El documento describe las casas de Pablo Neruda, destacando La Chascona, Isla Negra y La Sebastiana, cada una con su propia historia y ornamentación inspirada en el mar. Estas propiedades albergan una colección de objetos únicos y reflejan la vida y obra del poeta. La Sebastiana, restaurada y abierta al público en 1992, ofrece vistas panorámicas y un ambiente que recuerda a un barco.