Las neoplasias mieloproliferativas crónicas son trastornos clonales sin cura que involucran la proliferación crónica de una o más series celulares sanguíneas y/o la médula ósea. Los principales ejemplos son la policitemia vera, la trombocitosis esencial y la mielofibrosis idiopática, las cuales comparten mutaciones genéticas como la del gen JAK2 y similitudes en su origen, cuadro clínico, diagnóstico y tratamiento.