clark/23181.html
163
MONTANER, Calor Alberto. Viaje al corazón de Cuba. www.ebookmundo.com
76
de aquellos que se aferran o no conocen sino técnicas más primitivas, ha aumentado
exponencialmente la contaminación del medio ambiente e incluso algunos creen que nos
amenaza el agotamiento de ciertos elementos naturales básicos‖164. En este contexto, a
pesar del confort y del disfrute de algunos, sus vidas se supeditan al mero consumo de
novedades que les nublan el conocimiento de sí mismos y el de los demás. ―El
capitalismo está avanzando hacia la derrota final tanto en términos materiales como en
el plano ideal. Cuanto mayor se torna la brutalidad con la que esta forma de
reproducción convertida en modelo social universal devasta al mundo, más se va
infligiendo golpes a sí misma y más va minando su propia existencia‖165.
El advenimiento de la sociedad tecnológica científica ofrece a la humanidad un nuevo
sentido de orientación ―despertando la conciencia de que el verdadero camino de la
existencia no se consigue en buscar la guerra sino en promover la paz, no el precipitar el
conflicto sino en promover la cooperación‖166. Por su parte, Matilde Niel afirma que ―la
tecnología sería inofensiva, o inclusive benéfica, si la usaran los hombres liberados de
sus pasiones; pero empleada por el hombre enajenado, amenaza la existencia del
individuo, de la civilización y la propia especie humana‖167. Ese hombre enajenado o
alienado jamás logra ser él mismo, no vive el presente, no piensa ni actúa por sí mismo,
ignora cómo vivir, necesita siempre a alguien a quien adorar, o servir, u odiar o
combatir. ―El hombre enajenado se halla tenso, en trance de batalla, violento; es
estrecho, intolerante, autoritario, pusilánime ante la autoridad, receloso de pensar o
actuar como los demás, desconfiado y conformista‖168.
Sin que se pretenda desconocer que la tecnología ha mejorado la calidad de vida con el
alivio y curación de enfermedades, la facilidad para ejecutar algunas actividades y la
prolongación de la vida, entre muchos otros beneficios, ésta ha contribuido a la
enajenación del hombre y no a su liberación. La civilización materialista está arrojando
al individuo fuera de la sociedad, es un ser alienado, enajenado. Alienado por el poder
tecnológico y consumista, el sujeto desea, espera, desespera, adora y menosprecia. La
alienación humana es menos un estado objetivo de vida que un sentimiento de
disociación del mundo en conjunto: la idea de que el hombre ha perdido su identidad o
autoconciencia es importante para la definición de alienación. Este desencanto aumenta
con la evidencia de que gran parte del trabajo, hoy en día no tiene una gran importancia
social más allá de la extensión del consumismo. La primera ley del capitalismo es crear
consumidores.
Seek Choue considera que el avance científico, además del ateísmo y la rebeldía sin
causa de la juventud, ha traído como consecuencia que muchos jóvenes se entreguen
desesperadamente a la drogadicción y al placer sensorial como forma de escapismo,
164 SAVATER, Fernando. Ob. Cit.
165 KURZ, Robert. Razón Sangrienta. www.librostauro.comn.ar
166 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit.
167 NIEL, Matilde.La fenomenología de la tecnología. ¿La liberación o la enajenación del hombre?
168 Ibídem.
77
―revelando de tal modo otro aspecto trágico de la moderna civilización materialista‖.
Por eso propone enseñar a los jóvenes ―que una sola parte no constituye el todo, y que la
destrucción por sí misma no puede crear automáticamente nada nuevo… deberíamos
esforzarnos por medio de la educación por inculcarles una filosofía sana de la vida, una
sólida conciencia histórica, patrones elevados de valoración, y también un sentido de la
misión que tienen de mejorar la sociedad humana‖169.
Pero ¿son buenos o malos los avances tecnológicos? Ambos juicios están justificados.
Ante su desmedido avance ¿qué hacemos? Pienso, junto con algunos intelectuales, como
Fernando Savater, que buena o mala es muy poco lo que se puede hacer para remediar
la deshumanización, ―porque parece que la técnica se despliega y multiplica a pesar de
nosotros, aunque impulsada por nuestros anhelos y codicias. Se diría que cabalgamos
sobre un tigre del que ya no podremos bajarnos sin ser inmediatamente devorados por
él‖. Oswald Spengler sostiene, en este sentido, que una vez emprendido el camino de la
técnica no podremos detenernos porque, alimentándonos con máquinas, se nos
despierta el apetito de otras nuevas y debemos resignarnos a que ―cada invención
contenga la posibilidad y necesidad de nuevas invenciones, de cada deseo cumplido
despierte otros mil deseos y cada triunfo logrado sobre la naturaleza estimule a nuevos
y mayores éxitos‖170. Y esta especie de resignación parece hacerse más aceptable tras la
afirmación de Martín Heidegger, quien piensa que no hay grandeza ninguna en el
destino que nos espera, sino más bien la desesperación de olvidar en la sociedad
masificada y consumista las preguntas esenciales de la vida.
Las ideologías, ¿una fuente de violencia?
Las ideologías, mal interpretadas, comprendidas y asumidas, generan violencia tal como
lo ha demostrado la historia. ―Las ideologías han tenido sus turnos al frente de millones
de personas, pero cuando las mismas se eclipsan se descubre el alcance del mal que han
hecho a los hombres. Las ideologías son de tal naturaleza que solamente pueden
sostenerse por la fuerza. Ellas necesitan imponer sus dogmas, extender su poder y
defender su imperio. Todo ello en nombre de sí mismas. Por ello, las ideologías no
dudan en utilizar la violencia contra sus opositores. Parte de la ideología es la
articulación que se utiliza para justificar la violencia que la sirve‖171. ¿Qué es ideología?
Ideología es un conjunto de ideas que forman un todo; este todo puede ser un sistema,
una teoría. La ideología, entendida como un sistema de representaciones (imágenes,
mitos, ideas o conceptos), dotado de una existencia y de un papel histórico en el seno de
una sociedad dada, adolece de defectos y cumple funciones negativas: complejos de
superioridad (sentirse los mejores, menospreciando a los demás), ortodoxia (espíritu
estrecho de intolerancia) y mesianismo (sentirse con una misión especial que cumplir).
169 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit.
170 SPENGLER, Oswaldo. Ob. Cit.
171 VEGA, Mario. ¿Qué es la no violencia? www.cherada.com/articulos/fch98-s344-p44298-
78
Las ideas despiertan simpatías o antipatías, esperanzas o temores. Quien pretende
imponer una ideología busca todos los medios a su alcance, valiéndose inclusive del
misticismo, el fanatismo, la violencia, como ocurre en nuestro país por las ideologías de
izquierda o de derecha, y en este momento ya no es ciencia ni filosofía. La ideología
tiene efectos alienadores, masificadores y cosificadores. La alienación, o pérdida del
dominio del hombre sobre su ser y pensar, impide que el hombre controle las cosas,
porque éstas tratan de controlarlo. La masificación desfigura la realidad, y presenta sus
verdades como absolutas. La cosificación tiende a convertir a la persona en una cosa. La
ideología se mueve en los planos anticientífico, seudocientífico y precientífico. Desde el
momento en que la ideología aliena al hombre, lo ciega respecto al verdadero contenido
de la ciencia, y de la filosofía y así lo esclaviza; la habilidad intelectual dialéctica del
ideólogo es el arma fundamental para imponer las ideologías, los fanatismos políticos,
religiosos e idealistas con los que más funestas consecuencias han traído a la
humanidad, como está ocurriendo actualmente en el medio oriente, mundo de guerra
por fanatismos religiosos. La ideología, como todo lo humano, es ambivalente: buena o
mala según la medida de las cosas, viciada de nulidad.
De las ideas y la pluma de grandes intelectuales como Marx, Lenin, Trotsky y otros han
surgido ―mares de sangre‖, aunque ellos, por naturaleza, no fueron personas malvadas
o violentas. Muchos hombres, de mediana inteligencia, que gracias a algunas ideologías
han conseguido el poder político, se han convertido en intolerantes, tiranos, totalitaristas
e intransigentes, como Mussolini, Stalin, Hitler, Mao Tse—Tung, Franco, Ayatola
Khomeini, Pol Pot, Sadam Hussein y Amín Dada, entre otros. Así, se concluye que el
poder es otra fuente de violencia, y como vivos y conocidos ejemplos podemos citar a
los tiranos antiguos, algunos emperadores romanos, reyes y reyezuelos antiguos,
medievales y modernos, y dictadores contemporáneos.
De acuerdo con los planteamientos de algunos pensadores, los instintos, los deseos, el
poder, el Estado y la propiedad privada serían los responsables de la violencia,
especialmente en el mundo capitalista. Thomas Hobbes señala que los deseos y apetitos
de poder son la causa central de la violencia. Benito Espinosa afirma que las pasiones
son fuentes de violencia. Juan—Jacobo Rousseau piensa que la propiedad privada y la
desigualdad humana causan violencia. Jorge Guillermo Federico Hegel dice que la
violencia surge en la dialéctica del amo y del esclavo. Carlos Marx plantea que la
violencia se genera por cuenta de la lucha de clases. Michel Focault teoriza que el poder
es causa de la violencia. Max Weber opina que el Estado es productor de violencia.
79
Son múltiples y variadas las posibles causas de la agresividad y de la violencia. Según el
informe ―Forensis‖ (1999), del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, de
Colombia, se puede asegurar que ―hay muchas clases de violencia y muchas causas o
móviles‖172. El homicidio, las lesiones personales, la violencia intrafamiliar y el delito
sexual aparecen como las principales causas de violencia. El homicidio, la forma más
conocida de violencia, lo define el informe como ―la acción intencional provocada por
otros, que causa la muerte de una persona‖. A pesar del surgimiento de nuevos
escenarios de violencia por parte de la disputa ejército—guerrilla—autodefensas—
narcotráfico—delincuencia organizada, ―el enfrentamiento armado sólo corresponde al
10% de los casos, mientras que el ajuste de cuentas, las riñas y los atracos agrupan el
mayor porcentaje‖, precisa el informe. Las lesiones personales, consideradas como ―los
daños en el cuerpo o en la salud, de características no fatales‖, se generan en la
migración masiva y las relaciones sociales inestables. ―El temor frente a la inestabilidad
y la ruptura de los vínculos —sostiene el informe—, hacen que se rechacen cualquier
conflicto y expresión de hostilidad acumulada con relación al otro, llegando al uso de la
fuerza para negar este conflicto‖173. La violencia intrafamiliar, que es un fenómeno de
raíces culturales, Forensis la define como ―toda acción u omisión cometida por algún
miembro de la familia, con relación de poder, que perjudique el bienestar, la integridad
física, psicológica o la libertad o el derecho al pleno desarrollo de un miembro de la
familia, sin importar el espacio físico donde ocurra‖. El delito sexual ―está constituido
por actos o amenazas que atenten contra la dignidad y la libertad sexual de una persona,
ejercidos mediante el uso de la fuerza física o engaño con el propósito de imponer una
conducta sexual en contra de la propia voluntad‖174. El informe señala que este tipo de
violencia se presenta como violación, abuso sexual, pornografía, prostitución infantil,
prostitución forzada, trata de personas, proxenitismo, la oposición a la anticoncepción,
al embarazo o el aborto forzado.
Ante la abrumadora, patética y evidente realidad, surge la pregunta de ¿por qué algunas
personas son violentas? Es posible que nunca se sepa, dada su intrincada complejidad, o
que sea más sencillo de lo que se supone. Pero muchos colombianos, de aquellos que no
les gusta profundizar en el porqué de las cosas, están convencidos que la problemática
violenta es causada principalmente por el desempleo, la falta de participación, la
carencia de oportunidades, la embriaguez, la drogadicción, el maltrato familiar y otras
vivencias cotidianas.
172 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
173 Ibídem.
174 Ibídem.
80
Es probable que muchos ignoren que el comportamiento violento hunde sus profundas
raíces en componentes insondables de la personalidad humana, estudiados por la
sociología, la psicología, la psiquiatría, la antropología, la medicina forense, la
neurología, la fisiología, la criminología, la filosofía y el derecho, entre otras ciencias.
Algunos desconocen que la persona, además de ser un ser social, es un ser biológico.
Luis José González Álvarez nos dice que ―en la conducta humana también influyen la
estructura superior de la personalidad (inteligencia y voluntad), el fondo endotímico
(estados de ánimo, vivencias emocionales, instintos y tendencias) y el fondo vital
(sistema óseo, muscular, endocrino, nervioso, sensorial, digestivo, excretor, reproductor,
respiratorio y circulatorio). Todo esto tiene que ver con la estructura biopsíquica de la
persona, es decir, con lo afectivo (emociones: pasiones y sentimientos), intelictivo y
volitivo. El obrar humano no es sólo inteligencia y voluntad: también es sentimiento, y
muchas veces predomina el sentimiento sobre el entendimiento‖175. Agrega que en la
conducta del hombre también influyen las bases biológicas del comportamiento, porque
nuestra comprensión del comportamiento humano no puede ser completa si no
conocemos los fundamentos del cerebro y del resto del sistema nervioso. ―Nuestro
comportamiento (conductas, estados de ánimo, motivaciones, percepciones,
sentimientos, pensamientos, memoria y actividades biológicas) está muy relacionado
con nuestra conformación biológica‖176.
Según Freud, la persona también es un ser biosicosocial, por lo cual su estilo de vida
depende, además de la voluntad, de las circunstancias del entorno. Es por eso que las
condiciones hacen a los hombres. ―Nunca la humanidad alcanzó las condiciones
humanas que la protejan del miedo, del odio, la cólera, el aburrimiento que genera lo
que hoy se ha llamado angustia vital. De allí que se hace imperiosa la necesidad de tener
siempre presente que el ser humano posee una trilogía indestructible e invalorable, la
que va a darnos la manera de vivir: es un ser biosicosocial. Es decir, que su estilo de vida
o manera de vivir no depende únicamente de su voluntad, sino también de las
circunstancias que moldean al individuo, que lo acogen en un momento dado y de las
que lo recibirán en el futuro‖177.
En el comportamiento humano o en los actos humanos también influyen los trastornos
de la personalidad: Esquizoide, Paranoide, Narcisista y Antisocial. Charles G. Morris, en
su libro ―Psicología, un nuevo enfoque”, al respecto sostiene lo siguiente:
―El Esquizoide consiste en un patrón de conducta en que el sujeto se muestra aislado y sin
consideración por los demás. Se caracteriza por una conducta excéntrica. La persona no
tiene capacidad o deseo de formar relaciones sociales ni sentimientos de afecto o ternura.
175 GONZALEZ ALVAREZ, Luis José. Ética latinoamericana. Usta, Bogotá, 1996
176 Ibídem.
177 DIAZ DE NARVAEZ, Beatriz. Prólogo del libro sobre conferencias de Freud en los Estados Unidos publicado bajo el título de Los
Sueños y el Psicoanálisis.
81
Es solitaria e incapaz de expresar sus sentimientos y los demás la juzgan fría, distante y
carente de sentimientos... El Paranoide consiste en un patrón de conducta en que una
persona es demasiado suspicaz y desconfía de los demás. Es cautelosa, reservada,
intrigante, discutidora e insincera, aunque a menudo se considere persona objetiva y
flexible... El Narcisista consiste en un patrón de conducta en que el individuo tiene un
exagerado sentido de su importancia personal y necesita una admiración constante. Se
caracteriza por una conducta exagerada, emocional o errática... El Antisocial consiste en
un patrón de conducta violenta, criminal, inmoral o explosiva y en la incapacidad de
sentir afecto por los demás. Anteriormente se les llamaba sociópatas o psicópatas.
Mienten, roban, engañan y muestran poco o ningún sentido de responsabilidad, aunque
suelen ser inteligentes y agradables a primera vista. Algunos son estafadores, criminales,
impostores, fementidos, espurios, socaliñeros, locuaces, etcétera. La personalidad
antisocial rara vez muestra el menor vestigio de ansiedad o sentimiento de culpabilidad
por sus actos. Acusan a la sociedad o a sus víctimas por las acciones antisociales que
cometen. Se cree que se origina por una privación emocional en la niñez‖178.
La locura también influye en el comportamiento humano, y a veces se expresa en forma
violenta. Es importante aclarar que aquí se trata de la locura como aquel estado en que
una persona pierde la prueba de realidad, se aleja de los patrones del aquí y del ahora,
no puede distinguir lo interno de lo externo y, en forma irreversible, se aleja del
principio consensual de realidad. Valga esta aclaración, porque a quienes piensan
distinto, son tildados de ―locos‖; éstos son más cuerdos que los cuerdos ―normales‖.
En el comportamiento también influyen el carácter y el temperamento. El carácter –
explican los expertos— es el conjunto o trama de cualidades psíquicas que dan
especificidad al modo de ser de un individuo; el conjunto de disposiciones reflejado en
las cualidades que determinan el modo de adaptación a la vida de un individuo, su
conducta responsable y sus valores. Es la marca o sello de un hombre, su conjunto o
configuración de características, su estilo de vida. Alfred Adler da mucha importancia a
la niñez temprana en la formación del carácter. Destaca la existencia universal de
sentimientos de inferioridad. En virtud de su pequeñez e impotencia, el niño
inevitablemente se considera inferior a las figuras adultas.
El temperamento, en concepto de los sicólogos, se refiere a los fenómenos característicos
de la naturaleza emocional de un individuo, incluyendo su susceptibilidad a la
estimulación emocional, la fuerza y la velocidad con que acostumbran a producirse las
respuestas, su estado de humor preponderante y todas las peculiaridades de fluctuación
e intensidad del estado de humor, considerándose estos fenómenos como dependientes,
en gran parte, de la estructura constitucional y predominantemente hereditario.
178 MORRIS, Charles G. Psicología, un nuevo enfoque. Prentice-Hall Hispanoamericana, S. A., México, 1987.
82
Los agentes socializadores: la familia, la escuela, las personas de su edad, los medios de
información y la religión también influyen profundamente en la configuración de
nuestro comportamiento.
El respeto a los demás es el fundamento del código social moderno; pero si no podemos
ver las cosas desde el punto de vista del otro, las reglas sobre lo que es lícito y lo que
está prohibido parecerán una mera afirmación del poder de los adultos; por tanto,
pueden transgredirse en cuanto sea posible. Lemos Simmonds sostiene que por la
dinámica violenta, ―el prójimo no nos interesa ni para mal ni para bien, así que nos
hemos acostumbrado a interiorizar nuestros conflictos y a guerrear con el hermano.
Vivimos en un pequeño limbo sangriento entregados a la violencia intertribal, porque
nunca conocimos otra distinta‖179. Hacemos énfasis en el respeto, ya que éste es un pilar
fundamental para la convivencia, debido a que ―el respeto por la vida, nos dice Fromm,
tanto la de otros como la propia, es el concomitante del proceso de la vida y condición
para la salud psíquica‖.
Los valores también influyen profundamente en el comportamiento, por cuanto quien
interioriza el respeto, la vida y la libertad como valores supremos, es muy posible que
difícilmente se involucre en la práctica de conductas violentas o agresivas que pueden
dañar a las personas, porque, antes de proceder de esta manera, sus principios o sus
ideales le permitirán reflexionar sobre la responsabilidad de sus actos.
La concepción judeocristiana, que impera en Occidente, precisa que el hombre es
violento porque no teme, ni respeta y vive alejado de Dios. En consecuencia, muchos
aseguran que la violencia se debe a que ya no ―respetamos‖ o ―tememos‖ a Dios, a que
nos olvidamos de Dios. Por más que respetemos, temamos y recordemos a Dios, ningún
esfuerzo, por más ético y moral que sea, nos librará definitivamente de la violencia,
posibilidad siempre abierta a la libertad humana y favorecida por estructuras
socioeconómicas aberrantes. Antes, cuando todavía no ―nos habíamos olvidado de
Dios‖, ¿no existía violencia? ¿Acaso épocas profundamente influenciadas por la creencia
en Dios, no fueron afectadas por la violencia? Con Dios o sin Dios siempre ha habido y
habrá violencia. ―He matado, he robado, he fornicado, me entregué a la holganza, le
quité el pan a otros. Dios mío, ¿por qué nos has creado así, por qué nos llevas por tales
caminos? ¿No somos tus criaturas? ¿No murió tu hijo por nosotros? ¿No hay santos y
ángeles para guiarnos? ¿O acaso todas esas cosas no son sino bonitas historias
imaginarias que se cuentan a los niños y de las que los mismos curas se ríen? Tu
proceder me desconcierta, Dios Padre; has creado un mundo lleno de maldad y lo
conduces torpemente. He visto casas y calles pobladas de muertos abandonados, he
visto a los ricos fortificarse en sus moradas o emprender la fuga y a los pobres dejar
insepultos a sus hermanos, y recelar unos de otros y matar a los judíos como si fuesen
ganado. He visto sufrir y perecer a muchos inocentes, y a muchos malvados nadar en la
abundancia y darse buena vida. ¿Es que nos has olvidado y abandonado, que te has
179 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit.
83
desentendido por entero de tu creación, que quieres dejarnos hundir a todos en la
ruina?‖180.
Pascal plantea que el ―pecado original‖, aquella falta originaria, producto de libre
determinación, provocó la expulsión y abocó al hombre al castigo de la muerte y el
error, es el responsable de que la humanidad sea infeliz, torpe, limitada, miserable, falsa,
frágil, vana, viciosa, imperfecta, mediocre, vacía y se equivoque. Como hemos sido
expulsados del a perfección, el pecado original es condición deplorable que nos compete
a todos y nos hunde en la miseria. La corrupción original, el primer pecado que nos aleja
del estado de perfección, determina nuestros esfuerzos por ser felices181. Aunque se trata
de un planteamiento muy respetable, éste no podría ser una respuesta a la explicación
sobre la actitud violenta. Bertrand Russel, al contrario de Pascal, sostiene que es la
concepción del pecado original lo que nos hace infelices.
Qué el pueblo judío o sionista es violento, lo confirma el siguiente texto:
“Como los arios se creen elegidos por Dios. Como los arios están convencidos de que la espada y
la sangre es el método aprobado por su Dios para exterminar al contrario. Los sionistas ejercen la
tentación de la inocencia, es decir la impunidad permanente, mediante el recurso a las
persecuciones sufridas. Su Dios es un Dios cruel, violento, impositivo, excluyente, inhumano.
Arios y sionistas no son sino la expresión del fracaso del género humano”182.
Martín Lutero predicaba la maldad innata en la naturaleza humana; maldad que dirige
su voluntad hacia el mal y le impide a los hombres realizar cualquier acto bueno. El
hombre posee una naturaleza inmutable de maldad y depravación. Por eso nunca podrá
ser enteramente virtuoso. ―La depravación de la naturaleza del hombre y su absoluta falta de
libertad para elegir lo justo constituye uno de los conceptos fundamentales de todo el pensamiento
de Lutero‖, señala Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad183.
Los seguidores del hinduismo, que impera en la India y gran parte de Oriente, sostienen
que los apegos materiales son causantes de nuestras frustraciones; por lo tanto,
permanecemos en conflicto interno, lo que se manifiesta en guerras, terrorismo,
angustia, ansiedad y toda clase de enfermedades mentales.
Los problemas de injusticia también podrían ser los detonantes de la violencia. Bernardo
Useche Aldana sostiene que Johan Galtung acuñó el concepto de violencia estructural,
para referirse a la violencia que ejercen los sistemas económicos, políticos y sociales que
generan injusticia social, hambre y el sufrimiento que a su vez originan todo tipo de
violencias.
180 HESSE, Herman. Narciso y Goldmundo. www.librostauro.com.ar
181 PASCAL, Blas. Ob. Cit.
182 PERALES, Iosu. El perfume de Palestina. www.librostauro.com.ar
183 FROM, Erich. El miedo a la libertad. http://www.megaepub.com/erich-fromm-el-miedo-a-la-libert.html
84
Useche es de los que considera que Colombia es uno de los países con unos niveles de
pobreza crecientes y que, con respecto a los ingresos, es de los países más
inequitativos del mundo. ―La desigualdad se ha profundizado como resultado de las
políticas de libre mercado implementadas desde la apertura económica del gobierno
Gaviria184. No es extraño entonces que la violencia se haya disparado en los años
ochenta, a tal punto que Colombia fue en 1990 el país en el mundo con más homicidios:
90 por cada 100.000 habitantes y que los gastos de atención en salud llegaran a valer
en 1997 el 5% del PBI, el índice más alto de la región. La inequidad social (la
desigualdad injusta y prevenible) impacta profundamente la salud de la población. Por
ejemplo, los habitantes de países con menor desigualdad económica y social como
Suecia tienen mejor salud y más años de vida que la población de países como Estados
Unidos con una economía mucho más poderosa, pero con mayor desigualdad en los
ingresos… A nivel de la persona, es posible que los genes asociados a agresividad o la
frustración, la rabia, el resentimiento, la desesperación reprimida, los sentimientos de
desesperanza o de impotencia acumulados sean el equivalente a apretar el ‗gatillo‘; pero
es la realidad de la lucha diaria por sobrevivir en un mundo profundamente desigual la
que provee la ‗munición‘‖. Useche, citando a Saúl Franco, concluye que es ―claro que lo
que produce la violencia no es la pobreza, es la inequidad, es decir, cuando la gente
percibe que unos tienen mucho y otros poco y ven esa situación como injusta‖185.
La filosofía y la ciencia han intentado indagar y explicar las causas de la violencia y, en
general, de la actitud beligerante y agresiva.
Para muchos filósofos, la razón, la inteligencia, el espíritu, es el principio regulador de la
conducta humana; otros, por el contrario, sostienen que el eje regulador es el instinto, lo
inconsciente, lo irracional. Entre los primeros encontramos a Sócrates (uno de los
primeros pensadores que se interesó por estudiar racionalmente la conducta del
hombre), Platón, Aristóteles, San Agustín y Santo Tomás de Aquino; entre los segundos
se pueden citar a Maquiavelo, Hobbes, Rousseau, Schopenhauer, Feurbach, Marx,
Nietzsche, Freud, Lorente y Skiner. Más adelante desarrollaré, sucintamente, algunas de
sus teorías al respecto.
Según algunos pensadores, los pueblos antiguos vivían en permanente estado de guerra
como condición vital, como una actividad ―natural‖, por cuando su vida, libertad,
pertenencias y territorios dependían de la valentía con que los defendían. Su vida tenía
―sentido‖ si estaban preparados para ―guerrear‖, ya fuera para defenderse o para atacar
en procura de riqueza material y poder total sobre los lugares ―conquistados‖.
184 GAVIRIA TRUJILLO, Cesar. Presidente liberal de Colombia (1990-1994)
185 185 USECHE ALDANA, Bernardo. ¿Por qué la agresividad incontrolada está matando a los colombianos?
http://www.vanguardia.com/actualidad/colombia/154986-por-que-la-agresividad-incontrolada-esta-matando-a-los-colombianos
85
Los antiguos griegos, forjadores de las bases que apuntalan gran parte de nuestra
tradición occidental, trataban de seguir las ―orientaciones‖ de sus dioses tradicionales,
que jugaban con el destino de los hombres. Los dioses decidían el destino de los
hombres, y éstos no eran más que simples juguetes para satisfacer los caprichos de los
dioses. Los dioses intervenían en el destino del hombre, pues eran éstos quienes
decidían quién combatía y quién moría en éste. Estos dioses los enfrentaban en
absurdas disputas, en donde morían o padecían sólo por capricho de éstos. El
determinismo de los dioses tradicionales condicionaba la percepción de un mundo
caótico e irracional y no la de un cosmos ordenado y racional. Los dioses griegos,
recreados por los poetas Hesíodo y Homero, fueron duramente cuestionados por
algunos filósofos antiguos. Jenófones criticó de manera virulenta a la religión tradicional
y a sus dioses, afirmando que estos poetas atribuyeron a los dioses todo lo que es
reprensible y sin decoro, y contaron sus malvados y detestables procedimientos: robar,
adulterar y engañar. Según Platón, Hesíodo y Homero engañan al espíritu con la
relación de hechos vergonzosos y mezquinos. Séneca criticaba a los sabios que culpaban
a los dioses como responsables de los desastres y fenómenos naturales. Afirmaba que en
los tiempos griegos, como en los del Imperio Romano, el gran vulgo no respetaba otra
razón que la del miedo y la aparente arbitrariedad y torpeza de Júpiter. Los sabios
―consideraron que el miedo era necesario para poner un freno a la ignorancia, y
quisieron que el hombre temiera a un ser superior a él… Y para aterrar a aquellos que
sólo por temor se abstienen del mal, hicieron cernerse sobre nosotros un Dios vengador
y armado constantemente‖186.
La filosofía nos muestra cómo la orientación ética y moral de cada persona o grupo
social determina algunos comportamientos. Calicles sostenía que los poderosos se
imponen y que la benevolencia y la rectitud no son virtudes naturales, porque la
naturaleza se guía por la ley del más fuerte. Planteaba que las reglas morales no son sino
el refugio de los débiles ante el temor que estos tienen de los hombres decididos y
valientes. Los valientes son los que no se dejan impresionar por el dictado de la mayoría
y los que, cuando toman conciencia de su propio poder, son capaces de acciones
grandes. Este pensador griego, que resulta audazmente moderno, sostiene que las reglas
morales no son sino el refugio de los débiles ante el temor que estos tienen de los
hombres decididos y valientes. Afirmaciones como la de que todos somos iguales y la
que la moderación sea una virtud no tienen asidero en la realidad. Los débiles están
hechos para ser mandados por los fuertes. Los más fuertes e inteligentes tienen derecho
a dominar al resto de los hombres y a poseer las mayores riquezas. Están mejor quienes
hacen el mal que quienes lo sufren. ―El mejor, el poderoso, debe mandar en política,
haciendo lo que quiera en todos los campos, sin escrúpulos; mientras tenga el poder
debe darse la gran vida ayudando a sus amigos y molestando a sus enemigos, dando
rienda suelta a sus apetitos y no parándose en nada que se oponga a su satisfacción‖187.
186 SENECA. Cuestiones naturales. www.juntadeandalucia.es/averroes/.../CUESTIONESNATURALES.pdf
187 SUÁREZ DIAZ, Reinaldo. El mundo de la filosofía. (Texto didáctico para la enseñanza de la filosofía en el Bachillerato, Bucaramanga).
86
La felicidad se consigue con la lujuria, la intemperancia y la licencia; quien predique y
practique lo contrario vive de convencionalismos en contra de la naturaleza, es un débil
y un resentido.
En concepto de Fernando Savater, ―la santísima trinidad (los ideales de excelencia)
platónica está conformada por el Bien, la Verdad y la Belleza y pertenece a un orden
ideal más allá de este mundo; pero la tríada infernal que parece en cambio presidir
nuestros conflictos terrenales está constituida por el mal, lo falso y lo feo‖188.
Aristóteles concebía al hombre como un ser racional, es decir, con dos tendencias:
instintos, aspiraciones y motivaciones animales y naturales. Pensaba que es la unidad de
dos fuerzas antagónicas: sujeto al impulso animal, al instinto, y sujeto a la razón, al
espíritu. Le asignaba la primacía al factor racional, ―al alma sobre el cuerpo, e indica que
la dignidad humana radica en su racionalidad, acentuando en esta forma la
desvalorización del impulso animal y del cuerpo‖189. Según Aristóteles, el hombre es un
ser con pasiones irracionales, pero su alma las regula. ―Las inclinaciones naturales, los
deseos y pasiones, como la avaricia y el orgullo conducen a la destrucción de la ciudad,
mientras que la acción regida por la decisión libre y racional, permite la existencia de la
ciudad y señorear sobre las cosas de acuerdo al orden natural‖190. El hombre aristotélico,
como compuesto de cuerpo y alma, está dotado de apetito y razón. ―Siendo el animal
más acabado y perfecto de la naturaleza, es, sin embargo, el animal más peligroso y el
peor de todos, cuando se aparta de la ley y de la justicia‖191.
Aristóteles señala que las causas y origen de la revoluciones son ―la disposición moral de
los que se revelan, el fin de la insurrección y las circunstancias determinantes que
producen la turbación y la discordia entre los ciudadanos‖192. Los ciudadanos se
sublevan, ya en defensa de la igualdad, ya por el deseo de la desigualdad y predominio
político. Un inferior se rebela para conseguir la igualdad, y cuando la consigue se rebela
para dominar. ―Su propósito, cuando se insurrecciona, es alcanzar fortuna y honores, o
también para evitar la oscuridad y la miseria…‖193. El ansia de riquezas y de honores
puede encender la discordia. El ansia de riquezas y de honores, el insulto, el miedo, la
superioridad, el desprecio, el acrecentamiento desproporcionado de algunas
parcialidades de la ciudad, las cábalas, la negligencia, las causas imperceptibles y la
diversidad de origen son las causas de las revoluciones. Si los gobernantes son insolentes
y codiciosos generan motivos para la sublevación. La posición topográfica también a
veces acarrea revoluciones. ―Pero el más poderoso motivo de desacuerdo nace cuando
están la virtud de una parte y el vicio de otras; la riqueza y la pobreza vienen después; y,
por último, vienen todas las demás causas, más o menos influyentes…‖194. Las
188 SAVATER, Fernando. Ob. Cit.
189 SOPÓ, Ángel María y otros. Antropología, perspectiva latinoamericana. USTA, Bogotá, 1993.
190 Ibídem.
191 Ibídem.
192 ARISTÓTELES. Ob. Cit.
193 Ibídem.
194 Ibídem.
87
revoluciones proceden empleando la violencia y la astucia. En la democracia las
revoluciones nacen del carácter turbulento de los demagogos. En las oligarquías las
revoluciones proceden de la opresión de las clases inferiores y de que el jefe del
movimiento sale de las filas mismas de la oligarquía. En las aristocracias proceden de que
las funciones públicas son patrimonio de una minoría demasiado reducida, y de la
miseria extrema de los unos y de la opulencia excesiva de los otros.
Los estoicos recomiendan vivir de acuerdo con la naturaleza, controlando sus pasiones y
respetando al prójimo.
San Agustín sostiene que en el mundo existe el mal. Trapicerías, mentiras, trampas,
violencia y engaños prueban la existencia del mal. ―En el hombre hay algo podrido, su
voluntad es impotente por naturaleza‖195. En su obra Confesiones afirma que el dolor,
enfermedad, catástrofes, corrupción hablan de la presencia permanente y avasalladora
de la maldad el universo conocido. Así, aquella disposición anómala de carácter que
empuja a un individuo particular a la incontinencia, el vicio y el crimen, no lo involucra
sólo a él, ni en él se genera o puede controlarse. Es un principio universal, autónomo,
poderoso.
Nicolás Maquiavelo sostiene en El Príncipe que la unidad del Estado no proviene de la
Iglesia, sino del poder secular y en especial de un príncipe poderoso y absoluto, que
sabe hacerse temer sin hacerse odiar y sabe que por cualquier medio se puede afianzar y
mantenerse en el poder. Zorro y león al mismo tiempo, el príncipe no puede ser débil; lo
único que debe importarle es afianzarse en el poder sin reparar en lo justo o injusto,
bondadoso o cruel, alabable o vituperable. ―De manera que, ya que se ve obligado a
comportarse como bestia, conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león,
porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro protegerse de los lobos.
Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos. Los
que sólo se sirven de las cualidades del león demuestran poca experiencia. Por lo tanto,
un príncipe prudente no debe observar la fe jurada cuando semejante observancia vaya
en contra de sus intereses y cuando hayan desaparecido las razones que le hicieron
prometer. Si los hombres fuesen todos buenos, este precepto no sería bueno; pero como
son perversos, y no la observarían contigo, tampoco tú debes observarla con ellos.
Nunca faltaron a un príncipe razones legitimas para disfrazar la inobservancia. Se
podrían citar innumerables ejemplos modernos de tratados de paz y promesas vueltos
inútiles por la infidelidad de los príncipes. Que el que mejor ha sabido ser zorro, ése ha
triunfado. Pero hay que saber disfrazarse bien y ser hábil en fingir y en disimular. Los
hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que
aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar‖196.
195 AGUSTIN, San. Confesiones. www.librostauro.com.ar
196 MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe. http://ebookmundo.net/book/el-principe/
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Rafael Méndez, analizando la obra de Maquiavelo, sostiene que el príncipe deberá ser
extremadamente riguroso y cruel. ―Todos los tribunos, sus mujeres y sus familias deben
morir, y el resto de la población ha de ser obligada a la disposición y abocada a la pugna
intestina y al mutuo resentimiento. Cualquier extremo es válido, pues la situación es de
una claridad meridiana: o sobrevive el príncipe usurpador, o sobrevive la república; la
vida de uno es la muerte del otro‖197.
Según Nicolás Maquiavelo, el hombre es malo por naturaleza. La concepción
antropológica de este pensador florentino parte de que ―la naturaleza humana no
responde a los altos ideales propuestos por la moral, porque los hombres se revelan en
su cotidianidad malvados, desagradecidos, veleidosos, propensos a la simulación y al
disimulo, temerosos del peligro, ansiosos de ganancias que olvidan más rápido la
muerte de su padre que la pérdida de su herencia‖198. El pensador florentino plantea
que el hombre es mediocre, perezoso, cobarde, tonto, falso, torpe, avaro y egoísta.
Maquiavelo afirma que el hombre nace y muere de acuerdo con su orden invariable. Su
naturaleza siempre está impulsada por los mismos intereses y las mismas pasiones, el
amor al poder o ambición y el amor a las cosas o codicia. De acuerdo con el pensamiento
maquiavélico, el hombre es un ser naturalmente malo, sujeto a las pasiones y dispuesto
a satisfacer sus apetitos insaciables. Como los hombres desean poseerlo todo y sólo
pueden obtener poca cosa, se origina así un estado natural de violencia. Maquiavelo
piensa que la naturaleza humana es perversa, inescrupulosa y poco virtuosa: ―Puede
decirse, hablando generalmente, que los hombres son ingratos, volubles, disimulados,
que huyen de los peligros y son ansiosos de ganancias. Mientras que les haces bien y
que no necesitas de ellos, como lo he dicho, te son adictos, te ofrecen su caudal, vida e
hijos, pero se rebelan cuando llega esta necesidad. […] los hombres son siempre malos, a
no ser que los precisen a ser buenos […]. Se ve, en efecto, que los hombres, en las
acciones que los conducen al fin que cada uno de ellos se propone, proceden
diversamente: el uno con circunspección, el otro con impetuosidad; éste con violencia,
aquél con maña; el uno con paciencia, y el otro con una contraria disposición; y cada
uno, sin embargo, por estos medios diversos puede conseguirlo. Se ve también que de
dos hombres moderados el uno logra su fin y el otro no; que, por otra parte, otros dos,
uno de los cuales es violento y el otro moderado, tienen igualmente acierto con dos
expedientes diferentes, análogos a la diversidad de su respectivo genio‖199.
En opinión de Benito Espinosa (o Baruch de Spinoza), en cada persona existe una fuerza
(―conato‖) que lo impulsa a preservar el ser por encima de todo y de todos. Esa
tendencia innata o egoísmo es instintiva y lleva al hombre a luchar contra los demás,
convirtiendo al hombre en un enemigo para el hombre. Así existan instintos y
condiciones que desborden las fuerzas humanas, el hombre en su fuero interno de
moralidad es legislador absoluto, libre y autónomo, de forma que cualquier
197 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit.
198 SOPÓ, Ángel María. Ob. Cit.
199 MAQUIAVELO, Nicolás. El Príncipe. www.ebookmundo.com
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inconsistencia es imputable a él y sólo a él y no a las fuerzas de la naturaleza ni a las
determinaciones naturales. Si los hombres no controlan sus pasiones se entregan a ellas
de manera desbordada y se convierten en esclavos, y la vida se les torna casi imposible.
―En la medida en que los hombres sean la presa de las pasiones, pueden ser ellos
contrarios los unos a los otros‖200. A pesar de que Espinosa asevera que los hombres que
se guían por los dictámenes de la razón o entendimiento, son útiles para el hombre y
complemento del hombre, además de ser seres sociables y comunitarios, son volubles,
envidiosos y proclives a la venganza, porque pocos obran bajo los preceptos de la razón.
―Los hombres, en efecto, son volubles (pues son raros los que viven según los preceptos
de la razón), y, sin embargo, en su mayoría son envidiosos, y más inclinados a la
venganza que a la misericordia. Es necesaria una singular potencia de ánimo, por tanto,
para admitirlos a todos ellos según su propia índole, y no dejarse llevar por la imitación
de sus afectos. Los que, por el contrario, son expertos en criticar a los hombres,
reprobando sus vicios más bien que enseñándoles las virtudes, y quebrantando los
ánimos en lugar de fortificarlos, se causan gran molestia a sí mismos y la causan a los
demás. De ahí procede el que muchos, de ánimo excesivamente impaciente, y movidos
por una falsa preocupación religiosa, hayan preferido vivir entre los animales más bien
que entre los hombres; del mismo modo, los niños o adolescentes que no pueden
sobrellevar con serenidad las riñas de sus padres, se refugian en la milicia, y escogen las
incomodidades de la guerra y un mando tiránico antes que las comodidades domésticas
y las admoniciones paternas, y sufren que se les imponga cualquier carga con tal de
vengarse de sus padres‖201.
Blas Pascal sostiene que los seres humanos somos míseros e incapaces de
comprendernos a nosotros mismos ni al mundo que nos rodea; somos tontos, torpes y
limitados. ―Nuestra frágil razón nos aleja de la auténtica comprensión, y nuestro
comportamiento vano nos acerca al exceso y al vicio. El hombre no es ni ángel ni bestia;
y la desgracia quiere que el que aprenda hacer de ángel, haga de bestia‖202.
En tanto que Tomas Hobbes afirma que, por su naturaleza, el hombre es un ser
antisocial, ―un lobo para el hombre‖, Juan Jacobo Rousseau sostiene que el hombre, por
naturaleza, es un ser bueno. Contrario a la concepción aristotélica de que el hombre es
un animal gregario por instinto y que en constante compartir con sus semejantes, puede
hallar la felicidad, Hobbes precisa que la existencia entera de un hombre se mide en
términos del grado de placer que logre abarcar y del dolor que consiga alejar de sí, y así
obtiene la felicidad. Como el hombre es por naturaleza un ser antisocial, la vida humana
es una lucha de todos contra todos, donde el ―hombre es lobo para el hombre‖. Como es
un ser antisocial, su convivir dentro de la historia se resume en una larga y cruenta
guerra de todos contra todos. Según él, la triste condición del hombre es el egoísmo
depredador y la mutua hostilidad violenta. ―Hobbes llegó a la conclusión que los seres
200 ESPINOSA, Benito. Ética demostrada según el orden geométrico.www.megaepub.com
201 Ibídem.
202 PASCAL, Blas. Ob. Cit.
90
humanos son por naturaleza egocéntricos y necesitan la influencia reguladora de la
civilización y la autoridad para mantener la paz‖203. El hombre, que siempre tiende a la
búsqueda de la felicidad, tiene que saber que ésta supone una absoluta necesidad, de la
cual depende en todos los casos: el poder. ―La capacidad de conducir los esfuerzos hasta
la satisfacción y alejarse de todas las posibilidades de displacer o disgusto. Pero el
poder, que en cada caso es absoluto y en estado natural no sufre cortapisa ni recorte
alguno, aboca a los hombres a un perpetuo enfrentamiento, a una lucha sorda y
continua, a una inclemente competencia en donde el hombre es lobo para el hombre. La
avidez por el conocimiento, la gloria, la riqueza, y la desconfianza recíproca, conducen a
la guerra perpetua de todos contra todos, que puede derivar desde el enfrentamiento
físico concreto en que unos y otros se baten a muerte, hasta la actitud íntima y común de
los hombres, por batirse. En cualquier caso, y variando infinitamente la composición del
conflicto, el poder de cada uno, manifiesto en fuerza y astucia, se agota en la
confrontación con los demás, de forma que la especie misma se encuentra en peligro de
extinción‖204. A juzgar por el comportamiento agresivo del ser humano, se podría estar
de acuerdo con el aserto hobbesiano. El cruel y salvaje trato recíproco entre las personas
así lo confirman. ―Salvo escasísimas excepciones, el hombre es la única criatura capaz de
dar despiadada muerte a miembros de su misma especie, sin que medie el instinto de
supervivencia‖, aclara García de Guinea, y agrega que cualquiera, cegado por la ira,
puede desarrollar impulsos animales. El hombre ha sido severamente castigado por la
ruda naturaleza, pero esa naturaleza jamás ha organizado sus fuerzas con el deliberado
propósito de destruir al hombre. ―Son pocas las ocasiones en las que el instinto triunfa
sobre la razón; en las que el yo salvaje se antepone al civilizado o racional‖205.
Según la teoría del ―Buen Salvaje‖, de Rousseau, el hombre es bondadoso por
naturaleza, pero la civilización, el progreso, lo corrompen. Es decir, plantea su idea de
bondad natural del hombre, que se corrompe por la sociedad.
John Locke afirma que en estado natural el hombre vive de acuerdo con la ley natural
que lo invita al respeto, a la armonía, a la igualdad y al ejercicio responsable de su
libertad. Por lo tanto, el ser humano es naturalmente sociable y razonable. En
contraposición a la opinión de Thomas Hobbes, quien desde el mismo punto de partida
supone la condición espuria del ser humano, Locke considera que en la base de
semejante determinación reside la racionalidad sustancial de los hombres. Plantea que
no se trata de construir un hombre artificial (el Estado que propone Hobbes en su
―Leviatán‖) que imponga su despotismo incuestionable sobre los hombres naturales. El
Estado natural, en donde todos los hombres son libres e iguales, no significa en modo
alguno un estado de guerra. Aunque Benito Espinosa reconoce que el hombre es
sociable y cooperativo, no ignoraba la capacidad del hombre para dañar a sus
semejantes, debido a que las guerras religiosas y los conflictos políticos, económicos y
203 MARINOFF, Lou. Más Platón y menos prozac. http://www.megaepub.com/lou-marinoff-ms-platn-y-menos-p.html
204 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit.
205 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit.
91
sociales de su contexto espacio—temporal le proporcionaban contundentes evidencias
fehacientes. ―Pero confía en una naturaleza humana común que aflora cuando se
instituye la razón como guía; cuanto menos sujetos están los hombres a las pasiones,
más participan de una misma naturaleza y menos se distinguen por características
contrarias… Según Espinosa, la simple existencia de un mayor número de personas
racionales en el mundo es beneficioso para cada individuo de este mundo; cualquier
persona racional beneficia, con sus pensamientos y con sus acciones, a cualquier otra
persona, por distante que esté en el espacio y en el tiempo‖206. David Hume sostiene que
los humanos tenemos anclados en la naturaleza nobles sentimientos de simpatía
universal, de benevolencia, y que estamos hechos para el amor y la convivencia. Arthur
Schopenhauer dice que los hombres son como erizos que quieren darse calor en una
noche fría, pero que al apretujar sus cuerpos se clavan las púas unos a otros.
Según Adam Smith, el hombre con tal de vivir y sobrevivir ha tenido que enfrentar
diversas circunstancias adversas que lo han comprometido totalmente en la defensa de
su existencia. ―Los hombres siempre, en toda circunstancia y lugar, han necesitado
ocuparse de la perpetuación material de su vida. Por desgracia, sigue siendo la única
actividad en la cual muchos seres humanos agotan su existencia. Entregados al trabajo,
han tenido que habérselas con circunstancias concretas –climáticas, naturales, sociales,
políticas, etc.— que los han absorbido por completo. Bajo la lógica implacable y precisa
de trabajar para vivir y vivir para trabajar, han sucumbido sin otra opción‖207.
Hegel plantea que el hombre es movido a obrar por sus instintos naturales que lo llevan
a su autosatisfacción individual inmediata, como a una manada de animales, y que al
obrar por coraje podría hasta sacrificar su propia vida en búsqueda de reconocimiento.
El primer tipo de relaciones en la vida social fue aquella que se caracterizó por el miedo,
el sometimiento y la guerra, el despotismo de unos para con otros. La lucha entre
conciencias que mantienen una relación antagónica se resuelve en la relación amo—
esclavo. El amo se reserva para sí la autonomía, la autoconciencia, y se la niega al
esclavo, que de hecho queda en un nivel de inferioridad al considerarse como un simple
objeto, como una cosa o simple medio para los intereses del amo. Amo y esclavo se
necesitan; el amo no podrá cobrar plena conciencia de sí, porque el otro que le sirve de
espejo es un esclavo. Al final, el uno no puede vivir sin el otro. El amo domina sobre el
esclavo y el esclavo termina dominando sobre el amo.
Según el Manifiesto Comunista, de Karl Marx, la forma como una comunidad consigue
dinero supone diferenciación entre las personas que lo integran. Esa diferenciación, con
sus implícitas discriminaciones y valoraciones, coloca a unos en la ventajosa condición
de superioridad y otros en la triste condición de dominados. Surgen las clases sociales y
su frecuente enfrentamiento. Lucha entre ricos y pobres ha sido la dinámica de la
historia. ―Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, amos y esclavos, maestros y
206 SOLÉ, Joan. Ob. Cit.
207 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit.
92
oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, velada unas
veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación
revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes‖208. En
estas circunstancias los pobres, el proletariado, quiere derrocar a los ricos, a la
burguesía. Como obtener el poder no es fácil, porque los poderosos no quieren
entregarlo sin luchar, entonces el proletariado necesita utilizar la fuerza, la violencia. Así
como Hegel glorificó la guerra entre Estados y naciones como contradicción antitética
(antagónica) que movía la historia, Marx hizo de la dialéctica de la lucha de clases entre
explotados y explotadores el motor del devenir de la humanidad. El marxismo
demuestra la mistificación, la cual consiste en demostrar que detrás de nuestros
sentimientos ―nobles‖ se ocultan complejos, bajezas y, en fin, la suciedad de la vida.
El planteamiento de Darwin sobre el origen de las especies pone en evidencia la lucha
por la competencia. El conglomerado social debe decidirse por la libre competencia, por
la libertad absoluta de acción. ―Entregados a una lucha frontal y generalizada, los
sujetos humanos se harán vencedores o perdedores. Un comportamiento diferente sólo
redundará en beneficio de los débiles y con ellos la sociedad se hundirá en una
irremediable mediocridad‖209. Si la humanidad quiere salir beneficiada se deben
erradicar el socialismo, el cristianismo, la socialdemocracia y demás movimientos que
tiendan a constreñir las condiciones de lucha y a humanizar los conflictos.
La violencia, tal como lo plantea William James, se ha podido estar gestando desde el
mismo instante en que apareció el hombre sobre la tierra. El hombre primitivo, en su
afán de subsistir enfrentado a los múltiples peligros de la naturaleza, de los animales y
los demás hombres, aprendió a robar, saquear aldeas, poseer mujeres y matar. ―Así
emergieron las tribus más guerreras, tanto para los jefes como para las agrupaciones se
combinaron la mera pugnacidad y el amor a la gloria con el más primario apetito de
pillaje‖210. Considera que la historia es un baño de sangre y que heredamos la nodriza
guerrera. ―Nuestros antepasados dejaron la semilla de la pugnacidad en nuestros
huesos y médula, y miles de años de paz no han de expulsarla de nosotros‖211.
Arthur Schopenhauer, Ludwing Feurbach y Federico Nietzsche sostienen que el
instinto, la animalidad y el cuerpo priman sobre la conducta humana. La visión
nietzscheana muestra al hombre como un ser miserable, inmundo, determinado,
híbrido, mezcla de bestialidad y humanidad; simple puente entre la bestia y el
superhombre. Según éste, no es la razón la que establece los valores, sino la fuerza, la
vida, y en tal sentido, la animalidad. Los atributos del hombre, según Nietzsche, están
representados por el águila y la serpiente (el orgullo, la garra, la rapacidad y la astucia).
Si el hombre es águila y serpiente, está en el abismo de las pasiones y en el fango del
desgarrado mundo de lo cotidiano. Schopenhauer planteaba que el hombre no puede
208 MARX, Karl. El manifiesto comunista. http://www.megaepub.com/karl-marx-el-manifiesto-comuni.html
209 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit.
210 CARDONA LONDONO, Antonio. SHEEK CHOUE, Yong. Ob. Cit.
211 Ibídem.
93
llegar a la felicidad individual. Su voluntad de vivir le obliga a devorar a los demás o a
ser devorado por ellos. La vida es un malestar continuo y criminal.
Nietzsche, a través de su ética del ―Superhombre‖, plantea que a medida que el hombre
rompe los esquemas medievales descubre que los valores morales tradicionales son
puras máscaras que ocultan los intereses egoístas de unos y las bajezas y miserias de
otros. ―El hombre se debate entre dos actividades: la lucha por el poder y la defensa de
la debilidad. Esto divide a los hombres en poderosos y débiles. Los débiles necesitan
vivir en sociedad, con un orden jurídico, una religión y una moral comunes, teniendo
como valores la igualdad, la humanidad, la caridad, el sacrificio. Los poderosos
constituyen una raza superior caracterizada por valores opuestos a la raza inferior. Para
ellos no existe otra regla moral que el desarrollo de su propia personalidad en procura
del poder y la grandeza. El que realiza en su vida el ideal del hombre poderoso se
convierte en un superhombre, valor y meta suprema de la humanidad. Éste es duro, sin
sentimientos y profundamente inmoral. Hace todo lo que sirve a sus fines, sin necesidad
de justificar nada, ya que está ―más allá del bien y del mal‖. La moral se convierte en
indispensable para los hombres inferiores. Es la moral del ―hombre de negocios‖ y de
todos aquellos cuya máxima espiración es ―triunfar en la vida‖ al precio que sea‖212.
Henri Bergson plantea que la sociedad, fruto de la evolución natural de la vida e
integrada en función del todo es, por falta de reflexión y emoción, cerrada, y, por tanto,
sus integrantes ―se sostienen entre sí, dispuestos a atacarse o a defenderse y obligados a
una actividad de combate‖213, y en ella se practica una moral cerrada con hábitos como
el de mandar y obedecer, es decir, impera la presión social, un sistema impersonal, un
orden establecido al cual debe obedecerse.
Honoré de Balzac, en su Comedia Humana, sostiene que el hombre no es ni bueno ni
malo, nace con instintos y aptitudes; el mundo (la sociedad), lejos de corromperlo, como
plantea Rousseau, lo perfecciona; pero entonces el egoísmo desarrolla enormemente sus
condiciones al mal. El Marqués de Sade afirma que no había nada más natural que hacer
cuanto nos parezca, caiga quien caiga y por mucho dolor que se produzca a los demás.
Jack London, con influencias de Marx y Nietzsche, mantenía la tesis general que el ser
humano no es bueno por naturaleza, y sólo los fuertes consiguen alzarse en la vida que
es dura; estos seres serán los que pongan los cimientos para una sociedad más justa.
Según Hitler, ―el mundo, creado por Dios, se ha ordenado siempre en el sentido de la
superioridad del más fuerte, del más capaz que impone sus privilegios sobre los frágiles,
incompletos e incompetentes. Es la personalidad individual la que crea y constituye
mundos, en ningún caso el peso mediocrizante de la masa‖214. El papel del más fuerte es
dominar al más débil.
212 GONZALEZ ALVAREZ, Luis José. Ética latinoamericana. Usta, Bogotá, 1996.
213 SALAZAR RAMOS, Roberto José. Ob. Cit.
214 HITLER, Adolfo. Mi lucha. http://ebookmundo.net/book/mi-lucha/
94
Jean Paul Sartre apunta que las relaciones humanas no son gratas, sino que son
conflictivas, pues mediante ellas los seres humanos tienden a someter a los demás, a sus
congéneres. Hasta en el amor, que podría considerarse como la relación más pura y
libre, se presenta el sometimiento. ―El amor es una revancha sobre aquel que quiere
hacer de nosotros un instrumento suyo, es un tratar de convertir en prisionera la
voluntad del otro, que trata de paralelizarnos‖215. Asimismo, sostiene que la escasez,
como hecho contingente y universal, genera conflictos por cuanto la sobrevivencia, por
escasez de alimentos, nos convierte en un peligro para los demás, y éstos en un peligro
para nosotros. ―Aparece así el otro como negación del hombre o el anti—hombre,
portador para nosotros de una amenaza de muerte‖, precisa Sartre, y aclara que la
escasez provoca la enajenación, la violencia y la contraviolencia.
Lou Marinoff considera que ―en la mayor parte de los casos, la infelicidad personal, los
conflictos de grupo, la descortesía imperante, la promiscuidad descarada, las olas de
crímenes y las orgías de violencia no son producto de una sociedad mentalmente
enferma, sino de un sistema que (al carecer de un gobierno visionario y de la virtud
filosófica) ha permitido e incluso fomentado que la sociedad terminara padeciendo un
trastorno moral‖216.
Loren Eiseley sostiene que el hombre moderno es ahora la recóndita pesadilla del
hombre. El hombre más que un tirano de los demás, es un tirano de sí mismo, afirma
Nicolás Berdiaev. Se tiraniza por envidia, por amor propio, por miedo, por sus falsas
creencias, sus supersticiones y sus mitos. ―El hombre se tiraniza a sí mismo por la
conciencia de su debilidad e insignificancia, y por la sed de poder y grandeza‖, agrega, y
sentencia que por su voluntad de esclavizar, ―el hombre no sólo esclaviza a los demás
sino a sí mismo‖.
Fiódor Mijáilovich Dostoievski, en su profunda búsqueda dentro del alma humana, nos
dice que ―se habla a veces de la fiera crueldad del hombre, pero esto es terriblemente
injusto y ofensivo para las fieras; una fiera no puede ser nunca tan cruel como el
hombre, tan artística y refinadamente cruel‖217. Montaigne se preguntaba si habría algo
más ridículo que esa miserable criatura (el hombre), ―quien lejos de ser dueña de sí
misma, se halla sometida a la injuria de todas las cosas, se llame a sí misma dueña y
emperatriz del mundo, cuando carece de poder para conocer la parte más íntima, y no
digamos para gobernar el conjunto‖218. Jaime Luis Gutiérrez Giraldo sostiene que
―somos la especie más cruel y despiadada que jamás haya existido sobre la tierra‖219.
Aquí es procedente reflexionar sobre lo que narra Juan Rulfo en su Pedro Páramo: ―Este
mundo que lo aprieta a uno por todos lados, que va vaciando puños de nuestro polvo
215 ESCOBAR VALENZUELA, Gustavo. Introducción a la filosofía. Introducción a la filosofía 2. McGrawHill, México, 1964
216 MARINOFF, Lou. Ob. Cit.
217 DOSTOIEVSKI, Fiódor Mijáilovich. Los hermanos Karamazov. RBA Editores, Barcelona, 1991.
218 CASSIRER, Ernest. Antropología filosófica. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, p. 18.
219 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime Luis. Ob. Cit.
95
aquí y allá, deshaciéndonos en pedazos como si rociara la tierra con nuestra sangre.
¿Qué hemos hecho? ¿Por qué se nos ha podrido el alma?‖220.
Aldous Huxley sostiene que ―el siglo XX se especializó en el idealismo romántico y
optimista que postula que el hombre, en general, es bueno y gradualmente se va
haciendo mejor. El idealismo de los hombres de la Edad Media era más sensato, pues
empezaba por insistir en que el hombre es, en su mayor parte, y esencialmente, malo y
pecador por instinto y por herencia‖221.
Jaime Rubio Angulo plantea que debido al primado de la conciencia en la cultura
occidental, tras el ―Pienso, luego existo‖ cartesiano (punto de partida del filosofar
moderno), ―estamos perdidos, extraviados entre los objetos y separados del centro de
nuestra existencia; así como estamos separados de otros, y nos convertimos en enemigos
de todos… El secreto de esta separación, de esta diáspora, está en que en principio no
poseemos lo que somos‖222.
Germán Espinosa señala que ―el alma humana encierra en sus repliegues más hondos,
una bestia, una bestia terrible, de la cual nadie puede avergonzarse, puesto que ella y
nosotros conformamos un ente único, un solo ser, una aviesa fusión…‖223
Según Myers, los filósofos han debatido durante mucho tiempo si nuestra naturaleza
humana es sobre todo la de un noble salvaje benigno y contento o la de un bruto
potencialmente explosivo. Rousseau afirma que la sociedad es la responsable de los
males sociales y no su naturaleza humana. Hobbes considera necesarias las restricciones
sociales para controlar y reprimir el bruto humano. Bías precisa que la mayoría de la
gente es mala. Wittgenstein afirma que los seres humanos son profundamente malos.
―Yo soy un monstruo‖, solía decir.
Maurice Joly, interpretando a Maquiavelo, nos dice que el instinto malo es en el hombre
más poderoso que el bueno. ―El hombre experimenta mayor atracción por el mal que
por el bien; el temor y la fuerza tienen mayor imperio sobre él que la razón. No me
detengo a demostrar estas verdades; entre vosotros, solo los necios de la camarilla del
barón Holbach, cuyo gran sacerdote fue J. J. Rousseau, y Diderot su apóstol, pudieron
tener la osadía de contradecirlas. Todos los hombres aspiran al dominio y ninguno
renunciaría a la opresión si pudiera ejercerla. Todos o casi todos están dispuestos a
sacrificar los derechos de los demás por sus intereses… ¿Podemos conducir masas
violentas por medio de la pura razón, cuando a estas solo las muevan los sentimientos,
220 RULFO, Juan. Pedro Páramo. Oveja Negra, Bogotá, 1984.
221 HUXLEY, Aldous. El tío Spencer. http://edicionesdelviento.es/libreria/es/69_aldous-huxley
222 RUBIO ANGULO, Jaime. Introducción al filosofar. USTA, Bogotá, 1985.
223 ESPINOSA, Germán. La orgía. La noche de la trapa (Cuentos completos). http://irmajimenez.blogspot.com.co/2012/07/blog-
post.html
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las pasiones y los prejuicios?‖224. ¿Qué es lo que sujeta a estas bestias devoradoras que
llamamos hombres?
Si tenemos en cuenta las predicciones de Tomás Roberto Maltthus hace unos doscientos
años, la situación de violencia es muy posible que siga, no sólo por la lucha por el poder
y otras realidades, sino por la supervivencia. ―Los hombres tienden a incrementar su
población de manera desmesurada y sin guardar proporción debida con el crecimiento
correlativo de sus recursos económicos y alimentos. Se impone entonces una lucha por la
existencia, en la cual muchos se verán forzados a abandonar la partida, mientras otros
conseguirán adaptarse y sobreponerse‖225.
El modelo cultural también influye en las motivaciones de la conducta humana, ya que
la cultura moldea nuestra manera de ser, de ver, comprender y de estar en el mundo.
Ruth Benedict, citada por Roberto J. Salazar, distingue dos modelos culturales: el
apolíneo y el dionisiaco, y afirma que mediante el primero ―la vida se expresa como
participación pública y no como autoafirmación individual; la vida personal está
marcada por la huella de lo generoso, lo noble, el desprendimiento, lo digno…‖,
agregando que el modelo dionisíaco ―está signado por la avidez de gloria, de poder,
embriaguez, frenesí, afirmación individual; se tiende a la satisfacción que deriva de la
superación de los vínculos y de los límites de una existencia regulada y tranquila‖226. En
la antigua Grecia imperaban estos modelos culturales; el apolíneo, entre otras cosas,
regulaba las pasiones, y dionisiaco las exaltaba.
Jesús Mosterín piensa que el humano seguirá siendo perverso, tal como ha sido
programado genéticamente, pero también buscará progresar y ser feliz. ―Seguirá
habiendo egoísmo, agresividad, codicia, holgazanería, ansia de dominio, estupidez,
fanfarronería y cuantos aspectos oscuros de nuestra naturaleza queramos señalar.
Algunos individuos seguirán tratando de engañar o agredir a los demás, y seguirán
siendo insensibles al dolor de los otros animales. Seguirán haciendo falta leyes, jueces,
cárceles y policías. Pero también seguirá habiendo simpatía, amor, curiosidad,
creatividad, laboriosidad, ganas de competir y triunfar, de esforzarse y de superarse uno
mismo, inteligencia y alegría de vivir‖227.
Según Sigmund Freud, el fundamento de la conducta humana ha de buscarse en varios
instintos inconscientes, llamados también impulsos o pulsiones. Freud estableció que los
224 JOLY, Maurice. Ob. Cit.
225 MALTTHUS, Tomás Roberto. Ensayo sobre el principio de la población. http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/2908/16/ensayo-sobre-el-
principio-de-la-poblacion/
226 SALAZAR RAMOS, Roberto José. El hombre como ser histórico y cultural. Antropología, perspectiva latinoamericana. USTA, Bogotá,
1993, p. 174.
227 MOSTERÍN, Jesús. Filosofía de la cultura. www.ebookmundo.com
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impulsos humanos participan y se fundamentan en la pasión de vivir (Eros) y la pasión
de morir (Tánatos). ―Según su teoría, en esa pugna entre la vida y la muerte, en cuanto
la conciencia baja la guardia un momento, el instinto de muerte toma la delantera,
tratando de destruir no sólo a los demás, sino incluso a nosotros mismos‖228. Charles G.
Morris, citando las ―Obras Completas‖ de Freud, dice que las pulsiones son el instinto de
vida (Eros) y el instinto de muerte (Tánatos). ―El primero —señala Morris— se relaciona
con el hambre, la sed, la genitalidad y la autopreservación. El segundo con las
tendencias suicidas y autodestructivas, agresividad o guerra‖229. Freud señala que
―nosotros mismos, juzgados por nuestros impulsos instintivos, somos, como los
hombres primitivos, una horda de asesinos‖230. Agrega que el ser humano, por
naturaleza, es agresivo, debido a que tiene pulsiones o instintos que lo motivan al
homicidio, al canibalismo y al incesto, en procura del placer y la felicidad. Esta
circunstancia impide la libertad porque las tendencias agresivas nos acompañan
permanentemente, dificultándonos la convivencia social. ―A mi juicio, ha de contarse
con el hecho de que todos los hombres integran tendencias destructoras —antisociales y
anticulturales— y que en gran número son bastante poderosas para determinar su
conducta en el de la sociedad humana‖231. Y desde su cosmovisión afirma éste (en la
misma obra) que ―probablemente cierto tanto por ciento de la humanidad permanecerá
siempre asocial, a consecuencia de una disposición patológica o de una exagerada
energía de los instintos‖. El mismo Freud sostiene que ―la tendencia agresiva es una
disposición instintiva innata y autónoma del ser humano‖ y que ésta constituye ―el
mayor obstáculo con que tropieza la cultura‖. Puntualiza Freud que ―dicho instinto de
agresión es el descendiente y principal representante del instinto de muerte…‖232.
De acuerdo con el psicoanálisis (psicología profunda), los instintos reprimidos pueden
perturbar el acontecer psíquico. ―El psicoanálisis considera al hombre como un ser que
en su conducta se halla determinado esencialmente por los instintos y fenómenos
inconscientes que se desarrollan a partir de su vida instintiva‖233. Tales instintos pueden
ser el sexual (Freud), los de poder y de prestigio (Adler), los de posesión, de
conservación y de autodesarrollo (Schultz—Hencke) y el de seguridad. El instinto sexual
reprimido se manifiesta en forma de agresividad, los de poder y de prestigio en la
necesidad de posesión, el de posesión en la avaricia o manías coleccionistas, y el de
seguridad en voluntad de imponerse. La ambición de poder –sostiene Adler—, como
compensación de los sentimientos de inferioridad desarrollados en la infancia,
constituye el motivo humano fundamental. ―Cuando la elaboración de las vivencias no
se realiza de un modo normal, los instintos insatisfechos y los conflictos no resueltos
pueden suscitar la aparición de una tendencia poderosa hacia la agresión, hacia el
ataque‖234.
228 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit.
229 MORRIS, Charles. Ob. Cit.
230 FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura. http://ebookmundo.net/book/el-malestar-en-la-cultura/
231 ________________ El porvenir de una ilusión.ww.librostauro.com.ar
232 ________________. El malestar en la cultura. http://ebookmundo.net/book/el-malestar-en-la-cultura/
233 DIRKS, Heinz. Ob. cit.
234 Ibídem.
98
Sobre los impulsos en los planteamientos freudianos, Erich Fromm afirma que ―Freud
pensó que el hombre es un campo de batalla en el que se enfrentan dos fuerzas
igualmente poderosas: el impulso de vivir y el impulso de morir‖235. La fijación de estos
instintos durante la niñez es fundamental en la conformación del comportamiento
humano. Luis Duravia advierte de los riesgos si no se presenta una adecuada fijación de
ese tipo de instintos, por cuanto un niño demasiado reprimido por sus padres no
desarrolla tolerancia a la frustración y ―se vuelve como una olla de presión que no
pudiendo descargar su presión de la forma natural, la descarga por otros puntos débiles,
causando mucho daño‖236. Estos instintos que, por violencia intrafamiliar, quedan mal
fijados en la mente del niño, lo conducen a gestar un comportamiento antisocial,
percibiendo a los demás como enemigos de los que hay que defenderse o atacarlos;
asimismo, a desarrollar una neurosis fóbica y obsesiva.
Nos dice Morris que Freud sostiene que el comportamiento humano hunde sus
profundas raíces en las estructuras psíquicas de la personalidad: El Ello (Id), el Yo (Ego)
y el Superyo (Superego).
―El Ello es la parte inconsciente, los instintos, impulsos y deseos inconscientes; es una
caldera hirviente de impulsos y deseos inconscientes, que sin cesar tratan de manifestarse
o expresarse. Los instintos de vida y de muerte forman parte del Ello... El Yo es la
estructura del pensamiento consciente, lo racional; controla los impulsos del Ello para que
sean aceptados socialmente. Media entre las exigencias del ambiente (realidad), la
conciencia (Superyo) y las necesidades instintivas (Ello). Controla todas las actividades
conexas con el pensamiento y razonamiento. Por medio de los sentidos, el Ego llega a
conocer el mundo exterior... El Superyo se relaciona con las normas sociales, lecciones y
prohibiciones aprendidas; es la parte portadora de los principios morales. En el Superyo es
donde se alimentan las ideas morales de conducta, lo que llamamos la conciencia... El Ello, el
Yo y el Superyo funcionan en armonía. El Yo satisface las exigencias del Ello en forma
moral y razonable, aprobado por el Superyo. Y así podemos amar y odiar, lo mismo que
expresar nuestras emociones de manera adecuada y sin sentimientos de culpabilidad.
Cuando el Ello predomina, los instintos están desenfrenados y tendemos a constituir un
peligro para nosotros mismos y para la sociedad. Cuando predomina el Superyo, la
conducta es controlada con excesivo rigor y no podemos llevar una vida normal”237.
Charles Darwin piensa que si la naturaleza selecciona a los individuos más aptos por
medio de la lucha por la vida, que elimina a los más frágiles y a los que no se acomodan
al ambiente, las personas deben hacer lo mismo y dejar que cada cual trate de sobrevivir
como pueda, sin levantar a los caídos ni ayudar a los incapaces… Los partidarios de la
eugenesia, propuesta por Francis Galton, consideran que la reproducción humana debe
235 FROM. Erich. Ética y psicoanálisis. Fondo de Cultura Económica, México, 1971.
236 DURAVÍA, Luis. Dimensión afectiva de la personalidad. Editorial Kimpres, Bogotá, 1992.
237 MORRIS, Charles G. Ob. Cit.
99
ser orientada como la de los animales domésticos a fin de producir mejores ejemplares,
tal como lo pusieron en práctica los nazis…
Los darwinistas y sus seguidores piensan que el hombre sobrevive gracias a su fuerza,
pero Loren Eiseley piensa que el hombre sobrevive por la ternura y no por la fuerza. ―El
hombre nace del amor y existe por la razón de un amor que en él va más allá que en
cualquier otra forma de vida‖. Sin embargo, reconoce que, irónicamente, el hombre es
una criatura que pretende violentar las expresiones de la vida, y hacerse mudo para
vivir. Según Goethe, saberse amado da más fuerza que saberse fuerte. Fernando Savater
precisa que con la fuerza con que unos hombres se imponen a otros casi nunca es mera
superioridad muscular o numérica, siempre necesita pasar a lo simbólico, es decir,
artificializarse.
Peter Maler considera que la violencia es una reacción innata, automática. Una teoría,
muy popular en el siglo XIX, atribuye la violencia humana al hecho de que, como
consecuencia de la evolución, en el cerebro humano habrían quedado remanentes de su
vida de saurio o lagarto, ―coexistiendo con las características de mamífero superior‖238.
Este planteamiento, reformulado por Arthur Koestler y retomado por los criminalistas
italianos (Di Tulio, Grasset, Patrizi), sostiene que ―existe una paleopsique bárbara y
primitiva que, al desbordar a la neopsique, produce el hecho delincuencial‖239. Según
éste, la reformulación de Koestler y de los criminalistas italianos no sería más que ―una
burda ideologización biológica de la violencia social que, sin duda, debe más a la
cultura que a los lagartos‖.
A pesar de que las investigaciones químicas y genéticas ofrecen confusión, ―los estudios
con gemelos y con niños adoptados parecen indicar que existe algún componente
hereditario en la violencia‖, precisa Jorge Alcalde. Ernest Jung reconoce que en todo
individuo hay un asesino en potencia. ―Considera que en la personalidad del ser
humano se albergan siempre ciertas áreas en sombra, algo así como la cara oscura de su
carácter‖240. B. F. Skinner presenta al hombre como simple cuerpo que se comporta de
manera análoga a los demás organismos y en función de ciertas condiciones ambientales
y genéticas. ―Según las teorías de Skinner (1953), la conducta se adquiere o extingue
gracias a las consecuencias que siguen a la misma; es decir, gracias a los refuerzos (que
incrementan la conducta) y a los castigos (que la debilitan). La agresividad se aprende,
mantiene y extingue a través de estos mismos mecanismos. Y se aprende de forma muy
temprana y con mucha facilidad cuando conduce al éxito, bien porque el niño consigue,
gracias a ella, aprobación social o bien porque elimina estímulos desagradables. Y así, es
muy probable que el individuo vuelva a emplear procedimientos agresivos en otras
ocasiones para conseguir los mismos resultados‖241. Konrad Lorenz y Sigmund Freud
238 RESTREPO RAMÍREZ, Luis Carlos. Ob. Cit.
239 Ibídem.
240 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit.
241 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. La explicación de la agresividad: diferentes puntos de vista. 19/MAY/02. Revista Universitaria
de formación del Postgrado. http://aufop.blogspot.com.co/2012/05/la-explicacion-de-la-agresividad.html
100
plantean que el impulso violento es innato y por lo tanto inevitable. Lorenz señala que
―la agresión en el hombre es parte del instinto congénito de matar y destruir, un vestigio
de nuestros orígenes remotos‖242. Este científico indica que ―la agresividad humana es
una tendencia o un instinto innato que empuja a la lucha contra los individuos de la
misma especie hasta llegar a la destrucción o a la muerte de los mismos‖243. Lorenz
considera al hombre como incontrolable pulsión agresiva. ―En 1963 Lorenz (1978)
postuló, al igual que Freud, que la agresividad es instintiva, que se genera internamente
y que se libera ante un estímulo apropiado. Si éste no aparece provocará una
acumulación de los impulsos agresivos que terminarán liberándose ante un estímulo
inapropiado. La agresividad según él funciona como una caldera de vapor en continuo
proceso de calentamiento, en la que aquel debe liberarse de forma continua para evitar
un exceso de presión que terminaría por hacerla explotar. Cuando la válvula de
seguridad se bloquea y la presión excede los niveles de tolerancia, la explosión resulta
inevitable. Por otra parte, basándose en sus estudios con animales, Lorenz afirma que la
agresividad forma parte de su conducta territorial, que está al servicio de la
supervivencia y conservación de la especie, y que las luchas entre rivales conducen a
establecer jerarquías que permiten la selección de los individuos más fuertes y sanos del
grupo. Los seres humanos están dotados, como los animales, y debido a una especie de
«fatalidad biológica», de un instinto agresivo que no puede ser controlado por la razón.
Pero el ser humano no tiene, como aquellos, inhibiciones para matar a los miembros de
su misma especie. Además, su inteligencia le ha permitido desarrollar toda suerte de
armas destructivas, que le hacen potencialmente peligroso para sus congéneres. De esta
forma, para evitar una expresión incontrolada de la agresividad, es preciso que ésta se
vaya descargando poco a poco a través de formas de agresión socialmente aceptadas,
como la búsqueda del logro, la competencia, la apuesta entusiasta y militante por una
ideología…, o la participación en deportes competitivos‖244. Según Wilhelm Reich,
seguidor de Freud, la agresividad se produce por la liberación de la tensión acumulada
por la represión de la energía sexual. Si bien es cierto que la teoría freudiana sobre el
origen congénito de la agresión aún conserva vigencia, Richard Stanley Lazarus observó
que ninguna investigación importante ha demostrado que el hombre posee un instinto
congénito e incontrolable de matar y luchar.
José Arana afirma que ―hoy por hoy no se puede defender científicamente ninguna base
genética inmediata y específica de la agresividad, mucho menos de la agresión
psicópata‖245. No existe criminal nato, si tenemos en cuenta que esa teoría, propuesta
por Cesare Lombroso, fue declarada obsoleta. Así mismo, Paul Frederic Brain,
presidente de la Sociedad Internacional para la Investigación de la Agresividad, sostiene
que ―la especie humana no es particularmente agresiva, aunque sí haya desarrollado
242 LORENTZ, Konrad. La agresión: el pretendido mal. http://www.megaepub.com/konrad-lorenz-sobre-la-agresin-e.html
243 Ibídem.
244 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. Ob. Cit.
245 ARANA, Jorge. Revista Muy Interesante. Editora Cinco.
101
una tecnología que hace que unas agresiones sean más efectivas que otras‖246. Algunos
estudiosos como sociólogos y sicólogos concluyen que el comportamiento violento está
determinado porque somos los únicos animales que usamos sistemáticamente
herramientas. ―Una lasca, que sirvió a nuestros antepasados para partir un hueso de una
presa, también debió de serles útil para amenazar a sus congéneres que pretendían
robárselo‖247.
Según William Ospina, Colombia es hoy el país con mayor índice de criminalidad en el
planeta, y la inseguridad va convirtiendo sus calles en tierra de nadie. Lemos Simmonds
no comparte la teoría de que los colombianos seamos más violentos porque somos
distintos a los demás. ―Nuestro inventario genético es idéntico al del resto de los seres
humanos. El problema no está en las complicadas leyes de la herencia. Es, más bien,
una cuestión de cultura política‖248. Los estructuralistas, encabezados por Michel
Foucault, sostienen que el hombre es producto de su cultura, de sus condiciones de
vida. Su pensar, querer, vivir y su actuar está fraguado en modelos sociales
preestablecidos. ―El hombre más que un sujeto, es un sujetado, un sometido. Está
construido por las estrategias, los saberes, los intereses, etcétera, que se entretejen,
impidiéndole ejercer su autonomía y soberanía‖249.
Según Jorge Alcalde, ―la violencia es el resultado de la influencia de la cultura sobre la
agresividad biológica natural propia de cualquier animal‖. La posición humanista
asegura que el hombre tiene la capacidad de conocer lo bueno y de actuar de
conformidad con sus potencialidades naturales y su razón; pero sus detractores, como
Hobbes, sostienen que la naturaleza del hombre está inclinada a la violencia, a la
envidia y a la lucha de todos contra todos. Madeido rechazaba la concepción
judeocristiana que sostiene que el hombre es imperfecto e inclinado al mal en virtud del
pecado original.
La ciencia, cada vez más comprometida con la búsqueda de respuestas a la problemática
de la violencia, centra sus investigaciones en este complejo campo, sin que hasta el
presente exista una solución concreta. ―Aunque el estudio de la violencia no es nuevo —
sostiene Jorge Alcalde—, aún no se ha producido un auténtico boom de hallazgos
relacionados con el tema y de teorías con suficiente rigor, distanciadas de las líneas
seudocientíficas que imperaron en las primeras décadas del siglo XX, como es el caso de
la frenología, que pretendía predecir el comportamiento de los seres humanos a partir
del tamaño de los cráneos‖250. La investigación no avanza por cuanto se experimenta
con animales como ratones y no con humanos por obvias razones éticas. Sin embargo,
los científicos han encontrado que algunas sustancias químicas se ponen en juego
246 BRAIN, Paul Frederic. “La especie humana no es particularmente agresiva”. El País, Madrid
http://elpais.com/diario/1984/12/14/sociedad/471826813_850215.html
247 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
248
LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit.
249
OSPINA, William. Ob. Cit.
250
ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
102
durante un ataque violento. La más importante sería la serotonina que, ha sido culpada
de otros males como la depresión o los desórdenes alimenticios. ―Varios estudios han
confirmado que los animales más violentos, incluidos los humanos, presentan menores
niveles del metabolismo de la serotonina en el fluido cerebroespinal, lo que es igual a
decir que sus cerebros activan menores cantidades de la sustancia‖251. Según el
neurólogo Adrián Raine, citado por Alcalde, ―la clave de la violencia humana está en el
estudio del cerebro y, más concretamente, en el córtex prefrontal, un área mayor en los
humanos que en el resto de los animales‖. Muchos han propuesto que la violencia está
íntimamente relacionada con la supervivencia, semejándose la violencia humana con ―la
de los animales que tienen que combatir con sus congéneres por la comida o la
reproducción‖252. Sin embargo, teorías actuales ―advierten que, tanto el animal como
entre los humanos, la violencia extrema puede derivarse de una patología que impide
percibir o interpretar correctamente los signos de sumisión del otro cuando se está en
pleno combate‖, aclara Alcalde. Tanto en la química como en la genética existe
confusión para determinar con precisión el origen de la violencia. ―Por el momento la
violencia no se considera como una enfermedad y no es legítimo moralmente tratarla
como tal. En el fondo parece que, a pesar de todos los avances de la ciencia, el ser
humano no está dispuesto a extirparse a sí mismo la semilla de su mal más ominoso y
exclusivo‖253.
Algunos sicólogos sociales sostienen que la violencia o la agresión tiene influencias
neurales, genéticas y bioquímicas. David G. Myers afirma que un experimento demostró
que una mujer que recibió una estimulación eléctrica indolora en un área de su cerebro
interno ―se encolerizó y estrelló su guitarra contra la pared, pasando cerca de la cabeza
de su psiquiatra‖254. En cuanto a lo genético sostiene que ―nuestro temperamento –lo
intenso y lo reactivo que somos— en parte es algo que traemos con nosotros al mundo,
influido por la reactividad de nuestro sistema nervioso simpático‖255. Respecto a la
influencia bioquímica, dice que la química sanguínea influye en la estimulación
agresiva. ―El alcohol aumenta la agresividad al reducir la autoconciencia de las personas
y su habilidad para considerar los resultados de sus acciones‖256. El azúcar en la sangre
puede incrementar la agresividad. El exceso de testosterona también puede generar
conductas agresivas.
Desde el punto de vista de la sicología social, la agresión es una conducta física o verbal
que pretende herir a alguien. ―Incluye acciones que tienen la intención de herir a
alguien: bofetadas, insultos directos, incluso meterse con alguien con chismorreos‖257.
Myers señala que los sicólogos distinguen entre la agresión hostil y la agresión
instrumental. La hostil surge del enojo y su objetivo es dañar. La instrumental pretende
251
Ibídem.
252
Ibídem.
253 Ibídem.
254 MYERS, David. Ob. Cit.
255 Ibídem.
256 Ibídem.
257 Ibídem.
103
hacer daño, pero sólo como un medio para lograr algún otro fin. ―La agresión hostil es
caliente; la agresión instrumental es fría‖258. La mayoría de asesinatos son hostiles, y
tienen su origen en arranques impulsivos, emocionales. Algunos homicidios son
instrumentales. ―Lo que comienza con un acto frío y calculado puede encender la
hostilidad‖259.
Myers sostiene que la psicología social aborda el tema del origen de la agresión desde
las perspectivas del instinto, de la frustración y del aprendizaje social. La perspectiva del
instinto, asociada con teorías de Freud y Lorenz, ―sostiene que, si no es descargada la
energía agresiva se acumulará en el interior‖260. Según este planteamiento, la agresión es
influida biológicamente por la herencia, la química sanguínea y el cerebro. De acuerdo
con la segunda perspectiva, la frustración causa la cólera o ira, que provoca agresión.
―La frustración resulta no de la privación per se sino de la brecha entre las expectativas y
los logros‖261. La perspectiva del aprendizaje social presenta la agresión como conducta
aprendida. ―Por la experiencia y la observación del éxito de los demás, aprendemos que
la agresión en ocasiones reditúa. Por lo tanto, cuando somos activados por una
experiencia aversiva y cuando parece seguro y recompensante agredir, es probable que
lo hagamos‖262.
Científicos como Gultung, Rojas y Castells y otros teorizan respecto al origen social de la
agresividad. José Emilio Palomero diserta sobre la construcción social de la violencia y
sobre otros orígenes del mismo fenómeno. Veamos:
“El análisis de la agresividad quedaría incompleto si no contemplamos el papel que juega
en ella el contexto social. Por ello son muchas las voces que se han levantado desde la
sociología, la psicología, la pedagogía, la filosofía y desde diferentes ámbitos «críticos» del
saber, destacando la capacidad que tienen las estructuras sociales para generar un tipo
más corrosivo de violencia: la violencia indirecta, cultural, estructural (Galtung, 1985;
1998). El ser humano nace con una serie de características y capacidades, que se
actualizan y potencian en dependencia de la sociedad en la que vive y de su propio proceso
de construcción personal. Así, la capacidad para odiar y amar está presente en todas las
personas, si bien aprendemos a comportarnos de forma pacífica o violenta en función del
entorno cultural en que vivimos. Por ello podemos afirmar que existe una construcción
cultural de la violencia y de la paz, así como una construcción de nosotros mismos como
violentos o pacíficos. En definitiva, el ser humano es modelado por la cultura, dependiendo
su forma de convivir con los demás tanto de sí mismo como de la sociedad y contexto
cultural que le rodea. En este sentido, en nuestro mundo existe un modelo dominante de
ser humano que se caracteriza por la utilización de conductas agresivas y por la
marginación y desprecio de otros pueblos o etnias, o de las personas de otro género o de
características diferentes, que ha terminado por generar una «atmósfera cultural» que
258 Ibídem.
259 Ibídem.
260 Ibídem.
261 Ibídem.
262 Ibídem.
104
impregna casi todos los ámbitos de la vida. Los medios de comunicación social reproducen
este modelo de forma acrítica, mostrándonos que solo sobreviven los más fuertes y que no
existe otra posibilidad que la de luchar contra los otros. En definitiva, nuestra cultura
presenta la rivalidad, la competencia, la lucha, el enfrentamiento y la violencia como
deseables o inevitables, y los procesos educativos y de socialización continúan formando a
nuestros niños y adolescentes según este modelo. En este sentido, muchos de los héroes
que se les presentan tienen como única cualidad la utilización de la violencia. De esta
forma, como dice Rojas Marcos (1995), el ambiente social desempeña un papel
importantísimo para que la semilla de la violencia termine por germinar. Así pues, parece
evidente que existe un modelo dominante, que ha sido construido socialmente desde la
violencia, y que acaba generando violencia; que nuestra sociedad vive inmersa en la
violencia cultural y estructural, que Galtung (1985; 1998) entiende como un tipo de
violencia en la que los agresores son los sistemas y las instituciones sociales, y que se
distingue de la personal en que no hay nadie que cause daño directamente. Esta violencia
estructural, que se halla incorporada al sistema y que se manifiesta de múltiples formas y
en especial a través de todo tipo de injusticias y desigualdades sociales, económicas,
jurídicas, de género, raciales o de cualquier otra índole, afecta especialmente a los más
débiles (Castells, 1995) y causa daño a todos los seres humanos en general, pues es la
responsable de que el nivel de realización real de las personas sea inferior a su nivel de
realización potencial”263.
En la violencia, según el precitado Useche Aldana, también influye lo genético. ―Es
indudable que los genes, las hormonas y ciertos rasgos de personalidad influyen para
que haya personas más agresivas. El hallazgo de una mutación en un gen localizado en
el cromosoma X de los hombres de una familia holandesa, algunos de cuyos miembros
incurrieron en numerosos crímenes, dio impulso a los estudios genéticos de la agresión.
El gen en cuestión es un gen que codifica la enzima Monoamino oxidasa—A (MAO—A)
encargada de regular la dopamina, la serotonina, adrenalina y otros neurotransmisores.
Y por el resultado de investigaciones que indican que hombres que portan una variante
en este gen y que han sido víctimas de maltrato han cometido cuatro veces más delitos
que hombres que no tienen la variante‖264.
En cuanto al tipo de criminales, de hombres violentos, no se puede hablar de un perfil
psicológico único. Cualquiera puede ser criminal. Todos podemos ser violentos de
diferentes maneras y modalidades. José Antonio García—Andrade, citado por José
Manuel Pozueco, señala que ―la violencia se da muchas veces en forma de injurias,
desacatos y resistencia a la autoridad, pudiendo a veces permanecer durante tiempo en
estado de latencia la hostilidad, hasta encontrar el momento apropiado para poner el
mecanismo en marcha, siendo muy expresivos de esta latencia‖265. García—Andrade,
plantea que el hombre que es portador de una agresividad importante, cuando esa
263 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. Ob. Cit.
264 USECHE ALDANA, Bernardo. Ob. Cit.
265 POZUECO ROMERO, José Manuel. Psicopatología, crimen violento, cine y realidad: desmontando mitos sobre psicópatas y psicóticos.
www.policia.gov.co/imagenes_ponal/dijin/revista.../57_2/08.pdf
105
agresividad se llena de contenido humano, de emoción, de memoria y de inteligencia, se
transforma en violencia. Esta opinión es compartida por Mariano Royo—Villanova,
quien precisa que no cree ―que exista un perfil psicológico común en este tipo de
criminales. Si pueden existir unos más repetidos en las personas que resuelven su
frustración mediante una violencia que termina en crimen o en una agresión
sangrienta‖266. En concepto de García—Andrade, muchos criminales carecen de afecto,
de emociones, de sentimientos. ―Saben lo que es bueno y lo que es malo, pero no lo
sienten‖267.
Para Estrada Gallego, la violencia es un problema de autoestima. ―El sentido de
inferioridad parece ser denominador común en las personas agresivas y que recurren a
las armas como un mecanismo para contrarrestar esa sensación. Muchas veces esa
merma en la autoestima es tan opresiva y lacerante que impide el movimiento
inteligente de la persona, esto es, saber colocarse en la vida... En la justificación del acto
violento hay una reserva impresionante de resentimiento, venganza, temor, miedo,
minusvalía‖268. La frustración también es fuente de violencia, tal como lo plantea John
Dollar, al precisar que ―el comportamiento agresivo viene determinado por sentimientos
de frustración, producto de la falta de vivencias agradables a lo largo de nuestra
vida‖269. En este sentido, Royo—Villanova sostiene que la ―respuesta tan violenta
obedece a frustraciones más grandes, que bordean procesos cercanos a la patología.
Entre ellos pueden encontrarse los celos, las ideologías disparatadas, los conceptos
erróneos, el miedo insuperable, o la crueldad como una perversión de los instintos‖.
Erich Fromm sostiene que encontramos conducta agresiva cuando se frustra un deseo o
una necesidad. ―Esta conducta agresiva constituye un intento, con frecuencia inútil,
para conseguir un fin fallido mediante el uso de la violencia... Con la agresión resultante
de la frustración se relaciona la hostilidad producida por la envidia y los celos‖270.
Patricia Vila de Pineda271, citando a Reiss y Roth, nos dice que en la agresión y la
violencia inciden tres grandes conjuntos de factores: 1. Aquellos relacionados con el
desarrollo social (las condiciones del aprendizaje de conductas y la interpretación de las
interacciones con otros). 2. Los biológicos (genéticos, defectos cromosomáticos,
mecanismos hormonales, efectos de los neurotrasmisores, alteraciones o lesiones
cerebrales). 3. Los procesos sociales (condiciones económicas, estructura y relaciones
familiares, densidad de población, falta de cohesión y otras características de ciertos
grupos sociales.
Benito Espinosa, Karl Marx y Sigmund Freud, con su visión determinista de la conducta,
niegan la libertad humana y ven en el hombre el instrumento de fuerzas por fuera de su
266 FERNANDEZ DE BOBADILLA, Vicente. Revista Muy Interesante 77.
267 GARCÍA ANDRADE, José Antonio. Ob. Cit.
268 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit.
269 DOLLAR, John. Personalidad y psicología. https://prezi.com/xtzkci8lqafr/dollard-y-miller-psicologia-del-aprendizaje-social/
270 FROM, Erich. El corazón del hombre. http://www.megaepub.com/erich-fromm-el-corazn-del-hombr.html
271 VILA DE PINEDA, Patricia. El maltrato infantil y la cultura.
106
voluntad, que lo determinan en su obrar. ―Los tres pensadores vieron el grado en que el
hombre y la sociedad son inclinados a obrar de cierta manera, con frecuencia en un
grado tal, que la inclinación se convierte en determinación. Pero al mismo tiempo no
sólo eran filósofos que querían explicar e interpretar; eran hombres que querían cambiar
y transformar‖272.
Augusto Ramírez plantea que:
―La vieja polémica teórica sobre la naturaleza de la agresividad humana, fue superada, en
gran parte, por las investigaciones realizadas por varios antropólogos que, decidieron
investigar sobre el terreno, el comportamiento humano, en vez de seguir elucubrando
sobre la naturaleza biológica o reactiva de la agresividad.
Estas investigaciones señalaron la íntima relación entre el tipo de cultura y los niveles de
agresividad del grupo. Todos los antropoides tienen patrones de reacción agresivos que se
ponen en marcha cuando el animal se siente amenazado. Los gorilas riñen entre sí por la
jefatura del grupo, pero estas riñas no ocasionan casi nunca la muerte del adversario. La
agresividad homicida solo es usada contra agresores de otra especie. El único animal que
asesina a su propia especie es el hombre: Homus lupus homini, afirma el proverbio latino.
Es evidente que la agresividad está inscripta en la naturaleza biológica del homo sapiens.
Todos los animales se defienden cuando son atacados. Pero la conducta agresiva sin
finalidad biológica solo se encuentra en los humanos. Este hecho ha llevado a muchos
investigadores a afirmar que el hombre es un animal gratuitamente agresivo. Freud
especuló sobre la existencia de un instinto de muerte. Si aceptamos esto, tendríamos que
ver la violencia como algo consuetudinario e inevitable. Sin embargo, la experiencia nos
enseña que ni todo el mundo es agresivo, ni la agresividad es una constante en la conducta
humana. Si bien es cierto que en el hombre las reacciones o la conducta agresiva está
desvinculada en forma directa de finalidades biológicas, también lo es, que todo acto
agresivo está condicionado y desencadenado por las presiones del entorno.
Desde nuestro enfoque la agresividad en los seres humanos es también un patrón de
reacción eminentemente defensivo. La diferencia con el resto de los antropoides, es que las
personas reaccionan en función de valores adquiridos, impresos en su psiquis por el medio
social en que se han desarrollado. Sus filias y sus fobias han sido creadas por su vida. Los
patrones de acción e inhibición son también condicionados por sus experiencias. La
naturaleza humana es psicosocial. Toda la base biológica del animal humano esta
psicosocializada. La agresividad no es una necesidad en el hombre, es solo un patrón de
reacción en función de la preservación de su vida. Y este patrón está totalmente diseñado
por sus experiencias primarias”273.
272 FROMM, Erich. El corazón del hombre. Fondo de Cultura Económica, México, 1985, p. 172.
273 RAMÍREZ, Augusto. Consumismo, familia y sociedad. www.elinstituto.org.
107
¡Quién lo creyera! Hasta los parásitos influyen en el comportamiento humano. ―Los
pacientes con urcinariasis severa adquirida desde la niñez, presentan franco retardo en
el desarrollo mental y físico, retraso en el desarrollo sexual y alteraciones de la conducta,
que se expresan con neurosis de ansiedad e irritabilidad. Los casos avanzados presentan
gran debilidad, pérdida de fuerza para el trabajo, palpitaciones, disnea, cefalea,
lipotimias, parestesias, anorexia y algunas veces geofagia…‖274.
Fundados en recientes investigaciones científicas, en la experiencia, las vivencias y las
observaciones, somos muchos quienes discrepamos de las teorías sobre el innatismo de
la violencia, y pensamos que es la cultura la que puede configurar con mayor frecuencia
comportamientos violentos y no necesariamente lo congénito. Creemos que esas teorías
surgieron y se fortalecieron gracias a la amplia difusión del positivismo y del
darwinismo en las postrimerías del siglo XIX y los albores del XX. Afirmar que nacemos
con inclinaciones violentas o agresivas, implicaría aceptar que estamos sumidos desde
nuestro nacimiento en un determinismo que condicionaría nuestro incierto destino. Esto
no quiere decir que rechace de plano ese tipo de teorías; a veces el comportamiento
humano, tan absurdo e irracional, me inclina a pensar que algo hay de cierto en estos
planteamientos científicos…
Es muy posible que, de acuerdo con Aristóteles, el hombre sea un ser sociable por
naturaleza (―infinitamente más sociable que las abejas y todos los demás animales que
viven en grey‖275), pero también lo es que, conforme a lo planteado por Hobbes, el
hombre sea un ser antisocial por naturaleza. ¿Cuál de los dos está en lo cierto? ¿Cuál
está equivocado? ¿Los dos están errados? ¡He ahí la cuestión! Hay razones para pensar
que es sociable por naturaleza y las hay para pensar que es antisocial por naturaleza. Su
insondable interior es muy complejo de explorar. Su inescudriñable alma alberga
grandezas y miserias. Así como tiene actos grandiosos, también tiene actos perversos. Su
comportamiento, al igual que su auténtica esencia y naturaleza siguen siendo un
inexpugnable misterio.
A pesar de que las teorías clásicas sostienen que el hombre, por su naturaleza humana,
es egoísta, ambicioso, posesivo y agresivo, las nuevas teorías biológicas, psicológicas y
sociológicas afirman que la ―naturaleza humana‖ no es un patrón o molde general e
inamovible, porque el ser humano es un producto de su medio. Excepto casos
patológicos, ninguna persona nace con su naturaleza predeterminada, debido a que ésta
es susceptible de cambio porque su naturaleza está condicionada por la herencia
individual, en cierta medida, y en su mayor parte por factores sociales. La naturaleza
274 BOTERO, David. RESTREPO, Marcos. Parasitosis humanas. Cuarta edición. Corporación para investigaciones biológicas, Medellín,
2005, p. 118.
275 ARISTÓTELES. Ob. Cit.
108
humana, según las nuevas teorías, es sólo un producto de influencias, experiencias y
necesidades que han hecho del hombre un ser egoísta, agresivo y posesivo.
Comparto parcialmente el aserto de A. Bandura cuando sostiene que la agresividad del
ser humano es un impulso aprendido. ―Bandura investigó en torno a la agresión en una
serie de experimentos clásicos, demostrando que el hecho de ver a otras personas
comportándose de forma agresiva puede incrementar la agresividad de los niños, que
no se limitan a una mera conducta imitativa, sino que inventan nuevas formas de
agresión, generalizando así el efecto del modelo. Por otra parte, en el proceso de
aprendizaje por imitación son sumamente importantes las consecuencias que obtiene el
modelo por su conducta: cuando el modelo agresivo es recompensado los niños son más
agresivos que si aquel es castigado. Es decir, que para Bandura la conducta agresiva se
aprende gracias a procesos de modelado (observación e imitación de otras
personas), gracias también a las consecuencias que siguen a las conductas del modelo y,
finalmente, gracias a procesos cognitivos de la persona que aprende, que piensa, espera,
anticipa o imagina… qué le sucederá si actúa como el modelo. En definitiva, los niños
aprenden la agresión a través de la exposición a modelos violentos, de los que obtienen
dos tipos de información: cómo agredir y cuáles son las consecuencias de la agresión,
sean éstas positivas o aversivas‖276. Según Jorge Alcalde, la violencia se aprende en el
entorno. El aprendizaje de conductas agresivas es tan complejo que a veces se produce
de manera inconsciente. ―Cuando en el hogar los padres se muestran agresivos en las
discusiones cuando se les exige a los niños que sean duros en el colegio y defiendan sus
intereses con uñas y dientes... cuando se convive con armas o se utilizan discursos
radiales se está actuando como auténtico maestro de futuras mentes agresivas‖277.
Al igual que Lou Marinoff, pienso que la verdad reside en un punto intermedio. Los
seres humanos, sin duda, somos egocéntricos y, si no se controla, este elemento puede
alcanzar extremos francamente desagradables, pero el conjunto de la sociedad también
presenta rasgos de bondad. Podemos ser generosos, honrados y justos. La mayor parte
de las personas es capaz de inclinarse hacia un lado o hacia el otro, idea con la que
Aristóteles y Confucio se habrían mostrado de acuerdo.
Estrada Gallego piensa que la violencia no puede ser congénita ni natural, parece
ajustado a la forma como muchos concebimos esta problemática. Hay que cuestionar las
hipótesis de la violencia congénita y natural, puesto que se trata de una suposición que
muchos consideran un axioma. ―Es necesario abrir grandes estadísticas de violencia y
verificar qué tan estrechas son esas relaciones entre las organizaciones criminales y la
llamada violencia social‖278. Suena coherente la posición humanista que el hombre es
bueno congénitamente y que el impulso destructor no es parte integral de su naturaleza.
276 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. La explicación de la agresividad: diferentes puntos de vista. 19/MAY/02. Revista Universitaria
de formación del Postgrado. http://aufop.blogspot.com.co/2012/05/la-explicacion-de-la-agresividad.html
277 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
278 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit.
109
El hombre, tal como afirmó Sócrates, hace el mal porque no conoce el bien. La fuente del
mal es, según éste, la ignorancia y no la disposición natural del hombre. ―¿Hay algún fin
en la vida digno de ser apetecido?‖, se pregunta Sócrates, y responde afirmativamente.
―Sí. Éste fin es la felicidad del ser humano, consistente en la sabiduría o conocimiento
del bien, pues quien conoce el bien y lo practica es feliz. La ignorancia es la causa del
mal‖279. Un hombre que no sepa en qué consiste la bondad (propiedad del hombre que
dirige sus actos hacia el bien), podría sin dudar actuar justamente en ocasiones, pero
también se equivocará otras veces. Sólo el auténtico conocimiento puede garantizar que
un hombre hará siempre lo mejor. Freud, Lucrecio, Nontaigne y Nietzsche, contrarios al
planteamiento socrático, consideran que el hombre no yerra por ignorancia, sino por el
deseo.
José Pinillos, quien opina que la influencia del temperamento en la conducta violenta
del individuo es moderada, es un punto de vista aceptable para muchos. Para éste, el
fenómeno violento es más social que biológico. Nuestra agresividad, si nos atenemos al
aserto de este investigador, se ve influenciada en gran medida por el ambiente y el
entorno.
Fernando Gaitán Daza afirma que no somos violentos por naturaleza, ―ni estamos
condenados por la historia a sufrir la violencia eternamente‖280. Según él, es muy difícil
explicar las causas de la violencia. La exagerada tasa de violencia no la explican ―ni la
riqueza, ni la pobreza, ni la distribución del ingreso, ni la demografía‖281. Piensa que la
violencia ―es un subproducto del delito, que florece en condiciones de impunidad‖. Para
Ricardo Cano Gaviria, la violencia se agrava con la impunidad, como ocurre en
Colombia. ―En eso nuestra barbarie es nazi... Hitler tuvo la precaución de no dejar
testimonio escrito del holocausto. Las órdenes se daban oralmente, sin papeles‖282. Por
su parte William Ospina señala que Colombia ―muestra unas condiciones asombrosas
de impunidad y de parálisis de la justicia y al mismo tiempo una elevada inversión en
seguridad, así como altísimos costos para la ciudadanía en el mantenimiento del aparato
militar… Hoy la principal fuente de delitos en la sociedad colombiana es la delincuencia
común; no la delincuencia guerrillera ni la delincuencia del narcotráfico sino la
delincuencia común, hija de la ignorancia, del resentimiento, de la pobreza, de las
condiciones infrahumanas de vida y, por supuesto, fortalecida y perpetuada por la
impunidad‖283. Pareciere que la confrontación humana anidara en nuestro interior y no
conociera fronteras.
¿Por qué existe la discordia? ¿Es posible que porque somos irracionales y violentos por
naturaleza? ―Los antagonismos provienen del hecho de saber que somos capaces de
calcular nuestro beneficio y no aceptar pactos de los que salgamos poco gananciosos.
279 SOPÓ, Ángel María. Ob. Cit.
280 GAITÁN DAZA, Fernando. Indagación sobre las causas de la violencia en Colombia. Tercer Mundo, Bogotá, 1995.
281 Ibídem.
282 CANO GAVIRIA, Ricardo. Revista El Magazín. El Espectador, 1993.
283 OSPINA, William. Ob. Cit.
110
Vivimos en un mundo tremendamente racional pero poquísimo razonable‖284. Savater
señala que ―a pesar de que no somos espontáneamente violentos o antisociales, no
podemos esperar que quienes son tratados como animales y utilizados como
instrumentos no vayan a reaccionar agresivamente. Los grandes enfrentamientos no
suelen protagonizarlos los violentos sino grupos disciplinados y obedientes a quienes
han convencido que sus intereses dependen de que luchen contra ciertos adversarios y
los destruyan‖285. Según éste, no son violentos por antisociales sino por exceso de
sociabilidad. ―El hombre malo es múltiple, divertido y extremo, mientras que el hombre
bueno es tranquilo y siempre él mismo‖286.
¿La guerra es un ingrediente de la cultura humana? Aceptar esto, según Jorge Alcalde,
sería como compartir la opinión de ―estudiosos fatalistas que siguen la máxima
clausewitziana de que el enfrentamiento bélico es una continuación de la política‖.
García de Guinea plantea que ―nadie puede negar que las guerras, la violencia, la
tortura, y el asesinato han desempeñado un papel importante en la historia de la
humanidad‖287. Richarson en su libro Estadística de riñas mortales muestra cómo en 126
años, entre 1820 y 1945, el hombre ha matado al hombre en guerras, asesinatos y
asonadas, a una tasa de un muerto cada 69 segundos. El poder destructor total e de
59.000.000 de muertes. Para Fernando Savater, ―como los hombres nos movemos por
intereses, nunca se abandona una práctica que produce beneficios (la guerra, por
ejemplo) más que sustituyéndola por algo que interesa más… La guerra suele ser cosa
buena cuando se la mira desde el punto de vista colectivo: sirve para afirmar y potenciar
grupos humanos, para disciplinarlos, para renovar sus élites, para fomentar los
sentimientos de pertenencia incondicional de sus miembros, para aumentar su extensión
o influencia colectiva, para reforzar en todos los campos la importancia de lo público. En
cambio, la guerra es mala desde el punto de vista del individuo normalito, como tú o
como yo, porque pone en peligro su vida, le carga de esfuerzos y dolores, le separa de
sus seres queridos o se los mata, le impide ocuparse de sus pequeños negocios y no
siempre le brinda otros mejores, le obliga a entregarse en cuerpo y alma a la
colectividad‖288. Mientras que Abraham Lincoln sostenía que el arbolito de la
democracia necesita regarse con la sangre de mártires y de patriotas, Mariano Moreno
afirmaba que para construir un Estado hay que derramar ríos de sangre.
La dialéctica de Heráclito sostiene que el movimiento es lucha, confrontación; implica
que unas cosas prevalecen sobre otras, que unas nacen y otras quedan destruidas: es una
guerra. ―La guerra es el padre de todas las cosas; a unos declara dioses y a otros
hombres, a unos esclavos y a otros amos‖. No obstante, la guerra no puede ser el padre
de todo. ―La guerra es parte fundamental de las posibilidades de la construcción
histórica de nuestra nación, ha sido una de las formas a través de las cuales se ha incidido en
284 SAVATER, Fernando. Ob. Cit.
285 Ibídem.
286 Ibídem.
287 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit.
288 SAVATER, Fernando. Política para Amador. www.librostauro.com.ar
111
las especificidades de su devenir histórico, una forma de comportamiento institucional,
social y político que ha modificado la sociedad y ha contribuido a la construcción de
nuestro proceso histórico‖289. Erasmo de Rotterdam escribió que la guerra, la más loca
de todas las locuras, es el origen de todo heroísmo. Se dice por ahí que la guerra es la
partera de la historia y que la guerra es la política por otros medios. La guerra es el acto
político por excelencia, se dice también por ahí. ―La guerra... La guerra... Siempre
estamos contra la guerra pero cuando la hemos hecho no podemos vivir sin la guerra.
En todo instante queremos volver a ella‖290. En opinión de Jorge Restrepo Trujillo,
siempre ha habido violencia:
“Averiguaciones históricas lo demuestran. Habría que decidir, entonces, si la agresividad
es consubstancial a la historia colectiva y a la existencia. No son pocas las concepciones
que se inclinan a admitirlo. Algunos vitalistas llegan a promoverla como secreto de la
subsistencia, de la adaptación y del desarrollo biológico, mediante la imposición del más
fuerte. Esta noción se ha llegado a trasponer a la historia, entre cuyos intérpretes ha
habido varios en proponerla como su mecanismo. El materialismo dialéctico llegó a ver en
el enfrentamiento de intereses contrapuestos la clave de las ideas y del comportamiento
social…
La resignación al predominio real de la fuerza sobre la inteligencia ha mostrado sus límites
como futuro. Luego de experiencias de guerras mundiales, de armas que desestabilizarían
la naturaleza y la especie, o de un crecimiento económico irracional, desmontar la
violencia es un imperativo de supervivencia, mediante la reorientación de la cultura por
criterios del humanismo clásico. Pero ese desmonte no puede darse sin la comprensión del
proceso cultural. La condena devota a la violencia, e incluso su neutralización política
momentánea, parecen insuficientes, mientras no se acompañen con una teoría ética y con
reformas sociales, sin las cuales el pacifismo no superará el voluntarismo. Esa teoría
corresponde a la filosofía y debe profundizar en las causas de la violencia. De todo tipo, por
lo cual en esa investigación debe acudirse a todas las ciencias que estudian
comportamientos individuales y colectivos”291.
Con respecto a la guerra, como ―política por otros medios‖, Carl von Clausewitz señala
en su obra De la guerra que la guerra pertenece al campo social y no a la ciencia ni a las
artes. ―Es un conflicto de grandes intereses, resuelto mediante derramamiento de
sangre, y solamente en esto se diferencia de otros conflictos‖292. La guerra, para Hegel,
es también un proceso dialéctico donde lo inmoral lleva a lo moral. Hegel pensaba que
cuando la voluntad de los gobernantes no halla la conciliación, los conflictos sólo
pueden ser resueltos por la guerra. Nietzsche, que defendió la ―voluntad de poder‖,
sostenía que ―lo que no me mata me hace más fuerte‖. Según éste, el superhombre es un
guerrero de principios, y agrega que el hombre tiene que ser necesariamente guerrero,
289 MEDINA GALLEGO, Carlos. FARC-EP Y ELN, una historia política comparada. www.bdigital.unal.edu.co/3556/1/469029.2010.pdf
290 GUEVARA, Ernesto. Citado por Pablo Neruda, en Confieso que he vivido. Seix Barral, Madrid.
291 RESTREPO TRUJILLO, Jorge. Filosofía para profanos. Ariel, Bogotá, 1999, p. 37 y 38.
292 VALENCIA VILLA, Hernando. Diccionario Espasa Derechos Humanos. Espasa, Madrid, 2003, p. 56
112
luchar hasta la muerte, hacia una muerte digna, no hay que temer nada, la paz es solo
una vía a otras guerras. El hombre necesariamente tiene que tener enemigos que le
lleven a una superación, tiene que estar en lucha constante para no dormirse, para
superarse. ―Si no peleas, no ganas, si no pones las cartas sobre la mesa, si no te la juegas,
si no luchas nunca obtendrás algún beneficio. Entonces si pierdes, tu honradez cantará
victoria por ello, si luchas ganas‖293. Haciendo referencia a este pensador, Rusell precisa
que ―todo lo importante toma la forma de guerra… Un verdadero Estado requiere una
división de clases en ricas y pobres… La guerra tiene un valor moral positivo‖294.
Frederich Douglass sostiene que si no hay lucha no hay progreso. ―Quienes profesan en
favor de la libertad y lamentan todavía la agitación son hombres que quieren cosechar
sin arar la tierra. Quieren que llueva sin truenos y relámpagos. Quieren el océano sin el
imponente bramido de sus aguas. La lucha puede ser moral; o puede ser física; o puede
ser moral y física a la vez, pero debe ser una lucha. El poder no concede nada sin que se
lo pidan. Nunca lo hizo y nunca lo hará‖. Henri Bergson plantea que la guerra es,
inevitablemente, una ley de la naturaleza. Pareciere que Frank Fanon, en su libro Los
condenados de la tierra, sugiriera que el uso de la violencia, más que deseable, es
inevitable. Werner Sobart sostenía que la guerra es la madre de todas las invenciones y
el desarrollo tecnológico. A este aserto se opone Young Seek Choue, afirmando que la
guerra no es ningún medio de progreso, porque la ―revolución‖ industrial se registró en
una Inglaterra pacífica. Según José Ortega y Gasset, la guerra no es instinto, sino un
invento. Los animales la desconocen y es de pura institución humana, como la ciencia o
la administración. Ella llevó a uno de los mayores descubrimientos, base de toda
civilización: al descubrimiento de la disciplina. Todas las demás formas de disciplina
proceden de la primigenia que fue la disciplina militar. El pacifismo está perdido y se
convierte en nula beatería si no tiene presente que la guerra es una genial y formidable
técnica de vida y para la vida. Si la guerra no es medio de progreso, ―¿por qué no
desecharla como medio de dirimir disputas?‖, se pregunta. ―¿Por qué el progreso no
hace las civilizaciones más civilizadas?‖, preguntaba un epígrafe de El Time. ―¡Qué vil y
despreciable me parece la guerra!‖, afirmó Albert Einstein, el más brillante científico del
siglo XX y uno de los más connotados pacifistas. Sin embargo, éste fabricó la bomba
atómica…
Pareciere que la cultura humana fuera una ―cultura de guerra‖, porque desde el alba de
las civilizaciones, ―la humanidad se ha empeñado en 26.000 guerras grandes y
pequeñas, haciendo de la historia humana una historia de la guerra‖295. William James
piensa que la guerra es permisible ―sólo cuando nos la imponen, sólo cuando la
injusticia de un enemigo no nos deja otra alternativa‖. Platón, en su República plantea
que lo justo no puede engendrar lo injusto. ―Pero en determinadas ocasiones, dicho
293 NIETZSCHE, Federico. Cómo se filosofa a martillazos. http://www.downloadlibros.org/3friedrich-nietzsche-como-se-filosofa-martillazos-pdf-
gratis/
294 RUSSELL, B. Historia de la filosofía. Barcelona, RBA Coleccionables, S.A., 2005, p. 793 y 796.
295 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit.
113
proceder no puede menos que aprobarse y aplaudirse. En condiciones de confrontación,
cuando el hombre aboca a la crudeza de la guerra, instancia desde la cual sólo es posible
la defensa de su proyecto de vida y de su posibilidad de subsistencia física, no tiene otra
alternativa‖296. Robert M. Hutchins sostiene que la guerra es una terrible calamidad, la
mayor perversidad, la mayor estupidez, pero advierte que ―cuando una gran potencia
se ha desatado en el mundo buscando a quién destruir, es necesario prepararse para
defender nuestra patria contra ella‖. ¿Pero es inevitable la guerra? ―Sería ilusorio pensar
que podemos acabar con ella; quizá deberíamos conformarnos con conseguir, al menos,
cambiarla‖297. Rafael Núñez, expresidente colombiano (1825—1894), poéticamente
ignoraba ―si el azote de la guerra, / como las tempestades, en sí encierra /elementos de bien bajo
su horror: / si las hordas de Atila prepararon /a las mismas comarcas que asolaron / un destino
mejor”.
Que la guerra es una ―práctica‖ cotidiana pareciere fundamentarlo o justificarlo la
―guerra o lucha santa‖, el Derecho Internacional Humanitario (DIH), el derecho a la
guerra (jus ad bellum), el derecho en la guerra (jus in bello), el libro El arte de la guerra, etc.
La ―guerra o lucha santa‖ (yihad), ―la promoción del mensaje del Profeta por la fuerza
de las armas‖298, es, según los fanáticos del Islam, una consecuencia natural de sus Cinco
Pilares. El propósito del DIH es ―la asistencia y protección, por razones de humanidad,
de las víctimas de los conflictos armados internacionales y no internacionales: los no
combatientes y los combatientes puestos fuera de combate por cualquier razón‖299. El
derecho a la guerra se refiere a las causas lícitas por las cuales se deben tomar las armas.
El derecho en la guerra comprende las leyes y costumbres de la guerra, debidamente
codificadas por convenios internacionales. ―El actual desarrollo de los sistemas
internacionales de protección de la dignidad humana implica el creciente desuso del jus
ad bellum y sus sustitución por el jus in bello, puesto que ya no se trata de justificar la
violencia, que se considera legítima siempre o casi siempre, sino más bien de eliminar o
al menos reducir la barbarie del hombre contra el hombre en todas sus manifestaciones
y modalidades… El moderno jus in bello, con énfasis en los medios y métodos de
combate, ha venido a sustituir al clásico jus ad bellum, con su preocupación por los
móviles y fines de la lucha armada, que implica que la eventual justicia de la guerra
radica hoy mucho más en sus medios que en sus fines por cuanto son los medios los que
determinan y los fines y a la vez los que constituyen la guerra misma‖300.
El arte de la guerra, de Sun Tzu, es considerado como el mejor libro de estrategia de todos
los tiempos. ―Inspiró a Napoleón, Maquiavelo, Mao Tse Tung y muchas más figuras
históricas. Este libro de dos quinientos mil años de antigüedad, es uno de los más
importantes textos clásicos chinos, en el que, a pesar del tiempo transcurrido, ninguna
de sus máximas ha quedado anticuada, ni hay un solo consejo que hoy no sea útil… no
296 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit.
297 SANMARTIN, José. La violencia y sus claves. https://books.google.com.co/books?id=ytt5Ye0TUs4C&source=gbs_navlinks_s&redir_esc=y
298 SANTIDRIAN, R. P. Diccionario de las religiones. Alianza, Madrid, 1994.
299 VALENCIA VILLA, Hernando. Diccionario Espasa Derechos Humanos. Espasa, Madrid, 2003.
300 Ibídem.
114
es únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia
suprema de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los
momentos de confrontación. No es, por tanto, un libro sobre la guerra; es una obra para
comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución… Hoy en día, la filosofía
del arte de la guerra ha ido más allá de los límites estrictamente militares, aplicándose a
los negocios, los deportes, la diplomacia e incluso el comportamiento personal‖301. El
libro fue escrito hace más de 25 siglos, sin embargo, sus ideas siguen siendo
completamente válidas en la actualidad. En el mundo laboral (en donde la lucha de
todos contra todos es constante), por ejemplo, en lugar de ejército se dice empresa y en
vez de armamento se dice recursos. A pesar de que se advierte que no es un libro sobre
la guerra, trata de la problemática de ésta buscando ―comprender las raíces de un
conflicto y buscar una solución‖302. El núcleo de la filosofía del libro descansa en estos
dos principios: ―Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. El supremo Arte de la
Guerra es someter al enemigo sin luchar‖303. Que la guerra se basa en el engaño lo
certifica la afirmación que aconseja hacer que los adversarios vean como extraordinario
lo que es ordinario para uno, y hacer que vean como ordinario lo que es extraordinario
para uno. Según su autor, la guerra es importante para un Estado, porque se considera
como el dominio de la vida o de la muerte, es el camino hacia la supervivencia o la
pérdida de un Estado, por eso hay que manejarla apropiadamente. Advierte que nunca
es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho
tiempo, y alerta que si se utiliza al enemigo para derrotar al enemigo, se incrementará el
poder donde se esté. Aclara que nada es más difícil que la lucha armada. ―Por
consiguiente, la lucha armada puede ser provechosa y puede ser peligrosa. Para el
experto es provechosa, para el inexperto peligrosa‖304. Según Tzu, ésta es la sicología de
los soldados: ―resistir cuando se ven rodeados, luchar cuando no se puede evitar, y
obedecer en casos extremos‖305. La siguiente imagen es evidente para ganar en la guerra:
―Así pues, una operación militar preparada con pericia debe ser como una serpiente
veloz que contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la cabeza, contraataca con
la cabeza cuando alguien le ataca por la cola y contraataca con cabeza y cola, cuando
alguien le ataca por el medio‖306. En la guerra triunfan aquellos que: ―Saben cuándo
luchar y cuándo no. Saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas. Tienen
tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo objetivo. Se enfrentan con
preparativos a enemigos desprevenidos. Tienen generales competentes y no limitados
por sus gobiernos civiles. Estas cinco son las maneras de conocer al futuro vencedor‖307.
¡Qué gran lección les puede brindar a los actores generadores de violencia el siguiente
aserto!: ―Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo
producirá calamidades… Las armas son instrumentos de mal augurio, y la guerra es un
301
SUN, Tzu. El arte de la guerra. www.librostauro.com.ar
302 Ibídem.
303 Ibídem.
304
Ibídem.
305 Ibídem.
306 Ibídem.
307 Ibídem.
115
asunto peligroso. Es indispensable impedir una derrota desastrosa, y por lo tanto, no
vale la pena movilizar un ejército por razones insignificantes: las armas sólo deben
utilizarse cuando no existe otro remedio‖308. Tarde o temprano, las fuerzas del Estado,
legalmente constituidas, derrotarán o presionarán al diálogo a los grupos armados. La
importancia y vigencia de este ―tratado‖ sobre la guerra nos demuestra que,
desgraciadamente, la guerra es un arte. Matar, saquear, violar, humillar, desplazar,
destruir, quemar, arrasar… ¿es un arte? A juzgar por este libro y el desarrollo de las
guerras (de toda índole), pareciere confirmarse que, efectivamente, la guerra es el arte
de la degradación y destrucción humana…
Si la guerra no es buena, ¿por qué los pueblos se han empeñado continuamente en
guerras absurdas y atroces? Young Seek Choue responde que por lo común las causas
de la guerra han sido por: ―1. Ambiciones nacionalistas para obtener beneficios
materiales o territoriales. 2. La ávida codicia de conquista y de dominio por parte de los
líderes megalomaniacos. 3. El conflicto ideológico entre las grandes potencias. Pero al
presente, la guerra no puede servir a ninguno de estos fines, una guerra total en esta
edad de la ciencia y la tecnología no acarreará otra cosa que la autodestrucción de la
humanidad. Y si esto es así, y si no hemos nacido para la guerra, ¿cuál debería ser
entonces la máxima prioridad de nuestras vidas?‖309.
Llama la atención la propuesta de Anthony Storr que si pretendemos controlar la
violencia, ―es importante determinar si existe, en los animales o en los seres humanos,
una acumulación interna de tensión agresiva que necesita descargarse periódicamente, o
bien si la respuesta agresiva es simplemente un potencial que no hay que emplear
necesariamente‖310.
A pesar de que la historia está saturada de violencia, pensamos que el ser humano
puede superar esa desgarradora condición. Es muy probable que la utopía de José de
Vasconcelos sobre una ―raza cósmica‖ se haga realidad algún día, y así podamos vivir
pacíficamente, dentro de un universo donde reine la alteridad y se conviva en un
ambiente de auténtico reconocimiento del otro, tal como lo plantea Enrique Dussel.
Precisamente, Ignace Leep311, que encamina sus reflexiones por los senderos de la
Filosofía Cristiana de la Existencia, inquieta por el problema del otro sostiene que,
contrario a los planteamientos (un tanto deterministas) hobbesianos, hegelianos y
sartrianos, el hombre es para el hombre una ayuda y un amigo, mas no un ―lobo para el
hombre‖, las relaciones interhumanas no son una perpetua lucha y que se reducen, sea
a la indiferencia, sea al deseo sexual tendiente al avasallamiento del otro, o sea al odio,
pues Sartre piensa que el amor tan sólo sería odio disfrazado. A pesar de que Leep
308 Ibídem.
309 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit.
310 STORR. Antony. La agresividad humana.
https://books.google.com.co/books/about/La_agresividad_humana.html?id=KZFfAAAACAAJ&redir_esc=y
311 LEEP, Ignace. Filosofía cristiana de la existencia.
116
reconoce que es innegable que las relaciones humanas son, con frecuencia, de lucha, de
concurrencia, de rivalidad, el reconocimiento del otro nos demuestra que los demás no
son rivales, sino adversarios.
Patricia Vila de Pineda aventura la hipótesis de que las personas víctimas de maltrato en
la infancia tienden a ser maltrataras en su adultez. ―El maltrato o agresión psicológica
está presente en todos los actos maltratantes, procede de mentes que han fueron
agredidas en su infancia, que no han sido educadas, en especial sobre la importancia de
unas pautas de crianza adecuadas para el desarrollo de un niño, de adultos que tampoco
han aprendido a desarrollar ni a expresar sus afectos y que no han tenido elementos
protectores en su infancia, bien sea de la familia o del Estado‖312. En opinión de Carlos
Castillo Córdoba, consejero presidencial para la política social (durante el gobierno de
Ernesto Samper), ―cuando en su familia el niño recibe castigo violento, no sólo aprende
simplemente que hay cosas que puede hacer o no hacer. En sustancia, aprende que los
actos violentos son una forma de relación legítima; comprueba que el que tiene poder,
fuerza y autoridad ejerce la violencia sin límite ni control. Ser violento es ser poderoso, y
la violencia la ejercen los que tienen poder. Empieza a utilizar, a temprana edad, la
violencia con sus hermanos pequeños, con sus compañeros de juego y con sus amigos
de escuela. En este proceso, el niño ansía llegar a ser adulto para ejercer la dominación
por la violencia en toda su extensión y plenitud‖. Vila de Pineda precisa que ―en un
estudio de psiquiatras se presenta el perfil del violento como criado en un ambiente de
extremas restricciones que no le permiten alcanzar la autoexpresión, ni autorrealización,
sometido a un padre despótico y brutal, con una madre martirizada, incapaz de darle
afecto, crece con problemas de difusión de identidad, fuertes sentimientos de
agresividad, rabia y protesta reprimidas contra las figuras de autoridad. En un
momento de disturbio social o familiar en que el orden es revuelto y desaparecen
controles externos, la rabia, el miedo, la culpa inunda al sujeto‖313.
312 VILA DE PINEDA, Patricia. Ob. Cit.
313 Ibídem.
117
El fenómeno violento se inició desde el mismo momento en que irrumpieron los
españoles en el territorio americano. Como sabemos, éstos llegaron asesinando,
expoliando, imponiendo, sometiendo, dominando, arrasando y destruyendo con el
mísero fin de obtener riquezas para el fortalecimiento del Imperio Español. El efecto
violento de la expoliación, la domesticación, el sometimiento del aborigen, la esclavitud
del negro y la oprobiosa ―santa‖ Inquisición son vestigios palpables de las tropelías y
vejámenes cometidos por los invasores, quienes, desde su dogmático paradigma
eurocentrista, se creían amos y señores de la vida de los habitantes del nuevo mundo y de
sus riquezas.
Sin llegar a estereotipar a los integrantes de la comunidad española como personas
agresivas, se podría sugerir que heredamos el temperamento del español, de quien se
dice que ―es un ser bajito que siempre está irritado‖, tal como señala Elena García de
Guinea (española). ―En efecto, parece tan fácil ofendernos que siempre estamos en el
disparadero… Nuestro carácter bronco y visceral se confirma nada más oírnos. Junto al
italiano, no hay pueblo en Europa que posea tal caudal de vocablos injuriosos, insultos y
juramentos‖314. El poeta Machado pensaba que en España ―de cada diez cabezas, nueve
embisten y una piensa‖. Sostiene García de Guinea que en su país las diferencias de
opinión pueden conducir a la pelea. ―Para nosotros muerte y asesinato son un
espectáculo… De ahí quizá nuestra afición al humor negro y a la lectura en prensa de
crímenes rocambolescos‖315.
Así, la violencia en Colombia surge desde la llamada ―Conquista‖, pasando por la
―Colonia‖ y la azarosa conformación de la República, y se ha extendido rampante,
impune y profusamente hasta nuestros días con diferentes matices, autores y
circunstancias. La violencia colonial, señala Sartre en el prólogo de Los condenados de la
tierra316, no se propone sólo como finalidad de mantener en actitud respetuosa a los
hombres sometidos, trata de deshumanizarlos. Nada será ahorrado para liquidar sus
tradiciones, para sustituir sus lenguas por las nuestras, para destruir su cultura sin
darles la nuestra; se les embrutecerá de cansancio. ―La densa acumulación de hechos
violentos se remonta atrás en la historia incluso antes de que este territorio fuera una
314 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Revista Muy Interesante 43.
315 Ibídem.
316 FANNON, Franz. Los condenados de la tierra. Fondo de cultura económica, México, 1975.
118
nación. Picos importantes de violencia son frecuentemente mencionados: la misma
dominación inca sobre poblaciones indígenas que habitaban lo que hoy es Colombia, la
conquista y la opresión colonial de los españoles, las muchas y largas guerras civiles que
ocurrieron en el siglo XIX, el período de violencia de los cuarenta de la historia reciente
y la violencia de los momentos actuales‖317.
La historia colombiana –‖leyenda patria‖, como la llaman algunos intelectuales— (no
muy bien contada por los poderosos), en no muy pocas ocasiones, se ha limitado a
consignar los hechos violentos de mayor trascendencia, teniendo siempre presente las
tropelías cometidas en contra de sus líderes, de sus políticos, de sus ―grandes‖
personalidades y de los integrantes de las clases dominantes, ocultando (también
algunas veces) la dinámica violenta (física, psíquica, sutil y moral) que afecta a los
marginados, a los campesinos, a los pobres, es decir, a los componentes de las clases
menos favorecidas, a quienes por diversas circunstancias no detentan poder político,
social o económico ni tienen acceso a las editoriales para contar su propia ―historia‖.
El campo en donde, según la historia (muy sesgada y ―amañada‖, por cierto), se han
suscitado más hechos violentos es el político como secuela de la férrea confrontación
ideológica y ―militar‖ del bipartidismo, representado por los partidos Liberal y
Conservador, desde el mismo instante de su surgimiento a mediados del siglo XIX.
Confrontación que generó varias guerras en ese siglo y en los comienzos del siguiente.
El bipartidismo desangró a Colombia. Comparto la idea de William Ospina de que
desde hace mucho tiempo las palabras liberal y conservador han perdido en Colombia
todo contenido programático, toda huella de un pensamiento o de una idea, y se han
envilecido hasta ser tan sólo dos maneras hereditarias de odiar a los semejantes. Los
―borregos‖ liberales y conservadores, como enemigos acérrimos e irreconciliables,
alienados por la manipulación de sus dirigentes y obnubilados por su ignorancia, se
degollaran por el color del pañuelo o de un ―trapo‖. Por todo el daño que le ha causado
el bipartidismo a Colombia, William Ospina recomienda ―decirle adiós en Colombia al
doble partido liberal conservador, cuyas dos cabezas siempre están en desacuerdo en las
minucias mezquinas del reparto y siempre de acuerdo en la lógica general de la
ambición y del saqueo. Después de haber arruinado al país, siguen barajando los
nombres de las mediocridades que nos gobernarán… No construyeron una nación, una
industria, una cultura, un arte, una ciencia, una filosofía: hasta los bellos ejemplos de su
arquitectura los demolieron ellos mismos por codicia, para vender los lotes al mejor
postor; gastaron su momento histórico en simulacros estériles y despreciaron todo lo
grande que Colombia tenía para ofrecerle al mundo‖318.
Historiadores sostienen que entre 1824 y 1904 en Colombia hubo seis guerras civiles, 74
revueltas, incluyendo 25 guerras entre los Estados por motivos políticos, generándose
una preocupante anarquía e inestabilidad política. El siglo XIX se caracterizó por su
317 VILA DE PINEDA, Patricia. Ob. Cit.
318 OSPINA, William. Ob. Cit.
119
inestabilidad política, especialmente en el periodo conocido como los Estados Unidos de
Colombia, entre los años 1863 y 1886. Hubo tres grandes guerras civiles, levantamientos
y enfrentamientos que tuvieron como causa las reformas de mediados de siglo,
propiciadas por los liberales radicales cuando eran presidentes José Hilario López y
Tomás Cipriano de Mosquera, cuyas medidas afectaron a la Iglesia y los sectores
conservadores y artesano. El movimiento de la Regeneración provocó una reacción
violenta de los liberales a partir de 1885 que va a culminar con la guerra de los Mil Días.
En los albores de la Guerra de los Mil Días los antagonismos políticos eran evidentes. El
tribuno liberal José María Rojas Garrido, durante una manifestación en la Plaza de
Bolívar, afirmó que el partido liberal era el cáncer de la República y era necesario
extirparlo. ―Antes de permitir el triunfo del partido conservador, que no quede piedra
sobre piedra en el suelo de la patria‖, advirtió, tal como relata Indalecio Liévano Aguirre
en su biografía de ―Rafael Núñez”. La genialidad de Gabriel García Márquez nos deleita
con la disertación de uno de los personajes de ―Cien Años de Soledad‖, cuando afirma lo
siguiente: ―Los liberales son masones; gente de mala índole, partidaria de ahorcar a los
curas, de implantar el matrimonio civil y el divorcio, de reconocer iguales derechos a los
hijos naturales que a los de los legítimos, y de despedazar al país en un sistema federal
que despojara a los poderes de la autoridad suprema. Los conservadores, en cambio,
habían recibido el poder directamente de Dios, propugnaban por la estabilidad del
orden público y la moral familiar; eran los defensores de la fe de Cristo, del principio de
autoridad y no estaban dispuestos a permitir que el país fuera descuartizado en
entidades autónomas‖319.
En Colombia el siglo XIX se caracterizó por la inestabilidad política especialmente entre
los años 1863 a 1886. Se suscitaron tres guerras civiles generadas en las reformas de
medio siglo durante la presidencia de José Hilario López y Tomás Cipriano de
Mosquera. Durante la vigencia de la Constitución de 1863 el país se convirtió en un caos.
Entre 1863 y 1865 hubo más de 50 insurrecciones armadas.
El movimiento de la Regeneración provocó una reacción violenta de los liberales a partir
de 1885 que va a culminar con la ―Guerra de los Mil Días‖, que trajo como consecuencia
la posterior separación de Panamá, además de la abrumadora cantidad de muertos.
Según la historiadora Margarita Peña, autora de textos de bachillerato, ―se perdieron
cerca de cien mil vidas, los cultivos quedaron destruidos y las industrias muy
deterioradas; además de la pérdida de Panamá por la intervención norteamericana en la
guerra civil‖.
Las guerras civiles del siglo XIX y, en especial, la de los Mil Días afectaron
notablemente el campesinado colombiano porque favorecieron la concentración de
tierras en manos de unos pocos propietarios. La violencia cambió rápidamente la
estructura social del país y obligó a los campesinos a refugiarse en las ciudades,
319 GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Cien años de soledad. Oveja Negra, Bogotá, 1982.
120
fomentándose el desempleo y la miseria en los centros urbanos. ¡Hasta dónde llegan las
consecuencias de la irresponsabilidad violenta!
El mismo Congreso, en 1849, fue escenario de violencia. Cuando se aclaraba quién había
ganado las elecciones presidenciales, los liberales enardecidos porque se pretendía
despojar del triunfo al general José Hilario López, advertían al Congreso que si no
ganaba éste correría sangre en el recinto de la Iglesia. ―Así se explicaría la leyenda que
Ospina Rodríguez escribió en su papeleta: Voto para la Presidencia de la República por el
general José Hilario López para que no se asesine a los diputados”, nos cuenta el historiador
Ignacio Arismendi Posada, en su libro ―Presidentes de Colombia”. Un diputado
conservador, tratando de intimidar, mostró dos pistolas y advirtió que ―en caso de verse
atacados los representantes de su partido por el pueblo liberal, varios miembros de éste
o del Congreso también se irían a mejor vida‖, precisa el citado historiador. Así mismo,
relata que en 1879 durante una balacera en el Congreso murió un diputado, un
espectador y resultaron heridos varios de los asistentes. En instantes en que se discutía
un proyecto se generó una zambra que terminó en una grave trifulca con puños, piedras
y bala. José María Cordovez Moure, en su libro ―Reminiscencias de Santafé de Bogotá”,
sostiene que ―cuando menos se pensó, aquello parecía un verdadero campo de combate
entre las barras, a tiros de revólver y guijarros que se arrojaban unos y otros, más uno
que otro disparo que salía de los diputados animosos…‖. Si ese ha sido el ejemplo de
los llamados ―padres de la patria‖, ¿qué se espera de los demás?
Las disputas políticas entre los dos partidos, las ansias desmesuradas de poder, el
fanatismo y el cacicazgo político continuaron atizando el fuego de la guerra en el siglo
XX, y tras el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, ocurrido el 9 de abril de
1948, la violencia cobró protagonismo en los cambios políticos y el escepticismo sobre la
legitimidad de los medios democráticos para subir al poder, se instala en la izquierda y
en los sectores populares urbanos y del campesinado. Luego de este magnicidio se
desencadena una impresionante, vergonzosa y aterradora ola de violencia entre los
liberales y conservadores, en algunos casos con el apoyo del Estado a través de su
aparato militar y los gobernantes de turno. ―Todo viene de la Conquista, de la religión,
del despojo, etcétera. Pero digamos que la violencia actual, en sus distintas
modalidades, empezó en el año 1.946. Cuando recuperó el poder del Estado el partido
conservador, que había creído que el poder político, como el económico, siempre
debería ser suyo por derecho natural y por derecho divino‖, precisa Antonio
Caballero320. Cerrados los caminos legales, se abre paso al poder de las armas y se
engendra un desprecio progresivo de la vía electoral. El doble juego de coyunturas, una
doméstica y otra internacional, da origen a la violencia guerrillera, empeñada en
reemplazar el orden democrático por otro de inspiración marxista. Los grupos
guerrilleros FARC, ELN, MPL, y el M19 surgen como réplica a la opresión política y
social ejercida por el Frente Nacional. William Ospina responsabiliza al Frente Nacional
porque abolió la oposición, y ―toda vigilancia ciudadana, el Estado se convirtió en un
320 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
121
nido de corrupciones, en una madriguera de apetitos sin control entre dos partidos
cómplices que no admitieron fiscalización alguna. …nuestra dictadura de un solo
partido (con dos cabezas y con dos colores) convirtió al Estado en una eficiente mole de
corrupción, continuamente enfrentada consigo misma, a la que ningún presupuesto le
alcanza, donde cada pequeño funcionario manipula la ley a su antojo con toda
impunidad, y donde una vasta red de compadres y amigos parásita del caos y exprime a
todo el que cae en sus manos. Desde las más altas hasta las más bajas esferas el tráfico de
influencias es la norma‖321.
Sobre este particular, en aras de tener más información sobre el surgimiento de esta
problemática violenta, es procedente ―escuchar‖ lo que nos recuerda William Ospina:
“Es triste comprobar que los hombres en armas de mediados de siglo en Colombia no
luchaban por ninguna reivindicación popular, sino instigados por poderes que siempre los
habían despreciado, y cuando empezaron a luchar por algo propio, fue por espíritu de
venganza, para cobrarse las injurias que esa misma guerra les había hecho. El gobierno
conservador había politizado la policía, había soltado la siniestra “chulavita” a hostilizar
liberales. Éstos a su vez reaccionaron armándose, y empezaron a ver en todo conservador
un enemigo. La causa de aquello estaba en el poder y en los predicadores del odio, pero
muy pronto cada quien tuvo argumentos propios para proseguir la retaliación. Para las
cadenas del rencor basta con comenzar, todo lo demás se dará por su propio impulso. Diez
años después de aquellas primeras hostilidades y agresiones, la Violencia ya se había
fabricado sus propios monstruos, y un clima generalizado de terror y de impunidad daba
los frutos más demenciales […]. Siempre nos dijeron que la violencia de los años
cincuenta fue una violencia entre liberales y conservadores. Eso no es cierto. Fue una
violencia entre liberales pobres y conservadores pobres, mientras los ricos y los poderosos
de ambos partidos los azuzaban y financiaban su rencor, dando muestras de una
irresponsabilidad social infinita. La violencia no podía ser una iniciativa popular, pues no
iba dirigida contra quienes se lucraron siempre del pueblo. Era más bien la antigua
historia de los pobres matándose unos a otros con el discurso del patrón en los labios. Una
persistente y venenosa fuente de odio fluía de alguna parte y alimentaba la miseria moral
del país. Los dirigentes, esos que todavía le dictan por la noche a la opinión pública lo que
ésta responderá mañana en las encuestas, simulaban no advertir cuál era la causa de ese
desangre generalizado, y sin dejar de predicar el odio al godo y al rojo se quejaban del
salvajismo del pueblo. […]sobre 300 mil campesinos muertos, el bipartidismo había
triunfado.
Sólo el caudillo Jorge Eliécer Gaitán entendió que el principal enemigo de la sociedad
colombiana era ese bipartidismo aristocrático cuyos jefes formaban en realidad un solo
partido de dos caras, hecho para saquear el país y beneficiarse de él a espaldas de las
mayorías; y en sus discursos avanzó hacia una reformulación de la crisis política como el
conflicto entre las mayorías humildes y auténticas, y el mezquino país de los privilegios…
Sus enemigos comprendieron entonces que la democracia llevaría a Gaitán al poder y
321 OSPINA, William. Ob. Cit.
122
procedieron a ofrecerle su apoyo a cambio de que él aceptara su asesoría, es decir,
compartiera con ellos su triunfo y les permitiera escoltarlo. Gaitán se negó, y arreciaron
en su campaña difamatoria. La última ráfaga de aquella oposición rabiosa debió armar la
mano fanática o mercenaria que le dio muerte. Y así comenzó la gigantesca
contrarrevolución (o antirrevolución, ya que conjuraba algo que aún no se había
cumplido) que marcó de un modo trágico el destino de Colombia en los 50 años
siguientes… Como suele ocurrir con los magnicidios, el asesinato de Gaitán nos ha sido
presentado como el crimen solitario de un enajenado o de un fanático. Lo que no podemos
ignorar es el clima social y político en que se cumplió el hecho, los sectores visiblemente
interesados en la desaparición del líder, y los que se benefician con ella. Si la mano que lo
mató fue fanática o fue mercenaria, es algo indiferente: la causa evidente del crimen fue la
campaña de difamación realizada contra él por la gran prensa, que lo mostraba como un
peligro para la sociedad, como alguien que venía a destruir el país, y que lo caricaturizaba
como un salvaje a la cabeza de una banda de caníbales. El crimen produjo en todo el país
un espontáneo levantamiento hecho de frustración y de desesperanza, pero incapaz de
grandes propósitos y aun de trazarse nobles tareas inmediatas. Entre incendios y rapiña y
estragos, el pueblo comprendió que una vez más sus esperanzas habían muerto, y tal vez
comprendió también que el poder imperante jamás permitiría una transformación de la
sociedad por las vías democráticas y pacíficas que Gaitán había escogido. Pero allí
comenzó también la segunda fase de esa poderosa contrarrevolución, porque advertidos del
peligro de un movimiento popular, los partidos políticos tradicionales se lanzaron a la
reconquista de sus huestes y se esforzaron por contrarrestar los efectos del discurso de
Gaitán. Para ello radicalizaron su lenguaje partidista, magnificaron una maraña de
diferencias retóricas entre los dos partidos, y utilizando todos los recursos y todos los
medios de influencia, fanatizaron a la ingenua población campesina. Tal vez no se
proponían desatar una oleada de violencia, pero el modo criminal e irresponsable como
atizaron las hogueras del odio para ganar la fidelidad de sus prosélitos condena para
siempre a los jefes de ambos partidos que precipitaron a Colombia en la más siniestra
época de su historia. Gentes humildes que se habían conocido toda la vida, que se habían
criado juntas, se vieron de pronto conminadas a responder a viejos odios insepultos, y sin
saber cómo, sin saber por qué, sin el menor beneficio, se dejaron arrastrar por el increíble
poder de la retórica facciosa que los bombardeaba desde las tribunas, desde los púlpitos y
desde los grandes medios de comunicación, y la carnicería comenzó. Entre 1945 y 1965
Colombia vivió una verdadera orgía de sangre que marcó desalentadoramente su futuro.
Más asombroso aún es que quienes precipitaron al país en ese horror sean los mismos que
siguen dirigiéndolo, aquellos cuyo discurso es el único que impera en la sociedad, aquellos
que se resisten a entender que si bien se han enriquecido hasta lo indecible, han fracasado
ante la historia; que tuvieron el país en sus manos durante más de un siglo y que el
resultado de su manera de pensar y de obrar es esto que tenemos ante nosotros: violencia,
caos, corrupción, inseguridad, cobardía, miseria y la desdicha de millones de seres
humanos. Afortunadamente ya no es necesario agotarse en argumentos para demostrar el
fracaso de los dos partidos y de sus élites: basta mostrar el país que tenemos”322.
322 Ibídem.
123
Con respecto al magnicidio de Gaitán, el exguerrillero Jaime Bateman Cayón, integrante
del otrora M19, sentenció que a Gaitán lo mató la oligarquía. ―Y lo mató porque él
quería instaurar la democracia. Gaitán había logrado revivir el movimiento popular, el
cual estaba adquiriendo dimensiones impredecibles. Y esto amenazaba los intereses de
la oligarquía conservadora que detentaba entonces el poder‖323.
Entre 1948 y los primeros años de la década de 1960, Colombia vivió una época violenta.
La violencia de mediados del siglo XX tuvo su origen en disputas políticas, como
resultado de los años anteriores, de actos oficiales, de pasiones encontradas, de
irresponsabilidad de los dirigentes, de ignorancia colectiva. Los liberales culparon a los
conservadores de propiciar la violencia y perseguir sin clemencia a los liberales con el
fin de reducir, numéricamente el número de votantes. Según el citado Antonio
Caballero, el expresidente conservador Mariano Ospina Pérez es el principal
responsable de la violencia en Colombia. ―Ocupaba la presidencia de la República en
representación del partido conservador, que era minoritario, y que quería que su partido
perdiera el poder en las siguientes elecciones. Y es el principal responsable de la
violencia en Colombia porque, después de unos meses de gobierno conjunto con los
liberales, cerró el Congreso, que era mayoritariamente liberal, instaurando así la
dictadura civil… Los conservadores desencadenan la violencia del año 46 no sólo en
defensa de ellos mismos sino de la estructura jerárquica de la sociedad colombiana
desde la Conquista, que no fue modificada por la independencia –siguieron mandando
los mismos, los blancos, los dueños de la tierra y de las cosas, y de la ley—…‖324. No
cabe duda que los iniciadores de la violencia fueron los conservadores, a partir del
gobierno de Ospina. ―Como jefe del partido conservador, Laureano Gómez había hecho
de la violencia una política de partido. Desde la presidencia, Ospina la convirtió en una
política de Estado‖325. Responsabiliza al dirigente conservador (ya fallecido) Álvaro
Gómez Hurtado, hijo del expresidente Laureano Gómez, de haber sido ―el mayor
incitador de la violencia que ha tenido el país… Álvaro Gómez me parece un criminal
histórico‖. Opina que Mariano Ospina, Laureano Gómez y Álvaro Gómez han sido los
responsables de haber lanzado a Colombia por el despeñadero de la violencia política.
Gabriel García Márquez señala en sus memorias (Vivir para contarla) que Laureano
Gómez sucedió a su antecesor en el ―recurso de utilizar las fuerzas oficiales con una
violencia en toda la línea. Era otra vez la realidad histórica del siglo XIX, en el que no
tuvimos par sino treguas efímeras entre ocho guerras civiles generales y catorce locales,
tres golpes de cuartel y por último la guerra de los Mil Días, que dejó unos ochenta mil
muertos de ambos bandos en una población de cuatro millones escasos”. El brillante
escritor agrega que el saldo desolador del conservatismo en el poder dejó ―no menos de
trescientos mil muertos”326. El extinto ―Raúl Reyes‖, cabecilla de las FARC, refiriéndose
al expresidente conservador Andrés Pastrana Arango (1998—2002), aseguró que era un
323 LARA, Patricia. Siembra vientos y recogerás tempestades. Planeta, Bogotá, 2014.
324 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
325 Ibídem.
326 GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Vivir para contarla. http://librosgratisxd.com/vivir-para-contarla/
124
―digno vocero de la oligarquía opresora antiliberal que dio comienzo a la violencia de
los años cincuenta‖327.
Igualmente, los conservadores han culpado a los liberales de haber iniciado los hechos
violentos después de recuperar el poder en 1930. Antonio Caballero aclara que los
liberales también son responsables de la violencia. ―Por supuesto que los liberales tienen
una gran responsabilidad en la violencia de los años 40 y 50 y, aún más, en la posterior
del Frente Nacional‖, recuerda.
Según docentes de historia, el fenómeno, tradicionalmente explicado como una lucha
entre los partidos Liberal y Conservador, tuvo sus antecedentes en la década de 1930
cuando predominaba una inestabilidad general. Ciertos historiadores sostienen que la
violencia se explica porque los dos partidos querían eliminar numéricamente al
contrario para mantener su dominio. Otros aseveran que la violencia de la época fue la
manifestación del conflicto que existía en el campo entre los campesinos y los
terratenientes y se justificó con la lucha política entre liberales y conservadores. El
pensador colombiano Roberto José Salazar Ramos considera que el sectarismo político
ha sido la causa de la violencia en Colombia, y aconseja que ―sólo una política de la
tolerancia puede contraponerse a una política dogmática y sectaria, si se quiere buscar
soluciones políticas al caos que caracteriza la vida republicana de Colombia‖. Según el
filósofo Guillermo Hoyos, ―la violencia colombiana tiene origen en mucha intolerancia,
en mucho dogmatismo, en mucho sectarismo, en mucha injusticia...‖, tal como lo
expresó en una entrevista radial. Antonio Caballero considera que ―la violencia la han
dictado clarísimamente los intereses de clase, y los intereses particulares de cada cual‖.
Para Carlos Castillo Córdoba, consejero presidencial para la política social, se han
buscado varias explicaciones a la situación de violencia, y citando a investigadores como
Camilo Torres (La Violencia en Colombia) y Robert K. Merton (Teoría Social y Estructura
Social) sostiene que ―en los años sesenta se interpretaba como consecuencia de la
incapacidad de la sociedad colombiana de poder satisfacer las aspiraciones de la
población. La oclusión de los canales de movilidad social, en lo económico, en lo social,
lo político y lo institucional, hacía que las personas tuvieran que buscar modos internos,
entre los cuales están los ilegítimos para poder alcanzar los fines a los cuales la sociedad
los empujaba. Esta interpretación mertoniana, sólo ha sido una de las muchas que se
han dado. Hace algunos años se llegó a sugerir osadamente, y obviamente sin
comprobación, que había algo en la base biológica de los colombianos que los impelía a
la violencia‖328.
Según Lemos Simmonds, ―el origen de nuestra forma particular de violencia está en el
rumbo que tomó el país desde su emancipación‖. Atribuye a los partidos políticos
tradicionales el germen de la violencia, a falta de una férrea dictadura como en otros
327 PÉREZ, José Gregorio. Raúl Reyes, el canciller de la montaña.
https://books.google.com.co/books?id=h3Tk9sI2lHoC&pg=PA74&lpg=PA74&dq=libro.+P%C3%89REZ,+Jos%C3%A9+Gregorio.+
Ra%C3%BAl+Reyes,+el+canciller+de+la+montaña
328 VILA DE PINEA, Patricia. Ob. Cit.
125
países latinoamericanos. Los partidos políticos utilizaron la violencia para ―alternarse en
el poder por el sistema de declararle la guerra a quien estaba en el Gobierno. Poco a
poco se fue produciendo una equitativa distribución de la barbarie. La violencia dejó de
ser imposición y se volvió dialéctica. Como cualquier otro tipo de guerra, pasó a hacer
una extensión de la política‖329. Manuel Madeido había planteado en el siglo XIX que la
acción de los partidos políticos, desde 1810, habían favorecido a la oligarquía en
detrimento de los pobres, artesanos y el pueblo en general. En la violación del derecho,
la justicia y el orden descubrió Madeido la aparición del crimen y la fecundidad de su
maldita genealogía.
Darío Villamizar Herrera indica que a la alta dosis de violencia han contribuido las crisis
políticas reflejadas ―en la exclusión, la antidemocracia, el fraccionamiento, la carencia de
legitimidades, la marginación, la ausencia de integración‖330, además de injusticia,
bipartidismo, regímenes militares, modelos impuestos e intolerancia política.
Antonio Caballero considera que las causas de la violencia actual en Colombia son la
lucha por la tierra, el desempleo, la distribución de la riqueza, la inexistencia de la
justicia y la represión política. ―La lucha por la tierra es el origen de la violencia
colombiana desde el primer momento‖331. Afirma que desde la misma Conquista se
engendró la violencia. ―La Conquista consistió en arrebatarles la tierra a los habitantes
primitivos, algo que no ha cesado‖332. Tiempo después, en la dinámica de las ―luchas
agrarias se produjo una represión contra los que peleaban por la tierra‖333. El desempleo
ha sido el combustible para la violencia. La justicia colombiana es una farsa. ―Lo ha sido
muchísimo tiempo. Ya ni siquiera es sólo para los de ruana… no hay justicia para
nadie‖334.
Sobre la problemática violenta de mediados del siglo XX en Colombia, la Biblioteca de
Consulta Microsoft Encarta precisa lo siguiente:
―Entre la elección de Laureano Gómez y su toma de poder, la lucha política había entrado
en una nueva fase. Varios grupos guerrilleros, entre los que destacaban las Fuerzas
Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC, comunista) actuaban en numerosas áreas
rurales y urbanas del país. En respuesta, el gobierno declaró el estado de sitio y suspendió
las sesiones del Congreso en 1950. Poco después de la toma de poder de Gómez, una
convención del Partido Liberal declaró al gobierno ilegal, acusándolo de suprimir la
libertad de expresión, de prensa y de reunión, y prometió continuar con el boicoteo de las
elecciones.
329 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit.
330 VILLAMIZAR HERRERA, Darío. Aquel 19 será.
https://books.google.com.co/books/about/Aquel_19_Ser%C3%A1.html?id=1XVsAAAAMAAJ&redir_esc=y
331 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
332 Ibídem.
333 Ibídem.
334 Ibídem.
126
En febrero de 1953 el Partido Conservador propuso una nueva Constitución cuyas
consideraciones habrían impuesto en Colombia un régimen totalitario al estilo del de
España bajo el mando de Francisco Franco. Los liberales y los conservadores moderados se
opusieron severamente a este proyecto constitucional, y en junio de 1953, cuando una
junta militar derrocó al gobierno de Gómez, ambas facciones dieron su aprobación al golpe
de Estado. Se nombró al general Gustavo Rojas Pinilla como presidente provisional, con el
apoyo de una Asamblea Nacional Constituyente.
En 1954 ocurrió un suceso que fue determinante para Rojas, cuando las fuerzas militares
agredieron a la multitud reunida en la plaza de toros Santamaría, en Bogotá, por no vivar
al presidente. Aquí comenzó el deterioro de su gestión. La Asamblea lo reeligió para un
cuatrienio que empezaría en 1958, pero la tensión fue creciendo hasta el punto de que
diversos sectores sociales (en especial empresarios, partidos políticos y estudiantes)
presionaron para forzar la salida del dictador. La movilización culminó el 10 de mayo de
1957 con la renuncia de Rojas Pinilla en favor de una Junta Militar, que dirigió el país
mientras los líderes de los partidos liberal y conservador (en particular Alberto Lleras
Camargo y Laureano Gómez) avanzaban pactos de paz que culminaron con la
instauración del Frente Nacional a partir de 1958. Durante 16 años se intercambiarían el
poder presidencial, empezando con un presidente liberal y culminando con un
conservador, y se establecería la plena paridad en todos los cargos públicos. El Pacto de
Sitges (nombrado así porque fue en esta ciudad española donde se firmó) se aprobó en un
plebiscito el 1 de diciembre de 1957‖.
Las cosas hoy no son diferentes, a las descritas a finales del siglo XIX, igualmente en la
actualidad en función del capitalismo neoliberal, en Colombia, los pobres viven en
medio de los ricos en la extrema pobreza y en las más bajas calificaciones de dignidad
humanas, al punto que son llamados ―desechables‖; los campesinos casi ya no existen,
porque los que no se mueren de hambre son asesinados por los grupos poderosos del
narcotráfico, de los narcotraficantes y los grupos de justicia privada y el abandono
estatal. Igualmente la vasta masa de propiedades está en manos de una clase
minoritaria, mientras que los pobres son la mayoría.
Como una alternativa distinta a los partidos tradicionales, a comienzos del siglo XX
surgió la izquierda en Colombia, con fundamento en las ideas socialistas que habían
difundido en Latinoamérica exiliados europeos y sindicalistas argentinos y chilenos en
el ocaso del siglo XIX. Con el triunfo de la Revolución Bolchevique se favoreció el
desarrollo de las ideas marxistas en Colombia, en consonancia con nuestros problemas
políticos y económicos, ―como instrumento político y de análisis y metodología de
cambio social‖335.
El marxismo, que representa una alternativa política, económica y filosófica para el
liberalismo, fue utilizado como instancia crítica y de acción concreta de luchas
335 RODRÍGUEZ ALBARRACIN, Eudoro. Dinámica y especificidad de las ideas marxistas en américa Latina. En ―La filosofía en América
Latina”. Editorial Búho, Bogotá, 1996.
127
populares, encontrando en el subdesarrollo colombiano su terreno feraz para su
germinación. Los primeros movimientos marxistas surgen ―al fragor de la lucha sindical
en las duras condiciones políticas represivas de los gobiernos conservadores de los años
treinta‖336. Con los cambios globales del siglo pasado, el comunismo en Colombia sufre
modificaciones que generan atomización de algunos grupos de izquierda. ―Todo ello
unido a factores internos como la consolidación de la hegemonía liberal—conservadora
a través del Frente Nacional, la crisis institucional e ideológica de los partidos, la
dinámica creciente de la penetración del capital extranjero y los monopolios...
configuran un marco global que explica hasta el setenta la oleada sucesiva de
movimientos radicales que, en oposición al Partido Comunista oficial, se encuadran
dentro de tácticas y estrategias nuevas y dentro de un marco de marxismo diferente‖337.
En ese contexto histórico surgieron los diversos grupos subversivos, como las FARC, el
ELN y el EPL, que desde hace más de 50 años se han convertido en agentes generadores
de violencia. El asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán y la posterior ola de
violencia suscitada tras el magnicidio, el florecimiento de las primeras guerrillas
liberales, el triunfo de la Revolución Cubana, la problemática socioeconómica, la
violencia de los años sesenta, el lanzamiento del movimiento de autodefensas en
Marquetalia (Tolima) y la ya citada crisis de los liberales y los conservadores, fueron
otros detonantes que propiciaron el nacimiento de la guerrilla como una opción para el
cambio en Colombia.
Según expertos, el fenómeno guerrillero surge como una necesidad de buscar
alternativas a la problemática de ―injusticia social‖ generada por la voracidad, la
depredación, la opresión, la injusticia y la violencia de la oligarquía, el dominio
económico de la burguesía y la supremacía de los partidos tradicionales. En concepto de
Alfredo Molano Bravo, el Estado y la guerrilla buscan el orden. ―El mismo que trata de
imponer la guerrilla y, para sorpresa de muchos, el que también quiere un sector de la
población nativa‖, sostiene, y precisa que la guerrilla lo impone a las buenas o a las
malas ―y la población civil suele acompañarla en el empeño‖338. El orden que pretende
imponer la guerrilla sería similar al del Estado, si se tiene en cuenta que el ―orden que la
guerrilla impone es un orden conservador, que busca defender la vida de sus seguidores
—como todo orden, como todo Estado—, la propiedad privada y la familia‖339. Pueda
ser que la guerrilla busque un ―orden‖, pero hay que recordarle a ésta que la lucha
política se hace por métodos políticos y no por métodos violentos. En opinión del
fenecido ―Raúl Reyes‖, la vigencia de la lucha armada la determina la realidad
colombiana; ―y aquí siguen vigentes los desequilibrios políticos, económicos y sociales
y la violencia estatal que impulsaron la rebeldía‖, a la vez que aclara que la lucha
336 Ibídem.
337 Ibídem.
338 MOLABO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit.
339 Ibídem.
128
guerrillera ―es contra la oligarquía que lleva gobernando el país por 150 años, y cada día
aumenta el ejército de los pobres y desempleados para favorecer el gran capital‖340.
Si ese ―orden‖ no lo ha conseguido el Estado a pesar de sus aparatos ideológicos y
represivos ―legales‖, ¿cómo pretende lograrlo la subversión a través de actos ilegales?
Esa falta de ―orden‖ del Estado es una de las causas de su falta de progreso, no sólo
hogaño sino antaño. Rafael Núñez ya lo denunciaba en el ocaso del siglo XIX cuando
sostenía que el progreso era lento e insignificante ―porque no ha podido guardar el
orden, que es la base primordial de toda la obra, como lo es el pedestal de una estatua o
el cimiento de un trabajo de arquitectura‖341. Según Núñez, la República no ha sido más
que ―el manto engañoso de las más execrables tiranías‖.
Es posible que la lucha insurgente en un principio haya tenido ideales en procura de la
llamada ―justicia social‖, pero, a juzgar por sus tropelías, vejámenes, equívocos y
desaciertos, desvió su accionar en la búsqueda del bienestar colectivo por los mezquinos
intereses particulares. El extinto Carlos Castaño Gil, cabecilla de las autodefensas en su
tiempo, sostenía que la guerrilla tuvo su origen sano y pleno de buenas intenciones. ―Sin
embargo, cuando cualquier organización irregular, incluyendo las autodefensas y la
guerrilla, se extiende en el tiempo, simplemente se degrada. Este tipo de movimientos se
tornan en cacicazgos corruptos… Poco a poco se va creando una mafia con la que se
convive. Entra el dinero en grandes cantidades y de ahí en adelante se convierte en un
modus vivendi para combatientes y comandantes‖342. La misma subversión ha aceptado
pública y clandestinamente que se lucran del narcotráfico. Esta realidad las deslegitima,
por cuanto ¿cómo pretenden cambiar un régimen ―corrupto y violento‖ por otro que
para obtener recursos económicos practica el tráfico ilícito de drogas con sus
concomitantes ilícitos? ―Las FARC han sido consideradas por varios Estados y
organismos internacionales como un grupo terrorista. Este tipo de grupos actúan como
auténticas empresas criminales, las cuales utilizan como criterio de identidad una
ideología enfermiza, caracterizada por un discurso excluyente, antidemocrático,
sectario, vacío de contenido de vida y reflexión… En ese sentido, el terrorismo implica la
existencia de una organización criminal estructurada y cohesionada interiormente, que
integra a todos los miembros que conforman el grupo terrorista en un accionar delictivo
que agrede los derechos de la sociedad y, en general, de quienes resultan víctimas
directas de sus ataques. Su modus operandi se vale de la intimidación, coacción,
amenaza, pánico y alarma de la ciudadanía a ataques masivos, crueles y despiadados
que persiguen la muerte y destrucción de seres indefensos y, por ello, la afectación
directa de las garantías esenciales‖343.
340 PÉREZ, José Gregorio. Ob. Cit.
341 SALAZAR RAMOS, Roberto José. El positivismo latinoamericano. En ―La filosofía en América Latina”. Editorial Búho, Bogotá, 1996.
342 ARANGUREN MOLINA, Mauricio y CASTAÑO GIL, Carlos. Mi confesión.
https://books.google.es/books/about/Mi_confesi%C3%B3n.html?hl=es&id=vXxsAAAAMAAJ
343 PROCURADURÍA GENERAL DE LA NACIÓN. Fallo de única instancia proferido en contra de la senadora Piedad Esneda Córdoba Ruiz.
27/Sep/10.
129
¿Se justifica una supuesta lucha por los marginados, oprimidos, explotados y pobres,
cuando en aras de ésta se perpetran crímenes de lesa humanidad o cuando se utilizan
procedimientos delincuenciales como el narcotráfico? ¿Los grupos de oposición armada
si serán auténticos marxistas como dicen serlo? Hay que tener en cuenta que el
marxismo, que más que un programa político es un método de análisis económico
aplicado al capitalismo, fue planteado en otro contexto muy diferente al nuestro. El
marxismo fue pensado para enfrentare el capitalismo de las sociedades industrializadas
de su tiempo: Inglaterra y Alemania. El capitalismo que enfrentó Marx era muy distinto
al actual, la clase poseedora no es la misma que él conoció, y el gobierno no es un simple
instrumento de la clase poseedora, creado por ésta para defender sus privilegios y para
hacer posible la explotación de la clase desposeída.
Es evidente que el marxismo como fundamento revolucionario se ha degenerado por los
dogmatismos propiciados por el materialismo y el activismo político, tal como lo
denuncia el filósofo Sartre. Según este pensador francés, los conceptos claves del
marxismo se han cerrado y esclerotizado. Este intelectual, citado por el filósofo Salazar
Ramos, sostiene que la sombra del marxismo ―oscurece la historia, y sus esquemas
interpretativos se han conformado como un saber ya acabado y absoluto, liquidando,
por tanto, la particularidad‖. No obstante, plantea que el marxismo es ―la única filosofía
insuperable de nuestro tiempo en cuanto que la ideología de la existencia y su método
de comprensión están enclavados en el marxismo‖. Cree que éste es una filosofía viva
―porque recoge un poderoso movimiento sociopolítico que expresa la conciencia del
hombre que vive en un mundo en que los bienes materiales están desigualmente
distribuidos como expresión del antagonismo de clases‖. Para Sartre, el marxismo, como
filosofía viva de nuestro tiempo, ―perdurará hasta tanto la situación que la generó no
desaparezca‖344.
En concepto de analistas políticos, la violencia guerrillera empieza en instantes en que el
Gobierno pretende confrontarlos violentamente y no escucha sus planteamientos, y
desde el momento en que comienza a ―eliminar‖ o ―desaparecer‖ sistemáticamente a
varios de sus integrantes, principalmente a sus ideólogos. Circunstancia que degradó el
conflicto de tal forma que intuimos con mucha preocupación cuál será su incierto
futuro.
Son muchos los que piensan que esta lucha insurgente ha venido perdiendo su ideal de
posible solución a la problemática ocasionada con la injusta dinámica del sistema
imperante, del establecimiento, en momentos en que se acudió al asesinato y a la
comisión de todo tipo de tropelías que, de una u otra manera, han deslegitimado su
accionar como grupos de oposición armada. Ni qué decir si se han dedicado al
narcotráfico. ―Sólo una oposición legal verdaderamente actuante y eficaz puede hacer
inútil e injustificada la dañina oposición armada, con su capacidad de extorsión y de
terrorismo… La guerrilla, el narcotráfico y la delincuencia común no pueden ser
344 SALAZAR RAMOS, Roberto José. Filosofía contemporánea. Usta, Bogotá, 1995.
130
conjurados con meras soluciones policivas, su desaparición no depende de una
costosísima política de guerra. La guerra puede servir para justificar presupuestos
gigantescos, pero no para alcanzar la reconciliación ni la superación efectiva de esos
conflictos. El caso de la sociedad colombiana en los últimos 50 años es el caso de un
Estado criminal que criminalizó al país‖345.
Ante la aparente o evidente ineficacia del Estado para combatir a la guerrilla o buscarle
una salida política a la problemática, surgen las autodefensas (o los mal llamados
paramilitares) como una opción para hacer frente a la arremetida de la subversión y
defender su propiedad privada y su libertad, debido a los múltiples vejámenes y
frecuentes secuestros de comerciantes, ganaderos e industriales. Según Salvatore
Mancuso, cabecilla de las autodefensas (antes de ser capturado y procesado), ―si el
Estado colombiano no cumple con su obligación de defender la integridad y los bienes
de los ciudadanos honestos y trabajadores, nos toca defendernos por nuestra cuenta‖346.
Pero ¡qué paradójico!: según Juan Jacobo Rousseau la propiedad privada también es
responsable de la violencia. ―El primero que habiendo cercado un terreno se decidió a
decir esto es mío y encontró gente lo suficientemente simple como para creerle, fue el
verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos,
miserias y horrores hubiera ahorrado el género humano el que, arrancando los postes o
llenando la zanja, hubiera gritado a sus semejantes: Guardaos de escuchar a este
impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra no es de
nadie!‖347.
Las autodefensas, con el pretexto de defenderse de la guerrilla, vienen cometiendo
tropelías que, en algunas ocasiones, niegan su oscuro ―ideal‖, dado que se dedican al
narcotráfico, a extorsionar, intimidar y cobrar la ―vacuna‖ a los hacendados y a otros
sectores productivos con el sofisma de cuidar la región y mantenerla libre de la
influencia subversiva. ―Al conformarse las Autodefensas Unidades de Colombia, el 18
de abril de 1997, se probó que esta organización no la conformaban unos paramilitares
inventados por el Estado, sino una fuerza independiente. Tolerada, es otra cosa. Se
demostró que las autodefensas tenían un norte político y capacidad de fuego en la
guerra. En el solo conflicto que se vivió en el Urabá y Córdoba, entre las autodefensas, el
Ejército y las guerrillas de las FARC y el EPL, se afrontaron más combates y fallecieron
más personas que en todas las guerras centroamericanas juntas, incluyendo la
Revolución Cubana. ¡Y no exagero, pero es la verdad estricta!‖348.
Es evidente que la impunidad genera violencia. El llamado ―delito político‖, a través de
la amnistía y el indulto, incrementa la impunidad. El Gobierno perdona, no por bondad
sino por interés. Perdonando las acciones de los demás, buscamos a que se rediman las
345 OSPINA, William. Ob. Cit.
346 CASTAÑO GIL, Carlos. Ob. Cit.
347 ROUSSEAU, Juan Jacobo. Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres. www.elalep.com.
moreliain.com/.../libros/Juan%20J.%20Rousseau%20-%20Discurso%20s
348 GÓMEZ HERNÁNDEZ, Hermán. En el libro Mi Confesión. ARANGUREN MOLINA, Mauricio. Ob. Cit.
131
nuestras. ―Esto explica por qué por cuenta de la violencia bajo el gobierno liberal de
comienzos de los años 30, de la violencia bajo el gobierno conservador de finales de los
años 40 y comienzos de los 50 y de las cien violencias revolucionarias de las últimas
cuatro décadas no se ha condenado a nadie ni se sabe de la culminación de ningún
proceso. Se habla de los centenares de miles de muertos. Pero sobre los sacrificados y
sus victimarios se ha tendido un denso manto hecho de silencio. Si a las víctimas de
nuestras múltiples violencias no las mató nadie, no hay que extrañarse: la impunidad en
Colombia es una aberración jurídica. Es, simplemente, otra manera de hacer política‖349.
Como la impunidad es una cuestión de cultura jurídica, ―en Colombia los códigos han
sido tradicionalmente mal hechos por los litigantes y la consecuencia es la hojarasca
procedimental. Eso explica por qué la mayor parte de las facultades de derecho ya no
preparan juristas sino abogados y porque el derecho dejó de ser una ciencia y se volvió
una técnica‖. Para Antonio Caballero ―en Colombia las leyes no están pensadas para la
organización civilizada y justa de la sociedad, sino para la protección de los privilegios.
Y cuando no es así, simplemente se las viola, impunemente‖350.
Lo que, por falta de sentido crítico, conocemos como medios de información también
son responsables, de una u otra manera, de la violencia en Colombia. La llamada
―prensa‖, popularmente nombrada como ―el cuarto poder‖, como sabemos, ―quita y
pone‖ presidentes. Tiene enorme poder de convencimiento y manipulación de la
opinión pública. Muchas personas, carentes de criticidad, forman su estrecha
cosmovisión con fundamento en lo que ―informa‖ la prensa, en general, los medios de
información.
Algunos periódicos colombianos son de propiedad de dirigentes políticos, ―barones‖
electorales, caciques regionales o gamonales locales. Los locutores, los seudolocutores,
los periodistas y los seudoperiodistas, siguiendo instrucciones, criterios o imposiciones
de los propietarios de emisoras o periódicos, atacan a los demás o defienden ideas o
posiciones políticas partidistas. Así, éstos o los dueños de los medios informativos, que
ocasionalmente emiten opiniones o toman posiciones radicales, incitan, invitan,
conminan, instan, motivan, convencen, manipulan, ensalzan y alienan a los televidentes,
lectores u oyentes para que exacerben sus ánimos en contra o a favor de determinado
dirigente, candidato o detractor político, opositor, competidor o adversario, ya sea en el
campo político, económico, social o religioso.
Los responsables del uso, manejo y dirección de los medios de información, muchas
veces, procediendo por fuera de los marcos éticos o de legalidad, polarizan a la
ciudadanía, y, ésta, con espíritu del rebaño, sigue orientaciones, hábilmente impartidas,
y se enardece para atacar, agredir, vilipendiar o violentar a determinadas personas o
instituciones.
349 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit.
350 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
132
La televisión con algunos programas de opinión y, fundamentalmente, con telenovelas
manipulan sentimientos y emociones que propician cierta inversión de los valores que,
de una u otra manera, han constituido la base del comportamiento moral y ético de
muchas personas que siempre han buscado hacer el bien y alejarse de la práctica del
mal, hablando en términos de la imperante moralidad judeocristiana. En el contenido de
las telenovelas, que generan rating, en muchas de las conductas, actitudes y
comportamientos de los personajes se aprecian evidentes contravalores como la
intolerancia, el irrespeto, la deslealtad, la injusticia, la mentira, la falsedad, y se observan
crudas escenas de violencia, agresividad, prejuicios, calumnias, injurias, maledicencias,
conculcación y trasgresión de los derechos humanos y desconocimiento de la diferencia,
de la pluralidad multiétnica y multicultural, de la diversidad y del libre desarrollo de la
personalidad.
A pesar del avance de la ciencia y la tecnología y del discurso humanista, la violencia
continúa y se vislumbra que puede incrementarse por muchas razones: fortalecimiento
de la subversión, de las autodefensas, del narcotráfico y de la delincuencia común y
organizada, afectando profundamente a la población civil. En este sentido, el citado
Estrada Gallego sostiene que ―las fuerzas armadas, las guerrillas, las milicias, los grupos
pretorianos del narcotráfico, los paramilitares, se clonan, se copian entre sí las prácticas
de terror, recitan discursos parecidos, utilizan las mismas estrategias sobre el manejo de
la población‖. Alerta sobre las consecuencias de la violencia, afirmando que ésta
―deteriora la vida pública, y la vida pública deteriorada es factor adicional para los
desequilibrios... Es decir, hay un bucle positivo de retroalimentación entre la violencia y
sus efectos inmediatos‖351.
La problemática violenta generada por el narcotráfico es muy preocupante, por cuanto,
además de la enorme cantidad de víctimas y destrucción que ha dejado, se infiere que
su nefasta influencia se incremente con más víctimas y vejámenes. Según Carlos Castaño
Gil, él siempre ha sostenido y no le queda la menor duda, ―de que el narcotráfico es el
pilar que mantiene el conflicto armado en Colombia, lo alimenta, degrada y
multiplica‖352.
Pero la guerra tiene sus paradojas y sus complejidades que es procedente tratar de
desentrañar. ¿Quiénes están en la guerra?: los nietos y los biznietos de los asesinos del
siglo pasado; ¿enfrentados a quiénes?: a otros campesinos (servicio militar obligatorio);
¿dirigidos por quiénes?: por personas de clase media, también absolutamente
marginados; no pueden decir nada, si lo hacen los llaman a calificar servicios; su
comandante es el político de turno. Esos soldados campesinos son unos militares
completamente marginados, porque no pueden opinar sobre el país. No pueden
deliberar, decir nada; les pagan únicamente para que maten y pongan los muertos.
―También desde el comienzo, a pesar de que han sido poquísimos los casos de guerras
351 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit.
352 ARANGUREN MOLINA, Mauricio. Ob. Cit.
133
entre naciones en este continente, se generó una tradición de privilegios para el
estamento militar, porque los gobiernos, que casi siempre descuidaban la suerte de las
muchedumbres humildes, necesitaban brazo fuerte y pulso firme a la hora de conjurar
rebeliones. Y ello resulta a su modo razonable, porque cuando se construye un régimen
irresponsable y antipopular se hace absolutamente necesaria la fuerza para mantener a
cualquier precio un orden o desorden social que el pueblo difícilmente defendería como
suyo. ¿Quién ignora aquí que las grandes mayorías de Colombia no tienen nada que
agradecerle al Estado tal como está constituido, y que por ello no están tan dispuestas
como en otros países a entregarle sus jóvenes? Es triste recordar que durante mucho
tiempo las clases privilegiadas, las más defendidas por el Estado, pagaron para librar a
sus hijos del servicio militar que los pobres tenían que cumplir irremediablemente. Y es
verdad que los jóvenes deploran tener que ir a un ejército cuya principal función es
enfrentarse con su propio pueblo. Todo Estado tiene que demostrar su legitimidad, su
desvelo por la gente, para merecer la adhesión y la lealtad de su pueblo, y es un axioma
que si el pueblo no es patriótico es porque el Estado no le da buen ejemplo‖353. El
Ejército de Colombia es un Ejército de mercenarios en su propia tierra. ¡Qué tristeza:
campesinos enfrentados a otros campesinos marginados! Eso era lo que en el circo
romano se llamaban gladiadores.
Uno de los aspectos que más contribuyen en la generación de violencia es el
desconocimiento de las diferencias. Según Estanislao Zuleta, el derecho a ser distinto,
esencia del humanismo moderno, es la síntesis de todos los derechos humanos, que
giran alrededor del derecho a ser distinto. El reconocimiento de la diferencia, del ser otro,
de ser tolerante, es el derecho que impera sobre los demás derechos. Opinar es el
derecho a ser distinto. La privacidad, ser minoría o tener derecho a la vida, es el derecho
a ser distinto.
En la ética humana, en la ética del amor –tal como lo propone Nicolás Buenaventura—
354, es imperativo respetar la diferencia, la opinión, la actitud y la actividad contraria de
buena manera, ser tolerante, reconocer al otro como un ser distinto. El respeto por la
diferencia implica respetar la libertad de cada uno, sus linderos, su pensamiento, sus
palabras, sus ideas, sus gustos, sus vicios y sus virtudes, en fin, su particular estilo de
vida, su peculiar ser como una totalidad.
Es necesario amar, apasionarse, interesarse e intrigarse por la diferencia. No basta con
aceptar y respetar al otro como ser distinto, hay que aceptar que nos gusta, que nos
atrae, que nos enamoramos de la diferencia. Con el encuentro de las relaciones sociales y
sociables se busca trascender la ética del deber por la ética del amor.
353 OSPINA, William. Ob. Cit.
354 BUENAVENTURA, Nicolás. La importancia de hablar mierda. Cooperativa Editorial Magisterio, Bogotá, 1996
134
Aceptar la diferencia implica aprender a escuchar al otro, palabra a palabra, e
interiorizar su discurso, como el único regalo que damos al otro. La opinión contraria
merece mi interés, mi respeto, mi amor, mi apropiación.
La diferencia exige oír las palabras y los silencios del otro, de mi interlocutor, en
procura de facilitar, promover y posibilitar el diálogo de éste que busca luces para
proseguir o esclarecer sus ideas. Oír a los demás es oírse a sí mismo. El arte de saber oír
equivale al arte de amar. En este sentido hay que demostrar entusiasmo ingenuo y
apasionamiento espontáneo por lo distinto, por la diferencia. Las relaciones de
tolerancia y respeto mutuo llevan de la ética del deber a la ética del amor.
Son estas las razones que hacen necesario la implementación de la cultura del respeto
por lo distinto, por la diferencia, por los demás, que es un postulado democrático que
facilita la convivencia. El derecho a la diferencia es una herramienta que propicia la
convivencia democrática. La enorme dimensión de este derecho abarca el respeto por las
ideas ajenas, por el pensamiento divergente, por la libertad de expresar y difundir su
pensamiento y opiniones, por el derecho de escoger nuestro propio yo, aunque ese yo
sea diferente del yo de los demás, por el derecho a sentir lo que sentimos, aunque esos
sentimientos sean desaprobados por los demás, por el derecho de decidir, de
desarrollarnos y de vivir congruentemente con nosotros mismos y de compartir sin
justificación355.
Reconocer y respetar el derecho a la diferencia implica entender al ―otro‖, reconocerlo,
tolerarlo y aceptarlo como es; sin tratar de cambiarlo, sin pretender que sea como
nosotros, que piense y actúe como nosotros. Es aprender a valorar la diferencia como
una ventaja que nos permite ver y compartir otros modos de pensar, de sentir y de
actuar. Es valorar la vida del otro como mi propia vida. William Ospina356 señala que en
nuestro país desde hace mucho tiempo se dio la tendencia a excluir y clasificar a los
demás, a los otros, con la concomitante generación de intolerancia y de hostilidad social.
Como consecuencia de esta inquietante realidad, nuestra ―sociedad está enferma‖, y la
violencia aflora por todas partes: en el campo, en la ciudad, en el trabajo, en los colegios,
en las universidades, en el hogar… ―Todos quieren arreglar sus problemas a bala y
cuchillo o piedra. Nadie quiere perdonar nada y la rabia se ha metido en el corazón de
los humanos. El dique de la comprensión se ha roto y las aguas turbias del rencor ya
están colmando todo aquello que antes parecía limpio y al menos comprensible‖357.
Según este comunicador y columnista, vivimos en una ―sociedad enferma‖, donde los
valores se extraviaron en el laberinto de la permisividad muy mal entendida. Nadie –
agrega éste— tiene respuesta en qué momento se desprendió el concepto del respeto por
los demás y especialmente cuándo se rompió la tolerancia y quedó ese remedo que
355 Ibídem.
356 OSPINA, William. Ob. Cit.
357 ARDILA PLATA, Fernando. Periódico El Frente, Bucaramanga, 31/OCT/09.
135
vemos hoy que nadie acepta nada porque el derecho a la vida no existe; y la vida para
muchos seres no importa un pito.
Esta ―sociedad enferma‖, este ―malestar en la cultura‖, se inicia, desgraciadamente, con
la violencia intrafamiliar. El seno hogareño, ¡quién lo creyera!, es el ―laboratorio‖ donde
se siembra y germina una gran parte de la violencia con que ―violentamos‖ y nos
―violentan‖. Esta dura realidad, aunque a muchos nos cueste aceptarla, es de origen
doméstico. El fenómeno violento que nos afecta en todos los ámbitos comienza en el
seno de nuestros hogares, toda vez que es allí donde se incuba esta problemática que, a
pesar de los esfuerzos de la educación y del adoctrinamiento de la religión, impide la
construcción y disfrute de los proyectos de vida tanto a nivel individual como colectivo.
Algunos padres, en lugar de aplicar correctivos a sus hijos, con altas dosis de cariño y
disciplina, ―educan‖ y corrigen con el empleo de obsoletos modelos ―pedagógicos‖
como la agresión física y, fundamentalmente, moral o psicológica. Así mismo, entre
esposos se agravian a través de lenguajes procaces y por las vías de hecho (golpes,
bofetadas, puñetazos, etc.).
Es frecuente que en nuestra región, debido al ―machismo‖, el alcoholismo, la
intolerancia y otros comportamientos ―antisociales‖, se acuda a las prácticas violentas y
se adopten como ―estilos de vida‖. Prácticas que se suscitan por la ausencia de una
cultura en que ―reine‖ una comunicación asertiva, empática y biunívoca, que sea un
intercambio fluido de mensajes, informaciones, ideas, opiniones y pareceres de manera
armónica y respetuosa, y no un canje de agravios; por la falta de tolerancia y por el
desconocimiento del derecho a ser diferente, que es la esencia misma de todos los
derechos.
En tanto no se replanteen los modelos comunicativos y de convivencia en que vivimos
nos encontraremos con serios obstáculos para la disminución de la violencia, ya que ésta
atenta contra la dinámica de la sana convivencia, genera discordia y propicia escenarios
para la agresión, el resentimiento y la venganza. Nos corresponde a todos, si queremos
vivir en fraternidad, empezar por la toma de conciencia y el establecimiento de
compromisos que nos conduzcan a la disminución de la violencia intrafamiliar,
aprendiendo a dialogar, a escuchar, a tolerar y a reconocer las diferencias. Este ideal
podríamos comenzarlo por una práctica comunicativa que involucre elementos claves
como la asertividad (habilidad para reclamar sin ofendernos ni ofender a los demás), la
empatía (capacidad de colocarnos en el lugar del otro, en ―los zapatos de los demás‖), el
respeto por las diferencias y control y manejo de las emociones a través de la
inteligencia emocional (capacidad de armonizar razón y sentimientos). Igualmente,
desarrollando habilidades comunicativas que nos faciliten vivir y hablar con inteligencia
(saber lo que hacemos o lo que decimos), prudencia (saber cómo, cuándo y dónde hacer
o decir algo) y naturalidad (actuar y hablar de manera espontánea, sin imposturas,
ironías o mordacidad).
136
En este sentido hay que tener en cuenta el punto de vista de Estanislao Zuleta, porque
identifica democracia con el derecho a la diferencia, ―la esencia misma del humanismo
moderno‖ y no reconoce la democracia como el gobierno de la mayoría, sino como el
derecho del individuo a diferir contra la mayoría; a diferir, a pensar y vivir distinto, en
síntesis, al derecho a la diferencia. D. Marrero Navarro precisa que la democracia es
fundamentalmente respeto a la personalidad humana, sin distinción de sangre, de clase,
de color, de pueblo, y que no hay democracia cuando se levantan barrera y se postulan
desprecios a los hombres de otras razas. El mismo Voltaire, desde el siglo XVIII, nos
invitaba a la práctica de la tolerancia, porque no hay ninguna ventaja en perseguir a
aquellos que no son de nuestra opinión y en hacernos odiar de ellos. Ésta, como actitud
y comportamiento, individual, social o institucional, caracterizado por la consciente
permisividad hacia los pensamientos y acciones de otros individuos, sociedades o
instituciones, se relaciona estrechamente con la democracia y la libertad.
Precisamente, Colombia, como ―Estado social de derecho‖ y República ―democrática,
participativa y pluralista‖, debe ser el escenario propicio para que la comunidad sea
tolerante tal como lo contempla el derecho a la diferencia. La misma Declaración
Universal de los Derechos Humanos precisa que todos tenemos ―derecho a obrar de
acuerdo con nuestra conciencia‖358 y a expresar las ―ideas de palabra, por escrito, o en
cualquier otra forma, realizar sus actividades con plena autonomía y libertad‖359;
inclusive el artículo 8 otorga el derecho a ser amados por los demás.
El derecho a la diferencia se relaciona con la alteridad, la cual no sólo reconoce al otro
como diferente sino como distinto. Reconocer al otro como persona implica intentar
descubrir el sentido de lo que hace y soporta, de lo que parece pasarle, de lo que lo
perturba, de lo que lo hace sentirse incómodo o de mal humor, y tomar conciencia de que
compartimos un mundo común como posibilidad del nosotros. El reconocimiento de la
alteridad facilita la coexistencia entre la extrema rareza y la reciprocidad. El temor del
primer contacto, contrariamente a nuestra expectativa, no elimina al otro sino que lo
refuerza en su ser. La alteridad supone aceptar la existencia del otro como diferente,
opuesto o contrario.
La práctica cotidiana del derecho a la diferencia permitirá la generación de nuevos
espacios de tolerancia para que mejore la convivencia, por cuanto se propiciarán
escenarios de respeto por las ideas, los pensamientos, las actitudes, las conductas, los
ademanes, las opiniones y la cosmovisión de las personas. En nuestra convivencia
tenemos que aceptar que no existen rivales o enemigos, sino interlocutores válidos que
piensan, sienten y actúan en forma diferente. De esta manera, además del evidente
progreso en las relaciones interpersonales y la disminución de los conflictos, se abrirán
escenarios para la comunicación asertiva, empática, biunívoca, es decir, una dialéctica,
entendida como el arte de dialogar, argumentar y discutir, en donde los interlocutores
358 Artículo 6 Declaración Universal de los Derechos Humanos.
359 Artículo 7 Ibídem.
137
experimenten un acto comunicativo que sea intercambio recíproco y armónico de
mensajes y no un canje de agravios.
El reconocimiento del derecho a la diferencia y la generación de escenarios donde se
practique el hábito de la comunicación auténtica, capaz de interpelar a las comunidades,
de inscribirse en su interior y de dinamizar procesos que fortalezcan un proyecto
consistente de modernidad, son ingredientes de interés para la convivencia. ―Este
proyecto consistente de modernidad debe permitir el florecimiento de escenarios donde
construir ciudadanía y generar procesos de participación democráticos que sean la
antesala a una sociedad no tanto en permanente armonía celestial y por tanto
inexistente, sino en permanente conflicto y tensión, pero capaz de convivir con la
diferencia y con lo diferente sin apelar necesariamente a la aniquilación física, social o
política del otro o de los otros360.
360 NARVÁEZ CARRANZA, Campo Elías. Hacia una nueva pedagogía.
138
Desde el punto de vista científico se afirma que evitar la violencia implica actuar en la
prevención y la curación, pero la misma ciencia no ha encontrado cuáles serían esas
fórmulas. ―El principal obstáculo reside en que las causas de la violencia son demasiado
heterogéneas: familia, educadores, administración, medios de información, líderes
sociales, contexto histórico—político...‖361. Como la violencia es un mal de difícil
tratamiento, la responsabilidad personal sería una especie de ―vacuna‖ contra este mal
social.
Aunque el anhelado ―proceso de paz con las FARC‖ (al momento de concluir este libro:
julio de 2016) se encuentra, según el presidente de la República de Colombia (Juan
Manuel Santos Calderón) a punto de concluir satisfactoriamente, comparto el
planteamiento de Molano Bravo, quien aclara que ―la paz debe comenzar y se debe
sostener como una aceptación del otro, un reconocimiento del poder del otro, poder que
ocupa un espacio físico‖. La paz implica un reconocimiento auténtico del poderío del
otro, entre el cual se encuentra el territorio como parte de ese poder. ―Reconocer el
territorio es el principio de la paz‖362. El intelectual es concreto al afirmar que el
principio de paz no es el autoritarismo, sino la autoridad que sea auténtica esencia del
Estado construido colectivamente, como esfuerzo público. Es por eso que precisa que el
Estado debe estar al servicio de los intereses colectivos o públicos y no a los intereses
privados.
La izquierda culpa al sistema neoliberal de propiciar violencia, desempleo, injusticia y
otros lastres que impiden el desarrollo individual y colectivo. Perry Anderson sostiene
que el neoliberalismo, a pesar de todos sus grandes males (desempleo, violencia,
pobreza, impuestos, etc.), avanza y cada vez más se entroniza en los países363. Frei Betto,
haciendo una virulenta crítica al neoliberalismo, sostiene que dentro de este sistema el
Estado sólo es regulador de contratos jurídicos y represores de los inconformes, los
marginados, ―que pagan con la vida la cuenta de aquellos que viven en las islas de la
opulencia‖. Según Betto, en este sistema excluyente el desempleo no es problema,
porque no le interesa al Estado; a éste sólo le importa ―más dinero en manos de los
actuales consumidores‖. Como no le preocupa la gran cantidad de consumidores en el
mercado, ―crece la producción de bienes superfluos, ofrecidos como si fuesen
mercancías imprescindibles‖. La mercancía es un fetiche, y por eso al sistema le importa
el mercado, no el progreso; no le interesa la producción, pero sí la especulación; ―no es
la calidad del producto, sino su éxito publicitario; no es el valor de usos de una
361 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
362 MOALNO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit.
363 BETTO, Frei. Ob. Cit. (Perry Anderson es coautor de esta obra).
139
mercancía, sino el fetiche que la reviste‖. Para Betto es tan despersonalizante el
neoliberalismo, que ―en sí la persona parece no tener ningún valor... Por eso, quien no
posee bienes es despreciado y excluido. Quien los posee es envidiado, cortejado y
festejado‖. Este pensador afirma que para el poderoso del neoliberalismo lo importante
es ganar dinero en la especulación, ―vivir de la renta, disfrutar la vida sin trabajar‖.
Considera que como hay demasiada impunidad surgen grupos de justicia privada para
eliminar a los opositores y a los delincuentes. ―Estamos invadidos por la incertidumbre,
la conciencia fragmentada, el sincretismo, la diseminación, la ruptura y la dispersión‖.
Propone un cambio radical para que haya justicia. ―Sin el rescate de la ética, de la
ciudadanía y de las esperanzas libertarias, y del Estado—síndico de los intereses de la
mayoría, no habrá justicia, excepto aquella que el más fuerte hace con las propias
manos‖364. Atribuye al neoliberalismo la pérdida de fantasía y la inocencia de las
personas, globalizando al mundo, que, a pesar de que el avance de la tecnología y las
comunicaciones, tiene luces y sombras.
Para muchos, Colombia es un país burocrático, y si es burocrático es ineficaz. El dinero
no alcanza, y debe estar dispuesto a realizar reformas tributarias frecuentemente, y esto
convierte a la nación en un país alcabalero; un país antidemocrático e insolidario, y si es
insolidario es un sistema irresponsable; es un sistema corrupto y rapaz. Además, el
Estado colombiano es entrometido, costoso, perezoso, fisgón, irresponsable, haragán,
serruchero y ladrón. ―Es cantinero, deportista, banquero, artista, educador, ingeniero,
médico, patrono, industrial, latifundista, comerciante, importador, exportador,
empresario, periodista, publicista, radio—difusor, transportador, productor de cine y de
televisión y, desde luego, ladrón y hasta mendigo‖365. El Estado hace de todo, pero todo
lo hace mal. Preocupa este aserto de ese polifacético personaje, por cuanto se trata de
alguien que conoce muy bien la dinámica del país desde sus vastos horizontes como
periodista, analista y político. Para ensombrecer más el panorama asevera que el Estado
―interferido por un sector de la clase política, que decidió convertir la cosa pública en
cosa nostra, se ha vuelto un malhechor. No usa el impuesto para distribuir la riqueza. La
utiliza para concentrarla en las manos de un conjunto de pícaros que resolvieron hacer
de la burocracia una ganzúa y de la política una mafia con antifaz‖366. Para John Stuart
Mill, el Estado se encuentra entre los principales enemigos de la libertad, y advierte que
éste no puede entrometerse en la vida privada de los individuos sino solamente regular
algunos aspectos de su vida pública. El referido Molano Bravo sostiene que ―el Estado
colombiano ha sido y es un Estado patrimonial donde los intereses privados siempre
han manejado los intereses públicos. No es al contrario como hoy nos quieren hacer
creer: lo privado no ha podido ser manejado por lo público. El Estado siempre ha sido
un instrumento de los intereses privados, una herramienta de apropiación, una
mampara para la defensa de los intereses creados‖367.
364 Ibídem.
365 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit.
366 Ibídem.
367 MOLANO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit.
140
Jesús Jaramillo Posada, educador antioqueño, cuestiona la doble moral y la
inautenticidad de varios representantes de la comunidad colombiana. Como somos
inauténticos, nuestra cultura carece de autenticidad, de verdad, y por eso ―estamos
inmensamente fatigados de contemplar el cuadro absurdo y nauseabundo, sin que aún
hayamos podido remediarlo, del legislador que ahoga a sus conciudadanos con
imponderables cúmulos de leyes que él es el primero en infringir; de dirigentes
estatales, del comercio y de la industria, que incansablemente predican responsabilidad
a sus grupos subalternos, sin que jamás esa virtud haya sido objeto de observancia
personal; de líderes de la comunidad, de todo pelaje y condición, que lisonjean los oídos
de sus seguidores con promesas incontables que nunca están dispuestas a cumplir; de
profesores y maestros que aplastan a los alumnos con exigencias de desatinadas tareas
que ellos mismos nunca osarían resolver; de padres de familia que exigen a sus hijos
conducta intachable cuando ellos de por sí sólo son un insulto permanente al medio
familiar; de ministros de la Iglesia que predican la caridad, el desprendimiento y la
concordia, cuando ellos mismos con desastrosos paradigmas de intolerancia, de
deshonestidad y de avaricia; de caudillos universitarios que pregonan la revolución y el
cambio, cuando ellos dentro de sí mismos siguen siendo modelos detestables de
irresponsabilidad, de haraganería y de pereza; de los seudoapóstoles de la justicia social,
que por doquier proclaman la implantación de este hermoso orden, pero que son los
primeros en condenar a las torturas del desempleo y la miseria junto con su familia, al
hombre recto que dentro de su empresa no se abajó a comulgar con sus arbitrariedades
y caprichos; y, finalmente, de predicadores elocuentes de relaciones humanas, cuya
nefanda desorientación personal es una diatriba insolente contra la buena fe de sus
alumnos‖. Este insigne colombiano también fustiga a los políticos, a las autoridades y a
los poderosos que no actúan de acuerdo con altos ideales. ―Políticos demagogos de
todas las corrientes –señala— que no entienden la política como servicio a la comunidad
sino que la usan para sus fines exclusivos; autoridades de toda índole que sólo buscan
sostener el status quo que tantos beneficios les depara; detentores todos del poder
político o económico que sólo buscan alienar al pueblo, imponer una determinada
ideología política o religiosa, formar ‗la opinión pública‘, siempre para su exclusivo
provecho‖368.
Urge una pronta y eficaz salida al conflicto armado entre el Estado y la subversión,
porque se corre el riesgo de seguir sacrificando vidas, de la pauperización del país, del
desestímulo de la inversión foránea, de proseguir la destrucción del medio ambiente, y
porque podríamos ser víctimas (teniendo en cuenta la geopolítica, la voracidad y los
intereses de las potencias mundiales, encabezadas por los Estados Unidos de América
del Norte) de una eventual invasión, así sea a largo plazo. En este anhelo debemos
comprometernos todos desde nuestro horizonte como profesionales, como empleados o
funcionarios, como trabajadores independientes, etc. Diego Uribe Vargas señala que
―después de cuarenta años de haber adoptado el camino de la violencia sin que las
armas le hayan devuelto a Colombia la tranquilidad buscada, el país vive hoy una
368 JARAMILLO POSADA, Jesús. Personalización, liberación y relaciones humanas.
141
conmoción que afecta las bases mínimas del Estado, y que reclama la acción inmediata
no sólo de los gobiernos, sino de todos los grupos que conforman nuestra sociedad‖369.
Aunque parezca un tanto utópico y romántico el planteamiento de Reynaldo Suárez
Díaz, consideramos válida su propuesta puesto que es preciso desterrar la violencia y el
odio de la mente y el corazón de los hombres. ―Buscar una sociedad basada en la
fraternidad, no en la lucha de unos contra otros. Un lugar donde los niños no se
diviertan con cuchillos, fusiles y ametralladoras y donde las escenas de violencia sean
desterradas de las calles, la televisión y el cine‖370.
Todos los colombianos debemos comprometernos con el auténtico reto de lograr la paz
para la búsqueda de una sociedad que aprenda a vivir con sus conflictos, sin necesidad
de recurrir a la violencia, la agresión y al antagonismo de la fuerza, tal como lo propuso
el expresidente Samper, sin que por ello nos estemos matriculando con sus ideologías
políticas. Pero qué paradójico: en su mandato no se alcanzó la tan anhelada paz, a pesar
de haber planteado en Lecturas Dominicales, el 5 de julio de 1994 (periódico El Tiempo),
que la paz era posible en Colombia, ―sólo si generamos empleo, educación y mejores
condiciones sanitarias, devolviendo las posibilidades de producción al campesino y
brindándole la primera oportunidad de trabajo digno a nuestros profesionales, con
acueductos y vías de penetración, con mayores posibilidades de acceso a las
universidades del Estado‖. ¿Por qué no se consolidó la paz durante su gobierno? El
mismo escrito sostiene que ―como presidente haré de la búsqueda de la paz un objetivo
esencial y lideraré un gran esfuerzo de toda la sociedad para alcanzarla‖. ¿Acaso sus
promesas fueron mera demagogia? ―¡Palabras, palabras, palabras!‖, como diría Hamlet.
La realidad es evidente.
El expresidente Samper proponía en su escrito un mejoramiento en la administración de
justicia como requisito para el éxito de su política de paz, y advertía que la
―eventualidad de la impunidad afecta peligrosamente la confianza en los mecanismos
de solución pacífica de los conflictos‖. Consciente de la importancia de este
planteamiento, pensaba que ―la gente tiene derecho a que la justicia lo proteja, lo atienda
y le defina las situaciones en forma rápida e inmediata‖. Guillermo Hoyos Vásquez
sostiene que si bien la paz es un derecho supremo, también es verdad que si no se
atienden también la verdad y la justicia, no se logrará una paz sostenible según
principios democráticos, que involucren el perdón, la reconciliación, la tolerancia y la
aceptación de las diferencias. ―Este es el sentido de ciudadanía moderno, basado en la
confianza, en la capacidad de cooperación social y de reciprocidad. Este es el tejido
social que se pretende reconstruir con la reconciliación a la cual se orientan todas las
leyes de justicia transicional y reparación. Debemos apostarle a una sociedad tolerante,
decente, en la que la comprensión del adversario no significa estar de acuerdo con él,
pero sí respetarlo como conciudadano. Es el sentido de justicia como fairness, porque en
369 URIBE VARGAS, Diego. La paz es una tregua. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2002.
370 SUÁREZ DÍAZ, Reinaldo. Pensamientos para hombres libres. Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga.
142
política y en derecho también es posible el juego limpio‖371. El mismo pensador, durante
una entrevista con Leonardo Tovar González, precisó que hay que sacar el derecho del
infierno ―en el que se halla en muchos países, donde todavía es instrumento de
dominación de un poder político autoritario y de un poder económico explotador‖. No
se puede olvidar que para algunos pensadores, el derecho es uno de los aparatos
ideológicos de Estado. Por su parte, Suárez Díaz proclama que nuestro pueblo ama la
justicia. ―Nuestros abogados, en su mayoría son gente proba. Pero nuestra sociedad falla
pues el poder económico, político y militar no está al servicio de la justicia sino de los
grupos poderosos. He aquí el problema. También para la justicia se requiere una
solución política‖. La evidente anarquía permite la impunidad y posibilita que muchos
―ejerzan justicia‖ por su mano. ―Ante la impunidad reinante, hay quienes privatizan a
su modo la ley y la justicia, linchando a sospechosos, masacrando a prisioneros o
exterminando a niños‖372. Se ha impuesto una forma perversa de privatización de la
justicia, porque en Colombia la gente se hace justicia por cuenta propia, pues ya no
confía en ella como institución.
El ideal del referido Estrada Gallego, quien también piensa que para la erradicación de
la violencia son necesarios cambios radicales en la justicia, debe ser tomado en serio. ―La
búsqueda de soluciones a la violencia pasa por la lucha contra la impunidad... contra la
arbitrariedad‖373. El intelectual sostiene con sobrado fundamento que en nuestro país los
grandes delitos ―se tapan, se negocian o se condecoran‖, en tanto que los punibles
menores son castigados de manera desproporcionada. Esto vendría a ser así como lo
que comúnmente se conoce con el axioma que la ―justicia es para los de ruana‖. El
aludido Suárez Díaz precisa que ―en una sociedad desigual y corrompida como la
nuestra, los grandes culpables no van a comparecer ante los jueces ni a parar a la
cárceles sino a las clínicas de primera o a sitios acordes con su dignidad‖.
Cuando hablamos de justicia tenemos que hacer claridad desde el concepto mismo, pues
de sus múltiples definiciones se generan diversas confusiones. Al sostener que justicia
―es darle a cada cual lo que se merece‖, estamos propiciando el origen de otro mal
mayor: la envidia. En la más perfecta y acabada concepción platónica de justicia, se trata
de que cada cual, en consonancia con sus habilidades y vocaciones, ocupe su lugar,
desarrolle sus funciones y no ceda a la tentación de invadir espacios y fueros ajenos. La
paz social, la armonía, el contenido y el bienestar de las personas en particular y de la
comunidad en general, dependerán del grado de respeto que se muestre por el lugar y
la condición de cada cual. La justicia es el mayor bien al que puede aspirar una nación y
todos los esfuerzos que requiera serán pocos.
La implementación de la pena de muerte como una salida a la violencia, no es
recomendable, porque en cierta forma el Estado al aplicarla estaría ejerciendo ―violencia
371 HOYOS VÁSQUEZ, Guillermo. ―El perdón es de lo imperdonable‖. El tiempo, Bogotá, 23/OCT/12.
http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12327159
372 BETTO, Frei. Ob. Cit.
373 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit.
143
oficial‖. Además, porque el aparato judicial colombiano, a pesar de la probidad y
excelencia de algunos de sus integrantes, no es garantía de auténtica eficiencia para
dejar bajo su órbita semejante responsabilidad, y se podrían cometer lamentables
injusticias.
Si bien es cierto que nuestro sistema tiene muchos vicios que van en detrimento de
nuestra calidad de vida y que nuestro Estado no descansa sobre las sólidas bases de la
Educación, la Justicia y el Empleo, considero que el camino de las armas y de la
violencia no es el medio adecuado para alcanzar el fin de una sociedad mejor para
todos; porque de la forma como lo está haciendo la guerrilla arrasa al hombre, atenta
contra su dignidad y su grandeza. Se necesita urgentemente un cambio, pero no de esa
manera. Debe haber otras; sólo hay que buscarlas.
El Estado ideal, tal como lo planteó platón, debe descansar sobre las bases de la justicia,
el trabajo y la educación. Este tipo de Estado podría ser la salida al problema de la
violencia, por cuanto sin educación no hay justicia y sin justicia no hay trabajo. La
justicia debe llegar a todos los sectores de la comunidad con equidad. Nadie debe
quedar por fuera del amparo de la justicia. El trabajo debe ser fuente de ingresos y de
satisfacción. El trabajo tiene que brindar un salario digno, que permita, aunque sea, la
satisfacción de las necesidades primarias de las personas.
En nuestro contexto violento la educación es un ―arma‖ cargada de futuro. Hay que
educar para la convivencia pacífica, así sea en medio del conflicto. Aunque sea difícil
educar en tiempos violentos, la educación es un imperativo si queremos aproximarnos a
la resolución del conflicto, porque si los niños crecen en este ambiente violento serán
una prueba abominable de la violencia. ―El día que tengan que hacerse cargo de este
país que estamos destrozando, no tendrán cómo responder‖, advierte Juan Carlos
Bayona, y agrega que ―la larga noche moral de Colombia debe terminar. Y la educación
es uno de los instrumentos para lograrlo. Pero nuestras escuelas se han vuelto violentas,
como consecuencia de la sociedad violenta en la que habitan. Necesitamos
imperiosamente fracturar el círculo vicioso, recibir una señal inequívoca de que hay
esperanza allende de los muros escolares‖374.
La educación comporta en muchas ocasiones elementos divisionistas buscando la
escisión entre las personas por motivos ideológicos, raciales, políticos, religiosos y de
nacionalidad. ―La educación actual impulsa al hombre a la violencia, al odio, al
desprecio y a la competencia bruta‖, precisa Pierre Daco, y aclara que este tipo de
educación produce automáticamente la guerra. Esta educación le impide a la persona
desenvolverse libremente, restringiendo su campo de acción y de amor. Según este
autor, muchos educadores impiden la plenitud, infundiendo el miedo a la vida, la
hostilidad, la búsqueda de protección en la neurosis, la agresividad, entre otras
emociones inadecuadas. ―Esos mismos educadores se sienten desconcertados cuando
374 BAYONA, Juan Carlos. Lecturas dominicales. El Espectador. 147ENE/01.
144
una guerra devasta nuestro planeta‖, precisa. Las guerras proseguirán y no habrá paz
mientras el hombre no aprenda a conocerse y a encontrar su esencia íntima. Por eso
recomienda que ―en lugar de imponer al niño una cantidad erudita de conocimientos, se
debiera dedicar un poco más de tiempo a enseñarle en conocimiento de sí mismo‖.
Sócrates aclaraba que el saber más importante en la vida es el ―conocimiento de sí
mismo‖. La paz individual o colectiva se logra a juicio de Daco si la educación no sigue
fraccionando a las personas en grupos opuestos, porque ―lo que se está viendo todos los
días entre individuos separados lo repetirán las bombas y los cañones en todo el ámbito
del mundo‖. Daco aconseja educar en el amor, porque ―lo único que puede conseguirse
sin amor es amaestrar, dominar, moldear y acumular conocimientos…‖375.
La educación debe estar enfocada en la formación del hombre integral que requiere una
sociedad democrática para su desarrollo y armonía, máxime si tenemos en cuenta que la
educación es un requisito indispensable para el pleno y verdadero ejercicio de la
democracia. ―En sistemas socio—políticos democráticos y socio—económicos abiertos
se tiene que patrocinar una educación democrática, pluralista, participativa y
globalizante, encaminada a formar personas, sujetos libres y autónomos, conscientes de
su dignidad y solidarios con la integridad humana de los otros‖376. Desde la mirada
psicoanalítica de la cultura, pensamos que se debe trocar la educación autoritaria o
tradicional (que contribuye a la formación de personas violentas) por la educación
democrática, donde el hombre del futuro se forme como una persona libre, auténtica,
pensante, investigadora, crítica y respetuoso de los demás. Más que ―enseñar‖ saberes,
la educación debe comprometerse con el cierre de la identidad del estudiante. Esa es su
tarea primordial. Es importante que, al término de la secundaria, el adolescente haya
alcanzado su identidad, haya cerrado su identidad, para que sepa claramente y con toda
certeza quién es, dónde está y para dónde va. Según sicoanalistas, si la educación logra
este objetivo fundamental, el joven no se encaminará por horizontes que lo puedan
deshumanizar e inclinarse por conductas violentas. En concepto de Gutiérrez Giraldo,
―la agresividad humana tiene mucho de natural, pero su control tiene mucho de
cultural, razón por la cual depende mucho de la educación‖. Propone que la única
manera de lograr la paz, ―consiste en sembrarla en el corazón humano a través de una
correcta acertada educación para la no violencia‖377. La no violencia da espacios a la
creatividad en el sentido en que no es posible prever y predefinir cómo resolver un
problema en particular. Propone además que se ponga al ser humano y su dignidad por
encima de todo tipo de interés. ―En definitiva la no violencia plantea como principio de
actuación la capacidad de pensar y actuar de manera alternativa y creativa por cuanto
que –como tal— ve en ello un poder intrínseco, aquel que tiene toda alternativa por el
hecho de serla o de quererlo ser. Por esa capacidad interna de no sentirse vencida o
375 DACO, Pierre. Tu personalidad. Daimon, Barcelona, 1968.
376 DEHAQUIZ M. Jorge A. ¿Enseñar filosofía o aprender a filosofar? Editorial ASED, Bucaramanga, 1995.
377 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime Luis. Ob. Cit.
145
rendida ante las adversidades, ante las contrariedades ante los impedimentos sociales o
mentales‖378.
En el planteamiento de la educación como posible salida a la violencia, es importante
proponer un nuevo paradigma educativo que consulte las realidades actuales, debido a
que los ―currículos descaradamente ideologizados y manipulados políticamente
torpedean y evitan una educación crítica y problematizadora de la realidad, anulando
de raíz el estudio, la reflexión y la investigación, y hacen creer al educando que se puede
conocer el mundo repitiendo ingenuamente datos y fórmulas que tienen un aire
vagamente científico‖379. En opinión de Zuleta, ―la educación, tal como existe en la
actualidad, reprime el pensamiento, transmite datos, conocimientos, saberes y
resultados de procesos que otros pensaron, pero no enseña ni permite pensar‖380. La
educación no puede ser sólo agencia de modelación y adaptación social al sistema, debe
ser un factor de cambio a través de la formación de un nuevo y auténtico tipo de
hombre. Es necesaria una educación liberadora destinada a la creación del nuevo
hombre colombiano, capaz de liberarse de las servidumbres cultural, social, económica y
política que se oponen a su desarrollo integral. ―Sólo de la insurgencia interior nace el
fuego inagotable que imprime a la conciencia su dinamismo liberador‖381. La praxis de
esta educación es dinámica y activa, o sea que el estudiante no sea considerado como
sujeto pasivo fácil de moldear, de acuerdo con los intereses del sistema, sino una
persona que de sus propias experiencias e ideas forme los contenidos que aprende.
Se necesitan paradigmas renovados en los cuales sean posibles modelos educativos
sinérgicos: pedagogía liberadora y conceptual, constructivismo pedagógico y pedagogía
hermenéutica. ―Desafortunadamente hoy se implementa una educación simulada que
impide al alumno ser él mismo, sepultándolo en un aluvión de nociones, ideas y normas
que lo enmascaran, esclavizan y deforman, educación mecanicista en la que se juzga el
desempeño escolar del estudiante por grados y por pruebas de rendimiento más que por
el crecimiento interior y su creatividad genuina‖382. Esa es la educación que le conviene
al sistema. Según Einstein, la educación en el sistema escolar que opera
fundamentalmente a base de temor, la autoridad y la coacción artificial de los maestros,
es retardataria y no posibilita una actitud liberadora. ―Estos métodos destruyen es
espíritu sano, la sinceridad y la confianza de los estudiantes en sí mismos y acaban
produciendo seres sumisos‖, denunciaba tan brillante humanista y científico, el más
grande del siglo XX, y agregaba que el gran valor de la educación consistía en preparar
el cerebro para pensar por su propia cuenta. ―Orden, razón y autoridad, forman la
santísima trilogía encargada de velar porque la inmovilidad de dogmas y prejuicios no
se vea perturbada por las impetuosas oleadas de la vida y la libertad‖383. Dehaquiz
378 LÓPEZ, Mario. Política sin Violencia. La no violencia como humanización de la política. Proyecto Editorial UNIMINUTO. Bogotá,
2006.
379 DEHAQUIZ M. Jorge. Ob. Cit.
380 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit.
381 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. Ob. Cit.
382 DEHAQUIZ M. Jorge. Ob. Cit.
383 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. Ob. Cit.
146
reconoce que ―históricamente la educación en Colombia ha sido una imposición
ideologizada, reflejando la violencia y la agresividad de la sociedad. La educación no
puede nacer del avasallamiento opresivo en el que se mantiene sometido a la población
y a las nuevas generaciones, avasallamiento que adquiere múltiples y sofisticadas
formas y mecanismos de represión‖384. La educación no debe estar orientada a la
domesticación, al sometimiento, a la disciplina, al autoritarismo, a la
instrumentalización, porque ―uno hombre reducido a sus hábitos, obligado a la
adaptación y la eficiencia, es el siervo que necesitan los señores de la industria y de la
guerra para jugar en el ajedrez del mundo sus ambiciones geopolíticas‖385. Es
contraproducente para el estudiante ―el secular divorcio entre las expectativas ante la
educación (crecer, formarse, disfrutar) y lo que el sistema social de verdad exige
(competir por un puesto de trabajo cada vez más caro y siquiera encontrarlo en las
sociedades con crisis económica y social‖386.
En el caso de nuestro país ―se requiere un nuevo sistema educativo que fomente
habilidades científicas y tecnológicas, así como culturales y socio—económicas‖387. Pero
¿se puede educar verdaderamente en valores, en el respeto a la vida y a los derechos
humanos y en democracia, en un país cuyo ordenamiento socio—económico es
estructuralmente injusto, insolidario, intolerante y en el que se niegan sistemática y
reiteradamente los más fundamentales derechos, incluido el de la educación misma?, es
una gran preocupación de Dehaquiz. Si la educación es un evento sinérgico, una
práctica social colectiva, democrática, participativa, pluralista y solidaria, hay que
―desenclavar el quehacer educativo de modelos autoritarios unilaterales caducos y de
instituciones envejecidas y desfasadas histórica, cultural, tecnológica y políticamente‖,
precisa y propone implementar y desarrollar el nuevo paradigma Constructivista—
Hermenéutico—Liberador, que a través de sus procesos de estudio holístico, sinérgico,
dialéctico y cibernético ―exigen a la educación reflexionar, analizar, criticar y revisar
continuamente sus procesos de estudio—aprendizaje, es decir, realizar una evaluación
diagnóstica permanente y constante de los mismos‖388.
La propuesta del profesor Dehaquiz favorece la implementación de un modelo de
educación verdaderamente ético, aclarando que ―la eticidad de la praxis educativa es
auténtica cuando el educando es reconocido como sujeto de su propio desarrollo
personal, de su propio destino histórico, cuando el educando encuentra posibilidades y
facilidades para su obra autónomo, libre y responsable, y cuando el educando asume
con decisión su autoperfeccionamiento humano‖389. Según Santo Tomás, la educación
está subordinada a la ética, no a los intereses o a las normas de un sistema o de un grupo
de poder. Además de ético, el sistema educativo debe promover un sistema
384 DEHAQUIZ M, Jorge. Ob. Cit.
385 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. Ob. Cit.
386 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
387 VARIOS. MISION DE CIENCIA, EDUCACION Y DESARROLLO. Colombia al filo de la oportunidad. Informe conjunto. Cooperativa
Editorial Magisterio, Bogotá, 1995.
388 DEHAQUIZ M., Jorge. Ob. Cit.
389 Ibídem.
147
antropologizante, porque ―sin un sistema educativo que promueva la autoestima, la
dignidad personal, el respeto a la vida y el acceso equitativo a ella, la creatividad y el
racionalismo científico y que abra la posibilidad de incorporar nuevas
conceptualizaciones, Colombia sacrificará el potencial mental, físico, cultural y
científico, así como las riquezas que posee‖390.
La violencia ideológica comporta íntima relación con la educación. ―Se ha demostrado
que todos los seres humanos tenemos una propensión innata a rechazar lo extraño‖391.
Algunos niños sufren mayores dificultades para asimilar estímulos procedentes de
personas de otras razas, han aprendido conductas xenófobas. ―El fanatismo violento es
el resultado de una hipertrofia cultural de esa semilla natural que nos impulsa a
rechazar lo que crece fuera de nuestro entorno‖392. En Colombia son frecuentes los
ataques de las pandillas o los ―parches‖ o ―galladas‖, de las bandas organizadas de
jóvenes en las grandes ciudades. Algunos pedagogos piensan que no puede hablarse de
―violencia juvenil en las aulas o fuera de ellas como un fenómeno creciente diferenciado.
Más bien se trata de la traslación, a la edad adolescente, de las misma frustraciones que
la sociedad actual genera en los adultos‖393. En nuestro país la desintegración familiar y
los factores socioeconómicos presionan el ingreso a la educación de jóvenes
desarraigados y desilusionados ante un futuro incierto.
En búsqueda de la paz y la disminución del fenómeno violento en Colombia, la
universidad tiene una misión, un compromiso y una responsabilidad demasiado
importante para eliminar muchos enemigos del hombre: la guerra, la pobreza, la
enfermedad, la ignorancia, la calamidad y la injusticia. La universidad no se debe limitar
a ―producir‖ profesionales de un conocimiento técnicamente especializado, sino la
formación de un hombre total activo, generoso y de mente abierta; un hombre
socialmente responsable, amante de la libertad, la justicia y la verdad; un hombre
democrático con sentido de cooperación, tolerante, comprensivo y servicial. La
universidad produce técnicos, pero no líderes. En este sentido Young Seek Choue
propone que ―nuestra educación universitaria debe abandonar de una vez por todas el
acentuado intelectualismo del pasado, y reorientar sus esfuerzos hacia la educación
humanística para formar hombres con el poder de la voluntad irreductible que puedan
superar toda suerte de obstáculos, hombres de acción que tengan agudo entendimiento,
mentes creadoras y empeños laboriosos, y hombres de cooperación que puedan trabajar
en armonía con los demás compartiendo una visión de largo alcance para la
humanidad… La vida filosófica, educativa, física e intelectual de la juventud de hoy es
una reflexión de la sociedad futura‖394. La ecuación humanística debe constituir el
fundamento para la síntesis de la educación democrática y la educación para la paz.
390 VARIOS. Ob. Cit.
391 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
392 Ibídem.
393 Ibídem.
394 CARDONA LONDOÑO, Antonio, y SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit.
148
La educación debe propender porque se comprendan e interioricen los nuevos
paradigmas, porque la nueva visión de la ciencia, por ejemplo, se resiste a encajar en el
esquema newtoniano, excesivamente mecanicista. De alguna manera hemos pasado de
un ―paradigma de relojería‖, en donde todo estaba mecánicamente predeterminado, fijo
y lineal, a uno mucho más abierto, flexible, holístico y ecológico que exige de todos una
transformación fundamental de nuestros pensamientos, de nuestras percepciones y de
nuestros valores. Este pensamiento del nuevo paradigma lleva consigo un cambio de la
mentalidad occidental y consiguientemente una profunda modificación de la mayoría
de las relaciones sociales, así como de las formas de organización. Un cambio que, como
asegura Fritjof Capra, ―va mucho más allá de las medidas superficiales de reajustes
económicos y políticos tomados en consideración por los dirigentes actuales‖. Joost
Kuitenbrouwer sintetiza así lo que debe significar el nacimiento de esta nueva
conciencia:
―Los descubrimientos de la teoría cuántica y de la relatividad, es decir, de la nueva física,
que señalan que no hay objetividad y que somos nosotros mismos, por la calidad y modo de
nuestra percepción, quienes generamos y creamos la realidad tal y como ella se
desenvuelve, implican una ruptura epistemológica radical con la percepción mecanicista
anterior. No podemos interpretar, entender el mundo, hablar del mundo, sin examinarnos,
sin llegar a entendernos a nosotros mismos... Es esta conciencia la que nos obliga a
examinar dentro de nosotros mismos las fuentes de la violencia y a descubrir estilos de
vida cualitativamente distintos. Hay una creciente conciencia, independiente de
posiciones políticas e ideológicas, de que existe una relación concreta existencial mutua
entre nosotros, nuestras maneras de ser y la calidad del mundo en que vivimos”.
Julio César Carrión C.395, indagando sobre la genealogía del comportamiento criminal de
los sicarios descarta la tesis determinista sicoanalítica que sostiene que las causas
provienen de una disposición orgánica ancestral, y se muestra en desacuerdo con en el
discurso positivista de la adaptabilidad a unas normas conductuales. Su planteamiento
precisa que una de las causas del comportamiento criminal es la educación autoritaria
que genera condicionamiento educativo; las demás son la convicción ética y fe en la gran
misión, la monotonía y el sadismo, y la sociedad civil contra el Estado totalitario.
Buscando una salida a esta encrucijada propone un modelo de educación racional.
Señala que nos encontramos frente a un modelo educativo bajo el signo de la
mentalidad autoritaria que educa para la minoría de edad y para la renuncia al uso
autónomo del propio entendimiento. En este sentido se educa para la disciplina y la
sujeción al poder opresor, lo que contribuye a la formación de personas heterónomas y
psicológicamente dependientes. A este condicionamiento educativo se suman algunas
pautas conductuales, ampliamente difundidas y manipuladas por los medios de
información y de publicidad. Ante las falsas expectativas y anhelos insatisfechos, los
jóvenes se refugian en las falsas identidades de unos héroes fantásticos, hechos al
395 CARRION C., Julio César. Ob. Cit.
149
tamaño de sus demandas de alienación psicológica y social; superhéroes que tienen,
como los trabajadores en el capitalismo, sus identidades fragmentadas entre Supermán
y Clark Kent, entre el Zorro y don Diego de la Vega, y entre Batman y Bruno Díaz,
aparentando ser normales en la vida cotidiana para que así, al acercarnos a éstos, nos
apropiemos de los valores que ellos proponen. Los personajes cinematográficos como
―Rambo‖ y ―Rocky‖ provocan proyecciones, ocultamiento tras falsas identidades entre
una juventud sin esperanzas y sin utopías que anhela destacarse a como dé lugar
seducida por el poder y por la autoridad.
En cuanto a la convicción ética y fe en la gran misión, Carrión indica que los sicarios
matan y aterrorizan orientados por el idealizado convencimiento en la eticidad de sus
acciones en defensa de la patria, de la salvaguarda de la democracia, las instituciones y
los valores tradiciones, para lo cual no importan los medios a que haya que recurrir con
tal de lograr su fin: temor, crueldad, crímenes, sufrimiento y dolor.
Respecto a la monotonía y el sadismo, afirma Carrión que la constante ansiedad ante
una vida que sólo depara frustraciones, la monotonía cotidiana, la renuncia a la propia
individualidad, la trivialización y estandarización de la cultura, produce en muchos
hombres la proclividad al odio y la violencia, las tendencias agresivas y fanáticas,
compensatorias de la impotencia y el hastío.
El último aspecto de Carrión (la sociedad civil enfrentada al Estado totalitario) revela
que el Estado utiliza la barbarie, como herramienta de los gobiernos autoritarios y
terroristas para silenciar a sus oponentes. En su concepto Colombia tiende a la
―fascistización‖, con una profunda crisis ideológica en el monopolio bipartidista y
oligárquico que detenta y ha detentado el poder; crisis que se ha intentado superar con
la represión y la violencia de aniquilamiento. Así, el Estado autoritario se considera
como una especie de tutor omnisapiente e infalible, depositario de la razón universal y
dispensador de la verdad y la justicia.
Ante esta preocupante realidad, Carrión propone el modelo educativo kantiano para
proclamar y viabilizar el uso público de la razón mediante la extensión de la ilustración,
para poder manifestar abiertamente las ideas sobre las fallas y defectos de las
actividades que desempeñamos y paralelamente proponer proyectos y utopías en torno
de ellas. Reclama con urgencia promover una educación para la mayoría de edad y la
ilustración, la cual tiene como premisa fundamental la libertad desde la más temprana
infancia, libertad que debe afianzarse en el amor, en esa dependencia afectiva que es
nutriente de la fantasía y de la creatividad. Corresponde a la educación –señala
Carrión— la formación de ciudadanos para la vida democrática, la participación
comunitaria, el ejercicio de la contradicción y el conflicto, pero fomentando el respeto
por las diferencias.
150
La profundidad de los cambios globales que con tanta rapidez se suceden en la
actualidad; la acumulación tecnológica basada en la intensidad del conocimiento; la
automatización y robotización de la producción; la transnacionalización del comercio; la
revolución de la informática, de la biotecnología y de las telecomunicaciones ponen de
manifiesto que la historia de la humanidad ha entrado en una etapa sin precedentes y
con imprevisibles repercusiones para las sociedades en el siglo XXI.
Este nuevo escenario mundial que implica la pérdida del paradigma que presidía
nuestro accionar hasta el momento, significa por lo mismo un espacio inédito que
requiere de nuevas respuestas en todos los órdenes, político, económico, ecológico,
cultural y muy en especial en el educativo.
A pesar de que el aterrador tema de la violencia ha sido objeto de reflexión de
violentólogos, científicos y hasta de la literatura colombiana, no se ha podido hallar una
solución concreta a tan demencial y absurda realidad. Muchos escritores nacionales han
escrito sobre la vieja y nueva violencia, con un sentido de denuncia o con la intención de
analizar los hechos sociales colombianos. Han narrado y descrito la violencia partidista,
en contra de los campesinos y las consecuencias letales del fenómeno guerrillero,
además de otros tópicos violentos. Algunos autores han explorado el dolor del hombre
ante la tortura y la humillación. En la narrativa de Policarpo Varón, por ejemplo, se
presentan desgarradoras escenas de violencia, muerte y soledad, especialmente en sus
obras El Festín y El Falso Sueño. Enrique Posada, en su obra Los Guerrilleros Bajan a la
Ciudad, plantea el acoso de la violencia, el crimen y las luchas que demuelen a una
sociedad conflictiva. Muchas de las novelas del reconocido Gustavo Álvarez
Gardeazábal presenten crudos temas de violencia, lucha universitaria, conflictos
familiares, gamonalismo y dominación patriarcal y capitalista. Para estremecernos con
tan oprobiosa y degradante realidad podemos leer Cóndores no Entierran Todos los Días,
El Titiritero y El Bazar de los Idiotas. La novela Estaba la Pájara Pinta Sentada en su Verde
Limón, de Alba Lucía Ángel, es un diálogo a voces con la violencia colombiana desde el
plano burgués. El nombre de obras y autores sobre violencia en Colombia es extenso.
Además de los anteriores, es procedente citar a Eduardo Caballero Calderón, Germán
Santamaría, Germán Castro Caicedo, Gabriel García Márquez, Arturo Alape, Manuel
Mejía Vallejo, entre otros, quienes han dedicado muchas de las páginas de sus novelas y
ensayos al tema que nos ocupa. La narrativa colombiana relata la violencia en novelas
ampliamente conocidas como El Cadáver del Cid, La Ciudad y el Viento, El Campo y el
Fuego, Sangre, La Sombra del Sayón, Sangre Campesina, Carretera al Mar, Zarpazo, Siervo sin
Tierra, Viento Seco, El Indomable, Una Semana de Miedo, El Monstruo, Marea de Ratas, Los
Cuervos Tienen Hambre, El 9 de Abril, Cadenas de Violencia, Cristianismo sin Alma, Lo que el
Cielo no Perdona, Las Balas de la Ley, Cada Voz Lleva su Angustia, Un Hueco en el Aire, Un
Campesino sin Regreso, Monjas y Bandoleros, Los Días del Terror, El Día Octavo, La Ratonera,
El Día Señalado, Horizontes Cerrados, El Exilado, Tierra sin Dios, El Día del Odio, El
Monstruo, Tierra Asolada, Las Bestias de Agosto, Mi Capitán Fabián Sicachá, El Cadáver,
151
Quién Dijo Miedo, Después Empezará la Madrugada, Guerrilleros Buenos Días, A la Orilla de
la Sangre, Detrás del Rostro...
No obstante toda esta literatura real, testimonial, comprometida, de denuncia, de ficción
y hasta fantástica, tantas veces motivo de análisis y reflexión en el bachillerato y en la
universidad, no nos hemos sensibilizado y conmovido ante tan desgarradora
problemática. La violencia ―es la preocupación que a todos los autores estremece y sobre
la cual giran, muchas veces sin salida, los discursos‖, precisa el aludido Molano Bravo, y
advierte que no hay salidas fáciles al problema de la violencia: ―Quizás ésta sea la firme
verdad que los colombianos debemos afrontar396―. Si el trabajo de los estudiosos de la
violencia (violentólogos, psiquiatras, médicos forenses, sociólogos, psicólogos,
antropólogos, filósofos, autoridades y escritores) no logran sensibilizarnos y
comprometernos en la búsqueda de soluciones, ¿entonces qué hacemos?
Jorge Alcalde397 recomienda los siguientes aspectos para educar en paz.
1. Todos los niños deben sentir que las relaciones de afecto hacia ellos son sinceras y estables.
2. Los educadores, los padres y los tutores deben supervisar conjuntamente cuantos detalles
puedan influir en el desarrollo del menor.
3. La paz y el rechazo a la violencia se enseñan con el ejemplo.
4. Hay que cuidar al extremo los castigos que se imponen al menor. La excesiva dureza crea
comportamientos agresivos.
5. Las normas de disciplina deben ser consistentes, coherentes y universales para todos los
miembros de la familia.
6. Trate de estar presente siempre que su hijo contemple escenas de violencia en el cine o en la
televisión.
7. Evite que su hijo contemple escenas violentas o escabrosas en la vida real.
8. Es importante que los niños aprendan a impedir ser víctimas de la violencia y no se conviertan
en perfiles de riesgo.
9. Enseñar a los pequeños a defenderse con firmeza y valentía, pero sin violencia, de las
agresiones y de las presiones.
Si el Estado no se compromete con un diagnóstico y estudio serio de la preocupante
problemática ocasionada por los agentes generadores de conflictos, violencia y otras
consecuencias negativas en los órdenes político, económico y social, para el diseño de
políticas concretas, coherentes y aterrizadas que consulten la realidad que se vive en
Colombia y permitan una pronta y eficaz solución, se vislumbra un futuro totalmente
aciago e incierto, porque tal como evolucionan las cosas, inexorablemente la
delincuencia, la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares (así, en apariencia, parezca
que ya desaparecieron), cual Hidra de Lerna, amenazan con destruirnos con sus
múltiples cabezas.
396 MOLANO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit.
397 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
152
La llamada ―Sociedad Civil‖ también debe estar profundamente comprometida en la
búsqueda de soluciones a la violencia, pues no puede estarse lamentando cada vez que
ocurre una tropelía, arguyendo que ella es ajena al conflicto. Todos, de una u otra
manera, formamos parte del conflicto y de su solución. ¿Acaso no generamos violencia
intrafamiliar? Además de maltratar físicamente a los hijos (―echarles correa‖) y golpear
de ―vez en cuando‖ a la esposa o esposo, mentimos, engañamos, somos desleales,
damos malos ejemplos, somos ―chismosos‖… Eso también es violencia. Somos
insolidarios con los vecinos y otros miembros de la comunidad. Eso también es otra
forma de violencia.
Quienes arriendan viviendas y colocan oprobiosos avisos o letreros como ―Se arrienda
pieza sin niños”, “Se arrienda habitación sin niños”, “Se arrienda apartamento sin niños” o “Se
arrienda casa sin niños‖ son generadores de violencia. ¿Acaso las familias no están
compuestas de niños? ¿Las parejas que tienen niños no tienen derecho a vivir en una
vivienda? ¿Qué hacemos con los niños, señores arrendadores? Toda esta intolerancia
por parte de los dueños de las viviendas es una forma de violencia. Después no se
lamenten porqué hay violencia o no digan irresponsablemente que ellos son ―ajenos al
conflicto‖.
Los educadores que no cumplen con su función por su frecuente participación en paros
o cese de actividades, manifestaciones y protestas, muchas de ellas sin una contundente
justificación. Eso también es otra forma soterrada, velada y sutil de violencia. Gastarnos
el dinero en borracheras y vicios en lugar de comprarles los útiles escolares a nuestros
hijos es otra forma de violencia. ―Echar‖ a las mujeres embarazadas de los trabajos y de
los colegios es otra forma de violencia. Cuando tratamos de ―tumbar‖ a quienes creemos
más ―pendejos‖, estamos generando violencia. Y así muchas otras situaciones cotidianas
en que generamos diversos tipos sutiles de violencia. ¿Entonces de qué nos quejamos?
Todos somos parte del conflicto, así tratemos de eludir nuestras responsabilidades. Nos
cuesta reconocerlo, pero es cierto. Solamente cuando seamos conscientes de nuestra
dimensión de afrontamiento, podremos aceptar que no somos ajenos al conflicto.
A pesar de que el Estado use la Sociedad Civil para legitimarse; la guerrilla para
reivindicarse; los pacifistas para neutralizar a sus oponentes; y los medios de
información como sinónimo del sustantivo pueblo; así no exista un concepto unánime
en la definición de qué es la Sociedad Civil y quiénes la representen, ella debe estar
vinculada a la búsqueda de salidas a la problemática de violencia. Esta bizantina
discusión sobre la Sociedad Civil, generalmente propiciada por los medios de
información, debe trasladarse al campo de la praxis, de la acción, pues si ésta la
conformamos los ciudadanos, como personas estamos en el deber de diseñar
mecanismos que nos permitan convivir armónicamente y pacíficamente. Es imperativo
terminar con la violencia, porque si matamos al hombre, ¿con quién vamos a vivir?
153
A continuación inserto un artículo periodístico sobre un análisis de la guerra en
Colombia:
“¿CUÁNDO EMPEZÓ LA GUERRA?
Tarde o temprano las guerras se acaban. Pero el debate sobre sus causas y consecuencias puede
durar décadas. Setenta años después de terminada la II Guerra Mundial todavía hay controversia
sobre si eran necesarios el bombardeo a Dresde, o la bomba de Hiroshima; o sobre el silencio de las
mujeres violadas por los Aliados en un Berlín desolado y derrotado.
En Colombia se ha escrito mucho sobre La Violencia, y sobre el conflicto contemporáneo hay ya
cientos de relatos escalofriantes y estudios serísimos. Hace dos años, por ejemplo, el Grupo de
Memoria Histórica publicó el ¡Basta ya!, posiblemente el más exhaustivo informe sobre la
degradación de la guerra en Colombia. Esta semana se conoció un nuevo documento elaborado por
12 reconocidos intelectuales del país que conforman la Comisión de Historia del Conflicto y sus
Víctimas, cuyas reflexiones incidirán directamente en la Mesa de Conversaciones de La Habana.
Esta comisión nació luego de un intenso forcejeo entre las Farc y los delegados del gobierno en
Cuba. Desde comienzos de 2013, la guerrilla había solicitado que se creara un mecanismo de
esclarecimiento sobre las raíces del conflicto, pues consideraba que las versiones de la historia que
circulan en libros y periódicos es injusta con ellos.
Luego de muchas rondas se acordó que esta comisión sería un grupo de apoyo para la discusión de
los temas de víctimas y justicia, y que de ninguna manera tendría el alcance de una comisión de la
verdad, dado que este tipo de mecanismo está pensado para el futuro, y debe incluir,
obligatoriamente, la voz de las víctimas.
También se definió que la comisión recogería muchas visiones, sin pretender convertirlas en una
historia oficial del conflicto. Se nombraron dos relatores de gran renombre para que hicieran la
síntesis: Eduardo Pizarro, actual embajador en los Países Bajos; y el profesor Víctor Manuel
Moncayo, exrector de la Universidad Nacional. Las visiones sobre el conflicto resultaron tan
diferentes, que los relatores entregaron cada uno su propio resumen. No obstante hay puntos de
coincidencia.
La tierra sí es problema.
Todos coinciden en que los conflictos agrarios que no se han resuelto están en el alma del
conflicto. Las posiciones van desde la del reconocido investigador Darío Fajardo, quien dice que la
estructura de gran propiedad agraria ha sido el telón de fondo de más de medio siglo de guerra,
hasta la del escritor francés Daniel Pécaut que cree que los conflictos agrarios se han transformado
en estos años, y que difieren según la región. A diferencia de lo que ha dicho el profesor británico
James Robinson en recientes artículos en El Espectador, que han levantado polvareda entre la
academia, la tierra resulta ser para los colombianos un tema crucial para la paz.
El segundo punto de coincidencia es el carácter político del conflicto y la guerrilla, aunque
también hay matices. Mientras el sacerdote jesuita Javier Giraldo ve en la insurgencia la respuesta
natural a un Estado opresor; el investigador Gustavo Duncan, autor de libros como Los Señores
154
de la Guerra, encuentra que la guerrilla, si bien tiene un origen político, ha tenido mutaciones y se
ha vinculado a empresas criminales como el narcotráfico y el secuestro.
El tercer punto común es que el narcotráfico tuvo una gran incidencia en la prolongación y
degradación de la guerra. Algunos como el decano de Ciencia Política de la Universidad Eafit,
Jorge Giraldo, pone mayor énfasis en la vinculación de las Farc con la economía cocalera mientras
otros, como Jairo Estrada, ponen el acento en la macabra alianza de Estado y narcoparamilitares.
Un cuarto punto de coincidencia es que el posconflicto es clave, y que justamente el trabajo de
estos intelectuales debe servir para iluminar la implementación de los acuerdos. Es decir,
identificar las reformas que el país necesita.
¿Cómo diablos empezó todo?
Hay guerras en las que el principio es nítido. Un florero roto desató la guerra de Independencia,
un tiro en Sarajevo marcó el inicio de la Gran Guerra, y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán
desencadenó La Violencia. Pero en el conflicto actual no hay florero ni primer disparo. Por eso es
tan difícil decir cuándo y dónde empezó. Las interpretaciones van desde quienes creen que la
guerra surgió como consecuencia del sistema capitalista hasta quienes aseguran que no tiene una
sola causa, sino muchas.
Según Moncayo, el orden capitalista engendra conflictos sociales que en el caso colombiano
adquirieron la forma de la insurgencia. Dadas las injusticias causadas por el sistema, el
surgimiento de las guerrillas era inevitable. Esta visión, según Eduardo Pizarro, puede llevar a un
callejón sin salida. Si el capitalismo lleva por dentro la semilla de la guerra, entonces la paz
requiere acabar con el sistema, y eso no está en discusión en La Habana.
Otro grupo de intelectuales plantea que hay “fallas geológicas” en el Estado colombiano: la
debilidad institucional, la precaria y a veces traumática presencia del Estado en el territorio; la
desigualdad social; el problema agrario; la cultura sectaria que se ha expresado en la adhesión
partidista antes que a un proyecto de Nación; la combinación de armas y urnas; y la privatización
de la seguridad y la justicia; pero que a ninguna de ellas se le puede atribuir una causa directa ni
única del conflicto.
En pocas palabras, mientras para unos el problema es el sistema, y por eso se requiere una
revolución para que haya paz verdadera, para otros el problema son las instituciones y, por tanto,
los males del país se pueden atacar con reformas. Hay que aclarar que aunque hay diferencias
sobre el origen de la guerra hay consenso en que debe terminarse. De hecho, muchos señalan que
esta ha resultado inútil, pues ha agravado la desigualdad, la concentración de la tierra y la
injusticia.
El año cero.
Sobre el año cero del comienzo del conflicto tampoco hay acuerdo. Hay quienes dicen que nació en
los años treinta, cuando la fiebre capitalista llegó al país, surgieron sindicatos y movimientos de
izquierda, y se frustró la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo. Es en esa década,
según el profesor Sergio de Zubiría, cuando se traza el boceto del país del siglo XX. Al otro
extremo están quienes como Jorge Giraldo piensan que la guerra contemporánea es de los años
155
ochenta, con la irrupción del narcotráfico. Y quienes están en una posición intermedia, que
encuentran esta guerra como una continuidad de La Violencia, azuzada por la Guerra Fría y las
exclusiones del Frente Nacional, como Alfredo Molano.
Estas especulaciones tan abstractas y filosóficas tienen relación directa con asuntos prácticos que
debe resolver la Mesa de Conversaciones de La Habana. Por ejemplo, desde cuándo se debe reparar
a las víctimas. La Ley de Víctimas tomó como año 1985 para reparaciones administrativas, y 1993
para restitución de tierras. Si se impone la idea de que el conflicto comenzó en los años treinta,
habría que reparar a casi todo el país. Lo mismo ocurre con la justicia. Una cosa es juzgar los
grandes crímenes de los ochenta para acá, o pensar que para que haya paz hay que resolver hasta el
crimen de Jorge Eliécer Gaitán. Ese sería otro callejón sin salida. Y en términos de una futura
Comisión de la Verdad, pensar que se puede reescribir la historia no de tres décadas sino de un
siglo es llevar al fracaso ese esfuerzo antes de que nazca. Esas son las consecuencias terrenales de
estas disertaciones que muchos califican a la ligera como caprichos de las Farc.
Revisando la historia.
Una de las mayores controversias que hay en el informe es sobre el Frente Nacional. Mientras
para algunos este fue un pacto de elites, excluyente, que al repartirse el poder entre dos partidos
alimentó a las guerrillas, otro grupo de intelectuales ha empezado a ver ciertas virtudes escondidas
en este periodo. Por un lado el éxito que tuvo en su tarea de pacificar al país, pues fue la época con
menor tasa de homicidios; por otra parte los intentos de reformas agraria y educativa, que
cambiaron al país la cara de parroquia que tenía y pusieron las bases de la modernización. Varios,
sin embargo, coinciden en que este pacto tuvo efectos nefastos: el estado de sitio y el haber pasado
de un país divido entre liberales y conservadores, a uno con la lógica anticomunista de la Guerra
Fría. También, que a la coalición liberal—conservadora se le deben el clientelismo y la abstención.
Valga la pena decir que hay por lo menos dos ponencias que ponen el acento en cierto tipo de
conspiración internacional. La de Renán Vega que culpa a Estados Unidos del nacimiento y
prolongación del conflicto, y la de Vicente Torrijos que cree que el surgimiento de las guerrillas se
debió a la expansión del comunismo internacional y la revolución cubana. Ambos tienen
argumentos a su favor. Nadie puede negar que Colombia ha sido excesivamente apegada a las
doctrinas de Estados Unidos, y tampoco se puede desconocer la influencia que tuvo la Guerra Fría
en el conflicto. Pero ambas se quedan cortas para explicar por qué el conflicto siguió a pesar de que
el comunismo se vino al piso, o en medio de un mundo globalizado, donde ya no existe una
dependencia de un solo país.
La prolongación.
El narcotráfico es a todas voces el principal culpable de que esta guerra haya durado tantos años.
Primero, porque el narco permeó la política y las instituciones, como lo demuestran el proceso
8.000 y la parapolítica, y debilitó su legitimidad. Segundo, porque acentuó la ausencia del Estado
en zonas de disputa de grupos armados, o su presencia solo fue represiva, como ocurrió con el Plan
Colombia. Tercero, porque con la plata de la cocaína se financiaron tanto guerrilla como
paramilitares.
Este punto es crítico, pues aunque el tema de las drogas ya fue discutido y acordado en La Habana,
su implementación no depende solo de la buena voluntad de las partes. Ni siquiera de que las Farc
156
se alejen del negocio y de que el gobierno deje de fumigar. El narcotráfico es un crimen
transnacional, en el que Colombia tiene un porcentaje significativo, experiencia, y aunque suene
irónico, una tecnología apropiada en esta materia. Basta ver los semisumergibles que pululan en la
costa Pacífica hechos de manera casera. Si este es el mayor motor de reciclaje de la violencia, el país
tiene un serio problema para garantizar que el posconflicto funcione de verdad.
Pero no solo de coca vive la guerra. Para un grupo importante de estos analistas, el conflicto duró
más allá incluso de la Guerra Fría, por las políticas neoliberales que se aplicaron en la década del
noventa y que dejaron el campo a la deriva, lo cual incentivó que los más marginados del país se
fueran a sembrar coca, y se lanzaran en brazos del crimen organizado para ganarse la vida. En
todo caso queda claro que los campesinos pobres han sido la carne de cañón de todos los grupos,
fueran de derecha o de izquierda. Algunos analistas destacan que la guerra les arrebató la
ciudadanía, que han sido los mayores protagonistas de este conflicto.
El otro problema que todos señalan es la precariedad del Estado y las instituciones para garantizar
el pluralismo, evitar exterminios como el que vivió la Unión Patriótica, hacer justicia, y
garantizar una democracia en las regiones donde las instituciones y el Estado fueron capturados
por los paramilitares.
¿Quién tuvo la culpa?
Más que señalar responsables, los académicos resaltan las terribles consecuencias de esta larga
guerra. El número de víctimas es de magnitud bíblica: casi 7 millones de personas, en una cuenta
que no deja de crecer, y que es una verdadera catástrofe.
La democracia sufrió también pérdidas enormes. Miles de líderes fueron asesinados y eso tiene un
costo alto, y aún no calculado, para el país; y la combinación de armas y urnas se convirtió en un
mal generalizado. La falta de confianza de la gente en el Estado y entre las propias comunidades ha
hecho que muchos definan a la democracia colombiana como un orangután con sacoleva. Un país
atrapado en una guerra inútil que, como señala Pécaut, no hizo más que perpetuar y profundizar
la desigualdad.
Finalmente, la otra herencia con la que tendrá que lidiar Colombia en adelante es un crimen
organizado que aprovecha la debilidad del Estado, y que ha ganado experiencia y conocimiento en
todas las formas de violencia. Y que puede ser la semilla de la próxima guerra, si no se hacen bien
las cosas.
¿Esto tiene arreglo?
Cuentan que el martes pasado, cuando cada uno de los 14 intelectuales expuso ante la Mesa de
Conversaciones de La Habana sus tesis sobre el conflicto, varios de ellos hablaron emocionados
sobre lo que ese evento les significaba. Para casi todos, el país está frente a la oportunidad de
empezar a resolver los grandes problemas que han hecho tan doloroso este conflicto.
Tienen claro que la paz no se consigue con la dejación de armas por parte de la guerrilla. Más bien
que el acuerdo de paz es una oportunidad para enderezar el rumbo del país. De atacar las „fallas
geológicas‟ sobre las que se ha cimentado el Estado.
157
Quizás es pedirle demasiado a un acuerdo de paz. Hasta podría ser un riesgo creer que el
posconflicto puede subsanar los males acumulados de un país y casi un siglo. Pero que una mesa
de negociaciones entre enemigos acérrimos, que se han matado por décadas, intente mirar el
pasado de manera crítica y conjunta, debe servir para algo […]”398.
398 REVISTA SEMANA. 16/FEB/15 http://www.semana.com/nacion/articulo/cuando-empezo-esta-guerra/417890-3
158
Las diversas motivaciones criminales, en un alto porcentaje, tienen como origen el poder
político y económico. Quien tiene el poder político busca también el poder económico y
quien tiene el poder económico, asimismo, lucha por el poder político; el uno no quiere
estar sin el otro, los dos procuran estar juntos. Y para obtenerlo –tarea nada fácil, por
cierto— se procede legal o ilegalmente, moral o amoralmente, ética o antiéticamente. El
ser humano, generalmente, busca estos poderes, estén donde estén y cueste lo que
cueste. Esto se ha ahecho siempre y se seguirá haciendo, teniendo en cuenta que la
persona es un ser de posibilidades y aspiraciones, permanentemente insatisfecho. Su
ansia insaciable de poder sólo culmina con su muerte. El poder político y económico es
de pocos, y muchos son los que lo quieren; los que lo tienen lo conservan con la
violencia y los que lo quieren lo buscan a través de procedimientos violentos. Violencia
en la búsqueda del poder y violencia para conservarlo. La lucha es de todos contra
todos. Esa ha sido la dinámica histórica.
¿Cuánta sangre no ha sido derramada por la avidez de poder político y económico? A
veces se lucha primero por el poder político y a veces se lucha primero por el poder
económico y luego por el poder político. Con el poder político se gobierna, y con el
poder económico se manipula. Con los poderes se cometen tropelías y vejámenes.
Tenemos ejemplos: Hamurabi, Alejandro Magno, Solimán el Magnífico, Atila, Hengis
Khan, Napoleón, Hitler, Stalin, Ayatolas, Mao y otros ―personajes‖, que bajo su máscara
de ―gobernantes‖ se escondían crueles tiranos. Y qué decir del poder de la Iglesia y de
sus jerarcas, supuestos ―representantes de Dios en la tierra‖…
En Colombia, desde la llegada de los ―conquistadores‖, la violencia empezó por el poder
económico, luego se fue consolidando con la búsqueda del poder político y religioso.
Los nativos fueron conquistados con violencia y éstos se revelaron con violencia.
Posteriormente, los amos sometieron a sus siervos con violencia y éstos se resistieron
con violencia. Después, quienes accedieron al poder lo hicieron con el poder económico
mediante la violencia de diferente tipo, y quienes no lo consiguieron lucharon por él
mediante la violencia y el poder económico. De ahí en adelante, emparentados el poder
político, religioso y económico, lo han defendido con violencia de cualquier calaña.
Los aborígenes se resistieron con violencia y los criollos buscaron el poder con
violencia; los guerrilleros, con el ánimo de acceder al poder de la clase dominante, han
procedido con violencia; los partidos políticos, con el propósito de conservar el poder
político y económico, han procedido mediante diversas formas de violencia; los
―paramilitares‖ para eliminar la guerrilla y proteger su poder económico han procedido
con horrenda crueldad…
159
Las relaciones familiares y sociales, conflictivas por naturaleza, se han movido en la
dinámica de la violencia. Violencia por aquí, violencia por allí, violencia por todas
partes. ¿Qué hacer? ―¡He ahí la cuestión!‖
Para terminar me permito dejar como reflexión la siguiente columna de opinión de
Andrés Mejía, titulado “El abismo ético en Colombia”:
“En varias columnas he expuesto que gran parte de los problemas colombianos tienen raíz (no única pero
principal), en una grave crisis cultural a la cual sería más correcto llamar crisis ética. He discutido esto con
muchos amigos, particularmente con quienes piensan que no es así, y creen que nuestros problemas se deben
al mal gobierno o al mal diseño de las normas. Yo creo, por el contrario, que el mal gobierno tiene raíz en
nuestra crisis ética y que las cosas no se solucionan con cambios de normas.
No soy al respecto fatalista: creo que sí hay salida de este abismo. Pero podría decirse que soy pesimista en
cuanto percibo que los problemas éticos de la nación colombiana van creciendo.
El abismo ético colombiano es muy amplio y tiene muchas dimensiones. Creo, a pesar de esto, que hay un
aspecto que tal vez sea el núcleo de la cuestión: consiste en que, en Colombia, la población en general (ojo: no
digo los políticos, ni los mafiosos) no tiene un concepto de lo público y ese concepto es el mínimo requisito
para que una sociedad pueda tener éxito y prosperar. Y digo tener éxito como comunidad.
¿Qué es el sentido de lo público? Muy simple: es entender que vivimos juntos en un espacio físico y social
común, y que por lo tanto tenemos unos objetivos comunes mínimos: nuestra convivencia, nuestra
prosperidad, la paz, etc. Significa también que lo que hagamos por el logro de los objetivos individuales de
cada uno tiene que ser respetuoso de ese espacio común. No es que lo individual sea eclipsado por lo
colectivo: es simplemente que lo individual debe ajustarse a un marco de referencia amplio que es la vida en
común.
Los colombianos carecemos casi totalmente de ese sentido, que como digo, es el pilar mínimo de una
comunidad, y naturalmente de una República. Vivimos, por el contrario, en una frenética carrera en pos de
microganancias individuales de corto plazo. Esto, con el tiempo, destruye lo que haya de una comunidad.
Piensen, por ejemplo, en el conductor que ve a un peatón que quiere pasar la calle. El conductor civilizado se
detiene y permite al peatón pasar. Lo hace porque sabe que, aun cuando eso demore su ruta unos segundos,
contribuye a cultivar un espacio común donde todos tienen cabida y tienen derechos. Y él mismo, cuando es
peatón, se beneficiará de esto. El conductor colombiano prefiere acelerar‖399.
Luvina1111@yaho.com
399 http://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/andres-mejia/236226-el-abismo-etico-de-colombia.

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LA VIOLENCIA

  • 2. 2 Epílogo Introducción 1. ¿Qué es la violencia? 2. Tipos de violencia 3. Aproximación a la explicación a las actitudes beligerantes y agresivas 4. Origen y evolución de la violencia en Colombia 5. Posibles alternativas de solución a la problemática violenta en Colombia Conclusión
  • 3. 3 Este libro lo empecé a escribir en los albores del presente siglo, y desde entonces lo he venido reescribiendo, corrigiendo, modificando y complementando; así mismo, ―retocando‖ y ―puliendo‖, tanto en su estructura profunda (contenido discursivo) como en su estructura superficial (forma gramatical). Al comienzo me encontré con el inconveniente de la falta de fuentes bibliográficas, teniendo que acudir a revistas y periódicos. Posteriormente, tuve la posibilidad de acudir a libros relacionados con el tema. Finalmente, pude disponer una abundante y variada literatura al respecto en soporte digital, gracias a la información que prolifera en internet, la cual es recomendable revisar con espíritu crítico para distinguir la verdadera y precisa de la falaz e imprecisa. Aunque la investigación demandó de una copiosa y atenta lectura de muchos textos, desde hace algunos años he venido ―leyendo‖ el libro práctico del comportamiento humano, porque comparto el aserto hobbesiano de que ―la sabiduría se adquiere no ya leyendo en los libros sino en los hombres‖1. Durante ese lapso de tiempo el fenómeno violento en Colombia (solamente en lo referente a la violencia física), en apariencia, ha disminuido (en comparación con el terrorismo, asesinatos y otras modalidades violentas de las últimas dos décadas del siglo XX, perpetrados por el narcotráfico, fundamentalmente), ya que los principales actores generadores de violencia (grupos subversivos) han moderado su accionar criminal (¿o cambiado de estrategias de ―lucha‖?). En esta época (julio de 2016), mientras el Gobierno y las FARC estarían a punto de finiquitar un largo proceso de paz, el ELN prosigue su lucha insurgente. La delincuencia común y organizada continúa operando, sobre todo las llamadas ―bacrim‖ en actividades de narcotráfico y ataques selectivos y sistemáticos a la fuerza pública, sin que se avizore una pronta solución de fondo para que ésta cabe o, al menos, se disminuya. Así el accionar de la violencia física de la guerrilla, los ―paramilitares‖ y el narcotráfico se haya disminuido, no implica que estos actores violentos no sigan cometiendo tropelías de manera subrepticia, a través de intimidaciones, ―boleteos‖, chantajes, secuestros, desplazamientos forzados, despojo de tierras, hurtos y otros vejámenes. ¿Será que la violencia es inherente a la condición humana? Utilizo el concepto de ―hombre‖ para referirme al ser humano (hombre o mujer); hombre es un concepto universal y genérico. A los autores citados en el libro no les ―registro‖ sus profesiones, porque, en su gran mayoría, son personajes demasiado reconocidos. Se trata de profesionales que hacen sus valiosos aportes al tema de mi trabajo de investigación. Por el libro ―desfilan‖, con sus invaluables conocimientos sobre la problemática violenta, filósofos, sociólogos, antropólogos, sicólogos, sicoanalistas, psiquiatras, médicos, abogados, periodistas, escritores, expresidentes, violentólogos y otros investigadores. El autor, Colombia, 2016 1 HOBBES, Thomas. El Leviatán. www.librostauro.com.ar
  • 4. 4 Comienzo aclarando el porqué del título del libro: “LA VIOLENCIA. Un enfoque filosófico y científico. (Una perspectiva colombiana)”. El tema central del texto es la violencia, haciendo énfasis en el fenómeno violento en todas sus manifestaciones, el cual ha afectado a Colombia desde el mismo momento del ―descubrimiento de América‖. Tiene un enfoque filosófico y científico, por cuanto indago en las causas naturales o biológicas, sociales y culturales, con el ánimo de tratar de establecer, desde la filosofía y la ciencia, por qué el ser humano es agresivo y violento, tal como se evidencia en algunas de sus conductas antisociales y lesivas. Algunos filósofos y científicos han tenido dentro de sus preocupaciones teóricas y prácticas la investigación ontológica, metafísica, ética, sicoanalítica, antropológica, jurídica, sicológica, religiosa, fisiológica, médica y psiquiátrica para escrutar en la naturaleza humana el motivo de la proclividad a la violencia, la agresividad y la maldad. El hombre, además de ser un ente individual, físico y metafísico, es un ser social y vive en, por y para una sociedad, condicionado por un marco cultural determinado, cuyo quehacer, a pesar de liberarlo en algunos aspectos del mundo natural, lo encadena; según Juan Jacobo Rosseau, la cultura encadena a los hombres. Como la naturaleza humana es compleja y paradójica, la filosofía puede resultar de interés para escrutar y explorar su insondable universo. Es por ello que el libro enfatiza en el quehacer filosófico, como ―rompehielos‖ para navegar en las gélidas aguas de su inextricable mundo interior, en donde ―habitan‖ soterradas las grandezas y miserias de la atribulada alma humana. ―Hay que estudiar al hombre, no en su vida individual, sino en su vida política y social. La naturaleza humana, según Platón, es como un texto difícil cuyo sentido tiene que ser descifrado por la filosofía; pero en nuestra experiencia personal este texto se halla escrito en caracteres tan menudos que resulta ilegible‖2. La filosofía, como ―madre de todas las ciencias‖, se caracteriza por reflexionar sobre la naturaleza humana en su ser y su quehacer y el mundo como una totalidad; dentro de esa totalidad se encuentra el hombre, con su psiquis violenta y agresiva en estado latente, expectante para emerger en el momento que circunstancias exteriores la hagan exacerbar… ¿Qué bestia maligna acecha agazapada en el interior de ese ser frágil, deleznable, débil, contingente, voluble, veleidoso y finito llamado hombre o ser humano? En este documento podremos acercarnos al conocimiento superficial de ese pequeñísimo e insignificante ser —comparado con la grandeza y significancia del universo—, con ínfulas de grandeza, a pesar de su pequeñez corporal y mental, en un 2 CASSIRER, Ernest. Antropología filosófica. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, p. 101.
  • 5. 5 mundo infinito, que dice ser una persona; un ser con una mísera condición humana, que, filosóficamente, me atrevo a caracterizar de la siguiente manera: Temporal, contingente, voluble, contradictoria, deleznable, desquiciada, violenta, neurótica, agresiva, finita, absurda, veleidosa, inefable, conflictiva, cosificada, superficial, masificada, inauténtica, intolerante, alienada, agresiva, egoísta, turbulenta, mortal, pasajera, insoportable, vesánica… Existencialmente absurda, ontológicamente sin sentido y filosóficamente irreflexiva; olvidada de las dimensiones del ser personal: corporeidad, interioridad, comunicación, afrontamiento, compromiso, libertad y trascendencia; arrastrada por la corriente de las circunstancias; gobernada por indómitas pasiones; obnubilada por una doble moralidad; eclipsada por el brillo oropelesco de los entes; sometida por el imperio de la razón instrumental; confundida en su búsqueda incansable del dominio de los objetos; perdida en la racionalidad tecnológica; carente de espíritu crítico; desperdiciada en la estulticia; condenada a la caducidad… Destinada a la felicidad, pero expuesta al dolor y al sufrimiento; realizándose entre el ser y la nada; confundida entre la realidad y la fantasía; atrapada en la red de los absurdos convencionalismos sociales; agobiada por el qué dirán; cautiva en una cultura artificial, en ella viviendo y en ella muriendo; en constante lucha entre lo ideal y lo real; embrollada en su relación entre el ser y el conocer; comprometida con la impostura; prisionera en la cárcel del lenguaje; insegura ante la opción por la levedad o por el peso; alienada con sucedáneos como el poder, el honor, los elogios, la fama, la adulación, el éxito, el consumo, el fanatismo, la frivolidad, la superficialidad, los fetiches y la inautenticidad; extraviada en la existencia… Amando para después odiar; anhelando un papel en la vida, pero desempeñando otro distinto; haciendo lo que puede y no lo que quiere; girando en la rueda del hacer, del tener y del consumir; buscando objetividad en su mundo subjetivo; oscilando al garete entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño; fluctuando entre el ser y la nada; librando constantes batallas entre la razón y los instintos; pretendiendo inútilmente rebasar los estrechos límites que le impone su mísera condición; anhelando quiméricamente el ideal de justicia; vacilando entre la verdad y la mentira, sin saber qué es la verdad; precipitándose inexorablemente hacia el insondable abismo de la nada; venerando ídolos y despreciándose a sí misma; ufanándose vanamente de poseer la verdad, cuando ni siquiera sabe qué es la verdad; huyendo de su ansiada libertad… Frágil barquilla al vaivén de las embravecidas y turbulentas olas del inmenso y proceloso mar de la vida… La psiquis del proclive a la violencia es un problema inquietante para la psiquis del que busca la verdad —siempre esquiva y relativa— sobre esta problemática, así sepa de antemano que la verdad no es fácil—diríase que es imposible— de hallar. Pero, por el hecho de que sea una empresa difícil, no implica que no busque verdades parciales, y de esta manera elaborar ―su propia verdad‖. La violencia es un fenómeno social que nos afecta e inquieta, y seríamos negligentes si no indagáramos y reflexionáramos al
  • 6. 6 respecto. La violencia nos atemoriza, encadena, angustia, preocupa, inquieta y mantiene atados a la muerte prematura, antes de nuestra muerte natural. En ese deplorable estado de desasosiego, que no nos deja vivir plenamente, es imperioso escudriñar sobre la violencia, para intentar ―atemperarla‖ y evitar, en la medida de nuestras posibilidades y limitaciones, su nefasta y lesiva propagación; porque, tal como se dice coloquialmente, ―si matamos al hombre, ¿con quién vamos a vivir?‖. Hecha esta aclaración, prosigo disertando sobre el meollo de este libro. La violencia en Colombia, desde mi percepción como filósofo, la concibo como una preocupante realidad que me inquieta profundamente, y pienso que demanda de nosotros un auténtico compromiso para tratar de superarla e intentar posibles salidas a tan compleja y deshumanizante problemática, en cuya solución podríamos ser actores concretos desde la actividad que desempeñemos en nuestra cotidianidad. ―La violencia ha sido una de las constantes que ha determinado la historia de nuestro país‖, reconoció públicamente alguna vez, durante su mandato, el expresidente Ernesto Samper Pizano (1994—1998). Carlos Castillo Cardona, asesor presidencial de éste, afirmó en esa época que Colombia tiene un nivel alto de violencia, la cual se expresa como una forma inadecuada de resolución de conflictos, y precisó que ―en casos extremos los colombianos resolvemos el conflicto por la vía de la eliminación del contendiente‖. Sí, en efecto: lastimosamente, muchos compatriotas pretenden irracionalmente ―resolver‖ o ―solucionar‖ sus conflictos, que se suscitan en el diario vivir y convivir con la diferencia, mediante mecanismos improcedentes de la agresión violenta, ya sea mediante acciones o alusiones. En el presente trabajo me propongo disertar, sin pretensiones de hondura (que puedan hacer abstruso, ―ladrilludo‖, abstracto e incomprensible el libro) sociológica, antropológica, sicológica, sicoanalítica, psiquiátrica, biológica, fisiológica, neurológica, médica, epistemológica, jurídica, religiosa, literaria y metodológica (¿quién poseerá la verdad al respecto?), sobre la violencia en general, tratando de definirla desde los ámbitos semántico, psicológico, psiquiátrico, jurídico y filosófico; exponer algunos planteamientos sobre los diversos tipos de violencia (física, psíquica y moral) y la forma sutil como algunas veces se manifiesta; brindar algunas explicaciones desde diversos puntos de vista (filosófico y científico) sobre la actitud beligerante y agresiva, teniendo en cuenta los diferentes aspectos sociales, culturales, ambientales y biológicos que influyen en el comportamiento, como factores implicados en el desarrollo y fortalecimiento de eventuales conductas agresivas o violentas de las personas en general; tratar de determinar el origen y la evolución de la violencia en Colombia desde la Conquista hasta nuestros días, buscando identificar los agentes generadores de ésta; y plantear probables alternativas de solución dentro de las cuales se incluyen, entre otras, la propuesta de la transformación o la desaparición del sistema imperante, la búsqueda de la paz, la implementación de una auténtica administración de justicia y el cambio de la educación autoritaria y tradicional por una educación de vanguardia, democrática y liberadora.
  • 7. 7 Me extenderé un poco en el tema relacionado con la aproximación a las explicaciones de la beligerancia y agresividad, con el ánimo de adentrarme en el complejo e insondable enigma del comportamiento humano, para tratar de desentrañar las miserias y grandezas del alma humana, porque tal como nos dice José Saramago, en El viaje del elefante, ―la dura experiencia de la vida nos ha demostrado que no es aconsejable confiar demasiado en la naturaleza humana en general‖3. Pareciere que el hombre (ser humano) fuera un misántropo y no un filántropo. ¿Será cierto el aforismo nietzscheano de que ―verdaderamente, el hombre es una corriente impura y cenagosa‖4? Ya lo expresó escépticamente Graham Greene, cuando escribía que no es mucho lo que el hombre puede hacer, porque es ―ebriedad, adulterio, impureza…‖5. Sería pertinente reflexionar sobre el aserto goetheano que sostiene que ―el hombre no es más que ruido y humo que ofusca la lumbre del cielo‖6. ―Los hombres han nacido para atormentarse mutuamente‖, sentenció Fedor Dostoievski7. ¿Cuánto merecemos nuestro nombre de homo sapiens? ―¿Somos, como proclamó Hamlet, de Shakespeare, ¡nobles en la razón…!, ¡infinitos en la facultad!..., ¡en la aprehensión como un dios!? ¿O encajamos en la descripción de Thomas. S. Eliot: un yelmo lleno de paja?‖8. Aquí es procedente reflexionar con el filósofo Miguel de Unamuno, quien nos dice que ―si todos, pudiendo asomarnos al brocal de las conciencias ajenas, nos viéramos desnudas las almas, nuestras rencillas y reconcomios todos fundiríanse en una inmensa piedad mutua, veríamos las negruras del que tenemos por santo, pero también las blancuras de aquel a quien estimamos un malvado‖9. El hombre malvado es un tirano, y un tirano es inmisericorde e insensible; desde el poder tiraniza y muestra su debilidad. ―Sólo los gobernantes débiles necesitan ser siempre inmisericordes‖10. El gobernante tirano necesita de almas muertas para su alma muerta. Con cuanta sabiduría el genial Baruch Spinoza nos decía que la gente del poder es tan impotente, que sólo puede construir su poder sobre la tristeza de los otros, y solamente adquiere poder por la tristeza e instaurando un régimen de tristeza. ¿Será cierto que el poder estupidiza a los hombres? ―Si cuando menos fuerais bestias perfectas. Mas para ser bestia se requiere inocencia‖11. Erich Fromm, en su libro El corazón del hombre, señala que ―el hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad…‖. Poseídos por lo que somos no examinamos cómo somos. ¡Ah!, la vanidad del hombre no pregunta ―si puede hablar, habla siempre‖12. Fernando Savater apunta que ―tras los afanes humanos no hay más que torpe ambición, frivolidad, propósitos criminales en el peor de los casos y estúpidos en el mejor‖13. Julio Murillo Llerda reflexiona sobre la malvada naturaleza humana, así: 3 SARAMAGO, José. El viaje del Elefante. Libro pdf, p. 27. www.lectulandia.com 4 NIETZSCHE, Federico. Así habló Zaratustra. Oveja Negra, Bogotá, 1982, p. 37 5 GREENE, Graham. El poder y la gloria. Oveja Negra y Seix Barral, Bogotá, 1983, p. 173. 6 GOETHE, Johann Wolfang. Fausto. Colección ―Los Clásicos‖, W. M. Jackson, INC, México, 1973, p. 119. 7 DOSTOIEVSKI, Fedor. El Idiota. http://www.megaepub.com/fidor-dostoyevski-el-idiota.html 8 MYERS, David g. Psicología social. McGraw Hill, México, 1995, p. 36- 9 HUNAMUNO, Miguel. Verdad y vida. http:// libros.astalaweb.com 10 GISBERT, Joan Manuel. El arquitecto y el emperador. Ala delta, España. P. 81. 11 NIETZSCHE, Federico. Así habló Zaratrustra. Oveja Negra, Bogotá, 1982, p. 77. 12 NIETZSCHE, Federico. El viajero y su sombra. Ediciones Samurai, Bogotá, 1992, p. 6. 13 SAVATER, Fernando. Voltaire, el primer intelectual. En https://books.google.com.co/books? P. 549.
  • 8. 8 ―—Más que salvajes, preferimos considerarnos bárbaros ilustrados —corrigió Cassel, dando comienzo a un monólogo meditado y sin fisuras—; peripatéticos que reflexionan paseando ante las puertas de un imperio corrupto; herejes o apóstatas que abominan del signo de un tiempo decadente y enfermo; paganos sacrílegos y descreídos. Y al decir pagano no pienso en absoluto en los idólatras politeístas, sino en el concepto de infidelidad y rechazo a la creencia y a la norma imperante, bien sea social, política, económica o religiosa. ¡No es lo mismo, amigo mío: las palabras y los conceptos tienen peso específico! ¡El salvaje de Rousseau es, por antonomasia, puro, inocente, natural y primitivo! ¡Por desgracia, no hay espacio para el buen salvaje en este mundo! ¡A los salvajes los barre la ametralladora o la excavadora! ¡Ojalá, pese a todo, nunca hubiéramos dejado de ser buenos salvajes de mirada limpia! Piénsalo: la civilización no ha conseguido suprimir el mal por la sencilla razón de que es imposible erradicar algo inherente a la condición humana; solo lo ha perfeccionado, en un largo y lamentable viaje, de la caverna al palacio, de la piedra al misil. Apenas una pátina de barniz. Llevamos milenios destilando y reprimiendo esa quintaesencia oscura, que existe y nos habita a todos, al igual que alimentamos de forma inequívoca y en la misma medida el afán por el bien. Ángeles y demonios, eso es lo que somos. Seres escindidos, dobles. Voltaire no se equivocaba. El mal está ahí, incontenible, en el centro del corazón, tras una puerta endeble y sin candado. Por eso, más allá del fácil encaje que supone sumarse a la corriente establecida en la que sobrevive la gente común, siempre a la deriva, siempre zarandeada por las circunstancias, harta pero aquiescente, sometida a dogmas y reglas que obligan a negar una parte del ser, existe la vía socrática, la vía de la skepsis, que empuja a la reflexión y a la indagación profunda… ¡La skepsis es a la vez el motor y el propósito de la búsqueda!”14 Según José Ortega y Gasset, el hombre es una fiera con veleidades de arcángel. En concepto de Sigmund Freud, las personas, como seres paradójicos y complejos, detrás de la apariencia, detrás de la fachada de la conducta visible, escondemos todo un intrincado juego de móviles, deseos y pensamientos inconscientes que revelan el dinamismo último y real de nuestros actos. Freud15, citando a Gustave Le Bon, nos advierte que detrás de las causas confesadas de nuestros actos, existen causas secretas, ignoradas por todos, y que la mayor parte de nuestros actos cotidianos son efecto de móviles ocultos que escapan a nuestro conocimiento. Este ―libro‖ es producto de un trabajo de ―investigación‖ bibliográfica y de campo, de una experiencia laboral superior a las dos décadas como funcionario de una entidad adscrita a la Presidencia de la República de Colombia que tiene, entre sus múltiples actividades, la función de ―prevenir y reprimir el delito‖, del sesudo estudio de la realidad nacional y del análisis y de la reflexión sobre nuestra problemática violenta a nivel individual y colectivo, tratando de escrutar en la insondable e inexpugnable naturaleza humana. 14 MURILLO LLERDA, Julio. El club de los filósofos asesinos. http://www.forolesbianastv.com 15 FREUD, Sigmund. Sicología de las masas y análisis del yo. www.librodot.com
  • 9. 9 Si pretendemos hacer nuestros pequeños o grandes aportes para tratar de construir una cultura de la no violencia (o menos violenta, para no ser tan utópico), tenemos que saber cómo se comportan las personas agresivas. Debemos tener claro que el delito (cualquier conducta activa o pasiva que desborda los marcos de legalidad), antes que ser un ente jurídico, es un acto humano, tal como lo plantea Francesco Carrara, brillante teórico del derecho; y que el sujeto violento o agresivo es un ser vivo y activo y no un ente abstracto, fuera de la realidad de las cosas: el criminal es un ser humano, célula del conglomerado social, así como lo concebía Cesare Lombroso, otro lúcido jurista. El delito, desde el punto de vista jurídico, es cualquier conducta activa o pasiva que desborda los marcos de legalidad; desde el punto de vista social, es una acción comunicativa de impacto peculiar: manera de una persona de hacerse presente, visible y audible, de ganar espacio, de asumir un rol en la vida de la comunidad y de reclamar una nueva forma de sociedad, por medio de maneras violentas de expresión y agresión. El delito es un acto comunicativo, sistemáticamente retroalimentador de la violencia, que afecta negativamente la plenitud del disfrute legítimo de bienes jurídicamente tutelados, y su garantía institucional; acto proveniente de una forma específica de relación entre circunstancias facilitadoras de agresiones y obstaculizaciones de la convivencia. ―El delito es una ‗opción‘ o una oportunidad para quien lo comete, pero es precisamente la opción que un ser humano debe descartar porque destruye injustamente las opciones del otro. El delito es una opción indeseable y su mejor antídoto es la existencia de alternativas legítimas‖16. La problemática de la violencia en Colombia se trata en la parte final de este libro, porque al principio se reflexiona sobre el fenómeno de la violencia a nivel general. 16 Estrategia… para la Consolidación de la Seguridad Ciudadana. República de Colombia, 2010.
  • 10. 10 ¿La violencia es un estado de ánimo, una enfermedad mental, una conducta aprendida, una estrategia evolutiva de supervivencia, el resultado de una disfunción neuroquímica o un proceso hereditario impuesto por los genes? Es posible que sí o que no. Los científicos investigan, pero hasta el momento no tienen la respuesta concreta a tan compleja pregunta. Lo que sí es evidente es que la violencia es el fenómeno más preocupante para la mayoría de personas, no sólo colombianas sino de otras naciones del mundo, ya que experimenta encarnaciones inusitadas demasiado virulentas que inquietan a los expertos. El término agresión o violencia es un ―concepto muy amplio que incluye desde los motes ofensivos y los insultos hasta el ataque físico‖17. El sustantivo ―violencia‖ tiene muchas acepciones, es decir, es una palabra polisémica. El ―Diccionario Larousse”, en el campo semántico, la define como la ―Acción injusta con que se ofende o perjudica a alguien. Manera de actuar contra el natural modo de proceder, haciendo uso excesivo de la fuerza. Acción o efecto de violentarse‖. En el ámbito jurídico señala que es ―la coacción física ejercida sobre una persona para viciar su voluntad y obligarla a ejecutar un acto determinado‖. El jurista Manuel Ossorio la define de la siguiente manera: ―Acción y efecto de violentar, de aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia. Las repercusiones jurídicas de ese proceder son tanto de orden civil como penal. Con respecto al primero, porque representa un acto atentatorio contra la libre voluntad de las personas en la realización de los actos jurídicos, por lo cual es causa de su nulidad. La violencia puede ser ejercida por una persona sobre otras de modo material o moral; en el primer caso, la expresión equivale a fuerza, y en el segundo, a intimidación. Y con respecto al primero, el empleo de la violencia es lo que configura o califica determinados delitos (homicidio, robo, violación, quebrantamiento de condena, evasión, allanamientos de morada) temas considerados en las voces respectivas‖18. Por su parte, el Diccionario del a Real Academia del a Lengua Española dice que es la acción y efecto de violentar o violentarse. La acción violenta o contra el natural modo de proceder. La psiquiatría afirma que ―es una expresión patológica de la agresión‖. La psicología general se refiera a ella también como agresión y la define como un ―comportamiento tendiente a causar daño a los demás‖. La describe como una ―característica del psiquismo humano manifestada por una actitud hostil y ofensiva que responde a un desgarramiento del sujeto contra sí mismo o contra los demás‖. La psicología social considera la violencia como agresión, o sea una ―conducta física o verbal que tiene la intención de herir a alguien‖. Desde el vasto horizonte del derecho, que es fuente de salud moral, se caracteriza como una acción ofensiva que comporta la violación de la esfera jurídica de una persona. En el apasionante universo de la filosofía encontramos que la violencia ―es la utilización irracional de la fuerza de los actos, en las palabras o en la expresión 17 ALCALDE, Jorge. Revista ―Muy Interesante”. Editora Cinco. 18 OSSORIO, Manuel. Diccionario de ciencias jurídicas, políticas y sociales. Pdf, Datascan S.A., Guatemala.
  • 11. 11 del pensamiento‖. Gandhi la define como la negación de esa gran fuerza espiritual, que sólo pueden cultivar y esgrimir quienes detestan completamente la violencia. En un texto de reciente publicación se dice que ―lo que llamamos violencia que es la alteración lesiva y súbita de la salud, la tranquilidad, la vida o la armonía social de las personas, incluida la pérdida de la vida de las víctimas por parte de particulares o servidores públicos armados, al margen de procesos legales y legítimos, o la afectación grave de sus bienes o posesiones…‖19.Todas estas definiciones (al igual que muchas otras) se complementan, por cuanto ninguna encierra en todas sus grandes dimensiones la denotación y la connotación de tan degradante y despreciable vocablo. En concepto de Jorge Alcalde, la agresión es una de las manifestaciones de desigualdad más severa, porque ―utiliza las relaciones de poder existentes por edad, jerarquía, posición económica y sociolaboral. El impacto producido en la salud física y mental, así como en el comportamiento del individuo afectado, perdura por largo tiempo e incluso durante toda la vida. Los más afectados han sido, en forma recurrente, los menores de edad‖. La cólera o ira genera violencia. La ira, esa pasión del alma que, según la Real Academia de la Lengua Española, mueve a indignación y enojo, es un sentimiento profundamente anclado en la naturaleza humana. En opinión de la psicóloga española Elena García de Guinea, la cólera es consustancial a la persona. ―Está ampliamente aceptado que el niño, ya desde el nacimiento, es potencialmente agresivo y manifiesta sentimientos de enojo: los bebés berreando con rostro congestionado por recibir impacientes su biberón; el tierno infante al forcejear picajoso con un compañero de guardería lucha por arrebatarle el juguete objeto de sus deseos‖20. Sin embargo, la ira moderada y razonable, a veces es necesaria para demarcar y defender la territorialidad y sobrevivir. ―La ira permite a las personas luchar por necesidades, defender causas y obtener energía para alcanzar metas. Pero también tiene su lado oscuro: cuando se sale de control, se intoxica con su propia intensidad y hace daño ya a otros; cuando se reprime, hace daño a quien la siente porque paraliza y desata frustraciones e insatisfacciones; cuando es intelectual su intención no es hacer daño, pero por lo general choca con las aspiraciones de otros‖21. 19 VALQUI CACHI, Camilo y otros. 11 de septiembre. Las caras de la globalización. Editorial Laguna, México, 2002. 20 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Revista Muy interesante. Editora Cinco. 21 Revista Cambio (Colombia), No. 420
  • 12. 12 Sin adentrarme mucho en este campo (propio de científicos y pensadores), considero que, además de la tradicional violencia física, existe la violencia psíquica y moral, muchas veces infligida de manera sutil, aparentemente imperceptible. Como la violencia física es la más conocida, porque la palpamos, percibimos y experimentamos a diario, trataré de profundizar más en las restantes manifestaciones de violencia, a veces más degradantes, graves y peligrosas que la física. El fenómeno violento colombiano no sólo es evidente en los asesinatos, en los vejámenes, en las tropelías y en cualquier otro tipo de hechos por fuera de los marcos de legalidad. Sutilmente infligimos o somos víctimas de diversas formas de violencia psíquica y moral, empezando por el Estado que, a través de actos irresponsables y falta de compromiso, no satisface las necesidades de algunos ciudadanos, negándoles derechos fundamentales e inalienables como la educación, el trabajo, la justicia y la salud; impide la generación de reales espacios de participación y conculca otros derechos. ―La responsabilidad pretende endilgarse a una sola parte, a la que tuvo que alzarse en armas haciendo uso de un derecho universal. Pero de manera deliberada y hasta ingenua, no se habla de la responsabilidad de las élites en la violencia, ni de la responsabilidad de los partidos tradicionales, los empresarios que financiaron hasta las guerras sucias, ni de los terratenientes que acumularon mediante la violencia. No se habla de los cuerpos de inteligencia del Estado, ni de la Iglesia que también jugó su papel atizando la guerra…‖22. El Estado es ―el agente que detenta el monopolio de la violencia legítima dentro de la sociedad‖, señala Max Weber23. ―En una sociedad democrática la función de la ley es la de garantizar la justicia para todos los ciudadanos y, particularmente, para los más desfavorecidos y los más débiles entre ellos‖24. El engaño institucionalizado, como una forma sutil de violencia, se evidencia en las autoridades, en el Gobierno, en el Congreso, en los partidos políticos, en la educación, en la religión, en el sistema capitalista, en la cultura y en la economía al no cumplir con los fines propios de su auténtica naturaleza. Se inflige violencia sutil cuando se oculta la verdad al pueblo; cuando la justicia se convierte en espectáculo; cuando los comandantes de las Fuerzas Militares y los directores de los organismos de seguridad sólo buscan protagonismo; cuando se buscan ―chivos expiatorios‖, en perjuicio, desde luego, de los más débiles y beneficio de los poderosos. 22 MÁRQUEZ, Iván. Vocero de las FARC. Entrevista de Marisol Gómez Giraldo. www.eltiempo.com. 25-AGO-13 23 GELLNER, Ernest. Naciones y nacionalismo. https://unpaisenexceso.wordpress.com/2011/10/09/el-estado-y-la-nacion/ 24 MULLER, Jean-Marie. La no violencia como filosofía y como estrategia. http://www.palabracubana.org/2008-02/no-violencia.htm
  • 13. 13 Gracias a la irresponsabilidad del sistema imperante germinan fenómenos de desigualdad, injusticia, pauperismo, desempleo, violencia, marginamiento, prostitución, niños de la calle, entre otras lacras sociales; se permite que los monopolios manipulen los medios de información, y que la educación se convierta en un negocio. El sistema, el establecimiento, permite, en apariencia, la libertad de prensa, de educación y de asociación, entre otras ―garantías‖ constitucionales, ―pero los periodistas, los maestros y los sindicalistas están siendo asesinados y han tenido que huir‖, precisa Estanislao Zuleta, y agrega que ―en Colombia nos encontramos con una libertad política habitada por el terror‖25. Su irresponsabilidad facilita y contribuye a la violación de los Derechos Humanos. Es tanta la irresponsabilidad del sistema que confunde las causas de las cosas con las condiciones que las hacen posibles. ―Si un par de sicarios asesina a alguien desde una moto, al día siguiente prohibimos las motos. De la misma manera, confundimos las causas con los efectos, creemos que alterando los efectos corregimos las causas. La delincuencia común generalizada es hija de la miseria y de la exclusión, pero siempre hay alguien interesado en acabar con la delincuencia sin alterar para nada esas condiciones de injusticia. El narcotráfico es fruto de una situación en la cual el trabajo honrado no permite siquiera sobrevivir, mientras el trabajo ilegal es pagado copiosamente por un imperio opulento. Siempre hay alguien que quiere disipar el efecto sin modificar para nada la causa. La proliferación de vendedores ambulantes es fruto de la falta de alternativas formales de supervivencia. Siempre hay alguien que cree que la solución es echarles la policía o encerrarlos en sótanos donde no puedan competir. Y es tan grave la miseria mental de algunos, que se llega a pensar seriamente que la causa de la pobreza es que haya pobres, y que por lo tanto la solución es acabar con ellos, eso sí, a medianoche y en la oscuridad… Quienes se empeñan todo el día en negar que la responsabilidad de los males sociales le pueda ser imputada a los privilegiados (los únicos que tuvieron en sus manos la posibilidad de humanizar un poco el modelo), siempre están dispuestos a vociferar que la culpa de la pobreza está en los pobres, la culpa de la delincuencia en los delincuentes y la culpa de los sicarios en las motos que los llevan a cumplir sus crímenes‖26. Jocosa, mordaz e irónicamente, uno de los personajes de un acérrimo crítico del establecimiento, Álvaro Salom Becerra, nos dice: ―Lloro de rabia, de impotencia, de coraje... y no lloro por mí... Lloro por este pueblo infeliz, analfabeto y muerto de hambre, que lo han explotado y engañado sin lástima toda la vida‖27. La corrupción, como forma sutil de violencia, es uno de los fenómenos que más afecta el desarrollo, la convivencia y la paz en Colombia. La guerrilla, a pesar de su accionar violento, no le causa tanto daño al país como la corrupción. En opinión del estadista Carlos Lemos Simmonds (ya fallecido), una bomba colocada a una torre de energía no ocasiona tantas pérdidas como las generadas por el robo en una empresa de energía por parte de sus directivos o contratistas, dado que se retrasa por años el progreso de una 25 ZULETA, Estanislao. Educación y democracia. Un campo de combate. Corporación Tercer Mundo, Bogotá, 1995. 26 OSPINA, William. ¿Dónde está la franja amarilla? http://espapdf.com/book/donde-esta-la-franja-amarilla/ 27 SALOM BECERRA, Álvaro. Al pueblo nunca le toca. Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, 1993.
  • 14. 14 región. Lemos afirma que la delincuencia organizada causa muertes, pero que ―el número de las que ocasiona el funcionario o el contratista corrompidos que, por sus malos manejos, deja sin agua potable una ciudad o una población, es muchísimo mayor. Cuando el empleado venal roba o deja robar en una empresa de acueducto… está provocando la muerte de millares de niños que, de consumir agua bien tratada y en un ambiente sano, habrían podido gozar de una vida normal‖28. Los funcionarios corruptos e ímprobos, con sus despreciables procedimientos, son potenciales asesinos. Cada funcionario corrupto o contratista corruptor es un potencial homicida tan despreciable y letal como el que activa una bomba en un sitio concurrido. ―El burócrata deshonesto es un sicario de cuello blanco y un terrorista incrustado en la Administración‖29. Antonio Caballero, quien afirma ser de izquierda ―no por necesidad como los pobres, sino por libertad y ansias de libertad‖, considera que en Colombia el saqueo está democráticamente distribuido. ―El Estado protege el saqueo de los saqueadores de arriba, y es a su vez saqueado por esos saqueadores de arriba y también de los de abajo. Es saqueado por los ministros y por los más insignificantes obreros de Ecopetrol o de Colpuertos‖30. A estas precisiones agrega William Ospina que ―si hay algo que nadie ignora es que el país está en muy malas manos. Quienes se dicen representantes de la voluntad nacional son para las grandes mayorías de la población personas indignas de confianza, meros negociantes, vividores que no se identifican con el país y que no buscan su grandeza. Pero ello no es nuevo‖31. El mismo Caballero piensa que el Estado colombiano es ilegítimo y generador de violencia porque muchas de las elecciones han sido tramposas, tergiversadas y fraudulentas, y que los sucesivos gobiernos han recurrido casi sin cesar a la violencia para imponerse o mantenerse. Aclara que ―en sus orígenes el Estado colombiano no es legítimo‖; pero sostiene que ―a la hora de la práctica política, ha sabido actuar de manera completamente ilegítima‖. Afirma que el gobierno ha mantenido prácticas violentas en la dinámica de conservar el poder. ―En los últimos 50 años, por lo menos, ningún gobierno colombiano ha renunciado a la utilización de la violencia para reprimir, no digamos algún tipo de sublevación, sino de oposición a su capricho: contra los médicos en huelga, contra los campesinos que hacen marchas de protesta, contra los disidentes, contra los discrepantes, contra los críticos. Contra la gente en general‖32. Caballero sostiene que muchos gobiernos han utilizado el instrumento del Estado para hacer de Colombia este país invivible en el cual vivimos. Considera que el sistema colombiano (capitalismo sometido, dependiente y corrupto, de farsa democrática y violencia desenfrenada) no ha sido benéfico para la sociedad. En este sentido el aludido Ospina sostiene que ―el Estado, omnipotente a la hora de imponer tributos y de reprimir descontentos, es la impotencia misma a la hora de impedir saqueos, de moderar depredaciones y de proteger el patrimonio. Y ello porque en realidad no es un Estado 28 LEMOS SIMMONDS, Carlos. El Estado ladrón. https://books.google.com.co/books/about/El_estado_ladrón 29 Ibídem. 30 CABALLERO, Antonio. Patadas de ahorcado. Planeta, Bogotá, 2003. 31 OSPINA, William. ¿Dónde está la franja amarilla? http://www.megaepub.com/buscar/william-ospina.html 32 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
  • 15. 15 que represente una voluntad nacional, y que pueda apoyarse en ella para esas grandes decisiones que exigen en nombre de todos poner freno a la codicia de unos cuantos, sino que representa sólo intereses mezquinos y está hecho para defenderlos, a veces, incluso, con ferocidad‖33. Alfredo Molano Bravo34, sobre el particular sostiene que son tan delincuentes los narcotraficantes como los banqueros; los ladrones de ―cuello blanco‖ como los boleteadores; tan asesino como el violador y homicida de una niña en una Estación de Policía en Bogotá como los de un líder sindical, los del crimen cualquiera como los de la matanza de Tacueyó (Cauca). ―La delincuencia común parece ser la delincuencia individual, la que no se hace socialmente que es la política. Pero en el fondo es la misma, la que desconoce lo público, llámese derecho fuerza, porque ésta debe ser un monopolio de lo público‖35. El impacto de la corrupción trasciende las fronteras patrias y en el exterior perciben el fenómeno como se demuestra en un artículo Fernando Savater, quien al preguntarse por los gobernantes colombianos, responde que ―arrastrando la mala fama de pasadas pero aún muy presentes corrupciones, se ven atrapados entre las exigencias de Estados Unidos… y la presión de las guerrillas…36― Maurice Joly, siguiendo el pensamiento de Maquiavelo, se pregunta: ―¿Tiene acaso la política algo que ver con la moral? ¿Habéis visto alguna vez un Estado que se guiase de acuerdo con los principios rectores de la moral privada?‖37 Lo que Louis Althusser denomina ―aparatos ideológicos de Estado‖ (medios de información, religión, escuela, aparato jurídico, etc., que sólo buscan la adaptación de los inconformes al sistema imperante) y las que Michel Foucault llama ―instituciones de clausura‖ (cárceles, hospitales, clínicas, etc.) también ejercen violencia subrepticia. El capitalismo ejerce su control sobre los medios de información, que, junto con el sistema educativo, le permiten establecer un sentimiento de legitimidad y apoyo de sus instituciones. En fin, son muchas las fuentes generadoras de violencia psíquica y moral, encabezadas por el sistema social, político y económico que aliena, oprime, masifica e instrumentaliza. ―En la actualidad, las formas más temibles de violencia no son las espectaculares, las que muestran a las claras todo su horror; son las que minan de forma paulatina y subrepticia la capacidad creadora del hombre y lo dejan a merced de los afanosos de poder‖38. Fernando Estrada Gallego sostiene que ―hablamos de múltiples violencias, porque experimentamos expresiones de agresividad muy poco visibles, tales como el maltrato psicológico, el boleteo, la vacuna, la amenaza, el machismo, la marginalidad, el 33 OSPINA, William. Ob. Cit. 34 BRAVO MOLANO, Alfredo. Prólogo del libro "Conflicto Social y Violencia: notas para una discusión", de Fernán González. 35 Ibídem. 36 SAVATER, Fernando. Lecturas Dominicales. El Tiempo. 19/DIC/99. 37 JOLY, Maurice. Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Mostesquieu. www.librostauro.com.ar 38 LOPEZ QUINTAS, Alfonso. Manipulación del hombre a través del lenguaje. http://www.riial.org
  • 16. 16 desplazamiento, la desescolaridad, la iniciación de menores en la prostitución, el acoso sexual, etcétera‖39. Sobre la violencia moral o la coacción, Horacio Gómez Aristizábal nos advierte que ésta ―representa la construcción que un mal grave e inminente ejerce sobre el espíritu humano, violentando sus determinaciones‖40. Erich Fromm (conocido como el ―Psicoanalista de la Sociedad Moderna‖) afirma que hay cinco formas de violencia: juguetona o lúdica, reactiva, vengativa, compensadora y de sangre o arcaica. La violencia juguetona o lúdica no es patológica. Se ejerce para ostentar destreza, no para destruir. No está motivada por el impulso destructor. Se encuentra en los juegos de guerreros y en la esgrima. Su finalidad no es matar. Su motivación principal es ―el despliegue de destreza, no la destructividad‖. La violencia reactiva es ―la que se emplea en la defensa de la vida, de la libertad, de la dignidad, de la propiedad‖. Tiene sus raíces en el miedo y es una de las formas más frecuentes de violencia. Está al servicio de la vida, de la muerte. Busca la conservación, no la destrucción. Su finalidad es evitar el daño que amenaza; por eso sirve a la supervivencia. La violencia vengativa no tiene función defensiva. La persona productiva no la siente. ―Aun cuando haya sido dañada, insultada o lastimada, el proceso mismo de vivir productivamente le hace alejar el daño del pasado. La capacidad de producir resulta más fuerte que el deseo de venganza‖. La persona madura y productiva es menos propensa al deseo de venganza que la persona neurótica. La violencia compensadora es el resultado de una vida no vivida y mutilada. Puede suprimirla el miedo al castigo, y desviada por espectáculos y diversiones de todo género. Cuando el hombre no puede explotar sus potencialidades, recurre a la violencia compensadora. Como remedio el hombre debe desarrollar su potencial creador, su capacidad para hacer uso productivo de sus facultades. La violencia compensadora no está al servicio de la vida; ―es el sustituto patológico de la vida; indica la invalidez y la vaciedad de la vida‖. La violencia arcaica ―no es la violencia del impotente; es la sed de sangre del hombre que aún no está completamente envuelto en su vínculo con la naturaleza‖41. Precisa que ―el hombre tiene un potencial de violencia destructora y sádica porque es humano, porque no es una cosa, y porque tiene que tratar de destruir la vida si no puede crearla‖, y agregar que ―su pasión de matar es una forma de trascender la vida‖42. Así mismo, este brillante intelectual alemán, en su libro El Corazón del hombre43, plantea que en el individuo existen tres tendencias en contra de la vida: la necrofilia –amor a la muerte— (que se opone a la biofilia: amor a la vida), el narcicismo y la fijación simbiótica en la madre. Estas tendencias, llevadas a su extremo de malignidad, constituyen el ―síndrome de decadencia‖, el cual representa la esencia del mal y es ―el 39 ESTRADA GALLEGO, Fernando. ―El Dominical‖. Vanguardia Liberal. 4/FEB/01. 40 GÓMEZ ARISTIZÁBAL, Horacio. Diccionario Jurídico Penal. 41 FROM. Erich. El corazón del hombre (Su potencia para el bien y el mal). Fondo de Cultura Económica, México, 1985. 42 Ibídem. 43 Ibídem.
  • 17. 17 estado patológico más grave y raíz de la destructividad e inhumanidad más depravadas‖. La persona que sufre el síndrome de decadencia es mala, ―ya que traiciona a la vida y el crecimiento y es devota de la muerte y de la invalidez‖. Como secuela de este síndrome ―Hay muchos que medran sobre la violencia, el odio, el racismo y el nacionalismo narcisista, y que sufren de este síndrome. Son los líderes de la violencia, la guerra y la destrucción, o sus ‗verdaderos creyentes‘…En realidad, la guerra y un ambiente de violencia es la situación en que la persona con el ‗síndrome de decadencia‘ es plenamente ella misma. Es lo más probable que sea sólo una minoría de la población la que es movida por este síndrome… Es importante, por lo tanto, que se les reconozca por lo que son: individuos que aman la muerte, que tienen miedo a la independencia, para quienes sólo son reales las necesidades de su grupo‖. En sus formas malignas o extremas operan contra la vida y el crecimiento y a favor del antagonismo, la destrucción y la muerte. El individuo necrófilo, el que ama la muerte y odia la vida, siente atracción por los cadáveres, lo marchito, la basura, es decir, todo aquello que no tiene vida. ―Los necrófilos son individuos aficionados a hablar de enfermedades, de entierros, de muertes‖. Les fascina la destrucción y lo que se relacione con la muerte. Se caracteriza porque se interesa por el pasado y nunca por el futuro; ama la fuerza, el poder, lo que no crece, lo mecánico, el control; lo atraen la oscuridad y la noche, todo lo que se aparte de la vida o se dirige contra ella; desea matar, tiene culto a la fuerza, le atrae la muerte, la inmundicia, el sadismo… ―Sus emociones son esencialmente sentimentales, es decir, alimentan el recuerdo de emociones que tuvieron ayer, o que creen que tuvieron… Sus valores son exactamente lo contrario de los valores que relacionamos con la vida normal: no la vida, sino la muerte los anima y satisface‖. Como el necrófilo ama la muerte, ama la fuerza, que es su modo de vida. Para él sólo hay poderosos e impotentes, matadores y muertos. Ama a los mataderos y desprecia a los muertos. Desea convertir lo orgánico e inorgánico, y quiere ver la vida mecánicamente, convirtiendo las personas en cosas. ―Todos los procesos, sentimientos y pensamientos de la vida se transforman en cosas‖. Tener es lo que cuenta, cueste lo que cueste. Es controlador, temeroso y tiene su propia concepción de justicia. ―Ama el control, y en el acto de controlar mata la vida. Se siente profundamente temeroso ante la vida, porque por su misma naturaleza es desordenada e incontrolable… Para el individuo necrófilo justicia significa reparto correcto, y está dispuesto a matar o morir en obsequio de lo que llama justicia‖. El necrófilo se puede reconocer por sus gestos. ―Es frío, tiene una piel que parece muerta y con frecuencia su cara tiene una expresión como si estuviera oliendo un mal olor… Es ordenado, obsesivo, pedante… Sus valores supremos eran la obediencia y el funcionamiento adecuado de la organización.
  • 18. 18 En síntesis, precisa Fromm que ―la necrofilia constituye una orientación fundamental; es la única respuesta a la vida que está en completa oposición con la vida; es la orientación hacia la vida más morbosa y más peligrosa de que es capaz el hombre. Es la verdadera perversión: aunque se está vivo, no es la vida sino la muerte lo que se ama, no el crecimiento, sino la destrucción‖. El individuo narcisista, impulsado por su libido (energía del instinto sexual o fuerzas cargas que motivan la conducta humana) o energía psíquica, es megalomaníaco y quiere el poder absoluto; ―su palabra es el juicio definitivo sobre todo, incluidas la vida y la muerte; parece no haber límite a su capacidad de hacer lo que quieren. Son dioses, sin más limitaciones que la enfermedad, la vejez y la muerte. Tratan de encontrar solución al problema de la existencia humana con el intento desesperado de trascender sus limitaciones. Tratan de fingir que no hay límite para su concupiscencia y su poder, y duermen con incontables mujeres, matan a innumerables hombres, construyen castillos en todas partes, ‗quieren la luna‟, „quieren lo imposible‟‖. Esto es demencia, aun cuando sea un intento de resolver el problema de la existencia fingiendo que no se es humano. Es una demencia que tiende a crecer durante toda la vida de la persona afectada. Cuanto más trata de ser dios, más se aísla de la especie humana; este aislamiento la hace más temerosa, todo el mundo se convierte en enemigo suyo, y, para hacer frente al miedo resultante, tiene que aumentar su poder, su crueldad y su narcisismo‖. El narcisista, como está en contra de la realidad o fuera de la realidad, no percibe la realidad del otro como diferente de la suya; sólo se interesa por sí mismo. Es incapaz de amar al otro en su peculiaridad y en su diferencia. ―Este individuo es típico para muchos que están preocupados consigo mismos y que prestan poca atención a los demás salvo como ecos de ellos mismos‖. El sujeto que padece la patología del narcisismo es vanidoso y obsesionado por su cuerpo y su belleza física (enamorado de su propia imagen); se expresa de manera trivial y piensa que emite expresiones importantes; no escucha a los demás, ni se interesa por el decir de éstos; es susceptible a la crítica y no se interesa por el mundo exterior; profesa culto a sus ídolos; es destructivo; deforma los juicios racionales, y sus juicios de valor son prejuiciosos y tendenciosos; tiene a valorar su producción elevadamente; tiene dificultades para pensar y juzgar; es tendencioso contra lo que no es él ni es suyo; el mundo exterior (su no yo) le parece peligroso e inferior; siente la crítica como un ataque hostil; si siente herido su narcisismo se siente amenazado en toda su existencia; y se comporta con ínfulas de omnisciente y omnipotente. El narcisismo social o narcisismo de grupo es fuente de violencia y de guerra. Se expresa en formas religiosas, nacionales, sociales y políticas, profundamente intolerantes. ―Protestantes contra católicos, franceses contra alemanes, blancos contra negros, arios contra no arios, comunistas contra capitalistas; aunque los contenidos son diferentes, psicológicamente tratamos con el mismo fenómeno narcisista y el fanatismo y la
  • 19. 19 destrucción que de él resultan‖. Este tipo de narcisismo carece de objetividad y juicio racional. ―Se unen unas pocas briznas de verdad, pero el todo que se forma de esa suerte consiste en falsedades y mentiras. Si las acciones políticas se basan en autoglorificaciones narcisistas, la falta de objetividad conduce con frecuencia a consecuencias desastrosas‖. Es antagónico del amor y de la razón. Como no permite ver la realidad objetiva, como es, restringe la razón y el amor. ―Los dos individuos conservan su narcisismo, no tienen interés verdadero y profundo el uno por el otro (por no hablar de un tercero), siguen siendo susceptibles y desconfiados, y es muy probable que cada uno de ellos sienta la necesidad de una persona nueva que pueda darle una fresca satisfacción narcisista. Para el individuo narcisista, el copartícipe no es nunca una persona por derecho propio ni en su plena realidad. Existe sólo como una sombra del ego narcicísticamente inflado del copartícipe. Por otra parte, el amor no patológico no se basa en el narcisismo mutuo‖. El sujeto afectado por la fijación incestuoso a la madre o simbiosis incestuosa no siente amor, es dependiente y temeroso; no es libre de ser él mismo, de tener una convicción propia y de entregarse a algo. ―No puede abrirse al mundo, ni puede admitirlo; está siempre en la cárcel de la fijación materna, racial, nacional o religiosa. El hombre sólo nace plenamente y es, en consecuencia, libre para avanzar y ser él mismo, en el grado en que se libera de todas las formas de fijación incestuosa… En la medida en que el individuo no se ha desprendido plenamente del vientre o del pecho de la madre, no es libre para relacionarse con otros ni para amarlos‖. Lo opuesto a la simbiosis incestuosa es independencia y libertad. La mezcla de simbiosis incestuosa y narcisismo ―es lo que explica el poder y la irracionalidad de todo fanatismo nacional, racial, religioso y político… El anhelo de volver al seno materno y al pasado es al mismo tiempo el anhelo de muerte y destrucción… Narcisismo, muerte e incesto fueron la mezcla fatal que hicieron de un hombre como Hitler uno de los enemigos de la humanidad y de la vida‖. Según Freud, el instinto de conservación en todo ser viviente se halla en curiosa contradicción con la hipótesis de que la total vida instintiva sirve para llevar al ser viviente hacia la muerte. La importancia teórica de los instintos de conservación y poder se hace más pequeña, vista a esta luz; son instintos parciales destinados a asegurar al organismo su peculiar camino hacia la muerte y mantener alejadas todas las posibilidades no inmanentes del retorno a lo inorgánico. Para sobrevivir se requiere de cierta ―agresividad‖, pero ignoramos cuáles son los límites entre la agresividad ―necesaria‖ y la agresividad contraproducente. Edwar Gibbon, citado por Gutiérrez Giraldo, distingue dos inclinaciones: el amor al placer y el amor a la acción. ―El amor al placer es depurado por el arte y por el estudio, mejorado por los correctivos del trato social y corregido por la justa consideración que exigen la templanza... El amor a la acción es un principio de naturaleza mucho más fuerte y
  • 20. 20 dudosa. Con frecuencia conduce a la ira, a la ambición y a la venganza, pero cuando es dirigido por un sentimiento de circunspección y de benevolencia, se convierte en el padre de todas las virtudes... Podemos atribuir al amor al placer la mayoría de las cualidades agradables y al amor a la acción la mayoría de las cualidades útiles y respetables‖. En las partes más valiosas y esenciales del esfuerzo humano propician las más deplorables manifestaciones de agresividad humana. Jaime Luis Gutiérrez Giraldo considera que la agresividad, además de protegernos contra los ataques externos, es la base de la realización intelectual, de la necesaria independencia personal y de la propia estimulación. Para Gutiérrez Giraldo, sin su aspecto agresivo de su naturaleza, ―el hombre sería incapaz de dirigir el curso de su vida, o de influir sobre el mundo que lo rodea. De no ser por ese componente de agresividad, el hombre no habría logrado su estado actual de desarrollo y de tecnología, y lo más probable hubiera sido que no habría sobrevivido como especie‖44. Sin embargo, Maquiavelo sostiene que ―el amor, la fuerza que todo anima y vivifica, poco o nada representa para el populacho. Por el contrario, en medio de la torpeza y la malicia, aquellos hombres y mujeres apenas reconocen las instrucciones imperativas de su bajo vientre. En cambio, el dolor y el miedo sí los conmocionan y transforman; bajo su influjo se vuelven manejables, disciplinados y obedientes… El miedo es saludable…45― En nombre del supuesto amor que dicen sentir algunas personas se han cometido vejámenes y tropelías. Walter Riso sostiene que ―matamos por amor, nos suicidamos por amor, peleamos por amor, nos anulamos por amor, robamos por amor y sobornamos por amor. El reino del amor es posiblemente el que más sangre ha derramado en la historia de la humanidad…‖46. Por amor se siente envidia y se desea el mal a los demás. Amar a otra persona es muy complejo porque interviene el placer y el dolor con sus concomitantes consecuencias. Es tal insania que algunos ―hombres, esclavos de sus incontrolables pasiones, asesinan a la mejer que dicen amar. No hay duda de que ciertos seres humanos son unos bellacos enfermos… ¿Será cierta la afirmación de San Agustín, que en el hombre hay algo podrido? ¿Será cierto, también, que se nos ha podrido el alma, tal como afirmaba Juan Rulfo? El hombre es tan paradójico y complejo que es un tirano no sólo en el odio sino en el amor. ―Un hombre enamorado se convierte en un horrible tirano. Los celos son una manifestación de tiranía en forma pasiva. Una persona celosa es un tiranizador que vive en un mundo de ficción y de alucinación‖, precisa Nicolás Berdiaev, y sentencia que ―un amor enfermizo es la forma más horrible de tiranía‖47. Es tan paradójico, que las mismas razones que nos aproximan a los demás pueden hacer que éstos se conviertan en nuestros enemigos. Los intereses que nos unen nos enfrentan. ―Lo mismo que nos une – 44 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime. Cavilaciones, el arte vivir exitosamente. 45 MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe. http://ebookmundo.net/book/el-principe/ 46 RISSO, Walter. Deshojando margaritas. https://books.google.com.co/books?id=RQ8p3tnaK1MC&printsec=frontcover&dq=libro+deshojando+margaritas 47 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. La ciudadanía mundial.
  • 21. 21 nuestros intereses—, es también lo que nos separa, nos personaliza y quizá antes o después nos enfrente‖48. Los padres de familia y los educadores que maltratan física, psíquica, moral o verbalmente a los niños engendran violencia, porque están matando al hombre del mañana. Sobre esta irrefutable realidad existen muchos tratados científicos. E. Aroson asegura que ―a los niños a quienes se castiga con dureza se convierten al crecer en adultos dados a la violencia‖49. Heinz Dirks señala que aparecen rasgos agresivos cuando, ―a causa de un régimen excesivamente severo o de un castigo muy duro, se acumulan durante mucho tiempo los impulsos sensitivos‖50. Jorge Alcalde sostiene que ―los niños y las niñas maltratados tienen muchas probabilidades de convertirse en maltratadores adultos o de terminar relacionándose con parejas violentas‖51. Incluso la contaminación ambiental produce violencia en el niño. Según investigadores, los niños que viven en ciudades contaminadas con plomo son más violentos. Muchos de esos tratados nos han dejado claro, entre otros saberes sobre el particular, que el niño a quien nadie ama tampoco ama a nadie. Si nadie se identifica con los problemas de un niño, tampoco él se identificará con los problemas ajenos. El comportamiento incoherente de los padres explica algunas veces muchos trastornos de la personalidad antisocial. Algunas veces los padres de esos individuos los castigaron por ser malos, otras veces no lo hicieron. Algunas veces se preocuparon por ellos y les dedicaron mucha atención, otras veces los ignoraron, obligándolos a ser independientes prematuramente. Como quiera que uno de los fenómenos más evidente sea la violencia intrafamiliar, destacamos que ésta se manifiesta como maltrato físico y moral entre cónyuges, castigos drásticos a los hijos y abuso sexual. ―Los golpes, las palabras agresivas, los chantajes, humillaciones, burlas, son dolorosamente el pan de cada día en la vida cotidiana de innumerables familias colombianas‖52. Esta problemática muestra a los miembros de la familia maltratados con actitudes y comportamientos violentos, y como personas cargadas de dolor y rabia por las agresiones recibidas. ―Este panorama de agresión y violencia al interior de las familias ha generado en Colombia una mentalidad proclive a la solución violenta de las diferencias, con consecuencias en los espacios públicos donde se manifiesta como violencia social y con gran incidencia en la violencia armada que vive el país‖53. Muchos de los jóvenes que se vinculan a la guerrilla arguyen que la violencia que se vive al interior de sus familias es una de las causas que motivaron esa decisión. ―Manifiestan con mucho dolor la tragedia de su infancia, donde los golpes, las carencias afectivas, las humillaciones... fueron un factor fundamental para aceptar insertarse en grupos alzados en armas que les prometieron una mejor vida y futuro‖54. 48 SAVATER, Fernando. Las preguntas de la vida. SAVATER, Fernando. Las preguntas de la vida. Ariel, Barcelona, 1999 49 AROSON, E. La sociedad animal. https://books.google.com.co/books?id=P2bCqrT_NP0C&pg=PA57&dq=ARONSON,+E.+La+sociedad+animal 50 DIRKS, Heinz. La sicología descubre al hombre. Círculo de Lectores, Bogotá. 51 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 52 ORTIZ PÉREZ, Isabel. El Dominical. Vanguardia Liberal. 24/NOV/02. 53 Ibídem. 54 Ibídem.
  • 22. 22 La violencia sexual es un factor degradante que ocasiona graves y permanentes consecuencias a la víctima. ―La vergüenza, el estigma social y el rechazo por parte de la familia, hacen que la víctima sea culpabilizada, generándose sentimientos de ambivalencia que propician el agravamiento de la violencia intrafamiliar, con secuelas emocionales y sociales muy difíciles de reparar‖55. Los mal llamados ―medios de comunicación‖, que en realidad son medios de información, generan discreta violencia al difundir las noticias que le convienen a los monopolios o al sistema dominante. Es universalmente admitido el poder de los medios de información de masas para crear estados de opinión. De hecho, hay muchas personas que, en la práctica, son manipuladas en contra de su voluntad. Los ―actores‖ de los medios de información, especialmente periodistas, desconocen que ―el periodismo debe ser una antorcha que ilumine y no una tea que incendie‖, tal como lo aconsejaba el expresidente colombiano Eduardo Santos (1938—1942). Uno de los graves problemas de nuestra sociedad obedece a un deterioro de los lenguajes colectivos, y los medios de información están contribuyendo a degenerar la representación colectiva de vida social y de vida ética. Hay comunicadores que alimentan el acto violento a través de la palabra. Mientras no reconozcamos los vínculos que hay entre la palabra y lo que ella implica para los oyentes, existe una forma irresponsable de asumir el decir. ―La sociedad, como una telaraña de nudos y retruécanos, de grupos e intereses políticos y económicos, en tanto productora de sus propias imágenes, genera sus mecanismos ideológicos de legitimación y prohija, al mismo tiempo, en los subterfugios y subterráneos de la ilegalidad, las formas ideológicas relativas a su propio cuestionamiento, y muestra también las formas desviadas de su crecimiento y desarrollo. Así, los medios de comunicación han sido capaces de mostrar, de forma directa e indirecta y a pesar del sensacionalismo y de los espejos cóncavos, las retorsiones de una sociedad convulsionada. Pero hay que advertir que la actividad periodística es, siempre, una esfera en la que la sociedad y la población se miran, se reflejan y se expresan, con su multitud de problemas, vicios, valores, virtudes y contradicciones. Y en este sentido, la prensa escrita, además de la radio, entre otras instituciones de la massmediación, han sido cruciales para la reproducción, el fomento, la aceptación y la tolerancia de esta forma compulsiva de desviación social‖56. William Ospina señala lo siguiente: “Nada es más omnipresente que la información, pero hay que decir que los medios tejen cotidianamente sobre el mundo algo que tendríamos que llamar “la telaraña de lo infausto”. El periodismo está hecho sobre todo para contarnos lo malo que ocurre, de manera que si un hombre sale de su casa, recorre la ciudad, cumple todos sus deberes, y vuelve apaciblemente a los suyos al atardecer, eso no producirá ninguna noticia. El cubrimiento periodístico suele tender, sobre el planeta, la red fosforescente de las desdichas, y lo que menos se cuenta es lo que sale bien. Nada tendrá tanta publicidad como el crimen, tanta difusión como lo 55 Ibídem. 56 CORDOBA, Nery. La subcultura del “narco”: la fuerza de la transgresión. www.culturayrs.org.mx.
  • 23. 23 accidental, nada será más imperceptible que lo normal. En otros tiempos, la humanidad no contaba con el millón de ojos de mosca de los medios zumbando desvelados sobre las cosas, y es posible que ninguna época de la historia haya vivido tan asfixiada como esta por la acumulación de evidencias atroces sobre la condición humana. Ahora todo quiere ser espectáculo, la arquitectura quiere ser espectáculo, la caridad quiere ser espectáculo, la intimidad quiere ser espectáculo, y una parte inquietante de ese espectáculo es la caravana de las desgracias planetarias… El periodismo no nos ha vuelto informados sino noveleros; la propia dinámica de su labor ha hecho que las cosas sólo nos interesen por su novedad: si no ocurrieron ayer sino anteayer ya no tienen la misma importancia”57. Los medios de ―comunicación”, como uno de los agentes socializadores, en determinadas circunstancias tienen demasiada responsabilidad en la generación de esquemas violentos, debido al lenguaje que manejan, muchas veces de manera inadecuada, atendiendo las demandas del mundo consumista. En donde más se evidencia este aserto es en algunas transmisiones deportivas. En el fútbol, por ejemplo, se utilizan de manera vehemente términos bélicos (que tienen demasiada carga semántica) como ―riflazo”, “balazo”, “mortero”, “bombardero”, “tiro”, “disparo”, “cañonazo”, “puñetazo”, “ataque”, “contraataque”, “contragolpe”, “retaguardia‖, “volante ofensivo”, etc., y apodos como el “rifle” Andrade, el “bombardero” Valenciano, el “mortero” Aravena… Algunos ―comentaristas‖ llaman a sus programas ―La Polémica‖, tal vez ignorando que su mismo nombre invita a la disputa, porque el término ―polémico‖ (de donde viene ―polémica‖) se define como el carácter de todo aquello que suscita discusión o controversia. En su origen griego, la polémica era el arte de tomar y defender, como estrategia militar; posteriormente se hizo extensivo al arte de argumentar y refutar. ¿Qué ―polémica‖, auténticamente dialógica y argumentada, puede ser, si los ―polemistas‖ no respetan ni aceptan las opiniones disidentes, ni reconocen y admiten la diferencia, haciendo uso de lenguajes agonísticos y construcciones lingüísticas improcedentes que no son más ofensivos y banales artificios del lenguaje? En el ciclismo también se emiten expresiones beligerantes, como: ―Lanzó un feroz ataque”. “Los mató a todos”. “Pulverizó el reloj‖. ―Se armó una leñera en el pelotón‖. ―El Caníbal”… Muchos de los términos utilizados en el deporte provienen de lenguaje propio de la guerra. Estas emisiones radiales o televisivas son percibidas por sectores populares, en su gran mayoría, segmentos de la sociedad fáciles de masificar, influenciar y alienar. Términos que, según expertos, forman parte de su acervo léxico y se arraigan en el inconsciente colectivo. Muchos de los deportes que se practican en nuestro entorno se convierten, en reiteradas ocasiones, en escenarios para las manifestaciones de violencia: fútbol, boxeo, baloncesto, etc. El fútbol (el deporte más popular en nuestro medio), considerado como el rey del deporte, a veces es el ―deporte rey de la agresión‖. Jorge Alcalde sostiene que ―aunque la violencia puede brotar en cualquier competición 57 OSPINA, William. Preguntas para una nueva educación. www.metas2021.org
  • 24. 24 deportiva, el fútbol es la modalidad de mayor riesgo en la actualidad‖58. Sus causas podrían ser la tendencia de los fanáticos (mal llamados ―hinchas‖) a sentirse integrantes de un clan, el aumento del contacto físico agresivo entre jugadores, la desinhibición en un entorno masivo y el consumo de alcohol, drogas y sustancias dopantes. ¿Qué decir de la violencia de otros seudodeportes como el toreo, las riñas de gallos, el coleo y la ―despescuezada‖ de gallos y de gansos? Estas son las 10 fiestas más crueles en las que se maltratan animales: 1. El toro de la Vega. Se celebra el segundo martes de septiembre en la localidad vallisoletana de Tordesillas. El día elegido, el toro es perseguido en la vega del río Duero por lanceros a caballo que tienen que matarlo acorralándolo y atravesándolo con las lanzas. El que logra dar el lanzazo de gracia al animal es reconocido casi como un héroe en el pueblo. 2. El toro júbilo. Se celebra en noviembre en las calles de Medinaceli, en Soria, España. El toro es atado por los cuernos para inmovilizarlo y encajarle así en la cabeza unos artilugios metálicos con grandes bolas de material inflamable. Cada vez que se celebra el animal sufre graves quemaduras y un gran estrés. Los defensores de esta fiesta alegan que al astado se le da una crema de barro para que no sufra quemaduras y que se ha eliminado la tradición de matar al toro tras el encierro nocturno que realiza con sus cuernos envueltos en llamas. 3. Toros enmaromados. También conocidos como toros ensogados. Las reses son sujetadas por la cabeza para atarles los cuernos. Luego son arrastrados por las calles para regocijo de quienes corren junto al animal. Estas sogas producen grandes traumatismos en la cepa del cuerno y profundos desgarros en los músculos del cuello. Estos festejos son típicos en Aragón, Navarra, La Rioja, Andalucía y Valencia pero sobre todo, en Castilla y León. El más famoso es el de Benavente, en Zamora, entre el 9 y el 14 de junio. 4. Toro de San Juan. Se celebra entre el 23 y el 28 de junio en Coria (Cáceres). El toro es soltado por el recinto amurallado de la ciudad y, como si fuese una diana, se le lanzan soplillos (gruesos alfileres) que se clavan en su piel. Después se le dispara un tiro. 5. El giro del perro. En el pueblo de Brodilovo (a 560 kms de Sofía, capital de Bulgaria), existe una fiesta llamada ―El giro del perro‖ (Trichane Na Kuche) en la cual atan a varios perros de grandes cuerdas que cuelgan sobre el río helado y los hacen girar. Para aumentar la diversión en los días previos al festejo dan de comer a estos perros gran cantidad de alimento y les taponan el ano. Cuando llega el momento del ritual la apretada cuerda que tienen alrededor de su estómago comienza a girar violentamente, aprieta al perro, (a quien le han quitado el tapón del ano) y este gira a toda velocidad sin poder detenerse, evacuando sus heces por todo el sitio mientras la cuerda se desenrolla. 58 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
  • 25. 25 La tradición dice que a mayor cantidad de material fecal mejores serán las cosechas ese año en el pueblo. 7. Patos al agua. Se realiza en Sagunto (Valencia, España). El festejo consiste en lanzar gran cantidad de patos a las aguas del puerto, los cuales deben ser atrapados a mano por los participantes en el concurso. 8. Matanza de delfines en Dinamarca. Cada año, en las zonas costeras de las islas Feroe se lleva a cabo la matanza de miles de delfines por parte de adolescentes que celebran que han llegado a la edad adulta. La ceremonia tiene lugar en primavera cuando los delfines calderones se acercan a las costas, y todo el pueblo se prepara para el ―gran día‖. Este acto, que se realiza al aire libre y a la vista de todos, se convierte en una fiesta que deja las aguas teñidas de rojo, bañadas de sangre. Se argumenta a su favor, como suele ser habitual, que se trata de una tradición de más de 1.200 años: Lo cierto es que cada año se matan de esta forma entre 1.000 y 2.500 delfines. Los jóvenes se aprovechan de la confianza que estos magníficos animales tienen hacia las personas para poder matarlos. 9. Las corridas de gansos. En Carpio del Tajo (Toledo, España) hay una tradición en la que el rito ancestral consiste en colgar gansos de cuerdas en la plaza del pueblo y los mozos, montados a caballo, tienen que conseguir arrancarles la cabeza. Una vez arrancadas estas cabezas son quemadas y los participantes que han logrado su objetivo consiguen un trofeo. 10. El apedreamiento de Judas. En Robledo de Chavela (Madrid, España) existe una curiosa forma de celebrar la Semana Santa. El acto principal de ésta comienza el sábado Santo, cuando llegan a la plaza las procesiones que han salido de la iglesia parroquial. En ese momento, los jóvenes del pueblo lanzan piedras contra un muñeco que ha sido colgado en la plaza y simboliza a Judas. Éste está rodeado de cántaros y los espectadores contemplan con sorpresa el contenido de estos, pues están repletos en su mayoría de ardillas y gatos. La mayoría de estos animales muere en el ritual, víctima de las pedradas. Los equívocamente llamados ―hinchas‖ (que deberían llamarse ―fanáticos‖ o ―seguidores‖, ya que la palabra ―hincha‖ significa odio, aversión, encono, y no fanático o seguidor), con su característica e intrínseca mentalidad de ―borregos‖, de personas ―del rebaño‖, propician violencia antes, durante y después de los partidos de fútbol, debido a que su fanatismo radical no les permite entender que las ―causas‖ que ellos defienden hasta con su propia vida o la de los demás, no son más que alienación y cosificación orquestada por las personas que realmente se benefician y se lucran económicamente del espectáculo futbolero; mientras que éstas se enriquecen, aquéllos sólo incrementan su miseria y se involucran en actos de violencia y alteración del orden público, incurriendo en conductas punibles, que para afrontarlas ninguno de los que se
  • 26. 26 lucran acuden en su ayuda. Sería procedente reflexionar sobre lo que nos dice Eduardo Galeano: “El fanático es el hincha en el manicomio. La manía de negar la evidencia ha terminado por echar a pique a la razón y a cuanta cosa se le parezca, y a la deriva navegan los restos del naufragio en estas aguas hirvientes, siempre alborotadas por la furia sin tregua. El fanático llega al estadio envuelto en la bandera del club, la cara pintada con los colores de la adorada camiseta, erizado de objetos estridentes y contundentes, y ya por el camino viene armando mucho ruido y mucho lío. Nunca viene solo. Metido en la barra brava, peligroso ciempiés, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso. La omnipotencia del domingo conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo: liberado por un día, el fanático tiene mucho que vengar. En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve. Lo suyo es la tribuna. Ahí está su campo de batalla. La sola existencia del hincha del otro club constituye una provocación inadmisible. El Bien no es violento, pero el Mal lo obliga. El enemigo, siempre culpable, merece que le retuerzan el pescuezo. El fanático no puede distraerse, porque el enemigo acecha por todas partes. También está dentro del espectador callado, que en cualquier momento puede llegar a opinar que el rival está jugando correctamente, y entonces tendrá su merecido”59. El deporte, que se dice sirve ―para hermanar a los pueblos y estrechar la integración entre países‖, ha generado, gracias a su evidente influencia alienadora y masificadora, muchos eventos de violencia en diversas ocasiones. En 1964 en un solo episodio hubo 320 muertos y unos 800 heridos. ¿Qué causó semejante acontecimiento tan violento? ¡Un partido de fútbol en la ciudad de Lima! ¿Quiénes se ―enfrentaron‖? Perú y Argentina. ¿Cómo sucedió tan irracional acto? Según la Gran Enciclopedia Ilustrada del Siglo XX, ―un gol marcado por los peruanos y anulado por el árbitro provocó la invasión del terreno por parte de los cincuenta mil espectadores… La policía, incapaz de retener la avalancha humana, realizó varios disparos al aire. Miles de espectadores asustados intentaron abandonar el estadio y cientos de ellos perecieron en las estrechas bocas de la salida‖. ¿Toda esta tragedia por un gol? ¡Qué ―borregos‖, hombres del ―rebaño‖, son muchos de los fanáticos del fútbol! Sobre la cultura del fútbol, la Biblioteca de Consulta Microsoft Encarta, dice lo siguiente: “Durante la segunda mitad del siglo XX, el juego ha aumentado su comercialización. Se ha convertido en un gran negocio y en una rama de los negocios del entretenimiento. Inevitablemente ha habido corrupción y sobornos (en sí mismo nada nuevo en fútbol u 59 GALEANO, Eduardo. Memorias del fuego. http://www.megaepub.com/eduardo-galeano-las-caras-y-las-msc.html
  • 27. 27 otros deportes), e intentos de arreglar partidos, fraudes y pagos ilegales o irregulares. Los mejores jugadores cobran salarios enormes y millones de dólares cambian de manos con los traspasos de los jugadores entre clubes. Los medios de información han jugado un papel incluso más importante, especialmente la televisión. De hecho, el fútbol no podría sobrevivir sin sus enormes inversiones. Durante las décadas de 1970 y 1980, el vandalismo y la violencia entre los seguidores de los clubes (especialmente los británicos) redujeron su popularidad y alejó a los espectadores. Los desórdenes antes, durante y después de los partidos y las batallas campales en las calles entre los hinchas se convirtieron en algo común. Hubo incluso algunos desastres graves: en 1971 en el Ibrox Park de Glasgow, en 1982 en el Estadio Lenin de Moscú, en 1985 en el Estadio Heysel de Bruselas y en el Estadio de Bradford en Inglaterra, en 1989 en Hillsborough (Inglaterra) y en 1992 en Bastia (Córcega)”. En las telenovelas y los dramatizados, igualmente, se manejan acentuados lenguajes cargados de violencia, ya que son pronunciados con expresiones de agresividad, acompañados de miradas, ademanes violentos y evidentes demostraciones de hostilidad y agresividad: “¡Estúpido!”. “¡Cretino!”. “¡Idiota!”. “¡Muérase!”. “¡Lárguese!”. “¡Maldito!”. “¡Marica!”. “¡Traidor!”. “¡Perro!” o “¡Perra!”. “¡Ramera!‖. “¡Zorra!‖… Estas reiteradas y contundentes expresiones, que riñen con la cortesía y conforman un lenguaje soez, y esta evidente realidad, son campo nutricio para la germinación de comportamientos violentos. ¿Cómo es posible que en un programa ―farandulero‖, que quebranta de manera flagrante el derecho a la intimidad divulgando informaciones y escenas de ciertos actos humanos propios de la vida privada e íntima, se ―escoja‖ como la ―mejor escena de la semana‖ un hecho criminal y violento en el cual se incendia deliberadamente con gasolina una humilde vivienda dentro de la cual hay una dama indefensa que muere calcinada? ¿Una tropelía tan execrable merece destacarse como ―la mejor escena‖? En esos géneros televisivos se generan estereotipos y se acentúa el trato degradante e indigno, no sólo a través de la agresión física sino de la alusión. Es así como el ―machismo‖ se fortalece, pues desde su trinchera y de su ―yo‖ opta por la dialéctica del atropello físico y del ―yo mando”, “yo decido”, “yo celo”, “yo soy hombre”, “yo someto”, “yo agredo”… Sin la intención de emitir prejuicios o estigmatizar, en las novelas y películas mexicanas es donde más se exteriorizan este tipo de conductas inadecuadas. Se dice popularmente que las telenovelas mexicanas han hecho mucho daño a las mujeres latinoamericanas, por cuanto éstas están saturadas de historias y de escenas ―machistas‖. En este tipo de programación se actúa con la dialéctica y la lógica de la agresión, de la intolerancia, del insulto, del irrespeto y del chantaje. Ésta es una evidente muestra de la falta de ética de los que manejan utilitariamente los hilos de la televisión, a quienes les interesan más las ganancias que el fortalecimiento de los valores necesarios para la convivencia racional entre seres humanos. Para ellos primero están las leyes del
  • 28. 28 mercado, que imperan sobre las leyes de la convivencia y el respeto por la vida. Y lo más grave de esta preocupante realidad es que cuenta con la ―alcahuetería‖ del Estado; al menos eso se aprecia en Colombia a través de las instituciones creadas para controlar y regular el servicio de televisión. Éstas son muy draconianas cuando se trata de censurar escenas, lenguaje o imágenes de algo tan sublime y grandioso como es el cuerpo humano desnudo o la práctica libre y autónoma del ejercicio de la genitalidad, porque supuestamente son ―muy fuertes‖ para los menores de edad. ¿Acaso las escenas de violencia, intolerancia, racismo, odio, homicidios o cualquier otra tropelía, no son ―agresivas‖ para los menores? ¿No será que esto es una típica muestra de la doble moral? Las emisiones televisivas de este tipo de programas son características porque en ellas no se utiliza la comunicación biunívoca, empática y asertiva, en donde los integrantes del acto comunicativo sean interlocutores validados, reconocidos y valorados. Este estilo de comunicación se convierte en un canje de agravios y no en un intercambio armónico de mensajes. Además, los conflictos, propios de la convivencia, que se generan por el hecho de ser diferentes, percibir, sentir y pensar distinto, no se solucionan por la vía del diálogo argumentado sino mediante las vías de hecho. Una mujer, por ejemplo, le reclama a otra dizque porque ―le quitó‖ el novio o el esposo, y en lugar de buscar una salida racional al fenómeno, acude a la tradicional ―cachetada‖ o ―bofetada‖, acompañada de inmundas imprecaciones, dicterios e invectivas, y de ademanes desafiantes y cargados de odio (¡Qué despropósito! ¡Cómo si las personas fueran objetos que pudiésemos ―quitárselos‖ a los demás!). Y así toda la dinámica de las relaciones interpersonales que no se conducen por los causes del diálogo, de la concertación, del consenso o del acuerdo razonable. Pareciere que a los realizadores de televisión les interesara más la manera inadecuada de solucionar los conflictos mediante la práctica reiterada de la agresión, el maltrato, las tropelías y los vejámenes, y no a través de la salida inteligente que comporta diálogo, negociación, acuerdos y tolerancia. Se evidencia que estos espacios televisivos en lugar de trasmitir valores que propendan por el respeto a la vida, más bien propician contravalores que atentan contra la integridad física y moral de los demás. Las telenovelas y la publicidad moldean aspiraciones e inculcan un lenguaje vulgar y simple. Pareciere que los ―libretistas‖ de televisión no les diera el ―cerebrito‖ para más… ¿O será que éstos les dan al ―rebaño‖ lo que éste pide: episodios violentos y estilos de vida inadecuados? Al parecer, los ―libretitas‖ sólo de rigen por la tiránica dictadura del ―rating‖. Todo este acervo de banalidades contribuye a la intolerancia y la vida superficial y vacía, a que las personas vivan y se comporten como el ―rebaño‖ y como hordas de fieras salvajes… Es típico en esos programas el desconocimiento de los derechos humanos y en especial el derecho a la diferencia, que es la síntesis de los demás derechos. Sin la práctica y el reconocimiento de este postulado democrático, no puede generarse convivencia armónica, y sin ésta no es posible la concreción de escenarios de paz.
  • 29. 29 La honorable Corte Constitucional señala que ―los analistas de la Alcaldía Mayor de Bogotá sostienen que los periodistas califican los partidos como ―encuentros bélicos y peligrosos‖, durante las semanas anteriores a cada cotejo, lo que incide de alguna manera en el comportamiento de la hinchada‖60. Según la citada corte, ―la información suministrada por la policía nacional sugiere que el problema de la violencia entre barras o de las barras hacia partícipes del espectáculo, responde a diversos problemas sociales y sicológicos. Es posible que los medios de comunicación tengan alguna incidencia en dichos comportamientos… El informe rendido por la Policía Metropolitana de Bogotá, indica que, de acuerdo con el análisis sociológico realizado por la institución, la violencia es producto de varios factores: (i) los mismos equipos de fútbol incitan al odio entre los equipos (y los aficionados); (ii) los integrantes de las barras, usualmente son personas marginadas ―de la sociedad que utilizan este medio como forma de expresar su inconformismo‖; (iii) inmadurez de los jóvenes que los lleva a imitar el comportamiento de las ―barras bravas‖ de otros países, ―que se caracterizan por cometer desmanes y desórdenes públicos‖; y, (iv) ―la falta de compromiso de los padres de familia y en especial su pérdida de autoridad, facilitan la adopción de actitudes violentas, irresponsables y desaforadas de la juventud en los espectáculos públicos‖61. No podemos desconocer que cosas y palabras se desangran por la misma herida. Así lo ha visto con lucidez Octavio Paz: ―No sabemos en dónde empieza el mal, si en las palabras o en las cosas, pero cuando las palabras se corrompen y los significados se vuelven inciertos, el sentido de nuestros actos y de nuestras obras también es inseguro‖62. El lenguaje es poderoso como lo demostraron los hitlerianos. Palabras como ―explotadores”, “imperialistas”, “bandidos”, “subversivos”, “desechables‖ y otras, que son ofensivas, tienen su evidente carga de agresividad. Según Gutiérrez Giraldo, ―vale la pena observar cómo las palabras con que acostumbramos a expresar el esfuerzo intelectual son todas palabras agresivas. Decimos que ―atacamos un problema‖, que ―le metimos el diente‖, que ―dominamos‖ una ciencia o una técnica porque hemos ―luchado con ella‖ y hemos ―vencido‖ sus dificultades. Se habla de ―agudizar‖ el ingenio y ―diseccionar‖ los problemas en sus partes componentes‖63. Algunos programas infantiles que se emiten por televisión contienen una considerable y sutil carga de violencia. Los llamados comics como Bugs Bunny, el Correcaminos, los Simpson y el Pato Donald son un ejemplo de estos programas televisivos. Riso sostiene que ―una de las formas socialmente más aceptadas de promocionar la violencia psicológica y el irrespeto a los demás es por medio de las tiernas e inofensivas tiras cómicas, impresas o filmadas. Si uno se detiene a observar minuciosamente el contenido 60 Sentencia T-1319/01. República de Colombia. 61 Sentencia T-1319/02. República de Colombia. 62 LINDERO, Luis. La apertura hacia la universalidad: El diálogo con otras literaturas. http://congresosdelalengua.es/rosario/ponencias/identidad/landero_l.htm 63 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime Luis. Ob. Cit.
  • 30. 30 de Bugs Bunny, el Correcaminos, los Simpson y el Pato Donald, experimentará la misma sensación de ver una película policial donde ganan los malos‖64. Desde la perspectiva de la psicología social, la televisión exhibe violencia considerable, fundamentalmente la televisión estadounidense. ―Los estudios de laboratorio revelan que la observación de modelos violentos incrementa la conducta agresiva. De modo que no es sorprendente que los investigadores estén estudiando ahora el impacto de la televisión. Los estudios correlacionados y experimentos convergen en la conclusión de que observar la violencia fomenta un incremento moderado en la conducta agresiva y desensibiliza a los espectadores ante la agresión y altera sus percepciones de la realidad‖65. Los investigadores afirman que ver representaciones antisociales por televisión está asociado con la conducta antisocial. Algunos criminales norteamericanos aceptaron que viendo programas de televisión habían aprendido nuevos trucos criminales. ―Siete de cada programas contienen violencia: acción físicamente apremiante que amenaza con herir o matar, o heridas y muertes reales‖66. Según Myers, ―observar un modelo agresivo puede desatar los impulsos agresivos de los niños y enseñarles nuevas formas de agredir‖67. El trabajo científico de un grupo de sicólogos, encabezados por L. D. Eron, señala que ―cuanto más violento es el contenido de los programas que el niño ve en la televisión, más agresivo es el niño‖68. Los medios de información no cumplen una función social; muchas veces están al servicio de los monopolios, del Gobierno y de los ―políticos‖ venales, quienes hábilmente los aprovechan para fortalecer el poder, incrementar el consumismo, alienar y masificar al pueblo, adoctrinar y emitir publicidad política falaz y demagógica. ―El uso de la violencia con fines políticos y electorales es una de las grandes tragedias colombianas‖69. En nuestra sociedad biclasista, los medios de información ―se rinden y se pliegan ante los enamorados del poder, quienes con su ayuda configuran hoy el monopolio más recio, más incisivo y más sutil‖70. Con su publicidad alienadora y con su falsa información manipulan y crean un mercado artificial de necesidades y productos sin fin. Dentro de la dinámica arrolladora de los medios de información, ―los objetivos vitales y los valores pierden su orientadora claridad, para convertirse en esquemas, en fórmulas transaccionales que conducen a flojos y cómodos acuerdos. El análisis de las ideas, la búsqueda del conocimiento profundo, la construcción de las interpretaciones y de los conceptos, se reemplaza frecuentemente por códigos y mecanismos comunes, que 64 RISO, Walter. Ob. Cit. 65MYERS, David G. Psicología Social. 4a. edición, McGraw Hill, México, 1995. 66 Ibídem. 67 Ibídem. 68 Ibídem. 69 LOPEZ HERNANDEZ, Claudia. La refundación de la patria, de la teoría a la violencia. En Y refundaron la patria… Debate, Bogotá, 2010, p. 29 70 NOGUERA SAYER, Leonor. En busca de una vida propia. Planeta, Bogotá, 1995
  • 31. 31 eximen de la temida tarea de pensar‖71. En concepto Paulino Castells, citado por Jorge Alcalde, ―debido a los numerosos episodios de agresión que se exponen en la televisión, los niños sobreestiman la violencia real y eso aumenta sus relaciones de miedo y soledad‖72. El contundente y revelador punto de vista Estanislao Zuleta llama la atención cuando aclara que los medios de información ―han fomentado la violencia mucho más en una forma indirecta que directa; no tanto porque presenten escenas violentas o héroes que obtienen siempre la victoria por medios violentos sino sobre todo porque presentan el éxito y el consumo como el último fin de la vida‖73. Un televidente colombiano observa noticieros y películas sobre tiroteos, violencia infantil, violencia entre adultos, matanzas, secuestros, tomas guerrilleras y otras escenas violentas. ¿Qué hacer? ―La responsabilidad es compartida entre los padres, los educadores y las autoridades encargadas de velar por los contenidos. Pero recae en los primeros la decisión final de optar por encauzar el tiempo de ocio de los pequeños‖74. En fin, el debate sobre la influencia violenta de los medios de información es amplio y muchos sus defensores y sus detractores. No existe consenso sobre los posibles efectos violentos en escenas de televisión. ―El sentir popular parece dar por sentado que una de las causas del aumento de la agresividad entre los jóvenes es la profusión de imágenes truculentas en la pantalla‖, agrega Jorge Alcalde, pero aclara que, según Jonathan Freedman, ―se ha demostrado que no existe ningún tipo de evidencias que permitan unir la violencia en la televisión con el aumento de la criminalidad‖75. Ese psicólogo concluye que ―en realidad, lo que sucede es que las personas violentas tienden a disfrutar más con este tipo de escenas que las no violentas‖76. El violento ve escenas duras, pero éstas no fabrican violentos. No obstante este planteamiento, es evidente que en la televisión se presentan imágenes violentas. El uso inapropiado de los lenguajes ha sido objeto de varios análisis por parte de intelectuales, pues consideran que los eufemismos y las metáforas guardan relación con la guerra, con la violencia en todas sus manifestaciones. Los altos mandos militares, posiblemente ante la evidencia de que su ego se disminuye por la impotencia e inoperancia ante las tropelías de los violentos, se refieren peyorativamente a los presuntos criminales como “bandoleros”, “narcobandoleros”, “bandidos”, “facinerosos”, “crápulas”, “desechables”, “escorias de la sociedad‖ y otros adjetivos que poco bien le hacen a los televidentes u oyentes, puesto que exacerban los ánimos, tanto de los combatientes como de los no combatientes. Julio César Carrión C. sostiene que ―hoy se nos habla por todos los medios de información de los bandoleros comunistas, de los criminales subversivos y de los promotores 71 Ibídem. 72 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 73 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit. 74 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 75 Ibídem 76 Ibídem.
  • 32. 32 de las ideas foráneas, infames enemigos de la democracia que cumplen con el desleal encargo del comunismo internacional de destruir la paz y disolver la mística unidad nacional. En rigor, gracias a esta propaganda negra y al común de una opinión pública manipulada y sometida a la más oscura ceguera valorativa, pareciere que fuese imprescindible y urgente eliminar a tales individuos, tan nocivos al cuerpo social, para que prevalezca el bienestar colectivo‖77. Para Estrada Gallego ―la guerra ha fomentado unos inconscientes de palabras, frases, metáforas, proverbios, titulares y expresiones de sentido común... Su uso en el conflicto armado ha penetrado en la conciencia cotidiana del ciudadano corriente‖78. Esos lenguajes tan cargados de violencia son un detonante para los ánimos exacerbados de las personas propensas a la agresividad. Los discursos políticos, algunas veces, a través de sus retóricas metáforas, veladamente instan a la guerra. Como ejemplo cita Estrada Gallego el virulento y enardecedor lenguaje utilizado por el exgeneral Harold Bedoya en una de sus campañas presidenciales: ―Si ser paramilitar es alzar una fusta, yo también soy paramilitar por la libertad, y no nos van a amedrentar desde Palacio, Tirofijo ni el mequetrefe de Pastrana‖79. Consideramos que quienes tienen acceso a los medios de información, ya sea como entrevistados o como entrevistadores, como periodistas, comentaristas, presentadores, narradores, expositores o analistas, deben actuar y hablar con prudencia, inteligencia y naturalidad, siendo coherentes con su sentir, su pensar y su actuar, para evitar incurrir en el uso indebido del lenguaje que pueda enardecer, exaltar, alienar, desinformar o causar efectos distintos a las naturales intenciones que deben animar y encauzar a la auténtica comunicación. En opinión de analistas, el poder de la imagen televisiva tiene que ver con la guerra. Un analista afirma que ―la forma en que los medios de información presentan la noticia, los énfasis, el tiempo dedicado a la entrevista y a las preguntas formuladas, es la manera como la sociedad comprende las razones de la violencia, de los miedos y de los temores, de las expectativas y esperanzas sobre la posibilidad de una paz negociada‖80. La competencia por la sintonía hace que se presenten entrevistas con reconocidos criminales, quienes públicamente confiesan sus tropelías y tratan de justificarlas. En algunas ocasiones, muchos televidentes, por falta de sentido crítico, de conciencia reflexiva, terminan pensando como esas personas violentas y hasta convirtiéndolas como en especies de referentes dignos de imitar, de héroes, de paradigmas y hasta de ídolos. Muchas personas en lugar de vivir como piensan, terminan pensando como viven. 77 CARRIÓN C., Julio César. Pedagogía de la Crueldad. Revista Educación y Cultura. 78 ESTRADA GALLEGO, Fernando. El Dominical. Vanguardia Liberal. 26/MAR/00. 79 Ibídem. 80La Guerra de los Medios. El Dominical. 19/NOV/00.
  • 33. 33 La televisión, con su frecuente emisión de noticias, escenas, programas y películas violentas, acompañadas de patéticas y evidentes imágenes aterradoras; con sus ―transmisiones‖ en vivo de episodios bélicos de las guerras modernas, eufemísticamente llamadas ―guerras inteligentes‖, y con la reiteración de imágenes saturadas de violencia, como la impactante y aterradora destrucción de las ―Torres Gemelas‖, han ido minando la sensibilidad de los colombianos, y es por eso que para muchos la violencia pareciere formar parte de la dinámica cotidiana, sin que esto nos mueva ni siquiera a reflexionar sobre tan compleja problemática; nos hemos insensibilizado de tal manera que muchos sólo se contentan con ser espectadores pasivos de tan compleja realidad sin participar en la comprometida praxis que implica la erradicación de tan degradante fenómeno. Sin embargo, la televisión, a pesar de lo anterior, es una herramienta demasiado útil en nuestra sociedad actual porque informa, culturiza, divierte, recrea y... hasta ―educa‖. No se le pueden ―achacar‖ todos los males a la televisión y, en general, a los medios de información. El llamado cine de ―acción‖, gracias a sus impactantes, artificiosas y truculentas imágenes y a la agresividad de sus lenguajes, también se constituye en fuente propicia para el comportamiento violento. Es por ello que las personas fácilmente influenciables y manipulables optan por actuar de manera análoga a la de sus personajes favoritos o llamarse como ellos, evidencia palpable en los motes de reconocidos criminales: ―Rambo”, “Caracortada”, “El Exterminador”, “El Vengador‖, etc. Las autoridades han detectado que el ―modus operandi‖ de los delincuentes, ya sea en forma individual o grupal, está profundamente influenciados por los paradigmas criminales de los ―Rambo‖ o los ―Magníficos‖, por citar tan solo esos dos ejemplos. Fernando Savater dice que ―lo alarmante no es la violencia, la desmesura sexual, el racismo o la rapacidad criminal que aparecen en las películas, sino la perversamente ingenua suposición de que tales males no se desencadenan en la realidad más que porque se los representa en la ficción‖81. Las armas que se exhiben en esas películas fascinan a varias personas, y éstas hacen todo lo posible por obtenerlas, ya que las consideran como símbolo de poder. Es difícil que un desadaptado social, teniendo un arma en sus manos, no incurra en actuaciones por fuera de marcos de legalidad, es decir, cometa actos violentos; máxime cuando el dinero escasea y urge la necesidad de conseguirlo, cueste lo que cueste, para subsistir en esta sociedad capitalista, donde muchos piensan que uno vale por la plata que tenga. ¿Acaso esto, en apariencia, no es así? Las imágenes violentas siempre han llamado la atención del hombre. Nos encanta presenciar accidentes, riñas, discusiones con intercambio de vocablos procaces y cualquier evento con evidentes componentes de violencia. El boxeo, típica vivencia violenta, así se manifieste con la sutil máscara de deporte, nos llama poderosamente la atención y muchos ven en éste la posibilidad de surgir, ganar dinero ―fácil‖ y lograr ―éxito‖. La cruz cristiana, presente en muchos lugares (templos, oficinas, colegios, casas, calles, etc.), sin que muchos tengan la capacidad de percibirlo, es nada más y nada 81 SAVATER, Fernando. Diccionario filosófico. https://es.scribd.com/doc/190910425/Savater-Fernando-Diccionario-Filosofico-pdf
  • 34. 34 menos que un símbolo violento: el elemento en donde fue vejado, maltratado y murió Jesucristo. En el contexto cristiano es un objeto de martirio, sacrificio y muerte. Los juguetes bélicos, con los que tanto se divierten los niños, no son más que instrumentos que incitan a la violencia. El cine, el teatro, la literatura, la pintura y otras manifestaciones del arte, en su gran mayoría, contienen una enorme carga sutil de violencia. Las imágenes tienen demasiado impacto en el accionar violento. Si hacemos hermenéutica a la cultura en que vivimos, encontraremos que en nuestro entorno hay infinitas manifestaciones evidentes o sutiles de violencia. ―La representación cruda y sanguinaria de la violencia siempre ha gozado de enorme aceptación popular: en el circo romano, en los chorreantes y torturados Cristos, Vírgenes y mártires de la imaginería cristiana, en obras teatrales..., en los romances y cuentos anónimos que narran crímenes pasionales o hazañas de bandidos… ―la fascinación alarmada o vengativa por la violencia sanguinaria es una constante cultural‖82. El irrespeto, el atropello psicológico, la punzante ironía y el sarcasmo han cobrado muchas víctimas. ―La subestimación, el engaño, la dominación, la explotación, la burla, la desatención, la mentira, sólo por citar algunas, reflejan la gran batería que disponemos los humanos para lastimar la autoestima de nuestro prójimo‖83. En este entorno de circunstancias donde se endiosa la cruda razón, sometida al imperio de la férula positivista, que trata de reducir al hombre a un simple objeto y se le margina de su ámbito lúdico—fantástico, la ―persona no interesa como conciencia sino como operación, no interesa como goce sino como eficiencia, no interesa como objeto susceptible de ser controlado y planificado hasta en sus más mínimos movimientos‖, cuestiona Luis Carlos Restrepo84. Noguera Sayer sostiene que la educación racional nos impele a rechazar la ambivalencia, que nos lleva a reconocer la rabia, la modestia, el miedo, la desesperación y la tristeza, entre otras emociones, e intenta desaparecerla de nuestra conciencia. Bajo el pretendido dominio de la razón, ―la ambivalencia no es propicia y en el afán de disolverla se despliegan enormes esfuerzos conscientes o inconscientes que tienden a negar a uno de sus polos, dando como resultado una versión de la realidad alterada, fragmentada e incompleta, a partir de la cual toda apreciación o decisión que allí se base, estará afectada por el mismo vicio‖85. Si aceptamos la ambigüedad y las contradicciones, propias de la ambivalencia, nuestra conducta será concordante con promedios de evaluación más veraces que facilitan un trabajo en su enriquecimiento y en su mejoría, siempre y cuando éstos no se tomen como absolutos. Aunque la razón es esa facultad intelectual que nos permite pensar, discurrir, juzgar, actuar adecuadamente y distinguir lo bueno y lo malo y lo verdadero y lo falso, para muchos intelectuales (especialmente vanguardistas) la razón es enemiga declarada de la 82 SAVATER, Fernando. Ob. Cit. 83 RISO, Walter. Ob. Cit. 84 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. La trampa de la razón. Arango editores, Bogotá, 1995 85 NOGUERA SAYER, Leonor. Ob. Cit.
  • 35. 35 vida. La problemática humana no se puede reducir a meras relaciones lógicas; ―no se puede estrechar en un abstracto orden lógico el medio vital del hombre que es de contradicciones y de problemas para encarcelarlo en un marco preestablecido por la razón‖, precisa Miguel de Unamuno, y agrega que es la vida y no la razón ni la lógica el criterio último de verdad. ―Es la voluntad, y no la inteligencia, la que nos hace el mundo‖, concluye. Además, pregunta que ¿para qué se nos dio la razón?, y responde que tal vez para luchar contra ella y así merecer la vida. Según él, la razón no sirve para conocer la vida, pues al intentar aprehenderla en conceptos fijos y rígidos, la despoja de su fluidez temporal, la mata; por esto, se desentiende de la razón y se vuelve hacia la imaginación que considera la facultad más sustancial. ―La razón, cuyos principios son tan rígidos, tiene necesariamente que hacer concesiones a la vida, a la dificultad de vivir con ella‖86. Según, A. Palacio Valdés, la vida está hecha para obrar, y es tan corta, que si nos obstinamos en razonar cada uno de nuestros pasos, corremos el peligro de quedar inmóviles. R. de Bourmont piensa que la lógica es buena para razonar, pero mala para vivir. Antonio Marina87 indica que a la racionalidad se le atribuye estar movida por el cálculo, ser ciega para los valores, recluirse en la ciencia, interesarse sólo por lo general, amar lo objetivo, despreciar las locuras del corazón; que para cumplir bien su cometido la razón había de ser fría, lejana, implacable. Así mismo, que la razón es instrumental, impersonal, inhumana, insensible, imparcial… La razón nos priva de todo lo que nos pertenece. Marina también precisa que la irracionalidad, por el contrario, está movida por el sentimiento, animada por la pasión, es perspicaz para los valores, ama el arte, lo individual, lo subjetivo, y se deja convencer por los argumentos del corazón. La irracionalidad adora lo sorprendente, se disloca por lo divertido, valora todo lo que desborda el cálculo: lo desinteresado, generoso y gratuito. Frente a la razón sacacuentas, propicia el despilfarro lúdico. Manuel María Madeido sostenía que la razón (fundamentalmente la razón ilustrada) se había extraviado, había abandonado su armonía en la búsqueda de la verdad. ―Preguntad a la historia cubierta de duelo lo que ha hecho la filosofía inspirada por su madre la razón cuando ha puesto el pié en las fronteras de la fe infantil en las naciones... ¡Lo que ha hecho! Campos de batalla, luchas a muerte, combates, asesinatos, hecatombes humanas‖88. Gottfried Wilhelm Leibniz afirmaba que el problema del mal y de la libertad humana son los grandes laberintos de la razón. Hermann Hesse pensaba que no estaba ―bien que la humanidad esfuerce excesivamente la inteligencia y trate, con la ayuda de la razón, de poner orden en las cosas, que aún están lejos de ser accesibles a la razón misma‖89. Blas Pascal afirma que ―nuestra razón está siempre combatida por la inconsistencia de las apariencias, y nada puede fijar lo infinito entre los infinitos que lo encierran y lo huyen‖90. Erasmo de Rotterdam pensaba que la sabiduría es a la locura como la razón es a la pasión, y que en el mundo hay mucha más pasión que razón. 86 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit. 87 MARINA, Antonio. Ética para náufragos. http://libros.fnac.es/a205945/Jose-Antonio-Marina-Etica-para-naufragos 88 MADEIDO, Manuel María. Una gran revolución o la razón del hombre juzgada por sí misma. 89 HESSE, Hermann. El lobo estepario. http://ebookmundo.net/book/el-lobo-estepario/ 90 PASCAL, Blas. Pensamientos. http://www.megaepub.com/blaise-pascal-pensamientos-8211.html
  • 36. 36 ―Quien tiene solo razón, sin pasión, es una imagen de piedra, burda, carente de sentimientos humanos; un monstruo, un espectro de quien todos huyen, insensible ante toda emoción natural, no susceptible de amor ni de compasión y nada se le escapa y en nada se equivoca; ve a través de todo, todo lo sopesa adecuadamente, de nada se olvida, solo se satisface consigo mismo. Solo él es el sano, sólo él es libre, solo él es el rey‖91. En opinión de Mario Vargas Llosa, ―la vida no está conformada sólo de razón y valores colectivos; también de sinrazón, instinto y pasiones individuales que contradicen a aquéllos y pueden destruirlos‖92. Según Nietzsche, la razón es fútil, porque ésta es la causa de que falseemos el testimonio de los sentidos. ―¡Y qué finos instrumentos de observación son nuestros sentidos!‖, sentenció aforísticamente este pensador de la sospecha. Leopoldo Alas (―Clarín‖) sostenía que el que todo lo prueba, aturde y cansa. ―El que demuestra toda la vida, la deja hueca. Saber el porqué de todo es quedarse con la geometría de las cosas y sin la sustancia de nada. Reducir el mundo a una ecuación es dejarlo sin pies ni cabeza‖. Para Schopenhauer ―la conciencia del hombre no era más que una delgada costra, y que bajo ella yacía todo un mundo de afanes inconscientes y no racionales‖93. La cultura occidental moderna, entregada a las magias ilusas de la racionalidad y el método, vive una de las más grandes crisis. El principio ordenador, que se ha impuesto abusivamente sobre el principio de vida, ha terminado por construir el mundo burgués moderno, abandonado a su mediocridad, a su insatisfacción y a sus seguridades. Según Pascal, como la razón no basta para comprender los temas trascendentes que le dan el auténtico sentido a la existencia, porque no es posible alcanzar claridad absoluta mediante la aplicación de los procesos intelectuales, nos vemos obligados y forzados a optar por la apuesta, el azar. Apostar por lo mejor, por aquello que me reporte mayores ventajas y me rescate del desastre. ―Apostando que Dios existe, si ganáis lo ganáis todo; si perdéis no perdéis nada‖94. Nuestra razón tiene límites. Más allá de nuestra razón pueden existir otras razones, que no son explicables… Si supuestamente la razón permite ―actuar adecuadamente‖, ¿por qué la sinrazón de las dos guerras mundiales del siglo XX? ¿Será que ―el sueño de la razón crea monstruos‖ como decía el pintor español Francisco Goya? ―Goya, pintor ilustrado heterodoxo, realiza en sus Caprichos una denuncia y crítica al atraso, violencia e ignorancia que predominan en el mundo iberoamericano de su época: El sueño de la razón produce monstruos. La obra de Goya trata de expresar el proceso de sufrimiento, violencia y dolor producidos en el mundo moderno por una razón predominantemente autosuficiente‖95. Sus pinturas son una denuncia de la estupidez y la maldad humanas y la brutalidad con que los hombres se tratan entre sí. Es posible que el artista estuviera 91 GABS81. Resumen De Elojio A La Locura. BuenasTareas.com. Recuperado 11, 2009, de http://www.buenastareas.com/ensayos/Resumen-De-Elojio-a-La-Locura/65477.html 92 VARGAS LLOSA, Mario. La condición humana, de Andre Malraux. 1999. Pdf. 93 SCHENK, H. G. El espíritu de los románticos europeos. http://www.casadellibro.com/libro-el-espiritu-de-los-romanticos-europeos 94 PASCAL, Blas. Ob. Cit. 95 AGUILERA PORTES, Rafael Enrique. Biopolítica, poder y sujeto en Michel Focault. http://universitas.idhbc.es
  • 37. 37 exagerando, pero no conviene ―caer en la trampa de la razón‖ porque en una sociedad demasiado racional, la razón se impone a la fantasía, el orden a la imaginación, la autoridad a la simbolización, los dogmas a la implicación, la objetividad a la intersubjetividad, la imposición a la capacidad de confrontación y la comunicación manipuladora a la comunicación liberadora. ―La razón pura es una compañera de vida bastante difícil, es casi una fatalidad, con la cual es difícil compartir. Los deberes de la razón pura resultan casi autodestructivos. Si alguien tratara de encarnarlos requeriría de una falta de empecinamiento total y de una disponibilidad a cambiar difícil de lograr en la vida práctica‖96. Daniel Herrera Restrepo señala que la utopía de la razón ilustrada, con su poder absoluto, no garantizó el sueño del triunfo de la civilización sobre la barbarie. ―El proyecto emancipatorio proclamado por la modernidad ha fracasado. Los hechos están ahí: negación de la dignidad humana de la persona y de sus derechos, intolerancia, desigualdad, violencia, regímenes políticos represivos, destrucción de la naturaleza, dominio de la técnica sobre el hombre…‖97. Pareciere que la llamada postmodernidad, que expresa la desazón, el malestar, el desengaño que el hombre actual experimenta frente a las promesas falaces de la modernidad fundada sobre la ―diosa‖ razón, no fuere más que el imperio de la arbitrariedad. ―Ciertamente, tenemos que renunciar como han renunciado los postmodernos a esa razón absoluta de la modernidad de carácter rabiosamente matemático e instrumental, que todo lo puede demostrar, justificar y validad y que sólo busca la eficiencia… ¿No será posible dejar de lado la concepción como razón demostrativa e instrumental y en su lugar de una razón argumentativa, de una razón que las más de las veces sólo puede dar razones razonables? …¿no será posible ampliar el concepto de razón de tal manera que incluya todas aquellas otras dimensiones mediante las cuales el hombre capta el sentido de la realidad y que tradicionalmente se consideran irracionales?‖98. ¿Acaso no advirtió Pascal que el corazón tiene razones que la razón no entiende? Milán Kundera nos dijo que ―allí donde habla el corazón es mala educación que la razón lo contradiga‖99. Herrera señala que es preciso ampliar el concepto de razón para que se incluya ―lo emotivo, lo intuicional, lo estético, lo subconsciente, en fin, todo ese mundo interior, tradicionalmente considera como irracional que constituye nuestro ser concreto‖100. Según Herrera, el gran pecado de la modernidad fue la obsesión de la fundamentación absoluta de las utopías, el pecado de la postmodernidad es el fundamentalismo de un individualismo que desconoce nuestra vocación hacia la universalidad. Fue por eso que ―guillotinaron‖ a tantas personas durante la Revolución Francesa, que existe el fundamentalismo islámico, el fundamentalismo israelí. ―Más cerca de nosotros: el fundamentalismo del paramilitarismo, el fundamentalismo de nuestros cárteles de la droga, el fundamentalismo de nuestros políticos corruptos, todos los cuales han hecho de sus 96 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit. 97 HERRERA RESTREPO, Daniel. Postmodernidad. ¿Ruptura con la modernidad? 98 Ibídem. 99 KUNDERA, Milán. La insoportable levedad del ser. RBA ediciones, Barcelona, 1984, p. 252. 100 HERRERA RESTREPO, Daniel. Ob. Cit.
  • 38. 38 perspectivas individualistas la negación de nuestra vocación de seres humanos que aspiramos a que se nos reconozca con orgullo el llamarnos hombres y colombianos‖101. La pretendida razón infinita, la razón sin límites, ―por su vocación de universalidad fácilmente olvida el perspectivismo propio del mundo de la vida, la pluralidad, la diferencia, la heterogeneidad‖102. No se puede desconocer la grandiosidad de la razón, pero tampoco no podemos sobredimensionarla. Según Restrepo, no se puede pretender negar la importancia de la razón como instrumento de conocimiento, instancia de predictibilidad y clave de la eficiencia. ―Pero consideramos necesaria su redefinición, para que deje de ser el soporte ideológico y mito constituyente de la comunidad política occidental y, tocada de finitud, asuma el lugar que le corresponde en el concierto del conocimiento. Porque una cosa es conocer su importancia y otra muy distinta convertirla en el pilar del universo, único rasero para medir lo que acontece, aval absoluto de certidumbre y verdad‖103. No podemos ser enemigos de la razón. La religión, el capitalismo y el comunismo (¡quién lo creyera!) son fuentes sutiles y hasta evidentes de cierto tipo soterrado de violencia. La religión impuesta desde nuestro nacimiento y predominante en la cultura occidental (el Cristianismo), gracias a su doctrina, ciertamente dogmática en muchos de sus planteamientos, implementada por la cristiandad de acuerdo a múltiples conveniencias políticas, económicas y sociales, ha afectado y afecta profundamente a muchas personas, a pesar de que el ideal de la religión debe ser la orientación del hombre hacia lo sagrado, a su espiritualidad y a un mejor estilo de vida ético y moral. La violencia de la religión La religión ha sido descarada o subrepticiamente manipulada, en muchas circunstancias, para alienar y someter a los ingenuos ―fieles‖, quienes por falta de una conciencia crítica no la han cuestionado, revisado y sometido a criterios de verdad. Sus velados elementos alienadores y masificadores han acabado con una considerable muchedumbre cristiana. ―Una religión que acaba con el individuo, se acaba‖, se dice popularmente. ¿Cómo es posible que en estos tiempos en que la ciencia y la filosofía han contestado muchas preguntas que antes eran del dominio de los mitos y la magia, se siga alienando a la gente con absurdas ideas de otra vida en el ―Reino de los Cielos‖? ¿Cuál cielo si ya sabemos que no existe el cielo ni el infierno? Vida sólo hay una y hay que vivirla intensamente aquí y ahora, sin pensar en ilusiones ultraterrenales. Para una mejor claridad sobre esta problemática, léase a Nietzsche. La religión debe abrir ―los ojos‖ a sus fieles para que no sean sometidos por los sistemas imperantes y no 101 Ibídem. 102 Ibídem. 103 RESTREPO RAMÍREZ, Luis Carlos. Ob. Cit.
  • 39. 39 alienarnos con falsas esperanzas de ―vida eterna‖. Según Martín Luther King, ―cualquier religión cuya doctrina se preocupe por las almas de los hombres y no por las condiciones económicas y sociales que hieren el alma, es una religión espiritualmente agonizante que sólo aguarda el día de su entierro‖. Richard Bach sostiene que un ―reto que nos plantea nuestra aventura en la tierra es el de elevarnos por encima de los sistemas muertos –guerras, religiones, naciones, destrucciones—, negarnos a formar parte de ellos y dar expresión al ser más elevado que sabemos cómo llegar a ser‖104. A juzgar por algunos pasajes de los Evangelios, Jesucristo, en ciertas ocasiones, se comportó con acciones y expresiones ofensivas, en actitud agresiva y beligerante. En el evangelio de San Lucas (por citar sólo a uno), capítulo 12, se puede leer a manera de título: ―Jesús, causa división‖. Y desde el versículo 49 al 53 se relata que Jesús vino a la tierra a prender fuego (―Fuego vine a echar a la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha incendiado?‖), sin ánimo pacificador (―¿Pensáis que he venido para dar paz a la tierra? Os digo: No, sino disensión‖) y a generar división (―Estará dividido en padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra‖). ¿Y qué decir, cuando, furioso, expulsó, con látigo en mano, a unos mercaderes del templo, luego de agraviarlos con improperios y de tumbar las mesas de los cambistas y regarles el dinero? No contento con este vejamen, ordenó destruir el templo para reconstruirlo en tres días. Si bien es cierto que los Evangelios también relatan actos buenos, milagros y enseñanzas de Jesús, ese comportamiento antisocial contradice la misión de quien supuestamente estaba destinado a ―salvarnos‖ y conducirnos al ―Reino de los Cielos‖. ¿Acaso su labor no fue la de predicar el mensaje de la justicia, el amor y el perdón? En la ―sagrada‖ Biblia, texto con el que han dogmatizado y ―educado‖ a muchas personas, se relatan hechos violentos (algunos supuestamente dispuestos por Dios) y casos de esclavitud, incesto, poligamia e intolerancia, entre otros vejámenes y tropelías. Como una pequeña muestra de casos de intolerancia, cito los siguientes. ―Los que adoren a otros dioses o al sol, la luna o todo ejército del cielo, morirán lapidados‖ (Deuteronomio 17). ―Todo hombre o mujer que llame a los espíritus o practique la adivinación morirá apedreado‖ (Levítico 20). ―Saca al blasfemo del campamento y que muera apedreado‖ (Levítico 24). ―A los hechiceros no los dejaréis con vida‖ (Éxodo 22). ―Si alguien tiene un hijo rebelde que no obedece y escucha cuando lo corrigen, lo sacarán de la ciudad y todo el pueblo apedreará hasta que muera‖ (Deuteronomio 21). ―Si un hombre yace con otro, los dos morirán‖ (Levítico 20). ―Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, ambos morirán‖ (Deuteronomio 22). ―Si un hombre yace con su nuera, los dos morirán‖ (Levítico 20). ―Si la hija de un sacerdote se prostituye, será quemada viva‖ (Levítico 21). La religión ha sido utilizada por muchos gobernantes como una ideología de gobierno, como un instrumento de sometimiento y dominio. Su profunda influencia ha facilitado 104 BACH, Richard. Uno. Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1988.
  • 40. 40 la intimidación de súbditos por parte de tiranos y déspotas, especialmente en tiempos remotos. Con los supuestos castigos de los dioses por no obedecer a los gobernantes, se ha mantenido al pueblo en la ignorancia y en la sumisión. Los poderosos se han inventado todo tipo de tretas y mentiras para atemorizar con ―castigos divinos‖ a quienes se rebelen en contra de su poder. Mijail Bakunin nos advierte que ―todas las religiones son crueles, todas están fundadas en la sangre, porque todas reposan principalmente sobre la idea del sacrificio, es decir, sobre la inmolación perpetua de la humanidad a la insaciable venganza de la divinidad. En ese sangriento misterio, el hombre es siempre la víctima, y el sacerdote, hombre también, pero hombre privilegiado por la gracia, es el divino verdugo… Jehová, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres, es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas… ¿Es necesario recordar cuánto y cómo embrutecen y corrompen las religiones a los pueblos? Matan en ellos la razón, ese instrumento principal de la emancipación humana, y los reducen a la imbecilidad, condición esencial de su esclavitud. Deshonran el trabajo humano y hacen de él un signo y una fuente de servidumbre. Matan la noción y el sentimiento de la justicia humana, haciendo inclinar siempre la balanza del lado de los pícaros triunfantes, objetos privilegiados de la gracia divina. Matan la altivez y la dignidad, no protegiendo más que a los que se arrastran y a los que se humillan. Ahogan en el corazón de los pueblos todo sentimiento de fraternidad humana, llenándolo de crueldad divina… Eso nos explica por qué los sacerdotes de todas las religiones, los mejores, los más humanos, los más suaves, tienen casi siempre en el fondo de su corazón — y si no en el corazón, en su imaginación, en espíritu (y ya se sabe la influencia formidable que una y otro ejercen sobre el corazón de los hombres) — por qué hay, digo, en los sentimientos de todo sacerdote algo de cruel y de sanguinario‖105. Nietzsche llamaba ―decadentes‖ a los sacerdotes. ―La ira de los sacerdotes ha hecho verter muchas lágrimas y ha causado males horribles. Esta ira, consejera tremenda, tal vez los ha persuadido de que era menester que los pueblos sudaran sangre bajo la presión divina, y ha traído a sus encarnizados ojos la visión de Isaías, y han visto y han hecho ver a sus secuaces fanáticos al manso Cordero convertido en vengador inexorable, descendiendo de la cumbre de Edón, soberbio con la muchedumbre de su fuerza, pisoteando a las naciones como el pisador pisa las uvas en el lagar, y con la vestimenta levantada y cubierto de sangre hasta los muslos… El sacerdote, el que va a ser sacerdote, ha de ser humilde, pacífico, manso de corazón. No como la encina, que se levanta orgullosa hasta que el rayo la hiere sino como las hierbecillas fragantes de las selvas y las modestas flores de los prados, que dan más suave y grato aroma cuando el villano las pisa‖106. La lucha entre las religiones ha generado algunas guerras, muchas veces ―justificadas‖ con la excusa o pretexto de ―perseguir‖ infieles, herejes, opositores, ateos, brujos, cismáticos… Son tan absurdos estos conflictos que se ha llegado al extremo de llamarlos 105 BAKUNIN, Mijail. Dios y el Estado. http://www.megaepub.com/mijail-bakunin-dios-y-el-estado.html 106 VALERA, Juan. Pepita Jiménez. http://www.megaepub.com/juan-valera-pepita-jimnez.html
  • 41. 41 ―guerras santas‖. ¿Qué es una guerra santa? Guerra por motivos religiosos. Según el Diccionario de las religiones, ―en torno a la idea de la guerra encontramos en las religiones posturas extremas e irreconciliables, incluso dentro de escuelas o sectas de una misma religión‖107. En el islamismo la guerra santa es un mandato y un concepto básico. Las Cruzadas, efectuadas por el cristianismo, fueron consideradas como ―guerra santa‖. La causa de la Guerra de los Treinta Años, que se desarrolló en Europa entre 1618 y 1648, y que afectó sobre todo al Imperio Germánico entre Francia y España, fue el conflicto existente en Alemania entre católicos y protestantes. Las denominadas Guerras de la Religión, que se desarrollaron en Francia entre 1562 y 1598, tuvieron su origen en las rivalidades de protestantes (hugonotes) y católicos. Así ha habido otras guerras por motivos religiosos y disputas de poder entre emperadores y papas. ―La sociedad quiere huir de toda causa que en nombre de la religión justifique la muerte, la violencia y la discriminación. Ninguna guerra es santa, todas las guerras y todas las armas las inspiran un corazón confundido por la oscuridad del odio, del rencor y la venganza. No seamos tan hipócritas y saquemos a Dios de nuestros propios conflictos y no usemos su santo nombre para asesinar a nuestros hermanos y hermanas y en último término asesinarlo a Él en ellos y ellas. Tengo pavor a creer que la misma violencia se ha convertido en una religión ansiosa de víctimas y sacrificios humanos, en una sed insaciable de sangre que nos llevará a nuestra propia destrucción‖108. Savater, interpretando el sentir volteriano, decía que ―la credulidad popular puede ser aprovechada por un desaprensivo para convertir la religión en arma de guerra y justificación de crímenes‖109. Elizabet Anderson, en su libro Si Dios ha muerto, ¿todo está permitido?, escribe lo siguiente: “Este punto de vista reconoce mi objeción al teísmo, la de que fomenta actos terribles de genocidio, esclavitud y demás, pero niega su fuerza moral. Ya sabemos en qué ha desembocado esta opción: en la guerra santa, en la erradicación sistemática de los herejes, en las Cruzadas, en la Inquisición, en la guerra de los Treinta Años, en la guerra civil inglesa, en la caza de brujas, en el genocidio cultural de la civilización maya, en la conquista brutal de los aztecas y los incas, en el respaldo religioso a la limpieza étnica de los indios norteamericanos, en la esclavitud de los africanos en América, en la tiranía colonialista por todo el planeta, y en el confinamiento en guetos de los judíos, sometidos a pogromos cada cierto tiempo, cada uno de ellos un paso más hacia el Holocausto”110. Desde niños nos han ―enseñado‖ y nos han hecho ―creer‖ que la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana es la portadora del mensaje de Cristo, para que nos salvemos y seamos mejores seres humanos; pero, a juzgar por el libro La Puta de Babilonia, escrito por Fernando Vallejo, parece que la misión no ha sido tan ―santa‖, puesto que la pequeña, muestra que resalto a continuación, nos dice que ―la puta de 107 SANTIDRIAN, P. R. Diccionario de las religiones. 108 GUERRERO SALAZAR, Fabián. ¿Por qué la gente se aleja de las religiones? http://www.eltiempo.com/blogs 109 SAVATER, Fernando. El jardín de las dudas. Quimeras, Madrid, 1993, p. 143. 110 http://www.jupixweb.de/2013/04/04/deconstruyendo-el-argumento-teista-%C2%BFde-donde-proviene-la-moral/
  • 42. 42 Babilonia‖(como llamaban los albigenses a la Iglesia Católica) creó tribunales tan ignominiosos como la Inquisición y la Caza de Brujas, organizó las Cruzadas; ha perpetrado múltiples fechorías, vejámenes y tropelías; ha observado una doble moral y ha tenido unos ―papas‖ (supuestos representantes de Dios en la tierra) que han cometido crímenes, asesinatos y ―pecados‖: lujuria, incesto, homosexualismo, pedofilia, simonía, desear y poseer la mujer del prójimo… ¡Qué bandidos esos papas! ¿Acaso ellos mismos, con sus bulas, sus encíclicas, sus doctrinas y sus dogmas no condenaban este tipo de prácticas por ―impúdicas‖, ―inmorales‖ y que atentan contra Dios? Con la represión que impusieron (los ―papas‖ y la Iglesia Católica) a los instintos naturales del ser humano, convirtieron la genitalidad (el acto más sublime del universo) en algo sucio, indebido, despreciable, indecente, inmoral, prohibido, generando un desprecio por el cuerpo, por el disfrute del cuerpo, haciendo que las personas sientan vergüenza de su cuerpo. Michel Onfray afirma que las religiones son únicamente instrumentos de dominación y de alienación, y agrega que los tres monoteísmos profesan el mismo odio a las mujeres, a la sexualidad y que detestan la libertad. ―El monoteísmo es una ideología que, en sus principios, detesta que la gente piense o reflexione y prefiere que obedezca y que se someta a la Ley, a la palabra de Dios y a sus Mandamientos‖111. La Inquisición Este ignominioso tribunal fue fundado en el siglo XII por el papa Gregorio IX para combatir y castigar (torturar y quemar) la herejía, la brujería o cualquier otra manifestación, pública o privada, contraria a la fe católica. Acabó cruel y brutalmente con las herejías cátara y albigense. Luego pasó a quemar brujas, judíos, mahometanos, protestantes y cuantos se negaran a prestarle obediencia al papa. La suprema razón de ser no era el enriquecimiento de unos monjes, sino asegurar el dominio absoluto del papa sobre príncipes y vasallos, lo visible e invisible, los actos y las conciencias. Para la Inquisición nunca hubo inocentes; la presunción de inocencia atentaba contra su razón de ser. Lo que tenían que decidir los inquisidores no era la culpabilidad o la inculpabilidad del sindicado, sino el grado de culpabilidad. Y no sólo tenía que confesar el indiciado sino que tenía que denunciar a su mujer, a sus hijos y a sus amigos como enemigos de Dios. El inquisidor actuaba como acusador y juez. Juzgaban y condenaban hasta los muertos: los desenterraban, los trituraban y quemaban sus huesos. Los inquisidores se enriquecían como los obispos: recibían sobornos, se apoderaban de las riquezas de los que condenaban, y los ricos les pagaban contribuciones anuales para que no los acusaran. El eclesiástico español Tomás de Torquemada (1420—1498), en sus once años como inquisidor, entre herejes, apóstatas, brujas, bígamos, usureros, judíos, moros y cristianos, condenó a ciento catorce mil a variadas penas y quemó a diez mil. Torturado por su represión sexual que a sí mismo se imponía, fue un abominable e infeliz torturador y asesino. Se caracterizó por su dureza, crueldad e intolerancia. Otros inquisidores, como Robert le Bourge, Bernardo Gui y Conrado de Marburgo enviaron a la hoguera a unos doscientos. En su clima de evidente intolerancia disponía la muerte 111 ONFRAY, Michel. Entrevista concedida al diario La Nación, Buenos Aires, Argentina.
  • 43. 43 para los impenitentes, excomunión y tortura para los relapsos, cadena perpetua a los dogmatizantes, y adjuración, penitencia y prisión a los reconciliados. A las víctimas desmembradas las tiraban en pozos llenos de serpientes, las entregaban desnudas y atadas a ratas hambrientas y las enterraban vivas. Dentro de la dinámica ―procesal‖ de la oprobiosa Inquisición cualquier persona podía ser perseguida por una simple denuncia y lo esencial para los jueces era obtener la confesión de los acusados, acudiendo a la tortura para conseguirla. ―Quemar víctimas en estado de indefensión ha sido en todo caso la gran especialidad de la Puta desde que se montó al poder en el 313 y lo que había sido hasta entonces una religión de necios se convirtió en una empresa de asesinos‖112. Cuál sería la intolerancia de la Iglesia Católica que, desconociendo el auténtico sentido del término herejía, empezó a perseguir criminalmente a quienes ―elegían‖ o a quienes ―tomaban partido‖, pues la etimología de este concepto nos dice que herejía deriva del griego hairetikós, que significa ―el que elige‖ o ―el que toma partido‖. ―La noción de herejía surgió en la Iglesia Católica, como parte del esfuerzo por mantener la disciplina interna de la institución en materia doctrinaria, y expresa una concepción autoritaria de la vida religiosa y de la organización política de la sociedad. La lucha contra herejías ha dado lugar a grandes crímenes como la destrucción de los cátaros o albigenses por la Iglesia católica en el siglo XIII, que se resolvió en una guerra de exterminio en la creación del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, uno de los aparatos represivos y punitivos más siniestros en la historia de Occidente. …la Inquisición se puso al servicio de las monarquías absolutistas europeas aliadas con la Iglesia en su lucha contra la reforma protestante, contra el judaísmo y contra todas las manifestaciones de libertad intelectual y política que anunciaron el Renacimiento, el Barroco y la Ilustración en Occidente‖113. El libro Manual del perfecto ateo114 precisa que la creencia en lo que dice la Biblia fue impuesta a sangre y fuego en casi todo el mundo: recuérdese la inquisición, la conquista de América, la colonización de Asia y África, las cruzadas, la toma de China y Japón por los misioneros, las cruzadas jesuitas, las guerras contra los infieles... y pare usted de contar. En toda la historia de la humanidad, los dioses del pueblo conquistado han pasado a la categoría de dioses falsos y su religión, sus libros sagrados, sus ritos, prohibidos y destruidos... (La historia la escriben los vencedores dicen por ahí). Desde sus inicios –prosigue dicho texto—, el papado se constituyó en un feroz perseguidor de los ―herejes, infieles y ateos‖, que ponían en duda a Jesucristo como hijo de dios y a la Iglesia como su representante. Por siglos y siglos, la Iglesia obligó a la gente a creer en sus doctrinas, bajo pena de muerte (y de pilón, infierno en la otra vida). Quien se atrevía a dudar de las enseñanzas del papa, se las tenía que ver con la santísima inquisición (cristiana of course). No pensar, era garantía de seguir con vida (y lleno de fe). De 1481 a 1808, solo en España, la santa inquisición quemó vivos a 32,472 por cuestiones de religión (sin contar las victimas de Holanda, Francia, Italia o las indias), todo en nombre 112 VALLEJO, Fernando. La puta de Babilonia. http://ebookmundo.net/book/la-puta-de-babilonia/ 113 VALENCIA VILLA, Hernando. Diccionario Espasa Derechos Humanos. Espasa, Madrid, 2003, p. 210 y 211. 114 DEL RÍO, Eduardo. Manual del perfecto ateo. eruizf.com/masonico/rev_hiram_abif/.../manual_del_perfecto_ateo.pdf
  • 44. 44 de Jesucristo En Alemania solo, de 1450 a 1550, más de 100,000 mujeres fueron muertas por la Iglesia por herejes y brujas. ¿Cuántos millones de seres humanos murieron durante la conquista de América al defenderse del cristianismo invasor?, ¿Cuántos otros millones de infieles cayeron bajo la implacable y cristiana espada de las cruzadas? Y no olvidar que la Iglesia católica fue la madre inventora de antisemitismo, siendo Hitler sólo un modesto discípulo seguidor de las enseñanzas de Roma. ¿Quién mató más judíos: la Iglesia católica o Hitler? Hijos predilectos de dios (según la Biblia), los judíos cayeron de la gracia de su hijo (dijo la Iglesia) y durante 19 siglos fueron perseguidos y asesinados por los católicos y demás cristianos (por no creer en Jesús como dios); y por lo mismo murieron miles de africanos, asiáticos, australianos, árabes, latinos y demás infieles: por falta de fe en el nuevo dios de los blancos. Según Voltaire115 (Cartas filosóficas), la Inquisición es, como todo el mundo sabe, una invención admirable y completamente cristiana para que gocen de extraordinario poder el Papa y los frailes y para convertir en hipócritas las naciones. La Caza de Brujas Persecución desatada por Inocencio VIII (mediante la bula Summis desidrantes affectibus) contra personas acusadas de canibalismo, de bestialidad, de volar en escobas, de arruinar las cosechas, de hacer abortar a las mujeres, de causar impotencia a los hombres, de beber sangre de niños, de participar en orgías, de besarle el trasero a satanás y de copular con él en los aquelarres y de darle hijos, de convertirse en ranas y gatos. Les pinchaban los ojos con agujas, las empalaban por la vagina o el recto hasta desmembrarlas en castigo por haberse ayuntado con el diablo, las arrastraban tiradas por caballos hasta despedazarlas, las asfixiaban… Durante tan brutal cacería, el obispo de Tréveris quemó a 368, el de Ginebra a 500, el de Bamberg a 600 y el de Wurzburgo a 900. Entre dominicos y obispos arrasaron con pueblos y regiones enteras. En Oppenau, entre 1631 y 1632, quemaron cerca del 2% de la población. Para detener la tortura, las supuestas brujas denunciaban a otras, y éstas a otras en una reacción en cadena que podía arrastrarse por décadas. La cifra total de los quemados por brujería nunca se sabrá. Lo que sí se sabe era que la mayoría eran mujeres. La familia de la víctima debía correr con los gastos derivados del proceso, en el cual no podían defenderse, en los que se incluían desde los honorarios de los jueces, torturadores y verdugos hasta el coste de la madera utilizada en la quema y el banquete que seguía a ésta. La caza de brujas sirvió a las fuerzas políticas para contrarrestar el creciente descontento de las clases populares, y para imponer la cultura oficial persiguiendo las manifestaciones culturales heterodoxas o simplemente paganizantes de raíz precristiana. Sobre este particular, el escritor francés Dan Brown nos dice que la ―Inquisición publicó el libro que algunos consideran como la publicación más manchada de sangre de todos los tiempos: El martillo de las brujas, mediante el que se adoctrinaba al mundo de «los 115 DICCIONARIO FILOSÓFICO. http://www.e-torredebabel.com/Biblioteca/Voltaire/inquisicion-Diccionario-Filosofico.htm
  • 45. 45 peligros de las mujeres librepensadoras» e instruía al clero sobre cómo localizarlas, torturarlas y destruirlas. Entre las mujeres a las que la Iglesia consideraba «brujas» estaban las que tenían estudios, las sacerdotisas, las gitanas, las místicas, las amantes de la naturaleza, las que recogían hierbas medicinales, y «cualquier mujer sospechosamente interesada por el mundo natural». A las comadronas también las mataban por su práctica herética de aplicar conocimientos médicos para aliviar los dolores del parto — un sufrimiento que, para la Iglesia, era el justo castigo divino por haber comido Eva del fruto del Árbol de la Ciencia, originando así el pecado original. Durante trescientos años de caza de brujas, la Iglesia quemó en la hoguera nada menos que a cinco millones de mujeres‖116. La ―caza de brujas‖ es institución abominable, y detrás de ella estaba la ―Iglesia Católica‖. Leamos lo que nos dice el científico Carl Sagan en su libro El mundo y sus demonios: “El Papa nombró a Kramer y a Sprenger para que escribieran un estudio completo utilizando toda la artillería académica de finales del siglo xv. Con citas exhaustivas de las Escrituras y de eruditos antiguos y modernos, produjeron el Malleus maleficarum, «martillo de brujas», descrito con razón como uno de los documentos más aterradores de la historia humana. Thomas Ady, en Una vela en la oscuridad, lo calificó de «doctrinas e invenciones infames», «horribles mentiras e imposibilidades» que servían para ocultar «su crueldad sin parangón a los oídos del mundo». Lo que el Malleus venía a decir, prácticamente, era que, si a una mujer la acusan de brujería, es que es bruja. La tortura es un medio infalible para demostrar la validez de la acusación. El acusado no tiene derechos. No tiene oportunidad de enfrentarse a los acusadores. Se presta poca atención a la posibilidad de que las acusaciones puedan hacerse con propósitos impíos: celos, por ejemplo, o venganza, o la avaricia de los inquisidores que rutinariamente confiscaban las propiedades de los acusados para su propio uso y disfrute. Su manual técnico para torturadores también incluye métodos de castigo diseñados para liberar los demonios del cuerpo de la víctima antes de que el proceso la mate. Con el Malleus en mano, con la garantía del aliento del Papa, empezaron a surgir inquisidores por toda Europa. Rápidamente se convirtió en un provechoso fraude. Todos los costes de la investigación, juicio y ejecución recaían sobre los acusados o sus familias; hasta las dietas de los detectives privados contratados para espiar a la bruja potencial, el vino para los centinelas, los banquetes para los jueces, los gastos de viaje de un mensajero enviado a buscar a un torturador más experimentado a otra ciudad, y los haces de leña, el alquitrán y la cuerda del verdugo. Además, cada miembro del tribunal tenía una gratificación por bruja quemada. El resto de las propiedades de la bruja condenada, si las había, se dividían entre la Iglesia y el Estado. A medida que se institucionalizaban estos asesinatos y robos masivos y se sancionaban legal y moralmente, iba surgiendo una inmensa burocracia para servirla y la atención se fue ampliando desde las brujas y viejas pobres hasta la clase media y acaudalada de ambos sexos. 116 BROWN, Dan. El Código Davinci. www.librostauro.com.ar
  • 46. 46 Cuantas más confesiones de brujería se conseguían bajo tortura, más difícil era sostener que todo el asunto era pura fantasía. Como a cada «bruja» se la obligaba a implicar a algunas más, los números crecían exponencialmente. Constituían «pruebas temibles de que el diablo sigue vivo», como se dijo más tarde en América en los juicios de brujas de Salem. En una era de credulidad, se aceptaba tranquilamente el testimonio más fantástico: que decenas de miles de brujas se habían reunido para celebrar un aquelarre en las plazas públicas de Francia, y que el cielo se había oscurecido cuando doce mil de ellas se echaron a volar hacia Terranova. En la Biblia se aconsejaba: «No dejarás que viva una bruja». Se quemaron legiones de mujeres en la hoguera. Y se aplicaban las torturas más horrendas a toda acusada, joven o vieja, una vez los curas habían bendecido los instrumentos de tortura. Inocencio murió en 1492, tras varios intentos fallidos de mantenerlo con vida mediante transfusiones (que provocaron la muerte de tres jóvenes) y amamantándose del pecho de una madre lactante. Le lloraron sus amantes y sus hijos. En Gran Bretaña se contrató a buscadores de brujas, también llamados «punzadores», que recibían una buena gratificación por cada chica o mujer que entregaban para su ejecución. No tenían ningún aliciente para ser cautos en sus acusaciones. Solían buscar «marcas del diablo» —cicatrices, manchas de nacimiento o nevi— que, al pincharlas con una aguja, no producían dolor ni sangraban. Una simple inclinación de la mano solía producir la impresión de que la aguja penetraba profundamente en la carne de la bruja. Cuando no había marcas visibles, bastaba con las «marcas invisibles». En las galeras, un punzador de mediados del siglo x v n «confesó que había causado la muerte de más de doscientas veinte mujeres en Inglaterra y Escocia por el beneficio de veinte chelines la pieza». En los juicios de brujas no se admitían pruebas atenuantes o testigos de la defensa. En todo caso, era casi imposible para las brujas acusadas presentar buenas coartadas: las normas de las pruebas tenían un carácter especial. Por ejemplo, en más de un caso el marido atestiguó que su esposa estaba durmiendo en sus brazos en el preciso instante en que la acusaban de estar retozando con el diablo en un aquelarre de brujas; pero el arzobispo, pacientemente, explicó que un demonio había ocupado el lugar de la esposa. Los maridos no debían pensar que sus poderes de percepción podían exceder los poderes de engaño de Satanás. Las mujeres jóvenes y bellas eran enviadas forzosamente a la hoguera. Los elementos eróticos y misóginos eran fuertes, como puede esperarse de una sociedad reprimida sexualmente, dominada por varones, con inquisidores procedentes de la clase de los curas, nominalmente célibes. En los juicios se prestaba atención minuciosa a la calidad y cantidad de los orgasmos en las supuestas copulaciones de las acusadas con demonios o el diablo (aunque Agustín estaba seguro de que «no podemos llamar fornicador al diablo») y a la naturaleza del «miembro» del diablo (frío, según todos los informes). Las «marcas del diablo» se encontraban «generalmente en los pechos o partes íntimas», según el libro de 1700 de Ludovico Sinistrari. Como resultado, los inquisidores, exclusivamente varones, afeitaban el vello púbico de las acusadas y les inspeccionaban cuidadosamente los genitales. En la inmolación de la joven Juana de Arco a los veinte años, tras habérsele
  • 47. 47 incendiado el vestido, el verdugo de Ruán apagó las llamas para que los espectadores pudieran ver «todos los secretos que puede o debe haber en una mujer». La crónica de los que fueron consumidos por el fuego solo en la ciudad alemana de Wurzburgo en el año 1598 revela la estadística y nos da una pequeña muestra de la realidad humana: El administrador del Senado, llamado Gering; la anciana señora Kanzler; la rolliza esposa del sastre; la cocinera del señor Mengerdorf; una extranjera; una mujer extraña; Baunach, un senador, el ciudadano más gordo de Wurzburgo; el antiguo herrero de la corte; una vieja; una niña pequeña, de nueve o diez años; su hermana pequeña; la madre de las dos niñas pequeñas antes mencionadas; la hija de Liebler; la hija de Goebel, la chica más guapa de Wurzburgo; un estudiante que sabía muchos idiomas; dos niños de la Iglesia, de doce años de edad cada uno; la hija pequeña de Stepper; la mujer que vigilaba la puerta del puente; una anciana; el hijo pequeño del alguacil del ayuntamiento; la esposa de Knertz, el carnicero; la hija pequeña del doctor Schultz; una chica ciega; Schwartz, canónigo de Hach... Y así sigue. Algunos recibieron una atención humana especial: «La hija pequeña de Valkenberger fue ejecutada y quemada en la intimidad». En un solo año hubo veintiocho inmolaciones públicas, con cuatro a seis víctimas de promedio en cada una de ellas, en esta pequeña ciudad. Era un microcosmos de lo que ocurría en toda Europa. Nadie sabe cuántos fueron ejecutados en total: quizá cientos de miles, quizá millones. Los responsables de la persecución, tortura, juicio, quema y justificación actuaban desinteresadamente. Solo había que preguntárselo. No se podían equivocar. Las confesiones de brujería no podían basarse en alucinaciones, por ejemplo, o en intentos desesperados de satisfacer a los inquisidores y detener la tortura. En este caso, explicaba el juez de brujas Pierre de Lancre (en su libro de 1612, Descripción de la inconstancia de los ángeles malos), la Iglesia católica estaría cometiendo un gran crimen por quemar brujas. En consecuencia, los que plantean estas posibilidades atacan a la Iglesia y cometen ipsofacto un pecado mortal. Se castigaba a los críticos de las quemas de brujas y, en algunos casos, también ellos morían en la hoguera. Los inquisidores y torturadores realizaban el trabajo de Dios. Estaban salvando almas, aniquilando a los demonios… En la última ejecución judicial de brujas en Inglaterra se colgó a una mujer y a su hija de nueve años. Su crimen fue provocar una tormenta por haberse quitado las medias”117. Las cruzadas Se trata de ocho expediciones militares (impulsadas por el papa Urbano II para la supuesta defensa de la fe católica) realizadas por los cruzados (el brazo armado del 117 SAGAN, Carl. El mundo y sus demonios. Planeta, España, 2000.
  • 48. 48 papado), con el ―santo‖ propósito de arrebatarles Jerusalén y Palestina (―la tierra santa‖) a los musulmanes. Estas oprobiosas expediciones belicosas dejaron miles de muertos entre cristianos, judíos y musulmanes (su blanco declarado). ―La oculta y verdadera razón era el ansia insaciable de poder y riquezas que nunca han dejado en paz a la Iglesia Católica, que se ha valido de maquinaciones e intrigas, ha coronado y derrocado príncipes, reyes, emperadores, prendido hogueras y quemado herejes, vendido indulgencias y reliquias, mentido y calumniado‖118. Las tropelías de los papas Algunos papas involucrados en hechos y conductas repudiables para la Iglesia y la sociedad: Anastasio I (399—401). Engendró al papa Inocencio I. Hormisdas (514—523). Engendró al papa Silverio. Pelagio I (556—561). Mató al papa Virgilio por corrupto. Fue impuesto por el emperador Justiniano. Juan VIII (872—882). Adulador y servil, coronó a Carlos el Calvo como emperador, afirmando que Dios había decretado su elección como emperador desde antes de la creación del mundo. A cambio obtuvo amplios dominios papales. Fue pródigo en excomuniones y mató a muchos sarracenos (árabes, musulmanes y moros, especialmente piratas que actuaron en el Mediterráneo occidental durante la Edad Media) como ―animales salvajes‖. Adriano III (884—885). Mandó azotar desnuda a una dama noble por las calles de Roma, la cual le había sacado los ojos a un alto oficial del palacio Laterano. Sergio III (904—911). Asesinó a su antecesor León V y al antipapa Cristóbal. Esteban VII (928—931). Hijo de sacerdote. Lo encarcelaron y estrangularon. Hizo exhumar el cadáver de Formoso, su antecesor, nueve meses después de su muerte, para juzgarlo en el famoso Sínodo del Cadáver, y lo condenó por ―ambición desmedida al papado‖: le arrancaron las vestiduras papales, lo vistieron con harapos, le cortaron tres dedos de la mano derecha para que se curara del vicio de bendecir, lo arrastraron por las calles entre risotadas y burlas, lo volvieron a enterrar en una cueva, lo volvieron a desenterrar, lo desnudaron, y, mutilado, vejado y putrefacto, fue arrojado al Tíber. Juan XI (931—936). Hijo ilegítimo de Marozia y del Papa Sergio III. Su hermano Alberico II lo puso en prisión. 118 VALLEJO, Fernando. Ob. Cit.
  • 49. 49 Esteban VIII (939—942). Murió desorejado y desnarigado por conspirar contra el todopoderoso señor de Roma Alberico II. Juan XII (955—964). Octaviano (937—964). Nieto y biznieto de prostituta. Era gran cazador y jugador de dado, tenía pacto con el diablo, ordenó obispo a un niño de diez años en un establo, hizo castrar a un cardenal causándole la muerte, le sacó los ojos a su director espiritual y en una fuga apurada de Roma desvalijó a San Pedro y huyó con lo que pudo cargar con su tesoro. Cohabitó con la viuda de su vasallo Rainer a la que le regaló cálices de oro y ciudades, y con la concubina de su padre Stefana y con la hermana de Stefana y hasta con sus propias hermanas. Violó peregrinas, casadas, viudas, doncellas, y convirtió el palacio Laterano en un burdel. Un marido celoso lo sorprendió en la cama con su mujer y lo mató de un martillazo en la cabeza. Benedicto V (964—966). Deshonró a una doncella y huyó a Constantinopla con parte del tesoro de San Pedro. A su regreso a Roma, León VIII le desgarró las vestiduras, le arrancó las insignias papales y el báculo; tras hacerlo arrodillar, le rompió la cabeza a baculazos. Murió de más de cien puñaladas propinadas por un marido vejado, quien luego lo arrastró y arrojó a un pozo. Juan XIII (965—972). Solía sacarles los ojos a sus enemigos y pasó por la espada a la mitad de la población de Roma. Benedicto VII (974—983). Murió en pleno adulterio a manos de un marido burlado. Bonifacio VII (974—984—985). Francon. Considerado ilegítimo. Estranguló a Benedicto VI y envenenó a Juan XIV, luego de apalearlo. Murió asesinado. Gregorio V (996—999). Bruno de Corintia (972—999). Cegó, desorejó, desnarigó y le cortó la lengua, los labios y las manos del antipapa Juan XVI; lo coronó con una ubre de vaca, lo paseó por Roma montado en un asno y lo encerró en un monasterio donde murió desconectado del mundo. Sergio IV 1009—1012). Pietro. Murió asesinado durante una revuelta en Roma. Adriano IV (1154—1159). Nicolás Breakspear (1100—1159). Hizo condenar y ejecutar por herejía a Arnaldo de Brescia. ¿Qué hizo? Denunciar la riqueza y la corrupción de los clérigos y oponerse al poder temporal del papado. Luego de ahorcado, su cadáver fue quemado y sus cenizas arrojadas al Tíber. Inocencio III (antipapa 1179—1180). Landi de Sezze. Fue el más asesino. Con sus tres cruzadas (contra los albigenses, contra los infieles y la de los niños) fue quien más mató y empujó a la muerte.
  • 50. 50 Inocencio VIII (1198—1216). Giovanni Lotario, conde de Segni (1160—1216). Promulgó la bula Summis desiderantes affectibusque desató la más feroz persecución contra las brujas. A su hijo Franceschetto lo casó con una Médicis y nombró cardenal a un hijo de Lorenzo el Magnífico. Gregorio IX (1227—1241). Ugolino, conde de Segni (1170—1241). Decretó la pena de muerte para los herejes. Inocencio IV (1243—1254). Sinibaldo Fieschi (1195—1254). Azuzó a la Inquisición, con su bula Ad extirpanda, a usar la tortura para sacarles a sus víctimas la confesión de herejía. Inocencio IV (1243—1254). Sinibaldo Fieschi (1195—1254). Autorizó la tortura, y las cámaras de la Inquisición se convirtieron en las mazmorras del terror y el sufrimiento. Juan XXII (1316—1334) Jacques Duese (1245—1334). Declaró herejes a los fraticelli (de la orden franciscana), al año siguiente quemó a cuatro en Marsella, y en los años siguientes entregó más de un centenar a la Inquisición por insistir en la pobreza de cristo y de los apóstoles. Condenó póstumamente al filósofo alemán Meister (Maestro) Eckhart (1258— 1327) por ideas religiosas, entre ellas su concepción panteísta, y excomulgó al filósofo inglés Guillermo de Occam (1290—1249) por estar de acuerdo con la tesis sobre la pobreza de Cristo y considerar como hereje a Juan XXII, quien no compartía y se oponía a dicha tesis. Urbano VI (1378—1389). Bartolomeo Prignamo (1318—1289). Murió envenenado. Alejandro VI (1492—1503). Rodrigo Borgia y Borgia (1421—1503). Tuvo amantes, engendró hijos, cometió incesto con su hija Lucrecia, sobornó cardenales, vendió indulgencias, quemó a Girolamo Savonarola (1452—1498) porque convocó a un concilio desde Florencia con el propósito de deponer a ese papa por pecados de la carne y por corrupto. Fue precursor de la Reforma. Adolfo Valle Berrío, con respecto a este papa, nos dice lo siguiente: ―Rodrigo quería hacerse Papa como fuese, y se dice que el día en que fue coronado todos sus coterráneos respiraron tranquilos, pues para lograr tal distinción había hecho envenenar o asesinar a 220 de sus oponentes, en sólo 17 días…‖119. Inés Plana escribe que los Borgia fueron papas, cardenales y duques, y no duraron en asesinar a quien se les interpusiera para alanzar el poder y la gloria, y agrega que el tráfico y el incesto coronaron su leyenda negra. Con respecto a la muerte de Savonarola, afirma que el Papa Alejandro VI lo llamó ―judío borracho‖ y lo acusó de rebelión. ―Tras crueles interrogatorios bajo tortura, en los que Savonarola sufrió el desgarro de todos sus músculos, refirmó la sentencia de muerte‖. Luego de su ahorcamiento fue quemado en la pira. ―La osadía de enfrentarse a un Borgia la pagó el 119 VALLE BERRIO, Adolfo. Atando cabos... lo mejor. Editorial independiente.
  • 51. 51 dominico, al igual que muchos otros, con su propia vida‖120. Este ―papa‖ intolerante, que tuvo unos siete hijos, cometió incesto y dispuso asesinatos, entre otros vejámenes, ¿fue un auténtico ―representante‖ de Dios en la tierra? León X (1513—1521). Juan de Médicis (1475—1521). Era homosexual y los burdeles de Roma le pagaban diezmos. Mató al pérfido cardenal Alfonso Petrucci de Siena, quien pretendió envenenarlo. Practicó la simonía (negociar con objetos sagrados, bienes espirituales o cargos eclesiásticos). Julio III (1550—1555). Giovanni María del Monte (1487—1555). Tuvo relaciones homosexuales con un joven de 15 años. Fue a la cárcel por criminal. Pío V (1566—1572). Antonio Ghislleri (1504—1572). Expulsó a todos los judíos de los Estados Pontificios, dejando tan solo a los de Roma y Ancona. Expulsó a todas las prostitutas de Roma. Promulgó la bula que prohibía las corridas de toros en Europa, menos en España. Gregorio XIII (1572—1585). Ugo Boncompagni (1502—1585). Celebró con júbilo la matanza de la noche de San Bartolomé, donde la Iglesia católica asesinó a varios protestantes franceses o hugonotes, sindicados de herejía. En una carta a Carlos IX, dijo: ―Os acompañamos en vuestra alegría porque por la gracia de Dios habéis librado al mundo de esos desgraciados herejes‖. Sixto V (1585—1590). Felice Peretti (1520—1590). Asesino, inquisidor y simoniaco. Pío XI (1922—1939). Achile Ratti (1857—1939). Alcahueta del nazismo. Pío XII (1939—1958). Eugenio Pacelli (1876—1958). Alcahueta del nazismo y del fascismo. Tuvo relaciones íntimas con la monja Pascalina. Combatió el comunismo. Pablo VI (1963—1978). Giovanni Batista Montini (1897—1978). Revivió el viejo tema de que los judíos no habían querido reconocer en Jesús al Mesías que llevaban siglos esperando, al cual habían calumniado y matado. ¿Todo eso hicieron los llamados ―representantes de Dios en la tierra? La Iglesia les debe muchas explicaciones a sus feligreses y creyentes, debido a que, de una u otra forma, los ha guiado y les ha impuesto formas y estilo de vida. ¡La Iglesia también es responsable de la violencia! Las fechorías de la Iglesia Católica 120 PLANA, Inés. Los Borgia, un culebrón del Renacimiento. Revista Muy Interesante No. 92. Editora Cinco.
  • 52. 52 El Manual del perfecto ateo señala que ante las abrumadoras verdades que han salido a la luz, la Iglesia ha tenido que reconocer (en 1969) que la mayoría de los llamados ―santos‖ venerados durante siglos, no fueron más que leyenda o dioses romanos rebautizados con nombre cristiano. Así como que la inmensa mayoría de papas ―sucesores de San Pedro‖ no fueron más que ambiciosos obispos ansiosos de poder, asesinos muchos de ellos, corruptos principitos llenos de hijos bastardos, interesados solo en el trono de los enormes territorios controlados por la ―Iglesia de Cristo‖. Y que la historia del cristianismo es una historia fraudulenta llena de mentiras, cuentos, falsedades y mitos, utilizados sabiamente para hacer aparecer a la religión cristiana como la única inspirada por Dios y a su Iglesia como la Iglesia de Jesucristo. ―La doctrina dogmática de la religión cristiana traería como consecuencia una lucha encarnizada por defender ―la pureza de la doctrina‖ y mantener la estructura jerárquica, legitimando su dominio de la sociedad medieval. San Agustín condenó a los herejes y creyó legítimo emplear medidas de fuerza contra ellos porque consideraba la herejía como un alejamiento del dogma y un desorden del alma que podría llevar al hombre a la condenación eterna‖121. Por cuenta de la religión ha corrido mucha sangre… Por supuesta herejía o estar en desacuerdo con la Iglesia católica no fueron pocos los asesinados. He aquí una pequeña muestra: Marsilio de Padua (1280—1343), filósofo italiano (teórico del estado), fue excomulgado y condenado como hereje por sus ideas de avanzada y tesis filosóficas en las que defendía el estado fundado en la soberanía popular (el rey libremente elegido por el pueblo, debía ser independiente de la jerarquía eclesiástica; los obispos respecto al papa, la comunidad eclesial respecto al párroco). Fray Dulcino de Novara. El Papa Clemente V (1305—1314) ordenó que lo condenaran a muerte. ¿Por qué? Este monje tenía su propia interpretación de los Evangelios. John Wyclif o Wycliffe (1320—1384), teólogo inglés, que cuestionó la autoridad espiritual del papa, las indulgencias, la confesión obligatoria y predicó un retorno a las prácticas religiosas fundadas en la meditación de las Sagradas Escrituras, fue condenado en el Concilio de Constanza (1415) e incinerado su cadáver. Juan Hus (1369—1415), reformador religioso checo, que denunció los vicios del clero y de los defectos de la Iglesia, fue condenado por herejía, encarcelado y quemado vivo. El principal discípulo de Hus, Girolamo de Praga, que había indo a Constanza a defenderlo, lo detuvieron y encarcelaron, lo juzgaron y lo quemaron vivo por hereje el 26 de mayo de 1416. 121 ACEVEDO LINARES, Antonio. La tolerancia como presupuesto fundamental para la construcción de una cultura de la democracia en América Latina. http://www.monografias.com
  • 53. 53 Girolamo Savonarola (1452—1498) Precursor de la Reforma. Fue condenado a la hoguera por Alejandro VI. ¿Por qué? Haber convocado a un concilio desde Florencia con el propósito de deponer a ese papa por pecados de la carne y por corrupto. William Tyndale (1494—1536). Quemado en la hoguera. ¿Por qué? Traducir la Biblia al inglés. Leamos lo que dice al respecto el libro El mundo y sus demonios, de Carl Sagan: “En el siglo xvi, el erudito William Tyndale cometió la temeridad de pensar en traducir el Nuevo Testamento al inglés. Pero si la gente podía leer la Biblia en su propio idioma en lugar de hacerlo en latín, se podría formar sus propios puntos de vista religiosos independientes. Podrían pensar en establecer una línea privada con Dios sin intermediarios. Era un desafío para la seguridad del trabajo de los curas católicos romanos. Cuando Tyndale intentó publicar su traducción, le acosaron y persiguieron por toda Europa. Finalmente le detuvieron, le pasaron a garrote y después, por añadidura, le quemaron en la hoguera”. Éttiene Dolet (1509—1546). Humanista francés. ¿Por qué? Fue acusado de brujería. Por usar la sátira contra el catolicismo romano. La Iglesia católica ordenó la tortura y la quema vivo, luego de que hubiera sido condenado por la facultad de teología de la Sorbona por ateísmo y por publicar un diálogo de Platón que negaba la inmortalidad del alma. Fue el ―primer mártir del Renacimiento‖. Miguel Servet (1511—1553), médico y teólogo español. ¿Por qué? Mantener una concepción personal sobre el dogma de la Santísima Trinidad. Las opiniones religiosas de Servet fueron combatidas por los católicos y por los protestantes de la época. Este español rebelde, que descubrió el intercambio de sangre entre el corazón y los pulmones, contradiciendo a católicos y protestantes, negó la doctrina del pecado original y la doctrina de la Santísima Trinidad. En Del error de la Trinidad (1531) repudió la personalidad tripartita de Dios y el ritual del bautismo. Sus contribuciones científicas también fueron notables: La restauración del cristianismo, publicado poco antes de su muerte, contiene la primera descripción rigurosa del sistema circulatorio pulmonar. Acusado de herejía y blasfemia contra la cristiandad, murió quemado en la hoguera. Giordano Bruno (1548—1600), filósofo y poeta renacentista italiano, pagó con su vida en la hoguera por sus ―desviaciones doctrinales, herejías y blasfemias‖. ¿Pero cuál fue su osadía para merecer tan absurdo castigo? Haber planteado que el universo es infinito, que Dios es el alma del universo y que las cosas materiales no son más que manifestaciones de un único principio infinito; afirmar que las estrellas no parecen cambiar de situación por las enormes distancias que las separaban de la tierra; sostener la infinitud el universo físico, y sugerir que podían existir numerosos sistemas planetarios como el nuestro y multitud de planetas habitables. Defendió, al igual que Galileo, la tesis copernicana de que la tierra gira en torno al sol. Sostuvo que las estrellas son soles distantes con sus propios planetas, que el universo es infinito, que se puede
  • 54. 54 convocar a las almas de los muertos por la necromancia y la magia, y que es mentira el dogma de la Santísima Trinidad. ¿Mereció morir así uno de los precursores de la filosofía y la astronomía moderna? La ciencia fue menos perseguida en los países protestantes porque allí la dominación eclesiástica no era tan fuerte. La vida y obra de Bruno son clara manifestación del dramático enfrentamiento que se vivía en la época. En el mundo medieval, teocrático, inmovilista, con pretensiones de conocimiento absoluto frente al cual no tenían los hombres otra opción que la recta interpretación y recta opinión, la ortodoxia resistía el advenimiento de una nueva e inquietante postura intelectual. Fernando Savater, en una biografía novelada de Voltaire, cuenta: “Aún más espeluznante resultó la condena contra dos jóvenes de la Picardía, el caballero de La Barre y el señor D‟Etallondes, ninguno de los cuales había cumplido aún los veinte años. Por lo visto se habían cruzado con una procesión sin descubrirse y más tarde alguien los oyó cantar entre copas una canción irreverente: fue suficiente para que se les achacase el destrozo de un viejo crucifijo que presidía el puente de Abbeville, hecho caer probablemente por algún carro. El obispo de Amiens intervino con entusiasmo en esta ridícula cruzada y consiguió que el joven D‟Etallondes fuese condenado a sufrir la amputación de la lengua hasta la raíz y de la mano derecha, todo ello ante la puerta principal de la catedral, tras lo cual sería atado y quemado a fuego lento… Al subir al cadalso, el desventurado adolescente comentó con serenidad: «No creí que se pudiera matar a un joven por tan poca cosa». Cuando constató la reacción mayoritariamente adversa ante esta sentencia, el nuncio la criticó discretamente y dijo que en Roma no hubiera podido llevarse a cabo la ejecución. Es singular la capacidad de la Iglesia católica para no ser nunca menos cruel de lo que le permite su poder social, ni más tolerante de lo que le imponen las circunstancias históricas”.122 En la novela de José Saramago, El evangelio según Jesucristo, encontramos las siguientes tropelías: ―Dios suspiró y, en el tono monocorde de quien ha preferido adormecer la piedad y la misericordia, comenzó la letanía, por orden alfabético, para evitar problemas de precedencias, Adalberto de Praga, muerto con una alabarda de siete puntas, Adriano, muerto a martillazos sobre un yunque, Afra de Ausburgo, muerta en la hoguera, Agapito de Preneste, muerto en la hoguera, colgado por los pies, Agrícola de Bolonia, muerto crucificado y atravesado por clavos, Águeda de Sicilia, muerta con los senos cortados, Alfegio de Cantuaria, muerto de una paliza, Anastasio de Salona, muerto en la horca y decapitado, Anastasia de Sirmio, muerta en la hoguera y con los senos cortados, Ansano de Sena, a quien arrancaron las vísceras, Antonino de Pamiers, descuartizado, Antonio de Rívoli, muerto a pedradas y quemado, Apolinar de Rávena, muerto a mazazos, Apolonia de Alejandría, muerta en la hoguera después de arrancarle los dientes, Augusta de Treviso, decapitada y quemada, Aura de Ostia, muerta ahogada con una rueda de molino 122 SAVATER, Fernando. El jardín de las dudas. Quimeras, Madrid, 1993, p. 390.
  • 55. 55 al cuello, áurea de Siria, muerta desangrada, sentada en una silla forrada de clavos, Auta, muerta a flechazos, Babilas de Antioquía, decapitado, Bárbara de Nicomedia, decapitada, Bernabé de Chipre, muerto por lapidación y quemado, Beatriz de Roma, estrangulada, Benigno de Dijon, muerto a lanzazos, Blandina de Lyon, muerta a cornadas de un toro bravo, Blas de Sebaste, muerto por cardas de hierro, Calixto, muerto con una rueda atada al cuello, Casiano de Ímola, muerto por sus alumnos con un estilete, Cástulo, enterrado en vida, Catalina de Alejandría, decapitada, Cecilia de Roma, degollada, Cipriano de Cartago, decapitado, Ciro de Tarso, muerto, niño aún, por un juez que le golpeó la cabeza en las escaleras del tribunal, Claro de Nantes, decapitado, Claro de Viena, decapitdo, Clemente, ahogado con un ancla al cuello, Crispín y Crispiniano de Soissons, decapitados, Cristina de Bolsano, muerta por todo cuanto se pueda hacer con muela de molino, rueda, tenazas, flechas y serpientes, Cucufate de Barcelona, despanzurrado, y al llegar al final de la letra C, Dios dijo, Más adelante es todo igual, o casi, son ya pocas las variaciones posibles, excepto las de detalle, que, por su refinamiento, serían muy largas de explicar, quedémonos aquí, Continúa, dijo Jesús, y Dios continuó, abreviando en lo posible, Donato de Arezzo, decapitado, Elifio de Rampillon, le cortarán la cubierta craneana, Emérita, quemada, Emilio de Trevi, decapitado, Esmerano de Ratisbona, amarrado a una escalera y muerto, Engracia de Zaragoza, decapitada, Erasmo de Gaeta, también llamado Telmo, descoyuntado por un cabrestante, Escubíbulo, decapitado, Esquilo de Suecia, lapidado, Esteban, lapidado, Eufemia de Calcedonia, le clavarán una espada, Eulalia de Mérida, decapitada, Eutropio de Saintes, cabeza cortada de un hachazo, Fabián, espada y cardas de hierro, Fe de Agen, degollada, Felicidad y sus Siete Hijos, cabezas cortadas a espada, Félix y su hermano Adauto, ídem, Ferreolo de Besancon, decapitado, Fiel de Sigmaringen, con una maza erizada de púas, Filomena, flechas y áncora, Fermín de Pamplona, decapitado, Flavia Domitila, ídem, Fortunato de {évora, tal vez ídem, Fructuoso de Tarragona, quemado, Gaudencio de Francia, decapitado, Gelasio, ídem más cardas de hierro, Gengulfo de Borgoña, cuernos, asesinado por el amante de su mujer, Gerardo de Budapest, lanza, Gedeón de Colonia, decapitado, Gervasio y Protasio, gemelos, ídem, Godeliva de Ghistelles, estrangulada, Goretti, María, ídem, Grato de Aosta, decapitado, Hermenegildo, hacha, Hierón, espada, Hipólito, arrastrado por un caballo, Ignacio de Azevedo, muerto por los calvinistas, estos no son católicos, Inés de Roma, desventrada, Genaro de Nápoles, decapitado tras lanzarlo a las fieras y meterlo en un horno, Juana de Arco, quemada viva, Juan de Brito, degollado, Juan Fisher, decapitado, Juan Nepomuceno, de Praga, ahogado, Juan de Prado, apuñalado en la cabeza, Julia de Córcega, le cortarán los senos y luego la crucificarán, Juliana de Nicomedia, decapitada, Justa y Rufina de Sevilla, una en la rueda, otra estrangulada, Justina de Antioquía, quemada con pez hirviendo y decapitada, Justo y Pastor, pero no éste aquí presente, de Alcalá de Henares, decapitados, Killian de Würzburg, decapitado, Léger de Autun, ídem, después de arrancarle los ojos y la lengua, Leocadia de Toledo, despeñada, Lievin de Gante, le arrancarán la lengua y lo decapitarán, Longinos, decapitado, Lorenzo, quemado en la parrilla, Ludmila de Praga, estrangulada, Lucía de Siracusa, degollada tras arrancarle los ojos, Magín de Tarragona, decapitado con una hoz de filo de sierra, Mamed de Capadocia, destripado, Manuel, Sabel e Ismael, Manuel con un clavo de hierro a cada lado del pecho, y otro clavo atravesándole la cabeza de oído a oído, todos degollados, Margarita de Antioquía, hachón y peine de hierro, Mario
  • 56. 56 de Persia, espada, amputación de las manos, Martina de Roma, decapitada, los mártires de Marruecos, Berardo de Cobio, Pedro de Gemianino, Otón, Adjuto y Acursio, degollados, los del Japón, veintiséis crucificados, lanceados y quemados, Mauricio de Agaune, espada, Meinrad de Einsiedeln, maza, Menas de Alejandría, espada, Mercurio de Capadocia, decapitado, Moro, Tomás, ídem, Nicasio de Reims, ídem, Odilia de Huy, flechas, Pafnucio, crucificado, Payo, descuartizado, Pancracio, decapitado, Pantaleón de Nicomedia, ídem, Patroclo de Troyes y de Soest, ídem, Paulo de Tarso, a quien deberás tu primera Iglesia, ídem, Pedro de Rates, espada, Pedro de Verona, cuchillo en la cabeza y puñal en el pecho, Perpetua y Felicidad de Cartago, Felicidad era la esclava de Perpetua, corneadas por una vaca furiosa, Pia de Tournai, le cortarán el cráneo, Policarpo, apuñalado y quemado, Prisca de Roma, comida por los leones, Proceso y Martiniano, la misma muerte, creo, Quintino, clavos en la cabeza y en otras partes, Quirino de Ruan, cráneo serrado por arriba, Quiteria de Coimbra, decapitada por su propio padre, un horror, Renaud de Dormund, maza de cantero, Reine de Alise, gladio, Restituta de Nápoles, hoguera, Rolando, espada, Román de Antioquía, lengua arrancada, estrangulamiento, aún no estás harto, preguntó Dios a Jesús, y Jesús respondió, Esa pregunta deberías hacértela a ti mismo, continúa, y Dios continuó, Sabiniano de Sens, degollado, Sabino de Asís, lapidado, Saturnino de Tolosa, arrastrado por un toro, Sebastián, flechas, Segismundo, rey de los Burgundios, lanzado a un pozo, Segundo de Asti, decapitado, Servacio de Tongres y de Maastricht, muerto a golpes con un zueco, por imposible que parezca, Severo de Barcelona, un clavo en la cabeza, Sidwel de Exeter, decapitado, Sinforiano de Autun, ídem, Sixto, ídem, Tarsicio, lapidado, Tecla de Iconio, amputada y quemada, Teodoro, hoguera, Tiburcio, decapitado, Timoteo de éfeso, lapidado, Tirso, serrado, Tomás Becket, con una espada clavada en el cráneo, Torcuato y los Veintisiete, muertos por el general Muza a las puertas de Guimaräes, Tropez de Pisa, decapitado, Urbano, ídem, Valeria de Limoges, ídem, Valeriano, ídem, Venancio de Camerino, degollado, Vicente de Zaragoza, rueda y parrilla con púas, Virgilio de Trento, otro muerto a golpes de zueco, Vital de Rávena, lanza, Víctor, decapitado, Víctor de Marsella, degollado, Victoria de Roma, muerta después de arrancarle la lengua, Wilgeforte, o Liberata, o Eutropía, virgen, barbada, crucificada, y otros, otros, otros, ídem, ídem, ídem, basta”. El escritor Stefan Zweig nos dice: “…Hus se asfixia entre las llamas ardientes; Savonarola es amarrado al poste de la hoguera en Florencia; Servet, arrojado al fuego por el fanático Calvino. Cada cual tiene su hora trágica: Thomas Münzer es tenaceado con tenazas de fuego; John Knox, clavado en su propia galera… A Thomas Moro y a John Fisher les ponen la cabeza sobre el tajo de los criminales; Zwingli, acogotado por la maza de armas, yace en la llanura de Cappel: todos ellos figuras inolvidables, intrépidos en su creyente furor, extáticos en sus cuitas, grandes en su destino. Mas detrás de ellos prosigue ardiendo la llama fatal del delirio religioso; los destruidos castillos de la Guerra de los Aldeanos son testigos infamadores de aquel Cristo, mal comprendido, cada cual según su modo, por aquellos fanáticos; las ciudades arruinadas, las granjas saqueadas de la Guerra de los Treinta Años y de la de los Cien Años, estos panoramas apocalípticos claman a los cielos la sinrazón terrena del “no querer
  • 57. 57 ceder”… Durante siglos quedará partido el orbe cristiano y europeo en católicos contra protestantes, gentes del norte contra gentes del sur, germanos contra romanos: en este momento sólo hay una elección, una decisión posible para los alemanes, para los hombres de Occidente: o papistas o luteranos, o el poder de las llaves de San Pedro o el Evangelio. …la Roma del esplendor papal rechazaba cualquier protesta, hasta las mejor intencionadas; en la hoguera, con una mordaza en la boca, expiaban su culpa todos los que hablaban demasiado alto, con demasiada pasión; sólo en agrias coplas populares o en picantes anécdotas podía descargarse secretamente la irritación por el abuso del comercio de reliquias y de indulgencias; subterráneamente, iban de mano en mano ciertas hojas sueltas con la imagen del papa como una gran araña chupadora de sangre”. Sobre el reformador de la Iglesia Católica, el monje alemán Martín Lutero, señala que éste “prorrumpe en clamores de alegría cuando Thomas Münzer y diez mil aldeanos son degollados vilmente, y se alaba y glorifica, en voz bien alta, “de que su sangre la lleva él sobre su cabeza”; se regocija de que el “marrano” de Zwingli, Karlstadt y todos los otros que alguna vez se le han opuesto mueran miserablemente: jamás este hombre, ardiente y violento en sus odios, tuvo una palabra justa para un enemigo ya muerto. En el pulpito, una voz humana que arrebata; en su casa, un amable padre de familia; artista y poeta capaz de expresar la más alta cultura, Lutero, en cuanto comienza una contienda, se convierte en un lobo, en un endemoniado, presa de gigantescos furores, al cual no detiene ninguna obligación o justicia. Esta salvaje necesidad de su naturaleza le lleva siempre, durante toda su vida, a buscar la guerra, pues el combatir no sólo le parece la forma de vida más llena de goces, sino también la moralmente más justa. “Un ser humano, y especialmente un cristiano, tiene que ser hombre de guerra”, dice con orgullo mirándose al espejo, y en una carta posterior (1541) alza esta declaración hasta los cielos al afirmar misteriosamente “que es seguro que Dios también combate”... “Dios me ha ordenado que enseñe y juzgue en tierra alemana, como uno de los apóstoles y evangelistas”. Por el propio Dios siente el extático que le ha sido atribuida la misión de purificar la Iglesia, de libertar al pueblo alemán de las manos del “Anticristo”, del papa, ese “enmascarado y auténtico diablo”, de libertarlo con la palabra, y, si no queda otro remedio, con la espada y a sangre y fuego… “Quien perece en defensa de los príncipes —predica—, será bienaventurado mártir; quien cae frente a ellos, se va con el diablo; por eso, el que pueda hacerlo debe combatir, estrangular y apuñalar, secreta o públicamente, pensando que no puede haber nada más venenoso, más pernicioso y diabólico que un hombre rebelde”. Sin consideración alguna, se coloca para siempre del lado de la autoridad contra el pueblo. “El asno quiere palos y el populacho ser regido por la fuerza”… Cierto que muchos partidarios de Lutero se apoyan en la frase evangélica que dice: No he venido a traeros la paz sino la espada… No pienses que la cuestión podrá quedar arreglada sin tumulto, escándalo y revueltas. De una espada no puedes hacer una pluma ni de una guerra una paz. La palabra de Dios es guerra, es escándalo, es ruina, es veneno… Esta es la guerra de Nuestro Señor, el cual la ha suscitado y no cesará hasta que hayan perecido todos los enemigos de su palabra… Este hombre lleno de furia combativa no tolera ningún otro final a una discusión, sino el pleno e incondicional aniquilamiento de su contradictor… Lutero, propiamente, con su acción resuelta, no hace más que poner fuego a la cargada mina”. Esta exaltación a la violencia, en nombre de la religión, fue aprovechada por los
  • 58. 58 poderosos de su época, que, al igual que los actuales, son hombres pragmáticos, oportunistas, logreros, violentos y manipuladores. Fue así que Lutero, “sin desearlo, y acaso también sin comprenderlo del todo, con sus exigencias sólo pensadas para el orden espiritual, ha llegado a ser el exponente de los más diversos intereses terrenos, el ariete de los asuntos nacionales alemanes, una importante figura en el ajedrez político que se juega entre el papa, el emperador y los príncipes alemanes”. Como se colige, Martín Lutero, que oportunamente le “puso su tatequieto” a los desmanes y corrupción de la Iglesia Católica, también, con su “apostolado”, propició la violencia. El mismo Lutero lo reconoce en los siguientes términos: “Yo, Martín Lutero, he matado en la sublevación a todos los campesinos, pues les he dicho que pegaran hasta la muerte; toda su sangre está sobre mi conciencia”123. La madre del científico Johanness Kepler (1571—1630) fue procesada dizque por bruja… ¿Qué tal esos dementes ―defensores‖ de la religión? El brillante y genial filósofo Benito Espinosa (1632—1677) fue excomulgado y expulsado de la sinagoga judía y víctima de un atentado. ¿Por qué? Intolerancia. La comunidad judía lo repudió por realizar críticas a la religión oficial. Afirmar que el cristianismo y el judaísmo están vivos por sus dogmas anticuados y ritos externos. Negar que la Biblia estuviera escrita por Dios. Decir que Dios y la naturaleza eran una misma cosa. Pensar que Dios es naturaleza y un Dios titiritero. Y eso que no negó a Dios. ¿Qué tal que lo hubiera negado? Seguramente, con la vida hubiera pagado su ateísmo. Valientes estos hombres como Espinosa que disentían de lo establecido. ―El joven que había crecido y estudiado en el seno de la ortodoxia judía y después se había abierto a concepciones paganas y gentiles sostenía pareceres muy seculares: los dogmas religiosos eran supersticiones, no había un Dios trascendente y personal, el alma no era inmortal, el pueblo judío no tenía una categoría privilegiada (no era el pueblo elegido) y el orden establecido de la Sinagoga representaba un obstáculo para el libre desarrollo del pensamiento autónomo y riguroso‖124. Uno de los ideólogos de la Ilustración y promotores del Enciclopedismo, el filósofo francés Denis Diderot (1713—1784), tuvo serios problemas con la Iglesia y el Estado, quienes lo condenaron, ya que fue ―el primero en expresar la idea de que todos los seres vivos pudieron provenir de un antepasado común‖125. Además, fue enviado a prisión por dudar de la perfección de la naturaleza. ―Con ayuda de los más prestigiosos escritores de la época, entre los que figuraban Voltaire y Montesquieu, el escéptico y racionalista Diderot empleó la Enciclopedia como una poderosa arma de propaganda contra la autoridad eclesiástica, la superstición, el conservadurismo y el orden semifeudal de la época. En consecuencia, Diderot y sus colaboradores se convirtieron en el blanco de las críticas clericales y reales. En 1759 el Conseil du Roi suprimió 123 ZWEIG, Stefan. Erasmo de Rótterdam, triunfo y tragedia. http://ebookmundo.net/book/erasmo-de-rotterdam-triunfo-y-tragedia-de-un- humanista/ 124 SOLÉ, Joan. La filosofía al modo geométrico. Batiscafo, España, 2015. www.megaepub.com 125 CIRCULO DE LECTORES. Ideas. El espíritu del hombre mueve el mundo.
  • 59. 59 formalmente los diez primeros volúmenes (publicados a partir de 1751) y prohibió la publicación de la obra‖126. Como si esta absurda e infanda tropelía en contra de un grande hombre que propendió por la democracia, la libertad religiosa, la tolerancia, el control racional de las pasiones y la libertad de pensamiento, y al que se le considera el fundador de la neurociencia, su amigo Adriaan Koerbagh, ―que había publicado críticas contra la irracionalidad de la mayoría de las religiones y, muy espinozianamente, había sostenido que Dios era la sustancia del universo, al tiempo que atacaba a la jerarquía eclesiástica, fue arrestado y condenado a diez años de prisión en 1669 y después a diez más de exilio, condena que no llegó a cumplir porque murió al cabo de nueve meses de ingresar en la cárcel‖127. El Papa Juan XXII (1316—1334) dispuso enviar a la hoguera a supuestos herejes de la orden franciscana conocidos como ―franciscanos espirituales‖ porque sostenían que Cristo había sido pobre. En la novela El nombre de la rosa, de Umberto Eco, encontramos que Arnaldo Amalrico, abad de Citeaux, cuando le preguntaron qué había de hacer con los ciudadanos de Béziers, ciudad sospechosa de herejía, respondió: ―¡Matadlos a todos; Dios reconocerá a los suyos!‖. Dice el libro que ―la ciudad de Beziers fue tomada, y los nuestros no hicieron diferencias de dignidad ni de sexo ni de edad, y pasaron por las armas a casi veinte mil hombres. Después de la matanza, la ciudad fue saqueada y quemada‖128. Luego se tomó a Carcasona donde dejó ciego a todos sus habitantes. Sobre este oprobioso episodio ―religioso‖, Fernando Vallejo precisa lo siguiente: “A mediados de 1209 y al mando de un ejército de asesinos, el legado papal Arnoldo Amalrico le puso sitio a Beziers, baluarte de los albigenses occitanos, con la exigencia de que le entregaran a doscientos de los más conocidos de esos herejes que allí se refugiaban, a cambio de perdonar la ciudad. Almarico era un monje cistenciense al servicio de Inocencio III; su ejército era una turba de mercenarios, duques, condes, criados, burgueses, campesinos, obispos feudales y caballeros desocupados; y los albigenses eran los más devotos continuadores de Cristo… Los ciudadanos de Beziers decidieron resistir y no entregar a sus protegidos… pero cayó en manos de los sitiadores y éstos, con católico celo, se entregaron a la rapiña y al exterminio… Y así, sin distingos, herejes y católicos por igual iban cayendo todos degollados… En la sola Iglesia de Santa María Magdalena masacraron a siete mil sin perdonar mujeres, niños ni viejos… Albigenses o n o, los veinte mil eran todos cristianos”129. A éste y otros exabruptos han tenido la desfachatez histórica de llamarlos eufemísticamente guerras santas. ―Una guerra santa sigue siendo una guerra. Quizá por eso no deberían existir guerras santas‖130. La misma religión no ha respetado el precepto 126 BIBLIOTECA DE CONSULTA MICROSOFT ENCARTA. 127 SOLÉ, Joan. Ob. Cit. 128 ECO, Umberto. http://www.megaepub.com/umberto-eco-el-nombre-de-la-rosa.html 129 VALLEJO, Fernando. Ob. Cit. 130 ECO, Umberto. El nombre de la rosa. http://www.megaepub.com/umberto-eco-el-nombre-de-la-rosa.html
  • 60. 60 de bíblico: ¡No matarás! (que en la filosofía kantiana es un imperativo categórico). ―Las religiones, por otra parte, han respetado muy mal esta exigencia inventando las doctrinas de la guerra justa y aún de la guerra santa‖131. Dizque guerra santa con la promesa del cielo para los que mueran en ella. ¡Qué desfachatez! En muchas ocasiones la religión se ha convertido en ―el opio del pueblo‖, porque ha sido utilizada para dominar y adormecer las masas y embrutecerlas, y hacerlas pensar en cosas distintas de sus intereses inmediatos. Según Marx, la religión es un engaño, una ilusión utópica, con que se pretende acallar la miseria del hombre; la expresión de un orden social vituperable, el arma con que los ricos pretenden mantener su opresión sobre los desheredados; el opio del pueblo; la enemiga de la ciencia; y, en manos de la Iglesia, la aliada incondicional del capitalismo. El opio del pueblo significa que la religión, al señalar la existencia de una vida futura, le impide al hombre reaccionar contra las miserias de la vida presente. La religión le inculca al hombre amor y compasión para con sus semejantes, en vez de infundirle odio y venganza; así lo incapacita para la violencia y la revolución sangrienta. ―A lo largo de la historia las religiones han sido manipuladas por sus sacerdotes y por los dirigentes de las sociedades‖132. Antonio Caballero sostiene que ―si la Iglesia Católica ha sido un lastre retardatario en el mundo entero, la Iglesia colombiana ha sido una de las más reaccionarias del orbe cristiano. Las jerarquías de la Iglesia colombiana han estado siempre al servicio de los intereses de las estructuras sociales existentes, del injusto orden político y social tradicional, y han puesto siempre el prestigio que les da la doctrina cristiana del amor, por una parte, y, por la otra, el poder que les da la riqueza al servicio de lo más reaccionario que ha habido en Colombia y, en consecuencia, al servicio de que hoy estemos sumidos en un mar de sangre‖133. Un intelectual de la categoría de José Saramago, premio Nobel de literatura, en su brevísimo ensayo El factor Dios, escribió algo que nos invita a reflexionar: ―Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia 131 MULLER, Jean-Marie. La no violencia como filosofía y como estrategia. http://www.palabracubana.org/2008-02/no- violencia.htm 132 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit. 133 Ibídem.
  • 61. 61 humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y aun sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa. Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el “factor Dios”, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el “factor Dios” el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el “factor Dios” en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el “factor Dios”, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.
  • 62. 62 Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del “factor Dios”. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose‖. Comoquiera que el fenómeno religioso es muy influyente en la sociedad colombiana y se encuentra en la base de nuestra principal cosmovisión, es importante conocer el punto de vista de personas que tienen diferentes maneras de percibir, interpretar y sistematizar la realidad con relación al problema de la religión. En consecuencia, extracto algunos apartes de un juicioso ensayo titulado La religión: instrumento del delito y consuelo de los ingenuos, los ignorantes y los pobres:134 ―El fenómeno religioso ha generado en la humanidad y en el planeta tierra catástrofes de inmensa gravedad, catástrofes, incluso, de mayor gravedad que las catástrofes naturales del planeta tierra en que vivimos; sin embargo, el fenómeno religioso no es más que otro de los que caracterizan al ser humano y, como fenómeno humano, ha tenido su nacimiento, su desarrollo, y se dirige hacia su muerte, hacia su desaparición, lenta pero inexorable. El culto a los fenómenos naturales, que es el comienzo de lo que llega a ser posteriormente la religión, sigue teniendo vigencia aunque el humano no lo perciba, como tal, en su conciencia… Las religiones predominantes en el mundo de hoy representan un inmenso poder económico, social, político, cultural e incluso militar. De acuerdo con estimaciones de entidades e instituciones dedicadas a la investigación social, las principales religiones están representadas en el Cristianismo, el Islam, el Hinduismo, el Budismo y algunas otras religiones chinas; cada una de estas religiones posee diversas corrientes o expresiones que representan la existencia de sectores o grupos humanos de menor significación cuantitativa y cualitativa dentro del conjunto de la humanidad. El cristianismo se encuentra dividido entre católicos romanos, protestantes, cristianos ortodoxos, anglicanos y otros; a la vez, el Islam se encuentra dividido en las corrientes sunnitas, shiitas y otras de menor importancia, el hinduismo es un verdadero mosaico de manifestaciones rituales y de creencias innumerables en variedad. Otras manifestaciones religiosas son las tribales de regiones en donde aún no se han consolidado sus pueblos como naciones modernas; entre ellas encontramos el sikhismo, el shamanismo, el confucianismo, el brahmanismo, el jainismo, el shintoismo y otras; hay una población, en el planeta, que no se manifiesta como religiosa y que alcanza unos novecientos millones de personas; se calcula en unos doscientos cuarenta millones las personas que se manifiestan como ateos, es decir, de 134 CASAS JEREZ, Ulises. La religión: un instrumento del delito y consuelo de los ingenuos, los ignorantes y los pobres. http://escuelaideologica.org/php/?sec=483
  • 63. 63 personas que no creen en dioses; sin embargo, es fundamental precisar, aquí, que ateo no es todo aquel que en un momento determinado de su existencia afirma que no hay dios o que no cree en dioses… Quienes han llegado a la cima del poder religioso pertenecen a los grandes poderes económicos de sus respectivos pueblos y para ello han tenido que acudir a la intriga, al fraude, al engaño, al crimen organizado, a toda una serie de conductas que no son, precisamente, las que propagan y anuncian en sus innumerables textos religiosos y en sus permanentes discursos y sermones. Nada más significativo, en ese sentido, que los acontecimientos de finales del siglo XX en los que el Pontífice romano, el más alto jerarca del catolicismo, se convirtió en cómplice y usufructuario de los más escandalosos fraudes financieros de que tengan noticia la historia moderna: La quiebra del Banco Ambrosiano dentro de la cual se cometieron no solamente defraudaciones financieras, que toda la banca mundial comete, sino asesinatos, torturas, represiones políticas en países bajo regímenes militares, etc. Los miles de millones, en dinero, que el Vaticano ha acumulado, han sido producto del crimen, del asesinato, del envenenamiento, de la defraudación, de todo acto criminoso y de lesa humanidad; y si volvemos la vista hacia otras religiones como el Islam, los jeques y sus correligionarios no han sido muy diferentes a los jerarcas del cristianismo católico y el cristianismo protestante; se diferencian en las formas: unos son más sofisticados que otros, de acuerdo al desarrollo de sus propios medios de enriquecimiento criminal. El delito de las jerarquías religiosas comienza en las mismas bases de sus dogmas. Porque en lo que se refiere a los “principios”, ellos no han cambiado: todas las religiones siguen agitando como doctrina los textos más antiguos de que se tenga conocimiento en la historia de la humanidad. Y todos esos textos son falsificaciones de todo tipo mediante los cuales se va transmitiendo, como si fuese una verdad revelada y dicha por personajes de teatro que van por el mundo sembrando la mentira, arropada con el vestido brillante del culto y el rito. En este sentido, la tradición ejerce un completo dominio sobre todos los seres humanos creyentes… En esta perspectiva y retrospectiva es que hoy podemos afirmar que las religiones han sido instrumento del delito, el crimen atroz, el fraude, el engaño por parte de quienes asumieron su liderazgo y, al mismo tiempo, son el refugio de los pobres, el espacio de los ignorantes y el campo de acción de personajes cuyo carácter de ingenuidad y naturaleza idealista les hace creer que mediante la religión van a lograr el mejoramiento material y cultural de la humanidad que ellos desean humanístamente… Cientos de obras se han escrito para demostrar, con fehacientes pruebas, que el cristianismo ha sido un fenómeno esencialmente criminal; pero la inmensa mayoría de la humanidad no lee, otra gran parte no cree lo que se escribe y se demuestra en contra de sus creencias y, el resto, los que leen, lo hacen para sostener la dominación, el fraude y el delito dentro de sus campos económicos y religiosos. Por eso es que quienes nos aventuramos a denunciar la verdadera esencia del fenómeno religioso somos como extraños personajes de otros mundos que arriesgamos, en este trabajo, hasta la propia
  • 64. 64 vida. Sin embargo, lo hacemos porque esa es nuestra naturaleza de seres humanos que hemos mutado el carácter tradicional de la especie humana en su particularidad, individualidad y excepcionalidad. El fanatismo islámico condenó a muerte a un escritor que reveló lo ridículo del “profeta” y los ayatollahs islámicos viven el lujo que la explotación del petróleo les permite, porque en algunos países ellos son los gobernantes; la sumisión de toda esa multitud de gentes ignorantes y fanáticas a sus prédicas absurdas, es su elemento existencial. Un cantante norteamericano programa un concierto que los jerarcas islámicos condenan, pero ante una “donación” dineraria de altas cifras para el culto, le conceden el permiso para el evento y la música se ejecuta ante millares de creyentes. Entonces, ¿qué es lo que domina? Que siga dominando la religión, cuando la ciencia ha alcanzado niveles nunca antes conocidos, cuando en el planeta hay suficientes medios para que el hombre sea libre, cuando es posible la libre expresión, al menos en los países más avanzados, significa que todo ello no es suficiente para liberar al hombre de una herencia que no es solamente material sino profundamente ideológica y que por ello es la ideología el elemento de mayor peso en el sostenimiento de las creencias. Ya las jerarquías religiosas no necesitan delinquir para obtener, sino que delinquen para conservar; pero siguen delinquiendo, aunque mediante otros medios, con el poder político y cultural que poseen; todo ello gracias al producto de sus primeros delitos y crímenes que siguen dando sus frutos. Es fácil dominar sobre los que no poseen poder económico, sobre los pobres, y también es fácil dominar sobre quienes piensan que es posible liquidar la injusticia mediante buenas obras. Por ello es que sigue dominando el imperio de las religiones y por lo mismo es que aún les queda mucho tiempo para seguir haciéndolo. Nuestro propósito consiste en desvelar la esencia de las religiones para que aquellos que poseen una inteligencia de elevado nivel, conozcan algunos elementos que les permitan adquirir una mediana claridad sobre la verdadera esencia de ese fenómeno de la humanidad; muchos historiadores, pensadores, escritores, hombres de inteligencia esclarecida, han escrito sobre la religión y sobre cada una de las que existen en el planeta en que vivimos; sin embargo, muchos de esos escritos se encuentran ocultos o en sitios inaccesibles a los lectores comunes; consideramos necesario renovar criterios en forma permanente a efecto de hacer llegar a las inteligencias de muchos, el conocimiento y que se conozca que hay personas que nos interesamos en sostener el hilo conductor que hombres de todas las etapas históricas de la humanidad han venido tejiendo para impedir el engaño, el fraude, la mentira, en lo que se refiere a las creencias y la misma esencia del ser humano. Nos encontramos entre los seres humanos que pretendemos impedir el imperio de la mentira en el terreno de las ideologías y denunciamos con todo el vigor intelectual posible toda esa historia de defraudación mediante lo más infame que el hombre puede utilizar que es el engaño y el crimen. Y también nos dirigimos a personas que en forma ingenua, por ser personas sanas y honestas, consideran que mediante la religión se puede
  • 65. 65 obtener el mejoramiento de la humanidad y en particular de los pobres que sufren tanto la explotación material como la explotación cultural de su existencia vital‖. La violencia del capitalismo El capitalismo, en donde impera el todopoderoso dinero, ―Don Dinero‖, violenta a las personas de una manera tan arrolladora que, en muchas ocasiones genera y alimenta las más bajas y ruines pasiones, propicia corrupción, intriga, deslealtad, odio y muerte. ―Incapaz de resolver los grandes problemas de la humanidad, el capitalismo en su fase actual ya sólo agudiza el hambre, la miseria, la guerra y la represión… En el capitalismo, el mercado es la continuación de la guerra por otros medios y la competencia sin misericordia es la laudatio a la destrucción del otro, porque se dirige hacia la aniquilación de sus medios económicos de reproducción‖135. Inexorablemente, cueste lo que cueste, se necesita dinero para nacer, vivir y morir. Quien no lo tiene lo busca sin importar lo que tenga que hacer, quien lo tiene lo cuida hasta con su propia vida. Para los pobres y los ricos el fin justifica los medios. ―El dinero –también llamado el mercado o el capitalismo, tres conceptos indisociables— se impone así como un modo de gestión de la violencia radicalmente nuevo, eficaz y universal, opuesto a los de lo sagrado y de la fuerza‖136. Ya Aristóteles lo advertía en su tiempo que el exceso de dinero y la extrema pobreza era motivo de conflictos y enfrentamientos, ya que una desmedida riqueza hacía propenso al hombre al desenfreno, a la insolencia, a la opresión y al desprecio de toda ley; y la pobreza era apta para engendrar ánimo de esclavo, madre del descontento, de la corrupción y de las contiendas civiles. ―Excesiva riqueza y demasiada pobreza son extremos que no conducen a nada bueno‖137. La ambición de riquezas materiales también genera violencia porque, según Aristóteles, la avidez de los hombres es insaciable, y ―la naturaleza de la codicia consiste precisamente en no tener límites, los más de los hombres sólo viven para saciarla‖138, y para saciarle se puede llegar hasta el crimen. Aristóteles pensaba que los hombres se ven arrastrados al crimen por carecer de lo necesario y por la necesidad de dar amplitud a su deseo de gozar en todos los sentidos. ―Lo superfluo y no lo necesario es lo que hace que se cometan los grandes crímenes‖139. El desmedido y desaforado afán por conseguir y conservar el dinero (el Dios terrenal), es una de las causas que, directa o indirectamente, generan violencia. Muchas personas, en su dura y complicada lucha por obtener recursos económicos, acuden a todo tipo de habilidades, argucias e ―ingeniedades‖, con la máxima de que ―el fin justifica los medios‖ y el oprobioso lema: ―¡El que tranza, avanza!‖ Quien es despojado de su dinero 135 DIETERICH STEFFAN, Heinz. Socialismo del siglo XXI. www.librostauro.com.ar 136 ATTALI, Jacques. Mileno. http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras32/rese3/sec_1.html 137 HIRSCHBERGER, Johanes. Historia de la filosofía. . Herder, Barcelona, 1981 138 ARISTÓTELES. La política. http://www.megaepub.com/aristteles-poltica.html 139 Ibídem.
  • 66. 66 mediante la violencia, la estafa o el descuido, lo agobian emociones como la frustración, la rabia, el resentimiento, el deseo de venganza, la sensación de incapacidad, la angustia, entre otros sentimientos negativos, que le propician actitudes y conductas violentas o agresivas. El mundo capitalista, con sus ―avances‖ tecnológicos y su desaforado consumismo, crea algunas seudonecesidades, que el hombre, en su afán de satisfacer, hace lo que sea, así tenga que acudir al crimen. El capitalismo aprovecha la ansiedad de la sociedad por hacer realidad los sueños de alcanzar un mejor nivel de vida y crea de esa necesidad los bienes y servicios para venderle, utilizando para ello la publicidad alienadora. Una de las tareas autoimpuestas del sistema de mercado (propio de la estructura social capitalista) es convertir las satisfacciones que no cuestan en satisfacciones que cuestan dinero, encontrar nuevas formas de comercializar la amistad, la familia, el ocio, el descanso. El mercado y la sociedad, con su ideología, fomentan la violencia, y la propagan entre los niños. ―Sin duda alguna, la violencia se aprende, y el grado de intensidad de la misma depende en gran parte del proceso instructivo de esa violencia, en el cual intervienen de modo oscuro y subliminal la propia sociedad, sus medios de comunicación, y el mercado como instrumento y herramienta de desenvolvimiento y materialización de la propia vida social‖140. De acuerdo con Jean Baudrillard, el mundo contemporáneo se caracteriza por un proceso de desmaterialización de la realidad: la mirada del hombre ya no se dirige hacia la naturaleza, sino hacia las pantallas de televisión; la comunicación se ha convertido en un fin en sí misma y en un valor absoluto. Los mitos han sido desplazados y el exceso de información dificulta la búsqueda del sentido. El drama de la alienación, que bajo el impulso de movimientos de tipo marxista había animado la sociedad a principios del siglo XX, ha sido sustituido por una ideología centrada en el éxtasis de la comunicación. Después de la ebriedad del progreso y del crecimiento la sociedad intenta dotarse de una nueva imagen de sí misma. Frei Betto precisa que ―bajo la avalancha electrónica, que reduce la felicidad al consumo, entramos en dos callejones sin salida‖: el mimetismo y la exacerbación étnica, el fanatismo religioso, el chauvinismo vociferante y la intolerancia. ―Perdemos la capacidad de soñar –sostiene— sin ganar a cambio sino el vacío, la perplejidad, la pérdida de identidad. En dosis químicas la felicidad nos parece más viable que recorrer el instigante camino de la educación de la subjetividad. Se mercantilizan las relaciones conyugales y de parentesco y amistad‖141. Según la común creencia liberal de que el éxito o el fracaso dependen totalmente de la voluntad del individuo por esforzarse y trabajar, los pobres están socialmente aislados, 140 ESCUDERO MORATALLA, José Francisca. La sociedad y el mercado como fuentes de violencia. http://noticias.juridicas.com 141 BETTO, Frei. ¿Qué es el neoliberalismo? http://www.voltairenet.org/article124367.html
  • 67. 67 separados de la corriente cultural. En el sistema capitalista, a pesar del argumento de poder de la mayoría, para el pobre es imposible competir con el rico, que siempre lo mantiene sometido a la necesidad del trabajo en la lucha por sobrevivir, por la subsistencia y le hace creer que es incapaz de superarse, para eso el capitalismo le inventa más necesidades al pobre, para que cada vez que intente conseguirlo, encuentre algo nuevo. La sociedad de consumo, de acuerdo con Eduardo Galeano, es otra clave del que él llama ―el mundo al revés‖, que es un mundo injusto, en donde se les repite a los jóvenes que sin automóvil propio y zapatos de marca no merecen existir. El imperativo que en ésta la publicidad impone se traduce en invitación al delito. ―La dictadura del consumo es un tipo de injusticia que se suma a la injusticia más obvia, la que determina que los pobres se multipliquen al mismo tiempo que la riqueza se concentra en pocas manos‖142, y agrega que la televisión difunde mensajes de violencia y constriñe al consumismo. ―¿Cuántas escenas de consumismo ven? ¿A cuántos ejemplos de despilfarro y ostentación asisten cada día? ¿Cuántas órdenes de comprar reciben los que poco o nada pueden comprar? ¿Cuántas veces por día se les taladra la cabeza para convencerlos de que quien no compra no existe, y quien no tiene, no es? Paradójicamente, la televisión suele trasmitir discursos que denuncian la plaga de la violencia urbana y exigen mano dura, mientras la misma televisión imparte educación a las nuevas generaciones derramando en cada casa océanos de sangre y de publicidad compulsiva: en este sentido, bien podría decirse que sus propios mensajes están confirmando su eficacia mediante el auge de la delincuencia‖. Luz Stella Porras Villamizar señala que los comerciales de televisión usan imágenes de niños y de mujeres que no tienen nada que ver con el producto y a la vez generan un imaginario de consumismo que va en contra de los valores de la cultura nacional y de la realidad económica de la familia colombiana; es decir, que éstos venden sus productos presentando imágenes estereotipadas de los jóvenes y generan entre ellos identificaciones basadas en prejuicios de clase, raza y sexo143. Por su parte, Sergio Raúl Parada Rico precisa que el capitalismo ejerce su control sobre los medios de información, que, junto con el sistema educativo, le permiten establecer un sentimiento de legitimidad y apoyo de sus instituciones. La publicidad, lógicamente en la actualidad, cumple un papel principal en este proceso. Los negocios en gran escala no participan frecuentemente en la exposición abierta de ideologías e ideas políticas; sin embargo, se manejan disfrazadas desde los medios que, generalmente o por lo menos los más importantes, son propiedad de los emporios capitalistas gigantescos, que a su vez mueven la política de las naciones (dirigentes de todo tipo, congresistas, 142 GALEANO, Eduardo. El poder jamás confiesa que está en guerra contra los pobres que genera. http://www.gamba.cl/2015/04/eduardo-galeano-poder-jamas-confiesa-que-esta-en-guerra-contra-pobres-genera/ 143 PORRAS VILLAMIZAR, Luz Stella. http://issuu.com/alejandro-creativo/docs/revista_firmas
  • 68. 68 presidentes, alcaldes, gobernadores, etc.)144 A esto agrega William Ospina que ―el discurso público de la sociedad industrial, es decir, la publicidad, pregona en todos los tonos posibles que la única condición digna de admiración y de respeto es la riqueza. Los mensajes de autos y perfumes y cigarrillos y tarjetas de crédito exhiben esa refinada vulgaridad como la condición necesaria de todo éxito y de toda felicidad. Y el pobre espectador descubre que le están vendiendo el suplicio de Tántalo; que, ávido por ser rico para obedecer las órdenes melodiosas de los medios y para merecer el respeto de su condición humana, la sociedad no se lo permite porque está organizada para impedir toda promoción, para perpetuar a los ricos en su riqueza y dejar que los pobres se mueran a las puertas de los hospitales. Y descubre además que los únicos en el vasto mundo que parecen tener la obligación de mostrarse ejemplares y virtuosos son los que están condenados a vivir en las sentinas, a padecer como buenos pobres los laberintos de la burocracia y los tacones de la ley en la nuca. Realmente no se me hace extraño que en una situación como esa, algún hombre sea víctima de malos pensamientos y empiece a fantasear con fortunas menos virtuosas pero más posibles‖145. La vida de los anuncios es de ocio, donde el trabajo, si es que aparece representado, ―es un mal necesario‖ un incidente en el auténtico sistema de vida. Claro, a la gente le gusta saborear las cosas que le agradan, y esas cosas están en las vacaciones, en los paseos, los viajes, las buenas comidas, las buenas bebidas, los carros lujosos y cómodos y en fin de todas las comodidades que lo alejan de las dificultades del trabajo, que desde el sólo hecho de buscarlo es una carga, que es un castigo y que para nada es un goce, es una obligación. En la actualidad la publicidad tiene una influencia moral tan poderosa como la Iglesia medieval, que le ha creado al hombre valores de vida, donde lo material lo estratifica y lo clasifica dentro del entorno social; para ello crea el sistema de consumo productos exclusivos a los cuales sólo pueden acceder los más pudientes; para eso la misma sociedad consumista en cabeza de los capitalistas se inventan los restaurantes, cafés y discotecas exclusivas, en las cuales se imponen tarifas elevadas, para separarse de los pobres, que además se ubican en los sectores comerciales, donde la sola imagen del pobre salta a la vista ante tanta opulencia. La expresión de la democracia liberal juega el doble papel de libertad, donde no hay mucho para escoger, donde unas políticas de mercadeo y publicidad bombardean todo el tiempo, y en todas partes al individuo, para convencerlo que está lleno de necesidades, que debe suplir para mantener su rol de ser social. El consumo y la democracia liberal, juegan su papel en la retórica del libre mercado que da la impresión de que todo lo que se anuncia está dispuesto para todo el mundo; cuando en realidad esta libertad de elección existe sólo para los que pueden pagarlo. 144 PARADA RICO, Sergio Raúl. Los medios de comunicación y consumismo. Universidad Nacional Abierta y a Distancia. Bucaramanga, 1997. 145 OSPINA, William. Ob. Cit.
  • 69. 69 Igualmente sucede con el mercado de la política, donde el individuo tiene tantas posibilidades para escoger y seleccionar, que finalmente termina apoyando las políticas que logran salir al mercado, porque aquellos individuos que no poseen el capital para promover sus estrategias publicitarias en aras de dar a conocer sus propuestas, y no poder mostrar sus mejores perfiles, sencillamente pasa inadvertido. A través de la publicidad la mujer es cosificada e instrumentalizada. Las mujeres son representadas, como poco inteligentes, incluso estúpidas, necesitando que un hombre asesore la mayoría de actividades que requieren la utilización de equipos sofisticados. Está representada; como objeto sexual que puede ser, y anhela se ―poseída‖ por el hombre, si consume los productos que anuncia. Los anuncios se apoyan en la venta sexual, intentando atraer la atención del público con estímulos eróticos, a veces con poca o ninguna relación con el producto. En esta dinámica, la mujer en este doble papel de subordinada–objeto, está estereotipada, pero por las posibilidades actuales de participación medianamente en la vida social y en su gran mayoría con capacidades económicas propias y más preparadas que en otras épocas, se espera que actúen como compradoras y consumidoras inteligentes. La estructura del capitalismo ve en la mujer un objetivo de la preocupación del consumo, como elemento de medio publicitario y también como consumidora, a mayor escala, por la diversidad de roles que cumple en la sociedad. La publicidad, en consecuencia, juega un papel vital en la conformación de la ideología del nuevo capitalismo. Al fomentar sus objetivos, rechaza cualquier arenga estridente de una audiencia cautiva. Más aún, su mensaje se tiende discreta pero persistentemente como parte del entretenimiento social y de la actividad ociosa. ―Productores de toda clase de artículos que, amparados por un sistema proteccionista aberrante, no gastan en una mejor elaboración de sus productos lo que sí malgastan en habilidosas propagandas con el exclusivo fin de manipular y lograr que consuman sus pésimos artículos‖146. En el capitalismo, eso que llamamos libertad se convierte, por la ausencia de valores o debido a la misma situación humana y social, en una condena, en fuente de angustia vital. La historia es el testimonio de la decadencia del hombre, de un desertor de la vida que vive de sucedáneos (poseer, poder, progreso científico), sustitutos de los verdaderos valores y de las auténticas funciones y actividades vitales. Con el llamado progreso, el hombre ha perdido más de lo que ha ganado. Se ha convertido en un ser fracasado, en una pasión inútil. El hombre capitalista es un ser monstruoso, una plaga del mundo. El ser humano y sus relaciones están devaluados en nuestra sociedad. El hombre se halla perdido en un mundo que él mismo ha creado; parecería que tuviera vocación de suicida. Los hombres solamente existen como objetos, no como sujetos que poseen 146 JARAMILLO POSADA, Jesús. Personalización, liberación y relaciones humanas.
  • 70. 70 sentimientos y pasiones, pues la sociedad ha enfocado su acción hacia los medios, olvidando los fines. Mientras más objetos elabora y consume, es menos él mismo. Pasamos por una crisis de identidad humana. Erich Fromm147 plantea que el hombre actual tiene muchos líos producto de una sociedad donde lo que prevalece y domina todo es el dinero, la productividad y el pragmático interés. Es por eso que la persona se ha transformado en un artículo y experimenta que sus fuerzas vitales son algo que vale dinero y que por lo tanto hay que invertir para ganar más beneficios posibles en las condiciones imperantes en el mercado. Así, muchos estamos enajenados de nosotros mismos, de nuestros semejantes y de la naturaleza. Nos destruimos a nosotros mismos porque no buscamos crecer por dentro, en los valores del espíritu, sino ganar y llenarnos de cosas. El hombre moderno está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza; en efecto, se destruye a sí mismo porque no busca crecer por dentro, en los valores del espíritu, sino ganar y llenarse de cosas; los demás no son para él personas para amar sino competidores a los que hay que ganarles y que hay que tumbar; al mismo tiempo está destruyendo la naturaleza, es decir la propia casa, el propio ambiente que le da vida. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Hebert Marcuse es contundente en su crítica y cuestionamiento al modelo capitalista de la sociedad industrial avanzada. Sostiene este pensador que más allá de las apariencias y los prejuicios, la sociedad opulenta conquistada por el capitalismo industrial contemporáneo, se ha constituido en la organización más cerrada y autoritaria de que se tenga memoria. ―Porque en el lugar donde, en otros tiempos históricos, campeaban el terror, la intimidación y el despotismo como fuente de autoridad y poder, la sociedad industrializada ha entronizado la conformidad, la abulia, el control y la administración de todas las pulsiones instintivas y contradictorias‖148. Este estilo de vida impide al hombre percatarse de su triste condición humana, de su falta de libertad. No puede desarrollar y fortalecer su conciencia crítica. ―Negocios y política. Beneficios, utilidades, publicidad, prestigio, máquinas y, sobre todo, necesidades, vienen a convertirse en una avanzada radical que impone en todas partes una idea de libertad falsa y su represión connatural. El erotismo, llamado por definición a convertirse en potencia básica de la vida, en instinto vital infatigable, se reduce a la más ruda manipulación genital; la capacidad creativa del hombre a partir de la cual se hacen posibles la crítica y la 147 FROM, Erich. El arte de amar. http://www.megaepub.com/erich-fromm-el-arte-de-amar.html 148 MARCUSE, Hebert. El hombre unidimensional. http://www.megaepub.com/herbert-marcuse-el-hombre- unidimensi.html
  • 71. 71 poetización, vale decir, la construcción de otra dimensión, se liquida a sí misma en la lógica de la integración‖149. De acuerdo con Nicolás Berdiaev, la mano fuerte del poder del dinero es una forma de violencia muy arraigada, porque es la dictadura oculta de la sociedad capitalista. ―No es directamente, por medio de la violencia física, como se despoja a un hombre de su libertad de conciencia, de la libertad de pensamiento, y de la libertad de opinión, sino que se le coloca materialmente en posición de dependencia, y así se ve abocado a la amenaza de muerte por inanición, y ulteriormente a la privación de su libertad. El dinero da independencia; la falta de dinero pone a un hombre en situación de dependencia‖150. El Marxismo sostiene que el Estado, dentro del sistema capitalista, genera violencia, y por tanto hay que abolirlo, porque éste ―encarna en sí los intereses de una clase social que oprime y defiende sus propios intereses frente a los otros sectores en pugna‖151. El Estado, que es efecto de la división de la sociedad en clases, debe desaparecer debido a que encarna toda violencia sistemática y organizada. ―Una sociedad que se mueve entre antagonismos de clase necesita del Estado, es decir de una organización de clase explotadora para mantener las condiciones existentes de producción y para mantener por la fuerza a la clase explotada en las condiciones de opresión, determinados por el modo de producción existente‖152. Por eso planteaba Lenín que el Estado burgués (componente de la superestructura de una sociedad, y la superestructura es la expresión de los intereses de la clase dominante) había que destruirlo a través de la revolución socialista, que es una revolución violenta. ―La destrucción del Estado burgués es asimismo la destrucción de la democracia, puesto que según Lenin la democracia es el Estado que reconoce la subordinación de la mayoría a la minoría, es decir, una organización llamada a ejercer la violencia sistemática de una clase contra otra‖153. Pero el Marxismo también genera violencia, pues su implantación, tal como lo sostiene el mismo Marx, tiene que realizarse a través de una revolución violenta porque la burguesía no quiere dejar el poder por las buenas. ―La revolución es una fase del Materialismo Histórico, que se desprende de la lucha de clases, y por lo cual tiene necesariamente un carácter violento, encaminado lógicamente, a la transformación radical de los fundamentos de la sociedad‖154. Parodiando a Eduardo Galeano, para ―colombianizar‖ a Colombia hay que empezar por colombianizar al marxismo, que no es catecismo ni copia al calco sino llave para entrar en el país profundo. Y las claves del país profundo están en las comunidades indígenas, en los campesinos, en los tugurios, en la miseria, en la marginación, en el analfabetismo, en la injusticia social, invictas en sus socialistas tradiciones de trabajo y vida. ―La ideología comunista tenía, sin ninguna 149 MENDEZ BERNAL, Rafael. 101 clásicos del pensamiento resumidos. Círculo de Lectores, 2000 150 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. La Ciudadanía Mundial. Planeta, Bogotá, 1993. 151 SALAZAR RAMOS, Roberto. José. Filosofía contemporánea. USTA, Bogotá, 1995 152 KRABBE DE SUÁREZ, Birte. Sistemas Sociopolíticos. https://books.google.com.co/books/about/Sistemas_sociopolíticos 153 Ibídem. 154 SALAZAR RAMOS, Roberto José. Ob. Cit.
  • 72. 72 duda, por fin la construcción de una sociedad donde no existiría más la explotación del hombre por el hombre. Desafortunadamente, muy rápido fue evidente que los medios puestos en acción, precisamente los de la violencia, estaban en contradicción con este fin y que éste era sin cesar alejado hacia mañanas que nunca llegaron‖155. Los seguidores del marxismo propusieron abolir el sistema de producción capitalista para imponer una economía comunista a través de la vida revolucionaria de la guerra civil. En donde se puso en práctica el marxismo los resultados fueron fatales. ―Marx fue el último intento para realizar los ideales de la modernidad: libertad, igualdad y fraternidad. El socialismo real oculto detrás de la muralla de Berlín se nos reveló como el mayor chantaje de la historia, como una de las mayores expresiones de cierta interpretación de la historia: aquella que nos predica que todo vale en la medida en que yo de manera egoísta pueda gozar al máximo al costo de la mayoría que luchado por el reconocimiento de la dignidad de la persona humana‖156. Es tan poderoso el impacto del capitalismo (no porque el socialismo o comunismo sea mejor) y sus nefastas consecuencias que, a pesar de toda la inconmensurable y demoledora crítica, cuestionamiento y denuncia de muchos intelectuales: escritores, filósofos, políticos, sacerdotes y científicos, no ha disminuido el evidente proceso de deshumanización. El imperio capitalista aliena y violenta frecuentemente con la tecnología, en lugar de liberar al individuo y romper las barreras en el mundo. ¿Cómo? ¿Acaso la tecnología no es para mejorar la calidad de vida? Ese es el ideal, pero en la práctica no siempre es así. El desarrollo tecnológico actual invade la vida familiar, social, laboral y el ocio. La guerra y la paz dependen del él. La publicidad y la propaganda nos manipulan, alienan e instrumentalizan. Según G. Friedmann, ―el individuo, insatisfecho como productor, trata de hallar satisfacción como consumidor‖. Oswald Spengler sostiene que ―la técnica nace como la táctica vital del depredador que hay dentro de cada ser humano; pero, no podríamos decir que es el propio desarrollo de la técnica, cada vez más acelerado, lo que fomenta nuestro lado insaciablemente depredador‖157. La violencia del comunismo Como se puede apreciar, es evidente que el capitalismo es fuente de violencia de diversos tipos. Sin embargo, el comunismo también lo es. Es importante aclarar que las ideologías o los teóricos de éstas no son necesariamente los responsables de la violencia directamente. Los violentos son algunos ideólogos, políticos y otros dirigentes que buscan el poder o se instalan en él, acudiendo a toda laya de vejámenes y tropelías para 155 MULLER, Jean-Marie. La no violencia como filosofía y como estrategia. http://www.palabracubana.org/2008-02/no-violencia.htm 156 HERRERA RESTREPO, Daniel. Ob. Cit. 157 SPENGLER, Oswald. El hombre y la técnica. https://books.google.com.co/books?id=S_-LrgEACAAJ&dq=SPENGLER,+Oswald
  • 73. 73 conseguirlo y mantenerlo. Es bien conocida la historia criminal de la gran mayoría de adeptos y militantes del comunismo y del socialismo; así mismo, de su estrepitoso fracaso y derrumbe. ―La gran utopía del siglo XX fue pródiga en crímenes, la mayor parte de los cuales son completamente desconocidos para el lector del siglo XXI… En todo tiempo y lugar donde se ha impuesto o ha tratado de imponerse un régimen comunista se han cometido multitud de crímenes, algunos especialmente aberrantes como los de las tiranías de Stalin, Mao o Pol Pot. Esto es un hecho histórico, no una opinión‖158. Según el punto de vista la de Díaz Villanueva, los crímenes proceden de la ideología comunista y socialista. ―El ideal comunista, que sobre el papel es inocuo, se convierte siempre en la práctica en una pesadilla totalitaria. Ejemplos históricos sobran. Desde la primera revolución típicamente socialista —la bolchevique— hasta su epígono más reciente —la Venezuela bolivariana—, la praxis revolucionaria se ha cobrado la vida de unos 100 millones de personas en todo el mundo y en menos de un siglo. Eso siendo conservador con los números, porque puede que sean muchos más. Los responsables de todas estas muertes son quienes las infligieron, pero, y aquí está el quid de la cuestión, con toda seguridad sin el componente ideológico que motivaba a los verdugos esos asesinatos jamás se hubiesen cometido… El comunismo, pues, sólo es secta y sólo es criminal cuando sigue al pie de la letra los dictados de Marx y Lenin. Y no es una opinión, es un hecho… Un sistema que pervivió setenta años y condenó a la esclavitud a varias generaciones de seres humanos; primero rusos, luego de todas partes del mundo. Me refiero, naturalmente, al comunismo soviético, la mayor máquina de picar carne que ha conocido la especie humana en su toda la Historia. Los izquierdistas, sabedores de que demasiadas cosas fallaron en aquel experimento sangriento, reducen el error al cuarto de siglo que gobernó Stalin, de ahí que se refieran con tanta pasión condenatoria al estalinismo, dejando el término «leninismo» —no digamos ya «comunismo»— para denominar a una noble ideología que aspiraba a emancipar a la clase trabajadora y a hacer del mundo un lugar mejor. El comunismo llegó, efectivamente, a su máxima expresión práctica durante los años de Stalin. Fue entonces cuando todo el marxismo teórico se pudo aplicar sin cortapisas en el mayor país de la Tierra tomando a sus habitantes como rehenes dentro de un tubo de ensayo. Pero Stalin, la gallina, no hubiese podido reinar sin Lenin, el huevo‖159. El comunismo ha dejado su violenta huella en la historia a través de sus múltiples expresiones arbitrarias: gulag, loagai (―reforma por el trabajo‖), purgas, cheka (―el brazo armado de la revolución‖), colectivización forzosa, adoctrinamiento ideológico, campos de concentración, conspiraciones, matanza de Katyn, trabajos forzados, persecuciones, despotismo, exilio, dictaduras, escarnio, conculcaciones de los derechos humanos, atropellos a la identidad sexual diversa, obediencia estricta, eliminación y exterminio de intelectuales disidentes, ―lavados de cerebro‖, hambrunas, paranoia colectiva, ausencia de libertad, delaciones y miedo a éstas, separación abrupta de familias, proscripción del sentimiento religioso, ―campos de la muerte‖, manipulaciones, genocidios, 158 DÍAZ VILLANUEVA, Fernando. Historia criminal del comunismo. www.ebookmundo.com 159 Ibídem.
  • 74. 74 fusilamientos, espionaje (―el nervio de la guerra‖), invasiones, prohibición de la lectura y la escritura, ―centros de exterminio acelerado‖, terrorismo, tortura, totalitarismos, ―ajusticiamientos‖ (―juicios populares‖), autoritarismo, imposición de maneras unilaterales de pensar, obstaculización y manipulación de la ciencia y la tecnología, asesinatos estratégicos y sistemáticos, regímenes policiales de partido único, desconocimiento del debido proceso, supresión del pensamiento crítico, armamentismo, manía propagandística, eufemismos para ―suavizar‖ el significado ignominioso de los crímenes, mentiras… ―Ese esquema centralista, autoritario, vertical y burocrático, únicamente logra implantarse mediante la coacción de un grupo arrogante y déspota. En esa forma de organizar la economía, la sociedad y el Estado, no existe espacio para el consentimiento, la adhesión voluntaria, la persuasión y el consenso. Tampoco para la oposición o la simple disidencia. Los regímenes comunistas poseen un rasgo autocrático y militarista acentuado. Exaltan el armamentismo, aunque en la neolengua que construyen hablen de paz‖160. Algunas de estas tropelías y vejámenes también se practican en las ―democracias‖ capitalistas… Los dirigentes comunistas siempre han pensado como socialistas, pero viven como capitalistas. Mientras la inmensa mayoría de sus gobernados viven como pobres, ellos pelechan como magnates millonarios y hacen culto a su personalidad. Los más connotados líderes comunistas (Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Dubcek, Ceaucescu, Tito, ―Che‖ Guevara, Fidel Castro, Abimael Guzmán, entre otros) arrastran con el estigma de asesinos, sobresaliendo como violentos Stalin, Mao y Pol Pot. A Stalin se le atribuyen más de cuarenta millones de muertos; a Mao, unos setenta millones, y a Pol Pot, una cifra cercana a los dos millones de personas. ―En su libro ―Holocausto Rojo‖, Steven Rosefielde, argumenta que las contradicciones internas del comunismo ocasionaron el asesinato de aproximadamente 60 millones de personas y tal vez decenas de millones más, y que este Holocausto Rojo (los asesinatos en masa, en tiempos de paz, y otros crímenes contra la humanidad, perpetrados por líderes comunistas tales como Joseph Stalin, Kim Il Sung, Mao Zedong, Ho Chi Minh y Pol Pot) debe ser la pieza central de cualquier evaluación neta del comunismo. Afirma que los líderes antes mencionados son colectivamente culpables de homicidios criminales a la escala de holocausto‖161. El tango popular de Santos Discépalo pregunta: “¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?” Yo pregunto: ¿Dónde estaba Dios mientras estos comunistas perpetraban esas tropelías? (Posiblemente los católicos, que creen saber dónde está Dios, podrán responder a este insondable interrogante). Los comandantes y cabecillas de la guerrilla, como en el caso de Colombia, han pretendido imponer su ideología y derrocar al sistema imperante mediante el uso indiscriminado de la violencia: secuestros, expropiaciones, desplazamientos, reclutamiento forzado, violación de mujeres, abortos, asesinatos, terrorismo, narcotráfico, minería ilegal… 160 http://www.analitica.com/opinion/opinion-nacional/el-comunismo-parto-con-violencia/ 161 https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_masa_bajo_reg%C3%ADmenes_comunistas
  • 75. 75 Reitero que el capitalismo es violento e injusto, pero a pesar de ello, ¿por qué no ha triunfado el comunismo como modelo ideal para una sociedad mejor? ¿Por qué los gobernantes comunistas, en procura de los ideales de justicia e igualdad, terminaron sojuzgando y violentando a la sociedad que pretendieron ―liberar‖ de las injusticias del capitalismo? ―¿No es evidente que todas las sociedades fundadas sobre las ideas comunistas de partido único y sistema económico basado en la propiedad pública de los medios de producción, han terminado empobrecidas y en medio de miles de muertes, legiones de presos políticos, y muchedumbres de exiliados obligados a marcharse del país? ¿Por qué ese evidente panorama de crímenes, fracasos y desaciertos no desalienta a los partidarios del comunismo?‖162. El comunismo no ha triunfado ni triunfará porque sus dirigentes, al llegar al poder, además de corromperse, se muestran incapaces y convierten en tiranos y, con su alma muerta, necesitan de almas muertas para su alma muerta. El modelo comunista es incapaz de materializar la sociedad más justa y mejor que él mismo idealizó y profetizó‖. ―El derrumbe del socialismo real y el cambio de signo del modelo chino, sumados a la experiencia de casi cincuenta años de colectivismo en suelo cubano, han convencido a la clase dirigente de que ese sistema no es capaz de generar riqueza y bienestar para el pueblo. Los dirigentes tendrían que estar ciegos para no darse cuenta de que el comunismo es tremenda e irremediablemente ineficiente: lo ha sido en todas las latitudes y culturas donde lo han entronizado. Y aun si ellos estuvieran ciegos, sus familiares, especialmente sus hijos y nietos, se encargarían de recordarles que están defendiendo un grave error intelectual que genera terribles consecuencias morales y materiales para el conjunto de la sociedad‖163. Por encima de ideales, ideologías, doctrinas mesiánicas y buenas intenciones están las incontrolables emociones o pasiones, que forman parte de la naturaleza humana y le condicionan su manera de ser y de existir en el mundo: ambición, codicia, odio, venganza, lascivia, crueldad, venganza, envidia, soberbia, resentimiento, avaricia, impostura, arrogancia, prepotencia, lujuria, narcisismo, megalomanía… Los comunistas también vivencian y experimentan esta naturaleza humana, en la que subyacen grandezas y miserias. ¿El desarrollo científico y tecnológico al servicio de la violencia? La proliferación asombrosa de la técnica ha producido un entusiasmo desbordante porque se afirma que los avances técnicos resolverán las enfermedades, la muerte, la pobreza, la ignorancia… Pero, igualmente, nos genera temor y hostilidad, debido a que somos capaces de ―exterminar‖ industrialmente a los demás, asesinar a multitudes de manera simultánea y atentar contra nuestro planeta. ―Gracias a la técnica se han multiplicado enormemente los recursos humanos y el número mismo de los individuos de nuestra especie, pero también se han destruido los puestos de trabajo de poblaciones enteras, ha aumentado el abismo que separa a los pueblos desarrollados industrialmente 162 Radio y televisión Martí. Martinoticias.com 2013. MONTANER, Carlos Alberto. Cuba: Mitos y Realidades. Anatomía de Ciertas Ideas Absurdas. read:http://www.martinoticias.com/a/montaner-cuba-mitos-realidad-juan-clark/23181.html 163 MONTANER, Calor Alberto. Viaje al corazón de Cuba. www.ebookmundo.com
  • 76. 76 de aquellos que se aferran o no conocen sino técnicas más primitivas, ha aumentado exponencialmente la contaminación del medio ambiente e incluso algunos creen que nos amenaza el agotamiento de ciertos elementos naturales básicos‖164. En este contexto, a pesar del confort y del disfrute de algunos, sus vidas se supeditan al mero consumo de novedades que les nublan el conocimiento de sí mismos y el de los demás. ―El capitalismo está avanzando hacia la derrota final tanto en términos materiales como en el plano ideal. Cuanto mayor se torna la brutalidad con la que esta forma de reproducción convertida en modelo social universal devasta al mundo, más se va infligiendo golpes a sí misma y más va minando su propia existencia‖165. El advenimiento de la sociedad tecnológica científica ofrece a la humanidad un nuevo sentido de orientación ―despertando la conciencia de que el verdadero camino de la existencia no se consigue en buscar la guerra sino en promover la paz, no el precipitar el conflicto sino en promover la cooperación‖166. Por su parte, Matilde Niel afirma que ―la tecnología sería inofensiva, o inclusive benéfica, si la usaran los hombres liberados de sus pasiones; pero empleada por el hombre enajenado, amenaza la existencia del individuo, de la civilización y la propia especie humana‖167. Ese hombre enajenado o alienado jamás logra ser él mismo, no vive el presente, no piensa ni actúa por sí mismo, ignora cómo vivir, necesita siempre a alguien a quien adorar, o servir, u odiar o combatir. ―El hombre enajenado se halla tenso, en trance de batalla, violento; es estrecho, intolerante, autoritario, pusilánime ante la autoridad, receloso de pensar o actuar como los demás, desconfiado y conformista‖168. Sin que se pretenda desconocer que la tecnología ha mejorado la calidad de vida con el alivio y curación de enfermedades, la facilidad para ejecutar algunas actividades y la prolongación de la vida, entre muchos otros beneficios, ésta ha contribuido a la enajenación del hombre y no a su liberación. La civilización materialista está arrojando al individuo fuera de la sociedad, es un ser alienado, enajenado. Alienado por el poder tecnológico y consumista, el sujeto desea, espera, desespera, adora y menosprecia. La alienación humana es menos un estado objetivo de vida que un sentimiento de disociación del mundo en conjunto: la idea de que el hombre ha perdido su identidad o autoconciencia es importante para la definición de alienación. Este desencanto aumenta con la evidencia de que gran parte del trabajo, hoy en día no tiene una gran importancia social más allá de la extensión del consumismo. La primera ley del capitalismo es crear consumidores. Seek Choue considera que el avance científico, además del ateísmo y la rebeldía sin causa de la juventud, ha traído como consecuencia que muchos jóvenes se entreguen desesperadamente a la drogadicción y al placer sensorial como forma de escapismo, 164 SAVATER, Fernando. Ob. Cit. 165 KURZ, Robert. Razón Sangrienta. www.librostauro.comn.ar 166 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit. 167 NIEL, Matilde.La fenomenología de la tecnología. ¿La liberación o la enajenación del hombre? 168 Ibídem.
  • 77. 77 ―revelando de tal modo otro aspecto trágico de la moderna civilización materialista‖. Por eso propone enseñar a los jóvenes ―que una sola parte no constituye el todo, y que la destrucción por sí misma no puede crear automáticamente nada nuevo… deberíamos esforzarnos por medio de la educación por inculcarles una filosofía sana de la vida, una sólida conciencia histórica, patrones elevados de valoración, y también un sentido de la misión que tienen de mejorar la sociedad humana‖169. Pero ¿son buenos o malos los avances tecnológicos? Ambos juicios están justificados. Ante su desmedido avance ¿qué hacemos? Pienso, junto con algunos intelectuales, como Fernando Savater, que buena o mala es muy poco lo que se puede hacer para remediar la deshumanización, ―porque parece que la técnica se despliega y multiplica a pesar de nosotros, aunque impulsada por nuestros anhelos y codicias. Se diría que cabalgamos sobre un tigre del que ya no podremos bajarnos sin ser inmediatamente devorados por él‖. Oswald Spengler sostiene, en este sentido, que una vez emprendido el camino de la técnica no podremos detenernos porque, alimentándonos con máquinas, se nos despierta el apetito de otras nuevas y debemos resignarnos a que ―cada invención contenga la posibilidad y necesidad de nuevas invenciones, de cada deseo cumplido despierte otros mil deseos y cada triunfo logrado sobre la naturaleza estimule a nuevos y mayores éxitos‖170. Y esta especie de resignación parece hacerse más aceptable tras la afirmación de Martín Heidegger, quien piensa que no hay grandeza ninguna en el destino que nos espera, sino más bien la desesperación de olvidar en la sociedad masificada y consumista las preguntas esenciales de la vida. Las ideologías, ¿una fuente de violencia? Las ideologías, mal interpretadas, comprendidas y asumidas, generan violencia tal como lo ha demostrado la historia. ―Las ideologías han tenido sus turnos al frente de millones de personas, pero cuando las mismas se eclipsan se descubre el alcance del mal que han hecho a los hombres. Las ideologías son de tal naturaleza que solamente pueden sostenerse por la fuerza. Ellas necesitan imponer sus dogmas, extender su poder y defender su imperio. Todo ello en nombre de sí mismas. Por ello, las ideologías no dudan en utilizar la violencia contra sus opositores. Parte de la ideología es la articulación que se utiliza para justificar la violencia que la sirve‖171. ¿Qué es ideología? Ideología es un conjunto de ideas que forman un todo; este todo puede ser un sistema, una teoría. La ideología, entendida como un sistema de representaciones (imágenes, mitos, ideas o conceptos), dotado de una existencia y de un papel histórico en el seno de una sociedad dada, adolece de defectos y cumple funciones negativas: complejos de superioridad (sentirse los mejores, menospreciando a los demás), ortodoxia (espíritu estrecho de intolerancia) y mesianismo (sentirse con una misión especial que cumplir). 169 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit. 170 SPENGLER, Oswaldo. Ob. Cit. 171 VEGA, Mario. ¿Qué es la no violencia? www.cherada.com/articulos/fch98-s344-p44298-
  • 78. 78 Las ideas despiertan simpatías o antipatías, esperanzas o temores. Quien pretende imponer una ideología busca todos los medios a su alcance, valiéndose inclusive del misticismo, el fanatismo, la violencia, como ocurre en nuestro país por las ideologías de izquierda o de derecha, y en este momento ya no es ciencia ni filosofía. La ideología tiene efectos alienadores, masificadores y cosificadores. La alienación, o pérdida del dominio del hombre sobre su ser y pensar, impide que el hombre controle las cosas, porque éstas tratan de controlarlo. La masificación desfigura la realidad, y presenta sus verdades como absolutas. La cosificación tiende a convertir a la persona en una cosa. La ideología se mueve en los planos anticientífico, seudocientífico y precientífico. Desde el momento en que la ideología aliena al hombre, lo ciega respecto al verdadero contenido de la ciencia, y de la filosofía y así lo esclaviza; la habilidad intelectual dialéctica del ideólogo es el arma fundamental para imponer las ideologías, los fanatismos políticos, religiosos e idealistas con los que más funestas consecuencias han traído a la humanidad, como está ocurriendo actualmente en el medio oriente, mundo de guerra por fanatismos religiosos. La ideología, como todo lo humano, es ambivalente: buena o mala según la medida de las cosas, viciada de nulidad. De las ideas y la pluma de grandes intelectuales como Marx, Lenin, Trotsky y otros han surgido ―mares de sangre‖, aunque ellos, por naturaleza, no fueron personas malvadas o violentas. Muchos hombres, de mediana inteligencia, que gracias a algunas ideologías han conseguido el poder político, se han convertido en intolerantes, tiranos, totalitaristas e intransigentes, como Mussolini, Stalin, Hitler, Mao Tse—Tung, Franco, Ayatola Khomeini, Pol Pot, Sadam Hussein y Amín Dada, entre otros. Así, se concluye que el poder es otra fuente de violencia, y como vivos y conocidos ejemplos podemos citar a los tiranos antiguos, algunos emperadores romanos, reyes y reyezuelos antiguos, medievales y modernos, y dictadores contemporáneos. De acuerdo con los planteamientos de algunos pensadores, los instintos, los deseos, el poder, el Estado y la propiedad privada serían los responsables de la violencia, especialmente en el mundo capitalista. Thomas Hobbes señala que los deseos y apetitos de poder son la causa central de la violencia. Benito Espinosa afirma que las pasiones son fuentes de violencia. Juan—Jacobo Rousseau piensa que la propiedad privada y la desigualdad humana causan violencia. Jorge Guillermo Federico Hegel dice que la violencia surge en la dialéctica del amo y del esclavo. Carlos Marx plantea que la violencia se genera por cuenta de la lucha de clases. Michel Focault teoriza que el poder es causa de la violencia. Max Weber opina que el Estado es productor de violencia.
  • 79. 79 Son múltiples y variadas las posibles causas de la agresividad y de la violencia. Según el informe ―Forensis‖ (1999), del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, de Colombia, se puede asegurar que ―hay muchas clases de violencia y muchas causas o móviles‖172. El homicidio, las lesiones personales, la violencia intrafamiliar y el delito sexual aparecen como las principales causas de violencia. El homicidio, la forma más conocida de violencia, lo define el informe como ―la acción intencional provocada por otros, que causa la muerte de una persona‖. A pesar del surgimiento de nuevos escenarios de violencia por parte de la disputa ejército—guerrilla—autodefensas— narcotráfico—delincuencia organizada, ―el enfrentamiento armado sólo corresponde al 10% de los casos, mientras que el ajuste de cuentas, las riñas y los atracos agrupan el mayor porcentaje‖, precisa el informe. Las lesiones personales, consideradas como ―los daños en el cuerpo o en la salud, de características no fatales‖, se generan en la migración masiva y las relaciones sociales inestables. ―El temor frente a la inestabilidad y la ruptura de los vínculos —sostiene el informe—, hacen que se rechacen cualquier conflicto y expresión de hostilidad acumulada con relación al otro, llegando al uso de la fuerza para negar este conflicto‖173. La violencia intrafamiliar, que es un fenómeno de raíces culturales, Forensis la define como ―toda acción u omisión cometida por algún miembro de la familia, con relación de poder, que perjudique el bienestar, la integridad física, psicológica o la libertad o el derecho al pleno desarrollo de un miembro de la familia, sin importar el espacio físico donde ocurra‖. El delito sexual ―está constituido por actos o amenazas que atenten contra la dignidad y la libertad sexual de una persona, ejercidos mediante el uso de la fuerza física o engaño con el propósito de imponer una conducta sexual en contra de la propia voluntad‖174. El informe señala que este tipo de violencia se presenta como violación, abuso sexual, pornografía, prostitución infantil, prostitución forzada, trata de personas, proxenitismo, la oposición a la anticoncepción, al embarazo o el aborto forzado. Ante la abrumadora, patética y evidente realidad, surge la pregunta de ¿por qué algunas personas son violentas? Es posible que nunca se sepa, dada su intrincada complejidad, o que sea más sencillo de lo que se supone. Pero muchos colombianos, de aquellos que no les gusta profundizar en el porqué de las cosas, están convencidos que la problemática violenta es causada principalmente por el desempleo, la falta de participación, la carencia de oportunidades, la embriaguez, la drogadicción, el maltrato familiar y otras vivencias cotidianas. 172 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 173 Ibídem. 174 Ibídem.
  • 80. 80 Es probable que muchos ignoren que el comportamiento violento hunde sus profundas raíces en componentes insondables de la personalidad humana, estudiados por la sociología, la psicología, la psiquiatría, la antropología, la medicina forense, la neurología, la fisiología, la criminología, la filosofía y el derecho, entre otras ciencias. Algunos desconocen que la persona, además de ser un ser social, es un ser biológico. Luis José González Álvarez nos dice que ―en la conducta humana también influyen la estructura superior de la personalidad (inteligencia y voluntad), el fondo endotímico (estados de ánimo, vivencias emocionales, instintos y tendencias) y el fondo vital (sistema óseo, muscular, endocrino, nervioso, sensorial, digestivo, excretor, reproductor, respiratorio y circulatorio). Todo esto tiene que ver con la estructura biopsíquica de la persona, es decir, con lo afectivo (emociones: pasiones y sentimientos), intelictivo y volitivo. El obrar humano no es sólo inteligencia y voluntad: también es sentimiento, y muchas veces predomina el sentimiento sobre el entendimiento‖175. Agrega que en la conducta del hombre también influyen las bases biológicas del comportamiento, porque nuestra comprensión del comportamiento humano no puede ser completa si no conocemos los fundamentos del cerebro y del resto del sistema nervioso. ―Nuestro comportamiento (conductas, estados de ánimo, motivaciones, percepciones, sentimientos, pensamientos, memoria y actividades biológicas) está muy relacionado con nuestra conformación biológica‖176. Según Freud, la persona también es un ser biosicosocial, por lo cual su estilo de vida depende, además de la voluntad, de las circunstancias del entorno. Es por eso que las condiciones hacen a los hombres. ―Nunca la humanidad alcanzó las condiciones humanas que la protejan del miedo, del odio, la cólera, el aburrimiento que genera lo que hoy se ha llamado angustia vital. De allí que se hace imperiosa la necesidad de tener siempre presente que el ser humano posee una trilogía indestructible e invalorable, la que va a darnos la manera de vivir: es un ser biosicosocial. Es decir, que su estilo de vida o manera de vivir no depende únicamente de su voluntad, sino también de las circunstancias que moldean al individuo, que lo acogen en un momento dado y de las que lo recibirán en el futuro‖177. En el comportamiento humano o en los actos humanos también influyen los trastornos de la personalidad: Esquizoide, Paranoide, Narcisista y Antisocial. Charles G. Morris, en su libro ―Psicología, un nuevo enfoque”, al respecto sostiene lo siguiente: ―El Esquizoide consiste en un patrón de conducta en que el sujeto se muestra aislado y sin consideración por los demás. Se caracteriza por una conducta excéntrica. La persona no tiene capacidad o deseo de formar relaciones sociales ni sentimientos de afecto o ternura. 175 GONZALEZ ALVAREZ, Luis José. Ética latinoamericana. Usta, Bogotá, 1996 176 Ibídem. 177 DIAZ DE NARVAEZ, Beatriz. Prólogo del libro sobre conferencias de Freud en los Estados Unidos publicado bajo el título de Los Sueños y el Psicoanálisis.
  • 81. 81 Es solitaria e incapaz de expresar sus sentimientos y los demás la juzgan fría, distante y carente de sentimientos... El Paranoide consiste en un patrón de conducta en que una persona es demasiado suspicaz y desconfía de los demás. Es cautelosa, reservada, intrigante, discutidora e insincera, aunque a menudo se considere persona objetiva y flexible... El Narcisista consiste en un patrón de conducta en que el individuo tiene un exagerado sentido de su importancia personal y necesita una admiración constante. Se caracteriza por una conducta exagerada, emocional o errática... El Antisocial consiste en un patrón de conducta violenta, criminal, inmoral o explosiva y en la incapacidad de sentir afecto por los demás. Anteriormente se les llamaba sociópatas o psicópatas. Mienten, roban, engañan y muestran poco o ningún sentido de responsabilidad, aunque suelen ser inteligentes y agradables a primera vista. Algunos son estafadores, criminales, impostores, fementidos, espurios, socaliñeros, locuaces, etcétera. La personalidad antisocial rara vez muestra el menor vestigio de ansiedad o sentimiento de culpabilidad por sus actos. Acusan a la sociedad o a sus víctimas por las acciones antisociales que cometen. Se cree que se origina por una privación emocional en la niñez‖178. La locura también influye en el comportamiento humano, y a veces se expresa en forma violenta. Es importante aclarar que aquí se trata de la locura como aquel estado en que una persona pierde la prueba de realidad, se aleja de los patrones del aquí y del ahora, no puede distinguir lo interno de lo externo y, en forma irreversible, se aleja del principio consensual de realidad. Valga esta aclaración, porque a quienes piensan distinto, son tildados de ―locos‖; éstos son más cuerdos que los cuerdos ―normales‖. En el comportamiento también influyen el carácter y el temperamento. El carácter – explican los expertos— es el conjunto o trama de cualidades psíquicas que dan especificidad al modo de ser de un individuo; el conjunto de disposiciones reflejado en las cualidades que determinan el modo de adaptación a la vida de un individuo, su conducta responsable y sus valores. Es la marca o sello de un hombre, su conjunto o configuración de características, su estilo de vida. Alfred Adler da mucha importancia a la niñez temprana en la formación del carácter. Destaca la existencia universal de sentimientos de inferioridad. En virtud de su pequeñez e impotencia, el niño inevitablemente se considera inferior a las figuras adultas. El temperamento, en concepto de los sicólogos, se refiere a los fenómenos característicos de la naturaleza emocional de un individuo, incluyendo su susceptibilidad a la estimulación emocional, la fuerza y la velocidad con que acostumbran a producirse las respuestas, su estado de humor preponderante y todas las peculiaridades de fluctuación e intensidad del estado de humor, considerándose estos fenómenos como dependientes, en gran parte, de la estructura constitucional y predominantemente hereditario. 178 MORRIS, Charles G. Psicología, un nuevo enfoque. Prentice-Hall Hispanoamericana, S. A., México, 1987.
  • 82. 82 Los agentes socializadores: la familia, la escuela, las personas de su edad, los medios de información y la religión también influyen profundamente en la configuración de nuestro comportamiento. El respeto a los demás es el fundamento del código social moderno; pero si no podemos ver las cosas desde el punto de vista del otro, las reglas sobre lo que es lícito y lo que está prohibido parecerán una mera afirmación del poder de los adultos; por tanto, pueden transgredirse en cuanto sea posible. Lemos Simmonds sostiene que por la dinámica violenta, ―el prójimo no nos interesa ni para mal ni para bien, así que nos hemos acostumbrado a interiorizar nuestros conflictos y a guerrear con el hermano. Vivimos en un pequeño limbo sangriento entregados a la violencia intertribal, porque nunca conocimos otra distinta‖179. Hacemos énfasis en el respeto, ya que éste es un pilar fundamental para la convivencia, debido a que ―el respeto por la vida, nos dice Fromm, tanto la de otros como la propia, es el concomitante del proceso de la vida y condición para la salud psíquica‖. Los valores también influyen profundamente en el comportamiento, por cuanto quien interioriza el respeto, la vida y la libertad como valores supremos, es muy posible que difícilmente se involucre en la práctica de conductas violentas o agresivas que pueden dañar a las personas, porque, antes de proceder de esta manera, sus principios o sus ideales le permitirán reflexionar sobre la responsabilidad de sus actos. La concepción judeocristiana, que impera en Occidente, precisa que el hombre es violento porque no teme, ni respeta y vive alejado de Dios. En consecuencia, muchos aseguran que la violencia se debe a que ya no ―respetamos‖ o ―tememos‖ a Dios, a que nos olvidamos de Dios. Por más que respetemos, temamos y recordemos a Dios, ningún esfuerzo, por más ético y moral que sea, nos librará definitivamente de la violencia, posibilidad siempre abierta a la libertad humana y favorecida por estructuras socioeconómicas aberrantes. Antes, cuando todavía no ―nos habíamos olvidado de Dios‖, ¿no existía violencia? ¿Acaso épocas profundamente influenciadas por la creencia en Dios, no fueron afectadas por la violencia? Con Dios o sin Dios siempre ha habido y habrá violencia. ―He matado, he robado, he fornicado, me entregué a la holganza, le quité el pan a otros. Dios mío, ¿por qué nos has creado así, por qué nos llevas por tales caminos? ¿No somos tus criaturas? ¿No murió tu hijo por nosotros? ¿No hay santos y ángeles para guiarnos? ¿O acaso todas esas cosas no son sino bonitas historias imaginarias que se cuentan a los niños y de las que los mismos curas se ríen? Tu proceder me desconcierta, Dios Padre; has creado un mundo lleno de maldad y lo conduces torpemente. He visto casas y calles pobladas de muertos abandonados, he visto a los ricos fortificarse en sus moradas o emprender la fuga y a los pobres dejar insepultos a sus hermanos, y recelar unos de otros y matar a los judíos como si fuesen ganado. He visto sufrir y perecer a muchos inocentes, y a muchos malvados nadar en la abundancia y darse buena vida. ¿Es que nos has olvidado y abandonado, que te has 179 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit.
  • 83. 83 desentendido por entero de tu creación, que quieres dejarnos hundir a todos en la ruina?‖180. Pascal plantea que el ―pecado original‖, aquella falta originaria, producto de libre determinación, provocó la expulsión y abocó al hombre al castigo de la muerte y el error, es el responsable de que la humanidad sea infeliz, torpe, limitada, miserable, falsa, frágil, vana, viciosa, imperfecta, mediocre, vacía y se equivoque. Como hemos sido expulsados del a perfección, el pecado original es condición deplorable que nos compete a todos y nos hunde en la miseria. La corrupción original, el primer pecado que nos aleja del estado de perfección, determina nuestros esfuerzos por ser felices181. Aunque se trata de un planteamiento muy respetable, éste no podría ser una respuesta a la explicación sobre la actitud violenta. Bertrand Russel, al contrario de Pascal, sostiene que es la concepción del pecado original lo que nos hace infelices. Qué el pueblo judío o sionista es violento, lo confirma el siguiente texto: “Como los arios se creen elegidos por Dios. Como los arios están convencidos de que la espada y la sangre es el método aprobado por su Dios para exterminar al contrario. Los sionistas ejercen la tentación de la inocencia, es decir la impunidad permanente, mediante el recurso a las persecuciones sufridas. Su Dios es un Dios cruel, violento, impositivo, excluyente, inhumano. Arios y sionistas no son sino la expresión del fracaso del género humano”182. Martín Lutero predicaba la maldad innata en la naturaleza humana; maldad que dirige su voluntad hacia el mal y le impide a los hombres realizar cualquier acto bueno. El hombre posee una naturaleza inmutable de maldad y depravación. Por eso nunca podrá ser enteramente virtuoso. ―La depravación de la naturaleza del hombre y su absoluta falta de libertad para elegir lo justo constituye uno de los conceptos fundamentales de todo el pensamiento de Lutero‖, señala Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad183. Los seguidores del hinduismo, que impera en la India y gran parte de Oriente, sostienen que los apegos materiales son causantes de nuestras frustraciones; por lo tanto, permanecemos en conflicto interno, lo que se manifiesta en guerras, terrorismo, angustia, ansiedad y toda clase de enfermedades mentales. Los problemas de injusticia también podrían ser los detonantes de la violencia. Bernardo Useche Aldana sostiene que Johan Galtung acuñó el concepto de violencia estructural, para referirse a la violencia que ejercen los sistemas económicos, políticos y sociales que generan injusticia social, hambre y el sufrimiento que a su vez originan todo tipo de violencias. 180 HESSE, Herman. Narciso y Goldmundo. www.librostauro.com.ar 181 PASCAL, Blas. Ob. Cit. 182 PERALES, Iosu. El perfume de Palestina. www.librostauro.com.ar 183 FROM, Erich. El miedo a la libertad. http://www.megaepub.com/erich-fromm-el-miedo-a-la-libert.html
  • 84. 84 Useche es de los que considera que Colombia es uno de los países con unos niveles de pobreza crecientes y que, con respecto a los ingresos, es de los países más inequitativos del mundo. ―La desigualdad se ha profundizado como resultado de las políticas de libre mercado implementadas desde la apertura económica del gobierno Gaviria184. No es extraño entonces que la violencia se haya disparado en los años ochenta, a tal punto que Colombia fue en 1990 el país en el mundo con más homicidios: 90 por cada 100.000 habitantes y que los gastos de atención en salud llegaran a valer en 1997 el 5% del PBI, el índice más alto de la región. La inequidad social (la desigualdad injusta y prevenible) impacta profundamente la salud de la población. Por ejemplo, los habitantes de países con menor desigualdad económica y social como Suecia tienen mejor salud y más años de vida que la población de países como Estados Unidos con una economía mucho más poderosa, pero con mayor desigualdad en los ingresos… A nivel de la persona, es posible que los genes asociados a agresividad o la frustración, la rabia, el resentimiento, la desesperación reprimida, los sentimientos de desesperanza o de impotencia acumulados sean el equivalente a apretar el ‗gatillo‘; pero es la realidad de la lucha diaria por sobrevivir en un mundo profundamente desigual la que provee la ‗munición‘‖. Useche, citando a Saúl Franco, concluye que es ―claro que lo que produce la violencia no es la pobreza, es la inequidad, es decir, cuando la gente percibe que unos tienen mucho y otros poco y ven esa situación como injusta‖185. La filosofía y la ciencia han intentado indagar y explicar las causas de la violencia y, en general, de la actitud beligerante y agresiva. Para muchos filósofos, la razón, la inteligencia, el espíritu, es el principio regulador de la conducta humana; otros, por el contrario, sostienen que el eje regulador es el instinto, lo inconsciente, lo irracional. Entre los primeros encontramos a Sócrates (uno de los primeros pensadores que se interesó por estudiar racionalmente la conducta del hombre), Platón, Aristóteles, San Agustín y Santo Tomás de Aquino; entre los segundos se pueden citar a Maquiavelo, Hobbes, Rousseau, Schopenhauer, Feurbach, Marx, Nietzsche, Freud, Lorente y Skiner. Más adelante desarrollaré, sucintamente, algunas de sus teorías al respecto. Según algunos pensadores, los pueblos antiguos vivían en permanente estado de guerra como condición vital, como una actividad ―natural‖, por cuando su vida, libertad, pertenencias y territorios dependían de la valentía con que los defendían. Su vida tenía ―sentido‖ si estaban preparados para ―guerrear‖, ya fuera para defenderse o para atacar en procura de riqueza material y poder total sobre los lugares ―conquistados‖. 184 GAVIRIA TRUJILLO, Cesar. Presidente liberal de Colombia (1990-1994) 185 185 USECHE ALDANA, Bernardo. ¿Por qué la agresividad incontrolada está matando a los colombianos? http://www.vanguardia.com/actualidad/colombia/154986-por-que-la-agresividad-incontrolada-esta-matando-a-los-colombianos
  • 85. 85 Los antiguos griegos, forjadores de las bases que apuntalan gran parte de nuestra tradición occidental, trataban de seguir las ―orientaciones‖ de sus dioses tradicionales, que jugaban con el destino de los hombres. Los dioses decidían el destino de los hombres, y éstos no eran más que simples juguetes para satisfacer los caprichos de los dioses. Los dioses intervenían en el destino del hombre, pues eran éstos quienes decidían quién combatía y quién moría en éste. Estos dioses los enfrentaban en absurdas disputas, en donde morían o padecían sólo por capricho de éstos. El determinismo de los dioses tradicionales condicionaba la percepción de un mundo caótico e irracional y no la de un cosmos ordenado y racional. Los dioses griegos, recreados por los poetas Hesíodo y Homero, fueron duramente cuestionados por algunos filósofos antiguos. Jenófones criticó de manera virulenta a la religión tradicional y a sus dioses, afirmando que estos poetas atribuyeron a los dioses todo lo que es reprensible y sin decoro, y contaron sus malvados y detestables procedimientos: robar, adulterar y engañar. Según Platón, Hesíodo y Homero engañan al espíritu con la relación de hechos vergonzosos y mezquinos. Séneca criticaba a los sabios que culpaban a los dioses como responsables de los desastres y fenómenos naturales. Afirmaba que en los tiempos griegos, como en los del Imperio Romano, el gran vulgo no respetaba otra razón que la del miedo y la aparente arbitrariedad y torpeza de Júpiter. Los sabios ―consideraron que el miedo era necesario para poner un freno a la ignorancia, y quisieron que el hombre temiera a un ser superior a él… Y para aterrar a aquellos que sólo por temor se abstienen del mal, hicieron cernerse sobre nosotros un Dios vengador y armado constantemente‖186. La filosofía nos muestra cómo la orientación ética y moral de cada persona o grupo social determina algunos comportamientos. Calicles sostenía que los poderosos se imponen y que la benevolencia y la rectitud no son virtudes naturales, porque la naturaleza se guía por la ley del más fuerte. Planteaba que las reglas morales no son sino el refugio de los débiles ante el temor que estos tienen de los hombres decididos y valientes. Los valientes son los que no se dejan impresionar por el dictado de la mayoría y los que, cuando toman conciencia de su propio poder, son capaces de acciones grandes. Este pensador griego, que resulta audazmente moderno, sostiene que las reglas morales no son sino el refugio de los débiles ante el temor que estos tienen de los hombres decididos y valientes. Afirmaciones como la de que todos somos iguales y la que la moderación sea una virtud no tienen asidero en la realidad. Los débiles están hechos para ser mandados por los fuertes. Los más fuertes e inteligentes tienen derecho a dominar al resto de los hombres y a poseer las mayores riquezas. Están mejor quienes hacen el mal que quienes lo sufren. ―El mejor, el poderoso, debe mandar en política, haciendo lo que quiera en todos los campos, sin escrúpulos; mientras tenga el poder debe darse la gran vida ayudando a sus amigos y molestando a sus enemigos, dando rienda suelta a sus apetitos y no parándose en nada que se oponga a su satisfacción‖187. 186 SENECA. Cuestiones naturales. www.juntadeandalucia.es/averroes/.../CUESTIONESNATURALES.pdf 187 SUÁREZ DIAZ, Reinaldo. El mundo de la filosofía. (Texto didáctico para la enseñanza de la filosofía en el Bachillerato, Bucaramanga).
  • 86. 86 La felicidad se consigue con la lujuria, la intemperancia y la licencia; quien predique y practique lo contrario vive de convencionalismos en contra de la naturaleza, es un débil y un resentido. En concepto de Fernando Savater, ―la santísima trinidad (los ideales de excelencia) platónica está conformada por el Bien, la Verdad y la Belleza y pertenece a un orden ideal más allá de este mundo; pero la tríada infernal que parece en cambio presidir nuestros conflictos terrenales está constituida por el mal, lo falso y lo feo‖188. Aristóteles concebía al hombre como un ser racional, es decir, con dos tendencias: instintos, aspiraciones y motivaciones animales y naturales. Pensaba que es la unidad de dos fuerzas antagónicas: sujeto al impulso animal, al instinto, y sujeto a la razón, al espíritu. Le asignaba la primacía al factor racional, ―al alma sobre el cuerpo, e indica que la dignidad humana radica en su racionalidad, acentuando en esta forma la desvalorización del impulso animal y del cuerpo‖189. Según Aristóteles, el hombre es un ser con pasiones irracionales, pero su alma las regula. ―Las inclinaciones naturales, los deseos y pasiones, como la avaricia y el orgullo conducen a la destrucción de la ciudad, mientras que la acción regida por la decisión libre y racional, permite la existencia de la ciudad y señorear sobre las cosas de acuerdo al orden natural‖190. El hombre aristotélico, como compuesto de cuerpo y alma, está dotado de apetito y razón. ―Siendo el animal más acabado y perfecto de la naturaleza, es, sin embargo, el animal más peligroso y el peor de todos, cuando se aparta de la ley y de la justicia‖191. Aristóteles señala que las causas y origen de la revoluciones son ―la disposición moral de los que se revelan, el fin de la insurrección y las circunstancias determinantes que producen la turbación y la discordia entre los ciudadanos‖192. Los ciudadanos se sublevan, ya en defensa de la igualdad, ya por el deseo de la desigualdad y predominio político. Un inferior se rebela para conseguir la igualdad, y cuando la consigue se rebela para dominar. ―Su propósito, cuando se insurrecciona, es alcanzar fortuna y honores, o también para evitar la oscuridad y la miseria…‖193. El ansia de riquezas y de honores puede encender la discordia. El ansia de riquezas y de honores, el insulto, el miedo, la superioridad, el desprecio, el acrecentamiento desproporcionado de algunas parcialidades de la ciudad, las cábalas, la negligencia, las causas imperceptibles y la diversidad de origen son las causas de las revoluciones. Si los gobernantes son insolentes y codiciosos generan motivos para la sublevación. La posición topográfica también a veces acarrea revoluciones. ―Pero el más poderoso motivo de desacuerdo nace cuando están la virtud de una parte y el vicio de otras; la riqueza y la pobreza vienen después; y, por último, vienen todas las demás causas, más o menos influyentes…‖194. Las 188 SAVATER, Fernando. Ob. Cit. 189 SOPÓ, Ángel María y otros. Antropología, perspectiva latinoamericana. USTA, Bogotá, 1993. 190 Ibídem. 191 Ibídem. 192 ARISTÓTELES. Ob. Cit. 193 Ibídem. 194 Ibídem.
  • 87. 87 revoluciones proceden empleando la violencia y la astucia. En la democracia las revoluciones nacen del carácter turbulento de los demagogos. En las oligarquías las revoluciones proceden de la opresión de las clases inferiores y de que el jefe del movimiento sale de las filas mismas de la oligarquía. En las aristocracias proceden de que las funciones públicas son patrimonio de una minoría demasiado reducida, y de la miseria extrema de los unos y de la opulencia excesiva de los otros. Los estoicos recomiendan vivir de acuerdo con la naturaleza, controlando sus pasiones y respetando al prójimo. San Agustín sostiene que en el mundo existe el mal. Trapicerías, mentiras, trampas, violencia y engaños prueban la existencia del mal. ―En el hombre hay algo podrido, su voluntad es impotente por naturaleza‖195. En su obra Confesiones afirma que el dolor, enfermedad, catástrofes, corrupción hablan de la presencia permanente y avasalladora de la maldad el universo conocido. Así, aquella disposición anómala de carácter que empuja a un individuo particular a la incontinencia, el vicio y el crimen, no lo involucra sólo a él, ni en él se genera o puede controlarse. Es un principio universal, autónomo, poderoso. Nicolás Maquiavelo sostiene en El Príncipe que la unidad del Estado no proviene de la Iglesia, sino del poder secular y en especial de un príncipe poderoso y absoluto, que sabe hacerse temer sin hacerse odiar y sabe que por cualquier medio se puede afianzar y mantenerse en el poder. Zorro y león al mismo tiempo, el príncipe no puede ser débil; lo único que debe importarle es afianzarse en el poder sin reparar en lo justo o injusto, bondadoso o cruel, alabable o vituperable. ―De manera que, ya que se ve obligado a comportarse como bestia, conviene que el príncipe se transforme en zorro y en león, porque el león no sabe protegerse de las trampas ni el zorro protegerse de los lobos. Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos. Los que sólo se sirven de las cualidades del león demuestran poca experiencia. Por lo tanto, un príncipe prudente no debe observar la fe jurada cuando semejante observancia vaya en contra de sus intereses y cuando hayan desaparecido las razones que le hicieron prometer. Si los hombres fuesen todos buenos, este precepto no sería bueno; pero como son perversos, y no la observarían contigo, tampoco tú debes observarla con ellos. Nunca faltaron a un príncipe razones legitimas para disfrazar la inobservancia. Se podrían citar innumerables ejemplos modernos de tratados de paz y promesas vueltos inútiles por la infidelidad de los príncipes. Que el que mejor ha sabido ser zorro, ése ha triunfado. Pero hay que saber disfrazarse bien y ser hábil en fingir y en disimular. Los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar‖196. 195 AGUSTIN, San. Confesiones. www.librostauro.com.ar 196 MAQUIAVELO, Nicolás. El príncipe. http://ebookmundo.net/book/el-principe/
  • 88. 88 Rafael Méndez, analizando la obra de Maquiavelo, sostiene que el príncipe deberá ser extremadamente riguroso y cruel. ―Todos los tribunos, sus mujeres y sus familias deben morir, y el resto de la población ha de ser obligada a la disposición y abocada a la pugna intestina y al mutuo resentimiento. Cualquier extremo es válido, pues la situación es de una claridad meridiana: o sobrevive el príncipe usurpador, o sobrevive la república; la vida de uno es la muerte del otro‖197. Según Nicolás Maquiavelo, el hombre es malo por naturaleza. La concepción antropológica de este pensador florentino parte de que ―la naturaleza humana no responde a los altos ideales propuestos por la moral, porque los hombres se revelan en su cotidianidad malvados, desagradecidos, veleidosos, propensos a la simulación y al disimulo, temerosos del peligro, ansiosos de ganancias que olvidan más rápido la muerte de su padre que la pérdida de su herencia‖198. El pensador florentino plantea que el hombre es mediocre, perezoso, cobarde, tonto, falso, torpe, avaro y egoísta. Maquiavelo afirma que el hombre nace y muere de acuerdo con su orden invariable. Su naturaleza siempre está impulsada por los mismos intereses y las mismas pasiones, el amor al poder o ambición y el amor a las cosas o codicia. De acuerdo con el pensamiento maquiavélico, el hombre es un ser naturalmente malo, sujeto a las pasiones y dispuesto a satisfacer sus apetitos insaciables. Como los hombres desean poseerlo todo y sólo pueden obtener poca cosa, se origina así un estado natural de violencia. Maquiavelo piensa que la naturaleza humana es perversa, inescrupulosa y poco virtuosa: ―Puede decirse, hablando generalmente, que los hombres son ingratos, volubles, disimulados, que huyen de los peligros y son ansiosos de ganancias. Mientras que les haces bien y que no necesitas de ellos, como lo he dicho, te son adictos, te ofrecen su caudal, vida e hijos, pero se rebelan cuando llega esta necesidad. […] los hombres son siempre malos, a no ser que los precisen a ser buenos […]. Se ve, en efecto, que los hombres, en las acciones que los conducen al fin que cada uno de ellos se propone, proceden diversamente: el uno con circunspección, el otro con impetuosidad; éste con violencia, aquél con maña; el uno con paciencia, y el otro con una contraria disposición; y cada uno, sin embargo, por estos medios diversos puede conseguirlo. Se ve también que de dos hombres moderados el uno logra su fin y el otro no; que, por otra parte, otros dos, uno de los cuales es violento y el otro moderado, tienen igualmente acierto con dos expedientes diferentes, análogos a la diversidad de su respectivo genio‖199. En opinión de Benito Espinosa (o Baruch de Spinoza), en cada persona existe una fuerza (―conato‖) que lo impulsa a preservar el ser por encima de todo y de todos. Esa tendencia innata o egoísmo es instintiva y lleva al hombre a luchar contra los demás, convirtiendo al hombre en un enemigo para el hombre. Así existan instintos y condiciones que desborden las fuerzas humanas, el hombre en su fuero interno de moralidad es legislador absoluto, libre y autónomo, de forma que cualquier 197 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit. 198 SOPÓ, Ángel María. Ob. Cit. 199 MAQUIAVELO, Nicolás. El Príncipe. www.ebookmundo.com
  • 89. 89 inconsistencia es imputable a él y sólo a él y no a las fuerzas de la naturaleza ni a las determinaciones naturales. Si los hombres no controlan sus pasiones se entregan a ellas de manera desbordada y se convierten en esclavos, y la vida se les torna casi imposible. ―En la medida en que los hombres sean la presa de las pasiones, pueden ser ellos contrarios los unos a los otros‖200. A pesar de que Espinosa asevera que los hombres que se guían por los dictámenes de la razón o entendimiento, son útiles para el hombre y complemento del hombre, además de ser seres sociables y comunitarios, son volubles, envidiosos y proclives a la venganza, porque pocos obran bajo los preceptos de la razón. ―Los hombres, en efecto, son volubles (pues son raros los que viven según los preceptos de la razón), y, sin embargo, en su mayoría son envidiosos, y más inclinados a la venganza que a la misericordia. Es necesaria una singular potencia de ánimo, por tanto, para admitirlos a todos ellos según su propia índole, y no dejarse llevar por la imitación de sus afectos. Los que, por el contrario, son expertos en criticar a los hombres, reprobando sus vicios más bien que enseñándoles las virtudes, y quebrantando los ánimos en lugar de fortificarlos, se causan gran molestia a sí mismos y la causan a los demás. De ahí procede el que muchos, de ánimo excesivamente impaciente, y movidos por una falsa preocupación religiosa, hayan preferido vivir entre los animales más bien que entre los hombres; del mismo modo, los niños o adolescentes que no pueden sobrellevar con serenidad las riñas de sus padres, se refugian en la milicia, y escogen las incomodidades de la guerra y un mando tiránico antes que las comodidades domésticas y las admoniciones paternas, y sufren que se les imponga cualquier carga con tal de vengarse de sus padres‖201. Blas Pascal sostiene que los seres humanos somos míseros e incapaces de comprendernos a nosotros mismos ni al mundo que nos rodea; somos tontos, torpes y limitados. ―Nuestra frágil razón nos aleja de la auténtica comprensión, y nuestro comportamiento vano nos acerca al exceso y al vicio. El hombre no es ni ángel ni bestia; y la desgracia quiere que el que aprenda hacer de ángel, haga de bestia‖202. En tanto que Tomas Hobbes afirma que, por su naturaleza, el hombre es un ser antisocial, ―un lobo para el hombre‖, Juan Jacobo Rousseau sostiene que el hombre, por naturaleza, es un ser bueno. Contrario a la concepción aristotélica de que el hombre es un animal gregario por instinto y que en constante compartir con sus semejantes, puede hallar la felicidad, Hobbes precisa que la existencia entera de un hombre se mide en términos del grado de placer que logre abarcar y del dolor que consiga alejar de sí, y así obtiene la felicidad. Como el hombre es por naturaleza un ser antisocial, la vida humana es una lucha de todos contra todos, donde el ―hombre es lobo para el hombre‖. Como es un ser antisocial, su convivir dentro de la historia se resume en una larga y cruenta guerra de todos contra todos. Según él, la triste condición del hombre es el egoísmo depredador y la mutua hostilidad violenta. ―Hobbes llegó a la conclusión que los seres 200 ESPINOSA, Benito. Ética demostrada según el orden geométrico.www.megaepub.com 201 Ibídem. 202 PASCAL, Blas. Ob. Cit.
  • 90. 90 humanos son por naturaleza egocéntricos y necesitan la influencia reguladora de la civilización y la autoridad para mantener la paz‖203. El hombre, que siempre tiende a la búsqueda de la felicidad, tiene que saber que ésta supone una absoluta necesidad, de la cual depende en todos los casos: el poder. ―La capacidad de conducir los esfuerzos hasta la satisfacción y alejarse de todas las posibilidades de displacer o disgusto. Pero el poder, que en cada caso es absoluto y en estado natural no sufre cortapisa ni recorte alguno, aboca a los hombres a un perpetuo enfrentamiento, a una lucha sorda y continua, a una inclemente competencia en donde el hombre es lobo para el hombre. La avidez por el conocimiento, la gloria, la riqueza, y la desconfianza recíproca, conducen a la guerra perpetua de todos contra todos, que puede derivar desde el enfrentamiento físico concreto en que unos y otros se baten a muerte, hasta la actitud íntima y común de los hombres, por batirse. En cualquier caso, y variando infinitamente la composición del conflicto, el poder de cada uno, manifiesto en fuerza y astucia, se agota en la confrontación con los demás, de forma que la especie misma se encuentra en peligro de extinción‖204. A juzgar por el comportamiento agresivo del ser humano, se podría estar de acuerdo con el aserto hobbesiano. El cruel y salvaje trato recíproco entre las personas así lo confirman. ―Salvo escasísimas excepciones, el hombre es la única criatura capaz de dar despiadada muerte a miembros de su misma especie, sin que medie el instinto de supervivencia‖, aclara García de Guinea, y agrega que cualquiera, cegado por la ira, puede desarrollar impulsos animales. El hombre ha sido severamente castigado por la ruda naturaleza, pero esa naturaleza jamás ha organizado sus fuerzas con el deliberado propósito de destruir al hombre. ―Son pocas las ocasiones en las que el instinto triunfa sobre la razón; en las que el yo salvaje se antepone al civilizado o racional‖205. Según la teoría del ―Buen Salvaje‖, de Rousseau, el hombre es bondadoso por naturaleza, pero la civilización, el progreso, lo corrompen. Es decir, plantea su idea de bondad natural del hombre, que se corrompe por la sociedad. John Locke afirma que en estado natural el hombre vive de acuerdo con la ley natural que lo invita al respeto, a la armonía, a la igualdad y al ejercicio responsable de su libertad. Por lo tanto, el ser humano es naturalmente sociable y razonable. En contraposición a la opinión de Thomas Hobbes, quien desde el mismo punto de partida supone la condición espuria del ser humano, Locke considera que en la base de semejante determinación reside la racionalidad sustancial de los hombres. Plantea que no se trata de construir un hombre artificial (el Estado que propone Hobbes en su ―Leviatán‖) que imponga su despotismo incuestionable sobre los hombres naturales. El Estado natural, en donde todos los hombres son libres e iguales, no significa en modo alguno un estado de guerra. Aunque Benito Espinosa reconoce que el hombre es sociable y cooperativo, no ignoraba la capacidad del hombre para dañar a sus semejantes, debido a que las guerras religiosas y los conflictos políticos, económicos y 203 MARINOFF, Lou. Más Platón y menos prozac. http://www.megaepub.com/lou-marinoff-ms-platn-y-menos-p.html 204 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit. 205 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit.
  • 91. 91 sociales de su contexto espacio—temporal le proporcionaban contundentes evidencias fehacientes. ―Pero confía en una naturaleza humana común que aflora cuando se instituye la razón como guía; cuanto menos sujetos están los hombres a las pasiones, más participan de una misma naturaleza y menos se distinguen por características contrarias… Según Espinosa, la simple existencia de un mayor número de personas racionales en el mundo es beneficioso para cada individuo de este mundo; cualquier persona racional beneficia, con sus pensamientos y con sus acciones, a cualquier otra persona, por distante que esté en el espacio y en el tiempo‖206. David Hume sostiene que los humanos tenemos anclados en la naturaleza nobles sentimientos de simpatía universal, de benevolencia, y que estamos hechos para el amor y la convivencia. Arthur Schopenhauer dice que los hombres son como erizos que quieren darse calor en una noche fría, pero que al apretujar sus cuerpos se clavan las púas unos a otros. Según Adam Smith, el hombre con tal de vivir y sobrevivir ha tenido que enfrentar diversas circunstancias adversas que lo han comprometido totalmente en la defensa de su existencia. ―Los hombres siempre, en toda circunstancia y lugar, han necesitado ocuparse de la perpetuación material de su vida. Por desgracia, sigue siendo la única actividad en la cual muchos seres humanos agotan su existencia. Entregados al trabajo, han tenido que habérselas con circunstancias concretas –climáticas, naturales, sociales, políticas, etc.— que los han absorbido por completo. Bajo la lógica implacable y precisa de trabajar para vivir y vivir para trabajar, han sucumbido sin otra opción‖207. Hegel plantea que el hombre es movido a obrar por sus instintos naturales que lo llevan a su autosatisfacción individual inmediata, como a una manada de animales, y que al obrar por coraje podría hasta sacrificar su propia vida en búsqueda de reconocimiento. El primer tipo de relaciones en la vida social fue aquella que se caracterizó por el miedo, el sometimiento y la guerra, el despotismo de unos para con otros. La lucha entre conciencias que mantienen una relación antagónica se resuelve en la relación amo— esclavo. El amo se reserva para sí la autonomía, la autoconciencia, y se la niega al esclavo, que de hecho queda en un nivel de inferioridad al considerarse como un simple objeto, como una cosa o simple medio para los intereses del amo. Amo y esclavo se necesitan; el amo no podrá cobrar plena conciencia de sí, porque el otro que le sirve de espejo es un esclavo. Al final, el uno no puede vivir sin el otro. El amo domina sobre el esclavo y el esclavo termina dominando sobre el amo. Según el Manifiesto Comunista, de Karl Marx, la forma como una comunidad consigue dinero supone diferenciación entre las personas que lo integran. Esa diferenciación, con sus implícitas discriminaciones y valoraciones, coloca a unos en la ventajosa condición de superioridad y otros en la triste condición de dominados. Surgen las clases sociales y su frecuente enfrentamiento. Lucha entre ricos y pobres ha sido la dinámica de la historia. ―Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, amos y esclavos, maestros y 206 SOLÉ, Joan. Ob. Cit. 207 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit.
  • 92. 92 oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes‖208. En estas circunstancias los pobres, el proletariado, quiere derrocar a los ricos, a la burguesía. Como obtener el poder no es fácil, porque los poderosos no quieren entregarlo sin luchar, entonces el proletariado necesita utilizar la fuerza, la violencia. Así como Hegel glorificó la guerra entre Estados y naciones como contradicción antitética (antagónica) que movía la historia, Marx hizo de la dialéctica de la lucha de clases entre explotados y explotadores el motor del devenir de la humanidad. El marxismo demuestra la mistificación, la cual consiste en demostrar que detrás de nuestros sentimientos ―nobles‖ se ocultan complejos, bajezas y, en fin, la suciedad de la vida. El planteamiento de Darwin sobre el origen de las especies pone en evidencia la lucha por la competencia. El conglomerado social debe decidirse por la libre competencia, por la libertad absoluta de acción. ―Entregados a una lucha frontal y generalizada, los sujetos humanos se harán vencedores o perdedores. Un comportamiento diferente sólo redundará en beneficio de los débiles y con ellos la sociedad se hundirá en una irremediable mediocridad‖209. Si la humanidad quiere salir beneficiada se deben erradicar el socialismo, el cristianismo, la socialdemocracia y demás movimientos que tiendan a constreñir las condiciones de lucha y a humanizar los conflictos. La violencia, tal como lo plantea William James, se ha podido estar gestando desde el mismo instante en que apareció el hombre sobre la tierra. El hombre primitivo, en su afán de subsistir enfrentado a los múltiples peligros de la naturaleza, de los animales y los demás hombres, aprendió a robar, saquear aldeas, poseer mujeres y matar. ―Así emergieron las tribus más guerreras, tanto para los jefes como para las agrupaciones se combinaron la mera pugnacidad y el amor a la gloria con el más primario apetito de pillaje‖210. Considera que la historia es un baño de sangre y que heredamos la nodriza guerrera. ―Nuestros antepasados dejaron la semilla de la pugnacidad en nuestros huesos y médula, y miles de años de paz no han de expulsarla de nosotros‖211. Arthur Schopenhauer, Ludwing Feurbach y Federico Nietzsche sostienen que el instinto, la animalidad y el cuerpo priman sobre la conducta humana. La visión nietzscheana muestra al hombre como un ser miserable, inmundo, determinado, híbrido, mezcla de bestialidad y humanidad; simple puente entre la bestia y el superhombre. Según éste, no es la razón la que establece los valores, sino la fuerza, la vida, y en tal sentido, la animalidad. Los atributos del hombre, según Nietzsche, están representados por el águila y la serpiente (el orgullo, la garra, la rapacidad y la astucia). Si el hombre es águila y serpiente, está en el abismo de las pasiones y en el fango del desgarrado mundo de lo cotidiano. Schopenhauer planteaba que el hombre no puede 208 MARX, Karl. El manifiesto comunista. http://www.megaepub.com/karl-marx-el-manifiesto-comuni.html 209 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit. 210 CARDONA LONDONO, Antonio. SHEEK CHOUE, Yong. Ob. Cit. 211 Ibídem.
  • 93. 93 llegar a la felicidad individual. Su voluntad de vivir le obliga a devorar a los demás o a ser devorado por ellos. La vida es un malestar continuo y criminal. Nietzsche, a través de su ética del ―Superhombre‖, plantea que a medida que el hombre rompe los esquemas medievales descubre que los valores morales tradicionales son puras máscaras que ocultan los intereses egoístas de unos y las bajezas y miserias de otros. ―El hombre se debate entre dos actividades: la lucha por el poder y la defensa de la debilidad. Esto divide a los hombres en poderosos y débiles. Los débiles necesitan vivir en sociedad, con un orden jurídico, una religión y una moral comunes, teniendo como valores la igualdad, la humanidad, la caridad, el sacrificio. Los poderosos constituyen una raza superior caracterizada por valores opuestos a la raza inferior. Para ellos no existe otra regla moral que el desarrollo de su propia personalidad en procura del poder y la grandeza. El que realiza en su vida el ideal del hombre poderoso se convierte en un superhombre, valor y meta suprema de la humanidad. Éste es duro, sin sentimientos y profundamente inmoral. Hace todo lo que sirve a sus fines, sin necesidad de justificar nada, ya que está ―más allá del bien y del mal‖. La moral se convierte en indispensable para los hombres inferiores. Es la moral del ―hombre de negocios‖ y de todos aquellos cuya máxima espiración es ―triunfar en la vida‖ al precio que sea‖212. Henri Bergson plantea que la sociedad, fruto de la evolución natural de la vida e integrada en función del todo es, por falta de reflexión y emoción, cerrada, y, por tanto, sus integrantes ―se sostienen entre sí, dispuestos a atacarse o a defenderse y obligados a una actividad de combate‖213, y en ella se practica una moral cerrada con hábitos como el de mandar y obedecer, es decir, impera la presión social, un sistema impersonal, un orden establecido al cual debe obedecerse. Honoré de Balzac, en su Comedia Humana, sostiene que el hombre no es ni bueno ni malo, nace con instintos y aptitudes; el mundo (la sociedad), lejos de corromperlo, como plantea Rousseau, lo perfecciona; pero entonces el egoísmo desarrolla enormemente sus condiciones al mal. El Marqués de Sade afirma que no había nada más natural que hacer cuanto nos parezca, caiga quien caiga y por mucho dolor que se produzca a los demás. Jack London, con influencias de Marx y Nietzsche, mantenía la tesis general que el ser humano no es bueno por naturaleza, y sólo los fuertes consiguen alzarse en la vida que es dura; estos seres serán los que pongan los cimientos para una sociedad más justa. Según Hitler, ―el mundo, creado por Dios, se ha ordenado siempre en el sentido de la superioridad del más fuerte, del más capaz que impone sus privilegios sobre los frágiles, incompletos e incompetentes. Es la personalidad individual la que crea y constituye mundos, en ningún caso el peso mediocrizante de la masa‖214. El papel del más fuerte es dominar al más débil. 212 GONZALEZ ALVAREZ, Luis José. Ética latinoamericana. Usta, Bogotá, 1996. 213 SALAZAR RAMOS, Roberto José. Ob. Cit. 214 HITLER, Adolfo. Mi lucha. http://ebookmundo.net/book/mi-lucha/
  • 94. 94 Jean Paul Sartre apunta que las relaciones humanas no son gratas, sino que son conflictivas, pues mediante ellas los seres humanos tienden a someter a los demás, a sus congéneres. Hasta en el amor, que podría considerarse como la relación más pura y libre, se presenta el sometimiento. ―El amor es una revancha sobre aquel que quiere hacer de nosotros un instrumento suyo, es un tratar de convertir en prisionera la voluntad del otro, que trata de paralelizarnos‖215. Asimismo, sostiene que la escasez, como hecho contingente y universal, genera conflictos por cuanto la sobrevivencia, por escasez de alimentos, nos convierte en un peligro para los demás, y éstos en un peligro para nosotros. ―Aparece así el otro como negación del hombre o el anti—hombre, portador para nosotros de una amenaza de muerte‖, precisa Sartre, y aclara que la escasez provoca la enajenación, la violencia y la contraviolencia. Lou Marinoff considera que ―en la mayor parte de los casos, la infelicidad personal, los conflictos de grupo, la descortesía imperante, la promiscuidad descarada, las olas de crímenes y las orgías de violencia no son producto de una sociedad mentalmente enferma, sino de un sistema que (al carecer de un gobierno visionario y de la virtud filosófica) ha permitido e incluso fomentado que la sociedad terminara padeciendo un trastorno moral‖216. Loren Eiseley sostiene que el hombre moderno es ahora la recóndita pesadilla del hombre. El hombre más que un tirano de los demás, es un tirano de sí mismo, afirma Nicolás Berdiaev. Se tiraniza por envidia, por amor propio, por miedo, por sus falsas creencias, sus supersticiones y sus mitos. ―El hombre se tiraniza a sí mismo por la conciencia de su debilidad e insignificancia, y por la sed de poder y grandeza‖, agrega, y sentencia que por su voluntad de esclavizar, ―el hombre no sólo esclaviza a los demás sino a sí mismo‖. Fiódor Mijáilovich Dostoievski, en su profunda búsqueda dentro del alma humana, nos dice que ―se habla a veces de la fiera crueldad del hombre, pero esto es terriblemente injusto y ofensivo para las fieras; una fiera no puede ser nunca tan cruel como el hombre, tan artística y refinadamente cruel‖217. Montaigne se preguntaba si habría algo más ridículo que esa miserable criatura (el hombre), ―quien lejos de ser dueña de sí misma, se halla sometida a la injuria de todas las cosas, se llame a sí misma dueña y emperatriz del mundo, cuando carece de poder para conocer la parte más íntima, y no digamos para gobernar el conjunto‖218. Jaime Luis Gutiérrez Giraldo sostiene que ―somos la especie más cruel y despiadada que jamás haya existido sobre la tierra‖219. Aquí es procedente reflexionar sobre lo que narra Juan Rulfo en su Pedro Páramo: ―Este mundo que lo aprieta a uno por todos lados, que va vaciando puños de nuestro polvo 215 ESCOBAR VALENZUELA, Gustavo. Introducción a la filosofía. Introducción a la filosofía 2. McGrawHill, México, 1964 216 MARINOFF, Lou. Ob. Cit. 217 DOSTOIEVSKI, Fiódor Mijáilovich. Los hermanos Karamazov. RBA Editores, Barcelona, 1991. 218 CASSIRER, Ernest. Antropología filosófica. Fondo de Cultura Económica, México, 1968, p. 18. 219 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime Luis. Ob. Cit.
  • 95. 95 aquí y allá, deshaciéndonos en pedazos como si rociara la tierra con nuestra sangre. ¿Qué hemos hecho? ¿Por qué se nos ha podrido el alma?‖220. Aldous Huxley sostiene que ―el siglo XX se especializó en el idealismo romántico y optimista que postula que el hombre, en general, es bueno y gradualmente se va haciendo mejor. El idealismo de los hombres de la Edad Media era más sensato, pues empezaba por insistir en que el hombre es, en su mayor parte, y esencialmente, malo y pecador por instinto y por herencia‖221. Jaime Rubio Angulo plantea que debido al primado de la conciencia en la cultura occidental, tras el ―Pienso, luego existo‖ cartesiano (punto de partida del filosofar moderno), ―estamos perdidos, extraviados entre los objetos y separados del centro de nuestra existencia; así como estamos separados de otros, y nos convertimos en enemigos de todos… El secreto de esta separación, de esta diáspora, está en que en principio no poseemos lo que somos‖222. Germán Espinosa señala que ―el alma humana encierra en sus repliegues más hondos, una bestia, una bestia terrible, de la cual nadie puede avergonzarse, puesto que ella y nosotros conformamos un ente único, un solo ser, una aviesa fusión…‖223 Según Myers, los filósofos han debatido durante mucho tiempo si nuestra naturaleza humana es sobre todo la de un noble salvaje benigno y contento o la de un bruto potencialmente explosivo. Rousseau afirma que la sociedad es la responsable de los males sociales y no su naturaleza humana. Hobbes considera necesarias las restricciones sociales para controlar y reprimir el bruto humano. Bías precisa que la mayoría de la gente es mala. Wittgenstein afirma que los seres humanos son profundamente malos. ―Yo soy un monstruo‖, solía decir. Maurice Joly, interpretando a Maquiavelo, nos dice que el instinto malo es en el hombre más poderoso que el bueno. ―El hombre experimenta mayor atracción por el mal que por el bien; el temor y la fuerza tienen mayor imperio sobre él que la razón. No me detengo a demostrar estas verdades; entre vosotros, solo los necios de la camarilla del barón Holbach, cuyo gran sacerdote fue J. J. Rousseau, y Diderot su apóstol, pudieron tener la osadía de contradecirlas. Todos los hombres aspiran al dominio y ninguno renunciaría a la opresión si pudiera ejercerla. Todos o casi todos están dispuestos a sacrificar los derechos de los demás por sus intereses… ¿Podemos conducir masas violentas por medio de la pura razón, cuando a estas solo las muevan los sentimientos, 220 RULFO, Juan. Pedro Páramo. Oveja Negra, Bogotá, 1984. 221 HUXLEY, Aldous. El tío Spencer. http://edicionesdelviento.es/libreria/es/69_aldous-huxley 222 RUBIO ANGULO, Jaime. Introducción al filosofar. USTA, Bogotá, 1985. 223 ESPINOSA, Germán. La orgía. La noche de la trapa (Cuentos completos). http://irmajimenez.blogspot.com.co/2012/07/blog- post.html
  • 96. 96 las pasiones y los prejuicios?‖224. ¿Qué es lo que sujeta a estas bestias devoradoras que llamamos hombres? Si tenemos en cuenta las predicciones de Tomás Roberto Maltthus hace unos doscientos años, la situación de violencia es muy posible que siga, no sólo por la lucha por el poder y otras realidades, sino por la supervivencia. ―Los hombres tienden a incrementar su población de manera desmesurada y sin guardar proporción debida con el crecimiento correlativo de sus recursos económicos y alimentos. Se impone entonces una lucha por la existencia, en la cual muchos se verán forzados a abandonar la partida, mientras otros conseguirán adaptarse y sobreponerse‖225. El modelo cultural también influye en las motivaciones de la conducta humana, ya que la cultura moldea nuestra manera de ser, de ver, comprender y de estar en el mundo. Ruth Benedict, citada por Roberto J. Salazar, distingue dos modelos culturales: el apolíneo y el dionisiaco, y afirma que mediante el primero ―la vida se expresa como participación pública y no como autoafirmación individual; la vida personal está marcada por la huella de lo generoso, lo noble, el desprendimiento, lo digno…‖, agregando que el modelo dionisíaco ―está signado por la avidez de gloria, de poder, embriaguez, frenesí, afirmación individual; se tiende a la satisfacción que deriva de la superación de los vínculos y de los límites de una existencia regulada y tranquila‖226. En la antigua Grecia imperaban estos modelos culturales; el apolíneo, entre otras cosas, regulaba las pasiones, y dionisiaco las exaltaba. Jesús Mosterín piensa que el humano seguirá siendo perverso, tal como ha sido programado genéticamente, pero también buscará progresar y ser feliz. ―Seguirá habiendo egoísmo, agresividad, codicia, holgazanería, ansia de dominio, estupidez, fanfarronería y cuantos aspectos oscuros de nuestra naturaleza queramos señalar. Algunos individuos seguirán tratando de engañar o agredir a los demás, y seguirán siendo insensibles al dolor de los otros animales. Seguirán haciendo falta leyes, jueces, cárceles y policías. Pero también seguirá habiendo simpatía, amor, curiosidad, creatividad, laboriosidad, ganas de competir y triunfar, de esforzarse y de superarse uno mismo, inteligencia y alegría de vivir‖227. Según Sigmund Freud, el fundamento de la conducta humana ha de buscarse en varios instintos inconscientes, llamados también impulsos o pulsiones. Freud estableció que los 224 JOLY, Maurice. Ob. Cit. 225 MALTTHUS, Tomás Roberto. Ensayo sobre el principio de la población. http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/2908/16/ensayo-sobre-el- principio-de-la-poblacion/ 226 SALAZAR RAMOS, Roberto José. El hombre como ser histórico y cultural. Antropología, perspectiva latinoamericana. USTA, Bogotá, 1993, p. 174. 227 MOSTERÍN, Jesús. Filosofía de la cultura. www.ebookmundo.com
  • 97. 97 impulsos humanos participan y se fundamentan en la pasión de vivir (Eros) y la pasión de morir (Tánatos). ―Según su teoría, en esa pugna entre la vida y la muerte, en cuanto la conciencia baja la guardia un momento, el instinto de muerte toma la delantera, tratando de destruir no sólo a los demás, sino incluso a nosotros mismos‖228. Charles G. Morris, citando las ―Obras Completas‖ de Freud, dice que las pulsiones son el instinto de vida (Eros) y el instinto de muerte (Tánatos). ―El primero —señala Morris— se relaciona con el hambre, la sed, la genitalidad y la autopreservación. El segundo con las tendencias suicidas y autodestructivas, agresividad o guerra‖229. Freud señala que ―nosotros mismos, juzgados por nuestros impulsos instintivos, somos, como los hombres primitivos, una horda de asesinos‖230. Agrega que el ser humano, por naturaleza, es agresivo, debido a que tiene pulsiones o instintos que lo motivan al homicidio, al canibalismo y al incesto, en procura del placer y la felicidad. Esta circunstancia impide la libertad porque las tendencias agresivas nos acompañan permanentemente, dificultándonos la convivencia social. ―A mi juicio, ha de contarse con el hecho de que todos los hombres integran tendencias destructoras —antisociales y anticulturales— y que en gran número son bastante poderosas para determinar su conducta en el de la sociedad humana‖231. Y desde su cosmovisión afirma éste (en la misma obra) que ―probablemente cierto tanto por ciento de la humanidad permanecerá siempre asocial, a consecuencia de una disposición patológica o de una exagerada energía de los instintos‖. El mismo Freud sostiene que ―la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano‖ y que ésta constituye ―el mayor obstáculo con que tropieza la cultura‖. Puntualiza Freud que ―dicho instinto de agresión es el descendiente y principal representante del instinto de muerte…‖232. De acuerdo con el psicoanálisis (psicología profunda), los instintos reprimidos pueden perturbar el acontecer psíquico. ―El psicoanálisis considera al hombre como un ser que en su conducta se halla determinado esencialmente por los instintos y fenómenos inconscientes que se desarrollan a partir de su vida instintiva‖233. Tales instintos pueden ser el sexual (Freud), los de poder y de prestigio (Adler), los de posesión, de conservación y de autodesarrollo (Schultz—Hencke) y el de seguridad. El instinto sexual reprimido se manifiesta en forma de agresividad, los de poder y de prestigio en la necesidad de posesión, el de posesión en la avaricia o manías coleccionistas, y el de seguridad en voluntad de imponerse. La ambición de poder –sostiene Adler—, como compensación de los sentimientos de inferioridad desarrollados en la infancia, constituye el motivo humano fundamental. ―Cuando la elaboración de las vivencias no se realiza de un modo normal, los instintos insatisfechos y los conflictos no resueltos pueden suscitar la aparición de una tendencia poderosa hacia la agresión, hacia el ataque‖234. 228 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit. 229 MORRIS, Charles. Ob. Cit. 230 FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura. http://ebookmundo.net/book/el-malestar-en-la-cultura/ 231 ________________ El porvenir de una ilusión.ww.librostauro.com.ar 232 ________________. El malestar en la cultura. http://ebookmundo.net/book/el-malestar-en-la-cultura/ 233 DIRKS, Heinz. Ob. cit. 234 Ibídem.
  • 98. 98 Sobre los impulsos en los planteamientos freudianos, Erich Fromm afirma que ―Freud pensó que el hombre es un campo de batalla en el que se enfrentan dos fuerzas igualmente poderosas: el impulso de vivir y el impulso de morir‖235. La fijación de estos instintos durante la niñez es fundamental en la conformación del comportamiento humano. Luis Duravia advierte de los riesgos si no se presenta una adecuada fijación de ese tipo de instintos, por cuanto un niño demasiado reprimido por sus padres no desarrolla tolerancia a la frustración y ―se vuelve como una olla de presión que no pudiendo descargar su presión de la forma natural, la descarga por otros puntos débiles, causando mucho daño‖236. Estos instintos que, por violencia intrafamiliar, quedan mal fijados en la mente del niño, lo conducen a gestar un comportamiento antisocial, percibiendo a los demás como enemigos de los que hay que defenderse o atacarlos; asimismo, a desarrollar una neurosis fóbica y obsesiva. Nos dice Morris que Freud sostiene que el comportamiento humano hunde sus profundas raíces en las estructuras psíquicas de la personalidad: El Ello (Id), el Yo (Ego) y el Superyo (Superego). ―El Ello es la parte inconsciente, los instintos, impulsos y deseos inconscientes; es una caldera hirviente de impulsos y deseos inconscientes, que sin cesar tratan de manifestarse o expresarse. Los instintos de vida y de muerte forman parte del Ello... El Yo es la estructura del pensamiento consciente, lo racional; controla los impulsos del Ello para que sean aceptados socialmente. Media entre las exigencias del ambiente (realidad), la conciencia (Superyo) y las necesidades instintivas (Ello). Controla todas las actividades conexas con el pensamiento y razonamiento. Por medio de los sentidos, el Ego llega a conocer el mundo exterior... El Superyo se relaciona con las normas sociales, lecciones y prohibiciones aprendidas; es la parte portadora de los principios morales. En el Superyo es donde se alimentan las ideas morales de conducta, lo que llamamos la conciencia... El Ello, el Yo y el Superyo funcionan en armonía. El Yo satisface las exigencias del Ello en forma moral y razonable, aprobado por el Superyo. Y así podemos amar y odiar, lo mismo que expresar nuestras emociones de manera adecuada y sin sentimientos de culpabilidad. Cuando el Ello predomina, los instintos están desenfrenados y tendemos a constituir un peligro para nosotros mismos y para la sociedad. Cuando predomina el Superyo, la conducta es controlada con excesivo rigor y no podemos llevar una vida normal”237. Charles Darwin piensa que si la naturaleza selecciona a los individuos más aptos por medio de la lucha por la vida, que elimina a los más frágiles y a los que no se acomodan al ambiente, las personas deben hacer lo mismo y dejar que cada cual trate de sobrevivir como pueda, sin levantar a los caídos ni ayudar a los incapaces… Los partidarios de la eugenesia, propuesta por Francis Galton, consideran que la reproducción humana debe 235 FROM. Erich. Ética y psicoanálisis. Fondo de Cultura Económica, México, 1971. 236 DURAVÍA, Luis. Dimensión afectiva de la personalidad. Editorial Kimpres, Bogotá, 1992. 237 MORRIS, Charles G. Ob. Cit.
  • 99. 99 ser orientada como la de los animales domésticos a fin de producir mejores ejemplares, tal como lo pusieron en práctica los nazis… Los darwinistas y sus seguidores piensan que el hombre sobrevive gracias a su fuerza, pero Loren Eiseley piensa que el hombre sobrevive por la ternura y no por la fuerza. ―El hombre nace del amor y existe por la razón de un amor que en él va más allá que en cualquier otra forma de vida‖. Sin embargo, reconoce que, irónicamente, el hombre es una criatura que pretende violentar las expresiones de la vida, y hacerse mudo para vivir. Según Goethe, saberse amado da más fuerza que saberse fuerte. Fernando Savater precisa que con la fuerza con que unos hombres se imponen a otros casi nunca es mera superioridad muscular o numérica, siempre necesita pasar a lo simbólico, es decir, artificializarse. Peter Maler considera que la violencia es una reacción innata, automática. Una teoría, muy popular en el siglo XIX, atribuye la violencia humana al hecho de que, como consecuencia de la evolución, en el cerebro humano habrían quedado remanentes de su vida de saurio o lagarto, ―coexistiendo con las características de mamífero superior‖238. Este planteamiento, reformulado por Arthur Koestler y retomado por los criminalistas italianos (Di Tulio, Grasset, Patrizi), sostiene que ―existe una paleopsique bárbara y primitiva que, al desbordar a la neopsique, produce el hecho delincuencial‖239. Según éste, la reformulación de Koestler y de los criminalistas italianos no sería más que ―una burda ideologización biológica de la violencia social que, sin duda, debe más a la cultura que a los lagartos‖. A pesar de que las investigaciones químicas y genéticas ofrecen confusión, ―los estudios con gemelos y con niños adoptados parecen indicar que existe algún componente hereditario en la violencia‖, precisa Jorge Alcalde. Ernest Jung reconoce que en todo individuo hay un asesino en potencia. ―Considera que en la personalidad del ser humano se albergan siempre ciertas áreas en sombra, algo así como la cara oscura de su carácter‖240. B. F. Skinner presenta al hombre como simple cuerpo que se comporta de manera análoga a los demás organismos y en función de ciertas condiciones ambientales y genéticas. ―Según las teorías de Skinner (1953), la conducta se adquiere o extingue gracias a las consecuencias que siguen a la misma; es decir, gracias a los refuerzos (que incrementan la conducta) y a los castigos (que la debilitan). La agresividad se aprende, mantiene y extingue a través de estos mismos mecanismos. Y se aprende de forma muy temprana y con mucha facilidad cuando conduce al éxito, bien porque el niño consigue, gracias a ella, aprobación social o bien porque elimina estímulos desagradables. Y así, es muy probable que el individuo vuelva a emplear procedimientos agresivos en otras ocasiones para conseguir los mismos resultados‖241. Konrad Lorenz y Sigmund Freud 238 RESTREPO RAMÍREZ, Luis Carlos. Ob. Cit. 239 Ibídem. 240 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit. 241 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. La explicación de la agresividad: diferentes puntos de vista. 19/MAY/02. Revista Universitaria de formación del Postgrado. http://aufop.blogspot.com.co/2012/05/la-explicacion-de-la-agresividad.html
  • 100. 100 plantean que el impulso violento es innato y por lo tanto inevitable. Lorenz señala que ―la agresión en el hombre es parte del instinto congénito de matar y destruir, un vestigio de nuestros orígenes remotos‖242. Este científico indica que ―la agresividad humana es una tendencia o un instinto innato que empuja a la lucha contra los individuos de la misma especie hasta llegar a la destrucción o a la muerte de los mismos‖243. Lorenz considera al hombre como incontrolable pulsión agresiva. ―En 1963 Lorenz (1978) postuló, al igual que Freud, que la agresividad es instintiva, que se genera internamente y que se libera ante un estímulo apropiado. Si éste no aparece provocará una acumulación de los impulsos agresivos que terminarán liberándose ante un estímulo inapropiado. La agresividad según él funciona como una caldera de vapor en continuo proceso de calentamiento, en la que aquel debe liberarse de forma continua para evitar un exceso de presión que terminaría por hacerla explotar. Cuando la válvula de seguridad se bloquea y la presión excede los niveles de tolerancia, la explosión resulta inevitable. Por otra parte, basándose en sus estudios con animales, Lorenz afirma que la agresividad forma parte de su conducta territorial, que está al servicio de la supervivencia y conservación de la especie, y que las luchas entre rivales conducen a establecer jerarquías que permiten la selección de los individuos más fuertes y sanos del grupo. Los seres humanos están dotados, como los animales, y debido a una especie de «fatalidad biológica», de un instinto agresivo que no puede ser controlado por la razón. Pero el ser humano no tiene, como aquellos, inhibiciones para matar a los miembros de su misma especie. Además, su inteligencia le ha permitido desarrollar toda suerte de armas destructivas, que le hacen potencialmente peligroso para sus congéneres. De esta forma, para evitar una expresión incontrolada de la agresividad, es preciso que ésta se vaya descargando poco a poco a través de formas de agresión socialmente aceptadas, como la búsqueda del logro, la competencia, la apuesta entusiasta y militante por una ideología…, o la participación en deportes competitivos‖244. Según Wilhelm Reich, seguidor de Freud, la agresividad se produce por la liberación de la tensión acumulada por la represión de la energía sexual. Si bien es cierto que la teoría freudiana sobre el origen congénito de la agresión aún conserva vigencia, Richard Stanley Lazarus observó que ninguna investigación importante ha demostrado que el hombre posee un instinto congénito e incontrolable de matar y luchar. José Arana afirma que ―hoy por hoy no se puede defender científicamente ninguna base genética inmediata y específica de la agresividad, mucho menos de la agresión psicópata‖245. No existe criminal nato, si tenemos en cuenta que esa teoría, propuesta por Cesare Lombroso, fue declarada obsoleta. Así mismo, Paul Frederic Brain, presidente de la Sociedad Internacional para la Investigación de la Agresividad, sostiene que ―la especie humana no es particularmente agresiva, aunque sí haya desarrollado 242 LORENTZ, Konrad. La agresión: el pretendido mal. http://www.megaepub.com/konrad-lorenz-sobre-la-agresin-e.html 243 Ibídem. 244 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. Ob. Cit. 245 ARANA, Jorge. Revista Muy Interesante. Editora Cinco.
  • 101. 101 una tecnología que hace que unas agresiones sean más efectivas que otras‖246. Algunos estudiosos como sociólogos y sicólogos concluyen que el comportamiento violento está determinado porque somos los únicos animales que usamos sistemáticamente herramientas. ―Una lasca, que sirvió a nuestros antepasados para partir un hueso de una presa, también debió de serles útil para amenazar a sus congéneres que pretendían robárselo‖247. Según William Ospina, Colombia es hoy el país con mayor índice de criminalidad en el planeta, y la inseguridad va convirtiendo sus calles en tierra de nadie. Lemos Simmonds no comparte la teoría de que los colombianos seamos más violentos porque somos distintos a los demás. ―Nuestro inventario genético es idéntico al del resto de los seres humanos. El problema no está en las complicadas leyes de la herencia. Es, más bien, una cuestión de cultura política‖248. Los estructuralistas, encabezados por Michel Foucault, sostienen que el hombre es producto de su cultura, de sus condiciones de vida. Su pensar, querer, vivir y su actuar está fraguado en modelos sociales preestablecidos. ―El hombre más que un sujeto, es un sujetado, un sometido. Está construido por las estrategias, los saberes, los intereses, etcétera, que se entretejen, impidiéndole ejercer su autonomía y soberanía‖249. Según Jorge Alcalde, ―la violencia es el resultado de la influencia de la cultura sobre la agresividad biológica natural propia de cualquier animal‖. La posición humanista asegura que el hombre tiene la capacidad de conocer lo bueno y de actuar de conformidad con sus potencialidades naturales y su razón; pero sus detractores, como Hobbes, sostienen que la naturaleza del hombre está inclinada a la violencia, a la envidia y a la lucha de todos contra todos. Madeido rechazaba la concepción judeocristiana que sostiene que el hombre es imperfecto e inclinado al mal en virtud del pecado original. La ciencia, cada vez más comprometida con la búsqueda de respuestas a la problemática de la violencia, centra sus investigaciones en este complejo campo, sin que hasta el presente exista una solución concreta. ―Aunque el estudio de la violencia no es nuevo — sostiene Jorge Alcalde—, aún no se ha producido un auténtico boom de hallazgos relacionados con el tema y de teorías con suficiente rigor, distanciadas de las líneas seudocientíficas que imperaron en las primeras décadas del siglo XX, como es el caso de la frenología, que pretendía predecir el comportamiento de los seres humanos a partir del tamaño de los cráneos‖250. La investigación no avanza por cuanto se experimenta con animales como ratones y no con humanos por obvias razones éticas. Sin embargo, los científicos han encontrado que algunas sustancias químicas se ponen en juego 246 BRAIN, Paul Frederic. “La especie humana no es particularmente agresiva”. El País, Madrid http://elpais.com/diario/1984/12/14/sociedad/471826813_850215.html 247 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 248 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit. 249 OSPINA, William. Ob. Cit. 250 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
  • 102. 102 durante un ataque violento. La más importante sería la serotonina que, ha sido culpada de otros males como la depresión o los desórdenes alimenticios. ―Varios estudios han confirmado que los animales más violentos, incluidos los humanos, presentan menores niveles del metabolismo de la serotonina en el fluido cerebroespinal, lo que es igual a decir que sus cerebros activan menores cantidades de la sustancia‖251. Según el neurólogo Adrián Raine, citado por Alcalde, ―la clave de la violencia humana está en el estudio del cerebro y, más concretamente, en el córtex prefrontal, un área mayor en los humanos que en el resto de los animales‖. Muchos han propuesto que la violencia está íntimamente relacionada con la supervivencia, semejándose la violencia humana con ―la de los animales que tienen que combatir con sus congéneres por la comida o la reproducción‖252. Sin embargo, teorías actuales ―advierten que, tanto el animal como entre los humanos, la violencia extrema puede derivarse de una patología que impide percibir o interpretar correctamente los signos de sumisión del otro cuando se está en pleno combate‖, aclara Alcalde. Tanto en la química como en la genética existe confusión para determinar con precisión el origen de la violencia. ―Por el momento la violencia no se considera como una enfermedad y no es legítimo moralmente tratarla como tal. En el fondo parece que, a pesar de todos los avances de la ciencia, el ser humano no está dispuesto a extirparse a sí mismo la semilla de su mal más ominoso y exclusivo‖253. Algunos sicólogos sociales sostienen que la violencia o la agresión tiene influencias neurales, genéticas y bioquímicas. David G. Myers afirma que un experimento demostró que una mujer que recibió una estimulación eléctrica indolora en un área de su cerebro interno ―se encolerizó y estrelló su guitarra contra la pared, pasando cerca de la cabeza de su psiquiatra‖254. En cuanto a lo genético sostiene que ―nuestro temperamento –lo intenso y lo reactivo que somos— en parte es algo que traemos con nosotros al mundo, influido por la reactividad de nuestro sistema nervioso simpático‖255. Respecto a la influencia bioquímica, dice que la química sanguínea influye en la estimulación agresiva. ―El alcohol aumenta la agresividad al reducir la autoconciencia de las personas y su habilidad para considerar los resultados de sus acciones‖256. El azúcar en la sangre puede incrementar la agresividad. El exceso de testosterona también puede generar conductas agresivas. Desde el punto de vista de la sicología social, la agresión es una conducta física o verbal que pretende herir a alguien. ―Incluye acciones que tienen la intención de herir a alguien: bofetadas, insultos directos, incluso meterse con alguien con chismorreos‖257. Myers señala que los sicólogos distinguen entre la agresión hostil y la agresión instrumental. La hostil surge del enojo y su objetivo es dañar. La instrumental pretende 251 Ibídem. 252 Ibídem. 253 Ibídem. 254 MYERS, David. Ob. Cit. 255 Ibídem. 256 Ibídem. 257 Ibídem.
  • 103. 103 hacer daño, pero sólo como un medio para lograr algún otro fin. ―La agresión hostil es caliente; la agresión instrumental es fría‖258. La mayoría de asesinatos son hostiles, y tienen su origen en arranques impulsivos, emocionales. Algunos homicidios son instrumentales. ―Lo que comienza con un acto frío y calculado puede encender la hostilidad‖259. Myers sostiene que la psicología social aborda el tema del origen de la agresión desde las perspectivas del instinto, de la frustración y del aprendizaje social. La perspectiva del instinto, asociada con teorías de Freud y Lorenz, ―sostiene que, si no es descargada la energía agresiva se acumulará en el interior‖260. Según este planteamiento, la agresión es influida biológicamente por la herencia, la química sanguínea y el cerebro. De acuerdo con la segunda perspectiva, la frustración causa la cólera o ira, que provoca agresión. ―La frustración resulta no de la privación per se sino de la brecha entre las expectativas y los logros‖261. La perspectiva del aprendizaje social presenta la agresión como conducta aprendida. ―Por la experiencia y la observación del éxito de los demás, aprendemos que la agresión en ocasiones reditúa. Por lo tanto, cuando somos activados por una experiencia aversiva y cuando parece seguro y recompensante agredir, es probable que lo hagamos‖262. Científicos como Gultung, Rojas y Castells y otros teorizan respecto al origen social de la agresividad. José Emilio Palomero diserta sobre la construcción social de la violencia y sobre otros orígenes del mismo fenómeno. Veamos: “El análisis de la agresividad quedaría incompleto si no contemplamos el papel que juega en ella el contexto social. Por ello son muchas las voces que se han levantado desde la sociología, la psicología, la pedagogía, la filosofía y desde diferentes ámbitos «críticos» del saber, destacando la capacidad que tienen las estructuras sociales para generar un tipo más corrosivo de violencia: la violencia indirecta, cultural, estructural (Galtung, 1985; 1998). El ser humano nace con una serie de características y capacidades, que se actualizan y potencian en dependencia de la sociedad en la que vive y de su propio proceso de construcción personal. Así, la capacidad para odiar y amar está presente en todas las personas, si bien aprendemos a comportarnos de forma pacífica o violenta en función del entorno cultural en que vivimos. Por ello podemos afirmar que existe una construcción cultural de la violencia y de la paz, así como una construcción de nosotros mismos como violentos o pacíficos. En definitiva, el ser humano es modelado por la cultura, dependiendo su forma de convivir con los demás tanto de sí mismo como de la sociedad y contexto cultural que le rodea. En este sentido, en nuestro mundo existe un modelo dominante de ser humano que se caracteriza por la utilización de conductas agresivas y por la marginación y desprecio de otros pueblos o etnias, o de las personas de otro género o de características diferentes, que ha terminado por generar una «atmósfera cultural» que 258 Ibídem. 259 Ibídem. 260 Ibídem. 261 Ibídem. 262 Ibídem.
  • 104. 104 impregna casi todos los ámbitos de la vida. Los medios de comunicación social reproducen este modelo de forma acrítica, mostrándonos que solo sobreviven los más fuertes y que no existe otra posibilidad que la de luchar contra los otros. En definitiva, nuestra cultura presenta la rivalidad, la competencia, la lucha, el enfrentamiento y la violencia como deseables o inevitables, y los procesos educativos y de socialización continúan formando a nuestros niños y adolescentes según este modelo. En este sentido, muchos de los héroes que se les presentan tienen como única cualidad la utilización de la violencia. De esta forma, como dice Rojas Marcos (1995), el ambiente social desempeña un papel importantísimo para que la semilla de la violencia termine por germinar. Así pues, parece evidente que existe un modelo dominante, que ha sido construido socialmente desde la violencia, y que acaba generando violencia; que nuestra sociedad vive inmersa en la violencia cultural y estructural, que Galtung (1985; 1998) entiende como un tipo de violencia en la que los agresores son los sistemas y las instituciones sociales, y que se distingue de la personal en que no hay nadie que cause daño directamente. Esta violencia estructural, que se halla incorporada al sistema y que se manifiesta de múltiples formas y en especial a través de todo tipo de injusticias y desigualdades sociales, económicas, jurídicas, de género, raciales o de cualquier otra índole, afecta especialmente a los más débiles (Castells, 1995) y causa daño a todos los seres humanos en general, pues es la responsable de que el nivel de realización real de las personas sea inferior a su nivel de realización potencial”263. En la violencia, según el precitado Useche Aldana, también influye lo genético. ―Es indudable que los genes, las hormonas y ciertos rasgos de personalidad influyen para que haya personas más agresivas. El hallazgo de una mutación en un gen localizado en el cromosoma X de los hombres de una familia holandesa, algunos de cuyos miembros incurrieron en numerosos crímenes, dio impulso a los estudios genéticos de la agresión. El gen en cuestión es un gen que codifica la enzima Monoamino oxidasa—A (MAO—A) encargada de regular la dopamina, la serotonina, adrenalina y otros neurotransmisores. Y por el resultado de investigaciones que indican que hombres que portan una variante en este gen y que han sido víctimas de maltrato han cometido cuatro veces más delitos que hombres que no tienen la variante‖264. En cuanto al tipo de criminales, de hombres violentos, no se puede hablar de un perfil psicológico único. Cualquiera puede ser criminal. Todos podemos ser violentos de diferentes maneras y modalidades. José Antonio García—Andrade, citado por José Manuel Pozueco, señala que ―la violencia se da muchas veces en forma de injurias, desacatos y resistencia a la autoridad, pudiendo a veces permanecer durante tiempo en estado de latencia la hostilidad, hasta encontrar el momento apropiado para poner el mecanismo en marcha, siendo muy expresivos de esta latencia‖265. García—Andrade, plantea que el hombre que es portador de una agresividad importante, cuando esa 263 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. Ob. Cit. 264 USECHE ALDANA, Bernardo. Ob. Cit. 265 POZUECO ROMERO, José Manuel. Psicopatología, crimen violento, cine y realidad: desmontando mitos sobre psicópatas y psicóticos. www.policia.gov.co/imagenes_ponal/dijin/revista.../57_2/08.pdf
  • 105. 105 agresividad se llena de contenido humano, de emoción, de memoria y de inteligencia, se transforma en violencia. Esta opinión es compartida por Mariano Royo—Villanova, quien precisa que no cree ―que exista un perfil psicológico común en este tipo de criminales. Si pueden existir unos más repetidos en las personas que resuelven su frustración mediante una violencia que termina en crimen o en una agresión sangrienta‖266. En concepto de García—Andrade, muchos criminales carecen de afecto, de emociones, de sentimientos. ―Saben lo que es bueno y lo que es malo, pero no lo sienten‖267. Para Estrada Gallego, la violencia es un problema de autoestima. ―El sentido de inferioridad parece ser denominador común en las personas agresivas y que recurren a las armas como un mecanismo para contrarrestar esa sensación. Muchas veces esa merma en la autoestima es tan opresiva y lacerante que impide el movimiento inteligente de la persona, esto es, saber colocarse en la vida... En la justificación del acto violento hay una reserva impresionante de resentimiento, venganza, temor, miedo, minusvalía‖268. La frustración también es fuente de violencia, tal como lo plantea John Dollar, al precisar que ―el comportamiento agresivo viene determinado por sentimientos de frustración, producto de la falta de vivencias agradables a lo largo de nuestra vida‖269. En este sentido, Royo—Villanova sostiene que la ―respuesta tan violenta obedece a frustraciones más grandes, que bordean procesos cercanos a la patología. Entre ellos pueden encontrarse los celos, las ideologías disparatadas, los conceptos erróneos, el miedo insuperable, o la crueldad como una perversión de los instintos‖. Erich Fromm sostiene que encontramos conducta agresiva cuando se frustra un deseo o una necesidad. ―Esta conducta agresiva constituye un intento, con frecuencia inútil, para conseguir un fin fallido mediante el uso de la violencia... Con la agresión resultante de la frustración se relaciona la hostilidad producida por la envidia y los celos‖270. Patricia Vila de Pineda271, citando a Reiss y Roth, nos dice que en la agresión y la violencia inciden tres grandes conjuntos de factores: 1. Aquellos relacionados con el desarrollo social (las condiciones del aprendizaje de conductas y la interpretación de las interacciones con otros). 2. Los biológicos (genéticos, defectos cromosomáticos, mecanismos hormonales, efectos de los neurotrasmisores, alteraciones o lesiones cerebrales). 3. Los procesos sociales (condiciones económicas, estructura y relaciones familiares, densidad de población, falta de cohesión y otras características de ciertos grupos sociales. Benito Espinosa, Karl Marx y Sigmund Freud, con su visión determinista de la conducta, niegan la libertad humana y ven en el hombre el instrumento de fuerzas por fuera de su 266 FERNANDEZ DE BOBADILLA, Vicente. Revista Muy Interesante 77. 267 GARCÍA ANDRADE, José Antonio. Ob. Cit. 268 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit. 269 DOLLAR, John. Personalidad y psicología. https://prezi.com/xtzkci8lqafr/dollard-y-miller-psicologia-del-aprendizaje-social/ 270 FROM, Erich. El corazón del hombre. http://www.megaepub.com/erich-fromm-el-corazn-del-hombr.html 271 VILA DE PINEDA, Patricia. El maltrato infantil y la cultura.
  • 106. 106 voluntad, que lo determinan en su obrar. ―Los tres pensadores vieron el grado en que el hombre y la sociedad son inclinados a obrar de cierta manera, con frecuencia en un grado tal, que la inclinación se convierte en determinación. Pero al mismo tiempo no sólo eran filósofos que querían explicar e interpretar; eran hombres que querían cambiar y transformar‖272. Augusto Ramírez plantea que: ―La vieja polémica teórica sobre la naturaleza de la agresividad humana, fue superada, en gran parte, por las investigaciones realizadas por varios antropólogos que, decidieron investigar sobre el terreno, el comportamiento humano, en vez de seguir elucubrando sobre la naturaleza biológica o reactiva de la agresividad. Estas investigaciones señalaron la íntima relación entre el tipo de cultura y los niveles de agresividad del grupo. Todos los antropoides tienen patrones de reacción agresivos que se ponen en marcha cuando el animal se siente amenazado. Los gorilas riñen entre sí por la jefatura del grupo, pero estas riñas no ocasionan casi nunca la muerte del adversario. La agresividad homicida solo es usada contra agresores de otra especie. El único animal que asesina a su propia especie es el hombre: Homus lupus homini, afirma el proverbio latino. Es evidente que la agresividad está inscripta en la naturaleza biológica del homo sapiens. Todos los animales se defienden cuando son atacados. Pero la conducta agresiva sin finalidad biológica solo se encuentra en los humanos. Este hecho ha llevado a muchos investigadores a afirmar que el hombre es un animal gratuitamente agresivo. Freud especuló sobre la existencia de un instinto de muerte. Si aceptamos esto, tendríamos que ver la violencia como algo consuetudinario e inevitable. Sin embargo, la experiencia nos enseña que ni todo el mundo es agresivo, ni la agresividad es una constante en la conducta humana. Si bien es cierto que en el hombre las reacciones o la conducta agresiva está desvinculada en forma directa de finalidades biológicas, también lo es, que todo acto agresivo está condicionado y desencadenado por las presiones del entorno. Desde nuestro enfoque la agresividad en los seres humanos es también un patrón de reacción eminentemente defensivo. La diferencia con el resto de los antropoides, es que las personas reaccionan en función de valores adquiridos, impresos en su psiquis por el medio social en que se han desarrollado. Sus filias y sus fobias han sido creadas por su vida. Los patrones de acción e inhibición son también condicionados por sus experiencias. La naturaleza humana es psicosocial. Toda la base biológica del animal humano esta psicosocializada. La agresividad no es una necesidad en el hombre, es solo un patrón de reacción en función de la preservación de su vida. Y este patrón está totalmente diseñado por sus experiencias primarias”273. 272 FROMM, Erich. El corazón del hombre. Fondo de Cultura Económica, México, 1985, p. 172. 273 RAMÍREZ, Augusto. Consumismo, familia y sociedad. www.elinstituto.org.
  • 107. 107 ¡Quién lo creyera! Hasta los parásitos influyen en el comportamiento humano. ―Los pacientes con urcinariasis severa adquirida desde la niñez, presentan franco retardo en el desarrollo mental y físico, retraso en el desarrollo sexual y alteraciones de la conducta, que se expresan con neurosis de ansiedad e irritabilidad. Los casos avanzados presentan gran debilidad, pérdida de fuerza para el trabajo, palpitaciones, disnea, cefalea, lipotimias, parestesias, anorexia y algunas veces geofagia…‖274. Fundados en recientes investigaciones científicas, en la experiencia, las vivencias y las observaciones, somos muchos quienes discrepamos de las teorías sobre el innatismo de la violencia, y pensamos que es la cultura la que puede configurar con mayor frecuencia comportamientos violentos y no necesariamente lo congénito. Creemos que esas teorías surgieron y se fortalecieron gracias a la amplia difusión del positivismo y del darwinismo en las postrimerías del siglo XIX y los albores del XX. Afirmar que nacemos con inclinaciones violentas o agresivas, implicaría aceptar que estamos sumidos desde nuestro nacimiento en un determinismo que condicionaría nuestro incierto destino. Esto no quiere decir que rechace de plano ese tipo de teorías; a veces el comportamiento humano, tan absurdo e irracional, me inclina a pensar que algo hay de cierto en estos planteamientos científicos… Es muy posible que, de acuerdo con Aristóteles, el hombre sea un ser sociable por naturaleza (―infinitamente más sociable que las abejas y todos los demás animales que viven en grey‖275), pero también lo es que, conforme a lo planteado por Hobbes, el hombre sea un ser antisocial por naturaleza. ¿Cuál de los dos está en lo cierto? ¿Cuál está equivocado? ¿Los dos están errados? ¡He ahí la cuestión! Hay razones para pensar que es sociable por naturaleza y las hay para pensar que es antisocial por naturaleza. Su insondable interior es muy complejo de explorar. Su inescudriñable alma alberga grandezas y miserias. Así como tiene actos grandiosos, también tiene actos perversos. Su comportamiento, al igual que su auténtica esencia y naturaleza siguen siendo un inexpugnable misterio. A pesar de que las teorías clásicas sostienen que el hombre, por su naturaleza humana, es egoísta, ambicioso, posesivo y agresivo, las nuevas teorías biológicas, psicológicas y sociológicas afirman que la ―naturaleza humana‖ no es un patrón o molde general e inamovible, porque el ser humano es un producto de su medio. Excepto casos patológicos, ninguna persona nace con su naturaleza predeterminada, debido a que ésta es susceptible de cambio porque su naturaleza está condicionada por la herencia individual, en cierta medida, y en su mayor parte por factores sociales. La naturaleza 274 BOTERO, David. RESTREPO, Marcos. Parasitosis humanas. Cuarta edición. Corporación para investigaciones biológicas, Medellín, 2005, p. 118. 275 ARISTÓTELES. Ob. Cit.
  • 108. 108 humana, según las nuevas teorías, es sólo un producto de influencias, experiencias y necesidades que han hecho del hombre un ser egoísta, agresivo y posesivo. Comparto parcialmente el aserto de A. Bandura cuando sostiene que la agresividad del ser humano es un impulso aprendido. ―Bandura investigó en torno a la agresión en una serie de experimentos clásicos, demostrando que el hecho de ver a otras personas comportándose de forma agresiva puede incrementar la agresividad de los niños, que no se limitan a una mera conducta imitativa, sino que inventan nuevas formas de agresión, generalizando así el efecto del modelo. Por otra parte, en el proceso de aprendizaje por imitación son sumamente importantes las consecuencias que obtiene el modelo por su conducta: cuando el modelo agresivo es recompensado los niños son más agresivos que si aquel es castigado. Es decir, que para Bandura la conducta agresiva se aprende gracias a procesos de modelado (observación e imitación de otras personas), gracias también a las consecuencias que siguen a las conductas del modelo y, finalmente, gracias a procesos cognitivos de la persona que aprende, que piensa, espera, anticipa o imagina… qué le sucederá si actúa como el modelo. En definitiva, los niños aprenden la agresión a través de la exposición a modelos violentos, de los que obtienen dos tipos de información: cómo agredir y cuáles son las consecuencias de la agresión, sean éstas positivas o aversivas‖276. Según Jorge Alcalde, la violencia se aprende en el entorno. El aprendizaje de conductas agresivas es tan complejo que a veces se produce de manera inconsciente. ―Cuando en el hogar los padres se muestran agresivos en las discusiones cuando se les exige a los niños que sean duros en el colegio y defiendan sus intereses con uñas y dientes... cuando se convive con armas o se utilizan discursos radiales se está actuando como auténtico maestro de futuras mentes agresivas‖277. Al igual que Lou Marinoff, pienso que la verdad reside en un punto intermedio. Los seres humanos, sin duda, somos egocéntricos y, si no se controla, este elemento puede alcanzar extremos francamente desagradables, pero el conjunto de la sociedad también presenta rasgos de bondad. Podemos ser generosos, honrados y justos. La mayor parte de las personas es capaz de inclinarse hacia un lado o hacia el otro, idea con la que Aristóteles y Confucio se habrían mostrado de acuerdo. Estrada Gallego piensa que la violencia no puede ser congénita ni natural, parece ajustado a la forma como muchos concebimos esta problemática. Hay que cuestionar las hipótesis de la violencia congénita y natural, puesto que se trata de una suposición que muchos consideran un axioma. ―Es necesario abrir grandes estadísticas de violencia y verificar qué tan estrechas son esas relaciones entre las organizaciones criminales y la llamada violencia social‖278. Suena coherente la posición humanista que el hombre es bueno congénitamente y que el impulso destructor no es parte integral de su naturaleza. 276 PALOMERO PESCADOR, José Emilio. La explicación de la agresividad: diferentes puntos de vista. 19/MAY/02. Revista Universitaria de formación del Postgrado. http://aufop.blogspot.com.co/2012/05/la-explicacion-de-la-agresividad.html 277 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 278 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit.
  • 109. 109 El hombre, tal como afirmó Sócrates, hace el mal porque no conoce el bien. La fuente del mal es, según éste, la ignorancia y no la disposición natural del hombre. ―¿Hay algún fin en la vida digno de ser apetecido?‖, se pregunta Sócrates, y responde afirmativamente. ―Sí. Éste fin es la felicidad del ser humano, consistente en la sabiduría o conocimiento del bien, pues quien conoce el bien y lo practica es feliz. La ignorancia es la causa del mal‖279. Un hombre que no sepa en qué consiste la bondad (propiedad del hombre que dirige sus actos hacia el bien), podría sin dudar actuar justamente en ocasiones, pero también se equivocará otras veces. Sólo el auténtico conocimiento puede garantizar que un hombre hará siempre lo mejor. Freud, Lucrecio, Nontaigne y Nietzsche, contrarios al planteamiento socrático, consideran que el hombre no yerra por ignorancia, sino por el deseo. José Pinillos, quien opina que la influencia del temperamento en la conducta violenta del individuo es moderada, es un punto de vista aceptable para muchos. Para éste, el fenómeno violento es más social que biológico. Nuestra agresividad, si nos atenemos al aserto de este investigador, se ve influenciada en gran medida por el ambiente y el entorno. Fernando Gaitán Daza afirma que no somos violentos por naturaleza, ―ni estamos condenados por la historia a sufrir la violencia eternamente‖280. Según él, es muy difícil explicar las causas de la violencia. La exagerada tasa de violencia no la explican ―ni la riqueza, ni la pobreza, ni la distribución del ingreso, ni la demografía‖281. Piensa que la violencia ―es un subproducto del delito, que florece en condiciones de impunidad‖. Para Ricardo Cano Gaviria, la violencia se agrava con la impunidad, como ocurre en Colombia. ―En eso nuestra barbarie es nazi... Hitler tuvo la precaución de no dejar testimonio escrito del holocausto. Las órdenes se daban oralmente, sin papeles‖282. Por su parte William Ospina señala que Colombia ―muestra unas condiciones asombrosas de impunidad y de parálisis de la justicia y al mismo tiempo una elevada inversión en seguridad, así como altísimos costos para la ciudadanía en el mantenimiento del aparato militar… Hoy la principal fuente de delitos en la sociedad colombiana es la delincuencia común; no la delincuencia guerrillera ni la delincuencia del narcotráfico sino la delincuencia común, hija de la ignorancia, del resentimiento, de la pobreza, de las condiciones infrahumanas de vida y, por supuesto, fortalecida y perpetuada por la impunidad‖283. Pareciere que la confrontación humana anidara en nuestro interior y no conociera fronteras. ¿Por qué existe la discordia? ¿Es posible que porque somos irracionales y violentos por naturaleza? ―Los antagonismos provienen del hecho de saber que somos capaces de calcular nuestro beneficio y no aceptar pactos de los que salgamos poco gananciosos. 279 SOPÓ, Ángel María. Ob. Cit. 280 GAITÁN DAZA, Fernando. Indagación sobre las causas de la violencia en Colombia. Tercer Mundo, Bogotá, 1995. 281 Ibídem. 282 CANO GAVIRIA, Ricardo. Revista El Magazín. El Espectador, 1993. 283 OSPINA, William. Ob. Cit.
  • 110. 110 Vivimos en un mundo tremendamente racional pero poquísimo razonable‖284. Savater señala que ―a pesar de que no somos espontáneamente violentos o antisociales, no podemos esperar que quienes son tratados como animales y utilizados como instrumentos no vayan a reaccionar agresivamente. Los grandes enfrentamientos no suelen protagonizarlos los violentos sino grupos disciplinados y obedientes a quienes han convencido que sus intereses dependen de que luchen contra ciertos adversarios y los destruyan‖285. Según éste, no son violentos por antisociales sino por exceso de sociabilidad. ―El hombre malo es múltiple, divertido y extremo, mientras que el hombre bueno es tranquilo y siempre él mismo‖286. ¿La guerra es un ingrediente de la cultura humana? Aceptar esto, según Jorge Alcalde, sería como compartir la opinión de ―estudiosos fatalistas que siguen la máxima clausewitziana de que el enfrentamiento bélico es una continuación de la política‖. García de Guinea plantea que ―nadie puede negar que las guerras, la violencia, la tortura, y el asesinato han desempeñado un papel importante en la historia de la humanidad‖287. Richarson en su libro Estadística de riñas mortales muestra cómo en 126 años, entre 1820 y 1945, el hombre ha matado al hombre en guerras, asesinatos y asonadas, a una tasa de un muerto cada 69 segundos. El poder destructor total e de 59.000.000 de muertes. Para Fernando Savater, ―como los hombres nos movemos por intereses, nunca se abandona una práctica que produce beneficios (la guerra, por ejemplo) más que sustituyéndola por algo que interesa más… La guerra suele ser cosa buena cuando se la mira desde el punto de vista colectivo: sirve para afirmar y potenciar grupos humanos, para disciplinarlos, para renovar sus élites, para fomentar los sentimientos de pertenencia incondicional de sus miembros, para aumentar su extensión o influencia colectiva, para reforzar en todos los campos la importancia de lo público. En cambio, la guerra es mala desde el punto de vista del individuo normalito, como tú o como yo, porque pone en peligro su vida, le carga de esfuerzos y dolores, le separa de sus seres queridos o se los mata, le impide ocuparse de sus pequeños negocios y no siempre le brinda otros mejores, le obliga a entregarse en cuerpo y alma a la colectividad‖288. Mientras que Abraham Lincoln sostenía que el arbolito de la democracia necesita regarse con la sangre de mártires y de patriotas, Mariano Moreno afirmaba que para construir un Estado hay que derramar ríos de sangre. La dialéctica de Heráclito sostiene que el movimiento es lucha, confrontación; implica que unas cosas prevalecen sobre otras, que unas nacen y otras quedan destruidas: es una guerra. ―La guerra es el padre de todas las cosas; a unos declara dioses y a otros hombres, a unos esclavos y a otros amos‖. No obstante, la guerra no puede ser el padre de todo. ―La guerra es parte fundamental de las posibilidades de la construcción histórica de nuestra nación, ha sido una de las formas a través de las cuales se ha incidido en 284 SAVATER, Fernando. Ob. Cit. 285 Ibídem. 286 Ibídem. 287 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Ob. Cit. 288 SAVATER, Fernando. Política para Amador. www.librostauro.com.ar
  • 111. 111 las especificidades de su devenir histórico, una forma de comportamiento institucional, social y político que ha modificado la sociedad y ha contribuido a la construcción de nuestro proceso histórico‖289. Erasmo de Rotterdam escribió que la guerra, la más loca de todas las locuras, es el origen de todo heroísmo. Se dice por ahí que la guerra es la partera de la historia y que la guerra es la política por otros medios. La guerra es el acto político por excelencia, se dice también por ahí. ―La guerra... La guerra... Siempre estamos contra la guerra pero cuando la hemos hecho no podemos vivir sin la guerra. En todo instante queremos volver a ella‖290. En opinión de Jorge Restrepo Trujillo, siempre ha habido violencia: “Averiguaciones históricas lo demuestran. Habría que decidir, entonces, si la agresividad es consubstancial a la historia colectiva y a la existencia. No son pocas las concepciones que se inclinan a admitirlo. Algunos vitalistas llegan a promoverla como secreto de la subsistencia, de la adaptación y del desarrollo biológico, mediante la imposición del más fuerte. Esta noción se ha llegado a trasponer a la historia, entre cuyos intérpretes ha habido varios en proponerla como su mecanismo. El materialismo dialéctico llegó a ver en el enfrentamiento de intereses contrapuestos la clave de las ideas y del comportamiento social… La resignación al predominio real de la fuerza sobre la inteligencia ha mostrado sus límites como futuro. Luego de experiencias de guerras mundiales, de armas que desestabilizarían la naturaleza y la especie, o de un crecimiento económico irracional, desmontar la violencia es un imperativo de supervivencia, mediante la reorientación de la cultura por criterios del humanismo clásico. Pero ese desmonte no puede darse sin la comprensión del proceso cultural. La condena devota a la violencia, e incluso su neutralización política momentánea, parecen insuficientes, mientras no se acompañen con una teoría ética y con reformas sociales, sin las cuales el pacifismo no superará el voluntarismo. Esa teoría corresponde a la filosofía y debe profundizar en las causas de la violencia. De todo tipo, por lo cual en esa investigación debe acudirse a todas las ciencias que estudian comportamientos individuales y colectivos”291. Con respecto a la guerra, como ―política por otros medios‖, Carl von Clausewitz señala en su obra De la guerra que la guerra pertenece al campo social y no a la ciencia ni a las artes. ―Es un conflicto de grandes intereses, resuelto mediante derramamiento de sangre, y solamente en esto se diferencia de otros conflictos‖292. La guerra, para Hegel, es también un proceso dialéctico donde lo inmoral lleva a lo moral. Hegel pensaba que cuando la voluntad de los gobernantes no halla la conciliación, los conflictos sólo pueden ser resueltos por la guerra. Nietzsche, que defendió la ―voluntad de poder‖, sostenía que ―lo que no me mata me hace más fuerte‖. Según éste, el superhombre es un guerrero de principios, y agrega que el hombre tiene que ser necesariamente guerrero, 289 MEDINA GALLEGO, Carlos. FARC-EP Y ELN, una historia política comparada. www.bdigital.unal.edu.co/3556/1/469029.2010.pdf 290 GUEVARA, Ernesto. Citado por Pablo Neruda, en Confieso que he vivido. Seix Barral, Madrid. 291 RESTREPO TRUJILLO, Jorge. Filosofía para profanos. Ariel, Bogotá, 1999, p. 37 y 38. 292 VALENCIA VILLA, Hernando. Diccionario Espasa Derechos Humanos. Espasa, Madrid, 2003, p. 56
  • 112. 112 luchar hasta la muerte, hacia una muerte digna, no hay que temer nada, la paz es solo una vía a otras guerras. El hombre necesariamente tiene que tener enemigos que le lleven a una superación, tiene que estar en lucha constante para no dormirse, para superarse. ―Si no peleas, no ganas, si no pones las cartas sobre la mesa, si no te la juegas, si no luchas nunca obtendrás algún beneficio. Entonces si pierdes, tu honradez cantará victoria por ello, si luchas ganas‖293. Haciendo referencia a este pensador, Rusell precisa que ―todo lo importante toma la forma de guerra… Un verdadero Estado requiere una división de clases en ricas y pobres… La guerra tiene un valor moral positivo‖294. Frederich Douglass sostiene que si no hay lucha no hay progreso. ―Quienes profesan en favor de la libertad y lamentan todavía la agitación son hombres que quieren cosechar sin arar la tierra. Quieren que llueva sin truenos y relámpagos. Quieren el océano sin el imponente bramido de sus aguas. La lucha puede ser moral; o puede ser física; o puede ser moral y física a la vez, pero debe ser una lucha. El poder no concede nada sin que se lo pidan. Nunca lo hizo y nunca lo hará‖. Henri Bergson plantea que la guerra es, inevitablemente, una ley de la naturaleza. Pareciere que Frank Fanon, en su libro Los condenados de la tierra, sugiriera que el uso de la violencia, más que deseable, es inevitable. Werner Sobart sostenía que la guerra es la madre de todas las invenciones y el desarrollo tecnológico. A este aserto se opone Young Seek Choue, afirmando que la guerra no es ningún medio de progreso, porque la ―revolución‖ industrial se registró en una Inglaterra pacífica. Según José Ortega y Gasset, la guerra no es instinto, sino un invento. Los animales la desconocen y es de pura institución humana, como la ciencia o la administración. Ella llevó a uno de los mayores descubrimientos, base de toda civilización: al descubrimiento de la disciplina. Todas las demás formas de disciplina proceden de la primigenia que fue la disciplina militar. El pacifismo está perdido y se convierte en nula beatería si no tiene presente que la guerra es una genial y formidable técnica de vida y para la vida. Si la guerra no es medio de progreso, ―¿por qué no desecharla como medio de dirimir disputas?‖, se pregunta. ―¿Por qué el progreso no hace las civilizaciones más civilizadas?‖, preguntaba un epígrafe de El Time. ―¡Qué vil y despreciable me parece la guerra!‖, afirmó Albert Einstein, el más brillante científico del siglo XX y uno de los más connotados pacifistas. Sin embargo, éste fabricó la bomba atómica… Pareciere que la cultura humana fuera una ―cultura de guerra‖, porque desde el alba de las civilizaciones, ―la humanidad se ha empeñado en 26.000 guerras grandes y pequeñas, haciendo de la historia humana una historia de la guerra‖295. William James piensa que la guerra es permisible ―sólo cuando nos la imponen, sólo cuando la injusticia de un enemigo no nos deja otra alternativa‖. Platón, en su República plantea que lo justo no puede engendrar lo injusto. ―Pero en determinadas ocasiones, dicho 293 NIETZSCHE, Federico. Cómo se filosofa a martillazos. http://www.downloadlibros.org/3friedrich-nietzsche-como-se-filosofa-martillazos-pdf- gratis/ 294 RUSSELL, B. Historia de la filosofía. Barcelona, RBA Coleccionables, S.A., 2005, p. 793 y 796. 295 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit.
  • 113. 113 proceder no puede menos que aprobarse y aplaudirse. En condiciones de confrontación, cuando el hombre aboca a la crudeza de la guerra, instancia desde la cual sólo es posible la defensa de su proyecto de vida y de su posibilidad de subsistencia física, no tiene otra alternativa‖296. Robert M. Hutchins sostiene que la guerra es una terrible calamidad, la mayor perversidad, la mayor estupidez, pero advierte que ―cuando una gran potencia se ha desatado en el mundo buscando a quién destruir, es necesario prepararse para defender nuestra patria contra ella‖. ¿Pero es inevitable la guerra? ―Sería ilusorio pensar que podemos acabar con ella; quizá deberíamos conformarnos con conseguir, al menos, cambiarla‖297. Rafael Núñez, expresidente colombiano (1825—1894), poéticamente ignoraba ―si el azote de la guerra, / como las tempestades, en sí encierra /elementos de bien bajo su horror: / si las hordas de Atila prepararon /a las mismas comarcas que asolaron / un destino mejor”. Que la guerra es una ―práctica‖ cotidiana pareciere fundamentarlo o justificarlo la ―guerra o lucha santa‖, el Derecho Internacional Humanitario (DIH), el derecho a la guerra (jus ad bellum), el derecho en la guerra (jus in bello), el libro El arte de la guerra, etc. La ―guerra o lucha santa‖ (yihad), ―la promoción del mensaje del Profeta por la fuerza de las armas‖298, es, según los fanáticos del Islam, una consecuencia natural de sus Cinco Pilares. El propósito del DIH es ―la asistencia y protección, por razones de humanidad, de las víctimas de los conflictos armados internacionales y no internacionales: los no combatientes y los combatientes puestos fuera de combate por cualquier razón‖299. El derecho a la guerra se refiere a las causas lícitas por las cuales se deben tomar las armas. El derecho en la guerra comprende las leyes y costumbres de la guerra, debidamente codificadas por convenios internacionales. ―El actual desarrollo de los sistemas internacionales de protección de la dignidad humana implica el creciente desuso del jus ad bellum y sus sustitución por el jus in bello, puesto que ya no se trata de justificar la violencia, que se considera legítima siempre o casi siempre, sino más bien de eliminar o al menos reducir la barbarie del hombre contra el hombre en todas sus manifestaciones y modalidades… El moderno jus in bello, con énfasis en los medios y métodos de combate, ha venido a sustituir al clásico jus ad bellum, con su preocupación por los móviles y fines de la lucha armada, que implica que la eventual justicia de la guerra radica hoy mucho más en sus medios que en sus fines por cuanto son los medios los que determinan y los fines y a la vez los que constituyen la guerra misma‖300. El arte de la guerra, de Sun Tzu, es considerado como el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. ―Inspiró a Napoleón, Maquiavelo, Mao Tse Tung y muchas más figuras históricas. Este libro de dos quinientos mil años de antigüedad, es uno de los más importantes textos clásicos chinos, en el que, a pesar del tiempo transcurrido, ninguna de sus máximas ha quedado anticuada, ni hay un solo consejo que hoy no sea útil… no 296 MÉNDEZ BERNAL, Rafael. Ob. Cit. 297 SANMARTIN, José. La violencia y sus claves. https://books.google.com.co/books?id=ytt5Ye0TUs4C&source=gbs_navlinks_s&redir_esc=y 298 SANTIDRIAN, R. P. Diccionario de las religiones. Alianza, Madrid, 1994. 299 VALENCIA VILLA, Hernando. Diccionario Espasa Derechos Humanos. Espasa, Madrid, 2003. 300 Ibídem.
  • 114. 114 es únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de confrontación. No es, por tanto, un libro sobre la guerra; es una obra para comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución… Hoy en día, la filosofía del arte de la guerra ha ido más allá de los límites estrictamente militares, aplicándose a los negocios, los deportes, la diplomacia e incluso el comportamiento personal‖301. El libro fue escrito hace más de 25 siglos, sin embargo, sus ideas siguen siendo completamente válidas en la actualidad. En el mundo laboral (en donde la lucha de todos contra todos es constante), por ejemplo, en lugar de ejército se dice empresa y en vez de armamento se dice recursos. A pesar de que se advierte que no es un libro sobre la guerra, trata de la problemática de ésta buscando ―comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución‖302. El núcleo de la filosofía del libro descansa en estos dos principios: ―Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar‖303. Que la guerra se basa en el engaño lo certifica la afirmación que aconseja hacer que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para uno, y hacer que vean como ordinario lo que es extraordinario para uno. Según su autor, la guerra es importante para un Estado, porque se considera como el dominio de la vida o de la muerte, es el camino hacia la supervivencia o la pérdida de un Estado, por eso hay que manejarla apropiadamente. Advierte que nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo, y alerta que si se utiliza al enemigo para derrotar al enemigo, se incrementará el poder donde se esté. Aclara que nada es más difícil que la lucha armada. ―Por consiguiente, la lucha armada puede ser provechosa y puede ser peligrosa. Para el experto es provechosa, para el inexperto peligrosa‖304. Según Tzu, ésta es la sicología de los soldados: ―resistir cuando se ven rodeados, luchar cuando no se puede evitar, y obedecer en casos extremos‖305. La siguiente imagen es evidente para ganar en la guerra: ―Así pues, una operación militar preparada con pericia debe ser como una serpiente veloz que contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la cabeza, contraataca con la cabeza cuando alguien le ataca por la cola y contraataca con cabeza y cola, cuando alguien le ataca por el medio‖306. En la guerra triunfan aquellos que: ―Saben cuándo luchar y cuándo no. Saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas. Tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo objetivo. Se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos. Tienen generales competentes y no limitados por sus gobiernos civiles. Estas cinco son las maneras de conocer al futuro vencedor‖307. ¡Qué gran lección les puede brindar a los actores generadores de violencia el siguiente aserto!: ―Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades… Las armas son instrumentos de mal augurio, y la guerra es un 301 SUN, Tzu. El arte de la guerra. www.librostauro.com.ar 302 Ibídem. 303 Ibídem. 304 Ibídem. 305 Ibídem. 306 Ibídem. 307 Ibídem.
  • 115. 115 asunto peligroso. Es indispensable impedir una derrota desastrosa, y por lo tanto, no vale la pena movilizar un ejército por razones insignificantes: las armas sólo deben utilizarse cuando no existe otro remedio‖308. Tarde o temprano, las fuerzas del Estado, legalmente constituidas, derrotarán o presionarán al diálogo a los grupos armados. La importancia y vigencia de este ―tratado‖ sobre la guerra nos demuestra que, desgraciadamente, la guerra es un arte. Matar, saquear, violar, humillar, desplazar, destruir, quemar, arrasar… ¿es un arte? A juzgar por este libro y el desarrollo de las guerras (de toda índole), pareciere confirmarse que, efectivamente, la guerra es el arte de la degradación y destrucción humana… Si la guerra no es buena, ¿por qué los pueblos se han empeñado continuamente en guerras absurdas y atroces? Young Seek Choue responde que por lo común las causas de la guerra han sido por: ―1. Ambiciones nacionalistas para obtener beneficios materiales o territoriales. 2. La ávida codicia de conquista y de dominio por parte de los líderes megalomaniacos. 3. El conflicto ideológico entre las grandes potencias. Pero al presente, la guerra no puede servir a ninguno de estos fines, una guerra total en esta edad de la ciencia y la tecnología no acarreará otra cosa que la autodestrucción de la humanidad. Y si esto es así, y si no hemos nacido para la guerra, ¿cuál debería ser entonces la máxima prioridad de nuestras vidas?‖309. Llama la atención la propuesta de Anthony Storr que si pretendemos controlar la violencia, ―es importante determinar si existe, en los animales o en los seres humanos, una acumulación interna de tensión agresiva que necesita descargarse periódicamente, o bien si la respuesta agresiva es simplemente un potencial que no hay que emplear necesariamente‖310. A pesar de que la historia está saturada de violencia, pensamos que el ser humano puede superar esa desgarradora condición. Es muy probable que la utopía de José de Vasconcelos sobre una ―raza cósmica‖ se haga realidad algún día, y así podamos vivir pacíficamente, dentro de un universo donde reine la alteridad y se conviva en un ambiente de auténtico reconocimiento del otro, tal como lo plantea Enrique Dussel. Precisamente, Ignace Leep311, que encamina sus reflexiones por los senderos de la Filosofía Cristiana de la Existencia, inquieta por el problema del otro sostiene que, contrario a los planteamientos (un tanto deterministas) hobbesianos, hegelianos y sartrianos, el hombre es para el hombre una ayuda y un amigo, mas no un ―lobo para el hombre‖, las relaciones interhumanas no son una perpetua lucha y que se reducen, sea a la indiferencia, sea al deseo sexual tendiente al avasallamiento del otro, o sea al odio, pues Sartre piensa que el amor tan sólo sería odio disfrazado. A pesar de que Leep 308 Ibídem. 309 CARDONA LONDOÑO, Antonio. SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit. 310 STORR. Antony. La agresividad humana. https://books.google.com.co/books/about/La_agresividad_humana.html?id=KZFfAAAACAAJ&redir_esc=y 311 LEEP, Ignace. Filosofía cristiana de la existencia.
  • 116. 116 reconoce que es innegable que las relaciones humanas son, con frecuencia, de lucha, de concurrencia, de rivalidad, el reconocimiento del otro nos demuestra que los demás no son rivales, sino adversarios. Patricia Vila de Pineda aventura la hipótesis de que las personas víctimas de maltrato en la infancia tienden a ser maltrataras en su adultez. ―El maltrato o agresión psicológica está presente en todos los actos maltratantes, procede de mentes que han fueron agredidas en su infancia, que no han sido educadas, en especial sobre la importancia de unas pautas de crianza adecuadas para el desarrollo de un niño, de adultos que tampoco han aprendido a desarrollar ni a expresar sus afectos y que no han tenido elementos protectores en su infancia, bien sea de la familia o del Estado‖312. En opinión de Carlos Castillo Córdoba, consejero presidencial para la política social (durante el gobierno de Ernesto Samper), ―cuando en su familia el niño recibe castigo violento, no sólo aprende simplemente que hay cosas que puede hacer o no hacer. En sustancia, aprende que los actos violentos son una forma de relación legítima; comprueba que el que tiene poder, fuerza y autoridad ejerce la violencia sin límite ni control. Ser violento es ser poderoso, y la violencia la ejercen los que tienen poder. Empieza a utilizar, a temprana edad, la violencia con sus hermanos pequeños, con sus compañeros de juego y con sus amigos de escuela. En este proceso, el niño ansía llegar a ser adulto para ejercer la dominación por la violencia en toda su extensión y plenitud‖. Vila de Pineda precisa que ―en un estudio de psiquiatras se presenta el perfil del violento como criado en un ambiente de extremas restricciones que no le permiten alcanzar la autoexpresión, ni autorrealización, sometido a un padre despótico y brutal, con una madre martirizada, incapaz de darle afecto, crece con problemas de difusión de identidad, fuertes sentimientos de agresividad, rabia y protesta reprimidas contra las figuras de autoridad. En un momento de disturbio social o familiar en que el orden es revuelto y desaparecen controles externos, la rabia, el miedo, la culpa inunda al sujeto‖313. 312 VILA DE PINEDA, Patricia. Ob. Cit. 313 Ibídem.
  • 117. 117 El fenómeno violento se inició desde el mismo momento en que irrumpieron los españoles en el territorio americano. Como sabemos, éstos llegaron asesinando, expoliando, imponiendo, sometiendo, dominando, arrasando y destruyendo con el mísero fin de obtener riquezas para el fortalecimiento del Imperio Español. El efecto violento de la expoliación, la domesticación, el sometimiento del aborigen, la esclavitud del negro y la oprobiosa ―santa‖ Inquisición son vestigios palpables de las tropelías y vejámenes cometidos por los invasores, quienes, desde su dogmático paradigma eurocentrista, se creían amos y señores de la vida de los habitantes del nuevo mundo y de sus riquezas. Sin llegar a estereotipar a los integrantes de la comunidad española como personas agresivas, se podría sugerir que heredamos el temperamento del español, de quien se dice que ―es un ser bajito que siempre está irritado‖, tal como señala Elena García de Guinea (española). ―En efecto, parece tan fácil ofendernos que siempre estamos en el disparadero… Nuestro carácter bronco y visceral se confirma nada más oírnos. Junto al italiano, no hay pueblo en Europa que posea tal caudal de vocablos injuriosos, insultos y juramentos‖314. El poeta Machado pensaba que en España ―de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa‖. Sostiene García de Guinea que en su país las diferencias de opinión pueden conducir a la pelea. ―Para nosotros muerte y asesinato son un espectáculo… De ahí quizá nuestra afición al humor negro y a la lectura en prensa de crímenes rocambolescos‖315. Así, la violencia en Colombia surge desde la llamada ―Conquista‖, pasando por la ―Colonia‖ y la azarosa conformación de la República, y se ha extendido rampante, impune y profusamente hasta nuestros días con diferentes matices, autores y circunstancias. La violencia colonial, señala Sartre en el prólogo de Los condenados de la tierra316, no se propone sólo como finalidad de mantener en actitud respetuosa a los hombres sometidos, trata de deshumanizarlos. Nada será ahorrado para liquidar sus tradiciones, para sustituir sus lenguas por las nuestras, para destruir su cultura sin darles la nuestra; se les embrutecerá de cansancio. ―La densa acumulación de hechos violentos se remonta atrás en la historia incluso antes de que este territorio fuera una 314 GARCÍA DE GUINEA, Elena. Revista Muy Interesante 43. 315 Ibídem. 316 FANNON, Franz. Los condenados de la tierra. Fondo de cultura económica, México, 1975.
  • 118. 118 nación. Picos importantes de violencia son frecuentemente mencionados: la misma dominación inca sobre poblaciones indígenas que habitaban lo que hoy es Colombia, la conquista y la opresión colonial de los españoles, las muchas y largas guerras civiles que ocurrieron en el siglo XIX, el período de violencia de los cuarenta de la historia reciente y la violencia de los momentos actuales‖317. La historia colombiana –‖leyenda patria‖, como la llaman algunos intelectuales— (no muy bien contada por los poderosos), en no muy pocas ocasiones, se ha limitado a consignar los hechos violentos de mayor trascendencia, teniendo siempre presente las tropelías cometidas en contra de sus líderes, de sus políticos, de sus ―grandes‖ personalidades y de los integrantes de las clases dominantes, ocultando (también algunas veces) la dinámica violenta (física, psíquica, sutil y moral) que afecta a los marginados, a los campesinos, a los pobres, es decir, a los componentes de las clases menos favorecidas, a quienes por diversas circunstancias no detentan poder político, social o económico ni tienen acceso a las editoriales para contar su propia ―historia‖. El campo en donde, según la historia (muy sesgada y ―amañada‖, por cierto), se han suscitado más hechos violentos es el político como secuela de la férrea confrontación ideológica y ―militar‖ del bipartidismo, representado por los partidos Liberal y Conservador, desde el mismo instante de su surgimiento a mediados del siglo XIX. Confrontación que generó varias guerras en ese siglo y en los comienzos del siguiente. El bipartidismo desangró a Colombia. Comparto la idea de William Ospina de que desde hace mucho tiempo las palabras liberal y conservador han perdido en Colombia todo contenido programático, toda huella de un pensamiento o de una idea, y se han envilecido hasta ser tan sólo dos maneras hereditarias de odiar a los semejantes. Los ―borregos‖ liberales y conservadores, como enemigos acérrimos e irreconciliables, alienados por la manipulación de sus dirigentes y obnubilados por su ignorancia, se degollaran por el color del pañuelo o de un ―trapo‖. Por todo el daño que le ha causado el bipartidismo a Colombia, William Ospina recomienda ―decirle adiós en Colombia al doble partido liberal conservador, cuyas dos cabezas siempre están en desacuerdo en las minucias mezquinas del reparto y siempre de acuerdo en la lógica general de la ambición y del saqueo. Después de haber arruinado al país, siguen barajando los nombres de las mediocridades que nos gobernarán… No construyeron una nación, una industria, una cultura, un arte, una ciencia, una filosofía: hasta los bellos ejemplos de su arquitectura los demolieron ellos mismos por codicia, para vender los lotes al mejor postor; gastaron su momento histórico en simulacros estériles y despreciaron todo lo grande que Colombia tenía para ofrecerle al mundo‖318. Historiadores sostienen que entre 1824 y 1904 en Colombia hubo seis guerras civiles, 74 revueltas, incluyendo 25 guerras entre los Estados por motivos políticos, generándose una preocupante anarquía e inestabilidad política. El siglo XIX se caracterizó por su 317 VILA DE PINEDA, Patricia. Ob. Cit. 318 OSPINA, William. Ob. Cit.
  • 119. 119 inestabilidad política, especialmente en el periodo conocido como los Estados Unidos de Colombia, entre los años 1863 y 1886. Hubo tres grandes guerras civiles, levantamientos y enfrentamientos que tuvieron como causa las reformas de mediados de siglo, propiciadas por los liberales radicales cuando eran presidentes José Hilario López y Tomás Cipriano de Mosquera, cuyas medidas afectaron a la Iglesia y los sectores conservadores y artesano. El movimiento de la Regeneración provocó una reacción violenta de los liberales a partir de 1885 que va a culminar con la guerra de los Mil Días. En los albores de la Guerra de los Mil Días los antagonismos políticos eran evidentes. El tribuno liberal José María Rojas Garrido, durante una manifestación en la Plaza de Bolívar, afirmó que el partido liberal era el cáncer de la República y era necesario extirparlo. ―Antes de permitir el triunfo del partido conservador, que no quede piedra sobre piedra en el suelo de la patria‖, advirtió, tal como relata Indalecio Liévano Aguirre en su biografía de ―Rafael Núñez”. La genialidad de Gabriel García Márquez nos deleita con la disertación de uno de los personajes de ―Cien Años de Soledad‖, cuando afirma lo siguiente: ―Los liberales son masones; gente de mala índole, partidaria de ahorcar a los curas, de implantar el matrimonio civil y el divorcio, de reconocer iguales derechos a los hijos naturales que a los de los legítimos, y de despedazar al país en un sistema federal que despojara a los poderes de la autoridad suprema. Los conservadores, en cambio, habían recibido el poder directamente de Dios, propugnaban por la estabilidad del orden público y la moral familiar; eran los defensores de la fe de Cristo, del principio de autoridad y no estaban dispuestos a permitir que el país fuera descuartizado en entidades autónomas‖319. En Colombia el siglo XIX se caracterizó por la inestabilidad política especialmente entre los años 1863 a 1886. Se suscitaron tres guerras civiles generadas en las reformas de medio siglo durante la presidencia de José Hilario López y Tomás Cipriano de Mosquera. Durante la vigencia de la Constitución de 1863 el país se convirtió en un caos. Entre 1863 y 1865 hubo más de 50 insurrecciones armadas. El movimiento de la Regeneración provocó una reacción violenta de los liberales a partir de 1885 que va a culminar con la ―Guerra de los Mil Días‖, que trajo como consecuencia la posterior separación de Panamá, además de la abrumadora cantidad de muertos. Según la historiadora Margarita Peña, autora de textos de bachillerato, ―se perdieron cerca de cien mil vidas, los cultivos quedaron destruidos y las industrias muy deterioradas; además de la pérdida de Panamá por la intervención norteamericana en la guerra civil‖. Las guerras civiles del siglo XIX y, en especial, la de los Mil Días afectaron notablemente el campesinado colombiano porque favorecieron la concentración de tierras en manos de unos pocos propietarios. La violencia cambió rápidamente la estructura social del país y obligó a los campesinos a refugiarse en las ciudades, 319 GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Cien años de soledad. Oveja Negra, Bogotá, 1982.
  • 120. 120 fomentándose el desempleo y la miseria en los centros urbanos. ¡Hasta dónde llegan las consecuencias de la irresponsabilidad violenta! El mismo Congreso, en 1849, fue escenario de violencia. Cuando se aclaraba quién había ganado las elecciones presidenciales, los liberales enardecidos porque se pretendía despojar del triunfo al general José Hilario López, advertían al Congreso que si no ganaba éste correría sangre en el recinto de la Iglesia. ―Así se explicaría la leyenda que Ospina Rodríguez escribió en su papeleta: Voto para la Presidencia de la República por el general José Hilario López para que no se asesine a los diputados”, nos cuenta el historiador Ignacio Arismendi Posada, en su libro ―Presidentes de Colombia”. Un diputado conservador, tratando de intimidar, mostró dos pistolas y advirtió que ―en caso de verse atacados los representantes de su partido por el pueblo liberal, varios miembros de éste o del Congreso también se irían a mejor vida‖, precisa el citado historiador. Así mismo, relata que en 1879 durante una balacera en el Congreso murió un diputado, un espectador y resultaron heridos varios de los asistentes. En instantes en que se discutía un proyecto se generó una zambra que terminó en una grave trifulca con puños, piedras y bala. José María Cordovez Moure, en su libro ―Reminiscencias de Santafé de Bogotá”, sostiene que ―cuando menos se pensó, aquello parecía un verdadero campo de combate entre las barras, a tiros de revólver y guijarros que se arrojaban unos y otros, más uno que otro disparo que salía de los diputados animosos…‖. Si ese ha sido el ejemplo de los llamados ―padres de la patria‖, ¿qué se espera de los demás? Las disputas políticas entre los dos partidos, las ansias desmesuradas de poder, el fanatismo y el cacicazgo político continuaron atizando el fuego de la guerra en el siglo XX, y tras el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, ocurrido el 9 de abril de 1948, la violencia cobró protagonismo en los cambios políticos y el escepticismo sobre la legitimidad de los medios democráticos para subir al poder, se instala en la izquierda y en los sectores populares urbanos y del campesinado. Luego de este magnicidio se desencadena una impresionante, vergonzosa y aterradora ola de violencia entre los liberales y conservadores, en algunos casos con el apoyo del Estado a través de su aparato militar y los gobernantes de turno. ―Todo viene de la Conquista, de la religión, del despojo, etcétera. Pero digamos que la violencia actual, en sus distintas modalidades, empezó en el año 1.946. Cuando recuperó el poder del Estado el partido conservador, que había creído que el poder político, como el económico, siempre debería ser suyo por derecho natural y por derecho divino‖, precisa Antonio Caballero320. Cerrados los caminos legales, se abre paso al poder de las armas y se engendra un desprecio progresivo de la vía electoral. El doble juego de coyunturas, una doméstica y otra internacional, da origen a la violencia guerrillera, empeñada en reemplazar el orden democrático por otro de inspiración marxista. Los grupos guerrilleros FARC, ELN, MPL, y el M19 surgen como réplica a la opresión política y social ejercida por el Frente Nacional. William Ospina responsabiliza al Frente Nacional porque abolió la oposición, y ―toda vigilancia ciudadana, el Estado se convirtió en un 320 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
  • 121. 121 nido de corrupciones, en una madriguera de apetitos sin control entre dos partidos cómplices que no admitieron fiscalización alguna. …nuestra dictadura de un solo partido (con dos cabezas y con dos colores) convirtió al Estado en una eficiente mole de corrupción, continuamente enfrentada consigo misma, a la que ningún presupuesto le alcanza, donde cada pequeño funcionario manipula la ley a su antojo con toda impunidad, y donde una vasta red de compadres y amigos parásita del caos y exprime a todo el que cae en sus manos. Desde las más altas hasta las más bajas esferas el tráfico de influencias es la norma‖321. Sobre este particular, en aras de tener más información sobre el surgimiento de esta problemática violenta, es procedente ―escuchar‖ lo que nos recuerda William Ospina: “Es triste comprobar que los hombres en armas de mediados de siglo en Colombia no luchaban por ninguna reivindicación popular, sino instigados por poderes que siempre los habían despreciado, y cuando empezaron a luchar por algo propio, fue por espíritu de venganza, para cobrarse las injurias que esa misma guerra les había hecho. El gobierno conservador había politizado la policía, había soltado la siniestra “chulavita” a hostilizar liberales. Éstos a su vez reaccionaron armándose, y empezaron a ver en todo conservador un enemigo. La causa de aquello estaba en el poder y en los predicadores del odio, pero muy pronto cada quien tuvo argumentos propios para proseguir la retaliación. Para las cadenas del rencor basta con comenzar, todo lo demás se dará por su propio impulso. Diez años después de aquellas primeras hostilidades y agresiones, la Violencia ya se había fabricado sus propios monstruos, y un clima generalizado de terror y de impunidad daba los frutos más demenciales […]. Siempre nos dijeron que la violencia de los años cincuenta fue una violencia entre liberales y conservadores. Eso no es cierto. Fue una violencia entre liberales pobres y conservadores pobres, mientras los ricos y los poderosos de ambos partidos los azuzaban y financiaban su rencor, dando muestras de una irresponsabilidad social infinita. La violencia no podía ser una iniciativa popular, pues no iba dirigida contra quienes se lucraron siempre del pueblo. Era más bien la antigua historia de los pobres matándose unos a otros con el discurso del patrón en los labios. Una persistente y venenosa fuente de odio fluía de alguna parte y alimentaba la miseria moral del país. Los dirigentes, esos que todavía le dictan por la noche a la opinión pública lo que ésta responderá mañana en las encuestas, simulaban no advertir cuál era la causa de ese desangre generalizado, y sin dejar de predicar el odio al godo y al rojo se quejaban del salvajismo del pueblo. […]sobre 300 mil campesinos muertos, el bipartidismo había triunfado. Sólo el caudillo Jorge Eliécer Gaitán entendió que el principal enemigo de la sociedad colombiana era ese bipartidismo aristocrático cuyos jefes formaban en realidad un solo partido de dos caras, hecho para saquear el país y beneficiarse de él a espaldas de las mayorías; y en sus discursos avanzó hacia una reformulación de la crisis política como el conflicto entre las mayorías humildes y auténticas, y el mezquino país de los privilegios… Sus enemigos comprendieron entonces que la democracia llevaría a Gaitán al poder y 321 OSPINA, William. Ob. Cit.
  • 122. 122 procedieron a ofrecerle su apoyo a cambio de que él aceptara su asesoría, es decir, compartiera con ellos su triunfo y les permitiera escoltarlo. Gaitán se negó, y arreciaron en su campaña difamatoria. La última ráfaga de aquella oposición rabiosa debió armar la mano fanática o mercenaria que le dio muerte. Y así comenzó la gigantesca contrarrevolución (o antirrevolución, ya que conjuraba algo que aún no se había cumplido) que marcó de un modo trágico el destino de Colombia en los 50 años siguientes… Como suele ocurrir con los magnicidios, el asesinato de Gaitán nos ha sido presentado como el crimen solitario de un enajenado o de un fanático. Lo que no podemos ignorar es el clima social y político en que se cumplió el hecho, los sectores visiblemente interesados en la desaparición del líder, y los que se benefician con ella. Si la mano que lo mató fue fanática o fue mercenaria, es algo indiferente: la causa evidente del crimen fue la campaña de difamación realizada contra él por la gran prensa, que lo mostraba como un peligro para la sociedad, como alguien que venía a destruir el país, y que lo caricaturizaba como un salvaje a la cabeza de una banda de caníbales. El crimen produjo en todo el país un espontáneo levantamiento hecho de frustración y de desesperanza, pero incapaz de grandes propósitos y aun de trazarse nobles tareas inmediatas. Entre incendios y rapiña y estragos, el pueblo comprendió que una vez más sus esperanzas habían muerto, y tal vez comprendió también que el poder imperante jamás permitiría una transformación de la sociedad por las vías democráticas y pacíficas que Gaitán había escogido. Pero allí comenzó también la segunda fase de esa poderosa contrarrevolución, porque advertidos del peligro de un movimiento popular, los partidos políticos tradicionales se lanzaron a la reconquista de sus huestes y se esforzaron por contrarrestar los efectos del discurso de Gaitán. Para ello radicalizaron su lenguaje partidista, magnificaron una maraña de diferencias retóricas entre los dos partidos, y utilizando todos los recursos y todos los medios de influencia, fanatizaron a la ingenua población campesina. Tal vez no se proponían desatar una oleada de violencia, pero el modo criminal e irresponsable como atizaron las hogueras del odio para ganar la fidelidad de sus prosélitos condena para siempre a los jefes de ambos partidos que precipitaron a Colombia en la más siniestra época de su historia. Gentes humildes que se habían conocido toda la vida, que se habían criado juntas, se vieron de pronto conminadas a responder a viejos odios insepultos, y sin saber cómo, sin saber por qué, sin el menor beneficio, se dejaron arrastrar por el increíble poder de la retórica facciosa que los bombardeaba desde las tribunas, desde los púlpitos y desde los grandes medios de comunicación, y la carnicería comenzó. Entre 1945 y 1965 Colombia vivió una verdadera orgía de sangre que marcó desalentadoramente su futuro. Más asombroso aún es que quienes precipitaron al país en ese horror sean los mismos que siguen dirigiéndolo, aquellos cuyo discurso es el único que impera en la sociedad, aquellos que se resisten a entender que si bien se han enriquecido hasta lo indecible, han fracasado ante la historia; que tuvieron el país en sus manos durante más de un siglo y que el resultado de su manera de pensar y de obrar es esto que tenemos ante nosotros: violencia, caos, corrupción, inseguridad, cobardía, miseria y la desdicha de millones de seres humanos. Afortunadamente ya no es necesario agotarse en argumentos para demostrar el fracaso de los dos partidos y de sus élites: basta mostrar el país que tenemos”322. 322 Ibídem.
  • 123. 123 Con respecto al magnicidio de Gaitán, el exguerrillero Jaime Bateman Cayón, integrante del otrora M19, sentenció que a Gaitán lo mató la oligarquía. ―Y lo mató porque él quería instaurar la democracia. Gaitán había logrado revivir el movimiento popular, el cual estaba adquiriendo dimensiones impredecibles. Y esto amenazaba los intereses de la oligarquía conservadora que detentaba entonces el poder‖323. Entre 1948 y los primeros años de la década de 1960, Colombia vivió una época violenta. La violencia de mediados del siglo XX tuvo su origen en disputas políticas, como resultado de los años anteriores, de actos oficiales, de pasiones encontradas, de irresponsabilidad de los dirigentes, de ignorancia colectiva. Los liberales culparon a los conservadores de propiciar la violencia y perseguir sin clemencia a los liberales con el fin de reducir, numéricamente el número de votantes. Según el citado Antonio Caballero, el expresidente conservador Mariano Ospina Pérez es el principal responsable de la violencia en Colombia. ―Ocupaba la presidencia de la República en representación del partido conservador, que era minoritario, y que quería que su partido perdiera el poder en las siguientes elecciones. Y es el principal responsable de la violencia en Colombia porque, después de unos meses de gobierno conjunto con los liberales, cerró el Congreso, que era mayoritariamente liberal, instaurando así la dictadura civil… Los conservadores desencadenan la violencia del año 46 no sólo en defensa de ellos mismos sino de la estructura jerárquica de la sociedad colombiana desde la Conquista, que no fue modificada por la independencia –siguieron mandando los mismos, los blancos, los dueños de la tierra y de las cosas, y de la ley—…‖324. No cabe duda que los iniciadores de la violencia fueron los conservadores, a partir del gobierno de Ospina. ―Como jefe del partido conservador, Laureano Gómez había hecho de la violencia una política de partido. Desde la presidencia, Ospina la convirtió en una política de Estado‖325. Responsabiliza al dirigente conservador (ya fallecido) Álvaro Gómez Hurtado, hijo del expresidente Laureano Gómez, de haber sido ―el mayor incitador de la violencia que ha tenido el país… Álvaro Gómez me parece un criminal histórico‖. Opina que Mariano Ospina, Laureano Gómez y Álvaro Gómez han sido los responsables de haber lanzado a Colombia por el despeñadero de la violencia política. Gabriel García Márquez señala en sus memorias (Vivir para contarla) que Laureano Gómez sucedió a su antecesor en el ―recurso de utilizar las fuerzas oficiales con una violencia en toda la línea. Era otra vez la realidad histórica del siglo XIX, en el que no tuvimos par sino treguas efímeras entre ocho guerras civiles generales y catorce locales, tres golpes de cuartel y por último la guerra de los Mil Días, que dejó unos ochenta mil muertos de ambos bandos en una población de cuatro millones escasos”. El brillante escritor agrega que el saldo desolador del conservatismo en el poder dejó ―no menos de trescientos mil muertos”326. El extinto ―Raúl Reyes‖, cabecilla de las FARC, refiriéndose al expresidente conservador Andrés Pastrana Arango (1998—2002), aseguró que era un 323 LARA, Patricia. Siembra vientos y recogerás tempestades. Planeta, Bogotá, 2014. 324 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit. 325 Ibídem. 326 GARCIA MARQUEZ, Gabriel. Vivir para contarla. http://librosgratisxd.com/vivir-para-contarla/
  • 124. 124 ―digno vocero de la oligarquía opresora antiliberal que dio comienzo a la violencia de los años cincuenta‖327. Igualmente, los conservadores han culpado a los liberales de haber iniciado los hechos violentos después de recuperar el poder en 1930. Antonio Caballero aclara que los liberales también son responsables de la violencia. ―Por supuesto que los liberales tienen una gran responsabilidad en la violencia de los años 40 y 50 y, aún más, en la posterior del Frente Nacional‖, recuerda. Según docentes de historia, el fenómeno, tradicionalmente explicado como una lucha entre los partidos Liberal y Conservador, tuvo sus antecedentes en la década de 1930 cuando predominaba una inestabilidad general. Ciertos historiadores sostienen que la violencia se explica porque los dos partidos querían eliminar numéricamente al contrario para mantener su dominio. Otros aseveran que la violencia de la época fue la manifestación del conflicto que existía en el campo entre los campesinos y los terratenientes y se justificó con la lucha política entre liberales y conservadores. El pensador colombiano Roberto José Salazar Ramos considera que el sectarismo político ha sido la causa de la violencia en Colombia, y aconseja que ―sólo una política de la tolerancia puede contraponerse a una política dogmática y sectaria, si se quiere buscar soluciones políticas al caos que caracteriza la vida republicana de Colombia‖. Según el filósofo Guillermo Hoyos, ―la violencia colombiana tiene origen en mucha intolerancia, en mucho dogmatismo, en mucho sectarismo, en mucha injusticia...‖, tal como lo expresó en una entrevista radial. Antonio Caballero considera que ―la violencia la han dictado clarísimamente los intereses de clase, y los intereses particulares de cada cual‖. Para Carlos Castillo Córdoba, consejero presidencial para la política social, se han buscado varias explicaciones a la situación de violencia, y citando a investigadores como Camilo Torres (La Violencia en Colombia) y Robert K. Merton (Teoría Social y Estructura Social) sostiene que ―en los años sesenta se interpretaba como consecuencia de la incapacidad de la sociedad colombiana de poder satisfacer las aspiraciones de la población. La oclusión de los canales de movilidad social, en lo económico, en lo social, lo político y lo institucional, hacía que las personas tuvieran que buscar modos internos, entre los cuales están los ilegítimos para poder alcanzar los fines a los cuales la sociedad los empujaba. Esta interpretación mertoniana, sólo ha sido una de las muchas que se han dado. Hace algunos años se llegó a sugerir osadamente, y obviamente sin comprobación, que había algo en la base biológica de los colombianos que los impelía a la violencia‖328. Según Lemos Simmonds, ―el origen de nuestra forma particular de violencia está en el rumbo que tomó el país desde su emancipación‖. Atribuye a los partidos políticos tradicionales el germen de la violencia, a falta de una férrea dictadura como en otros 327 PÉREZ, José Gregorio. Raúl Reyes, el canciller de la montaña. https://books.google.com.co/books?id=h3Tk9sI2lHoC&pg=PA74&lpg=PA74&dq=libro.+P%C3%89REZ,+Jos%C3%A9+Gregorio.+ Ra%C3%BAl+Reyes,+el+canciller+de+la+montaña 328 VILA DE PINEA, Patricia. Ob. Cit.
  • 125. 125 países latinoamericanos. Los partidos políticos utilizaron la violencia para ―alternarse en el poder por el sistema de declararle la guerra a quien estaba en el Gobierno. Poco a poco se fue produciendo una equitativa distribución de la barbarie. La violencia dejó de ser imposición y se volvió dialéctica. Como cualquier otro tipo de guerra, pasó a hacer una extensión de la política‖329. Manuel Madeido había planteado en el siglo XIX que la acción de los partidos políticos, desde 1810, habían favorecido a la oligarquía en detrimento de los pobres, artesanos y el pueblo en general. En la violación del derecho, la justicia y el orden descubrió Madeido la aparición del crimen y la fecundidad de su maldita genealogía. Darío Villamizar Herrera indica que a la alta dosis de violencia han contribuido las crisis políticas reflejadas ―en la exclusión, la antidemocracia, el fraccionamiento, la carencia de legitimidades, la marginación, la ausencia de integración‖330, además de injusticia, bipartidismo, regímenes militares, modelos impuestos e intolerancia política. Antonio Caballero considera que las causas de la violencia actual en Colombia son la lucha por la tierra, el desempleo, la distribución de la riqueza, la inexistencia de la justicia y la represión política. ―La lucha por la tierra es el origen de la violencia colombiana desde el primer momento‖331. Afirma que desde la misma Conquista se engendró la violencia. ―La Conquista consistió en arrebatarles la tierra a los habitantes primitivos, algo que no ha cesado‖332. Tiempo después, en la dinámica de las ―luchas agrarias se produjo una represión contra los que peleaban por la tierra‖333. El desempleo ha sido el combustible para la violencia. La justicia colombiana es una farsa. ―Lo ha sido muchísimo tiempo. Ya ni siquiera es sólo para los de ruana… no hay justicia para nadie‖334. Sobre la problemática violenta de mediados del siglo XX en Colombia, la Biblioteca de Consulta Microsoft Encarta precisa lo siguiente: ―Entre la elección de Laureano Gómez y su toma de poder, la lucha política había entrado en una nueva fase. Varios grupos guerrilleros, entre los que destacaban las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC, comunista) actuaban en numerosas áreas rurales y urbanas del país. En respuesta, el gobierno declaró el estado de sitio y suspendió las sesiones del Congreso en 1950. Poco después de la toma de poder de Gómez, una convención del Partido Liberal declaró al gobierno ilegal, acusándolo de suprimir la libertad de expresión, de prensa y de reunión, y prometió continuar con el boicoteo de las elecciones. 329 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit. 330 VILLAMIZAR HERRERA, Darío. Aquel 19 será. https://books.google.com.co/books/about/Aquel_19_Ser%C3%A1.html?id=1XVsAAAAMAAJ&redir_esc=y 331 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit. 332 Ibídem. 333 Ibídem. 334 Ibídem.
  • 126. 126 En febrero de 1953 el Partido Conservador propuso una nueva Constitución cuyas consideraciones habrían impuesto en Colombia un régimen totalitario al estilo del de España bajo el mando de Francisco Franco. Los liberales y los conservadores moderados se opusieron severamente a este proyecto constitucional, y en junio de 1953, cuando una junta militar derrocó al gobierno de Gómez, ambas facciones dieron su aprobación al golpe de Estado. Se nombró al general Gustavo Rojas Pinilla como presidente provisional, con el apoyo de una Asamblea Nacional Constituyente. En 1954 ocurrió un suceso que fue determinante para Rojas, cuando las fuerzas militares agredieron a la multitud reunida en la plaza de toros Santamaría, en Bogotá, por no vivar al presidente. Aquí comenzó el deterioro de su gestión. La Asamblea lo reeligió para un cuatrienio que empezaría en 1958, pero la tensión fue creciendo hasta el punto de que diversos sectores sociales (en especial empresarios, partidos políticos y estudiantes) presionaron para forzar la salida del dictador. La movilización culminó el 10 de mayo de 1957 con la renuncia de Rojas Pinilla en favor de una Junta Militar, que dirigió el país mientras los líderes de los partidos liberal y conservador (en particular Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez) avanzaban pactos de paz que culminaron con la instauración del Frente Nacional a partir de 1958. Durante 16 años se intercambiarían el poder presidencial, empezando con un presidente liberal y culminando con un conservador, y se establecería la plena paridad en todos los cargos públicos. El Pacto de Sitges (nombrado así porque fue en esta ciudad española donde se firmó) se aprobó en un plebiscito el 1 de diciembre de 1957‖. Las cosas hoy no son diferentes, a las descritas a finales del siglo XIX, igualmente en la actualidad en función del capitalismo neoliberal, en Colombia, los pobres viven en medio de los ricos en la extrema pobreza y en las más bajas calificaciones de dignidad humanas, al punto que son llamados ―desechables‖; los campesinos casi ya no existen, porque los que no se mueren de hambre son asesinados por los grupos poderosos del narcotráfico, de los narcotraficantes y los grupos de justicia privada y el abandono estatal. Igualmente la vasta masa de propiedades está en manos de una clase minoritaria, mientras que los pobres son la mayoría. Como una alternativa distinta a los partidos tradicionales, a comienzos del siglo XX surgió la izquierda en Colombia, con fundamento en las ideas socialistas que habían difundido en Latinoamérica exiliados europeos y sindicalistas argentinos y chilenos en el ocaso del siglo XIX. Con el triunfo de la Revolución Bolchevique se favoreció el desarrollo de las ideas marxistas en Colombia, en consonancia con nuestros problemas políticos y económicos, ―como instrumento político y de análisis y metodología de cambio social‖335. El marxismo, que representa una alternativa política, económica y filosófica para el liberalismo, fue utilizado como instancia crítica y de acción concreta de luchas 335 RODRÍGUEZ ALBARRACIN, Eudoro. Dinámica y especificidad de las ideas marxistas en américa Latina. En ―La filosofía en América Latina”. Editorial Búho, Bogotá, 1996.
  • 127. 127 populares, encontrando en el subdesarrollo colombiano su terreno feraz para su germinación. Los primeros movimientos marxistas surgen ―al fragor de la lucha sindical en las duras condiciones políticas represivas de los gobiernos conservadores de los años treinta‖336. Con los cambios globales del siglo pasado, el comunismo en Colombia sufre modificaciones que generan atomización de algunos grupos de izquierda. ―Todo ello unido a factores internos como la consolidación de la hegemonía liberal—conservadora a través del Frente Nacional, la crisis institucional e ideológica de los partidos, la dinámica creciente de la penetración del capital extranjero y los monopolios... configuran un marco global que explica hasta el setenta la oleada sucesiva de movimientos radicales que, en oposición al Partido Comunista oficial, se encuadran dentro de tácticas y estrategias nuevas y dentro de un marco de marxismo diferente‖337. En ese contexto histórico surgieron los diversos grupos subversivos, como las FARC, el ELN y el EPL, que desde hace más de 50 años se han convertido en agentes generadores de violencia. El asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán y la posterior ola de violencia suscitada tras el magnicidio, el florecimiento de las primeras guerrillas liberales, el triunfo de la Revolución Cubana, la problemática socioeconómica, la violencia de los años sesenta, el lanzamiento del movimiento de autodefensas en Marquetalia (Tolima) y la ya citada crisis de los liberales y los conservadores, fueron otros detonantes que propiciaron el nacimiento de la guerrilla como una opción para el cambio en Colombia. Según expertos, el fenómeno guerrillero surge como una necesidad de buscar alternativas a la problemática de ―injusticia social‖ generada por la voracidad, la depredación, la opresión, la injusticia y la violencia de la oligarquía, el dominio económico de la burguesía y la supremacía de los partidos tradicionales. En concepto de Alfredo Molano Bravo, el Estado y la guerrilla buscan el orden. ―El mismo que trata de imponer la guerrilla y, para sorpresa de muchos, el que también quiere un sector de la población nativa‖, sostiene, y precisa que la guerrilla lo impone a las buenas o a las malas ―y la población civil suele acompañarla en el empeño‖338. El orden que pretende imponer la guerrilla sería similar al del Estado, si se tiene en cuenta que el ―orden que la guerrilla impone es un orden conservador, que busca defender la vida de sus seguidores —como todo orden, como todo Estado—, la propiedad privada y la familia‖339. Pueda ser que la guerrilla busque un ―orden‖, pero hay que recordarle a ésta que la lucha política se hace por métodos políticos y no por métodos violentos. En opinión del fenecido ―Raúl Reyes‖, la vigencia de la lucha armada la determina la realidad colombiana; ―y aquí siguen vigentes los desequilibrios políticos, económicos y sociales y la violencia estatal que impulsaron la rebeldía‖, a la vez que aclara que la lucha 336 Ibídem. 337 Ibídem. 338 MOLABO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit. 339 Ibídem.
  • 128. 128 guerrillera ―es contra la oligarquía que lleva gobernando el país por 150 años, y cada día aumenta el ejército de los pobres y desempleados para favorecer el gran capital‖340. Si ese ―orden‖ no lo ha conseguido el Estado a pesar de sus aparatos ideológicos y represivos ―legales‖, ¿cómo pretende lograrlo la subversión a través de actos ilegales? Esa falta de ―orden‖ del Estado es una de las causas de su falta de progreso, no sólo hogaño sino antaño. Rafael Núñez ya lo denunciaba en el ocaso del siglo XIX cuando sostenía que el progreso era lento e insignificante ―porque no ha podido guardar el orden, que es la base primordial de toda la obra, como lo es el pedestal de una estatua o el cimiento de un trabajo de arquitectura‖341. Según Núñez, la República no ha sido más que ―el manto engañoso de las más execrables tiranías‖. Es posible que la lucha insurgente en un principio haya tenido ideales en procura de la llamada ―justicia social‖, pero, a juzgar por sus tropelías, vejámenes, equívocos y desaciertos, desvió su accionar en la búsqueda del bienestar colectivo por los mezquinos intereses particulares. El extinto Carlos Castaño Gil, cabecilla de las autodefensas en su tiempo, sostenía que la guerrilla tuvo su origen sano y pleno de buenas intenciones. ―Sin embargo, cuando cualquier organización irregular, incluyendo las autodefensas y la guerrilla, se extiende en el tiempo, simplemente se degrada. Este tipo de movimientos se tornan en cacicazgos corruptos… Poco a poco se va creando una mafia con la que se convive. Entra el dinero en grandes cantidades y de ahí en adelante se convierte en un modus vivendi para combatientes y comandantes‖342. La misma subversión ha aceptado pública y clandestinamente que se lucran del narcotráfico. Esta realidad las deslegitima, por cuanto ¿cómo pretenden cambiar un régimen ―corrupto y violento‖ por otro que para obtener recursos económicos practica el tráfico ilícito de drogas con sus concomitantes ilícitos? ―Las FARC han sido consideradas por varios Estados y organismos internacionales como un grupo terrorista. Este tipo de grupos actúan como auténticas empresas criminales, las cuales utilizan como criterio de identidad una ideología enfermiza, caracterizada por un discurso excluyente, antidemocrático, sectario, vacío de contenido de vida y reflexión… En ese sentido, el terrorismo implica la existencia de una organización criminal estructurada y cohesionada interiormente, que integra a todos los miembros que conforman el grupo terrorista en un accionar delictivo que agrede los derechos de la sociedad y, en general, de quienes resultan víctimas directas de sus ataques. Su modus operandi se vale de la intimidación, coacción, amenaza, pánico y alarma de la ciudadanía a ataques masivos, crueles y despiadados que persiguen la muerte y destrucción de seres indefensos y, por ello, la afectación directa de las garantías esenciales‖343. 340 PÉREZ, José Gregorio. Ob. Cit. 341 SALAZAR RAMOS, Roberto José. El positivismo latinoamericano. En ―La filosofía en América Latina”. Editorial Búho, Bogotá, 1996. 342 ARANGUREN MOLINA, Mauricio y CASTAÑO GIL, Carlos. Mi confesión. https://books.google.es/books/about/Mi_confesi%C3%B3n.html?hl=es&id=vXxsAAAAMAAJ 343 PROCURADURÍA GENERAL DE LA NACIÓN. Fallo de única instancia proferido en contra de la senadora Piedad Esneda Córdoba Ruiz. 27/Sep/10.
  • 129. 129 ¿Se justifica una supuesta lucha por los marginados, oprimidos, explotados y pobres, cuando en aras de ésta se perpetran crímenes de lesa humanidad o cuando se utilizan procedimientos delincuenciales como el narcotráfico? ¿Los grupos de oposición armada si serán auténticos marxistas como dicen serlo? Hay que tener en cuenta que el marxismo, que más que un programa político es un método de análisis económico aplicado al capitalismo, fue planteado en otro contexto muy diferente al nuestro. El marxismo fue pensado para enfrentare el capitalismo de las sociedades industrializadas de su tiempo: Inglaterra y Alemania. El capitalismo que enfrentó Marx era muy distinto al actual, la clase poseedora no es la misma que él conoció, y el gobierno no es un simple instrumento de la clase poseedora, creado por ésta para defender sus privilegios y para hacer posible la explotación de la clase desposeída. Es evidente que el marxismo como fundamento revolucionario se ha degenerado por los dogmatismos propiciados por el materialismo y el activismo político, tal como lo denuncia el filósofo Sartre. Según este pensador francés, los conceptos claves del marxismo se han cerrado y esclerotizado. Este intelectual, citado por el filósofo Salazar Ramos, sostiene que la sombra del marxismo ―oscurece la historia, y sus esquemas interpretativos se han conformado como un saber ya acabado y absoluto, liquidando, por tanto, la particularidad‖. No obstante, plantea que el marxismo es ―la única filosofía insuperable de nuestro tiempo en cuanto que la ideología de la existencia y su método de comprensión están enclavados en el marxismo‖. Cree que éste es una filosofía viva ―porque recoge un poderoso movimiento sociopolítico que expresa la conciencia del hombre que vive en un mundo en que los bienes materiales están desigualmente distribuidos como expresión del antagonismo de clases‖. Para Sartre, el marxismo, como filosofía viva de nuestro tiempo, ―perdurará hasta tanto la situación que la generó no desaparezca‖344. En concepto de analistas políticos, la violencia guerrillera empieza en instantes en que el Gobierno pretende confrontarlos violentamente y no escucha sus planteamientos, y desde el momento en que comienza a ―eliminar‖ o ―desaparecer‖ sistemáticamente a varios de sus integrantes, principalmente a sus ideólogos. Circunstancia que degradó el conflicto de tal forma que intuimos con mucha preocupación cuál será su incierto futuro. Son muchos los que piensan que esta lucha insurgente ha venido perdiendo su ideal de posible solución a la problemática ocasionada con la injusta dinámica del sistema imperante, del establecimiento, en momentos en que se acudió al asesinato y a la comisión de todo tipo de tropelías que, de una u otra manera, han deslegitimado su accionar como grupos de oposición armada. Ni qué decir si se han dedicado al narcotráfico. ―Sólo una oposición legal verdaderamente actuante y eficaz puede hacer inútil e injustificada la dañina oposición armada, con su capacidad de extorsión y de terrorismo… La guerrilla, el narcotráfico y la delincuencia común no pueden ser 344 SALAZAR RAMOS, Roberto José. Filosofía contemporánea. Usta, Bogotá, 1995.
  • 130. 130 conjurados con meras soluciones policivas, su desaparición no depende de una costosísima política de guerra. La guerra puede servir para justificar presupuestos gigantescos, pero no para alcanzar la reconciliación ni la superación efectiva de esos conflictos. El caso de la sociedad colombiana en los últimos 50 años es el caso de un Estado criminal que criminalizó al país‖345. Ante la aparente o evidente ineficacia del Estado para combatir a la guerrilla o buscarle una salida política a la problemática, surgen las autodefensas (o los mal llamados paramilitares) como una opción para hacer frente a la arremetida de la subversión y defender su propiedad privada y su libertad, debido a los múltiples vejámenes y frecuentes secuestros de comerciantes, ganaderos e industriales. Según Salvatore Mancuso, cabecilla de las autodefensas (antes de ser capturado y procesado), ―si el Estado colombiano no cumple con su obligación de defender la integridad y los bienes de los ciudadanos honestos y trabajadores, nos toca defendernos por nuestra cuenta‖346. Pero ¡qué paradójico!: según Juan Jacobo Rousseau la propiedad privada también es responsable de la violencia. ―El primero que habiendo cercado un terreno se decidió a decir esto es mío y encontró gente lo suficientemente simple como para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos, miserias y horrores hubiera ahorrado el género humano el que, arrancando los postes o llenando la zanja, hubiera gritado a sus semejantes: Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra no es de nadie!‖347. Las autodefensas, con el pretexto de defenderse de la guerrilla, vienen cometiendo tropelías que, en algunas ocasiones, niegan su oscuro ―ideal‖, dado que se dedican al narcotráfico, a extorsionar, intimidar y cobrar la ―vacuna‖ a los hacendados y a otros sectores productivos con el sofisma de cuidar la región y mantenerla libre de la influencia subversiva. ―Al conformarse las Autodefensas Unidades de Colombia, el 18 de abril de 1997, se probó que esta organización no la conformaban unos paramilitares inventados por el Estado, sino una fuerza independiente. Tolerada, es otra cosa. Se demostró que las autodefensas tenían un norte político y capacidad de fuego en la guerra. En el solo conflicto que se vivió en el Urabá y Córdoba, entre las autodefensas, el Ejército y las guerrillas de las FARC y el EPL, se afrontaron más combates y fallecieron más personas que en todas las guerras centroamericanas juntas, incluyendo la Revolución Cubana. ¡Y no exagero, pero es la verdad estricta!‖348. Es evidente que la impunidad genera violencia. El llamado ―delito político‖, a través de la amnistía y el indulto, incrementa la impunidad. El Gobierno perdona, no por bondad sino por interés. Perdonando las acciones de los demás, buscamos a que se rediman las 345 OSPINA, William. Ob. Cit. 346 CASTAÑO GIL, Carlos. Ob. Cit. 347 ROUSSEAU, Juan Jacobo. Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres. www.elalep.com. moreliain.com/.../libros/Juan%20J.%20Rousseau%20-%20Discurso%20s 348 GÓMEZ HERNÁNDEZ, Hermán. En el libro Mi Confesión. ARANGUREN MOLINA, Mauricio. Ob. Cit.
  • 131. 131 nuestras. ―Esto explica por qué por cuenta de la violencia bajo el gobierno liberal de comienzos de los años 30, de la violencia bajo el gobierno conservador de finales de los años 40 y comienzos de los 50 y de las cien violencias revolucionarias de las últimas cuatro décadas no se ha condenado a nadie ni se sabe de la culminación de ningún proceso. Se habla de los centenares de miles de muertos. Pero sobre los sacrificados y sus victimarios se ha tendido un denso manto hecho de silencio. Si a las víctimas de nuestras múltiples violencias no las mató nadie, no hay que extrañarse: la impunidad en Colombia es una aberración jurídica. Es, simplemente, otra manera de hacer política‖349. Como la impunidad es una cuestión de cultura jurídica, ―en Colombia los códigos han sido tradicionalmente mal hechos por los litigantes y la consecuencia es la hojarasca procedimental. Eso explica por qué la mayor parte de las facultades de derecho ya no preparan juristas sino abogados y porque el derecho dejó de ser una ciencia y se volvió una técnica‖. Para Antonio Caballero ―en Colombia las leyes no están pensadas para la organización civilizada y justa de la sociedad, sino para la protección de los privilegios. Y cuando no es así, simplemente se las viola, impunemente‖350. Lo que, por falta de sentido crítico, conocemos como medios de información también son responsables, de una u otra manera, de la violencia en Colombia. La llamada ―prensa‖, popularmente nombrada como ―el cuarto poder‖, como sabemos, ―quita y pone‖ presidentes. Tiene enorme poder de convencimiento y manipulación de la opinión pública. Muchas personas, carentes de criticidad, forman su estrecha cosmovisión con fundamento en lo que ―informa‖ la prensa, en general, los medios de información. Algunos periódicos colombianos son de propiedad de dirigentes políticos, ―barones‖ electorales, caciques regionales o gamonales locales. Los locutores, los seudolocutores, los periodistas y los seudoperiodistas, siguiendo instrucciones, criterios o imposiciones de los propietarios de emisoras o periódicos, atacan a los demás o defienden ideas o posiciones políticas partidistas. Así, éstos o los dueños de los medios informativos, que ocasionalmente emiten opiniones o toman posiciones radicales, incitan, invitan, conminan, instan, motivan, convencen, manipulan, ensalzan y alienan a los televidentes, lectores u oyentes para que exacerben sus ánimos en contra o a favor de determinado dirigente, candidato o detractor político, opositor, competidor o adversario, ya sea en el campo político, económico, social o religioso. Los responsables del uso, manejo y dirección de los medios de información, muchas veces, procediendo por fuera de los marcos éticos o de legalidad, polarizan a la ciudadanía, y, ésta, con espíritu del rebaño, sigue orientaciones, hábilmente impartidas, y se enardece para atacar, agredir, vilipendiar o violentar a determinadas personas o instituciones. 349 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit. 350 CABALLERO, Antonio. Ob. Cit.
  • 132. 132 La televisión con algunos programas de opinión y, fundamentalmente, con telenovelas manipulan sentimientos y emociones que propician cierta inversión de los valores que, de una u otra manera, han constituido la base del comportamiento moral y ético de muchas personas que siempre han buscado hacer el bien y alejarse de la práctica del mal, hablando en términos de la imperante moralidad judeocristiana. En el contenido de las telenovelas, que generan rating, en muchas de las conductas, actitudes y comportamientos de los personajes se aprecian evidentes contravalores como la intolerancia, el irrespeto, la deslealtad, la injusticia, la mentira, la falsedad, y se observan crudas escenas de violencia, agresividad, prejuicios, calumnias, injurias, maledicencias, conculcación y trasgresión de los derechos humanos y desconocimiento de la diferencia, de la pluralidad multiétnica y multicultural, de la diversidad y del libre desarrollo de la personalidad. A pesar del avance de la ciencia y la tecnología y del discurso humanista, la violencia continúa y se vislumbra que puede incrementarse por muchas razones: fortalecimiento de la subversión, de las autodefensas, del narcotráfico y de la delincuencia común y organizada, afectando profundamente a la población civil. En este sentido, el citado Estrada Gallego sostiene que ―las fuerzas armadas, las guerrillas, las milicias, los grupos pretorianos del narcotráfico, los paramilitares, se clonan, se copian entre sí las prácticas de terror, recitan discursos parecidos, utilizan las mismas estrategias sobre el manejo de la población‖. Alerta sobre las consecuencias de la violencia, afirmando que ésta ―deteriora la vida pública, y la vida pública deteriorada es factor adicional para los desequilibrios... Es decir, hay un bucle positivo de retroalimentación entre la violencia y sus efectos inmediatos‖351. La problemática violenta generada por el narcotráfico es muy preocupante, por cuanto, además de la enorme cantidad de víctimas y destrucción que ha dejado, se infiere que su nefasta influencia se incremente con más víctimas y vejámenes. Según Carlos Castaño Gil, él siempre ha sostenido y no le queda la menor duda, ―de que el narcotráfico es el pilar que mantiene el conflicto armado en Colombia, lo alimenta, degrada y multiplica‖352. Pero la guerra tiene sus paradojas y sus complejidades que es procedente tratar de desentrañar. ¿Quiénes están en la guerra?: los nietos y los biznietos de los asesinos del siglo pasado; ¿enfrentados a quiénes?: a otros campesinos (servicio militar obligatorio); ¿dirigidos por quiénes?: por personas de clase media, también absolutamente marginados; no pueden decir nada, si lo hacen los llaman a calificar servicios; su comandante es el político de turno. Esos soldados campesinos son unos militares completamente marginados, porque no pueden opinar sobre el país. No pueden deliberar, decir nada; les pagan únicamente para que maten y pongan los muertos. ―También desde el comienzo, a pesar de que han sido poquísimos los casos de guerras 351 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit. 352 ARANGUREN MOLINA, Mauricio. Ob. Cit.
  • 133. 133 entre naciones en este continente, se generó una tradición de privilegios para el estamento militar, porque los gobiernos, que casi siempre descuidaban la suerte de las muchedumbres humildes, necesitaban brazo fuerte y pulso firme a la hora de conjurar rebeliones. Y ello resulta a su modo razonable, porque cuando se construye un régimen irresponsable y antipopular se hace absolutamente necesaria la fuerza para mantener a cualquier precio un orden o desorden social que el pueblo difícilmente defendería como suyo. ¿Quién ignora aquí que las grandes mayorías de Colombia no tienen nada que agradecerle al Estado tal como está constituido, y que por ello no están tan dispuestas como en otros países a entregarle sus jóvenes? Es triste recordar que durante mucho tiempo las clases privilegiadas, las más defendidas por el Estado, pagaron para librar a sus hijos del servicio militar que los pobres tenían que cumplir irremediablemente. Y es verdad que los jóvenes deploran tener que ir a un ejército cuya principal función es enfrentarse con su propio pueblo. Todo Estado tiene que demostrar su legitimidad, su desvelo por la gente, para merecer la adhesión y la lealtad de su pueblo, y es un axioma que si el pueblo no es patriótico es porque el Estado no le da buen ejemplo‖353. El Ejército de Colombia es un Ejército de mercenarios en su propia tierra. ¡Qué tristeza: campesinos enfrentados a otros campesinos marginados! Eso era lo que en el circo romano se llamaban gladiadores. Uno de los aspectos que más contribuyen en la generación de violencia es el desconocimiento de las diferencias. Según Estanislao Zuleta, el derecho a ser distinto, esencia del humanismo moderno, es la síntesis de todos los derechos humanos, que giran alrededor del derecho a ser distinto. El reconocimiento de la diferencia, del ser otro, de ser tolerante, es el derecho que impera sobre los demás derechos. Opinar es el derecho a ser distinto. La privacidad, ser minoría o tener derecho a la vida, es el derecho a ser distinto. En la ética humana, en la ética del amor –tal como lo propone Nicolás Buenaventura— 354, es imperativo respetar la diferencia, la opinión, la actitud y la actividad contraria de buena manera, ser tolerante, reconocer al otro como un ser distinto. El respeto por la diferencia implica respetar la libertad de cada uno, sus linderos, su pensamiento, sus palabras, sus ideas, sus gustos, sus vicios y sus virtudes, en fin, su particular estilo de vida, su peculiar ser como una totalidad. Es necesario amar, apasionarse, interesarse e intrigarse por la diferencia. No basta con aceptar y respetar al otro como ser distinto, hay que aceptar que nos gusta, que nos atrae, que nos enamoramos de la diferencia. Con el encuentro de las relaciones sociales y sociables se busca trascender la ética del deber por la ética del amor. 353 OSPINA, William. Ob. Cit. 354 BUENAVENTURA, Nicolás. La importancia de hablar mierda. Cooperativa Editorial Magisterio, Bogotá, 1996
  • 134. 134 Aceptar la diferencia implica aprender a escuchar al otro, palabra a palabra, e interiorizar su discurso, como el único regalo que damos al otro. La opinión contraria merece mi interés, mi respeto, mi amor, mi apropiación. La diferencia exige oír las palabras y los silencios del otro, de mi interlocutor, en procura de facilitar, promover y posibilitar el diálogo de éste que busca luces para proseguir o esclarecer sus ideas. Oír a los demás es oírse a sí mismo. El arte de saber oír equivale al arte de amar. En este sentido hay que demostrar entusiasmo ingenuo y apasionamiento espontáneo por lo distinto, por la diferencia. Las relaciones de tolerancia y respeto mutuo llevan de la ética del deber a la ética del amor. Son estas las razones que hacen necesario la implementación de la cultura del respeto por lo distinto, por la diferencia, por los demás, que es un postulado democrático que facilita la convivencia. El derecho a la diferencia es una herramienta que propicia la convivencia democrática. La enorme dimensión de este derecho abarca el respeto por las ideas ajenas, por el pensamiento divergente, por la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, por el derecho de escoger nuestro propio yo, aunque ese yo sea diferente del yo de los demás, por el derecho a sentir lo que sentimos, aunque esos sentimientos sean desaprobados por los demás, por el derecho de decidir, de desarrollarnos y de vivir congruentemente con nosotros mismos y de compartir sin justificación355. Reconocer y respetar el derecho a la diferencia implica entender al ―otro‖, reconocerlo, tolerarlo y aceptarlo como es; sin tratar de cambiarlo, sin pretender que sea como nosotros, que piense y actúe como nosotros. Es aprender a valorar la diferencia como una ventaja que nos permite ver y compartir otros modos de pensar, de sentir y de actuar. Es valorar la vida del otro como mi propia vida. William Ospina356 señala que en nuestro país desde hace mucho tiempo se dio la tendencia a excluir y clasificar a los demás, a los otros, con la concomitante generación de intolerancia y de hostilidad social. Como consecuencia de esta inquietante realidad, nuestra ―sociedad está enferma‖, y la violencia aflora por todas partes: en el campo, en la ciudad, en el trabajo, en los colegios, en las universidades, en el hogar… ―Todos quieren arreglar sus problemas a bala y cuchillo o piedra. Nadie quiere perdonar nada y la rabia se ha metido en el corazón de los humanos. El dique de la comprensión se ha roto y las aguas turbias del rencor ya están colmando todo aquello que antes parecía limpio y al menos comprensible‖357. Según este comunicador y columnista, vivimos en una ―sociedad enferma‖, donde los valores se extraviaron en el laberinto de la permisividad muy mal entendida. Nadie – agrega éste— tiene respuesta en qué momento se desprendió el concepto del respeto por los demás y especialmente cuándo se rompió la tolerancia y quedó ese remedo que 355 Ibídem. 356 OSPINA, William. Ob. Cit. 357 ARDILA PLATA, Fernando. Periódico El Frente, Bucaramanga, 31/OCT/09.
  • 135. 135 vemos hoy que nadie acepta nada porque el derecho a la vida no existe; y la vida para muchos seres no importa un pito. Esta ―sociedad enferma‖, este ―malestar en la cultura‖, se inicia, desgraciadamente, con la violencia intrafamiliar. El seno hogareño, ¡quién lo creyera!, es el ―laboratorio‖ donde se siembra y germina una gran parte de la violencia con que ―violentamos‖ y nos ―violentan‖. Esta dura realidad, aunque a muchos nos cueste aceptarla, es de origen doméstico. El fenómeno violento que nos afecta en todos los ámbitos comienza en el seno de nuestros hogares, toda vez que es allí donde se incuba esta problemática que, a pesar de los esfuerzos de la educación y del adoctrinamiento de la religión, impide la construcción y disfrute de los proyectos de vida tanto a nivel individual como colectivo. Algunos padres, en lugar de aplicar correctivos a sus hijos, con altas dosis de cariño y disciplina, ―educan‖ y corrigen con el empleo de obsoletos modelos ―pedagógicos‖ como la agresión física y, fundamentalmente, moral o psicológica. Así mismo, entre esposos se agravian a través de lenguajes procaces y por las vías de hecho (golpes, bofetadas, puñetazos, etc.). Es frecuente que en nuestra región, debido al ―machismo‖, el alcoholismo, la intolerancia y otros comportamientos ―antisociales‖, se acuda a las prácticas violentas y se adopten como ―estilos de vida‖. Prácticas que se suscitan por la ausencia de una cultura en que ―reine‖ una comunicación asertiva, empática y biunívoca, que sea un intercambio fluido de mensajes, informaciones, ideas, opiniones y pareceres de manera armónica y respetuosa, y no un canje de agravios; por la falta de tolerancia y por el desconocimiento del derecho a ser diferente, que es la esencia misma de todos los derechos. En tanto no se replanteen los modelos comunicativos y de convivencia en que vivimos nos encontraremos con serios obstáculos para la disminución de la violencia, ya que ésta atenta contra la dinámica de la sana convivencia, genera discordia y propicia escenarios para la agresión, el resentimiento y la venganza. Nos corresponde a todos, si queremos vivir en fraternidad, empezar por la toma de conciencia y el establecimiento de compromisos que nos conduzcan a la disminución de la violencia intrafamiliar, aprendiendo a dialogar, a escuchar, a tolerar y a reconocer las diferencias. Este ideal podríamos comenzarlo por una práctica comunicativa que involucre elementos claves como la asertividad (habilidad para reclamar sin ofendernos ni ofender a los demás), la empatía (capacidad de colocarnos en el lugar del otro, en ―los zapatos de los demás‖), el respeto por las diferencias y control y manejo de las emociones a través de la inteligencia emocional (capacidad de armonizar razón y sentimientos). Igualmente, desarrollando habilidades comunicativas que nos faciliten vivir y hablar con inteligencia (saber lo que hacemos o lo que decimos), prudencia (saber cómo, cuándo y dónde hacer o decir algo) y naturalidad (actuar y hablar de manera espontánea, sin imposturas, ironías o mordacidad).
  • 136. 136 En este sentido hay que tener en cuenta el punto de vista de Estanislao Zuleta, porque identifica democracia con el derecho a la diferencia, ―la esencia misma del humanismo moderno‖ y no reconoce la democracia como el gobierno de la mayoría, sino como el derecho del individuo a diferir contra la mayoría; a diferir, a pensar y vivir distinto, en síntesis, al derecho a la diferencia. D. Marrero Navarro precisa que la democracia es fundamentalmente respeto a la personalidad humana, sin distinción de sangre, de clase, de color, de pueblo, y que no hay democracia cuando se levantan barrera y se postulan desprecios a los hombres de otras razas. El mismo Voltaire, desde el siglo XVIII, nos invitaba a la práctica de la tolerancia, porque no hay ninguna ventaja en perseguir a aquellos que no son de nuestra opinión y en hacernos odiar de ellos. Ésta, como actitud y comportamiento, individual, social o institucional, caracterizado por la consciente permisividad hacia los pensamientos y acciones de otros individuos, sociedades o instituciones, se relaciona estrechamente con la democracia y la libertad. Precisamente, Colombia, como ―Estado social de derecho‖ y República ―democrática, participativa y pluralista‖, debe ser el escenario propicio para que la comunidad sea tolerante tal como lo contempla el derecho a la diferencia. La misma Declaración Universal de los Derechos Humanos precisa que todos tenemos ―derecho a obrar de acuerdo con nuestra conciencia‖358 y a expresar las ―ideas de palabra, por escrito, o en cualquier otra forma, realizar sus actividades con plena autonomía y libertad‖359; inclusive el artículo 8 otorga el derecho a ser amados por los demás. El derecho a la diferencia se relaciona con la alteridad, la cual no sólo reconoce al otro como diferente sino como distinto. Reconocer al otro como persona implica intentar descubrir el sentido de lo que hace y soporta, de lo que parece pasarle, de lo que lo perturba, de lo que lo hace sentirse incómodo o de mal humor, y tomar conciencia de que compartimos un mundo común como posibilidad del nosotros. El reconocimiento de la alteridad facilita la coexistencia entre la extrema rareza y la reciprocidad. El temor del primer contacto, contrariamente a nuestra expectativa, no elimina al otro sino que lo refuerza en su ser. La alteridad supone aceptar la existencia del otro como diferente, opuesto o contrario. La práctica cotidiana del derecho a la diferencia permitirá la generación de nuevos espacios de tolerancia para que mejore la convivencia, por cuanto se propiciarán escenarios de respeto por las ideas, los pensamientos, las actitudes, las conductas, los ademanes, las opiniones y la cosmovisión de las personas. En nuestra convivencia tenemos que aceptar que no existen rivales o enemigos, sino interlocutores válidos que piensan, sienten y actúan en forma diferente. De esta manera, además del evidente progreso en las relaciones interpersonales y la disminución de los conflictos, se abrirán escenarios para la comunicación asertiva, empática, biunívoca, es decir, una dialéctica, entendida como el arte de dialogar, argumentar y discutir, en donde los interlocutores 358 Artículo 6 Declaración Universal de los Derechos Humanos. 359 Artículo 7 Ibídem.
  • 137. 137 experimenten un acto comunicativo que sea intercambio recíproco y armónico de mensajes y no un canje de agravios. El reconocimiento del derecho a la diferencia y la generación de escenarios donde se practique el hábito de la comunicación auténtica, capaz de interpelar a las comunidades, de inscribirse en su interior y de dinamizar procesos que fortalezcan un proyecto consistente de modernidad, son ingredientes de interés para la convivencia. ―Este proyecto consistente de modernidad debe permitir el florecimiento de escenarios donde construir ciudadanía y generar procesos de participación democráticos que sean la antesala a una sociedad no tanto en permanente armonía celestial y por tanto inexistente, sino en permanente conflicto y tensión, pero capaz de convivir con la diferencia y con lo diferente sin apelar necesariamente a la aniquilación física, social o política del otro o de los otros360. 360 NARVÁEZ CARRANZA, Campo Elías. Hacia una nueva pedagogía.
  • 138. 138 Desde el punto de vista científico se afirma que evitar la violencia implica actuar en la prevención y la curación, pero la misma ciencia no ha encontrado cuáles serían esas fórmulas. ―El principal obstáculo reside en que las causas de la violencia son demasiado heterogéneas: familia, educadores, administración, medios de información, líderes sociales, contexto histórico—político...‖361. Como la violencia es un mal de difícil tratamiento, la responsabilidad personal sería una especie de ―vacuna‖ contra este mal social. Aunque el anhelado ―proceso de paz con las FARC‖ (al momento de concluir este libro: julio de 2016) se encuentra, según el presidente de la República de Colombia (Juan Manuel Santos Calderón) a punto de concluir satisfactoriamente, comparto el planteamiento de Molano Bravo, quien aclara que ―la paz debe comenzar y se debe sostener como una aceptación del otro, un reconocimiento del poder del otro, poder que ocupa un espacio físico‖. La paz implica un reconocimiento auténtico del poderío del otro, entre el cual se encuentra el territorio como parte de ese poder. ―Reconocer el territorio es el principio de la paz‖362. El intelectual es concreto al afirmar que el principio de paz no es el autoritarismo, sino la autoridad que sea auténtica esencia del Estado construido colectivamente, como esfuerzo público. Es por eso que precisa que el Estado debe estar al servicio de los intereses colectivos o públicos y no a los intereses privados. La izquierda culpa al sistema neoliberal de propiciar violencia, desempleo, injusticia y otros lastres que impiden el desarrollo individual y colectivo. Perry Anderson sostiene que el neoliberalismo, a pesar de todos sus grandes males (desempleo, violencia, pobreza, impuestos, etc.), avanza y cada vez más se entroniza en los países363. Frei Betto, haciendo una virulenta crítica al neoliberalismo, sostiene que dentro de este sistema el Estado sólo es regulador de contratos jurídicos y represores de los inconformes, los marginados, ―que pagan con la vida la cuenta de aquellos que viven en las islas de la opulencia‖. Según Betto, en este sistema excluyente el desempleo no es problema, porque no le interesa al Estado; a éste sólo le importa ―más dinero en manos de los actuales consumidores‖. Como no le preocupa la gran cantidad de consumidores en el mercado, ―crece la producción de bienes superfluos, ofrecidos como si fuesen mercancías imprescindibles‖. La mercancía es un fetiche, y por eso al sistema le importa el mercado, no el progreso; no le interesa la producción, pero sí la especulación; ―no es la calidad del producto, sino su éxito publicitario; no es el valor de usos de una 361 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 362 MOALNO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit. 363 BETTO, Frei. Ob. Cit. (Perry Anderson es coautor de esta obra).
  • 139. 139 mercancía, sino el fetiche que la reviste‖. Para Betto es tan despersonalizante el neoliberalismo, que ―en sí la persona parece no tener ningún valor... Por eso, quien no posee bienes es despreciado y excluido. Quien los posee es envidiado, cortejado y festejado‖. Este pensador afirma que para el poderoso del neoliberalismo lo importante es ganar dinero en la especulación, ―vivir de la renta, disfrutar la vida sin trabajar‖. Considera que como hay demasiada impunidad surgen grupos de justicia privada para eliminar a los opositores y a los delincuentes. ―Estamos invadidos por la incertidumbre, la conciencia fragmentada, el sincretismo, la diseminación, la ruptura y la dispersión‖. Propone un cambio radical para que haya justicia. ―Sin el rescate de la ética, de la ciudadanía y de las esperanzas libertarias, y del Estado—síndico de los intereses de la mayoría, no habrá justicia, excepto aquella que el más fuerte hace con las propias manos‖364. Atribuye al neoliberalismo la pérdida de fantasía y la inocencia de las personas, globalizando al mundo, que, a pesar de que el avance de la tecnología y las comunicaciones, tiene luces y sombras. Para muchos, Colombia es un país burocrático, y si es burocrático es ineficaz. El dinero no alcanza, y debe estar dispuesto a realizar reformas tributarias frecuentemente, y esto convierte a la nación en un país alcabalero; un país antidemocrático e insolidario, y si es insolidario es un sistema irresponsable; es un sistema corrupto y rapaz. Además, el Estado colombiano es entrometido, costoso, perezoso, fisgón, irresponsable, haragán, serruchero y ladrón. ―Es cantinero, deportista, banquero, artista, educador, ingeniero, médico, patrono, industrial, latifundista, comerciante, importador, exportador, empresario, periodista, publicista, radio—difusor, transportador, productor de cine y de televisión y, desde luego, ladrón y hasta mendigo‖365. El Estado hace de todo, pero todo lo hace mal. Preocupa este aserto de ese polifacético personaje, por cuanto se trata de alguien que conoce muy bien la dinámica del país desde sus vastos horizontes como periodista, analista y político. Para ensombrecer más el panorama asevera que el Estado ―interferido por un sector de la clase política, que decidió convertir la cosa pública en cosa nostra, se ha vuelto un malhechor. No usa el impuesto para distribuir la riqueza. La utiliza para concentrarla en las manos de un conjunto de pícaros que resolvieron hacer de la burocracia una ganzúa y de la política una mafia con antifaz‖366. Para John Stuart Mill, el Estado se encuentra entre los principales enemigos de la libertad, y advierte que éste no puede entrometerse en la vida privada de los individuos sino solamente regular algunos aspectos de su vida pública. El referido Molano Bravo sostiene que ―el Estado colombiano ha sido y es un Estado patrimonial donde los intereses privados siempre han manejado los intereses públicos. No es al contrario como hoy nos quieren hacer creer: lo privado no ha podido ser manejado por lo público. El Estado siempre ha sido un instrumento de los intereses privados, una herramienta de apropiación, una mampara para la defensa de los intereses creados‖367. 364 Ibídem. 365 LEMOS SIMMONDS, Carlos. Ob. Cit. 366 Ibídem. 367 MOLANO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit.
  • 140. 140 Jesús Jaramillo Posada, educador antioqueño, cuestiona la doble moral y la inautenticidad de varios representantes de la comunidad colombiana. Como somos inauténticos, nuestra cultura carece de autenticidad, de verdad, y por eso ―estamos inmensamente fatigados de contemplar el cuadro absurdo y nauseabundo, sin que aún hayamos podido remediarlo, del legislador que ahoga a sus conciudadanos con imponderables cúmulos de leyes que él es el primero en infringir; de dirigentes estatales, del comercio y de la industria, que incansablemente predican responsabilidad a sus grupos subalternos, sin que jamás esa virtud haya sido objeto de observancia personal; de líderes de la comunidad, de todo pelaje y condición, que lisonjean los oídos de sus seguidores con promesas incontables que nunca están dispuestas a cumplir; de profesores y maestros que aplastan a los alumnos con exigencias de desatinadas tareas que ellos mismos nunca osarían resolver; de padres de familia que exigen a sus hijos conducta intachable cuando ellos de por sí sólo son un insulto permanente al medio familiar; de ministros de la Iglesia que predican la caridad, el desprendimiento y la concordia, cuando ellos mismos con desastrosos paradigmas de intolerancia, de deshonestidad y de avaricia; de caudillos universitarios que pregonan la revolución y el cambio, cuando ellos dentro de sí mismos siguen siendo modelos detestables de irresponsabilidad, de haraganería y de pereza; de los seudoapóstoles de la justicia social, que por doquier proclaman la implantación de este hermoso orden, pero que son los primeros en condenar a las torturas del desempleo y la miseria junto con su familia, al hombre recto que dentro de su empresa no se abajó a comulgar con sus arbitrariedades y caprichos; y, finalmente, de predicadores elocuentes de relaciones humanas, cuya nefanda desorientación personal es una diatriba insolente contra la buena fe de sus alumnos‖. Este insigne colombiano también fustiga a los políticos, a las autoridades y a los poderosos que no actúan de acuerdo con altos ideales. ―Políticos demagogos de todas las corrientes –señala— que no entienden la política como servicio a la comunidad sino que la usan para sus fines exclusivos; autoridades de toda índole que sólo buscan sostener el status quo que tantos beneficios les depara; detentores todos del poder político o económico que sólo buscan alienar al pueblo, imponer una determinada ideología política o religiosa, formar ‗la opinión pública‘, siempre para su exclusivo provecho‖368. Urge una pronta y eficaz salida al conflicto armado entre el Estado y la subversión, porque se corre el riesgo de seguir sacrificando vidas, de la pauperización del país, del desestímulo de la inversión foránea, de proseguir la destrucción del medio ambiente, y porque podríamos ser víctimas (teniendo en cuenta la geopolítica, la voracidad y los intereses de las potencias mundiales, encabezadas por los Estados Unidos de América del Norte) de una eventual invasión, así sea a largo plazo. En este anhelo debemos comprometernos todos desde nuestro horizonte como profesionales, como empleados o funcionarios, como trabajadores independientes, etc. Diego Uribe Vargas señala que ―después de cuarenta años de haber adoptado el camino de la violencia sin que las armas le hayan devuelto a Colombia la tranquilidad buscada, el país vive hoy una 368 JARAMILLO POSADA, Jesús. Personalización, liberación y relaciones humanas.
  • 141. 141 conmoción que afecta las bases mínimas del Estado, y que reclama la acción inmediata no sólo de los gobiernos, sino de todos los grupos que conforman nuestra sociedad‖369. Aunque parezca un tanto utópico y romántico el planteamiento de Reynaldo Suárez Díaz, consideramos válida su propuesta puesto que es preciso desterrar la violencia y el odio de la mente y el corazón de los hombres. ―Buscar una sociedad basada en la fraternidad, no en la lucha de unos contra otros. Un lugar donde los niños no se diviertan con cuchillos, fusiles y ametralladoras y donde las escenas de violencia sean desterradas de las calles, la televisión y el cine‖370. Todos los colombianos debemos comprometernos con el auténtico reto de lograr la paz para la búsqueda de una sociedad que aprenda a vivir con sus conflictos, sin necesidad de recurrir a la violencia, la agresión y al antagonismo de la fuerza, tal como lo propuso el expresidente Samper, sin que por ello nos estemos matriculando con sus ideologías políticas. Pero qué paradójico: en su mandato no se alcanzó la tan anhelada paz, a pesar de haber planteado en Lecturas Dominicales, el 5 de julio de 1994 (periódico El Tiempo), que la paz era posible en Colombia, ―sólo si generamos empleo, educación y mejores condiciones sanitarias, devolviendo las posibilidades de producción al campesino y brindándole la primera oportunidad de trabajo digno a nuestros profesionales, con acueductos y vías de penetración, con mayores posibilidades de acceso a las universidades del Estado‖. ¿Por qué no se consolidó la paz durante su gobierno? El mismo escrito sostiene que ―como presidente haré de la búsqueda de la paz un objetivo esencial y lideraré un gran esfuerzo de toda la sociedad para alcanzarla‖. ¿Acaso sus promesas fueron mera demagogia? ―¡Palabras, palabras, palabras!‖, como diría Hamlet. La realidad es evidente. El expresidente Samper proponía en su escrito un mejoramiento en la administración de justicia como requisito para el éxito de su política de paz, y advertía que la ―eventualidad de la impunidad afecta peligrosamente la confianza en los mecanismos de solución pacífica de los conflictos‖. Consciente de la importancia de este planteamiento, pensaba que ―la gente tiene derecho a que la justicia lo proteja, lo atienda y le defina las situaciones en forma rápida e inmediata‖. Guillermo Hoyos Vásquez sostiene que si bien la paz es un derecho supremo, también es verdad que si no se atienden también la verdad y la justicia, no se logrará una paz sostenible según principios democráticos, que involucren el perdón, la reconciliación, la tolerancia y la aceptación de las diferencias. ―Este es el sentido de ciudadanía moderno, basado en la confianza, en la capacidad de cooperación social y de reciprocidad. Este es el tejido social que se pretende reconstruir con la reconciliación a la cual se orientan todas las leyes de justicia transicional y reparación. Debemos apostarle a una sociedad tolerante, decente, en la que la comprensión del adversario no significa estar de acuerdo con él, pero sí respetarlo como conciudadano. Es el sentido de justicia como fairness, porque en 369 URIBE VARGAS, Diego. La paz es una tregua. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2002. 370 SUÁREZ DÍAZ, Reinaldo. Pensamientos para hombres libres. Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga.
  • 142. 142 política y en derecho también es posible el juego limpio‖371. El mismo pensador, durante una entrevista con Leonardo Tovar González, precisó que hay que sacar el derecho del infierno ―en el que se halla en muchos países, donde todavía es instrumento de dominación de un poder político autoritario y de un poder económico explotador‖. No se puede olvidar que para algunos pensadores, el derecho es uno de los aparatos ideológicos de Estado. Por su parte, Suárez Díaz proclama que nuestro pueblo ama la justicia. ―Nuestros abogados, en su mayoría son gente proba. Pero nuestra sociedad falla pues el poder económico, político y militar no está al servicio de la justicia sino de los grupos poderosos. He aquí el problema. También para la justicia se requiere una solución política‖. La evidente anarquía permite la impunidad y posibilita que muchos ―ejerzan justicia‖ por su mano. ―Ante la impunidad reinante, hay quienes privatizan a su modo la ley y la justicia, linchando a sospechosos, masacrando a prisioneros o exterminando a niños‖372. Se ha impuesto una forma perversa de privatización de la justicia, porque en Colombia la gente se hace justicia por cuenta propia, pues ya no confía en ella como institución. El ideal del referido Estrada Gallego, quien también piensa que para la erradicación de la violencia son necesarios cambios radicales en la justicia, debe ser tomado en serio. ―La búsqueda de soluciones a la violencia pasa por la lucha contra la impunidad... contra la arbitrariedad‖373. El intelectual sostiene con sobrado fundamento que en nuestro país los grandes delitos ―se tapan, se negocian o se condecoran‖, en tanto que los punibles menores son castigados de manera desproporcionada. Esto vendría a ser así como lo que comúnmente se conoce con el axioma que la ―justicia es para los de ruana‖. El aludido Suárez Díaz precisa que ―en una sociedad desigual y corrompida como la nuestra, los grandes culpables no van a comparecer ante los jueces ni a parar a la cárceles sino a las clínicas de primera o a sitios acordes con su dignidad‖. Cuando hablamos de justicia tenemos que hacer claridad desde el concepto mismo, pues de sus múltiples definiciones se generan diversas confusiones. Al sostener que justicia ―es darle a cada cual lo que se merece‖, estamos propiciando el origen de otro mal mayor: la envidia. En la más perfecta y acabada concepción platónica de justicia, se trata de que cada cual, en consonancia con sus habilidades y vocaciones, ocupe su lugar, desarrolle sus funciones y no ceda a la tentación de invadir espacios y fueros ajenos. La paz social, la armonía, el contenido y el bienestar de las personas en particular y de la comunidad en general, dependerán del grado de respeto que se muestre por el lugar y la condición de cada cual. La justicia es el mayor bien al que puede aspirar una nación y todos los esfuerzos que requiera serán pocos. La implementación de la pena de muerte como una salida a la violencia, no es recomendable, porque en cierta forma el Estado al aplicarla estaría ejerciendo ―violencia 371 HOYOS VÁSQUEZ, Guillermo. ―El perdón es de lo imperdonable‖. El tiempo, Bogotá, 23/OCT/12. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12327159 372 BETTO, Frei. Ob. Cit. 373 ESTRADA GALLEGO, Fernando. Ob. Cit.
  • 143. 143 oficial‖. Además, porque el aparato judicial colombiano, a pesar de la probidad y excelencia de algunos de sus integrantes, no es garantía de auténtica eficiencia para dejar bajo su órbita semejante responsabilidad, y se podrían cometer lamentables injusticias. Si bien es cierto que nuestro sistema tiene muchos vicios que van en detrimento de nuestra calidad de vida y que nuestro Estado no descansa sobre las sólidas bases de la Educación, la Justicia y el Empleo, considero que el camino de las armas y de la violencia no es el medio adecuado para alcanzar el fin de una sociedad mejor para todos; porque de la forma como lo está haciendo la guerrilla arrasa al hombre, atenta contra su dignidad y su grandeza. Se necesita urgentemente un cambio, pero no de esa manera. Debe haber otras; sólo hay que buscarlas. El Estado ideal, tal como lo planteó platón, debe descansar sobre las bases de la justicia, el trabajo y la educación. Este tipo de Estado podría ser la salida al problema de la violencia, por cuanto sin educación no hay justicia y sin justicia no hay trabajo. La justicia debe llegar a todos los sectores de la comunidad con equidad. Nadie debe quedar por fuera del amparo de la justicia. El trabajo debe ser fuente de ingresos y de satisfacción. El trabajo tiene que brindar un salario digno, que permita, aunque sea, la satisfacción de las necesidades primarias de las personas. En nuestro contexto violento la educación es un ―arma‖ cargada de futuro. Hay que educar para la convivencia pacífica, así sea en medio del conflicto. Aunque sea difícil educar en tiempos violentos, la educación es un imperativo si queremos aproximarnos a la resolución del conflicto, porque si los niños crecen en este ambiente violento serán una prueba abominable de la violencia. ―El día que tengan que hacerse cargo de este país que estamos destrozando, no tendrán cómo responder‖, advierte Juan Carlos Bayona, y agrega que ―la larga noche moral de Colombia debe terminar. Y la educación es uno de los instrumentos para lograrlo. Pero nuestras escuelas se han vuelto violentas, como consecuencia de la sociedad violenta en la que habitan. Necesitamos imperiosamente fracturar el círculo vicioso, recibir una señal inequívoca de que hay esperanza allende de los muros escolares‖374. La educación comporta en muchas ocasiones elementos divisionistas buscando la escisión entre las personas por motivos ideológicos, raciales, políticos, religiosos y de nacionalidad. ―La educación actual impulsa al hombre a la violencia, al odio, al desprecio y a la competencia bruta‖, precisa Pierre Daco, y aclara que este tipo de educación produce automáticamente la guerra. Esta educación le impide a la persona desenvolverse libremente, restringiendo su campo de acción y de amor. Según este autor, muchos educadores impiden la plenitud, infundiendo el miedo a la vida, la hostilidad, la búsqueda de protección en la neurosis, la agresividad, entre otras emociones inadecuadas. ―Esos mismos educadores se sienten desconcertados cuando 374 BAYONA, Juan Carlos. Lecturas dominicales. El Espectador. 147ENE/01.
  • 144. 144 una guerra devasta nuestro planeta‖, precisa. Las guerras proseguirán y no habrá paz mientras el hombre no aprenda a conocerse y a encontrar su esencia íntima. Por eso recomienda que ―en lugar de imponer al niño una cantidad erudita de conocimientos, se debiera dedicar un poco más de tiempo a enseñarle en conocimiento de sí mismo‖. Sócrates aclaraba que el saber más importante en la vida es el ―conocimiento de sí mismo‖. La paz individual o colectiva se logra a juicio de Daco si la educación no sigue fraccionando a las personas en grupos opuestos, porque ―lo que se está viendo todos los días entre individuos separados lo repetirán las bombas y los cañones en todo el ámbito del mundo‖. Daco aconseja educar en el amor, porque ―lo único que puede conseguirse sin amor es amaestrar, dominar, moldear y acumular conocimientos…‖375. La educación debe estar enfocada en la formación del hombre integral que requiere una sociedad democrática para su desarrollo y armonía, máxime si tenemos en cuenta que la educación es un requisito indispensable para el pleno y verdadero ejercicio de la democracia. ―En sistemas socio—políticos democráticos y socio—económicos abiertos se tiene que patrocinar una educación democrática, pluralista, participativa y globalizante, encaminada a formar personas, sujetos libres y autónomos, conscientes de su dignidad y solidarios con la integridad humana de los otros‖376. Desde la mirada psicoanalítica de la cultura, pensamos que se debe trocar la educación autoritaria o tradicional (que contribuye a la formación de personas violentas) por la educación democrática, donde el hombre del futuro se forme como una persona libre, auténtica, pensante, investigadora, crítica y respetuoso de los demás. Más que ―enseñar‖ saberes, la educación debe comprometerse con el cierre de la identidad del estudiante. Esa es su tarea primordial. Es importante que, al término de la secundaria, el adolescente haya alcanzado su identidad, haya cerrado su identidad, para que sepa claramente y con toda certeza quién es, dónde está y para dónde va. Según sicoanalistas, si la educación logra este objetivo fundamental, el joven no se encaminará por horizontes que lo puedan deshumanizar e inclinarse por conductas violentas. En concepto de Gutiérrez Giraldo, ―la agresividad humana tiene mucho de natural, pero su control tiene mucho de cultural, razón por la cual depende mucho de la educación‖. Propone que la única manera de lograr la paz, ―consiste en sembrarla en el corazón humano a través de una correcta acertada educación para la no violencia‖377. La no violencia da espacios a la creatividad en el sentido en que no es posible prever y predefinir cómo resolver un problema en particular. Propone además que se ponga al ser humano y su dignidad por encima de todo tipo de interés. ―En definitiva la no violencia plantea como principio de actuación la capacidad de pensar y actuar de manera alternativa y creativa por cuanto que –como tal— ve en ello un poder intrínseco, aquel que tiene toda alternativa por el hecho de serla o de quererlo ser. Por esa capacidad interna de no sentirse vencida o 375 DACO, Pierre. Tu personalidad. Daimon, Barcelona, 1968. 376 DEHAQUIZ M. Jorge A. ¿Enseñar filosofía o aprender a filosofar? Editorial ASED, Bucaramanga, 1995. 377 GUTIÉRREZ GIRALDO, Jaime Luis. Ob. Cit.
  • 145. 145 rendida ante las adversidades, ante las contrariedades ante los impedimentos sociales o mentales‖378. En el planteamiento de la educación como posible salida a la violencia, es importante proponer un nuevo paradigma educativo que consulte las realidades actuales, debido a que los ―currículos descaradamente ideologizados y manipulados políticamente torpedean y evitan una educación crítica y problematizadora de la realidad, anulando de raíz el estudio, la reflexión y la investigación, y hacen creer al educando que se puede conocer el mundo repitiendo ingenuamente datos y fórmulas que tienen un aire vagamente científico‖379. En opinión de Zuleta, ―la educación, tal como existe en la actualidad, reprime el pensamiento, transmite datos, conocimientos, saberes y resultados de procesos que otros pensaron, pero no enseña ni permite pensar‖380. La educación no puede ser sólo agencia de modelación y adaptación social al sistema, debe ser un factor de cambio a través de la formación de un nuevo y auténtico tipo de hombre. Es necesaria una educación liberadora destinada a la creación del nuevo hombre colombiano, capaz de liberarse de las servidumbres cultural, social, económica y política que se oponen a su desarrollo integral. ―Sólo de la insurgencia interior nace el fuego inagotable que imprime a la conciencia su dinamismo liberador‖381. La praxis de esta educación es dinámica y activa, o sea que el estudiante no sea considerado como sujeto pasivo fácil de moldear, de acuerdo con los intereses del sistema, sino una persona que de sus propias experiencias e ideas forme los contenidos que aprende. Se necesitan paradigmas renovados en los cuales sean posibles modelos educativos sinérgicos: pedagogía liberadora y conceptual, constructivismo pedagógico y pedagogía hermenéutica. ―Desafortunadamente hoy se implementa una educación simulada que impide al alumno ser él mismo, sepultándolo en un aluvión de nociones, ideas y normas que lo enmascaran, esclavizan y deforman, educación mecanicista en la que se juzga el desempeño escolar del estudiante por grados y por pruebas de rendimiento más que por el crecimiento interior y su creatividad genuina‖382. Esa es la educación que le conviene al sistema. Según Einstein, la educación en el sistema escolar que opera fundamentalmente a base de temor, la autoridad y la coacción artificial de los maestros, es retardataria y no posibilita una actitud liberadora. ―Estos métodos destruyen es espíritu sano, la sinceridad y la confianza de los estudiantes en sí mismos y acaban produciendo seres sumisos‖, denunciaba tan brillante humanista y científico, el más grande del siglo XX, y agregaba que el gran valor de la educación consistía en preparar el cerebro para pensar por su propia cuenta. ―Orden, razón y autoridad, forman la santísima trilogía encargada de velar porque la inmovilidad de dogmas y prejuicios no se vea perturbada por las impetuosas oleadas de la vida y la libertad‖383. Dehaquiz 378 LÓPEZ, Mario. Política sin Violencia. La no violencia como humanización de la política. Proyecto Editorial UNIMINUTO. Bogotá, 2006. 379 DEHAQUIZ M. Jorge. Ob. Cit. 380 ZULETA, Estanislao. Ob. Cit. 381 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. Ob. Cit. 382 DEHAQUIZ M. Jorge. Ob. Cit. 383 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. Ob. Cit.
  • 146. 146 reconoce que ―históricamente la educación en Colombia ha sido una imposición ideologizada, reflejando la violencia y la agresividad de la sociedad. La educación no puede nacer del avasallamiento opresivo en el que se mantiene sometido a la población y a las nuevas generaciones, avasallamiento que adquiere múltiples y sofisticadas formas y mecanismos de represión‖384. La educación no debe estar orientada a la domesticación, al sometimiento, a la disciplina, al autoritarismo, a la instrumentalización, porque ―uno hombre reducido a sus hábitos, obligado a la adaptación y la eficiencia, es el siervo que necesitan los señores de la industria y de la guerra para jugar en el ajedrez del mundo sus ambiciones geopolíticas‖385. Es contraproducente para el estudiante ―el secular divorcio entre las expectativas ante la educación (crecer, formarse, disfrutar) y lo que el sistema social de verdad exige (competir por un puesto de trabajo cada vez más caro y siquiera encontrarlo en las sociedades con crisis económica y social‖386. En el caso de nuestro país ―se requiere un nuevo sistema educativo que fomente habilidades científicas y tecnológicas, así como culturales y socio—económicas‖387. Pero ¿se puede educar verdaderamente en valores, en el respeto a la vida y a los derechos humanos y en democracia, en un país cuyo ordenamiento socio—económico es estructuralmente injusto, insolidario, intolerante y en el que se niegan sistemática y reiteradamente los más fundamentales derechos, incluido el de la educación misma?, es una gran preocupación de Dehaquiz. Si la educación es un evento sinérgico, una práctica social colectiva, democrática, participativa, pluralista y solidaria, hay que ―desenclavar el quehacer educativo de modelos autoritarios unilaterales caducos y de instituciones envejecidas y desfasadas histórica, cultural, tecnológica y políticamente‖, precisa y propone implementar y desarrollar el nuevo paradigma Constructivista— Hermenéutico—Liberador, que a través de sus procesos de estudio holístico, sinérgico, dialéctico y cibernético ―exigen a la educación reflexionar, analizar, criticar y revisar continuamente sus procesos de estudio—aprendizaje, es decir, realizar una evaluación diagnóstica permanente y constante de los mismos‖388. La propuesta del profesor Dehaquiz favorece la implementación de un modelo de educación verdaderamente ético, aclarando que ―la eticidad de la praxis educativa es auténtica cuando el educando es reconocido como sujeto de su propio desarrollo personal, de su propio destino histórico, cuando el educando encuentra posibilidades y facilidades para su obra autónomo, libre y responsable, y cuando el educando asume con decisión su autoperfeccionamiento humano‖389. Según Santo Tomás, la educación está subordinada a la ética, no a los intereses o a las normas de un sistema o de un grupo de poder. Además de ético, el sistema educativo debe promover un sistema 384 DEHAQUIZ M, Jorge. Ob. Cit. 385 RESTREPO RAMIREZ, Luis Carlos. Ob. Cit. 386 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 387 VARIOS. MISION DE CIENCIA, EDUCACION Y DESARROLLO. Colombia al filo de la oportunidad. Informe conjunto. Cooperativa Editorial Magisterio, Bogotá, 1995. 388 DEHAQUIZ M., Jorge. Ob. Cit. 389 Ibídem.
  • 147. 147 antropologizante, porque ―sin un sistema educativo que promueva la autoestima, la dignidad personal, el respeto a la vida y el acceso equitativo a ella, la creatividad y el racionalismo científico y que abra la posibilidad de incorporar nuevas conceptualizaciones, Colombia sacrificará el potencial mental, físico, cultural y científico, así como las riquezas que posee‖390. La violencia ideológica comporta íntima relación con la educación. ―Se ha demostrado que todos los seres humanos tenemos una propensión innata a rechazar lo extraño‖391. Algunos niños sufren mayores dificultades para asimilar estímulos procedentes de personas de otras razas, han aprendido conductas xenófobas. ―El fanatismo violento es el resultado de una hipertrofia cultural de esa semilla natural que nos impulsa a rechazar lo que crece fuera de nuestro entorno‖392. En Colombia son frecuentes los ataques de las pandillas o los ―parches‖ o ―galladas‖, de las bandas organizadas de jóvenes en las grandes ciudades. Algunos pedagogos piensan que no puede hablarse de ―violencia juvenil en las aulas o fuera de ellas como un fenómeno creciente diferenciado. Más bien se trata de la traslación, a la edad adolescente, de las misma frustraciones que la sociedad actual genera en los adultos‖393. En nuestro país la desintegración familiar y los factores socioeconómicos presionan el ingreso a la educación de jóvenes desarraigados y desilusionados ante un futuro incierto. En búsqueda de la paz y la disminución del fenómeno violento en Colombia, la universidad tiene una misión, un compromiso y una responsabilidad demasiado importante para eliminar muchos enemigos del hombre: la guerra, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia, la calamidad y la injusticia. La universidad no se debe limitar a ―producir‖ profesionales de un conocimiento técnicamente especializado, sino la formación de un hombre total activo, generoso y de mente abierta; un hombre socialmente responsable, amante de la libertad, la justicia y la verdad; un hombre democrático con sentido de cooperación, tolerante, comprensivo y servicial. La universidad produce técnicos, pero no líderes. En este sentido Young Seek Choue propone que ―nuestra educación universitaria debe abandonar de una vez por todas el acentuado intelectualismo del pasado, y reorientar sus esfuerzos hacia la educación humanística para formar hombres con el poder de la voluntad irreductible que puedan superar toda suerte de obstáculos, hombres de acción que tengan agudo entendimiento, mentes creadoras y empeños laboriosos, y hombres de cooperación que puedan trabajar en armonía con los demás compartiendo una visión de largo alcance para la humanidad… La vida filosófica, educativa, física e intelectual de la juventud de hoy es una reflexión de la sociedad futura‖394. La ecuación humanística debe constituir el fundamento para la síntesis de la educación democrática y la educación para la paz. 390 VARIOS. Ob. Cit. 391 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit. 392 Ibídem. 393 Ibídem. 394 CARDONA LONDOÑO, Antonio, y SEEK CHOUE, Young. Ob. Cit.
  • 148. 148 La educación debe propender porque se comprendan e interioricen los nuevos paradigmas, porque la nueva visión de la ciencia, por ejemplo, se resiste a encajar en el esquema newtoniano, excesivamente mecanicista. De alguna manera hemos pasado de un ―paradigma de relojería‖, en donde todo estaba mecánicamente predeterminado, fijo y lineal, a uno mucho más abierto, flexible, holístico y ecológico que exige de todos una transformación fundamental de nuestros pensamientos, de nuestras percepciones y de nuestros valores. Este pensamiento del nuevo paradigma lleva consigo un cambio de la mentalidad occidental y consiguientemente una profunda modificación de la mayoría de las relaciones sociales, así como de las formas de organización. Un cambio que, como asegura Fritjof Capra, ―va mucho más allá de las medidas superficiales de reajustes económicos y políticos tomados en consideración por los dirigentes actuales‖. Joost Kuitenbrouwer sintetiza así lo que debe significar el nacimiento de esta nueva conciencia: ―Los descubrimientos de la teoría cuántica y de la relatividad, es decir, de la nueva física, que señalan que no hay objetividad y que somos nosotros mismos, por la calidad y modo de nuestra percepción, quienes generamos y creamos la realidad tal y como ella se desenvuelve, implican una ruptura epistemológica radical con la percepción mecanicista anterior. No podemos interpretar, entender el mundo, hablar del mundo, sin examinarnos, sin llegar a entendernos a nosotros mismos... Es esta conciencia la que nos obliga a examinar dentro de nosotros mismos las fuentes de la violencia y a descubrir estilos de vida cualitativamente distintos. Hay una creciente conciencia, independiente de posiciones políticas e ideológicas, de que existe una relación concreta existencial mutua entre nosotros, nuestras maneras de ser y la calidad del mundo en que vivimos”. Julio César Carrión C.395, indagando sobre la genealogía del comportamiento criminal de los sicarios descarta la tesis determinista sicoanalítica que sostiene que las causas provienen de una disposición orgánica ancestral, y se muestra en desacuerdo con en el discurso positivista de la adaptabilidad a unas normas conductuales. Su planteamiento precisa que una de las causas del comportamiento criminal es la educación autoritaria que genera condicionamiento educativo; las demás son la convicción ética y fe en la gran misión, la monotonía y el sadismo, y la sociedad civil contra el Estado totalitario. Buscando una salida a esta encrucijada propone un modelo de educación racional. Señala que nos encontramos frente a un modelo educativo bajo el signo de la mentalidad autoritaria que educa para la minoría de edad y para la renuncia al uso autónomo del propio entendimiento. En este sentido se educa para la disciplina y la sujeción al poder opresor, lo que contribuye a la formación de personas heterónomas y psicológicamente dependientes. A este condicionamiento educativo se suman algunas pautas conductuales, ampliamente difundidas y manipuladas por los medios de información y de publicidad. Ante las falsas expectativas y anhelos insatisfechos, los jóvenes se refugian en las falsas identidades de unos héroes fantásticos, hechos al 395 CARRION C., Julio César. Ob. Cit.
  • 149. 149 tamaño de sus demandas de alienación psicológica y social; superhéroes que tienen, como los trabajadores en el capitalismo, sus identidades fragmentadas entre Supermán y Clark Kent, entre el Zorro y don Diego de la Vega, y entre Batman y Bruno Díaz, aparentando ser normales en la vida cotidiana para que así, al acercarnos a éstos, nos apropiemos de los valores que ellos proponen. Los personajes cinematográficos como ―Rambo‖ y ―Rocky‖ provocan proyecciones, ocultamiento tras falsas identidades entre una juventud sin esperanzas y sin utopías que anhela destacarse a como dé lugar seducida por el poder y por la autoridad. En cuanto a la convicción ética y fe en la gran misión, Carrión indica que los sicarios matan y aterrorizan orientados por el idealizado convencimiento en la eticidad de sus acciones en defensa de la patria, de la salvaguarda de la democracia, las instituciones y los valores tradiciones, para lo cual no importan los medios a que haya que recurrir con tal de lograr su fin: temor, crueldad, crímenes, sufrimiento y dolor. Respecto a la monotonía y el sadismo, afirma Carrión que la constante ansiedad ante una vida que sólo depara frustraciones, la monotonía cotidiana, la renuncia a la propia individualidad, la trivialización y estandarización de la cultura, produce en muchos hombres la proclividad al odio y la violencia, las tendencias agresivas y fanáticas, compensatorias de la impotencia y el hastío. El último aspecto de Carrión (la sociedad civil enfrentada al Estado totalitario) revela que el Estado utiliza la barbarie, como herramienta de los gobiernos autoritarios y terroristas para silenciar a sus oponentes. En su concepto Colombia tiende a la ―fascistización‖, con una profunda crisis ideológica en el monopolio bipartidista y oligárquico que detenta y ha detentado el poder; crisis que se ha intentado superar con la represión y la violencia de aniquilamiento. Así, el Estado autoritario se considera como una especie de tutor omnisapiente e infalible, depositario de la razón universal y dispensador de la verdad y la justicia. Ante esta preocupante realidad, Carrión propone el modelo educativo kantiano para proclamar y viabilizar el uso público de la razón mediante la extensión de la ilustración, para poder manifestar abiertamente las ideas sobre las fallas y defectos de las actividades que desempeñamos y paralelamente proponer proyectos y utopías en torno de ellas. Reclama con urgencia promover una educación para la mayoría de edad y la ilustración, la cual tiene como premisa fundamental la libertad desde la más temprana infancia, libertad que debe afianzarse en el amor, en esa dependencia afectiva que es nutriente de la fantasía y de la creatividad. Corresponde a la educación –señala Carrión— la formación de ciudadanos para la vida democrática, la participación comunitaria, el ejercicio de la contradicción y el conflicto, pero fomentando el respeto por las diferencias.
  • 150. 150 La profundidad de los cambios globales que con tanta rapidez se suceden en la actualidad; la acumulación tecnológica basada en la intensidad del conocimiento; la automatización y robotización de la producción; la transnacionalización del comercio; la revolución de la informática, de la biotecnología y de las telecomunicaciones ponen de manifiesto que la historia de la humanidad ha entrado en una etapa sin precedentes y con imprevisibles repercusiones para las sociedades en el siglo XXI. Este nuevo escenario mundial que implica la pérdida del paradigma que presidía nuestro accionar hasta el momento, significa por lo mismo un espacio inédito que requiere de nuevas respuestas en todos los órdenes, político, económico, ecológico, cultural y muy en especial en el educativo. A pesar de que el aterrador tema de la violencia ha sido objeto de reflexión de violentólogos, científicos y hasta de la literatura colombiana, no se ha podido hallar una solución concreta a tan demencial y absurda realidad. Muchos escritores nacionales han escrito sobre la vieja y nueva violencia, con un sentido de denuncia o con la intención de analizar los hechos sociales colombianos. Han narrado y descrito la violencia partidista, en contra de los campesinos y las consecuencias letales del fenómeno guerrillero, además de otros tópicos violentos. Algunos autores han explorado el dolor del hombre ante la tortura y la humillación. En la narrativa de Policarpo Varón, por ejemplo, se presentan desgarradoras escenas de violencia, muerte y soledad, especialmente en sus obras El Festín y El Falso Sueño. Enrique Posada, en su obra Los Guerrilleros Bajan a la Ciudad, plantea el acoso de la violencia, el crimen y las luchas que demuelen a una sociedad conflictiva. Muchas de las novelas del reconocido Gustavo Álvarez Gardeazábal presenten crudos temas de violencia, lucha universitaria, conflictos familiares, gamonalismo y dominación patriarcal y capitalista. Para estremecernos con tan oprobiosa y degradante realidad podemos leer Cóndores no Entierran Todos los Días, El Titiritero y El Bazar de los Idiotas. La novela Estaba la Pájara Pinta Sentada en su Verde Limón, de Alba Lucía Ángel, es un diálogo a voces con la violencia colombiana desde el plano burgués. El nombre de obras y autores sobre violencia en Colombia es extenso. Además de los anteriores, es procedente citar a Eduardo Caballero Calderón, Germán Santamaría, Germán Castro Caicedo, Gabriel García Márquez, Arturo Alape, Manuel Mejía Vallejo, entre otros, quienes han dedicado muchas de las páginas de sus novelas y ensayos al tema que nos ocupa. La narrativa colombiana relata la violencia en novelas ampliamente conocidas como El Cadáver del Cid, La Ciudad y el Viento, El Campo y el Fuego, Sangre, La Sombra del Sayón, Sangre Campesina, Carretera al Mar, Zarpazo, Siervo sin Tierra, Viento Seco, El Indomable, Una Semana de Miedo, El Monstruo, Marea de Ratas, Los Cuervos Tienen Hambre, El 9 de Abril, Cadenas de Violencia, Cristianismo sin Alma, Lo que el Cielo no Perdona, Las Balas de la Ley, Cada Voz Lleva su Angustia, Un Hueco en el Aire, Un Campesino sin Regreso, Monjas y Bandoleros, Los Días del Terror, El Día Octavo, La Ratonera, El Día Señalado, Horizontes Cerrados, El Exilado, Tierra sin Dios, El Día del Odio, El Monstruo, Tierra Asolada, Las Bestias de Agosto, Mi Capitán Fabián Sicachá, El Cadáver,
  • 151. 151 Quién Dijo Miedo, Después Empezará la Madrugada, Guerrilleros Buenos Días, A la Orilla de la Sangre, Detrás del Rostro... No obstante toda esta literatura real, testimonial, comprometida, de denuncia, de ficción y hasta fantástica, tantas veces motivo de análisis y reflexión en el bachillerato y en la universidad, no nos hemos sensibilizado y conmovido ante tan desgarradora problemática. La violencia ―es la preocupación que a todos los autores estremece y sobre la cual giran, muchas veces sin salida, los discursos‖, precisa el aludido Molano Bravo, y advierte que no hay salidas fáciles al problema de la violencia: ―Quizás ésta sea la firme verdad que los colombianos debemos afrontar396―. Si el trabajo de los estudiosos de la violencia (violentólogos, psiquiatras, médicos forenses, sociólogos, psicólogos, antropólogos, filósofos, autoridades y escritores) no logran sensibilizarnos y comprometernos en la búsqueda de soluciones, ¿entonces qué hacemos? Jorge Alcalde397 recomienda los siguientes aspectos para educar en paz. 1. Todos los niños deben sentir que las relaciones de afecto hacia ellos son sinceras y estables. 2. Los educadores, los padres y los tutores deben supervisar conjuntamente cuantos detalles puedan influir en el desarrollo del menor. 3. La paz y el rechazo a la violencia se enseñan con el ejemplo. 4. Hay que cuidar al extremo los castigos que se imponen al menor. La excesiva dureza crea comportamientos agresivos. 5. Las normas de disciplina deben ser consistentes, coherentes y universales para todos los miembros de la familia. 6. Trate de estar presente siempre que su hijo contemple escenas de violencia en el cine o en la televisión. 7. Evite que su hijo contemple escenas violentas o escabrosas en la vida real. 8. Es importante que los niños aprendan a impedir ser víctimas de la violencia y no se conviertan en perfiles de riesgo. 9. Enseñar a los pequeños a defenderse con firmeza y valentía, pero sin violencia, de las agresiones y de las presiones. Si el Estado no se compromete con un diagnóstico y estudio serio de la preocupante problemática ocasionada por los agentes generadores de conflictos, violencia y otras consecuencias negativas en los órdenes político, económico y social, para el diseño de políticas concretas, coherentes y aterrizadas que consulten la realidad que se vive en Colombia y permitan una pronta y eficaz solución, se vislumbra un futuro totalmente aciago e incierto, porque tal como evolucionan las cosas, inexorablemente la delincuencia, la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares (así, en apariencia, parezca que ya desaparecieron), cual Hidra de Lerna, amenazan con destruirnos con sus múltiples cabezas. 396 MOLANO BRAVO, Alfredo. Ob. Cit. 397 ALCALDE, Jorge. Ob. Cit.
  • 152. 152 La llamada ―Sociedad Civil‖ también debe estar profundamente comprometida en la búsqueda de soluciones a la violencia, pues no puede estarse lamentando cada vez que ocurre una tropelía, arguyendo que ella es ajena al conflicto. Todos, de una u otra manera, formamos parte del conflicto y de su solución. ¿Acaso no generamos violencia intrafamiliar? Además de maltratar físicamente a los hijos (―echarles correa‖) y golpear de ―vez en cuando‖ a la esposa o esposo, mentimos, engañamos, somos desleales, damos malos ejemplos, somos ―chismosos‖… Eso también es violencia. Somos insolidarios con los vecinos y otros miembros de la comunidad. Eso también es otra forma de violencia. Quienes arriendan viviendas y colocan oprobiosos avisos o letreros como ―Se arrienda pieza sin niños”, “Se arrienda habitación sin niños”, “Se arrienda apartamento sin niños” o “Se arrienda casa sin niños‖ son generadores de violencia. ¿Acaso las familias no están compuestas de niños? ¿Las parejas que tienen niños no tienen derecho a vivir en una vivienda? ¿Qué hacemos con los niños, señores arrendadores? Toda esta intolerancia por parte de los dueños de las viviendas es una forma de violencia. Después no se lamenten porqué hay violencia o no digan irresponsablemente que ellos son ―ajenos al conflicto‖. Los educadores que no cumplen con su función por su frecuente participación en paros o cese de actividades, manifestaciones y protestas, muchas de ellas sin una contundente justificación. Eso también es otra forma soterrada, velada y sutil de violencia. Gastarnos el dinero en borracheras y vicios en lugar de comprarles los útiles escolares a nuestros hijos es otra forma de violencia. ―Echar‖ a las mujeres embarazadas de los trabajos y de los colegios es otra forma de violencia. Cuando tratamos de ―tumbar‖ a quienes creemos más ―pendejos‖, estamos generando violencia. Y así muchas otras situaciones cotidianas en que generamos diversos tipos sutiles de violencia. ¿Entonces de qué nos quejamos? Todos somos parte del conflicto, así tratemos de eludir nuestras responsabilidades. Nos cuesta reconocerlo, pero es cierto. Solamente cuando seamos conscientes de nuestra dimensión de afrontamiento, podremos aceptar que no somos ajenos al conflicto. A pesar de que el Estado use la Sociedad Civil para legitimarse; la guerrilla para reivindicarse; los pacifistas para neutralizar a sus oponentes; y los medios de información como sinónimo del sustantivo pueblo; así no exista un concepto unánime en la definición de qué es la Sociedad Civil y quiénes la representen, ella debe estar vinculada a la búsqueda de salidas a la problemática de violencia. Esta bizantina discusión sobre la Sociedad Civil, generalmente propiciada por los medios de información, debe trasladarse al campo de la praxis, de la acción, pues si ésta la conformamos los ciudadanos, como personas estamos en el deber de diseñar mecanismos que nos permitan convivir armónicamente y pacíficamente. Es imperativo terminar con la violencia, porque si matamos al hombre, ¿con quién vamos a vivir?
  • 153. 153 A continuación inserto un artículo periodístico sobre un análisis de la guerra en Colombia: “¿CUÁNDO EMPEZÓ LA GUERRA? Tarde o temprano las guerras se acaban. Pero el debate sobre sus causas y consecuencias puede durar décadas. Setenta años después de terminada la II Guerra Mundial todavía hay controversia sobre si eran necesarios el bombardeo a Dresde, o la bomba de Hiroshima; o sobre el silencio de las mujeres violadas por los Aliados en un Berlín desolado y derrotado. En Colombia se ha escrito mucho sobre La Violencia, y sobre el conflicto contemporáneo hay ya cientos de relatos escalofriantes y estudios serísimos. Hace dos años, por ejemplo, el Grupo de Memoria Histórica publicó el ¡Basta ya!, posiblemente el más exhaustivo informe sobre la degradación de la guerra en Colombia. Esta semana se conoció un nuevo documento elaborado por 12 reconocidos intelectuales del país que conforman la Comisión de Historia del Conflicto y sus Víctimas, cuyas reflexiones incidirán directamente en la Mesa de Conversaciones de La Habana. Esta comisión nació luego de un intenso forcejeo entre las Farc y los delegados del gobierno en Cuba. Desde comienzos de 2013, la guerrilla había solicitado que se creara un mecanismo de esclarecimiento sobre las raíces del conflicto, pues consideraba que las versiones de la historia que circulan en libros y periódicos es injusta con ellos. Luego de muchas rondas se acordó que esta comisión sería un grupo de apoyo para la discusión de los temas de víctimas y justicia, y que de ninguna manera tendría el alcance de una comisión de la verdad, dado que este tipo de mecanismo está pensado para el futuro, y debe incluir, obligatoriamente, la voz de las víctimas. También se definió que la comisión recogería muchas visiones, sin pretender convertirlas en una historia oficial del conflicto. Se nombraron dos relatores de gran renombre para que hicieran la síntesis: Eduardo Pizarro, actual embajador en los Países Bajos; y el profesor Víctor Manuel Moncayo, exrector de la Universidad Nacional. Las visiones sobre el conflicto resultaron tan diferentes, que los relatores entregaron cada uno su propio resumen. No obstante hay puntos de coincidencia. La tierra sí es problema. Todos coinciden en que los conflictos agrarios que no se han resuelto están en el alma del conflicto. Las posiciones van desde la del reconocido investigador Darío Fajardo, quien dice que la estructura de gran propiedad agraria ha sido el telón de fondo de más de medio siglo de guerra, hasta la del escritor francés Daniel Pécaut que cree que los conflictos agrarios se han transformado en estos años, y que difieren según la región. A diferencia de lo que ha dicho el profesor británico James Robinson en recientes artículos en El Espectador, que han levantado polvareda entre la academia, la tierra resulta ser para los colombianos un tema crucial para la paz. El segundo punto de coincidencia es el carácter político del conflicto y la guerrilla, aunque también hay matices. Mientras el sacerdote jesuita Javier Giraldo ve en la insurgencia la respuesta natural a un Estado opresor; el investigador Gustavo Duncan, autor de libros como Los Señores
  • 154. 154 de la Guerra, encuentra que la guerrilla, si bien tiene un origen político, ha tenido mutaciones y se ha vinculado a empresas criminales como el narcotráfico y el secuestro. El tercer punto común es que el narcotráfico tuvo una gran incidencia en la prolongación y degradación de la guerra. Algunos como el decano de Ciencia Política de la Universidad Eafit, Jorge Giraldo, pone mayor énfasis en la vinculación de las Farc con la economía cocalera mientras otros, como Jairo Estrada, ponen el acento en la macabra alianza de Estado y narcoparamilitares. Un cuarto punto de coincidencia es que el posconflicto es clave, y que justamente el trabajo de estos intelectuales debe servir para iluminar la implementación de los acuerdos. Es decir, identificar las reformas que el país necesita. ¿Cómo diablos empezó todo? Hay guerras en las que el principio es nítido. Un florero roto desató la guerra de Independencia, un tiro en Sarajevo marcó el inicio de la Gran Guerra, y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán desencadenó La Violencia. Pero en el conflicto actual no hay florero ni primer disparo. Por eso es tan difícil decir cuándo y dónde empezó. Las interpretaciones van desde quienes creen que la guerra surgió como consecuencia del sistema capitalista hasta quienes aseguran que no tiene una sola causa, sino muchas. Según Moncayo, el orden capitalista engendra conflictos sociales que en el caso colombiano adquirieron la forma de la insurgencia. Dadas las injusticias causadas por el sistema, el surgimiento de las guerrillas era inevitable. Esta visión, según Eduardo Pizarro, puede llevar a un callejón sin salida. Si el capitalismo lleva por dentro la semilla de la guerra, entonces la paz requiere acabar con el sistema, y eso no está en discusión en La Habana. Otro grupo de intelectuales plantea que hay “fallas geológicas” en el Estado colombiano: la debilidad institucional, la precaria y a veces traumática presencia del Estado en el territorio; la desigualdad social; el problema agrario; la cultura sectaria que se ha expresado en la adhesión partidista antes que a un proyecto de Nación; la combinación de armas y urnas; y la privatización de la seguridad y la justicia; pero que a ninguna de ellas se le puede atribuir una causa directa ni única del conflicto. En pocas palabras, mientras para unos el problema es el sistema, y por eso se requiere una revolución para que haya paz verdadera, para otros el problema son las instituciones y, por tanto, los males del país se pueden atacar con reformas. Hay que aclarar que aunque hay diferencias sobre el origen de la guerra hay consenso en que debe terminarse. De hecho, muchos señalan que esta ha resultado inútil, pues ha agravado la desigualdad, la concentración de la tierra y la injusticia. El año cero. Sobre el año cero del comienzo del conflicto tampoco hay acuerdo. Hay quienes dicen que nació en los años treinta, cuando la fiebre capitalista llegó al país, surgieron sindicatos y movimientos de izquierda, y se frustró la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo. Es en esa década, según el profesor Sergio de Zubiría, cuando se traza el boceto del país del siglo XX. Al otro extremo están quienes como Jorge Giraldo piensan que la guerra contemporánea es de los años
  • 155. 155 ochenta, con la irrupción del narcotráfico. Y quienes están en una posición intermedia, que encuentran esta guerra como una continuidad de La Violencia, azuzada por la Guerra Fría y las exclusiones del Frente Nacional, como Alfredo Molano. Estas especulaciones tan abstractas y filosóficas tienen relación directa con asuntos prácticos que debe resolver la Mesa de Conversaciones de La Habana. Por ejemplo, desde cuándo se debe reparar a las víctimas. La Ley de Víctimas tomó como año 1985 para reparaciones administrativas, y 1993 para restitución de tierras. Si se impone la idea de que el conflicto comenzó en los años treinta, habría que reparar a casi todo el país. Lo mismo ocurre con la justicia. Una cosa es juzgar los grandes crímenes de los ochenta para acá, o pensar que para que haya paz hay que resolver hasta el crimen de Jorge Eliécer Gaitán. Ese sería otro callejón sin salida. Y en términos de una futura Comisión de la Verdad, pensar que se puede reescribir la historia no de tres décadas sino de un siglo es llevar al fracaso ese esfuerzo antes de que nazca. Esas son las consecuencias terrenales de estas disertaciones que muchos califican a la ligera como caprichos de las Farc. Revisando la historia. Una de las mayores controversias que hay en el informe es sobre el Frente Nacional. Mientras para algunos este fue un pacto de elites, excluyente, que al repartirse el poder entre dos partidos alimentó a las guerrillas, otro grupo de intelectuales ha empezado a ver ciertas virtudes escondidas en este periodo. Por un lado el éxito que tuvo en su tarea de pacificar al país, pues fue la época con menor tasa de homicidios; por otra parte los intentos de reformas agraria y educativa, que cambiaron al país la cara de parroquia que tenía y pusieron las bases de la modernización. Varios, sin embargo, coinciden en que este pacto tuvo efectos nefastos: el estado de sitio y el haber pasado de un país divido entre liberales y conservadores, a uno con la lógica anticomunista de la Guerra Fría. También, que a la coalición liberal—conservadora se le deben el clientelismo y la abstención. Valga la pena decir que hay por lo menos dos ponencias que ponen el acento en cierto tipo de conspiración internacional. La de Renán Vega que culpa a Estados Unidos del nacimiento y prolongación del conflicto, y la de Vicente Torrijos que cree que el surgimiento de las guerrillas se debió a la expansión del comunismo internacional y la revolución cubana. Ambos tienen argumentos a su favor. Nadie puede negar que Colombia ha sido excesivamente apegada a las doctrinas de Estados Unidos, y tampoco se puede desconocer la influencia que tuvo la Guerra Fría en el conflicto. Pero ambas se quedan cortas para explicar por qué el conflicto siguió a pesar de que el comunismo se vino al piso, o en medio de un mundo globalizado, donde ya no existe una dependencia de un solo país. La prolongación. El narcotráfico es a todas voces el principal culpable de que esta guerra haya durado tantos años. Primero, porque el narco permeó la política y las instituciones, como lo demuestran el proceso 8.000 y la parapolítica, y debilitó su legitimidad. Segundo, porque acentuó la ausencia del Estado en zonas de disputa de grupos armados, o su presencia solo fue represiva, como ocurrió con el Plan Colombia. Tercero, porque con la plata de la cocaína se financiaron tanto guerrilla como paramilitares. Este punto es crítico, pues aunque el tema de las drogas ya fue discutido y acordado en La Habana, su implementación no depende solo de la buena voluntad de las partes. Ni siquiera de que las Farc
  • 156. 156 se alejen del negocio y de que el gobierno deje de fumigar. El narcotráfico es un crimen transnacional, en el que Colombia tiene un porcentaje significativo, experiencia, y aunque suene irónico, una tecnología apropiada en esta materia. Basta ver los semisumergibles que pululan en la costa Pacífica hechos de manera casera. Si este es el mayor motor de reciclaje de la violencia, el país tiene un serio problema para garantizar que el posconflicto funcione de verdad. Pero no solo de coca vive la guerra. Para un grupo importante de estos analistas, el conflicto duró más allá incluso de la Guerra Fría, por las políticas neoliberales que se aplicaron en la década del noventa y que dejaron el campo a la deriva, lo cual incentivó que los más marginados del país se fueran a sembrar coca, y se lanzaran en brazos del crimen organizado para ganarse la vida. En todo caso queda claro que los campesinos pobres han sido la carne de cañón de todos los grupos, fueran de derecha o de izquierda. Algunos analistas destacan que la guerra les arrebató la ciudadanía, que han sido los mayores protagonistas de este conflicto. El otro problema que todos señalan es la precariedad del Estado y las instituciones para garantizar el pluralismo, evitar exterminios como el que vivió la Unión Patriótica, hacer justicia, y garantizar una democracia en las regiones donde las instituciones y el Estado fueron capturados por los paramilitares. ¿Quién tuvo la culpa? Más que señalar responsables, los académicos resaltan las terribles consecuencias de esta larga guerra. El número de víctimas es de magnitud bíblica: casi 7 millones de personas, en una cuenta que no deja de crecer, y que es una verdadera catástrofe. La democracia sufrió también pérdidas enormes. Miles de líderes fueron asesinados y eso tiene un costo alto, y aún no calculado, para el país; y la combinación de armas y urnas se convirtió en un mal generalizado. La falta de confianza de la gente en el Estado y entre las propias comunidades ha hecho que muchos definan a la democracia colombiana como un orangután con sacoleva. Un país atrapado en una guerra inútil que, como señala Pécaut, no hizo más que perpetuar y profundizar la desigualdad. Finalmente, la otra herencia con la que tendrá que lidiar Colombia en adelante es un crimen organizado que aprovecha la debilidad del Estado, y que ha ganado experiencia y conocimiento en todas las formas de violencia. Y que puede ser la semilla de la próxima guerra, si no se hacen bien las cosas. ¿Esto tiene arreglo? Cuentan que el martes pasado, cuando cada uno de los 14 intelectuales expuso ante la Mesa de Conversaciones de La Habana sus tesis sobre el conflicto, varios de ellos hablaron emocionados sobre lo que ese evento les significaba. Para casi todos, el país está frente a la oportunidad de empezar a resolver los grandes problemas que han hecho tan doloroso este conflicto. Tienen claro que la paz no se consigue con la dejación de armas por parte de la guerrilla. Más bien que el acuerdo de paz es una oportunidad para enderezar el rumbo del país. De atacar las „fallas geológicas‟ sobre las que se ha cimentado el Estado.
  • 157. 157 Quizás es pedirle demasiado a un acuerdo de paz. Hasta podría ser un riesgo creer que el posconflicto puede subsanar los males acumulados de un país y casi un siglo. Pero que una mesa de negociaciones entre enemigos acérrimos, que se han matado por décadas, intente mirar el pasado de manera crítica y conjunta, debe servir para algo […]”398. 398 REVISTA SEMANA. 16/FEB/15 http://www.semana.com/nacion/articulo/cuando-empezo-esta-guerra/417890-3
  • 158. 158 Las diversas motivaciones criminales, en un alto porcentaje, tienen como origen el poder político y económico. Quien tiene el poder político busca también el poder económico y quien tiene el poder económico, asimismo, lucha por el poder político; el uno no quiere estar sin el otro, los dos procuran estar juntos. Y para obtenerlo –tarea nada fácil, por cierto— se procede legal o ilegalmente, moral o amoralmente, ética o antiéticamente. El ser humano, generalmente, busca estos poderes, estén donde estén y cueste lo que cueste. Esto se ha ahecho siempre y se seguirá haciendo, teniendo en cuenta que la persona es un ser de posibilidades y aspiraciones, permanentemente insatisfecho. Su ansia insaciable de poder sólo culmina con su muerte. El poder político y económico es de pocos, y muchos son los que lo quieren; los que lo tienen lo conservan con la violencia y los que lo quieren lo buscan a través de procedimientos violentos. Violencia en la búsqueda del poder y violencia para conservarlo. La lucha es de todos contra todos. Esa ha sido la dinámica histórica. ¿Cuánta sangre no ha sido derramada por la avidez de poder político y económico? A veces se lucha primero por el poder político y a veces se lucha primero por el poder económico y luego por el poder político. Con el poder político se gobierna, y con el poder económico se manipula. Con los poderes se cometen tropelías y vejámenes. Tenemos ejemplos: Hamurabi, Alejandro Magno, Solimán el Magnífico, Atila, Hengis Khan, Napoleón, Hitler, Stalin, Ayatolas, Mao y otros ―personajes‖, que bajo su máscara de ―gobernantes‖ se escondían crueles tiranos. Y qué decir del poder de la Iglesia y de sus jerarcas, supuestos ―representantes de Dios en la tierra‖… En Colombia, desde la llegada de los ―conquistadores‖, la violencia empezó por el poder económico, luego se fue consolidando con la búsqueda del poder político y religioso. Los nativos fueron conquistados con violencia y éstos se revelaron con violencia. Posteriormente, los amos sometieron a sus siervos con violencia y éstos se resistieron con violencia. Después, quienes accedieron al poder lo hicieron con el poder económico mediante la violencia de diferente tipo, y quienes no lo consiguieron lucharon por él mediante la violencia y el poder económico. De ahí en adelante, emparentados el poder político, religioso y económico, lo han defendido con violencia de cualquier calaña. Los aborígenes se resistieron con violencia y los criollos buscaron el poder con violencia; los guerrilleros, con el ánimo de acceder al poder de la clase dominante, han procedido con violencia; los partidos políticos, con el propósito de conservar el poder político y económico, han procedido mediante diversas formas de violencia; los ―paramilitares‖ para eliminar la guerrilla y proteger su poder económico han procedido con horrenda crueldad…
  • 159. 159 Las relaciones familiares y sociales, conflictivas por naturaleza, se han movido en la dinámica de la violencia. Violencia por aquí, violencia por allí, violencia por todas partes. ¿Qué hacer? ―¡He ahí la cuestión!‖ Para terminar me permito dejar como reflexión la siguiente columna de opinión de Andrés Mejía, titulado “El abismo ético en Colombia”: “En varias columnas he expuesto que gran parte de los problemas colombianos tienen raíz (no única pero principal), en una grave crisis cultural a la cual sería más correcto llamar crisis ética. He discutido esto con muchos amigos, particularmente con quienes piensan que no es así, y creen que nuestros problemas se deben al mal gobierno o al mal diseño de las normas. Yo creo, por el contrario, que el mal gobierno tiene raíz en nuestra crisis ética y que las cosas no se solucionan con cambios de normas. No soy al respecto fatalista: creo que sí hay salida de este abismo. Pero podría decirse que soy pesimista en cuanto percibo que los problemas éticos de la nación colombiana van creciendo. El abismo ético colombiano es muy amplio y tiene muchas dimensiones. Creo, a pesar de esto, que hay un aspecto que tal vez sea el núcleo de la cuestión: consiste en que, en Colombia, la población en general (ojo: no digo los políticos, ni los mafiosos) no tiene un concepto de lo público y ese concepto es el mínimo requisito para que una sociedad pueda tener éxito y prosperar. Y digo tener éxito como comunidad. ¿Qué es el sentido de lo público? Muy simple: es entender que vivimos juntos en un espacio físico y social común, y que por lo tanto tenemos unos objetivos comunes mínimos: nuestra convivencia, nuestra prosperidad, la paz, etc. Significa también que lo que hagamos por el logro de los objetivos individuales de cada uno tiene que ser respetuoso de ese espacio común. No es que lo individual sea eclipsado por lo colectivo: es simplemente que lo individual debe ajustarse a un marco de referencia amplio que es la vida en común. Los colombianos carecemos casi totalmente de ese sentido, que como digo, es el pilar mínimo de una comunidad, y naturalmente de una República. Vivimos, por el contrario, en una frenética carrera en pos de microganancias individuales de corto plazo. Esto, con el tiempo, destruye lo que haya de una comunidad. Piensen, por ejemplo, en el conductor que ve a un peatón que quiere pasar la calle. El conductor civilizado se detiene y permite al peatón pasar. Lo hace porque sabe que, aun cuando eso demore su ruta unos segundos, contribuye a cultivar un espacio común donde todos tienen cabida y tienen derechos. Y él mismo, cuando es peatón, se beneficiará de esto. El conductor colombiano prefiere acelerar‖399. [email protected] 399 http://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/andres-mejia/236226-el-abismo-etico-de-colombia.